Categoría: Investigación

  • Condicionamiento operante en perros: ¿Cómo aprende de las consecuencias? (2.5)

    1. Resumen ejecutivo

    Tema

    Condicionamiento operante en perros.

    Pregunta central

    ¿Cómo aprende un perro de las consecuencias de su propia conducta?

    Conclusión principal

    El condicionamiento operante describe un conjunto de procesos mediante los cuales la probabilidad futura de una conducta cambia en función de las consecuencias que la siguen y de las condiciones en que esas consecuencias ocurren.

    En su forma más útil para esta biblioteca:

    Una conducta que produce consecuencias que la fortalecen tenderá a ocurrir más en condiciones similares; una conducta seguida por consecuencias que la debilitan tenderá a ocurrir menos.

    Pero esta definición necesita varios matices.

    Primero, en ciencia del comportamiento:

    • refuerzo significa que una conducta aumenta o se mantiene;
    • castigo significa que una conducta disminuye;
    • positivo significa que algo se presenta o añade;
    • negativo significa que algo se retira, reduce o evita.

    Por tanto:

    positivo ≠ bueno

    y

    negativo ≠ malo.

    Las cuatro contingencias tradicionales son:

    ConsecuenciaSe presenta algoSe retira/evita algo
    La conducta aumentaRefuerzo positivo (R+)Refuerzo negativo (R−)
    La conducta disminuyeCastigo positivo (P+)Castigo negativo (P−)

    Ejemplos simplificados:

    R+
    Perro se sienta → recibe alimento → sentarse aumenta.

    R−
    Perro realiza una respuesta → cesa una presión aversiva → la respuesta aumenta.

    P+
    Perro realiza una conducta → se presenta una consecuencia aversiva → la conducta disminuye.

    P−
    Perro realiza una conducta → pierde temporalmente acceso a algo apetitivo → la conducta disminuye.

    Sin embargo, el famoso “cuadro de cuatro cuadrantes” es sólo una herramienta didáctica. El análisis operante real requiere estudiar:

    • antecedentes;
    • contingencia;
    • motivación;
    • reforzadores;
    • valor de las consecuencias;
    • timing;
    • discriminación;
    • generalización;
    • programas de refuerzo;
    • extinción;
    • competencia entre fuentes de refuerzo;
    • efectos colaterales;
    • bienestar.

    Regla funcional fundamental

    Una consecuencia se clasifica por su efecto sobre la conducta, no por la intención de la persona.

    Dar comida no es automáticamente refuerzo positivo.

    Sólo puede llamarse reforzador si la conducta que la precede:

    • aumenta;
    • se mantiene;
    • se vuelve más resistente a la extinción;
    • o cambia sistemáticamente según la contingencia estudiada.

    Del mismo modo, gritar “¡no!” no es automáticamente castigo técnico. Si la conducta no disminuye, no se ha demostrado función punitiva.

    Segunda distinción central

    RECOMPENSA ≠ REFORZADOR

    “Recompensa” describe normalmente un objeto o acontecimiento que el humano considera valioso.

    “Reforzador” describe una función demostrada.

    La investigación con perros muestra que:

    • las preferencias individuales predicen parcialmente la eficacia reforzante;
    • la calidad de la recompensa puede modificar vigor y rendimiento;
    • comida, elogio, juego y acceso ambiental no tienen el mismo valor para todos los perros;
    • el valor cambia con saciedad, contexto y competencia ambiental.

    Tercera distinción central

    CASTIGO ≠ VIOLENCIA, en sentido técnico.

    “Castigo” es una relación funcional:

    consecuencia → conducta disminuye.

    Puede incluir procedimientos de muy diferente intensidad.

    Pero esto no significa que todos sean equivalentes desde la perspectiva de bienestar.

    La literatura canina sobre métodos aversivos indica que el uso de castigo positivo y refuerzo negativo puede asociarse con:

    • conductas de estrés;
    • miedo;
    • peor estado afectivo;
    • respuestas agresivas;
    • riesgos de aprendizaje colateral.

    Por tanto:

    una contingencia puede ser operantemente eficaz y, al mismo tiempo, plantear problemas de bienestar.

    Cuarta distinción central

    EXTINCIÓN ≠ CASTIGO NEGATIVO

    En extinción:

    una conducta que antes producía un reforzador deja de producirlo.

    En castigo negativo:

    una conducta produce la retirada contingente de un estímulo apetitivo.

    Puede existir solapamiento práctico, pero conceptualmente son procesos distintos.

    Historia científica

    El desarrollo del condicionamiento operante puede entenderse a través de:

    Thorndike
    → ensayo y error + ley del efecto.

    Skinner
    → conducta operante + análisis experimental de contingencias.

    Ferster y Skinner
    → programas de reforzamiento.

    Skinner distinguió con claridad la conducta respondiente/pavloviana de aquella cuya frecuencia se modifica por sus consecuencias, utilizando el término operante para describir clases de respuestas funcionalmente relacionadas con sus consecuencias.

    Tesis recomendada

    El condicionamiento operante no enseña que el perro “hace caso porque recibe premios”. Enseña algo mucho más general: los perros ajustan su conducta a las consecuencias que producen sus acciones. Entender qué refuerza realmente una conducta, cuándo ocurre y en qué contexto permite explicar tanto habilidades deseadas como muchos problemas que las personas entrenan accidentalmente.


    2. Pregunta principal

    Pregunta principal

    ¿Cómo aprende un perro de las consecuencias de sus propias acciones y cómo podemos utilizar ese conocimiento para enseñar, mantener o reducir conductas sin confundir eficacia con bienestar?

    Preguntas secundarias

    1. ¿Qué significa operante?
    2. ¿En qué se diferencia del condicionamiento clásico?
    3. ¿Qué aportó Thorndike?
    4. ¿Qué aportó Skinner?
    5. ¿Qué es la ley del efecto?
    6. ¿Qué es una contingencia?
    7. ¿Qué es refuerzo?
    8. ¿Qué es castigo?
    9. ¿Qué significa positivo?
    10. ¿Qué significa negativo?
    11. ¿Qué es R+?
    12. ¿Qué es R−?
    13. ¿Qué es P+?
    14. ¿Qué es P−?
    15. ¿Cómo saber si una consecuencia está reforzando?
    16. ¿Qué diferencia existe entre recompensa y reforzador?
    17. ¿Qué diferencia existe entre castigo coloquial y técnico?
    18. ¿Qué es escape?
    19. ¿Qué es evitación?
    20. ¿Qué es extinción?
    21. ¿Cómo se diferencia de P−?
    22. ¿Qué es shaping?
    23. ¿Qué es capturing?
    24. ¿Qué es luring?
    25. ¿Qué es refuerzo diferencial?
    26. ¿Qué es control estimular?
    27. ¿Cómo adquiere una señal control sobre una respuesta?
    28. ¿Qué es un programa de reforzamiento?
    29. ¿Qué diferencia existe entre reforzamiento continuo e intermitente?
    30. ¿Qué son FR, VR, FI y VI?
    31. ¿Son útiles los programas variables en entrenamiento canino?
    32. ¿Qué es resistencia a extinción?
    33. ¿Qué es behavioral momentum?
    34. ¿Qué es razón de respuesta?
    35. ¿Qué es latencia?
    36. ¿Por qué importa el timing?
    37. ¿Cómo influye la magnitud/calidad del reforzador?
    38. ¿Qué es una operación motivacional?
    39. ¿Qué es reforzamiento no contingente?
    40. ¿Qué errores humanos refuerzan conductas no deseadas?
    41. ¿Cuándo el castigo puede producir efectos colaterales?
    42. ¿Qué dice la evidencia sobre métodos basados en recompensas y métodos aversivos?
    43. ¿Qué puede concluirse y qué no?
    44. ¿Cómo medir si una conducta está realmente bajo control operante?
    45. ¿Cómo integrar aprendizaje operante y bienestar?

    Alcance

    Este dossier es fundamental.

    No pretende sustituir dossiers específicos sobre:

    • refuerzo positivo;
    • refuerzo negativo;
    • castigo;
    • extinción;
    • programas de reforzamiento;
    • shaping;
    • control estimular;
    • métodos aversivos.

    Su función es construir el marco técnico común.


    3. Conceptos fundamentales

    3.1 Conducta operante

    Una operante es una clase de conducta cuya probabilidad está relacionada con las consecuencias que históricamente ha producido bajo determinadas condiciones.

    No se define únicamente por su forma.

    Por ejemplo:

    “poner las cuatro patas en el suelo” puede pertenecer a una clase funcional si sistemáticamente produce atención o acceso.

    Skinner (1937, 1938) distinguió la conducta operante de la conducta respondiente.

    3.2 Antecedente

    Evento o contexto que ocurre antes de una respuesta y puede alterar su probabilidad.

    Ejemplos:

    • señal verbal;
    • presencia de una persona;
    • puerta abierta;
    • correa;
    • comida visible;
    • otro perro;
    • postura del humano.

    3.3 Respuesta

    Conducta observable.

    Ejemplo:

    • sentarse;
    • aproximarse;
    • ladrar;
    • tirar;
    • mirar;
    • tocar una mano;
    • soltar un objeto.

    3.4 Consecuencia

    Evento que ocurre después de la respuesta.

    Puede o no modificar la conducta futura.

    3.5 Contingencia

    Relación funcional:

    si ocurre la conducta, ¿qué cambia en el ambiente?

    Una contingencia operante puede representarse:

    A → B → C

    Antecedente → conducta → consecuencia.

    Pero la consecuencia sólo es funcionalmente relevante si altera comportamiento futuro.


    3.6 Refuerzo

    Proceso mediante el cual una consecuencia aumenta o mantiene la probabilidad futura de una conducta.

    No se define por:

    • agradable;
    • amable;
    • comida;
    • intención.

    Se define por el efecto sobre la conducta.

    3.7 Castigo

    Proceso mediante el cual una consecuencia reduce la probabilidad futura de una conducta.

    No implica automáticamente:

    • dolor;
    • violencia;
    • abuso.

    Pero numerosos procedimientos utilizados como castigo sí pueden involucrar estímulos aversivos y riesgos de bienestar.


    3.8 Positivo y negativo

    En esta terminología:

    positivo (+)
    algo se presenta.

    negativo (−)
    algo se retira, termina o evita.

    No significan:

    positivo = moralmente bueno

    negativo = moralmente malo.

    Éste es el mito central del artículo.


    3.9 Refuerzo positivo (R+)

    Estructura:

    conducta
    se presenta estímulo/consecuencia
    conducta aumenta.

    Ejemplo:

    sentarse → alimento → sentarse aumenta.

    Otros posibles reforzadores:

    • juego;
    • interacción;
    • acceso a olfatear;
    • apertura de puerta;
    • persecución permitida;
    • contacto social.

    Regla

    Si se da comida pero la conducta no aumenta:

    no se ha demostrado R+ para esa conducta en esas condiciones.


    3.10 Refuerzo negativo (R−)

    Estructura:

    conducta
    se retira/reduce/evita un estímulo aversivo
    conducta aumenta.

    Ejemplo abstracto:

    presión aparece
    → perro realiza respuesta
    → presión termina
    → respuesta aumenta.

    El estímulo eliminado funciona como condición aversiva.

    Escape

    La conducta termina un estímulo ya presente.

    Evitación

    La conducta impide o retrasa un estímulo aversivo esperado.

    Ambos pueden mantener conducta mediante R−.

    Error común

    “Refuerzo negativo es regañar.”

    No.

    Si el regaño se presenta después de una respuesta y la reduce, sería conceptualmente P+, no R−.


    3.11 Castigo positivo (P+)

    Estructura:

    conducta
    se presenta consecuencia
    conducta disminuye.

    Ejemplos pueden incluir:

    • sobresalto;
    • presión;
    • reprimenda;
    • estímulo eléctrico;
    • ruido.

    Pero sólo son técnicamente castigo si la conducta disminuye.

    Importante

    Que una conducta se suprima durante la presencia del entrenador no significa necesariamente:

    • aprendizaje generalizado;
    • cambio emocional saludable;
    • ausencia de efectos colaterales.

    3.12 Castigo negativo (P−)

    Estructura:

    conducta
    se retira temporalmente estímulo apetitivo/acceso
    conducta disminuye.

    Ejemplos:

    • se interrumpe juego;
    • se retira atención;
    • se pierde acceso temporal.

    Procedimientos clásicos:

    • response cost;
    • time-out from positive reinforcement.

    Riesgo conceptual

    No toda retirada es P−.

    La retirada debe:

    1. ser contingente a la conducta;
    2. reducir la conducta.

    3.13 Recompensa

    Término coloquial.

    Puede describir:

    • comida;
    • juguete;
    • elogio.

    Pero “recompensa” no garantiza función reforzante.

    Riemer et al. (2018) mostró que la calidad de la recompensa alimentaria podía influir en eficacia de respuesta, mientras que aumentar simplemente cantidad no producía necesariamente el mismo efecto.


    3.14 Reforzador primario y condicionado

    Primario / no condicionado
    → tiene valor sin condicionamiento específico dentro del entrenamiento.

    Ejemplo típico:
    comida.

    Condicionado
    → adquiere valor mediante asociación.

    Ejemplo:
    clicker, marcador verbal, ficha.

    En la práctica:

    conducta → click → comida

    combina procesos operantes y pavlovianos.


    3.15 Refuerzo automático

    Una conducta puede producir consecuencias reforzantes sin mediación humana.

    Ejemplo:

    perro rompe un objeto
    → obtiene estimulación sensorial.

    o:

    rasca una puerta
    → modifica sensaciones/ambiente.

    Esto explica por qué algunas conductas persisten aunque nadie “las premie”.


    3.16 Motivación y operaciones motivacionales

    El valor de un reforzador cambia.

    Variables:

    • hambre;
    • saciedad;
    • acceso reciente;
    • estrés;
    • temperatura;
    • contexto;
    • competencia ambiental.

    Por ello:

    “mi perro ama el pollo” no significa que pollo tenga el mismo valor en todas las situaciones.


    3.17 Timing

    Una consecuencia demasiado tardía puede relacionarse con otra respuesta distinta.

    Yamamoto et al. (2009) evaluó retrasos de acciones del propietario en 10 perros. A medida que aumentaban retrasos de 0.13 a 2 segundos, disminuían respuestas correctas y atención en varias condiciones.

    La muestra es pequeña, pero refuerza un principio general bien establecido:

    la proximidad temporal entre conducta y consecuencia facilita claridad contingencial.


    3.18 Extinción operante

    Procedimiento mediante el cual una conducta previamente reforzada deja de producir el reforzador que la mantenía.

    Resultado esperado:

    reducción gradual.

    Pero pueden aparecer:

    • aumento temporal;
    • variabilidad;
    • frustración;
    • recuperación;
    • persistencia.

    Hall (2017) revisa persistencia y resistencia a extinción específicamente en perros.


    3.19 Extinction burst

    En uso aplicado se describe como:

    • aumento temporal de frecuencia;
    • intensidad;
    • variabilidad;

    al comenzar extinción.

    Debe explicarse con cuidado:

    no toda extinción produce un “burst” claro y no debe tratarse como ley inevitable.


    3.20 Shaping

    Construcción de una conducta mediante reforzamiento diferencial de aproximaciones sucesivas.

    Ejemplo:

    objetivo:
    entrar en transportín.

    Refuerzo:

    1. mirar transportín;
    2. acercarse;
    3. introducir cabeza;
    4. una pata;
    5. dos patas;
    6. entrar completamente.

    No es simplemente “esperar y premiar”.

    Exige:

    • criterios;
    • timing;
    • progresión.

    3.21 Capturing

    Reforzar una conducta que el perro ofrece espontáneamente.

    Ejemplo:

    perro se tumba relajado
    → marcar/reforzar.


    3.22 Luring

    Utilizar un estímulo atractivo para guiar movimiento inicialmente.

    Ejemplo:

    comida cerca del hocico
    → movimiento.

    Después conviene retirar gradualmente el señuelo para evitar dependencia.


    3.23 Targeting

    Enseñar contacto/orientación hacia un objetivo.

    Puede convertirse en herramienta para:

    • posicionamiento;
    • cuidado cooperativo;
    • movimiento.

    3.24 Refuerzo diferencial

    Refuerzo selectivo de ciertas respuestas.

    Ejemplos:

    DRA
    → conducta alternativa.

    DRI
    → conducta incompatible.

    DRO
    → ausencia de una conducta durante intervalo.

    Debe diseñarse según función y contexto.


    3.25 Control estimular

    Una conducta está bajo control estimular cuando la probabilidad cambia sistemáticamente según estímulos antecedentes.

    Ejemplo:

    “sentado” produce alta probabilidad de sentarse.

    Pero si el perro responde sólo cuando:

    • persona inclina cuerpo;
    • mano tiene comida;
    • está en cocina;

    el control real puede ser compuesto.


    3.26 Señal discriminativa (SD)

    En análisis operante, un SD señala que una respuesta tiene una historia de producir determinada consecuencia.

    Simplificación práctica:

    “En presencia de esta señal, esta respuesta suele funcionar.”

    No significa que la palabra “ordene” causalmente el movimiento de manera automática.


    3.27 Generalización

    La respuesta se extiende a estímulos/contextos similares.

    Discriminación

    La respuesta se concentra en condiciones donde históricamente ha sido reforzada.


    4. Evolución

    4.1 Aprender de consecuencias es una capacidad adaptativa general

    El condicionamiento operante no es exclusivo del perro.

    Permite a un animal ajustar conducta según:

    • recursos;
    • peligros;
    • competencia;
    • refugio;
    • interacción social.

    4.2 Función adaptativa

    Si una acción produce alimento:

    → repetirla puede ser útil.

    Si produce daño:

    → reducirla puede ser útil.

    El mecanismo permite flexibilidad sin depender exclusivamente de respuestas genéticamente fijadas.

    4.3 Restricciones biológicas

    No todas las respuestas son igualmente enseñables.

    Influyen:

    • anatomía;
    • sistemas motivacionales;
    • repertorio;
    • predisposición;
    • historia.

    Por tanto:

    el refuerzo selecciona dentro de un repertorio biológicamente posible.

    4.4 Domesticación

    La domesticación no creó el aprendizaje operante.

    Pero convivir con humanos multiplicó contingencias relacionadas con:

    • alimento;
    • puertas;
    • correas;
    • atención;
    • objetos;
    • señales;
    • espacios urbanos.

    El perro doméstico vive en un ambiente extraordinariamente controlado por decisiones humanas.


    5. Domesticación e historia

    5.1 Thorndike y el ensayo y error

    Edward Thorndike estudió animales en dispositivos conocidos como puzzle boxes.

    El principio histórico central fue la ley del efecto:

    respuestas seguidas de resultados satisfactorios tenderían a fortalecerse, mientras que respuestas seguidas de resultados insatisfactorios tenderían a debilitarse.

    Thorndike (1898) ayudó a desplazar explicaciones anecdóticas hacia experimentos controlados.

    5.2 De Thorndike a Skinner

    Skinner desarrolló una metodología basada en:

    • respuestas repetibles;
    • tasa de respuesta;
    • consecuencias;
    • control experimental.

    En 1937 distinguió dos tipos de reflejo condicionado y articuló la noción de operante.

    En The Behavior of Organisms (1938) consolidó su análisis experimental.

    5.3 Qué significa “operante”

    La conducta “opera” sobre el ambiente.

    No necesita un estímulo elicitador identificado como en el modelo pavloviano.

    Su probabilidad se analiza según consecuencias.

    5.4 Programas de reforzamiento

    Ferster y Skinner (1957) estudiaron cómo diferentes reglas de entrega de reforzador producen patrones distintos de conducta.

    Su investigación fue mayoritariamente con palomas.

    Debe evitarse extrapolar mecánicamente todos los patrones a perros de compañía, pero los principios inspiraron gran parte del análisis operante contemporáneo.

    5.5 Dog training moderno

    La terminología R+/R−/P+/P− llegó ampliamente al entrenamiento canino a través de:

    • análisis de conducta;
    • psicología comparada;
    • entrenamiento animal;
    • medicina conductual.

    Sin embargo, el sector profesional no utiliza las palabras con completa consistencia.

    Por eso el artículo debe insistir:

    describir contingencia concreta > etiquetar cuadrante.


    6. Etología

    6.1 El perro no es una caja vacía

    El aprendizaje operante selecciona conducta dentro de un repertorio influido por:

    • especie;
    • genética;
    • desarrollo;
    • experiencia;
    • motivación.

    6.2 Tinbergen: causación

    ¿Por qué aparece la respuesta ahora?

    • señal;
    • estado motivacional;
    • historia de refuerzo;
    • valor del resultado;
    • emoción.

    6.3 Ontogenia

    ¿Cómo se desarrolló?

    Una conducta puede adquirir una historia larga.

    Ejemplo:

    cachorro salta
    → personas ríen/tocan.

    Meses después:

    salto altamente persistente.

    El problema no necesita explicación por “dominancia”.

    Puede existir una historia de reforzamiento.

    6.4 Función

    En análisis conductual, función significa:

    qué consecuencias ayudan a mantener el comportamiento.

    Funciones comunes:

    • acceso;
    • atención;
    • escape;
    • estimulación.

    No es idéntico a función adaptativa evolutiva.

    6.5 Filogenia

    Algunas respuestas son más probables por repertorio de especie.

    Ejemplo:

    olfatear, perseguir, masticar.

    El entrenamiento puede:

    • canalizar;
    • poner bajo señal;
    • reforzar alternativas.

    No puede eliminar la biología del perro.


    7. Cognición y aprendizaje

    7.1 La unidad fundamental es relación, no objeto

    No preguntar sólo:

    “¿qué premio usas?”

    Preguntar:

    “¿qué conducta produce qué consecuencia y con qué consistencia?”


    7.2 El reforzador se demuestra

    Vicars et al. (2014) evaluó preferencia y eficacia de reforzadores en ocho perros.

    Las preferencias medidas sistemáticamente podían predecir qué estímulos mantendrían mejor la respuesta.

    Esto demuestra:

    preferencia y reforzamiento están relacionados, pero el reforzador debe verificarse funcionalmente.


    7.3 Calidad vs cantidad

    Riemer et al. (2018) estudió valor de recompensas alimentarias.

    La calidad de alimento afectó vigor de respuesta más claramente que simplemente aumentar cantidad en determinadas condiciones.

    No significa:

    “usa comida premium”.

    Significa:

    valor reforzante depende de propiedades del resultado, no sólo de número de piezas.


    7.4 Contingencia

    Si alimento aparece independientemente de conducta:

    puede perderse claridad operante.

    Pfaller-Sadovsky et al. (2022) estudió reforzamiento no contingente en perros de compañía y mostró que la entrega temporal de reforzadores puede alterar conducta incluso sin depender de la respuesta.

    Esto demuestra que:

    la comida puede modificar conducta aunque no esté funcionando como R+ contingente a la respuesta objetivo.


    7.5 Refuerzo no contingente

    NCR

    Reforzador se entrega según tiempo, no respuesta.

    Puede:

    • reducir valor de conducta mantenida por ese reforzador;
    • competir;
    • producir efectos de abolición/saciedad;
    • cambiar condiciones.

    No es “reforzar nada”.

    Es un procedimiento diferente.


    7.6 Extinción y omisión

    Bentosela et al. (2008) estudió mirada hacia humanos en una situación de solicitud de comida.

    Encontraron cambios rápidos:

    • aumento con reforzamiento diferencial;
    • disminución con omisión;
    • disminución con extinción.

    Esto es evidencia directa de sensibilidad canina a contingencias operantes.


    7.7 Timing

    Yamamoto et al. (2009):

    10 perros.

    Retrasos:
    0.13, 0.27, 0.5, 1 y 2 s.

    Mayores retrasos redujeron respuestas apropiadas y atención.

    La muestra es pequeña, pero ilustra:

    una consecuencia mal temporizada puede seleccionar otra conducta distinta a la que el humano cree estar reforzando.


    7.8 Programas de reforzamiento

    Refuerzo continuo (CRF/FR1)

    Cada respuesta objetivo produce reforzador.

    Útil para:

    • adquisición.

    Refuerzo intermitente

    Sólo algunas respuestas producen reforzador.

    Puede utilizarse para:

    • mantenimiento;
    • persistencia.

    7.9 Ratio vs intervalo

    Ratio
    → depende de número de respuestas.

    Interval
    → depende del paso del tiempo + respuesta.

    Fixed
    → criterio constante.

    Variable
    → criterio cambia alrededor de promedio.

    Así:

    • FR;
    • VR;
    • FI;
    • VI.

    Advertencia

    La literatura aplicada específica en perros sobre comparación sistemática de estos programas es mucho menor que la literatura clásica en palomas/roedores.

    Hall et al. (2021) señala precisamente la necesidad de estudios paramétricos en perros de trabajo.


    7.10 Partial reinforcement extinction effect

    En muchas especies, respuestas adquiridas bajo reforzamiento parcial pueden mostrar mayor persistencia durante extinción que respuestas continuamente reforzadas.

    Pero:

    no debe simplificarse como “haz premios aleatorios y será más fuerte”.

    Cambios de programa demasiado rápidos pueden:

    • reducir rendimiento;
    • generar ratio strain;
    • debilitar conducta.

    7.11 Behavioral momentum

    Hall (2017) revisa aplicaciones de teoría de momentum conductual en perros.

    Idea simplificada:

    una conducta en un contexto con historia rica de reforzamiento puede ser más resistente a disrupción.

    Útil en perros de detección:

    • trabajar ante distractores;
    • mantener búsqueda cuando blancos son raros.

    7.12 Cadenas conductuales

    Muchos trabajos complejos implican secuencias:

    buscar
    → localizar
    → indicar
    → recibir reforzador.

    Thrailkill et al. (2016) estudió persistencia de cadenas heterogéneas en perros de detección y mostró que las condiciones de reforzamiento pueden alterar resistencia a extinción de la cadena.


    7.13 Shaping y creatividad conductual

    En shaping:

    1. definir objetivo;
    2. observar repertorio;
    3. seleccionar aproximación;
    4. reforzar;
    5. elevar criterio;
    6. dejar de reforzar aproximaciones antiguas.

    Error común:

    elevar criterio demasiado rápido.

    Puede producir:

    • caída de tasa;
    • frustración;
    • abandono.

    7.14 Señuelo vs refuerzo

    Un alimento puede cumplir distintas funciones:

    antes de la conducta
    → señuelo.

    después de conducta y contingente
    → potencial reforzador.

    entregado por tiempo
    → NCR.

    El objeto es el mismo.

    La función cambia.


    7.15 Señales y control estimular

    Una conducta no está “bajo comando” porque el humano pronuncie una palabra.

    Debe existir historia de:

    señal → oportunidad de respuesta → consecuencia.

    La señal gana control porque informa sobre contingencia.


    8. Desarrollo

    8.1 Cachorros aprenden consecuencias desde muy temprano

    Antes de clases formales:

    llorar
    → humano aparece.

    morder
    → juego continúa.

    sentarse
    → se abre puerta.

    Estas contingencias construyen repertorio.

    8.2 Educación accidental

    Muchos “malos hábitos” fueron funcionalmente reforzados.

    Ejemplo:

    perro ladra en mesa
    → recibe comida.

    Tres veces por semana durante meses.

    Después:

    familia pregunta por qué “no entiende que está mal”.

    Desde análisis operante:

    la conducta ha sido reforzada intermitentemente.

    Eso puede producir alta persistencia.

    8.3 Adolescencia

    Cambios de:

    • exploración;
    • motivación;
    • activación;
    • competencia ambiental;

    pueden modificar eficacia de reforzadores.

    No implica que el perro “olvide”.

    8.4 Senior

    Puede seguir aprendiendo.

    Pero deben considerarse:

    • dolor;
    • audición;
    • visión;
    • movilidad;
    • cognición.

    Una caída de respuesta no debe atribuirse automáticamente a motivación.


    9. Análisis del comportamiento

    9.1 ABC ampliado

    Operación motivacional
    +
    Antecedente

    Conducta

    Consecuencia

    cambio futuro de probabilidad


    9.2 Caso: saltar sobre personas

    A: persona llega.

    B: perro salta.

    C: persona toca y habla.

    Si salto aumenta:

    → interacción funciona como R+.

    Solución

    Manejo:
    evitar ensayo.

    Refuerzo diferencial:
    cuatro patas en suelo → atención.


    9.3 Caso: tirar de correa

    A: estímulo atractivo delante.

    B: perro tira.

    C: avanza hacia estímulo.

    Si tirar aumenta:

    → avance puede reforzar tirar.

    No hace falta que el humano entregue comida.

    Lección

    el ambiente refuerza.


    9.4 Caso: ladrido para abrir puerta

    B: ladra.

    C: puerta se abre.

    Si aumenta:

    → acceso funciona como R+.


    9.5 Caso: presión y liberación

    A: presión.

    B: respuesta.

    C: presión termina.

    Si respuesta aumenta:

    → R−.


    9.6 Caso: interrumpir juego

    A: juego.

    B: mordida fuerte.

    C: juego termina.

    Si mordida fuerte disminuye:

    → P−.


    9.7 Caso: reprimenda

    Perro roba objeto.

    Humano grita.

    ¿P+?

    Sólo si:

    → robar disminuye.

    Si el perro interpreta grito como interacción y roba más:

    la misma consecuencia podría estar funcionando como reforzador social.

    Lección

    la función la determina la conducta futura, no la intención humana.


    9.8 Error de causalidad

    Una conducta puede disminuir después de una intervención por:

    • fatiga;
    • saciedad;
    • contexto;
    • miedo;
    • extinción;
    • cambio ambiental.

    Una sola observación no demuestra P+ o P−.


    10. Bienestar

    10.1 Eficacia operante no equivale a bienestar

    Un estímulo aversivo puede funcionar operantemente.

    Eso no resuelve:

    • intensidad;
    • miedo;
    • dolor;
    • generalización;
    • asociación con humano;
    • estrés;
    • alternativas disponibles.

    10.2 Métodos aversivos

    Ziv (2017) revisó 17 estudios.

    Conclusión general:

    • riesgos para bienestar;
    • no evidencia de superioridad general de castigo positivo frente a estrategias basadas en refuerzo.

    Guilherme-Fernandes et al. (2017) también encontró asociación entre aversivos e indicadores de bienestar comprometido, aunque destacó limitaciones metodológicas.


    10.3 Evidencia fisiológica y cognitiva

    Vieira de Castro et al. (2020):

    92 perros.

    Grupos:

    • reward;
    • mixed;
    • aversive.

    Mayor uso de aversivos se asoció con:

    • más conductas de estrés;
    • mayores cambios de cortisol;
    • sesgo cognitivo más pesimista.

    Limitación:

    no asignación aleatoria.


    10.4 Eficacia y eficiencia

    Vieira de Castro et al. (2021) comparó métodos reward vs mixed en perros entrenados en tareas.

    En ese contexto, el grupo basado en recompensas mostró mejor o comparable eficacia/eficiencia en medidas estudiadas.

    La literatura todavía es más limitada de lo deseable.


    10.5 Evidencia que complica una narrativa absoluta

    Johnson y Wynne (2024) encontró que en una tarea específica de inhibición de persecución un grupo con collar electrónico mostró mayor inhibición que condiciones no aversivas concretas.

    Limitaciones:

    • pequeña muestra final;
    • tarea específica;
    • diferencias de protocolo;
    • dificultades para extrapolar.

    Esto obliga a distinguir:

    “puede modificar conducta”

    de:

    “es necesario, óptimo o preferible en términos de bienestar”.


    10.6 Confrontación y agresión

    Herron et al. (2009) estudió respuestas reportadas a intervenciones confrontativas en perros con problemas conductuales.

    Varias técnicas aversivas/confrontativas provocaron respuestas agresivas en una proporción importante.

    Esto no demuestra que todo P+ cause agresión.

    Demuestra:

    algunos procedimientos pueden aumentar riesgo en perros susceptibles.


    10.7 La ética no está contenida en el cuadrante

    R+, R−, P+ y P− describen relaciones funcionales.

    No determinan automáticamente:

    • aceptabilidad;
    • intensidad;
    • bienestar;
    • proporcionalidad.

    Por eso un artículo científico debe separar:

    descripción operante
    de
    evaluación ética y de bienestar.


    11. Adiestramiento y manejo

    11.1 Secuencia recomendada para enseñar

    1. definir conducta observable

    “tumbado” mejor que “calmado”.

    2. identificar reforzador

    3. crear oportunidad

    4. marcar respuesta

    5. entregar consecuencia

    6. repetir

    7. elevar criterio

    8. introducir señal

    9. generalizar

    10. pasar a mantenimiento


    11.2 Adquisición

    Durante adquisición:

    • alta tasa de refuerzo;
    • criterio alcanzable;
    • pocas distracciones.

    Error:

    retirar reforzamiento demasiado pronto.


    11.3 Shaping

    Ideal cuando:

    • no puede inducirse fácilmente;
    • queremos iniciativa;
    • conducta tiene etapas.

    Riesgo:

    criterios confusos.


    11.4 Captura

    Ideal para:

    • calma;
    • posturas naturales;
    • conductas espontáneas.

    11.5 Refuerzo diferencial

    Para problemas:

    perro salta
    → reforzar cuatro patas en suelo.

    perro tira
    → reforzar correa floja / orientación.

    Pero:

    si la conducta problema continúa produciendo reforzadores potentes:

    el plan puede fracasar.


    11.6 Manejo

    El manejo altera contingencias.

    Ejemplo:

    no dejar comida en mesa.

    Evita:

    robar → comida.

    Esto reduce práctica y autorrefuerzo.


    11.7 Refuerzo ambiental

    Los mejores reforzadores no siempre están en la bolsa.

    Ejemplos:

    • olfatear;
    • avanzar;
    • saludar;
    • acceder a puerta;
    • subir al coche.

    Puede utilizarse:

    conducta deseada → acceso ambiental.


    11.8 Programas de mantenimiento

    Después de adquisición:

    no es obligatorio alimentar cada respuesta de por vida.

    Pero el cambio debe:

    • ser gradual;
    • mantener valor;
    • incorporar reforzadores naturales.

    No reducir a:

    “pasa a variable ratio porque crea adicción”.

    Esa frase es científicamente deficiente.


    11.9 Ratio strain

    Si exigencia aumenta demasiado:

    • respuestas pueden deteriorarse;
    • latencia aumenta;
    • conducta desaparece.

    Regla práctica:

    adelgazar programa de refuerzo lentamente.


    11.10 Extinción en problemas cotidianos

    Ejemplo:

    ladrido obtiene atención.

    Extinción:
    atención deja de seguir al ladrido.

    Pero:

    si ocasionalmente obtiene atención:

    la conducta puede volverse altamente persistente.


    11.11 Extinción no siempre es recomendable

    Puede ser:

    • peligrosa;
    • frustrante;
    • difícil.

    Especialmente con:

    • agresión;
    • miedo;
    • conductas de alto riesgo.

    Preferir con frecuencia:

    manejo + refuerzo de alternativa.


    12. Aplicaciones prácticas

    Esto significa que…

    Antes de preguntar:

    “¿Cómo corrijo esto?”

    preguntar:

    “¿Qué consecuencia está manteniendo la conducta?”


    En la vida cotidiana…

    Caso 1 — saltar

    Perro salta
    → humano toca.

    Si aumenta:

    contacto es reforzador.

    Solución:
    atención para cuatro patas en suelo.


    Caso 2 — tirar

    Tira
    → llega al árbol.

    Árbol/olfato puede reforzar.

    Uso:

    correa floja
    → acceso al olor.


    Caso 3 — ladrar en puerta

    Ladra
    → puerta se abre.

    Entrenamiento accidental.

    Cambiar:

    silencio/orientación
    → puerta abre.


    Caso 4 — robar calcetín

    Roba
    → humano persigue.

    Si el juego de persecución tiene valor:

    robar puede aumentar.


    Caso 5 — llamada

    “ven”
    → perro llega
    → se termina diversión.

    La llamada puede adquirir consecuencias poco competitivas.

    Mejor:

    llegar
    → premio + a veces volver a jugar.


    Un responsable puede observar…

    • frecuencia;
    • latencia;
    • duración;
    • tasa;
    • contexto;
    • consecuencia;
    • variabilidad;
    • cambios después de intervención.

    Conviene evitar…

    1. etiquetar una consecuencia sin comprobar efecto;
    2. llamar “R+” a cualquier premio;
    3. llamar “P+” a cualquier regaño;
    4. creer que negativo significa malo;
    5. retirar reforzadores demasiado rápido;
    6. usar programas variables sin conducta estable;
    7. ignorar refuerzos ambientales;
    8. aplicar extinción a conductas peligrosas sin plan;
    9. usar castigo sin valorar bienestar;
    10. atribuir persistencia a “terquedad”.

    Podría ayudar…

    • registrar 10–20 ensayos;
    • calcular porcentaje;
    • medir latencia;
    • comparar contextos;
    • identificar reforzadores competidores;
    • entrenar alternativas;
    • manejar ambiente.

    13. Mitos y controversias

    AfirmaciónClasificaciónEvaluación
    “Positivo significa bueno.”ContradichaSignifica añadir/presentar.
    “Negativo significa malo.”ContradichaSignifica retirar/reducir.
    “Dar comida siempre es R+.”ContradichaDebe aumentar la conducta.
    “Quitar algo siempre es castigo.”ContradichaSi aumenta conducta puede ser R−.
    “Castigo significa pegar.”Contradicha como definición técnicaCastigo es reducción funcional.
    “Si regaño, estoy castigando.”No necesariamenteSólo si conducta disminuye.
    “R− es malo y R+ es bueno por definición.”ContradichaLos términos no contienen evaluación moral.
    “Los cuatro cuadrantes explican todo entrenamiento.”Contradicha / incompletaFaltan antecedentes, motivación, programas, emoción, Pavloviano, contexto.
    “Extinción es P−.”Contradicha como equivalenciaSon procedimientos funcionalmente distintos.
    “Ignorar siempre elimina conductas.”ContradichaSólo si atención es reforzador relevante y otras fuentes no mantienen conducta.
    “Un perro hace cosas sólo para obtener premios.”ContradichaExisten múltiples reforzadores y aprendizaje pavloviano.
    “Hay que dejar de premiar lo antes posible.”ContradichaRetirada prematura puede deteriorar conducta.
    “Variable ratio es siempre el mejor programa.”No respaldada como regla universalDepende de tarea, adquisición, mantenimiento y bienestar.
    “Los castigos nunca funcionan.”Demasiado absolutaPueden reducir conducta; cuestión adicional es bienestar, necesidad y efectos secundarios.
    “Si funciona, es buen método.”Contradicha por evaluación de bienestarEficacia conductual no agota el análisis.
    “Una conducta reforzada nunca se extingue.”ContradichaDepende de programa, contexto y nuevas contingencias.
    “Si refuerzo mucho, el perro se vuelve dependiente de comida.”SimplificaciónDepende de diseño, transferencia a reforzadores naturales y control estimular.
    “El perro sabe la orden pero elige desobedecer.”No demostrado por el fallo de respuestaPueden intervenir motivación, contexto y generalización.

    Controversia 1 — ¿cuadrantes o análisis funcional?

    Los cuadrantes ayudan a enseñar terminología.

    Pero pueden fomentar errores:

    • etiquetar sin medir;
    • ignorar antecedentes;
    • ignorar Pavloviano;
    • ignorar bienestar.

    Conclusión:

    usar cuadrantes como mapa inicial, no como análisis completo.

    Controversia 2 — ¿castigo puede ser eficaz?

    Sí, por definición una consecuencia que reduce conducta es castigo.

    La controversia relevante es:

    • rapidez;
    • necesidad;
    • efectos secundarios;
    • bienestar;
    • alternativas.

    Controversia 3 — ¿reward-only existe?

    En la práctica, entrenamiento puede incluir:

    • R+;
    • P−;
    • extinción;
    • manejo.

    Por eso términos populares como:

    “positive-only”

    pueden ser menos precisos que describir procedimientos concretos.

    Controversia 4 — reforzar emoción

    Una emoción no se maneja exactamente como una respuesta operante simple.

    Dar comida en presencia de miedo no significa automáticamente “reforzar miedo”.

    Puede participar en contracondicionamiento pavloviano.

    Este tema conecta con el dossier 4.


    14. Estado de la evidencia

    14.1 Muy alta confianza

    Principios básicos:

    • refuerzo;
    • castigo;
    • contingencia;
    • extinción;
    • programas.

    Respaldados por más de un siglo de investigación comparada.

    14.2 Alta confianza específica en perros

    Sensibilidad a contingencias

    Bentosela et al. (2008).

    Extinción/persistencia

    Hall (2017).

    Timing

    Yamamoto et al. (2009), aunque muestra pequeña.

    Valor del reforzador

    Vicars et al. (2014);
    Riemer et al. (2018).


    14.3 Evidencia moderada-alta

    Métodos aversivos y bienestar

    Convergencia de:

    • revisiones;
    • encuestas;
    • observación;
    • cortisol;
    • sesgo cognitivo.

    Pero:

    muchos estudios no son ensayos aleatorizados.


    14.4 Áreas con evidencia canina limitada

    • comparación sistemática FR/VR/FI/VI;
    • ratio strain;
    • programas concurrentes;
    • matching law;
    • operaciones motivacionales;
    • shaping optimizado;
    • NCR aplicado;
    • behavioral momentum fuera de perros de trabajo.

    Hall et al. (2021) señala múltiples oportunidades de investigación aplicada.


    14.5 Evaluación de fuentes clave

    FuenteTipoPoblación/muestraHallazgoLimitacionesConfianzaUso
    Thorndike (1898)Monografía experimentalgatos y otros animalesEnsayo/error y ley del efectoHistórica; conceptos revisadosMuy alta históricaOrigen
    Skinner (1937)Artículo teórico/experimentalliteratura experimentalDistingue operante/respondienteTerminología históricaMuy alta históricaDefinición
    Skinner (1938)Monografía experimentalprincipalmente ratasAnálisis sistemático de conducta operanteNo perrosMuy alta teóricaFundamentos
    Ferster & Skinner (1957)Monografía experimentalprincipalmente palomasProgramas de refuerzo producen patrones sistemáticosExtrapolación a perros requiere cautelaMuy alta generalProgramas
    Bentosela et al. (2008)Experimentos caninosperros domésticosMirada cambia rápidamente con refuerzo, omisión y extinciónParadigma específicoAltaContingencia
    Yamamoto et al. (2009)Experimento10 perrosRetrasos empeoran respuesta/atenciónMuestra pequeñaModeradaTiming
    Rooney & Cowan (2011)Encuesta + tarea53 díadasMétodos del dueño asociados con conducta/aprendizajeCorrelacionalModeradaAplicación
    Vicars et al. (2014)Experimento8 perrosPreferencia predice eficacia reforzanteMuestra pequeñaModeradaReforzador
    Hall (2017)RevisiónperrosPersistencia y resistencia a extinciónCampo canino limitadoAlta como síntesisExtinción
    Riemer et al. (2018)ExperimentoperrosCalidad de recompensa influye en eficaciaTarea concretaModerada-altaMagnitud
    Vieira de Castro et al. (2020)Estudio aplicado92 perrosMás aversivos, peores indicadores de bienestarNo aleatorizadoModerada-altaBienestar
    Vieira de Castro et al. (2021)Estudio comparativoperros de escuelasReward-based igual/mejor en medidas de eficacia/eficienciaContexto específicoModeradaMétodos
    Hall et al. (2021)Revisiónperros de trabajoCiencia del aprendizaje puede optimizar entrenamientoVarias recomendaciones aún no probadasAlta como agendaAplicación
    Pfaller-Sadovsky et al. (2022)Experimentoperros de compañíaNCR y extinción alteran respuesta arbitrariaÁrea pequeñaModeradaNCR
    Johnson & Wynne (2024)Ensayo aleatorizado30 reclutados; muestra final menorE-collar superior en tarea específica de persecuciónMuestra pequeña/protocolos distintosModerada para tarea, baja generalizaciónControversia

    14.6 Conflictos entre fuentes

    Conflicto 1 — métodos aversivos y eficacia

    Algunos estudios:
    reward-based comparable o mejor.

    Johnson & Wynne (2024):
    e-collar mejor en una tarea específica.

    Interpretación:

    eficacia depende de conducta, procedimiento, reforzadores, entrenadores y medida.

    No convertir un estudio en regla universal.


    Conflicto 2 — castigo como categoría vs aversivos

    No todo castigo técnico es idéntico.

    P− puede utilizar retirada de juego.

    P+ puede variar enormemente.

    Por ello:

    “castigo” no debe utilizarse como sinónimo automático de “aversivo intenso”.


    Conflicto 3 — programa variable siempre resistente

    La literatura básica muestra efectos de reforzamiento parcial.

    Pero entrenamiento aplicado es más complejo.

    No asumir:

    “VR produce siempre mejor conducta”.


    15. Banco de evidencia

    Evidencia 1

    Afirmación:
    La conducta puede modificarse según sus consecuencias.

    Qué demuestra la investigación:
    Thorndike y Skinner desarrollaron evidencia experimental sistemática de selección de respuestas por consecuencias.

    Fuente:
    Thorndike (1898); Skinner (1938).

    Nivel de certeza:
    Muy alto.

    Matiz importante:
    Las teorías modernas son más amplias que sus formulaciones históricas.

    Dónde utilizarse:
    Introducción.


    Evidencia 2

    Afirmación:
    R+/R−/P+/P− se definen funcionalmente.

    Qué demuestra la teoría:
    Refuerzo/castigo requieren cambio posterior de conducta.

    Fuente:
    Skinner (1938, 1953); literatura de análisis de conducta.

    Nivel de certeza:
    Muy alto.

    Matiz importante:
    Una sola observación no basta siempre para demostrar función.

    Dónde:
    Cuatro contingencias.


    Evidencia 3

    Afirmación:
    Los perros ajustan rápidamente respuestas a refuerzo, omisión y extinción.

    Qué demuestra la investigación:
    Bentosela et al. observó aumento y disminución rápida de mirada humana según contingencias.

    Fuente:
    Bentosela et al. (2008).

    Nivel de certeza:
    Alto para paradigma.

    Matiz:
    Mirada para comida no representa toda conducta canina.


    Evidencia 4

    Afirmación:
    El timing humano importa.

    Qué demuestra:
    Retrasos de acciones del propietario redujeron respuesta correcta en perros entrenados.

    Fuente:
    Yamamoto et al. (2009).

    Nivel de certeza:
    Moderado.

    Matiz:
    n=10.


    Evidencia 5

    Afirmación:
    Un estímulo preferido puede ser mejor reforzador.

    Qué demuestra:
    Evaluaciones de preferencia predijeron eficacia posterior.

    Fuente:
    Vicars et al. (2014).

    Nivel:
    Moderado.

    Matiz:
    n=8.


    Evidencia 6

    Afirmación:
    La calidad del alimento puede importar más que simplemente aumentar cantidad.

    Qué demuestra:
    Riemer et al. encontró cambios en vigor relacionados con calidad.

    Fuente:
    Riemer et al. (2018).

    Nivel:
    Moderado-alto.

    Matiz:
    Tarea específica.


    Evidencia 7

    Afirmación:
    Extinción y persistencia tienen relevancia aplicada en perros.

    Qué demuestra:
    Hall sintetiza trabajos sobre resistencia a extinción y momentum.

    Fuente:
    Hall (2017).

    Nivel:
    Alto como síntesis.


    Evidencia 8

    Afirmación:
    Refuerzo no contingente puede modificar conducta sin depender de una respuesta objetivo.

    Qué demuestra:
    Pfaller-Sadovsky et al. comparó NCR con y sin extinción.

    Fuente:
    Pfaller-Sadovsky et al. (2022).

    Nivel:
    Moderado.


    Evidencia 9

    Afirmación:
    La historia de refuerzo puede afectar persistencia de cadenas de trabajo.

    Qué demuestra:
    Estudios con perros de detección muestran que condiciones de refuerzo influyen en resistencia a disrupción/extinción.

    Fuente:
    Thrailkill et al. (2016); Hall (2017).

    Nivel:
    Moderado-alto.


    Evidencia 10

    Afirmación:
    Métodos aversivos se asocian con indicadores de bienestar comprometido.

    Qué demuestra:
    Revisiones de 2017 y estudio de 2020 convergen en esa dirección.

    Fuente:
    Guilherme-Fernandes et al. (2017); Ziv (2017); Vieira de Castro et al. (2020).

    Nivel:
    Moderado-alto.

    Matiz:
    No todos los estudios son experimentales.


    Evidencia 11

    Afirmación:
    Recompensa no implica automáticamente peor eficacia.

    Qué demuestra:
    Vieira de Castro et al. (2021) encontró reward-based comparable o superior en variables del estudio.

    Fuente:
    Vieira de Castro et al. (2021).

    Nivel:
    Moderado.


    Evidencia 12

    Afirmación:
    No puede afirmarse que procedimientos aversivos nunca cambien conducta.

    Qué demuestra:
    Johnson y Wynne encontró mayor inhibición en una tarea concreta con e-collar.

    Fuente:
    Johnson & Wynne (2024).

    Nivel:
    Moderado para esa tarea.

    Matiz:
    No demuestra superioridad general ni resuelve bienestar.


    Evidencia 13

    Afirmación:
    La ciencia del aprendizaje todavía está infrautilizada en entrenamiento de perros de trabajo.

    Qué demuestra:
    Hall et al. identifica oportunidades en schedules, discriminación, generalización, memoria y persistencia.

    Fuente:
    Hall et al. (2021).

    Nivel:
    Alto como revisión.


    16. Propuesta de estructura del artículo

    H1 — Condicionamiento operante en perros: cómo las consecuencias cambian la conducta

    Objetivo:
    Explicar mecanismo sin reducirlo a premios/castigos.


    H2 — De Thorndike a Skinner

    H3 — Ensayo y error

    H3 — Ley del efecto

    H3 — Qué significa “operante”

    Fuentes:
    Thorndike (1898); Skinner (1937, 1938).


    H2 — La idea fundamental: conducta → consecuencia

    Objetivo:
    Presentar ABC y contingencia.


    H2 — Qué significan realmente positivo y negativo

    H3 — Añadir

    H3 — Retirar

    H3 — No significan bueno/malo


    H2 — Las cuatro contingencias

    H3 — R+

    H3 — R−

    H3 — P+

    H3 — P−

    Incluir tabla.


    H2 — La regla que evita casi todos los errores

    Una consecuencia se define por lo que hace a la conducta futura.

    H3 — Recompensa vs reforzador

    H3 — Reprimenda vs castigo


    H2 — Refuerzo positivo

    H3 — Comida

    H3 — Juego

    H3 — Atención

    H3 — Acceso ambiental

    Evidencia:
    Vicars et al. (2014); Riemer et al. (2018).


    H2 — Refuerzo negativo

    H3 — Escape

    H3 — Evitación

    H3 — Por qué no significa “castigo negativo”


    H2 — Castigo positivo y negativo

    H3 — Definición funcional

    H3 — Riesgos

    H3 — Bienestar

    Evidencia:
    Ziv (2017); Vieira de Castro et al. (2020).


    H2 — Timing

    Evidencia:
    Yamamoto et al. (2009).


    H2 — Cómo se construye una conducta

    H3 — Capturing

    H3 — Luring

    H3 — Shaping

    H3 — Targeting


    H2 — Refuerzo diferencial

    H3 — alternativa

    H3 — incompatible

    H3 — ausencia


    H2 — Señales y control estimular

    H3 — SD

    H3 — discriminación

    H3 — generalización


    H2 — Programas de reforzamiento

    H3 — continuo

    H3 — intermitente

    H3 — ratio

    H3 — intervalo

    Advertencia:
    no convertir “variable ratio” en mantra.


    H2 — Extinción

    H3 — qué significa

    H3 — persistencia

    H3 — por qué puede reaparecer

    Evidencia:
    Bentosela et al. (2008); Hall (2017).


    H2 — Lo que tu perro puede estar entrenándote a ti

    Ejemplos:

    • ladrar → abrir puerta;
    • saltar → atención;
    • traer objeto → persecución.

    H2 — Cuando el ambiente es el reforzador

    H3 — olfato

    H3 — acceso

    H3 — movimiento

    H3 — interacción


    H2 — Eficacia no es la única pregunta

    H3 — efectos secundarios

    H3 — emoción

    H3 — bienestar


    H2 — Qué debería observar un responsable

    1. antecedente;
    2. conducta;
    3. consecuencia;
    4. cambio en frecuencia;
    5. contexto;
    6. valor del reforzador.

    H2 — Idea final

    Para saber qué está aprendiendo un perro, no basta mirar lo que hacemos nosotros: hay que observar qué consecuencia obtiene él y cómo cambia después su conducta.


    17. Preguntas todavía abiertas

    1. ¿Qué programas de reforzamiento son óptimos para diferentes tareas caninas?
    2. ¿Cuánto difieren perros individuales en sensibilidad a ratio e intervalo?
    3. ¿Qué programas generan mayor persistencia sin frustración?
    4. ¿Cómo medir ratio strain en perros?
    5. ¿Qué papel tiene saciedad en rendimiento?
    6. ¿Cómo cambia valor de comida ante distractores?
    7. ¿Cómo comparar juego, alimento, elogio y acceso ambiental?
    8. ¿Qué reforzadores sociales funcionan de manera fiable?
    9. ¿Cómo cambia eficacia reforzante con edad?
    10. ¿Cómo afecta dolor?
    11. ¿Qué razas/clados muestran diferencias replicables?
    12. ¿Cómo separar genética de historia de entrenamiento?
    13. ¿Qué timing es óptimo según tarea?
    14. ¿Cómo afecta un marcador a retraso de reforzador?
    15. ¿Cuánto puede “puentear” un clicker la demora?
    16. ¿Qué combinaciones de shaping producen aprendizaje más rápido?
    17. ¿Cuándo shaping genera frustración?
    18. ¿Qué criterios de progresión son óptimos?
    19. ¿Cómo medir operaciones motivacionales en ambiente real?
    20. ¿Qué efectos tiene NCR en problemas de comportamiento?
    21. ¿Cuándo es preferible NCR frente a DRA?
    22. ¿Cómo interactúa extinción con Pavloviano?
    23. ¿Qué produce recuperación de conductas operantes?
    24. ¿Cómo influye contexto en extinción?
    25. ¿Cómo afectan programas variables a recaída?
    26. ¿Qué diferencia existe entre entrenamiento de compañía y trabajo?
    27. ¿Cómo optimizar perros de detección cuando blancos son raros?
    28. ¿Cómo reforzar cadenas largas?
    29. ¿Cómo influyen señales accidentales humanas?
    30. ¿Qué consecuencias ambientales refuerzan reactividad?
    31. ¿Cómo medir conducta sin depender de informes del dueño?
    32. ¿Cómo comparar eficacia y bienestar simultáneamente?
    33. ¿Qué efectos colaterales específicos produce cada procedimiento aversivo?
    34. ¿Qué intensidad convierte una contingencia en clínicamente problemática?
    35. ¿Qué papel tiene predictibilidad?
    36. ¿Qué papel tiene control?
    37. ¿Cómo afecta elección voluntaria?
    38. ¿Qué procedimientos reducen necesidad de castigo?
    39. ¿Cómo enseñar análisis funcional a responsables sin simplificarlo?
    40. ¿Qué términos deberían estandarizarse en entrenamiento canino?

    18. Referencias

    Bentosela, M., Barrera, G., Jakovcevic, A., Elgier, A. M., & Mustaca, A. E. (2008). Effect of reinforcement, reinforcer omission and extinction on a communicative response in domestic dogs (Canis familiaris). Behavioural Processes, 78(3), 464–469. https://doi.org/10.1016/j.beproc.2008.03.004

    Ferster, C. B., & Skinner, B. F. (1957). Schedules of reinforcement. Appleton-Century-Crofts.

    Guilherme-Fernandes, J., Olsson, I. A. S., & Vieira de Castro, A. C. (2017). Do aversive-based training methods actually compromise dog welfare? A literature review. Applied Animal Behaviour Science, 196, 1–12. https://doi.org/10.1016/j.applanim.2017.07.001

    Hall, N. J. (2017). Persistence and resistance to extinction in the domestic dog: Basic research and applications to canine training. Behavioural Processes, 141(Part 1), 67–74. https://doi.org/10.1016/j.beproc.2017.04.001

    Hall, N. J., Johnston, A. M., Bray, E. E., Otto, C. M., MacLean, E. L., Udell, M. A. R., & Wynne, C. D. L. (2021). Working dog training for the twenty-first century. Frontiers in Veterinary Science, 8, 646022. https://doi.org/10.3389/fvets.2021.646022

    Herron, M. E., Shofer, F. S., & Reisner, I. R. (2009). Survey of the use and outcome of confrontational and non-confrontational training methods in client-owned dogs showing undesired behaviors. Applied Animal Behaviour Science, 117(1–2), 47–54. https://doi.org/10.1016/j.applanim.2008.12.011

    Hiby, E. F., Rooney, N. J., & Bradshaw, J. W. S. (2004). Dog training methods: Their use, effectiveness and interaction with behaviour and welfare. Animal Welfare, 13(1), 63–69. https://doi.org/10.1017/S0962728600026683

    Johnson, A. C., & Wynne, C. D. L. (2024). Comparison of the efficacy and welfare of different training methods in stopping chasing behavior in dogs. Animals, 14(18), 2632. https://doi.org/10.3390/ani14182632

    Pfaller-Sadovsky, N., Arnott, G., & Hurtado-Parrado, C. (2022). The effects of noncontingent reinforcement on an arbitrary response in companion dogs. Journal of the Experimental Analysis of Behavior. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/36283576/

    Reisner, I. (2017). The learning dog: A discussion of training methods. In J. Serpell (Ed.), The domestic dog: Its evolution, behavior and interactions with people (2nd ed., pp. 210–226). Cambridge University Press. https://doi.org/10.1017/9781139161800.011

    Riemer, S., Ellis, S. L. H., Thompson, H., & Burman, O. H. P. (2018). Reinforcer effectiveness in dogs—The influence of quantity and quality. Applied Animal Behaviour Science, 206, 87–93. https://doi.org/10.1016/j.applanim.2018.05.016

    Rooney, N. J., & Cowan, S. (2011). Training methods and owner–dog interactions: Links with dog behaviour and learning ability. Applied Animal Behaviour Science, 132(3–4), 169–177. https://doi.org/10.1016/j.applanim.2011.03.007

    Skinner, B. F. (1937). Two types of conditioned reflex: A reply to Konorski and Miller. The Journal of General Psychology, 16(1), 272–279.

    Skinner, B. F. (1938). The behavior of organisms: An experimental analysis. Appleton-Century.

    Skinner, B. F. (1953). Science and human behavior. Macmillan.

    Thorndike, E. L. (1898). Animal intelligence: An experimental study of the associative processes in animals. Psychological Review Monograph Supplements, 2(4). https://doi.org/10.1037/10780-000

    Thrailkill, E. A., Kacelnik, A., Porritt, F., & Bouton, M. E. (2016). Increasing the persistence of a heterogeneous behavior chain: Studies of extinction in a rat model and a working dog model. Behavioural Processes, 129, 74–85. https://doi.org/10.1016/j.beproc.2016.06.006

    Vicars, S. M., Miguel, C. F., & Sobie, J. L. (2014). Assessing preference and reinforcer effectiveness in dogs. Behavioural Processes, 103, 75–83. https://doi.org/10.1016/j.beproc.2013.11.006

    Vieira de Castro, A. C., Araújo, Â., Fonseca, A., & Olsson, I. A. S. (2021). Improving dog training methods: Efficacy and efficiency of reward and mixed training methods. PLOS ONE, 16(2), e0247321. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0247321

    Vieira de Castro, A. C., Fuchs, D., Morello, G. M., Pastur, S., de Sousa, L., & Olsson, I. A. S. (2020). Does training method matter? Evidence for the negative impact of aversive-based methods on companion dog welfare. PLOS ONE, 15(12), e0225023. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0225023

    Yamamoto, M., Kikusui, T., & Ohta, M. (2009). Influence of delayed timing of owners’ actions on the behaviors of their dogs, Canis familiaris. Journal of Veterinary Behavior, 4(1), 11–18. https://doi.org/10.1016/j.jveb.2008.08.006

    Ziv, G. (2017). The effects of using aversive training methods in dogs—A review. Journal of Veterinary Behavior, 19, 50–60. https://doi.org/10.1016/j.jveb.2017.02.004


    Nota para el futuro redactor

    El artículo debe evitar dos errores opuestos.

    Error 1:
    convertir condicionamiento operante en una tabla memorizada de cuatro cuadrantes.

    Error 2:
    hablar de “premios y correcciones” sin precisión funcional.

    La progresión recomendada es:

    conducta

    consecuencia

    ¿la conducta aumenta o disminuye?

    ¿la consecuencia se presentó o se retiró?

    Entonces:

    aumenta + se presenta
    → R+

    aumenta + se retira
    → R−

    disminuye + se presenta
    → P+

    disminuye + se retira
    → P−.

    Pero inmediatamente después debe añadirse:

    La tabla sólo clasifica consecuencias. No explica por sí sola por qué el perro hace algo.

    Para explicar una conducta real también necesitamos:

    • antecedentes;
    • contexto;
    • motivación;
    • emoción;
    • historial;
    • reforzadores competidores;
    • programas;
    • generalización;
    • bienestar.

    La idea final que debería conservar el lector es:

    No entrenamos con “premios” o “castigos” como objetos. Entrenamos modificando contingencias: qué conducta tiene qué consecuencia, cuándo, con qué valor y en qué contexto.

  • ¿Cómo aprende realmente un perro? (2.3)

    1. Resumen ejecutivo

    Tema

    ¿Cómo aprende realmente un perro?

    Pregunta central

    ¿Qué mecanismos permiten que la experiencia cambie la conducta de un perro?

    Conclusión principal

    Aprender no significa simplemente “obedecer”, memorizar órdenes ni responder a una persona. En ciencia del comportamiento, el aprendizaje se refiere, de forma general, a cambios relativamente persistentes en la conducta o en la capacidad de responder que resultan de la experiencia. En perros, esos cambios pueden producirse por múltiples mecanismos que operan de manera simultánea:

    1. aprendizaje no asociativo, como habituación y sensibilización;
    2. aprendizaje asociativo pavloviano, mediante relaciones predictivas entre acontecimientos;
    3. aprendizaje operante o instrumental, mediante las consecuencias de las propias acciones;
    4. discriminación y generalización, que determinan ante qué estímulos se expresa lo aprendido;
    5. extinción y reaprendizaje, que permiten actualizar contingencias;
    6. aprendizaje social, utilizando información procedente de humanos u otros perros;
    7. formación y recuperación de memoria, necesaria para que la experiencia influya más adelante;
    8. consolidación, mediante la cual ciertos aprendizajes se estabilizan después de la experiencia;
    9. flexibilidad cognitiva, que permite abandonar una regla previamente útil cuando las contingencias cambian;
    10. plasticidad neural, término que describe cambios funcionales y estructurales del sistema nervioso asociados a experiencia y aprendizaje.

    La literatura contemporánea sobre perros muestra que estos animales pueden:

    • aprender asociaciones entre estímulos y recompensas;
    • modificar rápidamente conductas ante cambios de reforzamiento;
    • aprender discriminaciones;
    • revertir asociaciones previamente aprendidas;
    • mostrar resistencia o sensibilidad a la extinción;
    • recordar objetos y localizaciones durante intervalos de memoria de trabajo;
    • conservar representaciones de acciones durante horas;
    • recuperar acciones propias no necesariamente entrenadas explícitamente;
    • aprender observando a humanos y congéneres;
    • mostrar efectos de sueño y actividad posterior sobre consolidación;
    • presentar importantes diferencias individuales en la velocidad y estilo de aprendizaje.

    Por tanto, el modelo recomendado para esta biblioteca es:

    PERCEPCIÓN → ATENCIÓN → EXPERIENCIA → PREDICCIÓN/CONTINGENCIA → CAMBIO CONDUCTUAL → CODIFICACIÓN → CONSOLIDACIÓN → RECUPERACIÓN → GENERALIZACIÓN/DISCRIMINACIÓN → ACTUALIZACIÓN

    No todas las experiencias pasan por cada etapa de manera consciente ni existe evidencia para atribuir a los perros los mismos procesos introspectivos humanos.

    La distinción más importante

    APRENDIZAJE ≠ EJECUCIÓN

    Que un perro no realice una conducta en un momento concreto no demuestra que no la haya aprendido.

    La ejecución observable puede depender de:

    • atención;
    • contexto;
    • motivación;
    • emoción;
    • fatiga;
    • salud;
    • tipo de señal;
    • presencia de distractores;
    • valor de los reforzadores;
    • interferencia de otros aprendizajes;
    • grado de generalización;
    • historia previa.

    Esto significa que:

    “No lo hizo” no permite concluir automáticamente “no lo sabe”.

    Tampoco:

    “Lo hizo una vez” demuestra que el aprendizaje esté consolidado, generalizado o sea fiable.

    Mito central

    “Aprender significa obedecer.”

    Clasificación: contradicho conceptualmente.

    Obedecer una señal humana es sólo un caso particular de aprendizaje.

    Un perro aprende cuando:

    • deja de orientarse a un sonido irrelevante;
    • desarrolla miedo después de una asociación desagradable;
    • descubre que saltar produce atención;
    • aprende qué mano contiene alimento;
    • cambia de estrategia cuando deja de recibir recompensa;
    • memoriza dónde desapareció un objeto;
    • observa a otro individuo resolver una tarea;
    • reconoce que una señal visual predice una recompensa;
    • generaliza una respuesta a un lugar nuevo.

    Ninguno de estos procesos requiere necesariamente “obediencia”.

    Tesis recomendada para el futuro artículo

    Un perro aprende cuando la experiencia cambia lo que predice, recuerda o hace. Algunas veces aprende asociaciones entre acontecimientos; otras, las consecuencias de sus propias acciones; otras, mediante repetición, observación o exposición. Lo aprendido sólo se convierte en una conducta fiable cuando puede conservarse, recuperarse, discriminarse y generalizarse en los contextos relevantes.


    2. Pregunta principal

    Pregunta principal

    ¿Qué mecanismos permiten cambiar la conducta de un perro mediante experiencia, y cómo se relacionan aprendizaje, memoria, emoción, contexto y plasticidad?

    Preguntas secundarias

    1. ¿Qué significa científicamente aprender?
    2. ¿Cómo distinguimos aprendizaje de un cambio temporal de conducta?
    3. ¿Qué diferencia existe entre aprendizaje y ejecución?
    4. ¿Qué tipos de aprendizaje existen?
    5. ¿Qué es aprendizaje no asociativo?
    6. ¿Qué es habituación?
    7. ¿Qué es sensibilización?
    8. ¿Qué es condicionamiento clásico?
    9. ¿Qué es condicionamiento operante?
    10. ¿Cómo aprende un perro qué acontecimientos predicen otros?
    11. ¿Cómo aprende qué consecuencias producen sus acciones?
    12. ¿Qué papel tiene el error de predicción?
    13. ¿Cómo se forma una discriminación?
    14. ¿Cómo se generaliza lo aprendido?
    15. ¿Qué ocurre durante la extinción?
    16. ¿La extinción significa olvidar?
    17. ¿Qué es el aprendizaje por ensayo y error?
    18. ¿Puede un perro aprender observando?
    19. ¿Puede aprender de otros perros?
    20. ¿Puede aprender de humanos?
    21. ¿Qué diferencia existe entre aprendizaje social, imitación y emulación?
    22. ¿Qué papel tiene la memoria de trabajo?
    23. ¿Qué sabemos de la memoria a largo plazo?
    24. ¿Existe memoria episódica en perros?
    25. ¿Por qué se habla de memoria “episódica-like” o episódica-like?
    26. ¿Cómo afecta el sueño a la consolidación?
    27. ¿Cómo afecta el arousal o activación emocional?
    28. ¿Cómo afectan miedo y estrés?
    29. ¿Qué significa plasticidad neural?
    30. ¿Puede verse la plasticidad asociada al entrenamiento en el cerebro del perro?
    31. ¿Cómo cambia el aprendizaje durante el desarrollo?
    32. ¿Cómo cambia con la edad?
    33. ¿Existen diferencias individuales importantes?
    34. ¿La raza predice cómo aprende un individuo?
    35. ¿Cómo influyen el olfato, la visión y las señales verbales?
    36. ¿Qué significa que una conducta esté realmente aprendida?
    37. ¿Cómo debería evaluar un responsable el aprendizaje?

    Alcance de la investigación

    Este dossier es un mapa general de mecanismos.

    No pretende desarrollar exhaustivamente:

    • condicionamiento clásico;
    • condicionamiento operante;
    • refuerzo;
    • castigo;
    • extinción;
    • generalización;
    • aprendizaje social;
    • memoria;
    • neuroplasticidad.

    Cada uno merece posteriormente un dossier independiente.

    Aquí deben entenderse sus relaciones.


    3. Conceptos fundamentales

    3.1 Aprendizaje

    Definición operacional recomendada:

    Cambio relativamente persistente en la conducta o en la capacidad de responder que resulta de la experiencia y no se explica únicamente por maduración, fatiga, lesión, enfermedad o un estado transitorio.

    Esta formulación es deliberadamente amplia.

    No presupone:

    • conciencia humana;
    • comprensión verbal;
    • intención de aprender;
    • existencia de una sesión formal;
    • obediencia.

    Reisner (2017) destaca precisamente que el perro aprende continuamente de la interacción con el ambiente, no sólo cuando participa en una sesión de adiestramiento.

    3.2 Conducta

    Para estudiar aprendizaje debe describirse operacionalmente.

    Incorrecto:

    “Se volvió mejor.”

    Más útil:

    “En la primera sesión acertó 4 de 20 elecciones; en la quinta, 16 de 20.”

    El aprendizaje se infiere de cambios sistemáticos en desempeño.

    3.3 Aprendizaje no es lo mismo que rendimiento

    El rendimiento es lo que observamos en un momento determinado.

    Puede estar alterado por:

    • hambre;
    • saciedad;
    • distracción;
    • sueño;
    • miedo;
    • dolor;
    • temperatura;
    • presencia del responsable;
    • contexto;
    • dificultad;
    • interferencia.

    Así, el aprendizaje es un constructo inferido a partir de patrones de conducta, no una sustancia visible.

    3.4 Asociación

    Una asociación es una relación aprendida entre representaciones, estímulos, respuestas o consecuencias.

    Ejemplos:

    • correa → paseo;
    • timbre → visitante;
    • click → alimento;
    • sentarse → acceso;
    • determinada localización → recompensa.

    3.5 Contingencia

    Indica hasta qué punto un evento depende de otro.

    Ejemplo:

    Si sentarse produce alimento de manera sistemática y no sentarse no lo produce, existe una relación contingente más clara que si el alimento aparece aleatoriamente.

    3.6 Contigüidad

    Se refiere a cercanía temporal o espacial.

    No debe confundirse con contingencia.

    Dos eventos pueden ocurrir muy cerca temporalmente pero no mantener una relación predictiva fiable.

    3.7 Predicción

    Gran parte del aprendizaje asociativo puede entenderse como actualización de expectativas:

    “Cuando ocurre X, ¿qué suele venir después?”

    o:

    “Cuando hago Y, ¿qué suele ocurrir?”

    3.8 Error de predicción

    Concepto general de modelos modernos de aprendizaje:

    diferencia entre lo que el organismo esperaba y lo que ocurrió.

    Cuando un resultado es sorprendente, puede existir mayor actualización del aprendizaje.

    En perros, estudios de neuroimagen sobre recompensa y expectativa muestran respuestas en circuitos como el caudado ante señales predictivas y omisión de resultados esperados (Cook et al., 2016; Prichard et al., 2018).

    No debe afirmarse que cada cambio conductual del perro pueda reducirse a un único cálculo neural de “prediction error”; es un marco explicativo, no una explicación completa de toda cognición.

    3.9 Memoria

    La memoria permite que información adquirida previamente influya en conducta posterior.

    No es una entidad única.

    En perros se han investigado, entre otras cosas:

    • memoria de trabajo;
    • reconocimiento;
    • memoria visuoespacial;
    • memoria de acciones;
    • memoria episódica-like;
    • memoria a largo plazo;
    • consolidación.

    3.10 Codificación

    Procesos mediante los cuales información de una experiencia puede dejar una representación utilizable posteriormente.

    3.11 Consolidación

    Procesos por los que una memoria inicialmente lábil se estabiliza.

    Estudios con perros sugieren que experiencias posteriores y sueño pueden influir en la retención de aprendizajes (Kis et al., 2017; Affenzeller et al., 2017).

    3.12 Recuperación

    Uso posterior de información almacenada.

    Fallar en recuperación no demuestra necesariamente ausencia de aprendizaje original.

    3.13 Plasticidad neural

    Capacidad del sistema nervioso para modificar su organización o funcionamiento en relación con experiencia, desarrollo o lesión.

    En el artículo debe evitarse una versión popular excesivamente simplificada:

    “Cada vez que el perro aprende se crean nuevas conexiones.”

    El aprendizaje puede implicar cambios en:

    • eficacia sináptica;
    • conectividad funcional;
    • activación de redes;
    • expresión molecular;
    • estructura.

    Pero en perros de compañía la mayoría de estudios no observa directamente sinapsis individuales.

    Deshpande et al. (2024), utilizando conectividad funcional por fMRI en perros de trabajo, encontró una red cuya conectividad cambió junto con mejoras conductuales durante entrenamiento, proporcionando evidencia de plasticidad funcional relacionada con entrenamiento, no una cartografía completa de los cambios celulares responsables.


    4. Evolución

    4.1 Aprender es anterior a la domesticación

    Los mecanismos básicos de aprendizaje no aparecieron cuando surgió el perro doméstico.

    Habituación, sensibilización y aprendizaje asociativo existen en una enorme diversidad de animales.

    Por tanto, no debería escribirse:

    “Los humanos enseñaron a los perros a aprender.”

    El perro heredó capacidades de aprendizaje propias de su historia evolutiva como vertebrado, mamífero y cánido.

    4.2 Qué pudo cambiar con domesticación

    La domesticación pudo alterar:

    • tolerancia hacia humanos;
    • atención social;
    • sensibilidad a señales humanas;
    • motivación de cooperación;
    • desarrollo de respuestas sociales;
    • experiencias disponibles desde edades tempranas.

    Hare y Tomasello (2005) propusieron que algunas habilidades sociales dirigidas a humanos pudieron ser favorecidas durante domesticación.

    Pero esta interpretación no significa que toda respuesta a señales humanas sea innata.

    Elgier et al. (2009) revisó evidencia mostrando que la historia de aprendizaje puede modificar qué señales humanas siguen los perros.

    Range y Virányi (2013), comparando perros y lobos criados bajo condiciones similares, encontraron aprendizaje social a partir de humanos y congéneres en ambas especies, lo que muestra que algunas capacidades no pueden atribuirse exclusivamente a domesticación.

    4.3 Una interpretación integrada

    Lo más defendible es:

    capacidad general de aprendizaje + predisposiciones heredadas + domesticación + desarrollo + experiencia individual

    en vez de:

    instinto o aprendizaje como alternativas excluyentes.

    4.4 Cognición canina en contexto comparativo

    Lea y Osthaus (2018) advierten que la cognición del perro debe analizarse desde tres contextos:

    • cánido;
    • cazador social;
    • animal domesticado.

    Muchas capacidades caninas son impresionantes, pero no necesariamente únicas.

    4.5 Función adaptativa

    Aprender permite ajustar conducta a ambientes variables.

    Puede servir para:

    • localizar recursos;
    • evitar riesgos;
    • reconocer individuos;
    • predecir acontecimientos;
    • utilizar información social;
    • ajustar estrategias;
    • abandonar respuestas que dejan de funcionar.

    5. Domesticación e historia

    5.1 Convivir con humanos multiplicó las oportunidades de aprendizaje social

    Durante domesticación y posterior convivencia, los perros pasaron a desarrollarse dentro de ambientes en los que los humanos proporcionan:

    • alimento;
    • refugio;
    • restricciones;
    • señales;
    • información espacial;
    • consecuencias;
    • oportunidades sociales.

    Eso convierte al humano en una fuente extraordinariamente frecuente de información.

    5.2 Señales humanas: predisposición y aprendizaje

    Un error es plantear:

    “Los perros entienden señales humanas porque evolucionaron para hacerlo.”

    Otro error:

    “Todo se explica por condicionamiento individual.”

    La literatura apoya una interacción.

    Elgier et al. (2009) mostró que una señal aprendida podía modificar preferencia por señales sociales.

    Range y Virányi (2013) mostró que lobos intensamente socializados también pueden aprender de humanos y congéneres.

    Pongrácz y Dobos (2025), en una revisión de 61 publicaciones, concluyen que el aprendizaje social canino debe estudiarse considerando validez ecológica, coste de aprendizaje individual y éxito del demostrador.

    5.3 Del trabajo funcional al aprendizaje doméstico

    Los humanos han seleccionado y enseñado perros para:

    • caza;
    • pastoreo;
    • guardia;
    • recuperación;
    • rastreo;
    • detección;
    • asistencia.

    Eso significa que la selección artificial pudo modificar predisposiciones que influyen en desempeño de determinadas tareas.

    Pero:

    predisposición no equivale a conocimiento adquirido.

    El perro necesita experiencia para adaptar su repertorio a condiciones concretas.


    6. Etología

    6.1 El aprendizaje opera sobre repertorios biológicamente posibles

    No todos los comportamientos son igualmente fáciles de enseñar.

    El animal llega con:

    • capacidades sensoriales;
    • sistemas motores;
    • motivaciones;
    • predisposiciones;
    • límites anatómicos;
    • historia evolutiva.

    Por ejemplo:

    • olfatear es una conducta altamente natural;
    • seguir una trayectoria visual depende de capacidades perceptivas;
    • realizar un movimiento incompatible con anatomía no puede “aprenderse” por refuerzo.

    6.2 Las cuatro preguntas de Tinbergen

    Causación

    ¿Qué procesos inmediatos producen el cambio?

    • asociación;
    • refuerzo;
    • atención;
    • activación;
    • memoria;
    • emoción.

    Ontogenia

    ¿Cómo cambia la capacidad con experiencia y edad?

    Bray et al. (2021) siguió 160 candidatos a perros de asistencia desde 8–10 semanas hasta aproximadamente 21 meses. Muchas funciones mejoraron con edad, particularmente algunos componentes ejecutivos y de interacción social, mientras ciertas diferencias individuales mostraron estabilidad relativa.

    Función

    ¿Por qué puede ser útil aprender?

    Porque permite ajustar conducta a ambientes variables sin depender exclusivamente de respuestas fijas.

    Filogenia

    ¿Qué capacidades comparten perros con otros animales y cuáles pudieron cambiar en la línea canina/domesticada?

    La respuesta varía según el mecanismo.

    6.3 Aprendizaje preparado y restricciones biológicas

    La ciencia del aprendizaje ha mostrado ampliamente que los animales no aprenden todas las asociaciones con igual facilidad.

    En perros puede influir:

    • relevancia sensorial;
    • predisposición de conducta;
    • historia de selección;
    • experiencia.

    Prichard et al. (2018) encontró, en 19 perros sometidos a fMRI despierta, diferentes velocidades de adquisición según modalidad: en su paradigma, estímulos visuales y olfativos produjeron aprendizaje neural más rápido que estímulos verbales.

    Esto no demuestra que “las palabras sean malas para entrenar”; demuestra que modalidad y saliencia pueden cambiar adquisición.


    7. Cognición y aprendizaje

    7.1 Mapa general de tipos de aprendizaje

    Una estructura útil para el futuro artículo:

    A. NO ASOCIATIVO

    • habituación;
    • sensibilización.

    B. ASOCIATIVO

    • pavloviano;
    • operante/instrumental.

    C. DISCRIMINATIVO Y FLEXIBLE

    • discriminación;
    • generalización;
    • reversal learning;
    • extinción.

    D. SOCIAL

    • facilitación social;
    • local enhancement;
    • stimulus enhancement;
    • emulación;
    • imitación;
    • otras formas de aprendizaje observacional.

    E. MEMORIA Y CONSOLIDACIÓN

    • memoria de trabajo;
    • memoria de acciones;
    • memoria a largo plazo;
    • episódica-like;
    • consolidación postaprendizaje.

    Estas categorías se solapan.


    7.2 Habituación

    Definición:

    Disminución de una respuesta ante presentaciones repetidas de un estímulo cuando esa disminución no se explica simplemente por fatiga o adaptación sensorial.

    Rankin et al. (2009) revisó los criterios clásicos de habituación en múltiples especies.

    Ejemplo canino:

    Un perro inicialmente orienta cabeza y orejas hacia un ruido doméstico leve y repetido; con exposiciones seguras, la respuesta disminuye.

    Pero:

    repetición ≠ habituación garantizada.

    Puede ocurrir sensibilización.


    7.3 Sensibilización

    Definición:

    aumento de la reactividad después de una experiencia intensa o repetida.

    Ejemplo:

    Un perro expuesto repetidamente a ruidos muy intensos puede reaccionar cada vez con mayor intensidad.

    Esto desmonta el mito:

    “Si lo expones suficientes veces, terminará acostumbrándose.”

    No necesariamente.

    La intensidad, predictibilidad, control y estado emocional importan.


    7.4 Condicionamiento clásico

    Pregunta:

    ¿Qué predice qué?

    Un estímulo inicialmente neutro puede adquirir significado al preceder de forma fiable a otro acontecimiento.

    Ejemplos:

    • abrir frigorífico → alimento;
    • correa → salida;
    • clínica → manipulación;
    • tono → recompensa;
    • trueno → experiencia de miedo.

    El perro no necesita realizar una acción específica para que se forme una asociación.


    7.5 Condicionamiento operante

    Pregunta:

    ¿Qué ocurre como consecuencia de lo que hago?

    La probabilidad futura de una conducta cambia por sus consecuencias.

    Conceptos:

    • refuerzo positivo;
    • refuerzo negativo;
    • castigo positivo;
    • castigo negativo;
    • programas de refuerzo;
    • extinción;
    • control estimular.

    Este mecanismo explica gran parte del entrenamiento deliberado, pero también conductas “accidentalmente entrenadas”.

    Ejemplo:

    perro salta → recibe atención → saltar aumenta.

    Nadie pretendía enseñarlo.


    7.6 Aprendizaje por ensayo y error

    No es un mecanismo separado completamente del aprendizaje operante.

    Describe situaciones en las que el animal:

    • prueba respuestas;
    • obtiene consecuencias;
    • modifica gradualmente su comportamiento.

    Shimabukuro et al. (2015) mostró adquisición, extinción y readquisición en tareas de resolución de problemas, además de diferencias individuales y efectos de familiaridad humana.


    7.7 Discriminación

    Aprender:

    “Esta señal/contexto predice una consecuencia distinta de aquella otra.”

    Azadian y Protopopova (2024) estudiaron adquisición, discriminación, reversal learning y extinción en 111 perros de cinco clados raciales.

    La discriminación es central para que una conducta aparezca:

    • con una señal concreta;
    • en cierto contexto;
    • ante determinado estímulo.

    7.8 Generalización

    Capacidad de transferir aprendizaje a estímulos o contextos parecidos.

    Puede ser útil:

    Un “sentado” aprendido con una persona se extiende a otras.

    Puede ser problemática:

    Miedo aprendido ante un estímulo se extiende a otros parecidos.

    Una respuesta sólo aprendida en un contexto puede mostrar poca generalización.

    Regla práctica

    Adquisición no demuestra generalización.


    7.9 Reversal learning

    En una tarea de reversión:

    1. A produce recompensa.
    2. B no.
    3. Después se invierte:
    4. B produce recompensa.
    5. A deja de producirla.

    El perro debe:

    • detectar el cambio;
    • inhibir la respuesta previamente útil;
    • aprender la nueva contingencia.

    Es una medida de flexibilidad cognitiva.

    Azadian y Protopopova (2024) encontró diferencias entre clados y factores individuales, aunque los autores advierten que no deben interpretarse automáticamente como diferencias cognitivas “innatas” puras.


    7.10 Extinción

    La extinción ocurre cuando una respuesta previamente reforzada deja de producir el resultado que la mantenía y disminuye.

    En perros, Hall (2017) revisó evidencia sobre persistencia y resistencia a la extinción.

    Bentosela et al. (2008) mostró que retirar contingencias de recompensa modificaba rápidamente una respuesta comunicativa de mirada hacia humanos.

    Importante:

    extinción no equivale necesariamente a borrar la memoria original.

    Desde la ciencia general del aprendizaje, la respuesta puede reaparecer bajo determinadas condiciones.

    Para el lector esto explica por qué:

    • una conducta “desaparecida” puede regresar;
    • cambiar contexto puede producir recaída;
    • reaprender puede ser más rápido que aprender desde cero.

    7.11 Aprendizaje social

    Definición amplia:

    aprendizaje influido por observación o interacción con otro individuo o con productos de su conducta.

    No todo aprendizaje social es imitación.

    Pongrácz y Dobos (2025) revisó 61 publicaciones y subrayó la variedad de mecanismos y paradigmas.

    Los perros pueden aprender de:

    • humanos;
    • perros;
    • otros demostradores relevantes.

    Range y Virányi (2013) mostró que perros y lobos socializados podían beneficiarse de demostraciones humanas y de congéneres.


    7.12 Imitación y emulación

    Imitación:
    copiar aspectos de la acción del demostrador.

    Emulación:
    reproducir el resultado u objetivo mediante una estrategia propia.

    No deben utilizarse como sinónimos.

    Los paradigmas Do as I Do han proporcionado evidencia de que algunos perros entrenados pueden reproducir acciones humanas y conservar representaciones de ellas (Fugazza et al., 2016).


    7.13 Memoria de trabajo

    Fiset et al. (2003) estudió búsqueda de objetos que desaparecían.

    La precisión disminuyó con el retraso, pero los perros permanecieron por encima del azar incluso con intervalos de hasta 240 segundos en uno de los experimentos.

    Esto no significa:

    “la memoria de trabajo de todos los perros dura cuatro minutos.”

    Depende del paradigma, la información y el individuo.

    La enseñanza correcta es:

    los perros pueden mantener información temporalmente y su precisión puede decaer con el retraso.


    7.14 Memoria a largo plazo de acciones

    Fugazza et al. (2016):

    • 12 perros en condición de retraso;
    • acciones demostradas por humanos;
    • intervalos de 1 a 24 horas;
    • rendimiento imitativo mantenido.

    Los autores interpretaron los resultados como evidencia de memoria declarativa a largo plazo para acciones imitadas.

    Debe conservarse el matiz:

    • eran perros previamente entrenados en el paradigma;
    • el tamaño de muestra era pequeño.

    7.15 Memoria episódica-like

    En humanos, memoria episódica implica componentes fenomenológicos difíciles de verificar en animales no verbales.

    Por ello se utiliza:

    episodic-like memory.

    Fugazza et al. (2020) mostró que perros podían repetir acciones propias espontáneas después de retrasos de segundos a una hora, con decadencia del rendimiento compatible con memoria episódica-like.

    No escribir:

    “Se ha demostrado que los perros recuerdan el pasado exactamente como nosotros.”

    Más preciso:

    Ciertos paradigmas muestran que pueden recuperar información sobre acciones o acontecimientos pasados de maneras que cumplen criterios conductuales de memoria episódica-like.


    7.16 Consolidación

    Aprender durante una sesión no es el final del proceso.

    Kis et al. (2017) mostró:

    • cambios en EEG del sueño después de aprendizaje de comandos;
    • relaciones entre características del sueño y mejora posterior;
    • efectos de actividades durante el intervalo de retención.

    Affenzeller et al. (2017), con 16 Labradores, encontró que actividad de juego posterior al aprendizaje se asociaba con menor número de ensayos necesarios para reaprender una discriminación 24 horas después.

    Conclusión:

    Lo que ocurre después de aprender puede influir en la retención.

    No interpretar como:

    “todo perro debe jugar inmediatamente después de cada sesión.”

    Las muestras y tareas fueron específicas.


    7.17 Plasticidad neural

    Prichard et al. (2018):

    • 19 perros;
    • fMRI despierta;
    • asociaciones visuales, olfativas y verbales;
    • señales relacionadas con recompensa;
    • caudado, amígdala y corteza parietotemporal.

    Encontraron aprendizaje neural de asociaciones en pocas decenas de ensayos y diferencias entre modalidades.

    Deshpande et al. (2024) estudió perros de trabajo y describió redes de conectividad asociadas tanto a predicción de entrenabilidad como a cambios relacionados con entrenamiento.

    Esto justifica decir:

    el aprendizaje se acompaña de cambios funcionales medibles en el cerebro.

    Pero no:

    “cada conducta aprendida corresponde a una conexión específica que podemos localizar”.


    8. Desarrollo

    8.1 El aprendizaje empieza muy temprano

    No empieza cuando el cachorro aprende “sentado”.

    Desde etapas tempranas está expuesto a:

    • olores;
    • contacto;
    • estímulos;
    • individuos;
    • consecuencias;
    • regularidades.

    8.2 Desarrollo cognitivo

    Bray et al. (2021) siguió longitudinalmente 160 perros candidatos a asistencia.

    Resultados relevantes:

    • muchas medidas mejoraron de cachorro a adulto joven;
    • cambios especialmente claros en algunas funciones ejecutivas;
    • algunas diferencias individuales fueron relativamente estables.

    Esto demuestra que:

    capacidad observable = desarrollo + experiencia + diferencias individuales.

    8.3 Aprendizaje social temprano

    Estudios con cachorros de aproximadamente ocho semanas han encontrado aprendizaje social a partir de humanos y congéneres, además de retención temporal de la solución observada.

    Esto muestra que el aprendizaje social aparece pronto, aunque su forma y eficiencia cambian con desarrollo y experiencia.

    8.4 Periodos sensibles

    Los periodos sensibles afectan especialmente:

    • sociabilidad;
    • respuestas de miedo;
    • familiaridad con estímulos;
    • plasticidad social.

    Pero no significan:

    “después de cierta semana el perro ya no aprende”.

    El aprendizaje continúa durante toda la vida.

    8.5 Envejecimiento

    Con edad pueden cambiar de forma desigual:

    • flexibilidad;
    • memoria de trabajo;
    • velocidad de procesamiento;
    • atención;
    • aprendizaje de discriminaciones.

    No todas las capacidades declinan al mismo ritmo.

    Wallis et al. (2018) y otros trabajos sobre envejecimiento canino muestran precisamente heterogeneidad entre dominios cognitivos.

    8.6 Salud

    Un deterioro aparente del aprendizaje puede reflejar:

    • dolor;
    • pérdida auditiva;
    • alteraciones visuales;
    • trastornos neurológicos;
    • disfunción cognitiva;
    • fatiga;
    • enfermedad sistémica.

    Por eso, una caída repentina en capacidad de aprendizaje no debe interpretarse automáticamente como “terquedad”.


    9. Análisis del comportamiento

    9.1 Aprendizaje como cambio de contingencias

    Marco:

    ANTECEDENTE → CONDUCTA → CONSECUENCIA

    Pero para este artículo conviene ampliarlo:

    ESTADO INTERNO + CONTEXTO + ANTECEDENTE

    CONDUCTA

    CONSECUENCIA

    ACTUALIZACIÓN DEL APRENDIZAJE

    9.2 Ejemplo: perro salta sobre visitas

    Episodio 1

    Persona entra.


    Perro salta.


    Persona toca y habla.

    Si el contacto funciona como reforzador:


    Aumenta probabilidad de saltar.

    El perro ha aprendido aunque nadie quisiera enseñarlo.

    9.3 Ejemplo: miedo a clínica

    Entrada a clínica.


    Manipulación desagradable/dolorosa.


    Asociación predictiva.

    Con el tiempo:

    clínica → activación/miedo.

    Aquí el aprendizaje relevante puede ser principalmente pavloviano.

    9.4 Ejemplo: palabra “ven”

    Durante adquisición:

    “ven” + contexto + orientación del cuerpo + distancia + historia de refuerzo.

    El perro puede estar respondiendo a:

    • palabra;
    • gesto;
    • inclinación corporal;
    • lugar;
    • combinación.

    Por eso una conducta puede “fallar” cuando cambia el componente realmente controlador.

    9.5 Un error central: atribuir demasiado a intención

    Frases como:

    • “sabe que está mal”;
    • “decidió desafiarme”;
    • “se hace el sordo”;

    pueden ocultar:

    • falta de generalización;
    • señal débil;
    • competencia de reforzadores;
    • conflicto emocional;
    • historia de consecuencias.

    9.6 Cómo demostrar aprendizaje

    Idealmente mediante:

    • cambio sistemático;
    • comparación con línea base;
    • repetición;
    • retención;
    • transferencia;
    • control de alternativas.

    En investigación:

    • porcentaje de elecciones correctas;
    • ensayos hasta criterio;
    • latencia;
    • errores;
    • persistencia;
    • generalización;
    • rendimiento post-retención.

    10. Bienestar

    10.1 Aprender no es emocionalmente neutro

    Cada experiencia de aprendizaje ocurre dentro de un estado afectivo.

    Un perro puede aprender:

    • que una persona predice seguridad;
    • que una señal predice alimento;
    • que un lugar predice miedo;
    • que intentar escapar termina presión.

    Así, debemos preguntar:

    ¿Qué conducta aprendió?

    y:

    ¿Qué asociación emocional pudo aprender al mismo tiempo?

    10.2 Activación y rendimiento

    Bray et al. (2015) comparó perros de asistencia y perros de compañía en una tarea de control inhibitorio.

    El aumento de activación:

    • mejoró rendimiento en perros inicialmente más calmados;
    • perjudicó a perros inicialmente más excitables.

    Esto apoya una idea importante:

    no existe un nivel único de activación óptimo para todos los perros.

    10.3 Estrés no significa simplemente “no aprende”

    La relación es más compleja.

    En ciencia de memoria general, estrés puede:

    • fortalecer ciertos recuerdos;
    • perjudicar recuperación;
    • favorecer respuestas más rígidas;
    • alterar atención.

    En perros, la literatura específica todavía es mucho más limitada que en humanos y roedores.

    Por tanto, evitar:

    “el cortisol bloquea el aprendizaje.”

    10.4 Métodos y asociaciones colaterales

    Vieira de Castro et al. (2020) encontró peores indicadores de bienestar en perros entrenados con mayor proporción de métodos aversivos.

    Para este artículo, la enseñanza es:

    una intervención cambia más que la conducta objetivo.

    Puede modificar:

    • expectativa;
    • activación;
    • aproximación;
    • evitación;
    • relación con contexto.

    10.5 Frustración

    Cuando desaparece un reforzador esperado puede aparecer:

    • búsqueda;
    • insistencia;
    • vocalización;
    • cambio de postura;
    • abandono.

    Bentosela et al. (2008) encontró cambios conductuales durante omisión y extinción en una tarea comunicativa.

    Esto ayuda a explicar que:

    extinción no es un proceso emocionalmente vacío.


    11. Adiestramiento y manejo

    11.1 Consecuencia central

    Un buen entrenador no “introduce aprendizaje” en un animal que antes no aprendía.

    El perro ya está aprendiendo constantemente.

    El entrenamiento consiste en:

    organizar experiencias para aumentar la probabilidad de ciertos aprendizajes y reducir otros.

    11.2 Estrategias principales y mecanismo

    EstrategiaMecanismo dominanteQué busca
    Exposición segura repetidaHabituaciónReducir respuesta a estímulo irrelevante
    DesensibilizaciónAprendizaje gradual / control de intensidadReducir reactividad
    ContracondicionamientoAsociación pavlovianaCambiar predicción emocional
    Refuerzo positivoOperanteAumentar respuesta
    Refuerzo diferencialOperanteFortalecer alternativa
    ShapingOperanteConstruir conducta por aproximaciones
    CapturaOperanteReforzar respuesta espontánea
    DiscriminaciónControl estimularResponder ante señal correcta
    Generalización planificadaTransferenciaResponder en variación de contextos
    ExtinciónCambio de contingenciaReducir respuesta antes reforzada
    Modelado socialAprendizaje socialAprovechar información de demostrador
    ReversalFlexibilidadAdaptarse a contingencia nueva

    11.3 Secuencia recomendable de una habilidad

    1. Adquisición
    → aparece la respuesta.

    2. Criterio
    → mejora forma/duración/precisión.

    3. Señal
    → estímulo adquiere control.

    4. Discriminación
    → responde cuándo corresponde.

    5. Generalización
    → transfiere a contextos.

    6. Mantenimiento
    → persiste con el tiempo.

    7. Resistencia a distracción
    → se mantiene ante interferencia.

    Esta secuencia explica por qué:

    hacer una conducta tres veces en la cocina no significa “ya la sabe”.

    11.4 Importancia del tipo de señal

    Prichard et al. (2018) encontró diferencias entre modalidades.

    Implicación práctica:

    • observar qué estímulos son más salientes;
    • no depender únicamente de palabras;
    • evitar señales múltiples accidentales;
    • transferir gradualmente control a la señal deseada.

    11.5 Aprendizaje social como herramienta

    Puede ayudar en:

    • resolución de problemas;
    • adquisición de acciones;
    • exploración;
    • búsqueda de recursos.

    Pero no todos los perros copiarán igual.

    Depende de:

    • atención;
    • relación con modelo;
    • tarea;
    • coste;
    • experiencia;
    • resultado observado.

    11.6 Manejo y aprendizaje

    Cambiar el ambiente puede alterar lo que el perro tiene oportunidad de aprender.

    Ejemplo:

    Si cada día practica perseguir ciclistas:

    → la conducta se repite.

    Si se aumenta distancia mientras se entrena una alternativa:

    → cambian las contingencias y oportunidades.

    El manejo no es contrario al aprendizaje; puede proteger el proceso de aprendizaje.


    12. Aplicaciones prácticas

    Esto significa que…

    Un responsable debería reemplazar:

    “¿Por qué no obedece?”

    por:

    “¿Qué ha aprendido exactamente en este contexto?”

    En la vida cotidiana…

    Si un perro se sienta perfectamente en casa pero no en un parque:

    posibles explicaciones:

    • señal no generalizada;
    • distractores;
    • reforzadores competidores;
    • activación;
    • cambio de postura humana;
    • distancia;
    • historia distinta.

    Un responsable puede observar…

    1. ¿qué ocurre antes?
    2. ¿qué hace exactamente?
    3. ¿qué ocurre después?
    4. ¿en qué contexto funciona?
    5. ¿en cuál falla?
    6. ¿qué señal controla realmente?
    7. ¿qué consecuencias tienen valor?
    8. ¿qué estado emocional presenta?
    9. ¿cuánto tarda en responder?
    10. ¿retiene la conducta al día siguiente?

    Conviene evitar…

    • asumir obediencia como medida de inteligencia;
    • repetir una señal muchas veces;
    • aumentar demasiados criterios simultáneamente;
    • asumir que exposición produce habituación;
    • usar “memoria corta” para explicar cualquier fallo;
    • pensar que extinción borra aprendizaje;
    • interpretar cada error como desafío;
    • ignorar fatiga o dolor;
    • usar una sola sesión como prueba de aprendizaje estable.

    Podría ayudar…

    • entrenar en sesiones breves;
    • variar gradualmente contextos;
    • registrar porcentaje de éxito;
    • separar duración, distancia y distracción;
    • usar reforzadores individualizados;
    • permitir recuperación;
    • repetir después de intervalos;
    • considerar descanso;
    • observar diferencias individuales.

    Ejemplo 1 — Recall

    Fase 1:
    adquisición.

    Fase 2:
    asociación entre señal y aproximación.

    Fase 3:
    generalización a lugares.

    Fase 4:
    competencia con distracciones.

    Fase 5:
    mantenimiento.

    Error:
    pasar de cocina silenciosa a parque lleno de perros y concluir:

    “decidió no obedecer”.

    Ejemplo 2 — Aspiradora

    Exposición débil y controlada:
    puede favorecer habituación.

    Exposición intensa:
    puede sensibilizar.

    Resultado depende de:

    • intensidad;
    • distancia;
    • control;
    • duración;
    • historia.

    Ejemplo 3 — Saludo

    Persona llega.

    Perro se sienta.

    Recibe atención.

    Con repeticiones:
    sentarse puede aumentar.

    Pero simultáneamente:
    la llegada de personas puede adquirir valor positivo.

    Operante + pavloviano.


    13. Mitos y controversias

    AfirmaciónClasificaciónEvaluación
    “Aprender significa obedecer.”ContradichaObediencia es sólo una aplicación específica.
    “El perro sólo aprende cuando lo entrenamos.”ContradichaAprende continuamente de consecuencias y asociaciones.
    “Si lo hizo una vez, ya lo sabe.”ContradichaPuede faltar fluidez, discriminación, retención y generalización.
    “Si no lo hace, no lo aprendió.”ContradichaEjecución depende de múltiples variables.
    “Repetir siempre hace que se acostumbre.”ContradichaPuede ocurrir sensibilización.
    “La memoria de los perros dura sólo unos segundos.”ContradichaEstudios muestran memoria de trabajo durante minutos y recuerdos de acciones durante horas.
    “Los perros viven sólo en el presente.”Contradicha como afirmación absolutaExisten datos de memoria episódica-like y recuerdos de acciones pasadas.
    “Extinción significa que olvidó.”Contradicha / simplificaciónLa respuesta puede reaparecer; extinción implica nuevo aprendizaje además de reducción conductual.
    “Los perros aprenden únicamente por refuerzo.”ContradichaTambién existen condicionamiento pavloviano, habituación, sensibilización y aprendizaje social.
    “Un perro aprende por imitación igual que un humano.”No respaldada como generalizaciónExisten distintas formas de aprendizaje social; imitación es sólo una.
    “La raza determina qué tan inteligente es.”No respaldada como explicación individual simpleExisten diferencias poblacionales y de tarea, pero fuerte variación individual y contextual.
    “Más activación siempre mejora el rendimiento.”ContradichaEfecto depende de nivel basal, individuo y tarea.
    “Dormir después de entrenar garantiza mejor aprendizaje.”Evidencia insuficiente como regla universalHay evidencia prometedora de consolidación relacionada con sueño, pero depende del paradigma.
    “Aprender crea automáticamente nuevas neuronas.”Contradicha / simplificación neurobiológicaPlasticidad puede adoptar múltiples formas; neurogénesis no es sinónimo de aprendizaje.
    “La palabra es la mejor señal porque el perro entiende lenguaje humano.”No respaldada como regla generalModalidad, saliencia e historia influyen; señales verbales no fueron las más rápidas en un paradigma fMRI.
    “Si un perro es viejo ya no aprende.”ContradichaPuede seguir aprendiendo, aunque ciertas funciones cambien con la edad.

    Controversia 1 — Asociacionismo vs cognición

    Pregunta histórica:

    ¿Basta el aprendizaje asociativo para explicar la conducta del perro?

    La respuesta actual no debería ser extrema.

    El aprendizaje asociativo explica muchísimo.

    Pero la investigación canina estudia también:

    • memoria;
    • representación;
    • inferencia;
    • metas;
    • aprendizaje social;
    • flexibilidad.

    No es necesario elegir:

    “todo es condicionamiento”
    o
    “el perro razona como una persona”.

    Controversia 2 — Domesticación vs experiencia

    Algunas habilidades sociales aparecen muy pronto.

    Pero aprendizaje puede modificar su expresión.

    Por ello:

    predisposición + desarrollo + experiencia
    es mejor modelo.

    Controversia 3 — Memoria episódica

    Los perros muestran comportamientos compatibles con criterios de memoria episódica-like.

    No podemos inferir directamente experiencia subjetiva autobiográfica humana.

    Por eso el calificativo -like es importante.

    Controversia 4 — Plasticidad

    La neuroimagen permite observar asociaciones funcionales.

    No permite reducir aprendizaje a:

    “se encendió esta parte del cerebro.”

    La cognición emerge de redes y procesos distribuidos.


    14. Estado de la evidencia

    14.1 Muy alta confianza

    Principios generales de aprendizaje

    • habituación;
    • sensibilización;
    • condicionamiento clásico;
    • condicionamiento operante;
    • discriminación;
    • generalización;
    • extinción.

    Son mecanismos establecidos en ciencia comparada.

    14.2 Alta confianza en perros

    Aprendizaje por consecuencias

    Estudios experimentales muestran cambios rápidos en respuestas caninas según reforzamiento, omisión y extinción (Bentosela et al., 2008).

    Discriminación y reversal

    Demostradas en numerosos paradigmas, incluida investigación reciente con perros de compañía (Azadian & Protopopova, 2024).

    Memoria de trabajo

    Fiset et al. (2003) proporciona evidencia experimental clara en una tarea de objetos.

    Aprendizaje social

    Existe un cuerpo amplio de investigación; la revisión de Pongrácz y Dobos (2025) incluyó 61 publicaciones.

    14.3 Confianza moderada-alta

    Consolidación relacionada con sueño

    Kis et al. (2017) muestra relaciones EEG-conducta y efectos de actividades postaprendizaje.

    La evidencia está creciendo, pero el campo sigue siendo pequeño.

    Memoria episódica-like

    Existe evidencia experimental en varios paradigmas.

    Debe conservarse lenguaje cuidadoso por las limitaciones inferenciales.

    Plasticidad neural asociada al entrenamiento

    fMRI permite detectar cambios funcionales.

    La evidencia canina todavía es mucho menor que la humana o rodentia.

    14.4 Áreas con incertidumbre importante

    • mecanismos celulares específicos durante aprendizaje natural en perros;
    • diferencias robustas entre razas;
    • efectos longitudinales de métodos de entrenamiento sobre cognición;
    • papel causal exacto del sueño;
    • límites de imitación;
    • relación entre activación emocional y diferentes tipos de memoria;
    • estructura psicométrica de la “inteligencia canina”.

    14.5 Evaluación de fuentes clave

    FuenteTipoMuestraHallazgoLimitacionesConfianza aproximadaUso
    Rankin et al. (2009)Revisión de consenso sobre habituaciónMultiespecieActualiza características de habituaciónNo específica de perrosAltaAprendizaje no asociativo
    Reisner (2017)Capítulo académicoN/AIntegra principios de aprendizaje con entrenamiento caninoRevisión narrativaAlta para marco conceptualDefinir aprendizaje
    Elgier et al. (2009)RevisiónLiteratura canina disponibleHistoria de aprendizaje modifica uso de señales humanasCampo entonces más pequeñoModerada-altaAsociativo/social
    Range & Virányi (2013)Experimento comparativoLobos y perros juveniles socializadosAmbas especies usan información social humana/congénereParadigma específicoModerada-altaDomesticación
    Fiset et al. (2003)Dos experimentosPerros en tarea de permanencia de objetoRendimiento por encima del azar hasta retrasos prolongadosParadigma específico; no generaliza a toda memoriaAlta para tareaMemoria de trabajo
    Fugazza et al. (2016)Experimento24 perros, 12 con retrasos largosImitación conservada 1–24 hPerros entrenados; muestra pequeñaModeradaMemoria a largo plazo
    Fugazza et al. (2020)ExperimentoPerros entrenados en repetir accionesRecuperan acciones propias tras retrasosParadigma especializadoModerada-altaEpisódica-like
    Kis et al. (2017)EEG + experimentos conductuales15 en EEG inicial; 53 en segundo experimentoAprendizaje afecta sueño; sueño/actividad relacionan con retenciónMuestras moderadas; causalidad limitada en parteModerada-altaConsolidación
    Affenzeller et al. (2017)Experimento16 LabradoresJuego postaprendizaje mejoró reaprendizaje al día siguienteUna raza; muestra pequeñaModeradaConsolidación
    Prichard et al. (2018)fMRI despierta19 perrosAsociaciones recompensa-estímulo y diferencias por modalidadMuestra pequeña; selección de perros capaces de fMRIModeradaNeurobiología
    Bray et al. (2015)Experimento106 perrosArousal afecta control inhibitorio según temperamento/poblaciónTarea específicaAlta para interacción observadaEmoción
    Bray et al. (2021)Longitudinal160 candidatos a asistenciaDesarrollo y estabilidad diferencial de funciones cognitivasPoblación seleccionadaAlta para esa poblaciónOntogenia
    Azadian & Protopopova (2024)Experimento remoto/virtual111 perrosDiferencias en discriminación, reversión y extinciónRazas/clados no equivalen a causalidad genética; remotoModeradaFlexibilidad
    Deshpande et al. (2024)fMRI longitudinalPerros de trabajoRedes distintas predicen entrenabilidad y cambian con entrenamientoPoblación especializada, muestra limitadaModeradaPlasticidad
    Pongrácz & Dobos (2025)Revisión61 publicacionesSintetiza aprendizaje social desde validez ecológicaHeterogeneidad de paradigmasAlta para mapa del campoAprendizaje social
    Arden et al. (2016)Revisión cuantitativa/histórica>100 años de literaturaSeñala baja potencia y escasez histórica de trabajo en diferencias individualesLiteratura hasta 2016Alta para limitaciones metodológicasEstado de evidencia

    14.6 Conflictos y aparentes contradicciones

    Contradicción 1 — ¿aprenden mejor con activación o con calma?

    Bray et al. (2015):
    el aumento de activación benefició a perros más calmados y perjudicó a perros más excitables.

    Affenzeller et al. (2017):
    una actividad de juego postaprendizaje se relacionó con mejor retención.

    No es contradicción directa.

    Difieren:

    • momento de activación;
    • población;
    • tarea;
    • variable medida.

    Conclusión:

    “arousal” no tiene un efecto simple y universal.

    Contradicción 2 — ¿las habilidades sociales son innatas o aprendidas?

    Estudios tempranos:
    muestran uso precoz de señales humanas.

    Elgier et al.:
    muestra modificación por aprendizaje.

    Range y Virányi:
    muestra capacidades similares en lobos intensamente socializados para algunos mecanismos.

    Conclusión:

    predisposición y aprendizaje interactúan.

    Contradicción 3 — ¿el aprendizaje social es imitación?

    No.

    Diferentes estudios miden:

    • local enhancement;
    • atención;
    • emulación;
    • imitación.

    La revisión de Pongrácz y Dobos (2025) recalca heterogeneidad.


    15. Banco de evidencia

    Evidencia 1

    Afirmación:
    El perro aprende continuamente, no sólo en sesiones.

    Qué demuestra la investigación:
    La literatura académica de aprendizaje aplicada al perro conceptualiza la experiencia cotidiana como fuente permanente de asociaciones y consecuencias.

    Fuente:
    Reisner (2017).

    Nivel de certeza:
    Alto.

    Matiz importante:
    Es un principio derivado de ciencia general del aprendizaje, no un único ensayo.

    Dónde utilizarlo:
    Introducción.


    Evidencia 2

    Afirmación:
    Repetición no equivale necesariamente a habituación.

    Qué demuestra la investigación:
    Rankin et al. sistematiza criterios para distinguir habituación de fatiga, adaptación sensorial y otros procesos.

    Fuente:
    Rankin et al. (2009).

    Nivel de certeza:
    Muy alto como principio comparado.

    Matiz importante:
    Revisión multiespecie.

    Dónde utilizarlo:
    Habituación/sensibilización.


    Evidencia 3

    Afirmación:
    La historia de reforzamiento puede modificar la respuesta a señales humanas.

    Qué demuestra la investigación:
    La revisión de Elgier et al. incluye experimentos donde una señal de color entrenada modifica preferencia previa por una señal social.

    Fuente:
    Elgier et al. (2009).

    Nivel de certeza:
    Moderado-alto.

    Matiz importante:
    No elimina posibles predisposiciones sociales.

    Dónde utilizarlo:
    Domesticación vs aprendizaje.


    Evidencia 4

    Afirmación:
    Los perros pueden mantener información espacial durante retrasos de minutos.

    Qué demuestra la investigación:
    Fiset et al. encontró rendimiento por encima del azar hasta 240 s en una tarea específica de objeto desaparecido.

    Fuente:
    Fiset et al. (2003).

    Nivel de certeza:
    Alto para ese paradigma.

    Matiz importante:
    No define un límite general de “memoria del perro”.

    Dónde utilizarlo:
    Memoria de trabajo.


    Evidencia 5

    Afirmación:
    Los perros pueden retener acciones observadas durante horas.

    Qué demuestra la investigación:
    Fugazza et al. encontró imitación después de intervalos de 1 a 24 horas.

    Fuente:
    Fugazza et al. (2016).

    Nivel de certeza:
    Moderado.

    Matiz importante:
    Perros previamente entrenados; muestra pequeña.

    Dónde utilizarlo:
    Memoria a largo plazo.


    Evidencia 6

    Afirmación:
    Los perros pueden recuperar representaciones de sus propias acciones pasadas.

    Qué demuestra la investigación:
    Fugazza et al. mostró repetición de acciones espontáneas tras retrasos hasta una hora.

    Fuente:
    Fugazza et al. (2020).

    Nivel de certeza:
    Moderado-alto.

    Matiz importante:
    Se denomina memoria episódica-like, no evidencia directa de experiencia autobiográfica humana.

    Dónde utilizarlo:
    Mito “viven sólo en el presente”.


    Evidencia 7

    Afirmación:
    El sueño puede relacionarse con consolidación del aprendizaje en perros.

    Qué demuestra la investigación:
    Kis et al. encontró cambios EEG postaprendizaje y relaciones con mejora posterior.

    Fuente:
    Kis et al. (2017).

    Nivel de certeza:
    Moderado-alto.

    Matiz importante:
    El campo aún es pequeño.

    Dónde utilizarlo:
    Consolidación.


    Evidencia 8

    Afirmación:
    La actividad posterior al aprendizaje puede modificar retención.

    Qué demuestra la investigación:
    Affenzeller et al. encontró mejor reaprendizaje al día siguiente tras juego postentrenamiento en Labradores.

    Fuente:
    Affenzeller et al. (2017).

    Nivel de certeza:
    Moderado.

    Matiz importante:
    16 perros de una raza.

    Dónde utilizarlo:
    Aplicaciones prácticas.


    Evidencia 9

    Afirmación:
    La modalidad sensorial puede afectar la velocidad de aprendizaje asociativo.

    Qué demuestra la investigación:
    Prichard et al. observó diferentes curvas neurales de adquisición para estímulos visuales, olfativos y verbales.

    Fuente:
    Prichard et al. (2018).

    Nivel de certeza:
    Moderado.

    Matiz importante:
    fMRI con 19 perros altamente entrenados para permanecer inmóviles; no generalizar directamente a todos los contextos.

    Dónde utilizarlo:
    Señales.


    Evidencia 10

    Afirmación:
    El valor de recompensa social frente a alimento varía entre perros.

    Qué demuestra la investigación:
    Cook et al. encontró diferencias individuales en activación del caudado ante señales predictivas de comida y elogio, relacionadas con elecciones posteriores.

    Fuente:
    Cook et al. (2016).

    Nivel de certeza:
    Moderado.

    Matiz importante:
    15 perros; neuroimagen no equivale a medida total de motivación.

    Dónde utilizarlo:
    Diferencias individuales.


    Evidencia 11

    Afirmación:
    El efecto de activación emocional depende del individuo.

    Qué demuestra la investigación:
    Bray et al. encontró efectos opuestos del incremento de activación en poblaciones con distintos niveles basales.

    Fuente:
    Bray et al. (2015).

    Nivel de certeza:
    Alto para el paradigma.

    Matiz importante:
    No establece una curva universal exacta para cada tarea.

    Dónde utilizarlo:
    Emoción y aprendizaje.


    Evidencia 12

    Afirmación:
    Las funciones cognitivas cambian durante desarrollo y algunas diferencias individuales emergen temprano.

    Qué demuestra la investigación:
    Bray et al. siguió 160 candidatos a asistencia desde cachorro hasta adulto joven.

    Fuente:
    Bray et al. (2021).

    Nivel de certeza:
    Alto para esa población.

    Matiz importante:
    Perros seleccionados para asistencia no representan a toda la población canina.

    Dónde utilizarlo:
    Desarrollo.


    Evidencia 13

    Afirmación:
    Perros pueden aprender de humanos y otros perros.

    Qué demuestra la investigación:
    Range y Virányi encontró beneficio de demostraciones humanas y de congéneres; la revisión de Pongrácz y Dobos amplía el cuerpo empírico.

    Fuente:
    Range & Virányi (2013); Pongrácz & Dobos (2025).

    Nivel de certeza:
    Alto.

    Matiz importante:
    Los mecanismos concretos varían.

    Dónde utilizarlo:
    Aprendizaje social.


    Evidencia 14

    Afirmación:
    Discriminación, reversión y extinción muestran diferencias individuales y grupales.

    Qué demuestra la investigación:
    Azadian y Protopopova estudiaron 111 perros de cinco clados en un paradigma de hand-touch.

    Fuente:
    Azadian & Protopopova (2024).

    Nivel de certeza:
    Moderado.

    Matiz importante:
    Las diferencias de clado no deben interpretarse automáticamente como genética pura.

    Dónde utilizarlo:
    Diferencias individuales.


    Evidencia 15

    Afirmación:
    El entrenamiento prolongado puede asociarse con cambios funcionales en redes cerebrales.

    Qué demuestra la investigación:
    Deshpande et al. identificó una red cuya conectividad cambió junto con mejora conductual durante entrenamiento de perros de trabajo.

    Fuente:
    Deshpande et al. (2024).

    Nivel de certeza:
    Moderado.

    Matiz importante:
    fMRI de conectividad no demuestra mecanismo celular.

    Dónde utilizarlo:
    Plasticidad.


    16. Propuesta de estructura del artículo

    H1 — ¿Cómo aprende realmente un perro?

    Objetivo:
    Explicar que aprendizaje es mucho más amplio que obediencia.

    Pregunta:
    ¿Qué cambia cuando un perro aprende?

    Evidencia:
    Reisner (2017); Lea & Osthaus (2018).


    H2 — Aprender no significa obedecer

    H3 — Qué es aprendizaje

    H3 — Qué es ejecución

    H3 — Por qué podemos confundirlos

    Objetivo:
    Establecer concepto base.


    H2 — El mapa completo del aprendizaje

    Visual sugerido:

    experiencia
    atención
    asociación
    cambio
    memoria
    consolidación
    recuperación
    generalización


    H2 — Primera vía: habituación y sensibilización

    H3 — Habituación

    H3 — Sensibilización

    H3 — Por qué repetir no siempre ayuda

    Evidencia:
    Rankin et al. (2009).


    H2 — Segunda vía: aprender qué predice qué

    H3 — Condicionamiento clásico

    H3 — Señales predictivas

    H3 — Aprendizaje emocional

    Objetivo:
    Introducir Pavlov sin convertirlo en artículo completo.


    H2 — Tercera vía: aprender de las consecuencias

    H3 — Condicionamiento operante

    H3 — Contingencia

    H3 — Conductas accidentalmente entrenadas

    Evidencia:
    Bentosela et al. (2008); Hall (2017).


    H2 — Aprender diferencias: discriminación y generalización

    H3 — Qué señal importa

    H3 — Contexto

    H3 — Generalización

    Evidencia:
    Azadian & Protopopova (2024); Prichard et al. (2018).


    H2 — Aprender que las reglas cambiaron

    H3 — Extinción

    H3 — Reversal learning

    H3 — Reaparición de conductas

    Evidencia:
    Hall (2017); Azadian & Protopopova (2024).


    H2 — Aprender observando

    H3 — Aprendizaje social

    H3 — Humanos

    H3 — Otros perros

    H3 — Imitación vs emulación

    Evidencia:
    Range & Virányi (2013); Pongrácz & Dobos (2025); Fugazza et al. (2016).


    H2 — Aprender requiere recordar

    H3 — Memoria de trabajo

    H3 — Memoria a largo plazo

    H3 — Episódica-like

    Evidencia:
    Fiset et al. (2003); Fugazza et al. (2016, 2020).


    H2 — Lo que ocurre después de la sesión también importa

    H3 — Consolidación

    H3 — Sueño

    H3 — Actividad postaprendizaje

    Evidencia:
    Kis et al. (2017); Affenzeller et al. (2017).


    H2 — Qué ocurre en el cerebro cuando aprende

    H3 — Recompensa

    H3 — Expectativa

    H3 — Plasticidad funcional

    Evidencia:
    Cook et al. (2016); Prichard et al. (2018); Deshpande et al. (2024).


    H2 — Por qué dos perros no aprenden igual

    H3 — Desarrollo

    H3 — Temperamento

    H3 — Motivación

    H3 — Historia

    H3 — Edad

    H3 — Contexto

    Evidencia:
    Bray et al. (2015, 2021); Arden et al. (2016).


    H2 — Cómo saber si de verdad aprendió

    Proponer criterios:

    • responde con frecuencia;
    • baja latencia;
    • pocas ayudas;
    • discrimina señal;
    • mantiene tras intervalo;
    • generaliza;
    • recupera después de interrupción.

    H2 — Qué cambia en la forma de educar a un perro

    Cerrar con preguntas:

    1. ¿qué quiero que aprenda?
    2. ¿qué está prediciendo?
    3. ¿qué consecuencia obtiene?
    4. ¿qué contexto controla la respuesta?
    5. ¿lo recuerda?
    6. ¿lo generalizó?
    7. ¿cómo se siente?

    17. Preguntas todavía abiertas

    1. ¿Qué mecanismos celulares específicos sustentan aprendizaje natural en perros de compañía?
    2. ¿Cómo se relacionan diferencias individuales en recompensa social con entrenamiento cotidiano?
    3. ¿Qué modalidades sensoriales facilitan mejor diferentes tipos de aprendizaje?
    4. ¿Cómo interactúan olfato y memoria espacial?
    5. ¿Qué papel causal exacto tiene el sueño?
    6. ¿Qué fases del sueño contribuyen a diferentes memorias?
    7. ¿Qué actividades postaprendizaje mejoran o interfieren con consolidación?
    8. ¿Cómo cambia aprendizaje bajo estrés crónico?
    9. ¿Qué nivel de activación es óptimo para diferentes individuos?
    10. ¿Cómo detectar si una respuesta fallida refleja memoria, motivación o generalización?
    11. ¿Qué indicadores permiten diferenciar falta de aprendizaje de mala recuperación?
    12. ¿Cómo cambia aprendizaje en perros con dolor?
    13. ¿Qué diferencias cognitivas de raza son replicables?
    14. ¿Cuánto de esas diferencias se explica por selección genética vs experiencia humana?
    15. ¿Qué mecanismos específicos explican aprendizaje social entre perro y humano?
    16. ¿Cómo decide un perro cuándo copiar y cuándo aprender individualmente?
    17. ¿Qué información del demostrador considera?
    18. ¿Hasta dónde llega la imitación flexible?
    19. ¿Qué dimensiones de memoria episódica-like pueden demostrarse?
    20. ¿Cómo medir conciencia de memoria sin lenguaje?
    21. ¿Qué estructura tiene la memoria semántica canina?
    22. ¿Cómo se consolidan palabras o etiquetas de objetos?
    23. ¿Cómo interactúan condicionamiento clásico y operante en situaciones reales?
    24. ¿Qué variables predicen resistencia a extinción?
    25. ¿Qué experiencias favorecen recaída?
    26. ¿Cómo optimizar generalización sin generar confusión?
    27. ¿Cómo influye el responsable sobre atención y memoria?
    28. ¿Puede la neuroimagen predecir aprendizaje individual de forma útil fuera de perros de trabajo?
    29. ¿Qué cambios de conectividad neural son causa y cuáles consecuencia del entrenamiento?
    30. ¿Cómo integrar medidas conductuales, fisiológicas y neurales en estudios longitudinales?

    18. Referencias

    Affenzeller, N., Palme, R., & Zulch, H. (2017). Playful activity post-learning improves training performance in Labrador Retriever dogs (Canis lupus familiaris). Physiology & Behavior, 168, 62–73. https://doi.org/10.1016/j.physbeh.2016.10.014

    Arden, R., Bensky, M. K., & Adams, M. J. (2016). A review of cognitive abilities in dogs, 1911 through 2016: More individual differences, please! Current Directions in Psychological Science, 25(5), 307–312. https://doi.org/10.1177/0963721416667718

    Azadian, A., & Protopopova, A. (2024). Exploring breed differences in discrimination, reversal learning, and resistance to extinction in the domestic dog (Canis familiaris). Scientific Reports, 14, 24143. https://doi.org/10.1038/s41598-024-76283-3

    Bentosela, M., Barrera, G., Jakovcevic, A., Elgier, A. M., & Mustaca, A. E. (2008). Effect of reinforcement, reinforcer omission and extinction on a communicative response in domestic dogs (Canis familiaris). Behavioural Processes, 78(3), 464–469. https://doi.org/10.1016/j.beproc.2008.03.004

    Bray, E. E., Gruen, M. E., Gnanadesikan, G. E., Horschler, D. J., Levy, K. M., Kennedy, B. S., Hare, B. A., & MacLean, E. L. (2021). Dog cognitive development: A longitudinal study across the first 2 years of life. Animal Cognition, 24(2), 311–328. https://doi.org/10.1007/s10071-020-01443-7

    Bray, E. E., MacLean, E. L., & Hare, B. A. (2015). Increasing arousal enhances inhibitory control in calm but not excitable dogs. Animal Cognition, 18(6), 1317–1329. https://doi.org/10.1007/s10071-015-0901-1

    Cook, P. F., Prichard, A., Spivak, M., & Berns, G. S. (2016). Awake canine fMRI predicts dogs’ preference for praise vs food. Social Cognitive and Affective Neuroscience, 11(12), 1853–1862. https://doi.org/10.1093/scan/nsw102

    Deshpande, G., Zhao, S., Waggoner, P., Beyers, R., Morrison, E., Huynh, N., Vodyanoy, V., Denney, T. S., Jr., & Katz, J. S. (2024). Two separate brain networks for predicting trainability and tracking training-related plasticity in working dogs. Animals, 14(7), 1082. https://doi.org/10.3390/ani14071082

    Elgier, A. M., Jakovcevic, A., Barrera, G., Mustaca, A. E., & Bentosela, M. (2009). Communication between domestic dogs (Canis familiaris) and humans: Dogs are good learners. Behavioural Processes, 81(3), 402–408. https://doi.org/10.1016/j.beproc.2009.03.017

    Fiset, S., Beaulieu, C., & Landry, F. (2003). Duration of dogs’ (Canis familiaris) working memory in search for disappearing objects. Animal Cognition, 6(1), 1–10. https://doi.org/10.1007/s10071-002-0157-4

    Fugazza, C., Pogány, Á., & Miklósi, Á. (2016). Do as I … Did! Long-term memory of imitative actions in dogs (Canis familiaris). Animal Cognition, 19(2), 263–269. https://doi.org/10.1007/s10071-015-0931-8

    Fugazza, C., Pongrácz, P., Pogány, Á., Lenkei, R., & Miklósi, Á. (2020). Mental representation and episodic-like memory of own actions in dogs. Scientific Reports, 10, 10449. https://doi.org/10.1038/s41598-020-67302-0

    Hall, N. J. (2017). Persistence and resistance to extinction in the domestic dog: Basic research and applications to canine training. Behavioural Processes, 141(Part 1), 67–74. https://doi.org/10.1016/j.beproc.2017.04.001

    Hare, B., & Tomasello, M. (2005). Human-like social skills in dogs? Trends in Cognitive Sciences, 9(9), 439–444. https://doi.org/10.1016/j.tics.2005.07.003

    Kis, A., Szakadát, S., Gácsi, M., Kovács, E., Simor, P., Török, C., Gombos, F., Bódizs, R., & Topál, J. (2017). The interrelated effect of sleep and learning in dogs (Canis familiaris): An EEG and behavioural study. Scientific Reports, 7, 41873. https://doi.org/10.1038/srep41873

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    Nota para el futuro redactor

    Este artículo debe funcionar como el mapa del sistema de aprendizaje de toda la biblioteca.

    No debe profundizar tanto en cada mecanismo que sustituya los artículos posteriores.

    La idea esencial es:

    Un perro no aprende “obediencia”; aprende regularidades. Aprende qué estímulos predicen acontecimientos, qué consecuencias siguen a sus acciones, qué información merece atender, qué respuestas siguen funcionando y cuáles dejan de hacerlo. Para que ese aprendizaje sea útil después, la información debe poder mantenerse, recuperarse y transferirse al contexto adecuado.

    El lector debería terminar pudiendo distinguir:

    habituación
    de
    sensibilización

    condicionamiento clásico
    de
    condicionamiento operante

    aprendizaje
    de
    ejecución

    adquisición
    de
    generalización

    extinción
    de
    olvido

    aprendizaje social
    de
    imitación

    memoria de trabajo
    de
    memoria a largo plazo

    cambio conductual
    de
    plasticidad neural medida directamente

    y, sobre todo:

    “No hizo la conducta” no es todavía una explicación de por qué no la hizo.

  • Entrenar, educar, manejar o modificar conducta: ¿en qué se diferencian? (2.2)

    1. Resumen ejecutivo

    Tema principal

    Entrenar, educar, manejar o modificar conducta.

    Pregunta central

    ¿En qué se diferencian estas cuatro formas de intervenir sobre la conducta de un perro y cuándo corresponde utilizar cada una?

    Problema conceptual

    En el lenguaje cotidiano del mundo canino suelen mezclarse términos como:

    • entrenamiento;
    • adiestramiento;
    • educación;
    • manejo;
    • modificación de conducta;
    • rehabilitación;
    • terapia conductual;
    • obediencia;
    • socialización.

    La confusión no es sólo lingüística. Puede producir errores prácticos importantes.

    Por ejemplo:

    • intentar “entrenar” un problema que en realidad necesita primero manejo de seguridad;
    • llamar “mala educación” a una respuesta relacionada con miedo, dolor o ansiedad;
    • usar “modificación de conducta” como sinónimo de enseñar una orden;
    • pensar que manejar el ambiente es “rendirse” porque el perro no está aprendiendo una habilidad nueva;
    • derivar un problema clínico complejo a una persona que sólo tiene experiencia enseñando habilidades;
    • creer que cualquier comportamiento no deseado es anormal;
    • confundir la supresión momentánea de una respuesta con haber tratado su causa.

    La literatura veterinaria y de comportamiento no ofrece una taxonomía universal que delimite con precisión absoluta los términos training, education, management y behavior modification. De hecho, una revisión sistemática reciente sobre contracondicionamiento encontró discrepancias significativas incluso en la definición y aplicación de una técnica tan conocida como counterconditioning (Shnookal et al., 2024). La literatura profesional también documenta heterogeneidad en formación, terminología y práctica entre personas que trabajan con conducta canina (Daniels et al., 2022; DeLeeuw & Williams, 2026).

    Por ello, este dossier propone definiciones operativas, transparentes y útiles para toda la biblioteca. No deben presentarse como si fueran categorías naturales mutuamente excluyentes ni como un consenso terminológico universal.

    Definiciones operativas recomendadas

    1. Adiestramiento o entrenamiento

    Proceso intencional de enseñanza mediante el cual se organizan antecedentes, señales, oportunidades de respuesta y consecuencias para adquirir, fortalecer, debilitar, poner bajo control estimular, generalizar o mantener conductas específicas.

    Ejemplos:

    • acudir al llamado;
    • permanecer en una manta;
    • soltar un objeto;
    • entrar al transportín;
    • caminar con correa;
    • detectar un olor;
    • colocar voluntariamente la barbilla sobre una superficie.

    La pregunta central es:

    ¿Qué habilidad o respuesta queremos que el perro aprenda?


    2. Educación canina

    Término práctico y amplio para el proceso mediante el cual se desarrollan repertorios, hábitos y competencias que permiten al perro convivir de manera funcional y segura dentro de un entorno humano concreto.

    Puede incluir:

    • entrenamiento;
    • socialización;
    • habituación;
    • prevención;
    • rutinas;
    • manejo;
    • aprendizaje de habilidades cotidianas;
    • enseñanza al responsable.

    Advertencia: “educación canina” es muy útil en español como categoría editorial y profesional, pero no constituye una categoría experimental o clínica con límites universalmente estandarizados en la literatura científica.

    La pregunta central es:

    ¿Qué necesita aprender y experimentar este perro para desenvolverse adecuadamente en su vida cotidiana?


    3. Manejo

    Modificación deliberada del ambiente, las oportunidades, la exposición, los recursos o las interacciones para prevenir un problema, reducir riesgo, evitar ensayo de una conducta, satisfacer necesidades o mantener al perro por debajo de un nivel de dificultad que comprometa su bienestar o aprendizaje.

    Ejemplos:

    • colocar una barrera en una puerta;
    • aumentar distancia respecto de un desencadenante;
    • no dejar comida accesible;
    • evitar temporalmente una ruta donde el perro entra en pánico;
    • utilizar separación física entre perros que se pelean;
    • cerrar cortinas para reducir exposición visual;
    • ajustar rutinas;
    • preparar una zona segura durante fuegos artificiales.

    El perro no necesita adquirir una conducta nueva para que el manejo sea eficaz.

    Horwitz (2008) señala que las soluciones de manejo pueden permitir control suficiente en algunos casos y, en otros, funcionar como el primer paso de un tratamiento. El Merck Veterinary Manual organiza actualmente el tratamiento conductual de animales de compañía alrededor de tres grandes componentes: manejo, modificación de conducta y, cuando procede, medicación.

    La pregunta central es:

    ¿Qué podemos cambiar ahora mismo en el ambiente para reducir riesgo, malestar o práctica del problema?


    4. Modificación de conducta

    Intervención sistemática diseñada para cambiar un patrón conductual ya establecido y, cuando sea relevante, las contingencias, motivaciones, expectativas o respuestas emocionales que lo mantienen o acompañan.

    Puede utilizar:

    • manejo;
    • desensibilización;
    • contracondicionamiento;
    • refuerzo diferencial;
    • entrenamiento de respuestas alternativas;
    • extinción en situaciones apropiadas;
    • cambios de antecedentes;
    • procedimientos de relajación;
    • planes individualizados;
    • intervención farmacológica veterinaria cuando está indicada.

    La pregunta central es:

    ¿Qué patrón establecido queremos cambiar y qué mecanismos lo están produciendo o manteniendo?


    Quinta categoría necesaria: medicina conductual veterinaria

    Las cuatro categorías anteriores son insuficientes para comprender todos los casos.

    La medicina conductual veterinaria evalúa, diagnostica y trata problemas conductuales considerando conjuntamente aprendizaje, emoción, ambiente, desarrollo, salud física y posibles trastornos clínicos.

    Puede integrar:

    diagnóstico médico + manejo + modificación de conducta + entrenamiento + farmacoterapia + seguimiento clínico.

    Camps et al. (2019) y Mills et al. (2024) muestran por qué esta frontera es esencial: dolor, enfermedades neurológicas, endocrinas y otros problemas médicos pueden causar, intensificar o modificar problemas conductuales.

    Conclusión principal

    La relación más útil no es:

    manejo → educación → entrenamiento → modificación

    como si fueran niveles de dificultad.

    Es mejor entenderla como un sistema de herramientas parcialmente solapadas:

    MANEJO
    → cambia las condiciones.

    ENTRENAMIENTO
    → enseña respuestas.

    EDUCACIÓN
    → organiza el repertorio necesario para la convivencia.

    MODIFICACIÓN DE CONDUCTA
    → cambia patrones establecidos y, frecuentemente, respuestas emocionales o motivacionales.

    MEDICINA CONDUCTUAL
    → diagnostica y trata casos en los que pueden intervenir enfermedad, dolor o trastornos clínicos.

    Tesis recomendada para el futuro artículo

    No todo problema se resuelve enseñando una orden. A veces hay que enseñar una habilidad; otras veces cambiar el ambiente; otras modificar una respuesta emocional o un patrón aprendido; y otras investigar primero si existe dolor, enfermedad o un trastorno conductual. Saber qué tipo de problema tenemos determina qué tipo de intervención necesitamos.


    2. Pregunta principal

    Pregunta principal

    ¿Qué diferencias existen entre adiestramiento, educación, manejo y modificación de conducta, y cómo decidir qué intervención corresponde en una situación concreta?

    Preguntas secundarias

    1. ¿Existe una definición científica universal de cada término?
    2. ¿Por qué “educación canina” es útil aunque no sea una categoría experimental estricta?
    3. ¿Qué convierte una intervención en entrenamiento?
    4. ¿Puede existir manejo sin aprendizaje?
    5. ¿Puede el manejo modificar indirectamente el aprendizaje?
    6. ¿Cuándo una conducta cotidiana se convierte en un problema conductual?
    7. ¿Cuál es la diferencia entre una conducta indeseada y una conducta anormal?
    8. ¿Qué diferencia existe entre enseñar una respuesta alternativa y tratar la causa de un problema?
    9. ¿Cuándo la modificación de conducta incluye entrenamiento?
    10. ¿Qué papel desempeña el condicionamiento clásico?
    11. ¿Qué papel desempeña el condicionamiento operante?
    12. ¿Qué papel tiene la emoción?
    13. ¿Qué función cumple el manejo en agresión, miedo y ansiedad?
    14. ¿Puede el manejo ser una solución permanente?
    15. ¿Cuándo debería utilizarse temporalmente?
    16. ¿Cuándo es necesario investigar causas médicas?
    17. ¿Qué puede hacer un entrenador?
    18. ¿Qué requiere un veterinario?
    19. ¿Qué problemas pueden requerir un veterinario especialista en conducta?
    20. ¿Por qué el título profesional no garantiza por sí mismo competencia?
    21. ¿Cómo interactúan estas intervenciones dentro de un plan completo?
    22. ¿Cómo se mide el éxito de cada una?

    Conceptos fundamentales

    • aprendizaje;
    • conducta;
    • comportamiento problemático;
    • comportamiento anormal;
    • función de la conducta;
    • antecedente;
    • consecuencia;
    • contingencia;
    • motivación;
    • emoción;
    • control estimular;
    • generalización;
    • evitación;
    • exposición;
    • prevención;
    • riesgo;
    • bienestar;
    • diagnóstico diferencial;
    • desensibilización;
    • contracondicionamiento;
    • refuerzo diferencial;
    • respuesta alternativa;
    • farmacoterapia;
    • calidad de vida.

    Términos que suelen confundirse

    • entrenar / educar;
    • entrenamiento / modificación de conducta;
    • manejo / tratamiento;
    • obediencia / educación;
    • socialización / exposición;
    • habituación / desensibilización;
    • contracondicionamiento / distracción;
    • conducta indeseada / conducta anormal;
    • problema de entrenamiento / trastorno conductual;
    • entrenador / consultor de conducta / veterinario especialista en conducta.

    Alcance

    Este dossier no intenta crear una regulación profesional universal ni establecer competencias legales aplicables a todos los países.

    Las atribuciones profesionales cambian según:

    • legislación;
    • títulos protegidos;
    • asociaciones;
    • sistemas de certificación;
    • jurisdicción.

    El objetivo es proporcionar un marco conceptual y clínico que permita comprender qué clase de intervención se está realizando y cuándo una situación supera la enseñanza ordinaria de habilidades.


    3. Conceptos fundamentales

    3.1 No existe una única taxonomía universal

    La primera conclusión de la investigación debe aparecer muy pronto en el artículo:

    Estas palabras no funcionan como cuatro cajas científicas con fronteras perfectas.

    Una misma intervención puede pertenecer simultáneamente a varias categorías.

    Ejemplo:

    Un perro ladra y se abalanza hacia otros perros durante el paseo.

    El plan puede incluir:

    Manejo
    → aumentar distancia.

    Modificación de conducta
    → cambiar asociaciones con la aparición de otros perros.

    Entrenamiento
    → enseñar a orientarse hacia el responsable o realizar una respuesta alternativa.

    Educación
    → integrar esas habilidades en la vida cotidiana.

    Medicina conductual
    → evaluar miedo intenso, ansiedad, dolor u otros factores clínicos cuando existan indicios.

    La utilidad de las categorías reside en saber qué función cumple cada componente, no en etiquetar todo el caso con una sola palabra.


    3.2 Conducta indeseada no significa conducta anormal

    Este punto es esencial.

    Una conducta puede ser:

    1. normal para la especie;
    2. funcional para el perro;
    3. indeseada para el humano.

    Ejemplos:

    • olfatear;
    • ladrar;
    • perseguir;
    • excavar;
    • masticar;
    • saltar;
    • buscar alimento;
    • proteger distancia ante algo temido.

    Que una persona no quiera una conducta no convierte automáticamente esa conducta en una enfermedad.

    El trabajo inicial consiste en preguntar:

    ¿Estamos ante una conducta normal en un contexto inconveniente, un aprendizaje no deseado, una respuesta emocional problemática o un posible trastorno médico/conductual?


    3.3 Problema de entrenamiento

    Definición operativa:

    Situación en la que una habilidad deseada todavía no se ha adquirido, no está suficientemente fluida, no se encuentra bajo control de la señal adecuada, no se ha generalizado o no se mantiene en el contexto relevante.

    Ejemplos:

    • no sabe permanecer sobre una manta;
    • sólo responde a “ven” dentro de casa;
    • todavía tira de la correa;
    • no sabe entrar al transportín.

    No implica necesariamente miedo, ansiedad o patología.


    3.4 Problema de manejo

    Situación en la que el ambiente permite:

    • riesgo;
    • ensayo repetido de una conducta;
    • exposición excesiva;
    • acceso a reforzadores no deseados;
    • conflicto evitable.

    Ejemplo:

    Un perro que roba comida tiene acceso constante a una mesa con alimento.

    Antes de diseñar un protocolo complejo:

    retirar el alimento o impedir el acceso modifica inmediatamente la contingencia.


    3.5 Problema de modificación de conducta

    Situación en la que existe un patrón ya establecido que se pretende cambiar.

    Puede implicar:

    • una respuesta emocional;
    • una conducta operante persistente;
    • una combinación de ambas;
    • múltiples antecedentes;
    • múltiples reforzadores;
    • historial extenso;
    • sensibilización;
    • generalización del miedo;
    • evitación.

    Ejemplos:

    • respuesta intensa de miedo ante ruidos;
    • agresión defensiva;
    • conducta repetitiva;
    • conducta persistente de vigilancia;
    • reactividad establecida.

    3.6 Problema clínico

    Un comportamiento requiere evaluación médica especialmente cuando:

    • aparece de forma súbita;
    • cambia bruscamente;
    • se relaciona con contacto o movimiento;
    • existe sensibilidad al tacto;
    • aparece irritabilidad;
    • cambia el sueño;
    • disminuye actividad;
    • existe pérdida de habilidades;
    • hay desorientación;
    • se modifica apetito;
    • aparecen signos neurológicos;
    • la intensidad resulta desproporcionada;
    • existe agresión de nueva aparición.

    Camps et al. (2019) revisaron vínculos entre alteraciones conductuales y dolor, problemas endocrinos, metabólicos y neurológicos. Mills et al. (2024) recomiendan considerar incomodidad o dolor ante problemas conductuales. Una serie clínica reciente sobre dolor maladaptativo volvió a demostrar la dificultad de distinguir algunos casos conductuales de problemas dolorosos sin evaluación multidimensional.


    4. Evolución

    4.1 Estas categorías no son categorías evolutivas

    “Entrenamiento”, “educación”, “manejo” y “modificación de conducta” son marcos humanos de intervención.

    No tiene sentido preguntar:

    “¿Para qué evolucionó la modificación de conducta?”

    El perro evolucionó y fue domesticado con determinadas:

    • capacidades de aprendizaje;
    • sistemas emocionales;
    • sistemas motivacionales;
    • repertorios de conducta;
    • capacidades sociales.

    Nosotros aplicamos diferentes intervenciones sobre esos sistemas.

    4.2 Qué aporta la perspectiva evolutiva

    Aunque las categorías no sean biológicas, la etología y evolución ayudan a evitar errores como:

    “Si la conducta molesta, debe eliminarse.”

    Una conducta puede formar parte de repertorios funcionales de:

    • exploración;
    • comunicación;
    • evitación;
    • depredación;
    • defensa;
    • juego;
    • búsqueda de alimento;
    • conducta social.

    El primer paso no debe ser clasificarla como “mala”, sino comprender:

    1. qué es;
    2. qué la desencadena;
    3. qué función inmediata puede cumplir;
    4. si puede manejarse;
    5. si necesita alternativa;
    6. si existe malestar subyacente.

    4.3 Implicación editorial

    La perspectiva evolutiva será secundaria en este artículo, pero sirve para una regla importante:

    Manejar o modificar una conducta no debería implicar ignorar por qué existe esa conducta en el repertorio del animal.


    5. Domesticación e historia

    5.1 De funciones específicas a convivencia cotidiana

    Históricamente, muchos perros fueron seleccionados y entrenados para tareas concretas:

    • caza;
    • pastoreo;
    • vigilancia;
    • transporte;
    • protección;
    • detección.

    En el perro de compañía moderno aparecen demandas diferentes:

    • no tirar de la correa;
    • tolerar tráfico;
    • convivir con visitas;
    • permanecer solo;
    • viajar;
    • tolerar manipulación;
    • compartir espacios urbanos;
    • caminar cerca de otros perros;
    • comportarse dentro de departamentos.

    Esto favorece el uso de la noción de educación como marco amplio de convivencia.

    5.2 Desarrollo de la medicina conductual

    Con el crecimiento de la medicina conductual veterinaria, los problemas dejaron de tratarse exclusivamente como:

    “falta de obediencia”.

    La práctica clínica moderna considera:

    • salud;
    • dolor;
    • desarrollo;
    • aprendizaje;
    • emoción;
    • ambiente;
    • farmacología;
    • seguridad;
    • bienestar.

    Seibert y Landsberg (2008) describieron la necesidad de historia conductual, conocimiento de mecanismos y, en determinados casos, farmacoterapia. Overall (2019) revisó cambios de paradigma basados en evidencia dentro de la medicina conductual veterinaria.

    5.3 Una historia que no debe simplificarse

    No utilizar la narrativa:

    “Antes existía entrenamiento; ahora existe modificación de conducta científica.”

    Los humanos siempre han alterado ambiente y consecuencias.

    Lo que ha cambiado es:

    • formalización científica;
    • terminología;
    • reconocimiento de emoción;
    • integración con medicina veterinaria;
    • evaluación de bienestar;
    • profesionalización desigual.

    6. Etología

    6.1 Antes de intervenir: ¿qué conducta estamos viendo?

    La etología obliga a describir antes de juzgar.

    Compare:

    “Es agresivo.”

    con:

    “Cuando una persona desconocida se aproxima a menos de dos metros mientras está sujeto con correa, fija la mirada, endurece el cuerpo, gruñe y se lanza hacia delante.”

    La segunda descripción permite investigar:

    • distancia;
    • antecedente;
    • función;
    • emoción;
    • riesgo;
    • historia;
    • contexto;
    • aprendizaje.

    6.2 Las cuatro preguntas de Tinbergen

    Causación

    ¿Qué produce la conducta ahora?

    • estímulos;
    • dolor;
    • miedo;
    • aprendizaje;
    • motivación;
    • contexto;
    • consecuencias.

    Ontogenia

    ¿Cómo se desarrolló?

    • genética;
    • socialización;
    • experiencias;
    • historial de aprendizaje;
    • exposición;
    • trauma;
    • enfermedad;
    • envejecimiento.

    Función

    ¿Qué resultado funcional puede producir?

    • distancia;
    • atención;
    • alimento;
    • acceso;
    • escape;
    • interacción.

    Filogenia

    ¿Qué historia de la especie contribuye al repertorio?

    • comunicación;
    • defensa;
    • predación;
    • sociabilidad;
    • exploración.

    6.3 Diferentes preguntas producen diferentes intervenciones

    Si el problema principal es:

    “no conoce la habilidad”
    → entrenamiento.

    Si es:

    “el ambiente permite que ocurra constantemente”
    → manejo.

    Si es:

    “existe un patrón emocional/conductual establecido”
    → modificación.

    Si es:

    “puede existir un proceso médico”
    → evaluación veterinaria.


    7. Cognición y aprendizaje

    7.1 Las cuatro categorías utilizan los mismos mecanismos básicos

    Las categorías se distinguen por objetivo y estructura, no porque utilicen cerebros diferentes.

    Intervienen:

    • condicionamiento clásico;
    • condicionamiento operante;
    • habituación;
    • sensibilización;
    • discriminación;
    • generalización;
    • extinción;
    • memoria;
    • atención;
    • motivación.

    7.2 Entrenamiento: construir repertorio

    Ejemplo:

    enseñar “a tu cama”.

    Puede utilizar:

    • shaping;
    • lure;
    • targeting;
    • captura;
    • refuerzo;
    • señal;
    • generalización.

    El objetivo principal es adquisición de una respuesta.

    7.3 Manejo: cambiar oportunidades

    Ejemplo:

    El perro ladra a peatones desde una ventana.

    Manejo:

    • película opaca;
    • cortina;
    • limitar acceso.

    No es necesario que el perro “entienda” una instrucción.

    Sin embargo, el manejo puede afectar el aprendizaje porque:

    • evita ensayo repetido;
    • reduce exposición;
    • disminuye reforzamiento;
    • previene sensibilización;
    • permite recuperar niveles basales de activación.

    Por tanto:

    manejo no significa ausencia total de efectos sobre aprendizaje.

    Significa que su mecanismo práctico principal consiste en cambiar las condiciones, no en exigir una nueva habilidad.

    7.4 Modificación: cambiar patrones

    Ejemplo:

    El perro muestra miedo ante hombres con sombrero.

    Un plan puede incluir:

    manejo
    → mantener distancia suficiente.

    desensibilización
    → exposición graduada.

    contracondicionamiento
    → crear nuevas relaciones predictivas.

    entrenamiento
    → enseñar una respuesta operante alternativa.

    Aquí entrenamiento y modificación se solapan, pero no son idénticos.

    7.5 Contracondicionamiento: un ejemplo de problemas terminológicos

    Shnookal et al. (2024) realizaron una revisión sistemática de 14 trabajos sobre intervenciones etiquetadas como contracondicionamiento.

    Encontraron:

    • definiciones inconsistentes;
    • procedimientos diferentes;
    • componentes clásicos y operantes mezclados;
    • heterogeneidad que dificulta comparar eficacia.

    Esto apoya una regla metodológica para toda la biblioteca:

    No basta con nombrar una técnica. Debe describirse exactamente qué estímulo aparece, qué respuesta ocurre, qué consecuencia se entrega y bajo qué contingencia.

    7.6 Enseñar al humano también es parte del tratamiento

    Pfaller-Sadovsky et al. (2020) revisaron programas de entrenamiento de cuidadores humanos y díadas humano-perro. El metaanálisis encontró efectos prometedores, pero la literatura canina contenía muchos estudios de caso y reportes incompletos.

    Implicación:

    El perro no es el único aprendiz del sistema.

    El responsable debe aprender a:

    • reconocer señales;
    • controlar antecedentes;
    • reforzar a tiempo;
    • ajustar criterios;
    • registrar resultados;
    • aplicar manejo.

    8. Desarrollo

    8.1 Educación tiene una dimensión preventiva

    Una razón por la que “educación” es útil como término amplio es que gran parte del trabajo ocurre antes de que exista un problema establecido.

    Puede incluir:

    • socialización;
    • habituación;
    • exposición gradual;
    • manipulación amable;
    • aprendizaje de rutinas;
    • prevención;
    • autonomía progresiva;
    • habilidades de convivencia.

    Esto se diferencia de una modificación de conducta que intenta cambiar un patrón ya establecido.

    8.2 La misma conducta puede requerir intervenciones distintas según la historia

    Cachorro que salta:

    • puede requerir enseñanza de saludo alternativo.

    Adulto que se lanza sobre visitas por miedo:

    • puede requerir manejo + modificación emocional + evaluación individual.

    Perro senior que empieza a gruñir al ser tocado:

    • debe hacer pensar primero en dolor o enfermedad.

    8.3 Edad, salud y experiencia cambian el plan

    La decisión nunca debería basarse sólo en:

    “qué conducta hace”.

    También:

    • cuándo empezó;
    • frecuencia;
    • intensidad;
    • duración;
    • contexto;
    • cambios recientes;
    • historial médico;
    • capacidad física;
    • experiencias previas.

    9. Análisis del comportamiento

    9.1 ABC como herramienta transversal

    ANTECEDENTE → CONDUCTA → CONSECUENCIA

    Puede utilizarse en las cuatro categorías.

    9.2 Ejemplo completo: ladrar en la puerta

    Antecedente

    Suena el timbre.

    Conducta

    Corre, ladra, salta contra la puerta.

    Consecuencias posibles

    • aparece una persona;
    • el responsable grita;
    • se abre la puerta;
    • aumenta la excitación;
    • el visitante se retira.

    Intervención 1: manejo

    • barrera física;
    • perro en otra estancia;
    • aviso para que visitante no toque el timbre.

    Objetivo:
    prevenir ensayo y reducir riesgo.

    Intervención 2: entrenamiento

    • enseñar “a tu cama”.

    Objetivo:
    construir una respuesta alternativa.

    Intervención 3: modificación

    Si existe miedo:

    • exposición gradual al sonido;
    • cambio de asociación;
    • trabajo a intensidad tolerable.

    Objetivo:
    cambiar el patrón emocional/conductual.

    Intervención 4: evaluación clínica

    Si la reactividad aumentó súbitamente junto con otros cambios:

    • valorar salud.

    Objetivo:
    descartar o tratar factores médicos.

    9.3 La función no es la intención moral

    En análisis conductual “función” no significa:

    “qué intenta hacer moralmente”.

    Significa:

    qué variables ambientales y consecuencias ayudan a explicar la persistencia de la respuesta.

    9.4 Entrenamiento alternativo no siempre trata la emoción

    Ejemplo:

    Un perro aprende a mirar al responsable ante otro perro.

    Esto puede ser muy útil.

    Pero si sigue experimentando miedo intenso, la respuesta alternativa no demuestra automáticamente que la emoción subyacente haya desaparecido.

    Por eso es importante diferenciar:

    cambiar topografía observable

    de:

    cambiar estado emocional o motivacional.


    10. Bienestar

    10.1 Manejo puede ser una intervención de bienestar

    La idea:

    “si evitas el desencadenante, nunca aprenderá”

    es demasiado simple.

    En algunos casos, reducir exposición puede:

    • prevenir pánico;
    • reducir riesgo;
    • impedir práctica;
    • evitar sensibilización;
    • permitir recuperación;
    • crear condiciones para aprendizaje posterior.

    Riemer (2023), al revisar miedo a ruidos, incluye manejo ambiental y, cuando procede, medicación como herramientas de protección del bienestar durante eventos inevitables, junto con modificación conductual a largo plazo.

    10.2 Exposición no es siempre educación

    Exponer repetidamente a un perro a un estímulo intenso no garantiza habituación.

    Puede ocurrir:

    • sensibilización;
    • miedo;
    • evitación;
    • escape;
    • indefensión;
    • respuestas defensivas.

    La exposición debe distinguirse de:

    • socialización;
    • habituación;
    • desensibilización sistemática.

    10.3 Modificar conducta requiere considerar emoción

    Una intervención que reduce una respuesta observable no debe declararse exitosa sólo por supresión inmediata.

    Preguntar:

    • ¿disminuyó miedo?
    • ¿aumentó evitación?
    • ¿aparecieron nuevas respuestas?
    • ¿mejoró recuperación?
    • ¿aumentó capacidad de elección?
    • ¿se mantuvo el resultado?
    • ¿se generalizó?
    • ¿qué ocurrió con calidad de vida?

    10.4 Manejo permanente puede ser éticamente correcto

    No todo manejo debe retirarse.

    Ejemplo:

    Perro con historial grave de predación hacia determinados animales.

    Una barrera segura puede ser parte permanente de la vida.

    Éxito no siempre significa:

    “el perro ya puede enfrentarse libremente a cualquier situación.”

    Puede significar:

    “la familia puede prevenir el riesgo de manera estable y el perro mantiene buena calidad de vida.”

    Horwitz (2008) destaca precisamente que las expectativas realistas son parte central del manejo de problemas conductuales.


    11. Adiestramiento y manejo

    11.1 Matriz central

    DimensiónAdiestramientoEducaciónManejoModificación de conductaMedicina conductual
    Pregunta¿Qué debe aprender?¿Qué necesita para convivir?¿Qué debemos cambiar en el entorno?¿Qué patrón debemos cambiar?¿Qué diagnóstico/factores médicos o conductuales existen?
    Objeto principalHabilidad o respuestaRepertorio funcional amplioContexto y exposiciónPatrón establecidoPaciente y sistema clínico
    Necesita conducta nuevaFrecuentementeFrecuentementeNo necesariamenteA vecesDepende
    Puede incluir emociónIndirectamenteFrecuentementeCentral cuando procede
    Puede ser preventivoSí, pero suele intervenir sobre patrón existente
    Puede ser permanentePuede requerir mantenimiento
    Puede requerir diagnóstico médicoNormalmente noNormalmente noA vecesFrecuentemente debe considerarse
    EjemploEnseñar recallHabilidades de vida urbanaBarrera visualDS/CC para miedoDiagnóstico + tratamiento integrado

    11.2 Adiestramiento

    Objetivo

    Adquirir o reorganizar conductas específicas.

    Mecanismos

    • condicionamiento operante;
    • condicionamiento clásico;
    • control estimular;
    • generalización;
    • discriminación.

    Ventajas

    • crea habilidades;
    • aumenta predictibilidad;
    • facilita comunicación;
    • permite respuestas alternativas.

    Limitaciones

    Una habilidad no resuelve automáticamente:

    • dolor;
    • miedo intenso;
    • ansiedad;
    • conflicto ambiental;
    • necesidades no satisfechas.

    Error típico

    “Si consigo que se siente frente al estímulo, el problema está resuelto.”

    Puede haber control motor sin resolución emocional.


    11.3 Educación

    Objetivo

    Desarrollar competencias de convivencia.

    Componentes

    • habilidades;
    • socialización;
    • habituación;
    • manejo;
    • prevención;
    • rutinas;
    • lectura mutua;
    • aprendizaje humano.

    Ventajas

    Permite pensar más allá de “órdenes”.

    Limitación terminológica

    No está estandarizada como categoría clínica universal.

    Recomendación editorial

    Usarla, pero siempre explicar qué proceso concreto se está empleando.


    11.4 Manejo

    Objetivos

    1. seguridad;
    2. reducción de exposición;
    3. prevención de ensayo;
    4. reducción de oportunidades de reforzamiento;
    5. protección del bienestar;
    6. facilitar tratamiento.

    Herramientas

    • distancia;
    • barreras;
    • horarios;
    • rutas;
    • separación;
    • correas y arneses adecuados;
    • control de recursos;
    • organización espacial;
    • señales para visitantes;
    • zonas seguras.

    Ventajas

    • efecto inmediato sobre riesgo;
    • no exige aprendizaje complejo;
    • puede reducir carga emocional.

    Limitaciones

    • puede ser difícil de mantener;
    • errores humanos pueden tener consecuencias;
    • no siempre cambia la conducta subyacente;
    • puede restringir excesivamente la vida si está mal diseñado.

    Cuándo puede ser suficiente

    Cuando:

    • el problema es completamente prevenible;
    • la calidad de vida es buena;
    • la familia puede mantenerlo;
    • no existe malestar clínicamente relevante;
    • la exposición no es necesaria.

    Cuándo es sólo parte del plan

    Cuando:

    • el perro debe inevitablemente enfrentarse al estímulo;
    • existe miedo significativo;
    • el manejo reduce demasiado calidad de vida;
    • el riesgo continúa;
    • se necesita aprendizaje de alternativas.

    11.5 Modificación de conducta

    Objetivo

    Alterar un patrón existente.

    Estrategias comunes

    • modificación de antecedentes;
    • refuerzo diferencial;
    • desensibilización;
    • contracondicionamiento;
    • respuesta alternativa;
    • relajación;
    • prevención de ensayo;
    • cambio de contingencias.

    Ventajas

    Puede abordar:

    • función;
    • emoción;
    • contexto;
    • aprendizaje histórico.

    Limitaciones

    • requiere evaluación;
    • puede ser lenta;
    • heterogeneidad metodológica;
    • respuestas complejas rara vez dependen de una sola variable;
    • riesgo si se interviene sin manejo adecuado.

    Evidencia

    Shnookal et al. (2024) encontró resultados mayoritariamente favorables de intervenciones basadas en contracondicionamiento en los estudios incluidos, pero subrayó muestras pequeñas, heterogeneidad y definiciones inconsistentes.


    11.6 Medicina conductual

    Objetivo

    Diagnosticar y tratar al paciente cuando existen problemas conductuales con posibles componentes:

    • médicos;
    • neurobiológicos;
    • emocionales;
    • ambientales;
    • de aprendizaje.

    Puede incorporar

    • examen físico;
    • examen neurológico;
    • pruebas diagnósticas;
    • historia conductual;
    • diagnóstico;
    • manejo;
    • modificación;
    • entrenamiento;
    • farmacoterapia.

    Demontigny-Bédard y Frank (2018) describen planes que integran identificación de trastornos médicos/conductuales, herramientas de manejo y entrenamiento y, cuando está indicado, psicofármacos.

    11.7 No hay una jerarquía simple

    Incorrecto:

    Manejo < entrenamiento < modificación de conducta.

    Correcto:

    Cada herramienta responde a una pregunta diferente.


    12. Aplicaciones prácticas

    Caso 1 — Cachorro salta para saludar

    Probablemente predomina:
    educación + entrenamiento + manejo.

    Manejo:
    evitar que practique saltos intensos con visitas.

    Entrenamiento:
    reforzar cuatro patas en el suelo o conducta alternativa.

    Educación:
    integrarlo como ritual de saludo.

    No asumir:
    trastorno conductual.


    Caso 2 — Perro roba comida

    Predomina:
    manejo + entrenamiento.

    Manejo:
    retirar acceso.

    Entrenamiento:
    estación, “déjalo”, respuestas alternativas.

    Error:
    crear continuamente oportunidades de robo para “corregirlo”.


    Caso 3 — Perro teme fuegos artificiales

    Predomina:
    manejo + modificación; posible medicina conductual.

    Manejo:
    espacio seguro, reducción de exposición.

    Modificación:
    desensibilización/contracondicionamiento planificados.

    Medicina:
    si el miedo es grave, discutir tratamiento veterinario.

    Riemer (2023) revisa precisamente esta combinación multimodal.


    Caso 4 — Gruñido nuevo al subir al automóvil

    Primero:
    considerar salud.

    No empezar suponiendo:
    “se volvió dominante”.

    Investigar:
    dolor musculoesquelético, dificultad de movimiento, experiencias aversivas, miedo.


    Caso 5 — Reactividad a perros

    Manejo:
    distancia, rutas, barreras.

    Modificación:
    trabajo sobre asociación/emoción si corresponde.

    Entrenamiento:
    respuesta alternativa.

    Educación del responsable:
    lectura corporal, distancia crítica, timing.

    Medicina conductual:
    si intensidad, generalización, riesgo o sospecha médica lo justifican.


    Caso 6 — Perro no viene al llamado

    Si no existe miedo o conflicto clínico:

    predomina entrenamiento.

    Investigar:

    • adquisición;
    • señal;
    • reforzadores;
    • generalización;
    • historia de consecuencias;
    • dificultad.

    No convertir automáticamente un problema de generalización en:
    “problema de conducta”.


    Caso 7 — Peleas entre perros del hogar

    No es adecuado comenzar con:

    “hay que enseñar obediencia”.

    Prioridades:

    1. seguridad y separación;
    2. historia detallada;
    3. desencadenantes;
    4. salud;
    5. riesgo;
    6. evaluación profesional;
    7. plan individual.

    “Esto significa que…”

    La primera pregunta no debería ser:

    “¿Cómo le enseño a dejar de hacerlo?”

    Sino:

    “¿Qué clase de problema es éste?”

    “En la vida cotidiana…”

    Un mismo perro puede necesitar simultáneamente:

    • manejo en la mañana;
    • entrenamiento durante una sesión;
    • modificación ante un desencadenante;
    • medicación veterinaria;
    • educación general a lo largo de meses.

    “Un responsable puede observar…”

    • inicio;
    • frecuencia;
    • intensidad;
    • antecedentes;
    • distancia;
    • recuperación;
    • signos de miedo;
    • cambios físicos;
    • contexto;
    • consecuencias;
    • situaciones donde no ocurre.

    “Conviene evitar…”

    • diagnosticar “ansiedad” sólo por una conducta;
    • etiquetar “dominancia” sin análisis;
    • enfrentar repetidamente al perro a algo temido;
    • creer que manejo es fracaso;
    • usar una orden para ocultar signos de dolor;
    • pedir a un entrenador que diagnostique enfermedad;
    • esperar que medicación sustituya todo aprendizaje;
    • esperar que entrenamiento sustituya diagnóstico médico.

    “Podría ayudar…”

    • describir exactamente la conducta;
    • grabar episodios cuando sea seguro;
    • llevar registro temporal;
    • implementar seguridad inmediata;
    • reducir exposición;
    • valorar salud;
    • identificar función;
    • enseñar alternativas;
    • medir resultados.

    13. Mitos y controversias

    AfirmaciónClasificaciónEvaluación
    “Todo se arregla entrenando.”ContradichaSalud, dolor, miedo clínico y condiciones ambientales pueden requerir intervenciones distintas.
    “Manejo significa rendirse.”ContradichaPuede ser intervención terapéutica, preventiva o permanente válida (Horwitz, 2008).
    “Si evito el estímulo, nunca aprenderá.”Parcial / dependeEvitación permanente puede impedir aprendizaje en algunos objetivos, pero manejo temporal puede ser esencial para seguridad y bienestar.
    “Modificar conducta es enseñar obediencia avanzada.”ContradichaPuede buscar cambios emocionales, motivacionales y funcionales además de habilidades.
    “Una conducta indeseada es un trastorno.”ContradichaMuchas conductas normales resultan incompatibles con expectativas humanas.
    “Si el perro conoce una orden, puede controlar cualquier emoción.”Contradicha / simplificaciónEjecución de habilidad y estado emocional no son equivalentes.
    “La medicación es el último recurso cuando todo entrenamiento falla.”No respaldada como regla generalEn medicina conductual puede formar parte temprana de un plan cuando el diagnóstico lo justifica.
    “El entrenador y el veterinario conductual hacen lo mismo.”ContradichaEl veterinario puede diagnosticar causas médicas y prescribir tratamiento; los ámbitos profesionales difieren.
    “Behaviorist/consultor conductual siempre significa especialista clínico.”Contradicha en jurisdicciones como EE. UU.ACVB y AVSAB advierten que ciertos títulos no veterinarios no están legalmente protegidos ni garantizan formación.
    “Una respuesta alternativa elimina automáticamente la causa.”ContradichaPuede cambiar la topografía sin cambiar la emoción subyacente.
    “Exposición repetida siempre produce habituación.”ContradichaTambién puede ocurrir sensibilización.
    “Educación, entrenamiento y modificación son categorías totalmente separadas.”ContradichaSe solapan; su utilidad es funcional y operativa.
    “La conducta debe cambiar antes de poder manejarla.”ContradichaEl manejo puede cambiar riesgo inmediatamente.
    “Si el perro deja de mostrar la conducta, el problema está resuelto.”Evidencia insuficienteDeben evaluarse emoción, generalización, recuperación, bienestar y recurrencia.

    Controversia 1 — ¿Manejo o tratamiento?

    Algunos responsables consideran el manejo como una solución inferior.

    La literatura clínica no lo trata así.

    Horwitz (2008) señala que:

    • en algunos casos el manejo permite control suficiente;
    • en otros es el primer paso del tratamiento.

    El Merck Veterinary Manual actual lo incluye como categoría principal de tratamiento conductual.

    Conclusión:

    La pregunta no es si manejar “cuenta” como tratamiento; es si el manejo elegido resuelve adecuadamente riesgo, bienestar y objetivos del caso.

    Controversia 2 — ¿Entrenamiento o modificación?

    No existe una frontera matemática.

    Enseñar una conducta alternativa puede formar parte de ambos.

    Una distinción útil:

    entrenamiento
    → foco primario en adquirir repertorio.

    modificación
    → foco primario en cambiar un patrón preexistente y las variables que lo sostienen.

    Controversia 3 — ¿Cuándo es clínico?

    No todo miedo es trastorno.

    No toda agresión implica enfermedad.

    No toda conducta repetitiva es compulsión.

    Pero algunos problemas requieren diagnóstico diferencial.

    La frontera se determina mediante:

    • intensidad;
    • frecuencia;
    • contexto;
    • función;
    • sufrimiento;
    • deterioro;
    • riesgo;
    • salud;
    • historia.

    14. Estado de la evidencia

    14.1 Alta confianza

    A. El manejo es una herramienta válida

    Respaldado de forma consistente en literatura clínica veterinaria.

    Se utiliza para:

    • seguridad;
    • prevención;
    • reducción de exposición;
    • protección del bienestar.

    B. Problemas médicos pueden presentarse como cambios conductuales

    Camps et al. (2019) y Mills et al. (2024) respaldan claramente esta conclusión.

    C. La modificación de conducta suele ser multimodal

    Puede combinar:

    • manejo;
    • aprendizaje;
    • modificación emocional;
    • medicación.

    D. Enseñar al cuidador importa

    Pfaller-Sadovsky et al. (2020) encontró efectos prometedores del entrenamiento a cuidadores, aunque con limitaciones en la literatura canina.

    14.2 Confianza moderada

    A. Eficacia del contracondicionamiento

    Shnookal et al. (2024) encontró resultados mayoritariamente positivos, pero:

    • sólo 14 estudios;
    • heterogeneidad;
    • muestras pequeñas;
    • variaciones terminológicas.

    B. Intervenciones preventivas de miedo

    Riemer (2023) encuentra evidencia prometedora para prevención y tratamiento de miedo a ruidos, pero la calidad varía según procedimiento.

    14.3 Problemas metodológicos importantes

    Terminología

    Una técnica puede ser nombrada igual y aplicarse de forma distinta.

    Resultados

    “Mejoría” puede significar:

    • menos frecuencia;
    • menos intensidad;
    • satisfacción del propietario;
    • cambio fisiológico;
    • ausencia de episodios;
    • percepción del profesional.

    Profesionales

    La formación y regulación varían enormemente.

    Daniels et al. (2022) documentó heterogeneidad en profesionales que ofrecían modificación conductual en Reino Unido. DeLeeuw y Williams (2026) describieron diversidad ética y epistemológica entre entrenadores de distintas orientaciones.

    14.4 Evaluación de fuentes clave

    FuenteTipoPoblación/muestraHallazgo relevanteLimitacionesConfianzaUso
    Horwitz (2008)Revisión clínicaN/AManejo puede ser solución o primer pasoNo es revisión sistemáticaAlta como marco clínicoDefinir manejo
    Seibert & Landsberg (2008)Revisión clínicaN/ADiagnóstico requiere historia, mecanismos y posibles tratamientos médicosRevisión narrativaAlta para práctica clínicaFrontera clínica
    Demontigny-Bédard & Frank (2018)Revisión clínicaN/APlanes conductuales integran diagnóstico, manejo, entrenamiento y fármacos cuando procedeRevisión narrativaAlta para marco clínicoTratamiento multimodal
    Strickler (2018)RevisiónN/ACambio de conducta debe basarse en aprendizaje y considerar individualidadRevisión narrativaModerada-altaAprendizaje aplicado
    Overall (2019)Revisión críticaN/ACambios de paradigma en medicina conductualSelección narrativa de temasAlta para contexto profesionalHistoria/paradigmas
    Camps et al. (2019)RevisiónN/AMúltiples enfermedades pueden cambiar conductaNo revisión sistemática formalAlta para necesidad de diferencialDolor/salud
    Pfaller-Sadovsky et al. (2020)Revisión sistemática + metaanálisis18 estudios en metaanálisis; literatura canina limitadaEntrenamiento a cuidadores muestra efecto prometedorMuchos casos únicos; reporte deficienteModerada-altaPapel humano
    Daniels et al. (2022)Encuesta de clientesProfesionales del Reino Unido reportados por clientesHeterogeneidad de profesionales/métodosPercepción del cliente; un paísModeradaRegulación/títulos
    Riemer (2023)RevisiónN/AMiedo a ruidos requiere combinación de manejo, modificación y a veces medicaciónEvidencia heterogénea según intervenciónModerada-altaCaso práctico
    Mills et al. (2024)Revisión clínicaN/ADolor puede causar o agravar problemas conductualesRevisión clínica, ejemplos de casosAlta para principioCuándo derivar
    Shnookal et al. (2024)Revisión sistemática14 trabajosHeterogeneidad semántica y resultados favorables en varios usos de contracondicionamientoMuestras pequeñas, procedimientos variablesModeradaDefiniciones
    DeLeeuw & Williams (2026)Cualitativo + cuantitativo35 entrenadoresCampo profesional heterogéneo y poco reguladoMuestra pequeña, autoselecciónModerada para perspectivasCompetencias y títulos

    14.5 Conflictos entre fuentes

    Conflicto aparente 1: manejo como solución vs manejo como paso temporal

    Horwitz (2008):
    puede ser solución suficiente o primer paso.

    Otros protocolos clínicos:
    lo integran con modificación y tratamiento.

    No es realmente una contradicción.

    Depende de:

    • objetivo;
    • riesgo;
    • posibilidad de exposición;
    • calidad de vida;
    • recursos familiares;
    • diagnóstico.

    Conflicto 2: qué significa “contracondicionamiento”

    Shnookal et al. (2024) demuestra que investigadores aplican ese término a procedimientos con contingencias diferentes.

    Implicación:
    cuando una fuente dice “CC”, hay que leer el método.

    Conflicto 3: quién puede tratar qué

    Los límites profesionales dependen de jurisdicción.

    ACVB diferencia claramente la capacidad de un veterinario especialista para diagnosticar componentes médicos y utilizar farmacoterapia.

    Sin embargo:

    • títulos no veterinarios pueden no estar protegidos;
    • certificaciones cambian según país;
    • competencias individuales varían.

    Conclusión:
    separar siempre:

    título
    de
    formación demostrable
    de
    competencia legal
    de
    alcance clínico.


    15. Banco de evidencia

    Evidencia 1

    Afirmación:
    El manejo puede ser una intervención válida por sí misma.

    Qué demuestra la investigación:
    Horwitz describe soluciones de manejo que en algunos casos mejoran/controlan suficientemente el problema y en otros constituyen el primer paso terapéutico.

    Fuente:
    Horwitz (2008).

    Nivel de certeza:
    Alto como principio clínico.

    Matiz importante:
    No implica que manejo siempre sea suficiente.

    Dónde podría utilizarse:
    Sección “Manejo no significa rendirse”.


    Evidencia 2

    Afirmación:
    La medicina conductual no puede separarse completamente de la medicina física.

    Qué demuestra la investigación:
    Camps et al. revisa relaciones entre conducta y dolor, trastornos neurológicos, endocrinos/metabólicos y otros problemas médicos.

    Fuente:
    Camps et al. (2019).

    Nivel de certeza:
    Alto.

    Matiz importante:
    Un cambio conductual no demuestra automáticamente enfermedad; indica necesidad de diferencial cuando corresponde.

    Dónde podría utilizarse:
    “Cuándo entrenamiento no es suficiente”.


    Evidencia 3

    Afirmación:
    El dolor puede causar o exacerbar conductas problemáticas.

    Qué demuestra la investigación:
    Mills et al. revisa mecanismos de dolor y signos conductuales y recomienda considerar incomodidad en casos conductuales.

    Fuente:
    Mills et al. (2024).

    Nivel de certeza:
    Alto.

    Matiz importante:
    Diagnóstico de dolor puede ser complejo.

    Dónde podría utilizarse:
    Casos de cambio súbito, agresión al contacto y reducción de actividad.


    Evidencia 4

    Afirmación:
    Los planes clínicos pueden integrar manejo, entrenamiento, modificación y medicación.

    Qué demuestra la investigación:
    Demontigny-Bédard y Frank describen planes de tratamiento que requieren identificar trastornos médicos/conductuales e integrar herramientas según el diagnóstico.

    Fuente:
    Demontigny-Bédard y Frank (2018).

    Nivel de certeza:
    Alto para el marco clínico.

    Matiz importante:
    No todos los casos necesitan medicación.

    Dónde podría utilizarse:
    Matriz comparativa.


    Evidencia 5

    Afirmación:
    Problemas conductuales requieren historia y diagnóstico diferencial.

    Qué demuestra la investigación:
    Seibert y Landsberg describen historia conductual, mecanismos de cambio y posible tratamiento farmacológico como partes de una evaluación clínica competente.

    Fuente:
    Seibert y Landsberg (2008).

    Nivel de certeza:
    Alto.

    Matiz importante:
    Es revisión clínica, no ensayo.

    Dónde podría utilizarse:
    Frontera con medicina conductual.


    Evidencia 6

    Afirmación:
    “Contracondicionamiento” no se usa de manera totalmente uniforme.

    Qué demuestra la investigación:
    La revisión sistemática de 14 trabajos encontró discrepancias de definición y procedimientos, incluyendo variantes clásicas y operantes.

    Fuente:
    Shnookal et al. (2024).

    Nivel de certeza:
    Alto respecto de la heterogeneidad de la literatura revisada.

    Matiz importante:
    No significa que el concepto carezca de utilidad; significa que debe operacionalizarse.

    Dónde podría utilizarse:
    Introducción y controversias terminológicas.


    Evidencia 7

    Afirmación:
    Intervenciones basadas en contracondicionamiento han mostrado resultados positivos en varios problemas, pero la base todavía es heterogénea.

    Qué demuestra la investigación:
    La mayoría de estudios de la revisión de Shnookal et al. reportaron mejorías, especialmente en algunas conductas agresivas y de kennel; separación resultó más resistente.

    Fuente:
    Shnookal et al. (2024).

    Nivel de certeza:
    Moderado.

    Matiz importante:
    Muestras pequeñas, implementación especializada y heterogeneidad reducen generalización.

    Dónde podría utilizarse:
    Modificación de conducta.


    Evidencia 8

    Afirmación:
    El cuidador humano necesita entrenamiento para implementar cambios de conducta.

    Qué demuestra la investigación:
    Pfaller-Sadovsky et al. encontró efectos prometedores de programas de entrenamiento a cuidadores; el metaanálisis reportó un efecto global grande, aunque la evidencia canina era metodológicamente limitada.

    Fuente:
    Pfaller-Sadovsky et al. (2020).

    Nivel de certeza:
    Moderado-alto.

    Matiz importante:
    Muchos estudios caninos eran casos únicos y pocos aportaban datos comparables.

    Dónde podría utilizarse:
    “Educación también significa enseñar al humano”.


    Evidencia 9

    Afirmación:
    El tratamiento de miedo a ruidos es un ejemplo de intervención multimodal.

    Qué demuestra la investigación:
    Riemer revisa manejo ambiental, contracondicionamiento, desensibilización, entrenamiento de relajación y medicación ansiolítica cuando procede.

    Fuente:
    Riemer (2023).

    Nivel de certeza:
    Moderado-alto.

    Matiz importante:
    La fuerza de evidencia varía entre intervenciones.

    Dónde podría utilizarse:
    Caso aplicado.


    Evidencia 10

    Afirmación:
    El campo profesional que ofrece modificación de conducta no está uniformemente regulado.

    Qué demuestra la investigación:
    Daniels et al. describe un panorama británico sin registro universal obligatorio y con variedad de profesionales y métodos.

    Fuente:
    Daniels et al. (2022).

    Nivel de certeza:
    Moderado para Reino Unido.

    Matiz importante:
    No extrapolar automáticamente al marco legal de México u otros países.

    Dónde podría utilizarse:
    Elección de profesional.


    Evidencia 11

    Afirmación:
    Entrenadores profesionales pueden diferir notablemente en interpretación de evidencia y ética.

    Qué demuestra la investigación:
    DeLeeuw y Williams entrevistaron 35 profesionales de orientaciones distintas y documentaron convergencias y diferencias metodológicas/epistémicas.

    Fuente:
    DeLeeuw y Williams (2026).

    Nivel de certeza:
    Moderado.

    Matiz importante:
    Estudio pequeño y principalmente cualitativo.

    Dónde podría utilizarse:
    Por qué el título “entrenador” no define un método.


    Evidencia 12

    Afirmación:
    El especialista veterinario en conducta tiene un ámbito distinto del entrenador.

    Qué demuestra la fuente:
    ACVB explica que el veterinario especialista tiene formación médica y conductual para valorar componentes médicos, establecer diagnósticos y utilizar medicación dentro de planes integrados.

    Fuente:
    American College of Veterinary Behaviorists (s. f.).

    Nivel de certeza:
    Alto como descripción profesional del sistema estadounidense.

    Matiz importante:
    Las competencias legales dependen de la jurisdicción.

    Dónde podría utilizarse:
    “¿A quién acudir?”


    Evidencia 13

    Afirmación:
    El campo veterinario ha experimentado cambios de paradigma relevantes respecto a dominancia y castigo.

    Qué demuestra la investigación:
    Overall revisa evidencia que cuestiona prácticas históricamente extendidas y subraya la necesidad de incorporar ciencia conductual a atención clínica.

    Fuente:
    Overall (2019).

    Nivel de certeza:
    Moderado-alto.

    Matiz importante:
    Es una revisión narrativa crítica.

    Dónde podría utilizarse:
    Historia.


    16. Propuesta de estructura del artículo

    H1 — Entrenar, educar, manejar o modificar conducta: no significan lo mismo

    Objetivo:
    Presentar el problema sin tecnicismos excesivos.

    Pregunta:
    ¿Por qué importa distinguirlos?

    Evidencia:
    Horwitz (2008); Demontigny-Bédard & Frank (2018); Shnookal et al. (2024).


    H2 — Una advertencia: no existen cuatro cajas perfectas

    Objetivo:
    Evitar crear falsa taxonomía.

    Pregunta:
    ¿Son términos científicos estandarizados?

    Respuesta esperada:
    No completamente; se superponen y algunas palabras son usos profesionales/editoriales.

    Evidencia:
    Shnookal et al. (2024); Daniels et al. (2022).


    H2 — Entrenar: enseñar una respuesta

    H3 — Qué significa adquirir una habilidad

    H3 — Señales, consecuencias y generalización

    H3 — Ejemplos

    Objetivo:
    Definir entrenamiento por su función de aprendizaje.

    Fuente:
    Strickler (2018) y literatura general de aprendizaje.


    H2 — Educar: preparar al perro para la vida que realmente tendrá

    H3 — Educación como término práctico amplio

    H3 — Socialización, prevención y habilidades

    H3 — Por qué educación no es una categoría experimental estricta

    Objetivo:
    Mantener un concepto útil sin fingir universalidad científica.


    H2 — Manejar: cambiar el ambiente

    H3 — Manejo no exige que el perro aprenda

    H3 — Prevenir ensayo

    H3 — Reducir exposición

    H3 — Cuándo puede ser permanente

    Evidencia:
    Horwitz (2008); Riemer (2023); Merck Veterinary Manual.


    H2 — Modificar conducta: cambiar un patrón establecido

    H3 — Antecedentes, consecuencias y emoción

    H3 — Desensibilización

    H3 — Contracondicionamiento

    H3 — Respuestas alternativas

    Evidencia:
    Shnookal et al. (2024).


    H2 — El quinto concepto: medicina conductual

    H3 — Conducta y salud física

    H3 — Dolor

    H3 — Ansiedad y otros trastornos

    H3 — Cuándo puede intervenir medicación

    Evidencia:
    Camps et al. (2019); Mills et al. (2024); Demontigny-Bédard & Frank (2018).


    H2 — Un mismo caso puede necesitar las cuatro cosas

    Ejemplo recomendado:
    reactividad ante otros perros.

    Mostrar:

    manejo
    → distancia;

    entrenamiento
    → respuesta alternativa;

    modificación
    → nueva asociación;

    educación
    → integración cotidiana;

    veterinaria
    → evaluación clínica cuando existen banderas rojas.


    H2 — ¿Qué clase de problema tengo delante?

    Crear árbol práctico:

    H3 — No conoce una habilidad

    → entrenamiento.

    H3 — El ambiente permite el problema

    → manejo.

    H3 — Hay patrón emocional/conductual establecido

    → modificación.

    H3 — Hay cambio súbito, dolor, deterioro o riesgo clínico

    → veterinario.


    H2 — Conducta indeseada no es igual a trastorno

    Objetivo:
    Normalizar repertorios sin minimizar problemas.

    Evidencia:
    literatura clínica veterinaria.


    H2 — Por qué el manejo no significa fracaso

    Objetivo:
    Desmontar el mito principal.

    Evidencia:
    Horwitz (2008); Merck Veterinary Manual.


    H2 — Por qué una orden no trata necesariamente el miedo

    Objetivo:
    Separar topografía y emoción.

    Evidencia:
    Riemer (2023); Shnookal et al. (2024).


    H2 — ¿Entrenador, consultor o veterinario?

    H3 — Qué puede variar según jurisdicción

    H3 — Qué competencias comprobar

    H3 — Cuándo derivar

    Evidencia:
    Daniels et al. (2022); DeLeeuw & Williams (2026); ACVB.


    H2 — La regla final: primero identifica qué necesitas cambiar

    Cierre:

    habilidad → entrenamiento

    repertorio de vida → educación

    condiciones → manejo

    patrón → modificación

    enfermedad/trastorno → medicina conductual

    Recordar que pueden coexistir.


    17. Preguntas todavía abiertas

    1. ¿Debería existir una taxonomía internacional estandarizada para intervención conductual canina?
    2. ¿Es útil mantener “educación canina” como categoría separada de entrenamiento?
    3. ¿Cómo varía su significado entre español, inglés y otras tradiciones profesionales?
    4. ¿Qué criterios objetivos deberían determinar cuándo un caso pasa de entrenamiento a modificación?
    5. ¿Qué grado de malestar convierte una conducta problemática en un trastorno clínico?
    6. ¿Qué porcentaje de casos presentados a entrenadores tiene un componente médico no detectado?
    7. ¿Cómo debería estructurarse la colaboración entrenador-veterinario?
    8. ¿Qué datos mínimos debería registrar un profesional antes de intervenir?
    9. ¿Qué métricas permiten evaluar manejo como resultado terapéutico?
    10. ¿Cuándo el manejo permanente produce mejor bienestar que intentar exposición/modificación?
    11. ¿Qué coste para calidad de vida puede tener un manejo demasiado restrictivo?
    12. ¿Cómo separar cambio de conducta observable de cambio emocional?
    13. ¿Qué técnicas denominadas “contracondicionamiento” son realmente equivalentes?
    14. ¿Cómo debería reportarse la contingencia en estudios de modificación conductual?
    15. ¿Qué intervenciones de cuidador mejoran la fidelidad de aplicación?
    16. ¿Qué certificaciones predicen realmente competencia profesional?
    17. ¿Cómo difiere la regulación profesional entre México, Estados Unidos, Reino Unido y la Unión Europea?
    18. ¿Qué conductas son derivadas demasiado tarde a medicina veterinaria?
    19. ¿Cómo detectar dolor en perros referidos inicialmente por problemas de conducta?
    20. ¿Cómo medir conjuntamente seguridad, bienestar, aprendizaje y satisfacción humana?

    18. Referencias

    American College of Veterinary Behaviorists. (s. f.). What is a veterinary behaviorist? https://www.dacvb.org/page/AnimalOwners

    American Veterinary Society of Animal Behavior. (2021). Humane dog training position statement. https://avsab.org/resources/position-statements/

    Camps, T., Amat, M., & Manteca, X. (2019). A review of medical conditions and behavioral problems in dogs and cats. Animals, 9(12), 1133. https://doi.org/10.3390/ani9121133

    Daniels, J. T., Busby, D., Chase-Topping, M., & Brown, S. M. (2022). A survey of dog behavior modification practice in the UK: Who is offering it, what methods are they using and how effective do their clients perceive practitioners to be? Journal of Veterinary Behavior, 59, 1–7. https://doi.org/10.1016/j.jveb.2022.11.011

    DeLeeuw, J. L., & Williams, T. J. (2026). Professional dog trainers’ perspectives on training methods: Ethical and evidentiary insights. Frontiers in Veterinary Science, 13, 1744448. https://doi.org/10.3389/fvets.2026.1744448

    Demontigny-Bédard, I., & Frank, D. (2018). Developing a plan to treat behavior disorders. Veterinary Clinics of North America: Small Animal Practice, 48(3), 351–365. https://doi.org/10.1016/j.cvsm.2017.12.004

    Hall, N. J. (2017). Persistence and resistance to extinction in the domestic dog: Basic research and applications to canine training. Behavioural Processes, 141(Pt 1), 67–74. https://doi.org/10.1016/j.beproc.2017.04.001

    Horwitz, D. F. (2008). Managing pets with behavior problems: Realistic expectations. Veterinary Clinics of North America: Small Animal Practice, 38(5), 1005–1021. https://doi.org/10.1016/j.cvsm.2008.04.006

    Landsberg, G., Shaw, J., & Donaldson, J. (2008). Handling behavior problems in the practice setting. Veterinary Clinics of North America: Small Animal Practice, 38(5), 951–969. https://doi.org/10.1016/j.cvsm.2008.04.002

    Mills, D. S., Coutts, F. M., & McPeake, K. J. (2024). Behavior problems associated with pain and paresthesia. Veterinary Clinics of North America: Small Animal Practice, 54(1), 55–69. https://doi.org/10.1016/j.cvsm.2023.08.007

    Overall, K. L. (2019). Evidence-based paradigm shifts in veterinary behavioral medicine. Journal of the American Veterinary Medical Association, 254(7), 798–807. https://doi.org/10.2460/javma.254.7.798

    Pfaller-Sadovsky, N., Medina, L., Dillenburger, K., & Hurtado-Parrado, C. (2020). We don’t train in vain: A systematic review and meta-analysis of human and canine caregiver training. Journal of Applied Animal Welfare Science, 23(3), 265–301. https://doi.org/10.1080/10888705.2019.1646134

    Riemer, S. (2023). Therapy and prevention of noise fears in dogs—A review of the current evidence for practitioners. Animals, 13(23), 3664. https://doi.org/10.3390/ani13233664

    Seibert, L. M., & Landsberg, G. M. (2008). Diagnosis and management of patients presenting with behavior problems. Veterinary Clinics of North America: Small Animal Practice, 38(5), 937–950. https://doi.org/10.1016/j.cvsm.2008.04.001

    Shnookal, J., Tepper, D., Howell, T., & Bennett, P. (2024). Counterconditioning-based interventions for companion dog behavioural modification: A systematic review. Applied Animal Behaviour Science, 276, 106305. https://doi.org/10.1016/j.applanim.2024.106305

    Strickler, B. G. (2018). Helping pet owners change pet behaviors: An overview of the science. Veterinary Clinics of North America: Small Animal Practice, 48(3), 419–431. https://doi.org/10.1016/j.cvsm.2017.12.008


    Nota para el futuro redactor

    Este tema debe funcionar como el mapa de decisión de toda la biblioteca.

    No debe convertirse en una batalla terminológica.

    El mensaje no es:

    “Ésta es la única definición correcta de cada palabra.”

    El mensaje científicamente más defendible es:

    Las fronteras terminológicas no están universalmente estandarizadas, pero distinguir la función de cada intervención evita errores importantes.

    Las cinco preguntas que deben quedar en la mente del lector son:

    1. ¿Falta una habilidad?
      → entrenar.
    2. ¿Necesitamos un repertorio más amplio para la convivencia?
      → educar.
    3. ¿Podemos cambiar las condiciones para prevenir riesgo o práctica?
      → manejar.
    4. ¿Existe un patrón establecido que necesita cambiar?
      → modificar conducta.
    5. ¿Puede existir dolor, enfermedad o un trastorno clínico?
      → evaluación veterinaria / medicina conductual.

    Y el matiz final:

    En los casos reales, estas respuestas pueden ser simultáneamente verdaderas.

  • ¿Qué significa realmente entrenar a un perro? (2.1)

    1. Resumen ejecutivo

    Tema

    ¿Qué significa realmente entrenar a un perro?

    Pregunta central

    ¿Qué es científicamente el adiestramiento canino?

    Conclusión principal

    La literatura científica no ofrece una única definición universal y formal de dog training comparable a una categoría biológica estrictamente delimitada. En la práctica académica, el adiestramiento se estudia principalmente mediante la ciencia del aprendizaje, el análisis de conducta, la cognición animal, la etología, la medicina conductual y el bienestar animal.

    Para esta biblioteca resulta útil adoptar la siguiente definición operacional, que sintetiza esos campos y debe presentarse como una formulación de trabajo, no como una cita de consenso:

    El adiestramiento canino es el proceso deliberado mediante el cual una persona organiza antecedentes, señales, oportunidades de respuesta y consecuencias para modificar la probabilidad, forma, duración, intensidad, control contextual o mantenimiento de determinadas conductas de un perro, y para establecer o modificar asociaciones relevantes, dentro de un contexto determinado.

    Esta definición tiene varias implicaciones:

    1. Adiestrar no equivale a obtener obediencia. La obediencia —responder a señales humanas como “sentado”, “ven” o “quieto”— es sólo una posible aplicación del entrenamiento.
    2. Aprendizaje y entrenamiento no son sinónimos. El perro aprende continuamente de las consecuencias y asociaciones de su vida cotidiana, aunque nadie esté intentando entrenarlo. El entrenamiento es una organización intencional de parte de esas condiciones de aprendizaje (Reisner, 2017).
    3. El entrenamiento modifica probabilidades de conducta, no “programa” respuestas mecánicas. La ejecución depende del contexto, motivación, emoción, salud, historia de aprendizaje, calidad de las señales, competencia con otros reforzadores y grado de generalización.
    4. El condicionamiento operante es central, pero no suficiente para explicar el entrenamiento. Mientras las consecuencias modifican la probabilidad futura de conductas, el condicionamiento clásico genera asociaciones emocionales y predictivas de manera simultánea.
    5. “Recompensa” no es sinónimo técnico de “reforzador”. Un estímulo sólo funciona como reforzador si, de hecho, aumenta o mantiene una conducta en determinadas condiciones. Las preferencias y la eficacia reforzante varían entre perros y contextos (Vicars et al., 2014; Riemer et al., 2018).
    6. La eficacia debe evaluarse multidimensionalmente. Una intervención puede cambiar una conducta a corto plazo y, sin embargo, producir estrés, miedo, deterioro de la interacción o pobre generalización. Por tanto, conviene valorar adquisición, latencia, precisión, retención, generalización, efectos secundarios y bienestar.
    7. La evidencia contemporánea favorece el uso de estrategias basadas principalmente en refuerzo positivo, especialmente por su perfil de bienestar y porque no se ha demostrado que los procedimientos aversivos sean necesarios para la mayoría de objetivos habituales. Sin embargo, la literatura presenta limitaciones de diseño y debe evitarse la afirmación absoluta de que un procedimiento aversivo “nunca puede funcionar” conductualmente (Guilherme-Fernandes et al., 2017; Ziv, 2017; China et al., 2020; Vieira de Castro et al., 2020; Johnson & Wynne, 2024).
    8. El comportamiento humano forma parte del sistema de aprendizaje. El timing, la consistencia, los criterios, la selección del reforzador, la dificultad de la tarea y el contexto pueden determinar el resultado tanto como las capacidades del perro.
    9. La domesticación probablemente facilitó aspectos de la comunicación perro-humano, pero no creó los mecanismos básicos de aprendizaje. El condicionamiento clásico e instrumental son mecanismos ampliamente distribuidos entre animales. La idea de que “el perro evolucionó para obedecer” es una simplificación no sustentada (Hare & Tomasello, 2005; Kaminski & Nitzschner, 2013; Lea & Osthaus, 2018).
    10. El entrenamiento debe distinguirse operativamente de manejo, educación y modificación de conducta, aunque estas fronteras no están universalmente estandarizadas en ciencia.

    Tesis recomendada para el futuro artículo

    Entrenar a un perro no consiste esencialmente en conseguir obediencia; consiste en organizar experiencias de aprendizaje para que ciertas conductas y asociaciones se vuelvan más o menos probables en determinados contextos, procurando al mismo tiempo que el proceso sea comprensible, generalizable y compatible con su bienestar.


    2. Pregunta principal

    Pregunta principal

    ¿Qué es científicamente el adiestramiento canino y qué procesos explican que una conducta aprendida aparezca, se mantenga y se generalice?

    Preguntas secundarias

    1. ¿Cuál es la diferencia entre aprendizaje y entrenamiento?
    2. ¿Qué cuenta como “conducta aprendida”?
    3. ¿Qué papel desempeñan antecedentes, conducta y consecuencias?
    4. ¿Cómo intervienen el condicionamiento clásico y el operante?
    5. ¿Qué diferencia existe entre recompensa y reforzador?
    6. ¿Qué significa técnicamente refuerzo y castigo?
    7. ¿Cómo adquiere una señal control sobre una conducta?
    8. ¿Por qué un perro puede realizar una conducta en un contexto y no en otro?
    9. ¿Qué función tienen atención, motivación, emoción y estado fisiológico?
    10. ¿Qué diferencia existe entre entrenar, educar, manejar el ambiente y modificar una conducta problemática?
    11. ¿Es la obediencia el objetivo científico del entrenamiento?
    12. ¿Qué criterios permiten decir que un método “funciona”?
    13. ¿Cómo debe incorporarse el bienestar a la evaluación de un entrenamiento?
    14. ¿Qué papel tienen la domesticación y la historia evolutiva?
    15. ¿Qué factores dependen del perro y cuáles del humano?
    16. ¿Cuándo un problema excede el entrenamiento cotidiano y requiere evaluación veterinaria o de medicina conductual?

    Alcance

    Este dossier se centra en los fundamentos conceptuales y científicos del adiestramiento. No pretende:

    • enseñar de forma exhaustiva cada técnica;
    • elaborar protocolos clínicos para agresión, miedo o ansiedad;
    • hacer una historia completa del adiestramiento;
    • resolver todos los debates éticos sobre herramientas;
    • sustituir una evaluación veterinaria o de medicina conductual.

    Su función es construir el artículo fundacional que permita entender posteriormente condicionamiento, reforzamiento, castigo, señales, generalización, motivación, métodos y bienestar.


    3. Conceptos fundamentales

    3.1 Aprendizaje

    En términos generales, el aprendizaje se refiere a cambios relativamente persistentes en la conducta, en la capacidad de responder o en relaciones funcionales con el ambiente que se producen a partir de la experiencia.

    Para el artículo conviene evitar una definición excesivamente rígida porque diferentes tradiciones —psicología comparada, análisis de conducta, cognición animal— enfatizan aspectos distintos.

    Lo importante es distinguir:

    experiencia → cambio en la probabilidad o organización de la conducta

    de:

    • maduración;
    • fatiga;
    • enfermedad;
    • cambios motores temporales;
    • variaciones exclusivamente atribuibles al estado momentáneo.

    Reisner (2017) subraya que el aprendizaje acompaña al perro durante toda la vida y ocurre tanto en sesiones planificadas como en interacciones cotidianas.

    3.2 Adiestramiento

    No existe una única frontera científica universal entre training, education y behavior modification. Para esta biblioteca se utilizará una definición funcional:

    Adiestramiento = organización intencional de condiciones de aprendizaje para producir cambios conductuales específicos.

    Puede buscar, entre otras cosas:

    • enseñar una conducta nueva;
    • aumentar una conducta existente;
    • reducir una conducta;
    • cambiar el contexto en el que ocurre;
    • enseñar una respuesta alternativa;
    • mejorar precisión;
    • aumentar duración;
    • aumentar distancia;
    • reducir latencia;
    • introducir control por señales;
    • generalizar;
    • mantener una habilidad;
    • crear cadenas conductuales;
    • preparar al perro para cooperar en procedimientos cotidianos.

    3.3 Conducta

    Una conducta es una actividad observable o mensurable del organismo. En aplicación práctica puede describirse operacionalmente.

    Ejemplo poco útil:

    “El perro es desobediente.”

    Ejemplo operacional:

    “Cuando escucha ‘ven’ a diez metros en el parque, se aproxima al responsable en 3 de 10 ensayos.”

    La segunda formulación permite medir, identificar antecedentes y consecuencias y probar cambios.

    3.4 Antecedente

    Evento, contexto o condición que ocurre antes de una conducta y que puede alterar su probabilidad.

    Puede incluir:

    • una señal verbal;
    • un gesto;
    • la aparición de una persona;
    • distancia respecto de otro perro;
    • ubicación;
    • presencia de comida;
    • nivel de excitación;
    • correa;
    • historial reciente de reforzamiento.

    3.5 Consecuencia

    Evento que sigue a una conducta y puede influir en su probabilidad futura.

    No toda consecuencia que sucede después de una conducta la modifica. Debe demostrarse funcionalmente su efecto.

    3.6 Contingencia

    Relación funcional entre eventos: qué condiciones preceden a una respuesta y qué consecuencias dependen de ella.

    El entrenamiento no consiste simplemente en “dar premios”; consiste en establecer relaciones contingentes suficientemente claras para que el perro pueda aprender qué comportamiento produce qué resultado.

    3.7 Condicionamiento clásico o pavloviano

    Proceso por el cual un estímulo adquiere capacidad predictiva al relacionarse con otro evento.

    Aplicación cotidiana:

    • sonido del clicker → predice alimento;
    • coger la correa → predice paseo;
    • entrar a una clínica → puede predecir manipulación;
    • una persona concreta → puede predecir interacción agradable o desagradable.

    El condicionamiento clásico ayuda a entender que, durante el entrenamiento, el perro no sólo aprende “qué hacer”: también puede aprender cómo sentirse ante el contexto, la persona, la señal o la herramienta.

    3.8 Condicionamiento operante o instrumental

    Proceso por el cual las consecuencias de una conducta modifican su probabilidad futura.

    Refuerzo positivo

    Se añade o presenta algo después de una conducta y la conducta aumenta o se mantiene.

    Refuerzo negativo

    Se retira, reduce o evita un estímulo después de una conducta y la conducta aumenta o se mantiene.

    Castigo positivo

    Se añade o presenta algo después de una conducta y la conducta disminuye.

    Castigo negativo

    Se retira algo después de una conducta y la conducta disminuye.

    “Positivo” y “negativo” describen añadir o retirar; no significan bueno y malo.

    3.9 Recompensa y reforzador

    En lenguaje cotidiano, una recompensa es algo que la persona considera agradable o valioso.

    En análisis de conducta, un reforzador se define por su efecto funcional: aumenta o mantiene la conducta que lo precede bajo determinadas condiciones.

    Por tanto:

    La intención humana no convierte automáticamente un estímulo en reforzador.

    Vicars et al. (2014), en ocho perros, encontraron que una evaluación sistemática de preferencias podía predecir qué estímulos funcionarían mejor como reforzadores. Riemer et al. (2018) mostró además que la calidad del alimento puede modificar la eficacia motivacional.

    3.10 Señal y control estimular

    Una señal no “contiene” naturalmente el significado de sentarse, venir o tumbarse.

    A través del aprendizaje, ciertos estímulos adquieren capacidad para indicar que una respuesta concreta tendrá determinadas consecuencias.

    El objetivo técnico no es sólo que el perro pueda ejecutar la conducta, sino que aprenda:

    qué respuesta tiene sentido, ante qué señal y en qué condiciones.

    3.11 Discriminación

    Proceso mediante el cual el animal responde de manera diferente ante estímulos o contextos distintos.

    3.12 Generalización

    Proceso mediante el cual una respuesta aprendida se extiende a estímulos, personas, posiciones o contextos distintos de aquellos utilizados durante el aprendizaje inicial.

    Anderson et al. (2023) investigaron modalidades vocales, gestuales y combinadas, mostrando que la configuración de las señales puede afectar la transferencia/generalización del aprendizaje.

    3.13 Extinción

    Reducción de una respuesta previamente reforzada cuando la relación de reforzamiento deja de operar.

    No debe explicarse simplemente como “olvido”. Pueden observarse fenómenos como recuperación espontánea o reaparición en otros contextos.

    3.14 Motivación

    Conjunto de variables que alteran el valor de consecuencias y la probabilidad de determinadas conductas.

    Un mismo trozo de alimento puede tener distinta eficacia:

    • antes o después de comer;
    • en casa o en un parque;
    • frente a un distractor muy intenso;
    • para perros con preferencias diferentes.

    3.15 Ejecución no es idéntica a aprendizaje

    Una distinción editorial crucial:

    Que una respuesta no aparezca no demuestra por sí sola que el perro “no sabe” o que “decide desobedecer”.

    La ejecución observable puede verse afectada por:

    • distracciones;
    • miedo;
    • excitación;
    • conflicto;
    • dolor;
    • fatiga;
    • señales ambiguas;
    • contexto no generalizado;
    • reforzadores competidores;
    • diferencia entre entrenador y responsable;
    • estado motivacional.

    3.16 Obediencia

    “Obediencia” es un término práctico e histórico utilizado para describir la realización de respuestas solicitadas por una persona.

    No es equivalente a aprendizaje ni agota el concepto de entrenamiento.

    Un perro puede ser entrenado para:

    • ofrecer una pata voluntariamente para una extracción de sangre;
    • buscar un olor;
    • entrar a un transportín;
    • relajarse sobre una manta;
    • discriminar objetos;
    • llevar a una persona a una salida;
    • detectar una sustancia;
    • realizar una conducta deportiva;
    • participar en cuidados.

    Ninguna de estas funciones se comprende bien si “entrenamiento” se reduce a una jerarquía de obediencia.

    3.17 Distinciones operativas para la biblioteca

    ConceptoDefinición de trabajoEjemplo
    ManejoModificar el ambiente para alterar oportunidades, antecedentes o riesgos.Colocar una barrera para evitar acceso a la puerta.
    EducaciónTérmino práctico amplio para enseñar habilidades de convivencia. No constituye una categoría científica universalmente delimitada.Esperar antes de salir, caminar con correa, descansar en casa.
    AdiestramientoOrganizar intencionalmente contingencias y señales para enseñar conductas específicas.Enseñar “ven” o entrar a un transportín.
    Modificación de conductaIntervenir sobre patrones problemáticos establecidos, normalmente tras analizar función, emoción, contexto y variables médicas.Reducir respuesta de miedo mediante plan individualizado.
    Medicina conductualEvaluación clínica de problemas en los que pueden intervenir enfermedad, dolor, ansiedad u otros trastornos.Agresión de aparición súbita asociada a dolor.

    Estas fronteras son editoriales y operativas, no una taxonomía científica universal.


    4. Evolución

    4.1 El entrenamiento no necesita una “adaptación para obedecer”

    El error evolutivo más frecuente sería afirmar:

    “Los perros evolucionaron para ser entrenados por humanos.”

    Los mecanismos fundamentales utilizados durante el entrenamiento —habituación, condicionamiento clásico, aprendizaje instrumental, discriminación, generalización— no aparecieron con la domesticación del perro. Son capacidades de aprendizaje presentes, en diferentes formas, en numerosas especies.

    Lea y Osthaus (2018) revisaron la cognición canina desde un contexto comparativo y concluyeron que debe entenderse al perro simultáneamente como:

    • cánido;
    • cazador social;
    • animal domesticado.

    Su revisión advierte contra tratar todas las capacidades cognitivas del perro como excepcionales.

    4.2 Qué pudo modificar la domesticación

    La domesticación sí puede ser relevante en otro nivel: la interacción con señales humanas.

    Perros domésticos muestran habilidades notables para utilizar gestos y señales comunicativas humanas. Hare y Tomasello (2005) propusieron que parte de esta sensibilidad pudo emerger durante la domesticación, potencialmente mediante selección sobre temperamento y tolerancia hacia los humanos.

    Kaminski y Nitzschner (2013) revisaron estas capacidades y las principales explicaciones evolutivas, entre ellas:

    • hipótesis de adaptación específica;
    • hipótesis de subproducto de selección por menor miedo/agresión;
    • influencia de la ontogenia y experiencia individual.

    4.3 Estado de la evidencia

    Respaldado:

    • los perros utilizan diversas señales humanas;
    • aprendizaje asociativo y discriminativo son mecanismos generales, no exclusivos del perro;
    • domesticación, ontogenia y experiencia participan en la cognición social canina.

    Hipótesis plausible pero no equivalente a hecho cerrado:

    • una ruta evolutiva concreta explica por sí sola la sensibilidad del perro a humanos;
    • la domesticación “seleccionó obediencia” como rasgo general.

    4.4 Implicación para el artículo

    No conviene contar la historia como:

    lobo → domesticación → obediencia → entrenamiento

    sino como:

    mecanismos ancestrales de aprendizaje + historia de los cánidos + domesticación + desarrollo individual + convivencia humana → extraordinaria capacidad práctica para aprender dentro de sistemas humanos.


    5. Domesticación e historia

    5.1 Domesticación y cooperación humano-perro

    Los perros han desempeñado múltiples tareas humanas:

    • caza;
    • vigilancia;
    • pastoreo;
    • protección;
    • transporte;
    • detección;
    • asistencia;
    • compañía.

    Cada función seleccionó y entrenó repertorios diferentes.

    Esto refuerza una idea esencial:

    No existe un único objetivo natural del entrenamiento canino.

    La conducta deseada depende del contexto humano.

    Un comportamiento útil en un perro de pastoreo puede ser inconveniente en otro contexto doméstico; una capacidad de persecución puede ser seleccionada para una función y necesitar control ambiental en otra.

    5.2 Del entrenamiento funcional al perro de compañía

    En perros de compañía, gran parte del entrenamiento moderno se orienta a compatibilizar el repertorio del perro con:

    • departamentos;
    • calles;
    • tráfico;
    • visitas;
    • clínicas veterinarias;
    • convivencia con niños;
    • correa;
    • ascensores;
    • espacios públicos;
    • reglas domésticas.

    Por ello, “entrenar” no es solamente aumentar rendimiento. También puede:

    • facilitar seguridad;
    • prevenir conflictos;
    • aumentar predictibilidad;
    • enseñar alternativas;
    • facilitar cuidados.

    5.3 Historia reciente de métodos

    La literatura aplicada describe una transición histórica desde prácticas con mayor énfasis en correcciones, coerción, castigo y refuerzo negativo hacia métodos basados en recompensas y análisis más explícito del aprendizaje (Hiby et al., 2004; Reisner, 2017).

    Sin embargo, no existe una sustitución completa. El campo profesional continúa siendo heterogéneo.

    DeLeeuw y Williams (2026), en un estudio principalmente cualitativo con 35 entrenadores profesionales, describen un sector en gran medida no regulado y diferencias metodológicas y éticas importantes entre profesionales orientados al refuerzo y profesionales de métodos mixtos.

    5.4 Precaución histórica

    Este artículo fundacional no necesita afirmar una línea progresiva simplista:

    “Antes todo era castigo; ahora la ciencia descubrió el refuerzo.”

    El condicionamiento y el uso de consecuencias tienen una historia científica compleja. Además, distintos entrenadores han mezclado procedimientos durante décadas.

    La historia debe utilizarse para contextualizar, no para crear una narrativa moral simplificada.


    6. Etología

    6.1 El entrenamiento actúa sobre un animal con repertorio propio

    El perro no llega al entrenamiento como una “tabla rasa”.

    Posee:

    • sistemas motivacionales;
    • capacidades sensoriales;
    • repertorios motores;
    • predisposiciones;
    • experiencias previas;
    • estrategias de aproximación y evitación;
    • historia social;
    • diferencias individuales.

    El entrenamiento puede:

    1. canalizar conductas existentes;
    2. ponerlas bajo control de señales;
    3. reforzar variantes;
    4. construir combinaciones nuevas;
    5. reducir oportunidades de conductas incompatibles;
    6. cambiar asociaciones emocionales.

    6.2 Las cuatro preguntas de Tinbergen

    A. Causación

    Pregunta: ¿Qué mecanismos inmediatos producen la conducta?

    Relevantes para entrenamiento:

    • percepción de señales;
    • estado motivacional;
    • excitación;
    • miedo;
    • atención;
    • consecuencias pasadas;
    • valor del reforzador;
    • contexto;
    • estado físico.

    Ejemplo:

    Un perro no acude al llamado.

    La explicación proximal puede incluir:

    • no discriminó la señal;
    • el entorno contiene un reforzador competidor;
    • la conducta nunca se generalizó;
    • existe miedo a acercarse;
    • el criterio es demasiado difícil;
    • la señal perdió valor predictivo;
    • hay un problema físico.

    No es científicamente suficiente decir “es terco”.

    B. Ontogenia

    Pregunta: ¿Cómo se desarrolló esa respuesta a lo largo de la vida?

    Factores:

    • genética;
    • ambiente prenatal;
    • periodo neonatal;
    • socialización;
    • experiencias;
    • historia de reforzamiento;
    • experiencias aversivas;
    • exposición a contextos;
    • cambios por edad y salud.

    C. Función

    Pregunta: ¿Qué función puede tener una conducta?

    Importante aclaración: el entrenamiento en sí es una práctica humana, no una conducta adaptativa del perro que necesite una explicación funcional evolutiva.

    En cambio, las conductas objetivo sí pueden cumplir funciones inmediatas.

    Ejemplo:

    Saltar sobre una persona puede producir:

    • proximidad;
    • contacto;
    • atención;
    • acceso.

    Si esas consecuencias mantienen el salto, etiquetarlo como “dominancia” oculta variables modificables.

    D. Filogenia

    Pregunta: ¿qué historia evolutiva contribuyó al repertorio?

    La filogenia puede ayudar a entender:

    • conducta social;
    • locomoción;
    • predación;
    • exploración;
    • comunicación;
    • olfacción;
    • sensibilidad a movimientos.

    Pero no debe utilizarse para fabricar explicaciones adaptativas no comprobadas.

    6.3 Regla editorial

    Para cualquier comportamiento de entrenamiento:

    describir primero → identificar contexto → formular hipótesis funcional → comprobar contingencias → sólo después interpretar.


    7. Cognición y aprendizaje

    7.1 El perro aprende incluso cuando no “estamos entrenando”

    Reisner (2017) señala que el aprendizaje ocurre durante toda la vida del perro y mediante interacciones con su entorno físico y social.

    Esto permite formular una diferencia fundamental:

    Aprendizaje no planificado

    Persona entra → perro salta → recibe atención.

    La persona puede no querer entrenar el salto, pero una consecuencia social puede mantenerlo.

    Entrenamiento planificado

    Persona entra → se refuerzan cuatro patas en el suelo → se repite sistemáticamente.

    En ambos casos hay aprendizaje. Sólo el segundo contiene un diseño deliberado.

    7.2 Condicionamiento clásico y operante ocurren juntos

    Un entrenamiento nunca es exclusivamente “operante” en el sentido cotidiano.

    Ejemplo:

    Perro se sienta → recibe alimento.

    Operante: sentarse aumenta porque produce alimento.

    Al mismo tiempo:

    Pavloviano: entrenador, lugar, bolsa de premios, palabra y situación pueden adquirir propiedades predictivas.

    Si se utilizan estímulos aversivos:

    Operante: una conducta puede aumentar al terminar la presión o disminuir tras una corrección.

    Simultáneamente:

    Pavloviano: contexto, persona, herramienta o señal pueden asociarse con eventos desagradables.

    Esta coexistencia explica por qué el análisis del entrenamiento no puede limitarse a preguntar:

    “¿Consiguió la conducta?”

    También debe preguntar:

    “¿Qué asociaciones adicionales se pudieron formar?”

    7.3 Refuerzo es una relación funcional

    Un error habitual es definir refuerzo por el objeto:

    comida = refuerzo.

    Más exacto:

    comida puede funcionar como reforzador cuando su presentación contingente aumenta o mantiene la respuesta.

    Vicars et al. (2014) estudiaron ocho perros y encontraron que evaluaciones de preferencia podían predecir la eficacia posterior de los estímulos como reforzadores.

    Riemer et al. (2018) encontró que mayor calidad de recompensa alimentaria podía aumentar el vigor de la respuesta en una tarea de carrera, mientras que aumentar la cantidad de piezas no produjo necesariamente el mismo efecto.

    7.4 Una señal no es un “comando” con significado inherente

    Para el perro, “sit”, “sentado”, una mano levantada o cualquier otro estímulo no contienen naturalmente una respuesta.

    Su control se construye mediante aprendizaje.

    Así, cuando un perro responde bien a un gesto pero peor a una palabra, esto no implica necesariamente que esté desobedeciendo.

    Anderson et al. (2023) exploraron el uso de señales vocales, gestuales y compuestas y su transferencia a nuevas condiciones, ilustrando la importancia de estudiar qué componente controla realmente la respuesta.

    7.5 Generalización

    Un error práctico muy frecuente:

    “Lo hace perfectamente en la sala, así que ya lo sabe.”

    En realidad, cambios en:

    • persona;
    • postura;
    • distancia;
    • lugar;
    • ruido;
    • superficie;
    • presencia de perros;
    • nivel de excitación;

    pueden cambiar el control estimular.

    La generalización debe diseñarse y comprobarse.

    7.6 Discriminación

    El entrenamiento eficaz también implica enseñar cuándo no realizar una conducta.

    Por ejemplo, un perro puede aprender que subir a una plataforma tras una señal produce refuerzo, pero hacerlo indiscriminadamente no.

    7.7 Atención

    La atención no debería tratarse como una capacidad binaria.

    Depende de:

    • saliencia del estímulo;
    • competencia ambiental;
    • estado emocional;
    • historia de refuerzo;
    • dificultad de la tarea;
    • fatiga;
    • motivación.

    7.8 Emoción

    Miedo, estrés y excitación pueden alterar:

    • exploración;
    • aproximación;
    • evitación;
    • velocidad;
    • ingestión;
    • atención;
    • memoria;
    • repertorio conductual disponible.

    Por tanto, “sabe hacerlo” y “puede hacerlo ahora” son preguntas distintas.

    7.9 Aprendizaje social

    Los perros pueden utilizar información de humanos y congéneres en múltiples tareas, aunque “aprendizaje social” no debe confundirse automáticamente con imitación exacta.

    Este tema merece un artículo propio. Para el dossier actual basta establecer que el condicionamiento directo no es la única vía mediante la que el perro obtiene información.

    7.10 La unidad práctica: aprendizaje + contexto + emoción

    Una formulación especialmente útil para el futuro artículo:

    La conducta que vemos en una sesión es el producto de lo que el perro ha aprendido, lo que percibe en ese momento, lo que espera que ocurra, lo que valen las consecuencias disponibles y el estado físico y emocional en que se encuentra.


    8. Desarrollo

    8.1 El aprendizaje empieza antes de una clase formal

    La historia conductual de un perro comienza mucho antes de que una persona decida “entrenarlo”.

    Incluye:

    • predisposición genética;
    • desarrollo prenatal;
    • experiencia maternal;
    • socialización;
    • exposición ambiental;
    • aprendizaje con congéneres;
    • interacción con humanos;
    • experiencias agradables y aversivas.

    8.2 Periodos sensibles y socialización

    McEvoy et al. (2022) realizó una revisión sistemática narrativa de 29 estudios sobre socialización canina. La revisión reconoce la importancia de experiencias tempranas, pero también subraya que una parte considerable de la literatura presenta limitaciones metodológicas y que muchas recomendaciones populares son más precisas de lo que permite afirmar la evidencia.

    Para este artículo no conviene convertir el periodo sensible en una cifra rígida universal.

    8.3 Aprendizaje durante toda la vida

    La importancia del desarrollo temprano no implica que un adulto “ya no pueda aprender”.

    El repertorio puede seguir cambiando mediante experiencia y entrenamiento.

    Lo que puede variar con la edad:

    • estado sensorial;
    • movilidad;
    • motivación;
    • salud;
    • velocidad de adquisición;
    • historial de conductas muy practicadas.

    8.4 Diferencias individuales

    La misma técnica no produce necesariamente:

    • la misma velocidad;
    • la misma motivación;
    • la misma respuesta emocional;
    • la misma generalización;

    en todos los perros.

    Por ello, la individualización es una propiedad esencial de un buen programa de entrenamiento.


    9. Análisis del comportamiento

    9.1 Modelo básico

    ANTECEDENTE → CONDUCTA → CONSECUENCIA

    No explica absolutamente toda la conducta, pero ofrece un marco práctico para identificar variables modificables.

    9.2 Ejemplo: saltar al saludar

    Antecedente:
    Una persona entra y mira al perro.

    Conducta:
    El perro salta sobre la persona.

    Consecuencia posible:
    La persona habla, toca o empuja al perro.

    Si el contacto social tiene valor para ese individuo, incluso empujarlo puede mantener el comportamiento.

    9.3 Análisis alternativo

    En lugar de:

    “Salta porque quiere dominar.”

    formular:

    “¿Qué ocurre justo antes? ¿Qué obtiene o evita? ¿Qué respuesta alternativa queremos reforzar? ¿Podemos manejar el ambiente mientras aprende?”

    9.4 Variables que deben investigarse ante un “fracaso” de entrenamiento

    1. ¿La conducta se adquirió realmente?
    2. ¿La señal tiene control estimular?
    3. ¿Existen señales simultáneas contradictorias?
    4. ¿Se entrenó con esa distancia?
    5. ¿Se entrenó con ese nivel de distracción?
    6. ¿Se generalizó a ese lugar?
    7. ¿La consecuencia tiene valor suficiente?
    8. ¿Existe un reforzador competidor?
    9. ¿El perro está asustado o sobreexcitado?
    10. ¿La persona cambió postura, tono o gesto?
    11. ¿Se reforzó accidentalmente otra conducta?
    12. ¿El criterio aumentó demasiado rápido?
    13. ¿Existe dolor, enfermedad o limitación sensorial?
    14. ¿Hay historia previa de castigo asociada a la señal?

    9.5 Influencia humana

    Rooney y Cowan (2011), con 53 parejas perro-responsable, encontraron asociaciones entre el estilo de entrenamiento reportado, el comportamiento observado del responsable y el rendimiento de los perros en una tarea nueva. Los perros de personas observadas como más pacientes y juguetonas rindieron mejor en esa tarea.

    El diseño es correlacional y no demuestra causalidad, pero apoya una idea crítica:

    el entrenador es una variable del sistema.

    9.6 Conductas que no deben atribuirse automáticamente

    Sin análisis suficiente, evitar explicaciones como:

    • dominancia;
    • terquedad;
    • culpa;
    • venganza;
    • maldad;
    • “quiere retarte”;
    • “sabe perfectamente y decide ignorarte”.

    Pueden existir conflictos, competencia de motivaciones y aprendizaje previo, pero la atribución mental debe justificarse y no reemplazar el análisis funcional.


    10. Bienestar

    10.1 El éxito conductual no es la única variable

    Supongamos que dos procedimientos reducen una conducta.

    Para evaluar el resultado deberían considerarse además:

    • rapidez de adquisición;
    • errores;
    • mantenimiento;
    • generalización;
    • estrés durante el procedimiento;
    • miedo;
    • evitación;
    • recuperación posterior;
    • efectos sobre otras conductas;
    • interacción perro-humano.

    Por eso:

    “funciona” es una descripción incompleta si no especificamos qué resultado se midió.

    10.2 Evidencia sobre métodos aversivos

    Guilherme-Fernandes et al. (2017) revisaron la literatura existente y encontraron una asociación general entre métodos aversivos e indicadores de bienestar comprometido y problemas conductuales, pero señalaron importantes limitaciones metodológicas y la necesidad de más investigación experimental.

    Ziv (2017), revisando 17 estudios, llegó a una conclusión semejante: existe evidencia de riesgos para bienestar y no se disponía de evidencia convincente de superioridad de los procedimientos basados en castigo positivo frente al refuerzo positivo.

    Vieira de Castro et al. (2020) estudió 92 perros de compañía de siete escuelas:

    • reward-based: n = 42;
    • mixed: n = 22;
    • aversive: n = 28.

    Se evaluaron conductas durante entrenamiento, cortisol salival y sesgo cognitivo. El grupo con mayor proporción de procedimientos aversivos mostró más indicadores conductuales de estrés, mayores elevaciones de cortisol tras entrenamiento y juicios más “pesimistas” en la prueba de sesgo cognitivo.

    Limitación importante:

    los perros no fueron asignados aleatoriamente a las escuelas, por lo que no puede eliminarse toda explicación alternativa.

    10.3 Eficacia comparativa

    China et al. (2020) estudió 63 perros con problemas de control sin correa, distribuidos en tres grupos de 21. En las variables medidas, el grupo entrenado principalmente mediante refuerzo positivo alcanzó respuestas con menos señales y menores latencias que el grupo con collar electrónico en varias comparaciones.

    El estudio tiene valor experimental aplicado, aunque las condiciones diferían también en entrenadores y prácticas, lo que limita atribuir cada diferencia a una sola herramienta.

    10.4 Evidencia contradictoria relevante

    Johnson y Wynne (2024) realizaron un estudio aleatorizado sobre inhibición de persecución ante un señuelo.

    De 30 perros reclutados, 19 persiguieron consistentemente y continuaron en las comparaciones relevantes. En esa tarea específica, el grupo con collar electrónico mostró mejor inhibición y generalización de la conducta de persecución que las condiciones alimentarias utilizadas.

    Sin embargo:

    • la muestra final fue muy pequeña;
    • dos perros del grupo de collar fueron retirados tras alcanzar el límite de estímulos, dejando seis en análisis clave;
    • hubo diferencias procedimentales entre condiciones;
    • la eficacia motivacional del alimento no fue validada de forma individual;
    • vocalizaciones ocurrieron en perros expuestos al estímulo eléctrico;
    • el resultado se refiere a una tarea específica, no a “todo entrenamiento”.

    10.5 Interpretación adecuada del conflicto

    No escribir:

    “La ciencia demuestra que los aversivos no funcionan.”

    Tampoco:

    “Un estudio demuestra que el collar electrónico es mejor.”

    Más exacto:

    Los procedimientos aversivos pueden modificar conducta porque operan mediante principios de aprendizaje reales. Sin embargo, la literatura acumulada identifica riesgos de bienestar y no demuestra una ventaja general que justifique considerarlos necesarios para el entrenamiento cotidiano. Un ensayo reciente encontró mayor eficacia del collar electrónico en una tarea estrecha de inhibición de persecución, pero sus resultados tienen alcance limitado y no resuelven el debate general sobre eficacia, generalización y bienestar.

    10.6 Posición profesional

    La American Veterinary Society of Animal Behavior (AVSAB, 2021) recomienda métodos basados en recompensas para el entrenamiento y el tratamiento de problemas conductuales y desaconseja procedimientos aversivos.

    Debe presentarse como:

    posición profesional veterinaria basada en interpretación de la literatura, no como si fuera por sí misma un ensayo experimental.

    10.7 Necesidades, preferencias y actividades opcionales

    El hecho de que algo pueda funcionar como reforzador no significa que sea una necesidad biológica.

    Distinguir:

    Necesidad: condición cuya falta compromete significativamente funcionamiento o bienestar.

    Preferencia: opción que el animal elige en determinadas condiciones.

    Actividad opcional: puede enriquecer o ser agradable sin ser universalmente necesaria.

    Esta distinción evita inferir:

    “Si el perro prefiere X, entonces necesita X.”


    11. Adiestramiento y manejo

    11.1 Mapa de estrategias

    EstrategiaObjetivoMecanismoVentajasLimitaciones / riesgosUso razonable
    Refuerzo positivoAumentar una conductaPresentar consecuencia apetitiva contingenteFlexible; permite construir repertorios; bajo riesgo aversivoRequiere identificar reforzador, timing y criteriosEnseñanza de habilidades y respuestas alternativas
    Marcador condicionadoSeñalar con precisión una respuestaAsociación pavloviana + contingencia operanteMejora precisión temporalEl marcador debe adquirir valor predictivo y seguir siendo fiableConductas que requieren timing preciso
    ShapingConstruir respuestas complejasReforzar aproximaciones sucesivasPermite construir sin forzar movimientoCriterios mal ajustados pueden generar frustraciónNuevas habilidades y movimientos complejos
    CapturaReforzar conducta espontáneaRefuerzo de ocurrencias naturalesPoca intrusiónDepende de que la conducta ocurraRelajación, posturas, conductas espontáneas
    LuringGuiar inicialmente una respuestaSeguimiento de estímulo + refuerzo posteriorFacilita adquisición rápidaEl señuelo puede convertirse en dependencia si no se desvaneceIntroducción de movimientos sencillos
    Refuerzo diferencialAumentar una respuesta alternativa/incompatibleReforzar selectivamentePermite sustituir repertoriosRequiere identificar bien la función y manejar la conducta problemaSaltos, acceso, autocontrol, respuestas alternativas
    Castigo negativoReducir una conductaRetirar temporalmente un resultado apetitivoPuede utilizarse sin estímulo físico aversivoPuede producir frustración; requiere contingencia claraAlgunas conductas mantenidas por acceso/atención
    Manejo de antecedentesPrevenir o cambiar oportunidadesControl estimular / cambio ambientalReduce ensayo de conducta problema y riesgoNo enseña por sí solo una alternativaPrevención durante aprendizaje
    Desensibilización + contracondicionamientoCambiar respuestas ante estímulos emocionalesExposición controlada + nuevas asociacionesCentral en miedo bajo planes adecuadosMal dosificado puede aumentar miedo; casos clínicos requieren especialistaMiedo/ansiedad con evaluación apropiada
    Castigo positivo / refuerzo negativo aversivoReducir o aumentar conductas mediante eventos aversivosConsecuencias aversivasPuede producir cambios conductualesRiesgo de miedo, estrés, evitación, asociaciones colaterales; requiere alto control técnicoNo se recomienda como estrategia de rutina; AVSAB aconseja alternativas basadas en recompensas

    11.2 Manejo no es fracaso

    Ejemplo:

    Perro roba comida de una mesa.

    Manejo:

    • retirar alimentos;
    • cerrar acceso;
    • usar barrera.

    Entrenamiento:

    • reforzar permanecer en una estación;
    • enseñar señal de retirada;
    • reforzar respuestas alternativas.

    El manejo puede:

    • reducir riesgo;
    • impedir práctica de una conducta;
    • disminuir oportunidades de autorrefuerzo;
    • crear condiciones en que el entrenamiento pueda funcionar.

    11.3 Educación no es una categoría experimental estricta

    En español resulta útil usar educación canina para el conjunto de habilidades necesarias para convivencia, pero el artículo debe aclarar que se trata de una distinción práctica, no de una frontera científica reconocida universalmente.

    11.4 Modificación de conducta

    Cuando el objetivo implica:

    • miedo intenso;
    • ansiedad;
    • agresión;
    • pánico;
    • conductas compulsivas;
    • deterioro grave del funcionamiento;

    no basta con describirlo como “falta de entrenamiento”.

    Puede necesitarse:

    • historia clínica;
    • evaluación veterinaria;
    • diagnóstico diferencial;
    • manejo de riesgo;
    • intervención conductual individualizada;
    • en algunos casos tratamiento médico prescrito por veterinario.

    12. Aplicaciones prácticas

    Esto significa que…

    “Entrenar” no debería traducirse mentalmente como:

    “hacer que el perro haga lo que le digo.”

    Una traducción más científica sería:

    “crear condiciones suficientemente claras para que determinada respuesta se vuelva probable en determinadas circunstancias.”

    En la vida cotidiana…

    Cuando un perro aprende “sentado” en la cocina, todavía pueden faltar:

    • duración;
    • distancia;
    • distracciones;
    • generalización;
    • cambio de persona;
    • cambio de postura del humano;
    • mantenimiento.

    Un responsable puede observar…

    • ¿Qué ocurre justo antes?
    • ¿Qué hace exactamente el perro?
    • ¿Qué sucede después?
    • ¿La conducta aumenta con el tiempo?
    • ¿En qué lugares sí aparece?
    • ¿En qué lugares falla?
    • ¿Qué reforzadores parecen tener valor?
    • ¿Qué señales humanas predicen la conducta?
    • ¿Qué indicadores emocionales acompañan el entrenamiento?

    Conviene evitar…

    1. llamar “terquedad” a cualquier fallo;
    2. repetir una señal muchas veces sin analizar por qué falla;
    3. asumir que un premio elegido por la persona es reforzante;
    4. aumentar dificultad simultáneamente en distancia, duración y distracción;
    5. interpretar una conducta aislada como “dominancia”;
    6. confundir supresión inmediata con aprendizaje estable;
    7. evaluar un método únicamente por si detiene una conducta;
    8. entrenar a través de dolor o malestar físico sin detectarlo;
    9. pedir exposición intensa a estímulos que producen miedo bajo la idea de “que se acostumbre”.

    Podría ayudar…

    • describir la conducta de forma observable;
    • reducir criterios;
    • volver a un contexto donde existe alta tasa de éxito;
    • usar reforzadores valiosos;
    • reforzar alternativas claras;
    • controlar el ambiente;
    • introducir variación progresivamente;
    • registrar frecuencia, latencia o porcentaje de respuestas;
    • observar estado emocional además del resultado;
    • solicitar ayuda cualificada cuando el problema excede enseñanza cotidiana.

    Cuándo consultar a un veterinario o especialista cualificado

    Especialmente si existe:

    • cambio conductual súbito;
    • agresión de nueva aparición;
    • sensibilidad al tacto;
    • alteraciones de sueño;
    • pérdida de apetito;
    • cambios locomotores;
    • miedo intenso;
    • conductas repetitivas o compulsivas;
    • ansiedad grave;
    • deterioro funcional;
    • riesgo para personas u otros animales.

    Dolor, enfermedad y alteraciones neurológicas pueden modificar conducta y capacidad de aprendizaje.


    13. Mitos y controversias

    AfirmaciónClasificaciónEvaluación
    “Entrenar es conseguir obediencia.”Contradicha / conceptualmente insuficienteEl entrenamiento incluye múltiples formas de adquisición y modificación conductual. Obediencia es sólo una aplicación.
    “El perro sólo aprende durante las sesiones.”ContradichaEl aprendizaje ocurre continuamente mediante experiencia y contingencias cotidianas (Reisner, 2017).
    “Si le doy comida, lo estoy reforzando.”Parcialmente respaldada / técnicamente incorrecta como reglaEl estímulo es reforzador sólo si aumenta o mantiene la conducta en esas condiciones.
    “Positivo significa bueno y negativo significa malo.”ContradichaEn condicionamiento operante indican presentación o retirada de estímulos.
    “Usar comida es sobornar.”Generalización engañosaUn reforzador entregado contingentemente después de una respuesta no equivale conceptualmente a mostrar un incentivo antes de toda respuesta.
    “Si sabe hacerlo y no lo hace, me está desobedeciendo.”Evidencia insuficiente como explicación generalPuede intervenir contexto, generalización, señal, motivación, emoción, competencia de reforzadores o salud.
    “El perro necesita que el humano sea alfa.”No respaldada como modelo general de entrenamientoLa dominancia social no ofrece una explicación universal de la relación humano-perro ni sustituye el análisis de contingencias.
    “Los métodos aversivos nunca funcionan.”Demasiado absolutaPueden modificar conducta mediante mecanismos de aprendizaje; Johnson y Wynne (2024) encontró eficacia en una tarea específica. La cuestión científica es eficacia comparativa + bienestar + necesidad + efectos secundarios.
    “Si un método funciona, es un buen método.”Contradicha por un enfoque moderno de bienestarEl resultado conductual debe evaluarse junto con estrés, miedo, efectos colaterales, generalización y relación humano-perro.
    “Los métodos aversivos son necesarios para casos difíciles.”No demostrado como afirmación generalChina et al. (2020) no encontró necesidad de collar electrónico para problemas de control sin correa; la evidencia no sostiene necesidad general.
    “El entrenamiento puede resolver cualquier problema.”ContradichaDolor, enfermedad, miedo clínico, ansiedad y otros trastornos pueden requerir evaluación veterinaria y modificación de conducta especializada.
    “Ser entrenador profesional garantiza formación científica.”Evidencia insuficienteEl campo está escasamente regulado en múltiples jurisdicciones y existe gran heterogeneidad formativa (DeLeeuw & Williams, 2026).

    Controversia central: eficacia frente a bienestar

    La discusión más útil para el artículo no es:

    “positivo vs. negativo”

    sino:

    ¿Qué aprende el perro, con qué velocidad, bajo qué condiciones, con qué grado de generalización y con qué coste o beneficio para su bienestar?


    14. Estado de la evidencia

    14.1 Conclusiones con alta confianza conceptual

    1. Los perros aprenden fuera de sesiones formales.
    Respaldado por ciencia general del aprendizaje y síntesis académicas específicas de perros.

    2. Condicionamiento clásico y operante son relevantes para el entrenamiento.
    Base consolidada de la ciencia del aprendizaje.

    3. Refuerzo y castigo se definen por efectos funcionales sobre la conducta, no por intención moral.
    Principio básico del análisis de conducta.

    4. El contexto y el control estimular importan.
    Respaldado por abundante literatura de aprendizaje y estudios caninos específicos.

    5. Obediencia no agota el concepto de entrenamiento.
    Conclusión conceptual sustentada por la diversidad de tareas y objetivos estudiados.

    14.2 Evidencia fuerte pero con limitaciones de aplicación

    Los procedimientos aversivos presentan riesgos de bienestar.

    La convergencia entre revisiones, estudios observacionales y trabajos con medidas fisiológicas y cognitivas aumenta la confianza.

    Sin embargo:

    • muchos estudios no son aleatorizados;
    • técnicas se agrupan bajo categorías amplias;
    • el historial de los perros puede diferir;
    • entrenadores también difieren;
    • autoinformes introducen sesgo;
    • no todos los aversivos tienen la misma intensidad.

    Por ello, el lenguaje apropiado es:

    “La evidencia acumulada indica mayor riesgo de resultados adversos de bienestar”

    y no:

    “cada uso de cualquier estímulo aversivo causará inevitablemente daño.”

    14.3 Evaluación de fuentes clave

    FuenteTipo / poblaciónMuestraHallazgo principalLimitacionesConfianza aproximadaUso en artículo
    Reisner (2017)Capítulo académico de síntesisN/AAprendizaje es continuo; entrenamiento formal es sólo parte de la experienciaNo es revisión sistemáticaAlta para marco conceptualDefinir entrenamiento vs aprendizaje
    Hiby et al. (2004)Encuesta de responsables364Uso de recompensas asociado con mayor obediencia reportada; castigo con más problemas reportadosAutoinforme; correlacionalModeradaHistoria de métodos y limitaciones
    Rooney & Cowan (2011)Encuesta + observación estandarizada53Más recompensa reportada se asoció con mejor rendimiento en tarea nueva; conducta del responsable también se relacionó con rendimientoCorrelacional; muestra pequeñaModeradaPapel del humano
    Guilherme-Fernandes et al. (2017)Revisión de literatura913 referencias inicialmente; subconjunto elegibleAsociación general entre aversivos e indicadores de bienestar comprometidoHeterogeneidad y falta de experimentos fuertesModerada-alta para dirección general; menor para causalidad exactaEstado de evidencia
    Ziv (2017)Revisión17 estudiosRiesgos de bienestar; sin evidencia de superioridad general de castigo positivoCalidad desigual de estudiosModeradaContrastar métodos
    Vieira de Castro et al. (2020)Estudio aplicado, medidas conductuales, cortisol y sesgo cognitivo92Peor bienestar en grupos con mayor uso de aversivosSin asignación aleatoria; diferencias entre escuelasModerada-altaBienestar
    China et al. (2020)Comparación aplicada de tres grupos63; 21/grupoGrupo centrado en refuerzo positivo rindió mejor en varias medidas de señal/latenciaDiferencias entre entrenadores y protocolosModeradaEficacia comparativa
    Johnson & Wynne (2024)Ensayo aleatorizado de inhibición de persecución30 reclutados; 19 continuaron; grupo collar muy pequeñoCollar electrónico mostró mayor inhibición en esa tarea específicaMuy pequeño; diferencias procedimentales; dos retirados por límite de estímulosBaja-moderada para generalización; moderada para esa tarea concretaMostrar conflicto real
    Vicars et al. (2014)Experimento de preferencias/refuerzo8Preferencia predijo eficacia reforzanteMuestra muy pequeñaModerada para principio, limitada para generalizaciónRecompensa ≠ reforzador
    McEvoy et al. (2022)Revisión sistemática narrativa de socialización29 estudiosExperiencia temprana importa; literatura tiene vacíos y recomendaciones rígidas exceden evidenciaHeterogeneidad y literatura antiguaModeradaDesarrollo
    DeLeeuw & Williams (2026)Estudio cualitativo + cuantitativo con profesionales35Campo heterogéneo y en gran medida no reguladoMuestra pequeña y autoseleccionadaModerada para perspectivas, baja para prevalencias generalesContexto profesional actual

    14.4 Conflictos entre fuentes

    Conflicto 1: ¿son más eficaces los procedimientos aversivos?

    China et al. (2020):
    En problemas de control sin correa, el grupo centrado en refuerzo positivo alcanzó mejores resultados en varias medidas.

    Johnson y Wynne (2024):
    En una tarea artificial y específica de persecución, el grupo con collar electrónico inhibió la persecución de forma más efectiva que dos condiciones alimentarias.

    Posibles motivos del desacuerdo:

    • objetivos distintos;
    • reforzadores distintos;
    • perros distintos;
    • tareas diferentes;
    • protocolos diferentes;
    • experiencia de entrenadores;
    • duración;
    • criterios de éxito;
    • tamaño de muestra.

    Estado actual:

    No existe base para afirmar que un método sea universalmente más rápido para todas las conductas. La evidencia disponible tampoco demuestra que los procedimientos aversivos sean necesarios de manera general.

    Conflicto 2: fuerza de la evidencia de bienestar

    Revisiones de 2017:
    Encontraron una dirección consistente hacia riesgo de bienestar, pero criticaron la calidad y heterogeneidad de la investigación.

    Vieira de Castro et al. (2020):
    Añadió medidas directas, fisiológicas y cognitivas en perros de compañía.

    Estado actual:

    La convergencia ha aumentado, pero aún faltan diseños experimentales amplios, preregistrados, longitudinales y éticamente viables.

    14.5 Jerarquía práctica de certeza para el artículo

    Muy consolidado:

    • aprendizaje asociativo;
    • contingencias;
    • control estimular;
    • refuerzo definido funcionalmente;
    • generalización/discriminación;
    • aprendizaje a lo largo de la vida.

    Con evidencia canina razonablemente convergente:

    • métodos aversivos presentan mayor riesgo de estrés/malestar;
    • características del responsable influyen en el proceso;
    • valor del reforzador varía individualmente;
    • contexto y modalidad de señal afectan ejecución.

    En desarrollo o con debate metodológico:

    • magnitud exacta de efectos de cada herramienta;
    • diferencias individuales a largo plazo;
    • impactos causales de métodos completos;
    • qué componentes concretos de la domesticación explican capacidades comunicativas;
    • estándares universales de entrenamiento “óptimo”.

    15. Banco de evidencia

    Evidencia 1

    Afirmación:
    El aprendizaje canino no se limita a sesiones formales de entrenamiento.

    Qué demuestra la investigación:
    Reisner describe el aprendizaje como un proceso continuo durante la vida del perro y destaca que asociaciones y consecuencias cotidianas modifican conducta incluso cuando el responsable no está realizando una sesión formal.

    Fuente:
    Reisner (2017).

    Nivel de certeza:
    Alto como principio conceptual.

    Matiz importante:
    Es una síntesis académica, no un experimento diseñado para medir “aprendizaje continuo”.

    Dónde podría utilizarse en el artículo:
    Introducción y distinción entrenamiento vs aprendizaje.


    Evidencia 2

    Afirmación:
    Los mecanismos básicos de aprendizaje utilizados en entrenamiento no son exclusivos de los perros.

    Qué demuestra la investigación:
    La revisión comparativa de Lea y Osthaus sitúa la cognición canina dentro de la evolución de cánidos, cazadores sociales y animales domesticados y advierte que muchas capacidades no son excepcionales.

    Fuente:
    Lea y Osthaus (2018).

    Nivel de certeza:
    Alto para el marco comparativo.

    Matiz importante:
    No significa que todas las especies aprendan exactamente igual ni que la domesticación sea irrelevante.

    Dónde podría utilizarse en el artículo:
    Evolución.


    Evidencia 3

    Afirmación:
    Los perros muestran una capacidad notable para utilizar señales comunicativas humanas.

    Qué demuestra la investigación:
    Revisiones describen resultados consistentes en tareas de gestos humanos, especialmente señalamiento.

    Fuente:
    Hare y Tomasello (2005); Kaminski y Nitzschner (2013).

    Nivel de certeza:
    Alto respecto a la habilidad; moderado respecto a su explicación evolutiva exacta.

    Matiz importante:
    Las hipótesis sobre domesticación no deben presentarse como una única explicación cerrada.

    Dónde podría utilizarse en el artículo:
    Domesticación.


    Evidencia 4

    Afirmación:
    Una “recompensa” elegida por una persona no necesariamente es un reforzador eficaz.

    Qué demuestra la investigación:
    Vicars et al. evaluó preferencias en ocho perros y encontró que las preferencias medidas podían predecir la eficacia reforzante posterior.

    Fuente:
    Vicars et al. (2014).

    Nivel de certeza:
    Moderado.

    Matiz importante:
    La muestra es muy pequeña y la eficacia puede cambiar con contexto y estado motivacional.

    Dónde podría utilizarse en el artículo:
    Conceptos de refuerzo y motivación.


    Evidencia 5

    Afirmación:
    La calidad de la recompensa puede cambiar el rendimiento.

    Qué demuestra la investigación:
    Riemer et al. encontró efectos de la calidad del alimento sobre el vigor de la respuesta en una tarea, mientras que incrementar simplemente la cantidad no produjo el mismo patrón.

    Fuente:
    Riemer et al. (2018).

    Nivel de certeza:
    Moderado.

    Matiz importante:
    No implica que “mejor comida” siempre sea la solución; el efecto depende de la tarea y del individuo.

    Dónde podría utilizarse en el artículo:
    Motivación.


    Evidencia 6

    Afirmación:
    El comportamiento del responsable puede relacionarse con el desempeño de aprendizaje del perro.

    Qué demuestra la investigación:
    En 53 parejas, Rooney y Cowan encontraron asociaciones entre entrenamiento reportado, comportamiento observado del responsable y rendimiento del perro en una tarea nueva.

    Fuente:
    Rooney y Cowan (2011).

    Nivel de certeza:
    Moderado.

    Matiz importante:
    Correlación no demuestra que un rasgo humano concreto cause por sí solo el resultado.

    Dónde podría utilizarse en el artículo:
    “El humano también forma parte del entrenamiento”.


    Evidencia 7

    Afirmación:
    La literatura acumulada asocia métodos aversivos con mayor riesgo de indicadores de bienestar comprometido.

    Qué demuestra la investigación:
    Dos revisiones de 2017 encontraron una dirección general consistente hacia más estrés, miedo u otros resultados indeseables, a la vez que destacaron debilidades metodológicas.

    Fuente:
    Guilherme-Fernandes et al. (2017); Ziv (2017).

    Nivel de certeza:
    Moderado-alto para existencia de riesgo; menor para cuantificar causalidad de cada técnica.

    Matiz importante:
    “Aversivo” agrupa procedimientos distintos y muchos estudios son observacionales.

    Dónde podría utilizarse en el artículo:
    Bienestar y controversias.


    Evidencia 8

    Afirmación:
    Una mayor proporción de entrenamiento aversivo se ha asociado con indicadores conductuales, fisiológicos y cognitivos de peor bienestar en perros de compañía.

    Qué demuestra la investigación:
    Vieira de Castro et al. comparó 92 perros de siete escuelas y encontró más comportamientos relacionados con estrés, mayores cambios de cortisol y sesgo cognitivo más pesimista en el grupo con mayor uso de aversivos.

    Fuente:
    Vieira de Castro et al. (2020).

    Nivel de certeza:
    Moderado-alto.

    Matiz importante:
    Los grupos no fueron asignados aleatoriamente; existen posibles variables de confusión entre escuelas y perros.

    Dónde podría utilizarse en el artículo:
    Bienestar.


    Evidencia 9

    Afirmación:
    El collar electrónico no mostró ventaja general sobre entrenamiento centrado en refuerzo positivo en un estudio aplicado de problemas de control sin correa.

    Qué demuestra la investigación:
    China et al. comparó 63 perros en tres grupos; el grupo de refuerzo positivo necesitó menos señales y presentó menores latencias en varias medidas.

    Fuente:
    China et al. (2020).

    Nivel de certeza:
    Moderado.

    Matiz importante:
    Los grupos diferían también en entrenadores y prácticas, no sólo en presencia/ausencia del collar.

    Dónde podría utilizarse en el artículo:
    Eficacia comparativa.


    Evidencia 10

    Afirmación:
    No es correcto afirmar que un estímulo aversivo nunca puede producir un cambio conductual eficaz.

    Qué demuestra la investigación:
    Johnson y Wynne encontraron que, en una tarea específica de inhibición de persecución, la condición con collar electrónico produjo mayor supresión/generalización que dos condiciones con alimento.

    Fuente:
    Johnson y Wynne (2024).

    Nivel de certeza:
    Moderado para esa tarea; bajo para extrapolar a entrenamiento general.

    Matiz importante:
    Muestra muy pequeña, diferencias procedimentales y consideraciones de bienestar limitan la generalización.

    Dónde podría utilizarse en el artículo:
    Controversia “eficacia ≠ conveniencia”.


    Evidencia 11

    Afirmación:
    El contexto y la modalidad de la señal forman parte de lo que el perro aprende.

    Qué demuestra la investigación:
    Anderson et al. examinó respuestas ante señales vocales, gestuales y combinadas y la generalización a cambios en esos componentes.

    Fuente:
    Anderson et al. (2023).

    Nivel de certeza:
    Moderado.

    Matiz importante:
    Un solo paradigma no representa todas las formas de señalización.

    Dónde podría utilizarse en el artículo:
    Generalización y control estimular.


    Evidencia 12

    Afirmación:
    La experiencia temprana importa, pero existen vacíos científicos importantes sobre cómo prescribir una socialización “óptima”.

    Qué demuestra la investigación:
    La revisión de McEvoy et al. sintetizó 29 estudios y resaltó tanto la importancia de socialización como la limitada calidad o actualidad de parte de la evidencia.

    Fuente:
    McEvoy et al. (2022).

    Nivel de certeza:
    Moderado.

    Matiz importante:
    No convertir rangos de edad aproximados en límites biológicos universales.

    Dónde podría utilizarse en el artículo:
    Desarrollo.


    Evidencia 13

    Afirmación:
    El campo profesional del entrenamiento canino sigue siendo heterogéneo.

    Qué demuestra la investigación:
    DeLeeuw y Williams estudiaron 35 profesionales con distintas orientaciones y describieron diferencias de razonamiento ético/evidenciario dentro de un sector en gran medida no regulado.

    Fuente:
    DeLeeuw y Williams (2026).

    Nivel de certeza:
    Moderado para describir perspectivas; limitado para estimar prevalencias globales.

    Matiz importante:
    No extrapolar 35 participantes a todos los entrenadores ni a todas las jurisdicciones.

    Dónde podría utilizarse en el artículo:
    Cierre y elección de profesional.


    16. Propuesta de estructura del artículo

    H1 — ¿Qué significa realmente entrenar a un perro?

    Objetivo:
    Romper la equivalencia “entrenamiento = obediencia” y presentar el entrenamiento como organización intencional del aprendizaje.

    Pregunta:
    ¿Qué cambia realmente cuando entrenamos?

    Evidencia:
    Reisner (2017); fundamentos de aprendizaje.


    H2 — Entrenar no es lo mismo que aprender

    H3 — El perro aprende aunque nadie intente enseñarle

    Objetivo:
    Mostrar aprendizaje incidental.

    Pregunta:
    ¿Por qué aparecen conductas que nadie enseñó deliberadamente?

    Evidencia:
    Reisner (2017); análisis funcional.

    H3 — Qué convierte el aprendizaje cotidiano en entrenamiento

    Objetivo:
    Introducir intencionalidad y diseño de contingencias.

    Fuente recomendada:
    Reisner (2017).


    H2 — La unidad básica: antecedentes, conducta y consecuencias

    H3 — Qué ocurre antes

    Objetivo:
    Introducir antecedentes y señales.

    H3 — Qué hace exactamente el perro

    Objetivo:
    Sustituir etiquetas por descripciones observables.

    H3 — Qué ocurre después

    Objetivo:
    Explicar consecuencias y contingencia.

    Fuentes:
    Reisner (2017); literatura de análisis de conducta.


    H2 — Los dos grandes mecanismos que operan durante el entrenamiento

    H3 — Condicionamiento clásico: aprender qué predice qué

    Objetivo:
    Mostrar asociaciones emocionales/predictivas.

    H3 — Condicionamiento operante: aprender qué conducta produce qué

    Objetivo:
    Explicar consecuencias.

    H3 — Por qué ambos ocurren al mismo tiempo

    Objetivo:
    Conectar conducta y emoción.

    Fuentes:
    Reisner (2017); Ziv (2017); Guilherme-Fernandes et al. (2017).


    H2 — Recompensa no significa automáticamente refuerzo

    H3 — El reforzador se define por su efecto

    Objetivo:
    Corregir vocabulario popular.

    H3 — Cada perro y cada contexto cambian el valor del reforzador

    Evidencia:
    Vicars et al. (2014); Riemer et al. (2018).


    H2 — ¿Qué aprende un perro cuando aprende una señal?

    H3 — Palabras y gestos no tienen significado innato

    H3 — Discriminación

    H3 — Generalización

    Objetivo:
    Explicar por qué “lo sabe en casa” no significa “lo sabe en todas partes”.

    Evidencia:
    Anderson et al. (2023).


    H2 — Entrenar, educar, manejar y modificar conducta no son exactamente lo mismo

    H3 — Manejo: cambiar el ambiente

    H3 — Educación: habilidades de convivencia

    H3 — Adiestramiento: respuestas específicas

    H3 — Modificación de conducta: patrones establecidos y emoción

    Objetivo:
    Crear vocabulario para el resto de la biblioteca.

    Matiz:
    Declarar que son distinciones operativas, no fronteras universales.


    H2 — ¿Entrenar significa conseguir obediencia?

    H3 — Qué es obediencia

    H3 — Otras funciones del entrenamiento

    Ejemplos:

    • cuidado cooperativo;
    • detección;
    • asistencia;
    • deporte;
    • seguridad;
    • habilidades de convivencia.

    Objetivo:
    Desmontar el mito central.

    Fuentes:
    Reisner (2017); literatura de perros de trabajo y cooperative care como extensión futura.


    H2 — ¿Cuándo podemos decir que un entrenamiento funciona?

    H3 — Adquisición

    H3 — Latencia y precisión

    H3 — Retención

    H3 — Generalización

    H3 — Bienestar y efectos secundarios

    Objetivo:
    Evitar que “funciona” signifique sólo “la conducta se detuvo”.

    Evidencia:
    China et al. (2020); Vieira de Castro et al. (2020); Johnson & Wynne (2024).


    H2 — Por qué el método importa para el bienestar

    H3 — Qué sabemos sobre métodos aversivos

    H3 — Qué limitaciones tiene la investigación

    H3 — Qué ocurre cuando estudios distintos no coinciden

    Objetivo:
    Mostrar ciencia como cuerpo de evidencia, no como citas aisladas.

    Evidencia:
    Guilherme-Fernandes et al. (2017); Ziv (2017); Vieira de Castro et al. (2020); China et al. (2020); Johnson y Wynne (2024); AVSAB (2021).


    H2 — El humano también está siendo “entrenado”

    H3 — Timing

    H3 — Consistencia

    H3 — Criterios

    H3 — Elección de reforzador

    Objetivo:
    Explicar que errores de diseño humano pueden parecer “fallos” del perro.

    Evidencia:
    Rooney y Cowan (2011).


    H2 — Qué debería cambiar en la forma de mirar a un perro

    Objetivo:
    Traducir conceptos a vida cotidiana.

    Preguntas finales:

    • ¿Qué ocurre antes?
    • ¿Qué obtiene o evita?
    • ¿Lo entrené en este contexto?
    • ¿Mi señal es clara?
    • ¿Mi reforzador tiene valor?
    • ¿Cómo se siente?
    • ¿Existe un problema médico?
    • ¿Qué puedo cambiar en el ambiente?

    H2 — Cuándo el entrenamiento no es suficiente

    Objetivo:
    Crear límites responsables.

    Incluir:

    • dolor;
    • enfermedad;
    • miedo intenso;
    • ansiedad;
    • agresión;
    • alteración súbita;
    • riesgo.

    Recomendación:
    consulta veterinaria/medicina conductual o profesional cualificado según el caso.


    17. Preguntas todavía abiertas

    1. ¿Puede formularse una definición profesional estandarizada de “dog training” que sea útil internacionalmente?
    2. ¿Qué métricas deberían formar un estándar mínimo de “eficacia”?
    3. ¿Cuánto debe pesar el bienestar frente a la rapidez de adquisición al comparar procedimientos?
    4. ¿Qué componentes específicos de los métodos aversivos generan qué efectos?
    5. ¿Qué duración tienen los efectos emocionales de diferentes procedimientos?
    6. ¿Cómo afectan las diferencias individuales a la eficacia de reforzadores?
    7. ¿Cómo cambia el valor del reforzador según hambre, estrés, contexto y competencia ambiental?
    8. ¿Qué estrategias producen mejor generalización fuera de la sesión?
    9. ¿Cómo medir la “fiabilidad” de una conducta de manera comparable entre estudios?
    10. ¿Qué características del humano predicen mejores resultados de entrenamiento?
    11. ¿Cómo influyen timing, consistencia y claridad de manera independiente?
    12. ¿Qué parte de las capacidades sociales caninas procede de domesticación y cuál de experiencia ontogenética?
    13. ¿Cómo cambia el aprendizaje a lo largo del envejecimiento normal?
    14. ¿Cómo interactúan dolor subclínico y rendimiento de entrenamiento?
    15. ¿Cuál es el efecto de ofrecer mayor control y elección durante el entrenamiento?
    16. ¿Cómo transferir una habilidad del entrenador profesional a la familia?
    17. ¿Qué criterios mínimos deberían exigirse a profesionales del entrenamiento?
    18. ¿Cómo separar experimentalmente “herramienta”, “procedimiento”, “entrenador” y “filosofía de entrenamiento”?
    19. ¿Qué intervenciones no aversivas son óptimas para conductas de altísimo valor motivacional, como persecución?
    20. ¿Cómo diseñar ensayos controlados éticamente sólidos cuando una condición implica estímulos potencialmente aversivos?

    18. Referencias

    American Veterinary Society of Animal Behavior. (2021). Humane dog training position statement. https://avsab.org/resources/position-statements/

    Anderson, M. A. B., Otero, D. K., Peruyero, P., & Dorey, N. R. (2023). The effects of cue modality on reliability and generalization of training outcomes with domestic dog. Journal of Veterinary Behavior, 61, 8–12. https://doi.org/10.1016/j.jveb.2023.01.001

    Blackwell, E. J., Twells, C., Seawright, A., & Casey, R. A. (2008). The relationship between training methods and the occurrence of behavior problems, as reported by owners, in a population of domestic dogs. Journal of Veterinary Behavior, 3(5), 207–217. https://doi.org/10.1016/j.jveb.2007.10.008

    China, L., Mills, D. S., & Cooper, J. J. (2020). Efficacy of dog training with and without remote electronic collars vs. a focus on positive reinforcement. Frontiers in Veterinary Science, 7, 508. https://doi.org/10.3389/fvets.2020.00508

    DeLeeuw, J. L., & Williams, T. J. (2026). Professional dog trainers’ perspectives on training methods: Ethical and evidentiary insights. Frontiers in Veterinary Science, 13, 1744448. https://doi.org/10.3389/fvets.2026.1744448

    Deldalle, S., & Gaunet, F. (2014). Effects of 2 training methods on stress-related behaviors of the dog (Canis familiaris) and on the dog–owner relationship. Journal of Veterinary Behavior, 9(2), 58–65. https://doi.org/10.1016/j.jveb.2013.11.004

    Guilherme-Fernandes, J., Olsson, I. A. S., & Vieira de Castro, A. C. (2017). Do aversive-based training methods actually compromise dog welfare? A literature review. Applied Animal Behaviour Science, 196, 1–12. https://doi.org/10.1016/j.applanim.2017.07.001

    Hare, B., & Tomasello, M. (2005). Human-like social skills in dogs? Trends in Cognitive Sciences, 9(9), 439–444. https://doi.org/10.1016/j.tics.2005.07.003

    Hiby, E. F., Rooney, N. J., & Bradshaw, J. W. S. (2004). Dog training methods: Their use, effectiveness and interaction with behaviour and welfare. Animal Welfare, 13(1), 63–69. https://doi.org/10.1017/S0962728600026683

    Johnson, A. C., & Wynne, C. D. L. (2024). Comparison of the efficacy and welfare of different training methods in stopping chasing behavior in dogs. Animals, 14(18), 2632. https://doi.org/10.3390/ani14182632

    Kaminski, J., & Nitzschner, M. (2013). Do dogs get the point? A review of dog–human communication ability. Learning and Motivation, 44(4), 294–302. https://doi.org/10.1016/j.lmot.2013.05.001

    Lea, S. E. G., & Osthaus, B. (2018). In what sense are dogs special? Canine cognition in comparative context. Learning & Behavior, 46(4), 335–363. https://doi.org/10.3758/s13420-018-0349-7

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    Nota para el redactor

    Este dossier es una investigación base, no el artículo final. La redacción posterior debe mantener tres distinciones en todo momento:

    1. aprendizaje ≠ sesión de entrenamiento;
    2. cambio conductual ≠ bienestar garantizado;
    3. falta de respuesta ≠ desobediencia intencional demostrada.

    La idea más importante que debe sobrevivir a cualquier simplificación editorial es:

    Entrenar es diseñar condiciones de aprendizaje, no imponer obediencia como explicación del comportamiento.

  • Por qué olfatear es tan importante (Artículo 15)

    1. Resumen ejecutivo

    Para un perro, olfatear no es una pausa accidental entre actividades “más importantes”. Es una forma de muestrear el ambiente, discriminar información, reconocer cambios, investigar individuos y tomar decisiones. La olfacción canina participa en exploración, comunicación social, búsqueda de recursos, aprendizaje y procesamiento de señales producidas tanto por otros perros como por seres humanos.

    La literatura contemporánea describe al olfato como una modalidad sensorial especialmente relevante para el perro. Kokocińska-Kusiak et al. (2021), en una revisión sobre fisiología y comportamiento olfativo canino, destacan su papel en la obtención de información ambiental, reconocimiento de individuos, aprendizaje y toma de decisiones. Esto no significa que la visión o audición sean poco importantes: los perros integran múltiples modalidades sensoriales. Significa que interpretar su experiencia únicamente desde una perspectiva humana —muy visual— puede hacernos subestimar lo que ocurre cuando un perro detiene el paseo para investigar una superficie aparentemente “vacía”.

    El sistema olfativo canino está especializado anatómica y fisiológicamente. El aire que entra por las narinas transporta moléculas volátiles que pueden interactuar con el epitelio olfativo; las señales generadas se transmiten al bulbo olfatorio y a redes cerebrales implicadas en discriminación, memoria, emoción y comportamiento. Los perros también poseen un sistema vomeronasal asociado con el procesamiento de determinadas señales químicas. La literatura popular suele comparar el número de receptores caninos y humanos mediante cifras fijas; este dossier evita esas equivalencias simples porque existen diferencias entre razas, individuos, métodos y tipos de moléculas. Lo importante está sólidamente establecido: la olfacción canina es altamente especializada y capaz de discriminaciones que los humanos no realizamos espontáneamente.

    El acto de sniffing es además activo. El perro no recibe pasivamente un olor como quien escucha un ruido. Modifica frecuencia y patrón de inspiración, mueve la cabeza, aproxima la nariz, sigue gradientes y decide cuánto tiempo investigar. Así, olfatear se parece más a “examinar” que a simplemente “notar”. En términos cognitivos, cada episodio puede responder preguntas como:

    • ¿hay algo nuevo aquí?
    • ¿ha pasado otro perro?
    • ¿qué dirección siguió?
    • ¿este estímulo merece acercarse o evitarse?
    • ¿hay alimento?
    • ¿esta persona se encuentra en un estado fisiológico diferente?
    • ¿esta zona ha cambiado desde el último paseo?

    No sabemos que el perro formule esas preguntas conscientemente de esa manera; son una traducción funcional de los tipos de discriminación que la evidencia permite estudiar.

    La información olfativa puede ser social. Los perros investigan orina, heces y otras secreciones, y las señales químicas pueden aportar información relevante sobre otros individuos. La revisión de Siniscalchi et al. (2018) describe la comunicación canina como multimodal e incluye componentes olfativos importantes. Investigaciones más recientes están empezando a demostrar qué dimensiones concretas pueden discriminar los perros.

    Quaranta et al. (2026) estudiaron respuestas conductuales y fisiológicas de perros machos ante muestras urinarias de distintos individuos. Encontraron patrones diferentes de marcaje, investigación y respuesta fisiológica según el estímulo. El estudio no permite afirmar que el perro “lea un perfil completo” de otro animal ni que toda marca urinaria tenga un significado territorial simple. Sí refuerza la idea de que la orina funciona como una fuente de información social químicamente mediada.

    La evidencia de 2026 va todavía más lejos. Wang y Horowitz presentaron a 43 perros olores corporales obtenidos de un perro desconocido después de situaciones clasificadas como alegres, estresantes y basales. Los perros distinguieron olores novedosos de los repetidos y, específicamente, discriminaron entre olores asociados con alegría y línea base, y entre alegría y estrés. Además, mostraron patrones conductuales diferentes según el contenido emocional del olor. Esto sugiere que los olores de otros perros pueden contener información relacionada con el estado emocional y que los receptores pueden modificar su comportamiento en respuesta.

    El olfato también participa en la relación perro-humano. Wilson et al. (2022) entrenaron cuatro perros para discriminar muestras combinadas de sudor y respiración tomadas de personas antes y después de una tarea experimental de estrés. Los perros distinguieron las muestras de estrés de las muestras basales con una precisión muy superior al azar. La muestra canina fue muy pequeña y eran perros entrenados para una tarea específica, pero el experimento demuestra de manera controlada que cambios fisiológicos humanos asociados al estrés producen perfiles químicos detectables por perros.

    Detectar una diferencia no es lo mismo que verse emocionalmente afectado por ella. Sin embargo, otros experimentos sugieren que los olores pueden influir en conducta y cognición. D’Aniello et al. (2018) encontraron que perros expuestos a olores humanos recogidos en situaciones de miedo mostraban más conductas relacionadas con estrés y una orientación social distinta que ante olores de felicidad o control. En 2024, Parr-Cortes et al. presentaron a 18 perros muestras de olor obtenidas de personas desconocidas durante condiciones de estrés o relajación y evaluaron un test de sesgo cognitivo. Bajo determinadas condiciones del diseño, el olor de estrés redujo la probabilidad de aproximación a un estímulo ambiguo cercano a la localización negativa, un patrón compatible con mayor reducción de riesgo. El efecto dependió de la sesión y el orden de presentación, por lo que debe interpretarse con cautela.

    Los perros también presentan lateralización durante el olfateo. Siniscalchi, d’Ingeo y Quaranta (2016) observaron uso asimétrico de las narinas ante olores emocionales caninos y humanos. El patrón difería según el origen del estímulo. Este resultado sugiere que olfatear no es únicamente detección periférica: la información puede ser procesada de manera diferenciada por redes cerebrales lateralizadas. Para un artículo fundamental basta una idea: la nariz recoge información que el cerebro interpreta, no se limita a registrar intensidad.

    Todo esto ayuda a explicar por qué, durante un paseo, detenerse a olfatear puede ser funcional. Westgarth et al. (2010), observando perros durante paseos, documentaron olfateo, micción, investigación ambiental e interacciones sociales. La conducta olfativa forma parte del repertorio normal del paseo. Sin embargo, frecuencia de aparición no demuestra por sí sola que cada episodio sea una “necesidad” obligatoria ni que deba permitirse olfatear cualquier cosa durante tiempo ilimitado.

    Desde welfare science, una formulación más prudente es que oportunidades apropiadas de exploración olfativa pueden formar parte de las interacciones conductuales positivas con el ambiente. El modelo Five Domains reconoce la importancia de interacción voluntaria, exploración y adquisición de información; Littlewood et al. (2023) desarrolla estas oportunidades dentro del concepto de agencia. Permitir que un perro investigue de forma segura puede proporcionarle una forma de elegir qué información recoger y durante cuánto tiempo permanecer en un estímulo.

    La evidencia experimental sobre olfato y bienestar positivo es prometedora, pero pequeña. Duranton y Horowitz (2019) asignaron 20 perros de compañía a dos semanas de nosework o heelwork. Ambos grupos trabajaban con alimento y actividad, pero sólo el nosework implicaba búsqueda olfativa independiente. Después de la intervención, el grupo de nosework mostró menores latencias para aproximarse a una posición ambigua en un test de sesgo cognitivo, interpretado como un cambio hacia juicios más positivos.

    Este estudio suele citarse como prueba de que “olfatear hace feliz al perro”. Esa afirmación va más allá de los datos. La intervención fue nosework estructurado, la muestra fue de 20 perros y el resultado fue una medida de sesgo cognitivo. No demostró que cualquier olfateo libre produzca el mismo efecto, ni estableció una duración óptima de sniffing.

    Precisamente por eso es importante la revisión de alcance de Fountain et al. (2025). Los autores identificaron sólo 27 estudios que investigaban cambios conductuales o fisiológicos asociados con actividades olfativas en perros de trabajo, refugio y compañía. Encontraron una notable heterogeneidad en tareas y medidas, y concluyeron que existe un vacío importante sobre cómo participar en actividades olfativas afecta directamente al bienestar de los perros. En otras palabras: sabemos muchísimo sobre qué pueden detectar los perros; sabemos bastante menos sobre qué les hace a ellos realizar actividades olfativas.

    Los estudios de enriquecimiento con olores ambientales muestran igualmente efectos dependientes del estímulo. Graham, Wells y Hepper (2005), en 55 perros de refugio, encontraron más descanso y menos movimiento/vocalización durante exposición a lavanda y manzanilla, mientras romero y menta produjeron más actividad y vocalización. En otro estudio de refugio, distintos olores también modificaron movimiento y sueño. Estos resultados demuestran que los olores pueden alterar la conducta, pero no justifican usar aceites esenciales como “tratamiento de relajación” doméstico de forma indiscriminada. Contexto, concentración, seguridad del producto y posibilidad de evitar el olor importan; la exposición ambiental involuntaria es distinta de la exploración olfativa elegida por el perro.

    La diferencia entre olfato activo y olor impuesto debe quedar clara:

    • olfato activo: el perro se aproxima, investiga, puede alejarse y dirige parte de la búsqueda;
    • exposición pasiva: un olor se difunde en el ambiente y el perro no necesariamente puede evitarlo.

    Desde una perspectiva de agencia, ambas experiencias son diferentes.

    La exploración olfativa también puede tener valor porque proporciona información histórica. Un estímulo químico puede permanecer después de que su fuente ya no esté presente. Esto permite que el perro investigue rastros de personas, perros, animales, comida o eventos pasados. No significa que la nariz funcione como una “máquina del tiempo” ni que podamos saber exactamente qué reconstrucción mental realiza el perro. Significa que las moléculas presentes en el ambiente contienen información sobre acontecimientos que no son visualmente actuales.

    Esto explica una escena habitual:

    El humano ve una banqueta vacía.
    El perro encuentra una gran cantidad de información.

    Desde el punto de vista del responsable, permanecer 40 segundos oliendo una esquina puede parecer “no avanzar”. Desde el punto de vista funcional, el perro puede estar realizando una de las actividades sensoriales más informativas disponibles durante la salida.

    Olfatear tampoco debe idealizarse. Un perro puede olfatear intensamente por muchas razones:

    • investigación normal;
    • búsqueda de comida;
    • seguimiento;
    • excitación;
    • evaluación de amenaza;
    • comportamiento reproductivo;
    • compulsión o repetición;
    • entrenamiento específico.

    Por tanto:

    mucho olfateo ≠ automáticamente buen bienestar.

    El contexto sigue importando.

    También existen diferencias individuales. La capacidad y estilo olfativos pueden variar con morfología, edad, salud nasal, experiencia, entrenamiento, motivación y contexto. La revisión de Kokocińska-Kusiak et al. resume factores que pueden afectar rendimiento olfativo, como características individuales y ambientales. El objetivo doméstico no es comparar cuán “buena” es la nariz de un perro con otra, sino reconocer cuándo la utiliza como una herramienta normal de exploración.

    En perros mayores o con movilidad reducida, la investigación olfativa puede ser particularmente valiosa porque permite interacción ambiental sin requerir necesariamente alta carga física. Esto es una recomendación plausible y coherente con los principios de enriquecimiento, pero faltan ensayos específicos que cuantifiquen su impacto en seniors con distintas enfermedades. No debe venderse como sustituto universal del ejercicio físico.

    En cachorros, permitir investigación olfativa dentro de exposiciones seguras puede formar parte de conocer el ambiente. Sin embargo, “dejarlo oler todo” no sustituye una socialización planificada ni garantiza que una exposición sea positiva. El cachorro también necesita seguridad, posibilidad de retirada y protección frente a riesgos sanitarios.

    El entrenamiento puede utilizar el olfato de varias maneras:

    • búsqueda de alimento;
    • búsqueda de objetos;
    • discriminación de olores;
    • rastreo;
    • nosework.

    Cada actividad demanda procesos diferentes. Buscar croquetas en césped no es lo mismo que discriminar un olor objetivo entre varios, ni ambas son idénticas a seguir una pista.

    El artículo debe evitar equivalencias populares sin respaldo, por ejemplo:

    • “10 minutos olfateando equivalen a 1 hora caminando”;
    • “oler reduce el cortisol” como regla universal;
    • “olfatear siempre cansa más que correr”;
    • “sniffing activa X veces más el cerebro”.

    No se ha identificado evidencia robusta que permita sostener esas cifras como leyes generales.

    Una propuesta práctica más rigurosa es pensar el olfato mediante cinco funciones:

    1. Detectar: notar que un estímulo químico está presente.
    2. Discriminar: diferenciarlo de otros estímulos.
    3. Localizar: investigar de dónde procede.
    4. Interpretar: modificar conducta según lo aprendido o el significado biológico del estímulo.
    5. Decidir: aproximarse, continuar investigando, marcar, buscar, evitar o ignorar.

    Estas funciones no siempre ocurren todas juntas, pero muestran por qué “oler” es cognitivamente más rico que una simple entrada sensorial.

    Para los paseos, la conclusión práctica puede expresarse así: no es necesario permitir que el perro se detenga en cada centímetro del recorrido, pero tampoco conviene diseñar toda salida exclusivamente como locomoción humana. Incluir periodos en los que el perro pueda investigar de forma segura reconoce una modalidad sensorial central en su experiencia.

    La tesis central del futuro artículo será:

    Cuando un perro olfatea no está dejando de hacer el paseo: está utilizando una de sus principales herramientas para comprenderlo. Mediante la nariz puede detectar cambios, discriminar individuos y estados, investigar rastros y utilizar esa información para decidir qué hacer después.


    2. Pregunta principal

    Pregunta central

    ¿Qué información obtiene un perro mediante el olfato y por qué investigar con la nariz puede ser una parte importante de su experiencia y bienestar?

    Preguntas secundarias

    1. ¿Cómo funciona el olfato canino?
    2. ¿Qué diferencia oler de olfatear activamente?
    3. ¿Qué es sniffing?
    4. ¿Qué información ambiental puede detectar?
    5. ¿Puede reconocer individuos?
    6. ¿Qué información existe en la orina?
    7. ¿Puede distinguir estados emocionales de otros perros?
    8. ¿Puede detectar cambios de estrés humanos?
    9. ¿Los olores humanos modifican su conducta?
    10. ¿Qué relación existe entre olfato y cognición?
    11. ¿Qué relación existe entre olfato y memoria?
    12. ¿Qué significa lateralización olfativa?
    13. ¿Qué es exploración olfativa?
    14. ¿Qué diferencia sniffing libre de nosework?
    15. ¿Qué diferencia búsqueda de comida de detección de olores?
    16. ¿Qué sabemos sobre olfato y bienestar?
    17. ¿Qué tan fuerte es la evidencia de nosework?
    18. ¿Olfatear relaja?
    19. ¿Existe una duración ideal?
    20. ¿Puede olfatear demasiado?
    21. ¿Cómo cambia con edad?
    22. ¿Cómo cambia con salud?
    23. ¿Cómo permitir olfato durante paseos?
    24. ¿Qué olores son seguros como enriquecimiento?
    25. ¿Qué afirmaciones populares no están demostradas?

    Alcance

    Este dossier se centra en olfacción como sistema sensorial, cognitivo y conductual en perros de compañía. Los datos de perros de detección, refugio y laboratorio se incorporan cuando aclaran mecanismos, indicando sus límites de generalización.


    3. Conceptos fundamentales

    3.1 Olfacción

    Proceso sensorial mediante el cual moléculas químicas son detectadas y procesadas por el sistema olfativo.

    3.2 Odorante

    Molécula o conjunto de moléculas capaz de activar receptores olfativos.

    3.3 Sniffing

    Muestreo activo del aire mediante inspiraciones asociadas con investigación olfativa.

    3.4 Epitelio olfativo principal

    Tejido especializado de la cavidad nasal que contiene neuronas receptoras olfativas.

    3.5 Bulbo olfatorio

    Estructura cerebral que recibe y organiza información procedente de receptores olfativos.

    3.6 Órgano vomeronasal

    Sistema quimiosensorial adicional presente en perros y otros mamíferos, relacionado con determinados estímulos químicos.

    3.7 Discriminación olfativa

    Capacidad para distinguir entre olores.

    3.8 Detección

    Reconocer que un olor objetivo está presente.

    3.9 Localización

    Determinar dirección o fuente aproximada de un estímulo oloroso.

    3.10 Chemosignal

    Señal química producida por un organismo que puede transmitir información a otro.

    3.11 Marcaje olfativo

    Depósito de señales químicas mediante orina, heces u otras secreciones.

    3.12 Exploración olfativa

    Investigación voluntaria del ambiente mediante olfato.

    3.13 Nosework

    Actividad estructurada en la que el perro busca un olor o recompensa oculta utilizando principalmente la nariz.

    3.14 Enriquecimiento olfativo

    Intervención destinada a proporcionar oportunidades sensoriales mediante olores o actividades de búsqueda.

    No toda exposición a un olor constituye enriquecimiento.


    4. Evolución

    La información química precede a la domesticación

    Los mamíferos han utilizado señales químicas durante millones de años para:

    • localizar recursos;
    • detectar amenazas;
    • reconocer individuos;
    • reproducción;
    • comunicación.

    Cánidos

    En cánidos, la olfacción tiene funciones centrales para:

    • rastreo;
    • exploración;
    • información social.

    Domesticación

    La domesticación modificó:

    • ecología;
    • alimentación;
    • proximidad humana.

    Pero no eliminó la especialización olfativa.

    Resultado

    El perro vive en un ambiente humano predominantemente diseñado para nuestra percepción visual, mientras conserva un sistema sensorial fuertemente orientado a señales químicas.


    5. Anatomía y fisiología

    5.1 Dos sistemas químicos principales

    Kokocińska-Kusiak et al. (2021) describen:

    • sistema olfativo principal;
    • órgano vomeronasal.

    Precaución

    No todos los olores sociales son procesados exclusivamente por el VNO.

    El procesamiento químico es complejo.


    5.2 Respirar vs olfatear

    Durante respiración normal:
    → intercambio gaseoso.

    Durante investigación:
    → el patrón respiratorio puede modificarse para muestrear olor.

    Consecuencia

    Olfatear es una conducta activa.


    5.3 Del receptor al cerebro

    Simplificación pedagógica:

    moléculas
    → receptores
    → bulbo olfatorio
    → redes cerebrales
    → discriminación / memoria / conducta.

    Importante

    No existe una traducción simple:

    “una molécula = un significado”.

    Los olores suelen ser mezclas complejas.


    5.4 Evitar cifras populares rígidas

    No utilizar sin fuente específica:

    • “300 millones de receptores”;
    • “10,000 veces mejor”;
    • “40 veces más cerebro olfativo”.

    La sensibilidad depende de:

    • molécula;
    • raza;
    • individuo;
    • metodología.

    6. Etología

    ¿Por qué olfatea?

    Posibles funciones:

    • explorar;
    • localizar comida;
    • seguir rastro;
    • evaluar individuo;
    • reproducirse;
    • marcar;
    • detectar cambio.

    Describir primero

    No:

    “está obsesionado con ese olor”.

    Sí:

    “investigó ese punto durante 35 segundos y después marcó”.

    Tinbergen

    Mecanismo

    receptores, sistema nervioso, motivación.

    Ontogenia

    experiencia, aprendizaje y entrenamiento.

    Función

    adquirir información útil.

    Filogenia

    sistema quimiosensorial antiguo y conservado.


    7. Cognición y procesamiento

    7.1 Detección no es interpretación

    Un perro puede detectar un cambio químico sin que sepamos qué “piensa” sobre él.

    Tres niveles

    1. discriminación;
    2. respuesta conductual;
    3. inferencia sobre significado.

    Cada nivel requiere evidencia diferente.


    7.2 Información y decisión

    Olfato puede modificar:

    • aproximación;
    • evitación;
    • búsqueda;
    • marcaje;
    • interacción.

    Cognición

    Por tanto:

    olor
    → información
    → procesamiento
    → decisión.


    7.3 Memoria olfativa

    Los perros pueden aprender y recordar asociaciones entre olores y resultados.

    Base de:

    • detección;
    • rastreo;
    • nosework.

    En casa

    un lugar puede adquirir significado olfativo aunque visualmente sea idéntico.


    7.4 Lateralización

    Siniscalchi et al. (2016):

    olores emocionales caninos y humanos
    → patrones distintos de uso de narina.

    Interpretación

    procesamiento olfativo puede estar lateralizado.

    No concluir

    que una narina sea “positiva” y otra “negativa” universalmente.


    8. Desarrollo e individualidad

    Cachorros

    D’Aniello et al. (2023):

    cachorros y adultos respondieron de forma consistente a olores humanos de miedo.

    Los adultos mostraron diferenciación más clara en otras condiciones emocionales.

    Interpretación

    algunos componentes pueden aparecer temprano;
    otros pueden depender más de experiencia/socialización.

    Limitación

    muestra concentrada en Labradores y Golden Retrievers.


    Adultos

    Experiencia y aprendizaje pueden afinar discriminaciones.


    Seniors

    Olfacción puede cambiar con edad y enfermedad.

    Aplicación

    No asumir:

    “ya no huele”
    sólo porque explora menos.

    Puede intervenir:

    • movilidad;
    • cognición;
    • salud nasal;
    • motivación.

    9. Análisis del comportamiento

    Caso 1 — se detiene en una esquina

    Humano:

    “está perdiendo tiempo”.

    Alternativa:
    → investigación olfativa.

    Caso 2 — huele orina durante mucho tiempo

    Puede estar procesando:

    • novedad;
    • información social.

    No sabemos exactamente qué información extrae en cada ocasión.

    Caso 3 — olfatea y se aleja

    El olor puede:

    • carecer de interés;
    • indicar evitación;
    • haber sido suficientemente muestreado.

    Caso 4 — olfatea más cuando está nervioso

    Puede ser:

    • investigación;
    • desplazamiento;
    • búsqueda de información.

    No etiquetar automáticamente como “calming signal”.


    10. Bienestar

    10.1 Five Domains

    Dominio 4:
    interacciones voluntarias con ambiente.

    Olfatear puede incluir:

    • exploración;
    • búsqueda de información;
    • agencia.

    Importante

    No toda olfacción mejora welfare.

    Importa:

    • elección;
    • seguridad;
    • contexto.

    10.2 Olfato durante paseos

    Westgarth et al. (2010):

    286 observaciones de perros en paseo.

    Se registraron:

    • olfateo;
    • micción;
    • interacción ambiental/social.

    Conclusión

    Olfatear forma parte del repertorio normal de paseo.

    No demuestra

    una dosis óptima.


    10.3 Información social mediante orina

    Quaranta et al. (2026):

    respuestas diferentes a estímulos urinarios.

    Implicación

    las marcas pueden portar información social relevante.

    No afirmar

    “el perro lee edad, nombre y personalidad” sin evidencia específica.


    10.4 Olores emocionales de otros perros

    Wang & Horowitz (2026):

    43 perros.

    Discriminaron:

    • alegría vs basal;
    • alegría vs estrés.

    Conducta también cambió según olor.

    Importancia

    evidencia directa de información emocional intraespecífica.

    Limitación

    estudio reciente que necesita replicación.


    10.5 Detectar estrés humano

    Wilson et al. (2022):

    4 perros entrenados;
    36 sesiones;
    720 ensayos de discriminación.

    Precisión combinada:
    93.75%.

    Interpretación

    cambios fisiológicos asociados a estrés producen olores detectables.

    Limitación

    sólo cuatro perros entrenados.


    10.6 Olor humano y conducta

    D’Aniello et al. (2018):

    olores de miedo vs felicidad/control
    → diferencias conductuales y cardiacas.

    Matiz

    experimentos posteriores intentan controlar mejor variables.


    10.7 Olor humano y cognición

    Parr-Cortes et al. (2024):

    18 perros.

    Olor humano de estrés:
    → menor probabilidad de aproximación a un estímulo ambiguo near-negative en una condición específica.

    Interpretación

    posible reducción de riesgo.

    Limitación

    efecto dependiente de sesión y orden.


    10.8 Olores de otros perros y emoción

    Wang & Horowitz:

    evidencia reciente de discriminación.

    Mensaje

    La nariz puede aportar información sobre el estado de otro perro sin contacto directo.


    10.9 Nosework y sesgo cognitivo

    Duranton & Horowitz (2019):

    20 perros.

    2 semanas:

    • nosework;
    • heelwork.

    Nosework:
    → aproximación más rápida a estímulo ambiguo.

    Interpretación

    compatible con sesgo más positivo.

    No concluir

    “olfatear siempre hace feliz”.


    10.10 Estado global de la evidencia

    Fountain et al. (2025):

    27 estudios incluidos.

    Poblaciones

    • perros de trabajo;
    • refugio;
    • compañía.

    Hallazgo

    gran vacío sobre efecto de actividades olfativas en:

    • conducta;
    • fisiología;
    • welfare.

    Conclusión

    La capacidad olfativa está mejor estudiada que el bienestar derivado de usarla.


    10.11 Olfato ambiental pasivo

    Graham et al. (2005):

    55 perros de refugio.

    Lavanda/manzanilla:

    • más reposo;
    • menos movimiento/vocalización.

    Romero/menta:

    • más actividad/vocalización.

    Significado

    diferentes olores pueden modificar comportamiento.

    No significa

    usar aceites esenciales sin evaluación de seguridad.


    10.12 Activo vs pasivo

    Activo

    perro:

    • busca;
    • elige;
    • se acerca;
    • se retira.

    Pasivo

    olor:

    • está presente;
    • puede ser difícil de evitar.

    Welfare

    No son experiencias equivalentes.


    10.13 “Sniffari”

    Término popular para paseos que priorizan olfato y elección.

    Evidencia

    Entrenadores reportan su uso frecuente.

    Pero

    la popularidad profesional no equivale a prueba de eficacia.

    Fountain et al. (2025/2026) muestran interés creciente pero evidencia experimental limitada.


    10.14 Olfatear y ejercicio

    No existe equivalencia validada:

    “X minutos olfateando = Y minutos caminando”.

    Diferentes funciones

    olfato:
    → información/cognición.

    ejercicio:
    → carga fisiológica.

    Pueden coexistir, no sustituirse automáticamente.


    10.15 Olfatear y relajación

    No universalizar.

    Un perro puede olfatear:

    • calmadamente;
    • intensamente;
    • por excitación;
    • por estrés;
    • para buscar amenaza.

    Por tanto

    sniffing ≠ relajación por definición.


    10.16 Olfato y agencia

    Permitir investigar:

    • un árbol;
    • una marca;
    • una superficie;

    puede ofrecer pequeñas decisiones.

    Pero

    el humano mantiene responsabilidad de:

    • seguridad;
    • comida peligrosa;
    • químicos;
    • tráfico.

    10.17 Olores históricos

    Un olor puede permanecer cuando la fuente ya no está.

    Consecuencia

    el perro accede a información no visible en el presente.

    Precaución

    No sabemos cuánta “historia” reconstruye cognitivamente.


    10.18 ¿Qué obtiene con la nariz?

    Modelo pedagógico:

    A — Ambiente

    qué hay y qué cambió.

    S — Social

    quién estuvo y qué señales dejó.

    E — Emoción/fisiología

    algunos cambios corporales de otros individuos.

    R — Recursos

    comida, objetos, pistas.

    D — Dirección

    de dónde viene o hacia dónde continúa un rastro.

    D — Decisión

    acercarse, ignorar, seguir o alejarse.

    ASERDD no se propone como acrónimo público obligatorio; es una clasificación interna del dossier.


    11. Adiestramiento y manejo

    Paseos

    Alternar:

    • desplazamiento dirigido;
    • periodos de exploración olfativa.

    Señales

    Puede enseñarse:

    “vamos”
    → continuar.

    “busca / ve a oler”
    → exploración permitida.

    Búsqueda doméstica

    Empezar:

    • fácil;
    • segura;
    • con éxito frecuente.

    Nosework

    Puede escalar a:

    • cajas;
    • habitaciones;
    • olor objetivo.

    No imponer

    Un perro puede preferir otras actividades.


    12. Aplicaciones prácticas

    Esto significa que…

    Permitir olfatear no significa abandonar estructura.

    Durante paseo

    Puede ayudar:

    • pausas seguras;
    • rutas con variación;
    • evitar tirar continuamente;
    • permitir investigación razonable.

    En casa

    • buscar alimento;
    • localizar objetos;
    • juegos sencillos.

    Observar

    • interés;
    • persistencia;
    • retirada;
    • frustración;
    • recuperación.

    Conviene evitar

    • equivalencias numéricas inventadas;
    • aceites esenciales indiscriminados;
    • obligar a oler;
    • impedir toda exploración;
    • permitir ingestión de sustancias peligrosas.

    13. Mitos y controversias

    Mito 1 — “Olfatear es perder tiempo”

    Clasificación: contradicho.

    Olfatear permite adquirir información ambiental y social.


    Mito 2 — “Un paseo bueno es el que casi no se detiene”

    Clasificación: simplificación.

    Depende del objetivo de la salida.


    Mito 3 — “10 minutos oliendo equivalen a una hora de ejercicio”

    Clasificación: no respaldado.

    No existe una equivalencia universal validada.


    Mito 4 — “Olfatear siempre relaja”

    Clasificación: evidencia insuficiente.

    La función depende del contexto.


    Mito 5 — “Los perros pueden oler el miedo”

    Clasificación: parcialmente respaldado, necesita precisión.

    Pueden discriminar cambios químicos asociados con determinados estados de estrés/miedo y modificar su conducta; no implica leer una emoción humana como concepto abstracto.


    Mito 6 — “La orina sólo sirve para marcar territorio”

    Clasificación: simplificación.

    Puede portar información social diversa.


    Mito 7 — “Todo olor interesante debe permitirse”

    Clasificación: incorrecto.

    Seguridad sigue siendo prioritaria.


    Mito 8 — “Nosework y olfatear en paseo son lo mismo”

    Clasificación: incorrecto.

    Uno es actividad estructurada; el otro exploración espontánea.


    Mito 9 — “Los aceites esenciales siempre relajan”

    Clasificación: contradicho como universal.

    Distintos olores producen efectos diferentes y la seguridad debe evaluarse.


    Mito 10 — “Si huele mucho está ansioso”

    Clasificación: incorrecto como regla.

    Sniffing tiene múltiples funciones.


    14. Estado de la evidencia

    14.1 Kokocińska-Kusiak et al. (2021)

    Tipo: revisión.

    Tema: anatomía, fisiología y comportamiento olfativo.

    Hallazgo: olfacción participa en reconocimiento, aprendizaje, decisión y detección ambiental.

    Limitación: revisión amplia, incluye aplicaciones humanas y estudios heterogéneos.

    Confianza: alta como marco fisiológico.


    14.2 Fountain et al. (2025)

    Tipo: scoping review.

    Corpus: 27 estudios.

    Hallazgo: existe poca evidencia directa sobre el efecto de actividades olfativas en bienestar, pese a abundante investigación sobre capacidad de detección.

    Limitación: poblaciones y tareas heterogéneas.

    Confianza: alta para estado del campo.


    14.3 Duranton & Horowitz (2019)

    Tipo: intervención con cognitive bias.

    Muestra: 20 perros.

    Hallazgo: nosework durante dos semanas se asoció con sesgo de juicio más positivo que heelwork.

    Limitación: muestra pequeña, actividad estructurada.

    Confianza: moderada.


    14.4 Wilson et al. (2022)

    Tipo: discriminación olfativa doble ciego.

    Perros: 4.

    Ensayos: 720.

    Hallazgo: discriminaron muestras humanas de estrés y baseline con precisión combinada de 93.75%.

    Limitación: muy pocos perros y entrenamiento específico.

    Confianza: alta para capacidad de esos perros; moderada para generalización poblacional.


    14.5 Parr-Cortes et al. (2024)

    Tipo: cognitive bias.

    Muestra: 18 perros.

    Hallazgo: olor humano de estrés modificó respuesta a un estímulo ambiguo bajo una condición del diseño.

    Limitación: efecto dependiente de orden/sesión.

    Confianza: moderada.


    14.6 Wang & Horowitz (2026)

    Tipo: habituación-discriminación.

    Muestra: 43 perros.

    Hallazgo: perros distinguieron olores emocionales de congéneres y modificaron conducta según la muestra.

    Limitación: estudio reciente, requiere replicación.

    Confianza: moderada-alta.


    14.7 Quaranta et al. (2026)

    Tipo: experimento de comunicación urinaria.

    Hallazgo: estímulos urinarios diferentes produjeron respuestas fisiológicas y de marcaje distintas.

    Limitación: condiciones/población específicas.

    Confianza: moderada.


    14.8 Siniscalchi et al. (2016)

    Tipo: experimento de lateralización.

    Hallazgo: uso de narina difería ante olores emocionales caninos y humanos.

    Limitación: paradigma específico; lateralización no equivale directamente a valencia simple.

    Confianza: moderada-alta.


    14.9 D’Aniello et al. (2018)

    Tipo: experimento sobre chemosignals humanos.

    Hallazgo: olores humanos asociados con miedo/felicidad produjeron cambios conductuales y cardiacos en perros.

    Limitación: interpretación de “contagio emocional” requiere cautela y experimentos posteriores han refinado controles.

    Confianza: moderada.


    14.10 D’Aniello et al. (2023)

    Tipo: estudio doble ciego cachorros/adultos.

    Hallazgo: miedo humano produjo patrones consistentes en cachorros y adultos; otras diferencias emocionales fueron más claras en adultos.

    Limitación: muestra con predominio de Labradores/Goldens.

    Confianza: moderada.


    14.11 Graham et al. (2005)

    Tipo: enriquecimiento olfativo en refugio.

    Muestra: 55 perros.

    Hallazgo: distintos olores modificaron actividad, reposo y vocalización.

    Limitación: kennel, exposición pasiva, no actividad de búsqueda.

    Confianza: moderada.


    14.12 Westgarth et al. (2010)

    Tipo: observacional en paseo.

    Datos: 286 observaciones.

    Hallazgo: olfateo forma parte frecuente del repertorio de paseo junto con micción e interacción ambiental/social.

    Limitación: no mide directamente welfare.

    Confianza: alta descriptiva.


    15. Banco de evidencia

    Evidencia 1

    Afirmación: Olfacción es una modalidad central para obtener información ambiental.

    Fuente: Kokocińska-Kusiak et al. (2021).

    Nivel de certeza: alto.


    Evidencia 2

    Afirmación: Los perros pueden discriminar cambios químicos humanos asociados con estrés.

    Fuente: Wilson et al. (2022).

    Nivel de certeza: alto para perros entrenados del estudio.


    Evidencia 3

    Afirmación: Olores humanos asociados a estrés pueden modificar respuestas cognitivas del perro.

    Fuente: Parr-Cortes et al. (2024).

    Nivel de certeza: moderado.


    Evidencia 4

    Afirmación: Perros pueden distinguir olores asociados con diferentes estados emocionales de otros perros.

    Fuente: Wang & Horowitz (2026).

    Nivel de certeza: moderado-alto.


    Evidencia 5

    Afirmación: Señales urinarias pueden influir en investigación y marcaje.

    Fuente: Quaranta et al. (2026).

    Nivel de certeza: moderado.


    Evidencia 6

    Afirmación: El procesamiento de olores emocionales muestra lateralización.

    Fuente: Siniscalchi et al. (2016).

    Nivel de certeza: moderado-alto.


    Evidencia 7

    Afirmación: Nosework puede modificar sesgo cognitivo en perros de compañía.

    Fuente: Duranton & Horowitz (2019).

    Nivel de certeza: moderado.


    Evidencia 8

    Afirmación: La evidencia sobre beneficios generales de actividades olfativas para welfare sigue limitada.

    Fuente: Fountain et al. (2025).

    Nivel de certeza: alto.


    Evidencia 9

    Afirmación: Olores ambientales pueden modificar comportamiento de perros de refugio.

    Fuente: Graham et al. (2005).

    Nivel de certeza: moderado.


    Evidencia 10

    Afirmación: No existe una equivalencia validada entre minutos de olfateo y minutos de ejercicio.

    Fuente: estado de la literatura revisada; Fountain et al. (2025).

    Nivel de certeza: alto respecto a ausencia de evidencia.


    16. Propuesta de estructura del artículo

    H1 — Por qué olfatear es tan importante para un perro

    Gancho

    “Tú ves una esquina vacía. Tu perro puede encontrar información que lleva horas —o más— allí.”


    H2 — La nariz no sirve sólo para encontrar comida

    Explicar

    ambiente;
    individuos;
    cambios;
    decisiones.


    H2 — Olfatear es una forma activa de investigar

    Explicar

    sniffing;
    muestreo;
    cognición.


    H2 — Del olor a la decisión

    Cadena

    detectar
    → discriminar
    → localizar
    → interpretar
    → actuar.


    H2 — Qué puede descubrir sobre otros perros

    Orina;

    señales sociales;
    estado emocional.

    Evidencia

    Quaranta;
    Wang & Horowitz.


    H2 — Los humanos también dejamos información química

    Evidencia

    Wilson;
    D’Aniello;
    Parr-Cortes.


    H2 — ¿Puede realmente “oler el miedo”?

    Matizar

    cambios fisiológicos detectables

    leer una emoción como palabra.


    H2 — Olfato y cerebro

    Lateralización

    Siniscalchi.


    H2 — ¿Olfatear mejora el bienestar?

    Evidencia prometedora

    Duranton.

    Estado del campo

    Fountain.


    H2 — Lo que todavía no podemos afirmar

    • minutos equivalentes;
    • relajación universal;
    • dosis ideal;
    • cortisol universal.

    H2 — Olfatear durante el paseo no es “no caminar”

    Conectar con Artículo 10.


    H2 — Cómo permitir exploración sin perder seguridad

    Alternar

    “vamos”
    +
    “ve a oler”.


    H2 — La pregunta final

    No:

    “¿cuánto tiempo estamos perdiendo aquí?”

    Sí:

    “¿qué oportunidad de información y exploración está teniendo mi perro?”


    17. Preguntas todavía abiertas

    1. ¿Cuánto tiempo de exploración olfativa es óptimo?
    2. ¿Existe una necesidad mínima?
    3. ¿Cómo cambia por raza?
    4. ¿Cómo cambia por función histórica?
    5. ¿Cómo cambia con edad?
    6. ¿Cómo cambia con enfermedad nasal?
    7. ¿Cómo cambia con deterioro cognitivo?
    8. ¿Cómo afecta braquicefalia?
    9. ¿Qué diferencias existen entre sniffing libre y nosework?
    10. ¿Cómo cambia frecuencia cardiaca durante sniffing espontáneo?
    11. ¿Cómo cambia cortisol?
    12. ¿Qué actividades olfativas mejoran welfare de forma causal?
    13. ¿Cuánto dura el efecto de nosework?
    14. ¿Qué papel tiene autonomía en esos efectos?
    15. ¿Qué información concreta existe en orina canina?
    16. ¿Pueden identificar individuos de forma robusta por marcaje?
    17. ¿Cuánto tiempo persiste información emocional en un olor?
    18. ¿Cómo cambia una señal química con el ambiente?
    19. ¿Cómo influye lluvia, temperatura y viento?
    20. ¿Cómo integran olor con visión?
    21. ¿Cómo integran olor con sonido?
    22. ¿Qué diferencias existen entre machos y hembras?
    23. ¿Cómo cambia con esterilización?
    24. ¿Qué olores ambientales son seguros como enriquecimiento?
    25. ¿Cómo medir científicamente “calidad olfativa” de un paseo?

    18. Referencias

    D’Aniello, B., Semin, G. R., Alterisio, A., Aria, M., & Scandurra, A. (2018). Interspecies transmission of emotional information via chemosignals: From humans to dogs (Canis lupus familiaris). Animal Cognition, 21(1), 67–78. https://doi.org/10.1007/s10071-017-1139-x

    D’Aniello, B., Pinelli, C., Scandurra, A., Di Lucrezia, A., Aria, M., & Semin, G. R. (2023). When are puppies receptive to emotion-induced human chemosignals? The cases of fear and happiness. Animal Cognition, 26(4), 1241–1250. https://doi.org/10.1007/s10071-023-01771-4

    Duranton, C., & Horowitz, A. (2019). Let me sniff! Nosework induces positive judgment bias in pet dogs. Applied Animal Behaviour Science, 211, 61–66. https://doi.org/10.1016/j.applanim.2018.12.009

    Fountain, J., Fernandez, E. J., McWhorter, T. J., & Hazel, S. J. (2025). The value of sniffing: A scoping review of scent activities for canines. Applied Animal Behaviour Science, 282, 106485. https://doi.org/10.1016/j.applanim.2024.106485

    Graham, L., Wells, D. L., & Hepper, P. G. (2005). The influence of olfactory stimulation on the behaviour of dogs housed in a rescue shelter. Applied Animal Behaviour Science, 91(1–2), 143–153. https://doi.org/10.1016/j.applanim.2004.08.024

    Kokocińska-Kusiak, A., Woszczyło, M., Zybala, M., Maciocha, J., Barłowska, K., & Dzięcioł, M. (2021). Canine olfaction: Physiology, behavior, and possibilities for practical applications. Animals, 11(8), 2463. https://doi.org/10.3390/ani11082463

    Littlewood, K. E., Heslop, M. V., & Cobb, M. L. (2023). The agency domain and behavioral interactions: Assessing positive animal welfare using the Five Domains Model. Frontiers in Veterinary Science, 10, 1284869. https://doi.org/10.3389/fvets.2023.1284869

    Mellor, D. J., Beausoleil, N. J., Littlewood, K. E., McLean, A. N., McGreevy, P. D., Jones, B., & Wilkins, C. (2020). The 2020 Five Domains Model: Including human–animal interactions in assessments of animal welfare. Animals, 10(10), 1870. https://doi.org/10.3390/ani10101870

    Parr-Cortes, Z., Müller, C. T., Talas, L., Mendl, M., Guest, C., & Rooney, N. J. (2024). The odour of an unfamiliar stressed or relaxed person affects dogs’ responses to a cognitive bias test. Scientific Reports, 14, 15843. https://doi.org/10.1038/s41598-024-66147-1

    Quaranta, A., d’Ingeo, S., Minunno, M., Straziota, V., Nolè, M., Ventriglia, G., Ceci, E., & Siniscalchi, M. (2026). Decoding dog communication through the physiology and behavior of urine marking. Scientific Reports, 16, 1711. https://doi.org/10.1038/s41598-025-31373-8

    Siniscalchi, M., d’Ingeo, S., & Quaranta, A. (2016). The dog nose “KNOWS” fear: Asymmetric nostril use during sniffing at canine and human emotional stimuli. Behavioural Brain Research, 304, 34–41. https://doi.org/10.1016/j.bbr.2016.02.011

    Siniscalchi, M., d’Ingeo, S., Minunno, M., & Quaranta, A. (2018). Communication in dogs. Animals, 8(8), 131. https://doi.org/10.3390/ani8080131

    Wang, A., & Horowitz, A. (2026). Dogs (Canis familiaris) distinguish conspecific emotional chemosignals. Scientific Reports, 16, 11176. https://doi.org/10.1038/s41598-026-41426-1

    Westgarth, C., Christley, R. M., Pinchbeck, G. L., Gaskell, R. M., Dawson, S., & Bradshaw, J. W. S. (2010). Dog behaviour on walks and the effect of use of the leash. Applied Animal Behaviour Science, 125(1–2), 38–46. https://doi.org/10.1016/j.applanim.2010.03.007

    Wilson, C., Campbell, K., Petzel, Z., & Reeve, C. (2022). Dogs can discriminate between human baseline and psychological stress condition odours. PLOS ONE, 17(9), e0274143. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0274143


    Nota metodológica para el futuro redactor

    Este artículo debe lograr que el lector deje de pensar:

    “olfatear es una pausa entre partes importantes del paseo”

    y empiece a pensar:

    “olfatear es una de las formas principales en que el perro investiga lo que está ocurriendo.”

    Debe conservar estas distinciones:

    1. oler ≠ procesar pasivamente;
    2. detección ≠ interpretación completa;
    3. discriminación ≠ conocimiento humano-equivalente;
    4. sniffing libre ≠ nosework;
    5. nosework ≠ enriquecimiento universal garantizado;
    6. olfatear ≠ relajarse necesariamente;
    7. olfato ≠ sustituto automático de ejercicio;
    8. olor humano de estrés ≠ “leer la mente”;
    9. marcaje ≠ territorio solamente;
    10. capacidad olfativa extraordinaria ≠ licencia para inventar cifras.

    La frase rectora sugerida es:

    Cuando un perro olfatea no está dejando de hacer el paseo: está usando una de sus principales herramientas para comprenderlo.

    Una segunda frase útil:

    Nosotros miramos para saber qué hay; los perros también huelen para decidir qué significa y qué hacer después.

    La secuencia explicativa del artículo debe ser:

    moléculas
    detección
    discriminación
    procesamiento
    información
    decisión
    conducta.

    Y la aplicación práctica debe concluir:

    reconocer el olfato como una parte real de la experiencia canina, sin mitificarlo

  • Comer también es comportamiento (Artículo 14)

    1. Resumen ejecutivo

    Alimentar a un perro no consiste únicamente en cubrir requerimientos nutricionales. Desde una perspectiva conductual, cómo obtiene el alimento también forma parte de la experiencia. Buscar, olfatear, manipular, resolver cómo acceder a comida, elegir entre alternativas, masticar o lamer pueden transformar la alimentación en una interacción conductual con el ambiente. Sin embargo, la evidencia actual no permite afirmar que todo perro necesite “trabajar” por toda su comida ni que el plato sea una opción inferior por definición.

    Esta distinción es central. El Dominio 1 — Nutrition del modelo Five Domains se ocupa de que la cantidad y calidad nutricional satisfagan las necesidades funcionales del animal. El Dominio 4 — Behavioral Interactions pregunta algo diferente: qué oportunidades tiene el animal para interactuar con su ambiente y ejercer agencia (Mellor et al., 2020; Littlewood et al., 2023). Una misma ración puede, por tanto, ser nutricionalmente idéntica y producir experiencias conductuales distintas según se ofrezca en un plato, dispersa en una superficie, escondida, dentro de un juguete o mediante una tarea aprendida.

    El término foraging describe, en sentido amplio, el conjunto de conductas involucradas en buscar y obtener alimento. En un perro doméstico estas conductas pueden incluir investigación olfativa, desplazamiento, búsqueda, manipulación, excavación o resolución de problemas, dependiendo del contexto. No todo comportamiento alimentario doméstico reproduce un patrón “natural” ancestral, ni es necesario intentarlo. La domesticación transformó profundamente la ecología alimentaria del perro.

    La evidencia arqueológica y ecológica indica que muchos perros antiguos y poblaciones de vida libre desarrollaron estrategias de alimentación ligadas a recursos humanos, carroñeo y dietas variadas, diferenciándose de la caza cooperativa especializada de lobos (Losey et al., 2022; Cardinali et al., 2023). Por tanto, presentar al perro moderno como “un lobo que necesita cazar su comida” es científicamente pobre. La idea relevante no es recrear una cacería, sino reconocer que obtener alimento puede incluir comportamientos motivados además de consumirlo.

    Una de las preguntas más interesantes es si los perros prefieren trabajar por comida cuando podrían obtenerla sin esfuerzo. Este fenómeno se conoce como contrafreeloading. Rothkoff, Feng y Byosiere (2024) realizaron el primer estudio directo publicado sobre contrafreeloading en perros de compañía. Treinta y ocho perros recibieron repetidamente dos fuentes con la misma comida: una bandeja de acceso libre y una snuffle mat que exigía buscar y manipular. Los perros mostraron disposición a interactuar con la opción que requería esfuerzo, pero en conjunto no mostraron preferencia por contrafreeloading; de hecho, tendían a aproximarse primero a la comida disponible en la bandeja.

    Este resultado es metodológicamente valioso porque evita dos mitos opuestos. Primero, demuestra que la existencia de comida fácil no elimina necesariamente la voluntad de buscar otra parte de la comida. Segundo, contradice la afirmación popular de que “los perros prefieren ganarse la comida”. En esa prueba concreta, la mayoría no lo hizo. Los autores enfatizan además que puede existir variación individual y que no elegir primero el dispositivo no implica que éste carezca de valor de enriquecimiento.

    La alimentación enriquecida ha mostrado cambios conductuales en perros alojados en kennels. Schipper et al. (2008), en un estudio piloto con 17 perros de laboratorio, compararon ocho perros que recibieron un juguete de goma relleno de alimento con nueve controles. El juguete aumentó el tiempo dedicado a comportamientos alimentarios apetitiva, aumentó actividad y variabilidad conductual y se asoció con menor frecuencia de ladridos durante el periodo estudiado. La muestra fue pequeña, la exposición fue breve y los perros vivían en un ambiente de kennel, por lo que el estudio no demuestra que un juguete alimentario produzca los mismos beneficios en un hogar enriquecido.

    Un ensayo aleatorizado con 107 perros de refugio también encontró cambios favorables de conducta cuando una intervención combinaba un juguete relleno de alimento con entrenamiento de conducta dentro del kennel: aumentaron el sentado/tumbado y el permanecer en silencio y disminuyó el salto (Herron et al., 2014). Sin embargo, como la intervención combinó entrenamiento + juguete alimentario, no podemos atribuir los efectos al enriquecimiento alimentario por separado.

    Investigación más reciente en refugios continúa encontrando efectos conductuales de la alimentación enriquecida. Antonino et al. (2025) reportaron que el enriquecimiento alimentario incrementó conducta de foraging y actividad en perros de refugio, aunque no aumentó las conductas sociales positivas. Esto refuerza una regla importante: un método de alimentación puede modificar unas dimensiones de conducta sin mejorar todas las dimensiones del bienestar.

    En perros de compañía, la evidencia experimental es mucho más escasa de lo que sugiere la popularidad de los dispositivos comerciales. Heys, Lloyd y Westgarth (2024) analizaron 1,750 cuestionarios sobre canine enrichment feeding. Los responsables utilizaban con frecuencia Kongs, mordedores, juguetes de actividad, snuffle mats, slow feeders, alimentación dispersa y juegos de olor. Muchos reportaban beneficios percibidos, incluida estimulación mental, menor hambre percibida y menos mendicidad. Pero el diseño fue transversal, dependió de autoinformes y presenta riesgo de sesgo de selección. Los propios autores concluyen que hacen falta diseños experimentales para establecer causalidad.

    Ese estudio aporta además una advertencia crucial: el enriquecimiento alimentario puede generar frustración. Los responsables reportaron ladridos, vocalización, mordida del dispositivo y otras conductas con mayor frecuencia durante ciertos métodos enriquecidos que durante comida en plato. Algunas son necesarias para resolver el dispositivo; otras pueden indicar que la dificultad excede la capacidad o motivación del perro. La conclusión práctica es que un puzzle no se vuelve enriquecimiento sólo porque lo llamemos puzzle.

    El nivel de dificultad debe ajustarse al individuo. Una actividad que produce investigación persistente y finalmente acceso exitoso puede ofrecer una oportunidad de resolución de problemas y agencia. Una actividad demasiado difícil puede producir repetición, abandono, vocalización intensa o destrucción. McGowan et al. (2014) aportan evidencia de que el control sobre una tarea puede modificar la experiencia emocional: en 12 beagles, los perros que aprendían una tarea para obtener acceso a una recompensa mostraron señales compatibles con excitación positiva tras resolverla, mientras que controles que recibían la recompensa sin control sobre el momento mostraban más signos de frustración. El estudio no evaluó alimentación cotidiana, pero ayuda a comprender por qué resolver y simplemente recibir una recompensa pueden ser experiencias distintas.

    No toda búsqueda de alimento produce automáticamente un estado afectivo positivo. Burman et al. (2011), en 12 beagles que buscaban alimento en un laberinto, esperaban encontrar un sesgo cognitivo más “optimista” después de la actividad, pero obtuvieron el patrón contrario en uno de los estímulos ambiguos. Los autores discuten varias posibles explicaciones relacionadas con la fase post-consumo y la motivación. Este resultado es útil precisamente porque obliga a rechazar la fórmula simplista “buscar comida = siempre felicidad”.

    La manera de entregar comida también modifica tiempo de consumo. Heys et al. señalan un pequeño estudio previo de nueve perros en el que comer de un Kong tardó casi veinte veces más que consumir la misma comida en un plato. Este resultado apoya el uso de algunos dispositivos cuando el objetivo es prolongar la actividad alimentaria, pero la muestra es demasiado pequeña para extrapolar una cifra universal. “Comer más lento” tampoco debe confundirse automáticamente con mayor bienestar; depende de la causa de la ingestión rápida y de si el dispositivo resulta seguro y tolerable.

    Los perros tampoco son iguales en motivación alimentaria. Edad, experiencia, apetito, condición corporal, salud dental, dolor, capacidad motora, historia de aprendizaje y preferencias pueden cambiar qué método resulta atractivo. Rothkoff et al. no encontraron que experiencia previa con puzzle feeders explicara claramente la interacción con la snuffle mat, y el patrón general mostró considerable variación individual. Por eso el método debe evaluarse observando al perro, no siguiendo una jerarquía universal de “plato malo / puzzle bueno”.

    El plato convencional sigue teniendo ventajas importantes. Es simple, rápido, fácil de limpiar, permite cuantificar la ración con precisión y puede ser preferible para perros que:

    • se frustran con dispositivos;
    • tienen poca motivación por comida;
    • presentan dolor oral;
    • poseen limitaciones motoras;
    • necesitan alimentación clínica altamente controlada;
    • necesitan monitorizar exactamente cuánto comen.

    El problema no es el plato. El problema es convertirlo en la única forma posible de alimentación por principio, cuando el individuo podría beneficiarse de otras oportunidades.

    En hogares con varios perros, los métodos alimentarios también necesitan considerar competencia y protección de recursos. La presencia de comida valiosa puede generar ingestión rápida, evitación o agresión entre perros susceptibles. Estudios sobre resource guarding muestran que el contexto y la competencia importan; quitar o manipular repetidamente el alimento mientras el perro come no constituye una estrategia preventiva demostrada y puede generar conflicto. La solución práctica no es usar puzzles grupales como enriquecimiento indiscriminado, sino separar perros cuando exista competencia, supervisar y garantizar acceso seguro.

    Desde una perspectiva nutricional, cualquier comida utilizada en enriquecimiento sigue contando dentro de la ingesta energética diaria. Un Kong, premios escondidos y una ración en plato no son “calorías diferentes”. Si se añade alimento extra sin compensarlo, el enriquecimiento puede contribuir a exceso energético. Esto es especialmente importante en perros con sobrepeso o dietas terapéuticas.

    El futuro artículo debe diferenciar cinco formas de alimentación:

    1. Consumo directo: plato o superficie de fácil acceso.
    2. Slow feeding: dispositivo que ralentiza la ingestión.
    3. Foraging simple: alimento disperso o escondido de forma fácil.
    4. Puzzle feeding: manipular o resolver un dispositivo.
    5. Alimentación mediante entrenamiento: realizar una conducta aprendida para obtener alimento.

    Estas categorías se superponen, pero sirven para explicar que no todas persiguen la misma función.

    El objetivo tampoco debe ser convertir cada comida en un examen cognitivo. Un perro puede necesitar ocasiones en las que comer sea sencillo. La teoría de bienestar positivo valora oportunidades de elección y agencia, no una obligación permanente de trabajar. De hecho, el resultado de contrafreeloading en perros sugiere que ofrecer ambas alternativas puede ser más informativo que imponer siempre la opción difícil.

    Una estrategia práctica es utilizar una parte de la ración de formas variables:

    • plato;
    • búsqueda sencilla;
    • entrenamiento;
    • juguetes;
    • alimentación dispersa;
    • masticación apropiada y segura.

    El balance depende del perro. Lo importante es que el método:

    1. no comprometa nutrición;
    2. no genere competencia;
    3. no produzca frustración excesiva;
    4. sea seguro físicamente;
    5. permita éxito;
    6. ofrezca una función conductual clara.

    La tesis central será:

    La comida no termina en el nutriente. Para un perro, obtenerla también puede ser una actividad de búsqueda, exploración, manipulación y resolución de problemas. Pero enriquecimiento no significa obligarlo a trabajar por cada bocado: el mejor método es el que combina nutrición correcta, seguridad, preferencias individuales y oportunidades conductuales adecuadas.


    2. Pregunta principal

    Pregunta central

    ¿Importa para el bienestar de un perro cómo obtiene su alimento, además de qué y cuánto come?

    Preguntas secundarias

    1. ¿Qué es foraging?
    2. ¿Qué diferencia búsqueda de comida de consumo?
    3. ¿Qué es feeding enrichment?
    4. ¿Qué es contrafreeloading?
    5. ¿Los perros prefieren trabajar por comida?
    6. ¿Qué sabemos de los perros de compañía?
    7. ¿Qué sabemos de perros de kennel/refugio?
    8. ¿Qué diferencia plato de puzzle feeder?
    9. ¿Qué diferencia slow feeder de puzzle feeder?
    10. ¿Qué diferencia scatter feeding de nosework?
    11. ¿Qué función cumple el olfato?
    12. ¿Qué función cumple resolver un problema?
    13. ¿Puede el enriquecimiento producir frustración?
    14. ¿Cómo ajustar dificultad?
    15. ¿Todos los perros deben trabajar por comida?
    16. ¿Cuándo un plato es mejor?
    17. ¿Cómo afecta edad?
    18. ¿Cómo afecta dolor o enfermedad?
    19. ¿Cómo afecta salud dental?
    20. ¿Cómo afecta obesidad?
    21. ¿Cómo manejar hogares con varios perros?
    22. ¿Qué riesgo existe de resource guarding?
    23. ¿Qué significa “éxito” en una actividad alimentaria?
    24. ¿Se pueden utilizar comidas para entrenamiento?
    25. ¿Cómo evaluar si un método funciona para ese perro?

    Alcance

    El dossier trata la forma de entrega del alimento, no formula dietas ni recomienda tipos nutricionales específicos. La adecuación nutricional, dietas terapéuticas, alergias y enfermedades deben evaluarse veterinariamente.


    3. Conceptos fundamentales

    3.1 Alimentación

    Proceso completo relacionado con acceso, obtención y consumo del alimento.

    3.2 Ingestión

    Entrada y consumo del alimento.

    3.3 Foraging

    Conjunto de comportamientos empleados para localizar, seleccionar y obtener alimento.

    3.4 Appetitive behavior

    Conductas previas a la obtención del recurso, como búsqueda, exploración o aproximación.

    3.5 Consummatory behavior

    Conductas asociadas al consumo del recurso.

    3.6 Feeding enrichment

    Método de presentación del alimento diseñado para aumentar interacción, búsqueda o manipulación.

    Heys et al. (2024) lo definieron operacionalmente como alimentar mediante actividades interactivas que exigen cierto trabajo para obtener comida, excluyendo entrenamiento directo.

    3.7 Contrafreeloading

    Trabajar por un recurso cuando un recurso equivalente está disponible sin esfuerzo.

    3.8 Puzzle feeder

    Dispositivo que exige una secuencia de manipulación o resolución para acceder al alimento.

    3.9 Slow feeder

    Dispositivo cuyo objetivo principal es reducir velocidad de ingestión.

    Puede o no exigir resolución cognitiva relevante.

    3.10 Scatter feeding

    Distribuir alimento en un área para que el perro lo localice.

    3.11 Enriquecimiento

    Intervención que aumenta oportunidades de realizar conductas relevantes y puede mejorar el bienestar del individuo.

    No todo objeto novedoso es enriquecimiento automáticamente.

    3.12 Frustración

    Estado afectivo negativo que puede surgir cuando una meta esperada está bloqueada o es difícil de alcanzar.


    4. Evolución y ecología alimentaria

    4.1 No son lobos domésticos que necesitan cazar

    La ecología del perro se transformó durante domesticación.

    Cardinali et al. (2023):

    • lobos: predadores sociales especializados;
    • perros libres: fuerte dependencia de nichos humanos y residuos.

    4.2 Evidencia arqueológica

    Losey et al. (2022) muestran cambios de largo plazo en dieta y foraging de perros siberianos.

    Incluyeron:

    • carroñeo;
    • pequeños recursos;
    • alimentos acuáticos;
    • recursos antropogénicos.

    Conclusión

    No existe un único patrón ancestral de “caza” que deba recrearse.

    Lo conservado

    Buscar y manipular recursos sigue siendo parte del repertorio conductual.


    5. Domesticación e historia

    Una característica de la domesticación es que humanos proporcionan alimento con alta previsibilidad.

    Cambio funcional

    Perro libre:
    buscar → encontrar → consumir.

    Perro doméstico:
    plato → consumir.

    Ventaja

    • eficiencia;
    • seguridad;
    • nutrición controlada.

    Posible costo

    menos oportunidades para:

    • buscar;
    • resolver;
    • explorar.

    No asumir que el costo existe en igual magnitud para cada perro.


    6. Etología

    Secuencia funcional simplificada

    motivación alimentaria
    → búsqueda
    → localización
    → adquisición
    → manipulación
    → consumo.

    El plato puede acortar la secuencia principalmente a:
    → consumo.

    ¿Es malo?

    No automáticamente.

    La cuestión es si el perro dispone de suficientes oportunidades conductuales en otros momentos.

    Tinbergen

    Mecanismo

    hambre, olor, aprendizaje, motivación.

    Ontogenia

    experiencia con dispositivos y acceso humano.

    Función

    adquirir energía/nutrientes e información.

    Filogenia

    herencia canina modificada por domesticación.


    7. Cognición y aprendizaje

    7.1 Problema-resolución

    McGowan et al. (2014):

    12 beagles.

    Condición experimental:
    conducta correcta → acceso a recompensa.

    Control:
    recompensa independiente de su conducta.

    Resultado

    Perros con control mostraron más señales compatibles con excitación positiva tras resolver tareas.

    Controles mostraron más señales de frustración.

    Aplicación

    Conseguir comida mediante una tarea puede aportar:

    • control;
    • competencia;
    • información.

    7.2 Dificultad

    Para ser funcional:

    reto > 0
    pero
    reto < capacidad máxima frustrante.

    Principio

    desafío manejable.


    7.3 Anticipación

    Dispositivo alimentario puede adquirir valor predictivo.

    Ver Kong
    → anticipación de comida.

    Esto puede ser agradable o generar alta excitación dependiendo del individuo.


    7.4 Aprendizaje operante

    Mover tapa
    → alimento.

    Empujar objeto
    → alimento.

    Control

    El perro descubre:

    “mi conducta produce el recurso”.


    8. Desarrollo e individualidad

    Cachorros

    Usar tareas:

    • simples;
    • seguras;
    • fáciles de resolver.

    Adultos

    Puede incrementarse dificultad según experiencia.

    Seniors

    Considerar:

    • movilidad;
    • visión;
    • olfato;
    • función cognitiva;
    • dolor.

    Dolor

    Un puzzle que exige:

    • bajar cuello;
    • usar patas;
    • empujar fuerte

    puede no ser apropiado.

    Salud dental

    Masticación intensa puede ser inadecuada en:

    • enfermedad periodontal;
    • dientes lesionados;
    • dolor oral.

    9. Análisis del comportamiento

    Caso A — come en 20 segundos

    Posibilidades:

    • alta motivación;
    • historia competitiva;
    • patrón individual.

    Slow feeder puede:

    • alargar tiempo.

    Pero:
    no resuelve automáticamente la causa.


    Caso B — ladra frente al puzzle

    Puede ser:

    • excitación;
    • estrategia aprendida;
    • frustración.

    Observar:

    • persevera;
    • progresa;
    • abandona;
    • rompe el dispositivo.

    Caso C — no quiere el puzzle

    No asumir:

    “es flojo”.

    Puede:

    • preferir comida fácil;
    • no entender;
    • sentir dolor;
    • tener baja motivación.

    Caso D — protege el dispositivo

    Puede existir:

    • valor alto;
    • competencia;
    • resource guarding.

    Gestionar separadamente.


    10. Bienestar

    10.1 Five Domains

    Dominio 1 — Nutrition

    Pregunta:
    ¿recibe cantidad y calidad correctas?

    Dominio 4 — Behavioral Interactions

    Pregunta:
    ¿puede interactuar voluntariamente con recursos y ejercer agencia?

    Conclusión

    Nutrición adecuada y experiencia conductual son dimensiones diferentes.


    10.2 Contrafreeloading en perros

    Rothkoff et al. (2024):

    38 perros.

    Opciones simultáneas:

    • bandeja;
    • snuffle mat.

    10 ensayos.

    Resultado

    Perros:

    • dispuestos a contrafreeload;
    • sin preferencia general por hacerlo.

    Sólo un perro mostró una preferencia clara según el criterio de los autores.

    Interpretación

    “Trabajar por comida” puede tener valor,
    pero no debemos imponerlo como preferencia universal.


    10.3 Puzzle enriquecido en kennels

    Schipper et al. (2008):

    17 perros:

    • 8 juguete;
    • 9 control.

    Kong relleno:

    • aumentó appetitive behavior;
    • aumentó actividad;
    • aumentó variabilidad;
    • disminuyó ladrido.

    Limitaciones

    • piloto;
    • corto plazo;
    • kennel.

    No concluir

    “Todo Kong mejora bienestar en casa”.


    10.4 Refugios y entrenamiento

    Herron et al. (2014):

    107 perros.

    Intervención:

    • juguete alimentario diario
    • entrenamiento dos veces al día.

    Resultado

    más:

    • sentarse/tumbarse;
    • permanecer quieto.

    menos:

    • saltar.

    Confusión

    No se puede separar el efecto del juguete del entrenamiento.


    10.5 Evidencia reciente en refugios

    Antonino et al. (2025):

    enriquecimiento alimentario:

    • aumentó foraging;
    • aumentó actividad;
    • no aumentó conductas sociales positivas.

    Implicación

    Intervención específica
    → efectos específicos.

    No confundir un cambio con mejora global del welfare.


    10.6 Hogares: la evidencia es principalmente encuesta

    Heys et al. (2024):

    1,750 respuestas.

    Usos frecuentes:

    • Kongs;
    • chews;
    • activity toys;
    • snuffle mats;
    • slow feeders;
    • scatter feeding;
    • scent games.

    Beneficios percibidos

    • estimulación mental;
    • menor hambre;
    • menos begging.

    Limitaciones

    • auto-selección;
    • percepción del responsable;
    • transversal.

    No causalidad

    No sabemos si CEF causó las diferencias.


    10.7 Frustración

    Heys et al.:

    durante enriquecimiento se reportaron más:

    • ladridos;
    • vocalización;
    • mordida;
    • pawing.

    Interpretación

    Algunas conductas son parte de la tarea.

    Otras pueden indicar frustración.

    Regla

    Observar:

    • progreso;
    • persistencia;
    • abandono;
    • intensidad.

    10.8 Buscar alimento ≠ felicidad automática

    Burman et al. (2011):

    12 beagles;
    búsqueda en laberinto.

    Hipótesis:
    post-consumo → sesgo más positivo.

    Resultado:
    uno de los patrones ambiguos fue abordado más lentamente.

    Valor

    No toda actividad que parece “natural” produce automáticamente el estado afectivo esperado.


    10.9 Duración de la comida

    Algunos dispositivos pueden prolongar el consumo.

    Heys et al. citan un pequeño estudio de 9 perros:
    Kong ≈ consumo mucho más lento que plato.

    Precaución

    No extrapolar “20 veces” como ley.


    10.10 Plato

    Ventajas:

    • simple;
    • rápido;
    • limpio;
    • medible;
    • predecible.

    Puede ser óptimo cuando

    • perro está enfermo;
    • hay dolor;
    • necesita monitorización;
    • puzzle genera frustración;
    • tiene baja motivación.

    Conclusión

    Plato:
    no es enemigo del enriquecimiento.


    10.11 Slow feeder

    Objetivo principal:
    reducir velocidad.

    No asumir

    slow feeder

    foraging complejo.

    Puede ser simplemente una barrera física.


    10.12 Scatter feeding

    Ventajas potenciales:

    • búsqueda;
    • olfato;
    • mayor duración.

    Riesgos

    • comida perdida;
    • ingestión de suciedad;
    • competencia entre perros.

    Usar en zona segura y limpia.


    10.13 Snuffle mat

    Puede promover:

    • olfateo;
    • búsqueda.

    Contrafreeloading:
    perros pueden usarla incluso con comida libre disponible.

    Pero

    no es universalmente preferida.


    10.14 Puzzle feeders

    Pueden proporcionar:

    • manipulación;
    • resolución;
    • control.

    Requisitos

    • dificultad adecuada;
    • tamaño seguro;
    • supervisión inicial.

    10.15 Alimentación mediante entrenamiento

    Ejemplo:

    ración usada como reforzador.

    Funciones

    • aprendizaje;
    • interacción social;
    • control.

    Diferencia

    No es exactamente feeding enrichment según definición de Heys,
    porque exige respuestas entrenadas.


    10.16 Chewing / licking

    Pueden prolongar interacción con alimento.

    La revisión de Bosch et al. / literatura reciente sobre chewing destaca posibles funciones conductuales, pero la base empírica de welfare sigue desarrollándose.

    No asumir

    masticar o lamer

    calmar universalmente.


    10.17 Calorías

    Todo alimento cuenta.

    Error

    ración completa
    +
    Kong extra
    +
    premios de entrenamiento.

    Resultado

    exceso energético potencial.

    Aplicación

    Utilizar parte de la ración cuando sea apropiado.


    10.18 Multi-dog households

    Heys et al. encontraron que controlar ingesta en hogares multicaninos era una barrera frecuente.

    Problemas

    • competencia;
    • robo;
    • velocidad;
    • resource guarding.

    Manejo

    alimentar separados cuando sea necesario.


    10.19 Resource guarding

    La comida es un recurso valioso.

    Investigación de guardia de recursos muestra que conducta depende del contexto y puede cambiar entre refugio y hogar.

    Evitar

    meter la mano o quitar comida repetidamente para “enseñar quién manda”.

    Mejor

    • distancia;
    • intercambio;
    • manejo;
    • evaluación profesional si existe riesgo.

    10.20 Elección

    Una estrategia interesante:

    ofrecer ocasionalmente:

    • alimento fácil;
    • alimento que requiere trabajo.

    Observar preferencia.

    Agencia

    El perro puede mostrar:

    • cuándo quiere buscar;
    • cuándo quiere comer directo.

    10.21 Modelo BUSCA

    Herramienta pedagógica, no validada.

    B — Balance nutricional

    ¿la ración sigue siendo correcta?

    U — Utilidad conductual

    ¿qué conducta pretende ofrecer?

    S — Seguridad

    ¿hay riesgo físico/competencia?

    C — Capacidad individual

    ¿puede resolverlo?

    A — Afecto/afrontamiento

    ¿parece interesado o frustrado?


    11. Manejo y entrenamiento

    Introducción de puzzle

    1. empezar fácil;
    2. mostrar mecanismo;
    3. permitir éxito;
    4. aumentar dificultad gradualmente.

    Señales de dificultad excesiva

    • abandono rápido;
    • vocalización persistente;
    • morder destructivamente el objeto;
    • escalada intensa sin progreso.

    Perros nuevos

    No introducir alta dificultad en momentos de hambre extrema.

    Entrenamiento

    Parte de la comida puede utilizarse como reforzador,
    pero no debe convertir cada interacción en una tarea obligatoria.


    12. Aplicaciones prácticas

    Esto significa que…

    El plato puede seguir existiendo.

    En la vida cotidiana

    Una misma ración puede dividirse:

    • parte en plato;
    • parte en búsqueda;
    • parte en entrenamiento.

    Observar

    • entusiasmo;
    • frustración;
    • velocidad;
    • éxito;
    • competencia.

    Conviene evitar

    • dificultad excesiva;
    • juguetes pequeños/destructibles;
    • comida extra no contabilizada;
    • alimentar varios perros juntos si compiten;
    • imponer puzzle a un perro que claramente lo evita.

    Podría ayudar

    • rotar métodos;
    • ofrecer elección;
    • adaptar a edad/salud;
    • empezar simple.

    13. Mitos y controversias

    Mito 1 — “El plato siempre es la mejor forma”

    Clasificación: contradicho como regla universal.

    Otras formas pueden aumentar búsqueda, actividad y manipulación.


    Mito 2 — “El plato es malo”

    Clasificación: incorrecto.

    Puede ser perfectamente apropiado.


    Mito 3 — “Los perros prefieren ganarse su comida”

    Clasificación: contradicho como regla.

    Rothkoff et al. encontraron disposición pero no preferencia general por contrafreeloading.


    Mito 4 — “Todo perro necesita trabajar por toda su comida”

    Clasificación: evidencia insuficiente.

    No existe respaldo para una obligación universal.


    Mito 5 — “Un puzzle siempre es enriquecimiento”

    Clasificación: incorrecto.

    Puede ser frustrante o inapropiado.


    Mito 6 — “Más difícil = más enriquecedor”

    Clasificación: contradicho conceptualmente.

    Una dificultad excesiva puede generar frustración.


    Mito 7 — “Buscar comida siempre relaja”

    Clasificación: evidencia insuficiente.

    El estado afectivo depende de contexto y tarea.


    Mito 8 — “Slow feeder y puzzle son lo mismo”

    Clasificación: incorrecto.

    Tienen funciones que pueden diferir.


    Mito 9 — “Los premios de enriquecimiento no cuentan como calorías”

    Clasificación: nutricionalmente incorrecto.

    Toda energía ingerida cuenta.


    Mito 10 — “Si protege el alimento hay que quitárselo para enseñarle”

    Clasificación: práctica de riesgo y no respaldada como regla.

    La competencia debe manejarse y evaluarse.


    14. Estado de la evidencia

    14.1 Rothkoff et al. (2024)

    Tipo: estudio experimental de preferencia/contrafreeloading.

    Muestra: 38 perros de compañía.

    Hallazgo: disposición a trabajar por comida, pero no preferencia general por hacerlo.

    Limitación: comparación específica tray vs snuffle mat; comida visible; contexto experimental.

    Confianza: alta para ese paradigma.

    Uso: controversia central.


    14.2 Schipper et al. (2008)

    Tipo: piloto experimental.

    Muestra: 17 perros de laboratorio.

    Hallazgo: Kong aumentó comportamiento alimentario apetitivo, actividad y variabilidad; disminuyó ladrido.

    Limitación: corto plazo; kennel; muestra pequeña.

    Confianza: moderada.


    14.3 Herron et al. (2014)

    Tipo: ensayo aleatorizado.

    Muestra: 107 perros de refugio.

    Intervención: juguete alimentario + entrenamiento.

    Hallazgo: aumentaron algunas conductas deseables y disminuyó salto.

    Limitación: intervención combinada; no aísla efecto del juguete.

    Confianza: moderada-alta para paquete de intervención.


    14.4 Antonino et al. (2025)

    Tipo: estudio de enriquecimiento en refugio.

    Hallazgo: food enrichment aumentó foraging y actividad, no conductas sociales positivas.

    Limitación: refugio; efecto específico a intervención/contexto.

    Confianza: moderada.


    14.5 Heys et al. (2024)

    Tipo: encuesta transversal.

    Muestra: 1,750 respuestas.

    Hallazgo: CEF ampliamente utilizado y asociado con beneficios percibidos; frustración y barreras también reportadas.

    Limitación: autoinforme y sesgo de selección; no causal.

    Confianza: alta para prácticas/percepciones, baja-moderada para beneficios causales.


    14.6 McGowan et al. (2014)

    Tipo: estudio experimental.

    Muestra: 12 beagles.

    Hallazgo: control sobre resolución de tarea produjo respuestas emocionales diferentes respecto a recompensa no contingente.

    Limitación: laboratorio; tarea no específica de alimentación cotidiana.

    Confianza: moderada-alta para mecanismo de control/competencia.


    14.7 Burman et al. (2011)

    Tipo: cognitive bias experimental.

    Muestra: 12 beagles.

    Hallazgo: búsqueda de comida en laberinto no produjo el cambio positivo esperado en juicio ambiguo post-consumo.

    Limitación: pequeño, población homogénea, interpretación compleja.

    Confianza: moderada.

    Uso: evitar “foraging siempre = estado positivo”.


    14.8 Littlewood et al. (2023)

    Tipo: revisión conceptual.

    Hallazgo: contrafreeloading, exploración y resolución de problemas pueden constituir agency/competence-building.

    Limitación: marco conceptual, no ensayo canino específico.

    Confianza: alta conceptual.


    14.9 Losey et al. (2022)

    Tipo: arqueología/isótopos/ecología histórica.

    Hallazgo: la ecología alimentaria de perros antiguos fue variada y vinculada a recursos humanos; no simplemente caza tipo lobo.

    Limitación: poblaciones siberianas históricas.

    Confianza: alta para esos datos históricos.


    14.10 Cardinali et al. (2023)

    Tipo: revisión de domesticación.

    Hallazgo: perros libres y lobos difieren marcadamente en ecología alimentaria; perros dependen más de recursos antropogénicos.

    Limitación: revisión amplia, heterogeneidad entre poblaciones.

    Confianza: alta conceptual.


    15. Banco de evidencia

    Evidencia 1

    Afirmación: Cómo se presenta el alimento puede modificar conducta.

    Fuente: Schipper et al. (2008); Antonino et al. (2025).

    Nivel de certeza: moderado-alto.


    Evidencia 2

    Afirmación: Perros de compañía pueden estar dispuestos a trabajar por comida aunque exista comida libre.

    Fuente: Rothkoff et al. (2024).

    Nivel de certeza: alto para paradigma estudiado.


    Evidencia 3

    Afirmación: No muestran una preferencia general por trabajar por comida.

    Fuente: Rothkoff et al. (2024).

    Nivel de certeza: alto para tray vs snuffle mat.


    Evidencia 4

    Afirmación: Alimentación enriquecida es popular, pero beneficios domésticos están poco probados experimentalmente.

    Fuente: Heys et al. (2024).

    Nivel de certeza: alto respecto al vacío experimental.


    Evidencia 5

    Afirmación: Enriquecimiento alimentario puede aumentar foraging.

    Fuente: Schipper et al. (2008); Antonino et al. (2025).

    Nivel de certeza: moderado.


    Evidencia 6

    Afirmación: Resolver una tarea para obtener recompensa puede generar una experiencia diferente a recibirla sin control.

    Fuente: McGowan et al. (2014).

    Nivel de certeza: moderado-alto.


    Evidencia 7

    Afirmación: Buscar comida no garantiza automáticamente un estado afectivo positivo.

    Fuente: Burman et al. (2011).

    Nivel de certeza: moderado.


    Evidencia 8

    Afirmación: Dificultad excesiva puede convertir enriquecimiento en frustración.

    Fuente: Heys et al. (2024) + principios de motivación/aprendizaje.

    Nivel de certeza: moderado-alto.


    Evidencia 9

    Afirmación: Ecología alimentaria del perro no puede reducirse a caza de lobos.

    Fuente: Losey et al. (2022); Cardinali et al. (2023).

    Nivel de certeza: alto.


    Evidencia 10

    Afirmación: Plato y enrichment feeding pueden coexistir.

    Fuente: Rothkoff et al. (2024) + estado de la evidencia.

    Nivel de certeza: alto como recomendación prudente, no como ensayo comparativo longitudinal.


    16. Propuesta de estructura del artículo

    H1 — Comer también es comportamiento

    Gancho

    “La misma ración puede alimentar el cuerpo de la misma forma y ofrecer experiencias completamente diferentes.”


    H2 — Nutrición y comportamiento son dos preguntas distintas

    Explicar

    qué come
    vs.
    cómo lo obtiene.


    H2 — ¿Qué es foraging?

    Desmontar

    foraging ≠ “hacer que el perro cace como un lobo”.


    H2 — Lo que la domesticación cambió

    Explicar

    carroñeo;
    recursos humanos;
    ecología flexible.


    H2 — La gran pregunta: ¿los perros prefieren trabajar por comida?

    Evidencia

    Rothkoff et al. (2024).

    Mensaje

    disposición ≠ preferencia.


    H2 — Qué puede aportar un juguete alimentario

    Evidencia

    Schipper.

    Matiz

    kenneldogs, corto plazo.


    H2 — ¿Y en perros de casa?

    Evidencia

    Heys.

    Mensaje

    mucho uso;
    poca causalidad demostrada.


    H2 — Cuando el puzzle deja de ser enriquecimiento

    Explicar

    frustración;
    dificultad;
    abandono.


    H2 — El valor de resolver algo

    Evidencia

    McGowan.


    H2 — Pero buscar comida no siempre produce “felicidad”

    Evidencia

    Burman.


    H2 — Plato, slow feeder, snuffle mat o puzzle: no hacen lo mismo

    Tabla conceptual

    función;
    ventajas;
    límites.


    H2 — ¿Cómo elegir?

    Preguntas

    1. ¿lo entiende?
    2. ¿puede hacerlo?
    3. ¿lo disfruta?
    4. ¿es seguro?
    5. ¿sigue recibiendo la ración correcta?

    H2 — Una estrategia flexible

    Ejemplo

    parte fácil
    +
    parte búsqueda
    +
    parte entrenamiento.


    H2 — La pregunta final

    No:

    “¿debería dejar de usar plato?”

    Sí:

    “¿qué forma de obtener comida es segura, nutricionalmente correcta y valiosa para este perro?”


    17. Preguntas todavía abiertas

    1. ¿Qué porcentaje de perros prefiere distintos tipos de feeding enrichment?
    2. ¿Cómo cambia contrafreeloading con edad?
    3. ¿Cómo cambia con raza/linaje?
    4. ¿Cómo cambia con experiencia?
    5. ¿Cómo cambia con hambre?
    6. ¿Qué dificultad produce challenge óptimo?
    7. ¿Cómo medir frustración durante puzzles?
    8. ¿Qué métodos mejoran welfare a largo plazo?
    9. ¿Cuánto dura el efecto de novedad?
    10. ¿Existe habituación a puzzle feeders?
    11. ¿Qué papel tiene olfato?
    12. ¿Qué efecto tiene scatter feeding sobre estrés?
    13. ¿Qué efecto tiene licking?
    14. ¿Qué efecto tiene chewing?
    15. ¿Cómo afecta alimentación enriquecida a sueño posterior?
    16. ¿Cómo afecta begging?
    17. ¿Cómo afecta saciedad subjetiva?
    18. ¿Puede ayudar a manejo de obesidad?
    19. ¿Qué riesgos físicos tienen dispositivos comerciales?
    20. ¿Cómo adaptar a braquicéfalos?
    21. ¿Cómo adaptar a perros con OA?
    22. ¿Cómo adaptar a perros con enfermedad dental?
    23. ¿Cómo manejar hogares multicaninos?
    24. ¿Qué relación tiene con resource guarding?
    25. ¿Qué combinación plato/enrichment optimiza bienestar?

    18. Referencias

    Antonino, G. V., Lovestain, D. D. C., Burle, M. M. C., & de Azevedo, C. S. (2025). Effects of two types of environmental enrichment on the behavior of dogs in shelters. Journal of Veterinary Behavior, 80, 28–38. https://doi.org/10.1016/j.jveb.2025.05.004

    Burman, O. H. P., McGowan, R., Mendl, M., Norling, Y., Paul, E., Rehn, T., & Keeling, L. J. (2011). Using judgement bias to measure positive affective state in dogs. Applied Animal Behaviour Science, 132(3–4), 160–168. https://doi.org/10.1016/j.applanim.2011.04.001

    Cardinali, I., Lancioni, H., Giontella, A., Capodiferro, M. R., Capomaccio, S., Buttazzoni, L., Bigi, D., & Achilli, A. (2023). Being a dog: A review of the domestication process. Genes, 14(5), 992. https://doi.org/10.3390/genes14050992

    Herron, M. E., Kirby-Madden, T. M., & Lord, L. K. (2014). Effects of environmental enrichment on the behavior of shelter dogs. Journal of the American Veterinary Medical Association, 244(6), 687–692. https://doi.org/10.2460/javma.244.6.687

    Heys, M., Lloyd, I., & Westgarth, C. (2024). ‘Bowls are boring’: Investigating enrichment feeding for pet dogs and the perceived benefits and challenges. Veterinary Record, 194(4), e3169. https://doi.org/10.1002/vetr.3169

    Littlewood, K. E., Heslop, M. V., & Cobb, M. L. (2023). The agency domain and behavioral interactions: Assessing positive animal welfare using the Five Domains Model. Frontiers in Veterinary Science, 10, 1284869. https://doi.org/10.3389/fvets.2023.1284869

    Losey, R. J., Nomokonova, T., Fleming, L. S., et al. (2022). The evolution of dog diet and foraging: Insights from archaeological canids in Siberia. Science Advances, 8(29), eabo6493. https://doi.org/10.1126/sciadv.abo6493

    McGowan, R. T. S., Rehn, T., Norling, Y., & Keeling, L. J. (2014). Positive affect and learning: Exploring the “Eureka Effect” in dogs. Animal Cognition, 17(3), 577–587. https://doi.org/10.1007/s10071-013-0688-x

    Mellor, D. J., Beausoleil, N. J., Littlewood, K. E., McLean, A. N., McGreevy, P. D., Jones, B., & Wilkins, C. (2020). The 2020 Five Domains Model: Including human–animal interactions in assessments of animal welfare. Animals, 10(10), 1870. https://doi.org/10.3390/ani10101870

    Rothkoff, L., Feng, L., & Byosiere, S.-E. (2024). Domestic pet dogs (Canis lupus familiaris) do not show a preference to contrafreeload, but are willing. Scientific Reports, 14, 1314. https://doi.org/10.1038/s41598-024-51663-x

    Schipper, L. L., Vinke, C. M., Schilder, M. B. H., & Spruijt, B. M. (2008). The effect of feeding enrichment toys on the behaviour of kennelled dogs (Canis familiaris). Applied Animal Behaviour Science, 114(1–2), 182–195. https://doi.org/10.1016/j.applanim.2008.01.001

    Wells, D. L. (2004). A review of environmental enrichment for kennelled dogs, Canis familiaris. Applied Animal Behaviour Science, 85(3–4), 307–317. https://doi.org/10.1016/j.applanim.2003.11.005


    Nota metodológica para el futuro redactor

    Este artículo debe evitar dos extremos:

    Extremo A

    “El plato es aburrido y malo.”

    Extremo B

    “No importa cómo come mientras reciba nutrientes.”

    La posición científicamente más defendible es:

    La nutrición cubre una necesidad fisiológica; la forma de obtener el alimento puede añadir oportunidades de búsqueda, manipulación, aprendizaje y agencia. Esas oportunidades pueden ser valiosas, pero no son igualmente valiosas ni necesarias para todos los perros.

    Debe conservar estas distinciones:

    1. nutrición ≠ experiencia alimentaria;
    2. foraging ≠ cazar como un lobo;
    3. disposición a trabajar ≠ preferencia por trabajar;
    4. puzzle ≠ enriquecimiento automático;
    5. dificultad ≠ valor;
    6. slow feeding ≠ problem solving necesariamente;
    7. comida utilizada en enriquecimiento ≠ calorías gratuitas;
    8. plato ≠ método inferior por definición;
    9. búsqueda ≠ relajación automática;
    10. alimentación enriquecida ≠ adecuada para todos los contextos.

    La frase rectora sugerida es:

    Para un perro, comer puede empezar antes del primer bocado: buscar, elegir, manipular y resolver cómo obtener alimento también forman parte del comportamiento.

    Una segunda frase útil:

    No se trata de retirar el plato y convertir cada comida en un examen; se trata de reconocer que algunas comidas pueden ser también oportunidades conductuales.

    La fórmula práctica será:

    alimentación que puede nutrir cuerpo y conducta al mismo tiempo.

    El siguiente artículo del clúster puede profundizar específicamente en olfato: por qué buscar con la nariz importa y qué sabemos realmente sobre enriquecimiento olfativo.

  • El derecho a descansar sin ser molestado (Artículo 13)

    Nota terminológica inicial

    En este dossier, la expresión “derecho a descansar sin ser molestado” se utiliza como una formulación editorial y de bienestar: el perro debería disponer de oportunidades reales para dormir y descansar sin interrupciones innecesarias.

    No se presenta como una afirmación de que exista, en todas las jurisdicciones, un derecho jurídico autónomo con esa denominación.

    La formulación científica más precisa es:

    Un entorno de bienestar adecuado debe proporcionar oportunidades de descanso y sueño compatibles con comodidad física, seguridad, regulación térmica, baja perturbación y cierto grado de elección sobre dónde y cuándo retirarse.


    1. Resumen ejecutivo

    Un buen lugar de descanso para un perro no es simplemente “una cama”. Es una combinación de espacio, superficie, temperatura, ruido, luz, accesibilidad, seguridad social y posibilidad de no ser interrumpido. La ciencia del bienestar animal ubica estas variables principalmente dentro del Dominio 2 —Physical Environment— del modelo Five Domains, pero la posibilidad de elegir o abandonar un lugar de descanso también conecta con el Dominio 4 —Behavioral Interactions/agency— (Mellor et al., 2020; Littlewood et al., 2023).

    Esto significa que evaluar el descanso requiere dos preguntas diferentes:

    1. ¿Existe un lugar físicamente adecuado?
    2. ¿Puede el perro utilizarlo realmente para descansar sin ser perturbado?

    Un perro puede tener una cama costosa y, aun así, dormir mal si está situada en un pasillo de alto tránsito, junto a una fuente de ruido, en una zona térmicamente incómoda, si otros animales le desplazan o si las personas lo acarician, despiertan o manipulan cada vez que se tumba.

    El artículo anterior de esta serie mostró que el sueño canino es polifásico y que duración y calidad varían con edad, ambiente y estado de salud. El presente dossier da el siguiente paso: ¿qué características del ambiente hacen posible ese sueño y descanso?

    La evidencia directa en perros todavía es menor de lo que suelen sugerir las recomendaciones populares. No existe un ensayo que haya identificado “la cama perfecta para todos los perros” ni una fórmula universal de tamaño, firmeza, material o ubicación. Sin embargo, varias líneas de evidencia permiten establecer principios sólidos.

    Primero, el ambiente sensorial importa. Schork et al. (2022) observaron durante ocho meses a 13 perros alojados en kennel y encontraron que el sueño nocturno disminuía cuando aumentaban la temperatura ambiental y la duración de la luz diurna. El sueño diurno disminuía en días con mayor ruido y mayor actividad adrenocortical. El contexto de laboratorio limita la extrapolación a hogares, pero demuestra que temperatura, luz y sonido pueden modificar de forma mensurable el sueño canino.

    Segundo, la continuidad del sueño importa. Tooley y Heath (2022), en una encuesta de 1,330 perros de compañía, encontraron que los perros descritos como más fácilmente perturbables mientras el responsable estaba despierto tendían a presentar mayores puntuaciones de problemas conductuales reportados. El estudio es correlacional y no demuestra que la perturbación del sueño causara esos problemas, pero respalda la relevancia de preguntar no sólo “¿cuánto duerme?”, sino también “¿cuánto le dejan dormir?”

    Tercero, el tipo de superficie puede importar y existen preferencias individuales. Normando et al. (2014) observaron 12 perros de refugio alojados en parejas y compararon una cama de tela con una cesta plástica. Los perros fueron registrados con mucha mayor frecuencia en la cama de tela que en la cesta plástica —53% frente a 15% de los escaneos—. El estudio no permite concluir que “todos los perros prefieren camas blandas”: la muestra fue pequeña, el contexto era de refugio y sólo se compararon dos opciones. Sí demuestra que las características del área de descanso pueden modificar su uso y que ofrecer alternativas permite detectar preferencias.

    Cuarto, accesibilidad importa. Eisele (2001) describió un grupo de 30 beagles geriátricos alojados inicialmente con bancos elevados; algunos de los perros más viejos tenían dificultades para saltar desde ellos. La introducción de camas bajas buscó mejorar seguridad y comodidad, y varios perros las utilizaron regularmente. Aunque se trata de un informe antiguo y descriptivo, ilustra un principio clínicamente razonable: un lugar de descanso deja de ser adecuado si el perro tiene dificultades para entrar, salir, levantarse o acomodarse.

    Quinto, seguridad no significa necesariamente aislamiento social. En un estudio polisomnográfico muy pequeño, Baranyai et al. (2025) compararon el sueño de nueve perros en un ambiente desconocido acompañados por su responsable o por una persona amable pero desconocida. Con el responsable presente, los perros mostraron menor latencia de sueño, mayor eficiencia y más sueño NREM. La muestra es demasiado pequeña para establecer que un perro deba dormir junto a su persona, pero sugiere que sentirse socialmente seguro puede facilitar el sueño en determinadas circunstancias.

    Esto conduce a una distinción importante:

    “No ser molestado” no significa necesariamente “estar solo”.

    Algunos perros pueden descansar profundamente cerca de su familia; otros pueden necesitar mayor distancia. El objetivo no es imponer aislamiento, sino proporcionar una opción de retirada suficientemente segura y respetada.

    Sexto, la interacción humana no es siempre beneficiosa por el simple hecho de ser afectuosa. Sarrafchi et al. (2025), en un estudio piloto con 18 perros de terapia, encontraron más comportamiento de orejas hacia atrás durante contacto físico forzado que durante interacciones en las que el perro podía elegir aproximarse o alejarse. Los perros pasaban la mayor parte del tiempo cerca de las personas incluso cuando podían retirarse. Aunque el estudio no investigó sueño, apoya el principio de que la proximidad voluntaria y el contacto impuesto no son equivalentes.

    Esto es directamente relevante para la controversia “el perro siempre está disponible”. Vivir con un perro no significa que cada momento en el que está tumbado sea una invitación a:

    • acariciarlo;
    • abrazarlo;
    • moverlo;
    • llamar su atención;
    • tomarse fotos;
    • jugar;
    • pedirle una conducta.

    La cercanía social puede ser positiva, pero la disponibilidad permanente elimina oportunidades de control y puede interrumpir descanso.

    Séptimo, en hogares con niños, respetar el sueño tiene además una dimensión de seguridad. La American Veterinary Medical Association recomienda enseñar a los niños a no aproximarse ni molestar a perros que están durmiendo, comiendo o cuidando cachorros. El programa educativo “The Blue Dog” también ha utilizado situaciones relacionadas con perros dormidos para enseñar elecciones seguras a niños pequeños; estudios controlados muestran que programas de este tipo pueden mejorar el reconocimiento de situaciones de riesgo, aunque transferir ese conocimiento a conducta real sigue siendo difícil (Meints & de Keuster, 2009; Schwebel et al., 2012). Por tanto, “dejar dormir al perro” es simultáneamente una recomendación de bienestar y una medida razonable de prevención.

    Octavo, espacio y posibilidad de separación forman parte del descanso. Five Domains considera dentro del ambiente físico aspectos como espacio, sustrato, temperatura, ruido y luz. Versiones operativas del modelo señalan además la importancia de disponer de espacio suficiente para separar zonas funcionales y permitir posturas cómodas. Littlewood et al. (2023) menciona específicamente que proporcionar más de un área de descanso puede permitir al perro elegir ubicación y postura y ejercer agencia.

    En un hogar, esto puede traducirse en varias opciones:

    • una superficie más blanda;
    • una superficie más fresca;
    • un sitio próximo a la familia;
    • un sitio más apartado.

    No todos los perros necesitan cuatro camas; la idea importante es que la elección puede permitir regulación térmica, social y postural.

    Noveno, un buen lugar de descanso debe permitir posturas cómodas. Un perro debería poder, según su preferencia y capacidad física, cambiar de posición, tumbarse lateralmente, acurrucarse o estirarse sin que el espacio lo impida. En perros con osteoartritis, debilidad, enfermedad neurológica o edad avanzada, firmeza, altura, tracción y facilidad para levantarse pueden volverse tan importantes como la suavidad.

    Décimo, la higiene también pertenece al ambiente físico, pero “limpio” no debe confundirse con “fuertemente perfumado”. Un área seca, higiénica y sin humedad persistente favorece confort; olores intensos de productos de limpieza pueden modificar el ambiente olfativo. La evidencia canina directa sobre qué fragancias interfieren con el descanso doméstico es insuficiente, por lo que no debe inventarse una lista universal de productos prohibidos.

    La controversia “perro siempre disponible” requiere un reencuadre de la relación humano-perro. Un buen vínculo no se mide por la cantidad máxima de contacto. También incluye reconocer cuándo el perro:

    • se retira;
    • busca una superficie de descanso;
    • cambia de habitación;
    • deja de solicitar contacto;
    • duerme.

    Una regla doméstica útil puede ser:

    “Si está en su zona de descanso, nosotros no vamos hacia él para interactuar; dejamos que él decida salir.”

    No es necesario aplicarla de manera rígida en toda circunstancia, pero es especialmente valiosa con niños y con perros sensibles, mayores, doloridos o que se sobresaltan con facilidad.

    El dossier propone evaluar un lugar de descanso mediante siete dimensiones:

    1. Comodidad física: superficie y espacio para cambiar de postura.
    2. Confort térmico: posibilidad de evitar exceso de calor, frío o corrientes.
    3. Baja perturbación: ruido, luz y tránsito compatibles con descanso.
    4. Seguridad: no quedar atrapado ni expuesto a interacción forzada.
    5. Accesibilidad: entrar, salir y levantarse sin dificultad.
    6. Elección: posibilidad de escoger entre proximidad y retirada cuando sea viable.
    7. Respeto social: personas y animales no convierten el descanso en disponibilidad obligatoria.

    Esta matriz es pedagógica, no una escala clínica validada.

    La tesis central del futuro artículo será:

    Un buen lugar de descanso no se define por cuánto cuesta la cama, sino por lo que permite hacer al perro: acomodarse, regular su temperatura, sentirse seguro, retirarse y dormir sin que cada momento de quietud se convierta en una invitación a interactuar.


    2. Pregunta principal

    Pregunta central

    ¿Qué características necesita un lugar de descanso para permitir que un perro duerma y descanse con comodidad, seguridad y pocas perturbaciones?

    Preguntas secundarias

    1. ¿Qué diferencia una cama de un ambiente de descanso?
    2. ¿Qué papel tiene la superficie?
    3. ¿Los perros prefieren superficies blandas?
    4. ¿Cuánto espacio necesita un perro para descansar?
    5. ¿Debe poder estirarse completamente?
    6. ¿Qué papel tiene la temperatura?
    7. ¿Qué papel tiene el ruido?
    8. ¿Qué papel tiene la luz?
    9. ¿Qué significa fragmentación por perturbación ambiental?
    10. ¿Qué importancia tiene el tránsito de personas?
    11. ¿Qué ocurre en hogares con niños?
    12. ¿Qué ocurre con otros perros?
    13. ¿Debe disponer de un refugio privado?
    14. ¿Necesita dormir solo?
    15. ¿Puede dormir mejor cerca de su responsable?
    16. ¿Qué importancia tiene la posibilidad de elegir?
    17. ¿Qué significa no molestar?
    18. ¿Debe evitarse acariciar a un perro dormido?
    19. ¿Por qué despertar a un perro puede ser un problema de seguridad?
    20. ¿Cómo cambia el área de descanso con la edad?
    21. ¿Cómo cambia con osteoartritis o dolor?
    22. ¿Qué superficie conviene en calor?
    23. ¿Qué importancia tiene la higiene?
    24. ¿Qué señales indican que el lugar no funciona?
    25. ¿Cómo diseñar una zona doméstica de descanso?

    Alcance

    El dossier aborda perros de compañía. Mucha de la evidencia directa sobre ambiente de descanso procede de refugios y kennels, por lo que se distinguirán principios generales de recomendaciones domésticas inferidas.


    3. Conceptos fundamentales

    3.1 Lugar de descanso

    Área en la que el perro puede adoptar posturas de reposo o sueño.

    Puede ser:

    • cama;
    • tapete;
    • sofá;
    • piso;
    • jaula abierta;
    • habitación;
    • plataforma.

    3.2 Oportunidad de descanso

    Posibilidad real de permanecer en reposo sin interrupciones excesivas.

    Poseer una cama no garantiza esta oportunidad.

    3.3 Perturbación

    Evento ambiental o social que interrumpe reposo o sueño.

    Ejemplos:

    • ruido;
    • luz;
    • temperatura;
    • tacto;
    • desplazamiento;
    • paso de personas;
    • otro animal.

    3.4 Fragmentación

    Interrupción repetida del sueño o descanso.

    3.5 Confort térmico

    Estado en que el perro no necesita realizar esfuerzos excesivos para corregir frío o calor.

    3.6 Sustrato

    Superficie sobre la que descansa.

    Características:

    • firmeza;
    • textura;
    • temperatura;
    • tracción;
    • humedad.

    3.7 Refugio

    Espacio al que el animal puede retirarse y reducir exposición a estímulos.

    No necesariamente debe ser completamente cerrado.

    3.8 Agencia

    Capacidad para decidir dónde, cuándo o cómo interactuar dentro de opciones disponibles.

    3.9 Accesibilidad

    Facilidad con que el perro puede usar el área sin dolor, esfuerzo excesivo o riesgo de caída.

    3.10 Línea base

    Lugar, postura y patrón habituales del individuo.

    Un cambio sostenido puede indicar cambios de preferencia, ambiente o salud.


    4. Evolución

    El sueño reduce vigilancia activa.

    Por tanto, dormir requiere un nivel suficiente de seguridad percibida.

    Función del sitio

    Un animal selecciona lugares que equilibran:

    • seguridad;
    • temperatura;
    • proximidad social;
    • superficie;
    • visibilidad.

    Perro doméstico

    La domesticación y convivencia humana han cambiado el contexto, pero no eliminan la necesidad de poder entrar en estados de baja vigilancia.

    Inferencia

    Un entorno que obliga al perro a permanecer constantemente pendiente de personas, ruidos o animales puede interferir con esa transición.


    5. Domesticación e historia

    En hogares modernos, el perro suele descansar en espacios compartidos.

    Esto ofrece beneficios:

    • proximidad;
    • seguridad social;
    • temperatura controlada.

    Pero crea perturbaciones:

    • televisión;
    • puertas;
    • niños;
    • visitas;
    • aspiradora;
    • otros animales;
    • tacto humano.

    Problema antropocéntrico

    El humano puede interpretar:

    “está aquí con nosotros, así que quiere interactuar”.

    Pero proximidad no equivale a solicitud continua de contacto.


    6. Etología

    Selección de lugar

    Observar dónde descansa cuando dispone de elección.

    Puede preferir:

    • frío/calor;
    • cerca/lejos;
    • blando/firme;
    • abierto/cubierto.

    Cambiar de lugar

    No es necesariamente inquietud.

    Puede ser:

    • termorregulación;
    • búsqueda de silencio;
    • postura;
    • distancia social.

    Señal importante

    Un perro que se retira repetidamente después de interacción puede estar utilizando el espacio para regular exposición.


    7. Cognición y aprendizaje

    Lugar seguro

    Si una zona predice:

    • ausencia de manipulación;
    • baja perturbación;
    • comodidad;

    puede adquirir valor de seguridad.

    Contingencia

    Perro va a cama
    → personas dejan de tocarlo.

    La cama se convierte en un recurso funcional.

    Si la regla no se respeta

    Perro va a cama
    → niño lo sigue
    → interacción continúa.

    La zona pierde parte de su función como retirada.

    Aplicación

    No basta con enseñar:

    “ve a tu cama”.

    También hay que enseñar a la familia:

    “cuando está ahí, lo dejamos descansar”.


    8. Desarrollo y salud

    8.1 Cachorros

    Necesitan numerosas oportunidades de sueño.

    Un área de descanso debe ser:

    • accesible;
    • segura;
    • protegida de interacción continua.

    Riesgo doméstico

    “Jugar hasta que se canse” puede reducir oportunidades de sueño.


    8.2 Adultos

    Preferencias más estables, pero siguen variando por:

    • estación;
    • actividad;
    • contexto.

    8.3 Seniors

    Puede necesitar:

    • acceso a ras de suelo;
    • superficie estable;
    • buena tracción;
    • menor necesidad de saltar;
    • proximidad a recursos.

    Eisele (2001)

    Algunos beagles geriátricos tenían dificultad para bajar de plataformas elevadas; se añadieron camas bajas para seguridad y confort.

    Matiz

    No es un ensayo comparativo moderno.


    8.4 Dolor y osteoartritis

    Un perro puede cambiar:

    • superficie;
    • postura;
    • lugar;
    • frecuencia con que se levanta.

    Conexión con Artículo 12

    Cambio repentino del patrón de descanso:
    → considerar dolor además de ambiente.


    9. Análisis del comportamiento

    Caso 1 — duerme detrás del sofá

    Puede estar buscando:

    • oscuridad;
    • silencio;
    • distancia.

    No asumir:

    “se está aislando porque está triste”.


    Caso 2 — deja su cama y se tumba en piso

    Puede estar:

    • regulando temperatura;
    • prefiriendo firmeza;
    • evitando tránsito.

    Caso 3 — gruñe cuando alguien se acerca mientras descansa

    Hipótesis:

    • sobresalto;
    • dolor;
    • protección de espacio;
    • historia de interrupciones.

    Acción

    No probar repetidamente.

    Gestionar distancia + evaluar contexto y salud.


    Caso 4 — sigue a la persona y nunca duerme profundamente

    Puede ser:

    • hábito social;
    • hipervigilancia;
    • ansiedad;
    • ambiente activo.

    Necesita análisis más amplio.


    10. Bienestar

    10.1 Five Domains y descanso

    Dominio 2 — Physical Environment

    Incluye:

    • temperatura;
    • luz;
    • ruido;
    • sustrato;
    • espacio;
    • área de descanso.

    Dominio 4 — Behavioral Interactions

    Incluye:

    • elección;
    • interacción con el entorno;
    • posibilidad de controlar aproximación/retirada.

    Dominio 5 — Mental State

    Inferimos:

    • confort;
    • seguridad;
    • relajación;
    • incomodidad;
    • temor.

    10.2 Superficie y bedding

    Normando et al. (2014):

    12 perros de refugio alojados en pares.

    Comparación:

    • cama de tela;
    • cesta plástica.

    Uso:

    • tela: 53% de scans;
    • cesta: 15%.

    Interpretación

    Existe evidencia de preferencia contextual.

    No concluir

    “todos necesitan cama de tela”.


    10.3 Espacio

    El mismo estudio comparó:

    • 4.5 m²/perro;
    • 9 m²/perro.

    Mayor espacio aumentó actividad, exploración visual e interacciones positivas.

    Limitación

    No mide calidad de sueño directamente.

    Principio

    Espacio afecta las opciones disponibles.


    10.4 Postura

    Five Domains enfatiza sustratos que permitan confort.

    Un perro debe poder:

    • recostarse;
    • cambiar de lado;
    • adoptar posturas preferidas.

    Individualidad

    Algunos se acurrucan;
    otros se extienden.


    10.5 Temperatura

    Schork et al. (2022):

    temperaturas más altas
    → menos sueño nocturno.

    Aplicación

    Permitir elegir entre superficies más cálidas y más frescas cuando sea posible.

    No establecer

    una temperatura universal de dormitorio sin considerar:

    • pelo;
    • tamaño;
    • edad;
    • salud.

    10.6 Ruido

    Schork et al.:

    días más ruidosos
    → menos sueño diurno.

    Aplicación

    Evitar colocar el único lugar de descanso junto a:

    • puerta;
    • electrodoméstico ruidoso;
    • zona de juego;
    • tránsito constante.

    10.7 Luz

    Mayor duración de luz:
    → menos sueño nocturno en kennel.

    Hogar

    Evitar extrapolar a reglas rígidas de oscuridad.

    Sí considerar:

    • iluminación nocturna intensa;
    • pantallas;
    • tránsito.

    10.8 Continuidad

    Tooley & Heath (2022):

    mayor facilidad para ser despertado
    → asociada con mayor severidad de problemas conductuales reportados.

    Limitación

    No causal.

    Mensaje

    La calidad del descanso incluye no ser interrumpido constantemente.


    10.9 Seguridad social

    Baranyai et al. (2025):

    n=9.

    Responsable presente en ambiente desconocido:

    • menor latencia;
    • mayor eficiencia;
    • más NREM.

    Interpretación prudente

    La presencia de una figura de apego puede facilitar sueño en ciertos contextos.

    No concluir

    • compartir cama es obligatorio;
    • dormir solo es perjudicial.

    10.10 Contacto no solicitado

    Sarrafchi et al. (2025):

    18 perros de terapia.

    Contacto forzado:
    → más orejas hacia atrás.

    Libre elección:
    → posibilidad de evitar;
    → perros permanecieron cerca gran parte del tiempo.

    Aplicación al descanso

    No es un estudio de perros dormidos.

    Pero respalda:

    cercanía voluntaria ≠ disponibilidad obligatoria para tacto.


    10.11 Niños

    Seguridad

    AVMA recomienda:

    • supervisar;
    • no molestar perros que duermen;
    • permitir que se retiren.

    Investigación educativa

    Meints & de Keuster (2009):
    96 niños de 3–6 años.

    Programa Blue Dog:
    → mejoró elecciones seguras en escenarios simulados.

    Limitación

    Conocimiento seguro no siempre se transforma en conducta real.


    10.12 Otros perros

    En hogares con varios perros, un solo sitio puede no satisfacer preferencias simultáneas.

    Principio práctico

    Proporcionar suficiente espacio y más de una opción reduce dependencia de un único recurso.

    Estado de evidencia

    La evidencia doméstica específica sobre número óptimo de camas es escasa.

    No formular:

    “número de perros + 1 camas”

    como ley científica.


    10.13 Accesibilidad

    Buen lugar:

    • no exige salto si existe dolor;
    • permite levantarse;
    • tiene tracción suficiente.

    Seniors

    altura y bordes pueden ser barreras.


    10.14 Higiene

    Debe permanecer:

    • seco;
    • razonablemente limpio;
    • libre de suciedad que cause irritación.

    Precaución olfativa

    No existe evidencia suficiente para indicar una fragancia doméstica específica como óptima.


    10.15 ¿Jaula/crate?

    Una jaula abierta puede funcionar como zona de descanso para algunos perros si ha sido asociada positivamente y permite elección.

    No asumir

    crate

    refugio automáticamente.

    Si el perro está encerrado contra su voluntad, la función psicológica puede ser distinta.


    10.16 ¿Sofá o cama humana?

    Pueden ser lugares de descanso si:

    • son seguros;
    • accesibles;
    • la familia acepta su uso.

    Problema potencial

    Si el perro necesita saltar con dolor o es movido continuamente, puede dejar de ser funcional.


    10.17 Múltiples zonas

    Ejemplo:

    Zona social

    cerca de familia.

    Zona privada

    bajo tránsito.

    Beneficio potencial

    El perro puede elegir:

    • proximidad;
    • retirada;
    • temperatura.

    10.18 Una “zona segura” debe ser respetada

    Regla doméstica sugerida:

    Cuando el perro entra voluntariamente a esa zona para descansar, no vamos hacia él para iniciar contacto salvo necesidad real.

    Excepciones

    • emergencia;
    • cuidado médico;
    • seguridad.

    10.19 Perro siempre disponible: el problema

    La convivencia puede generar expectativa humana de acceso continuo.

    Ejemplos

    • tocar cuando duerme;
    • pedir trucos;
    • despertarlo;
    • abrazarlo;
    • moverlo.

    Reencuadre

    Un vínculo saludable también incluye periodos de no interacción.


    10.20 Matriz LUGAR

    Modelo pedagógico, no validado:

    L — Libertad de retirarse

    ¿Puede acceder y salir?

    U — Umbral bajo de perturbación

    ¿Hay poco ruido/tránsito?

    G — Geometría y superficie

    ¿puede acomodarse?

    A — Ambiente térmico y sensorial

    ¿es confortable?

    R — Respeto

    ¿las personas dejan que descanse?


    11. Manejo y convivencia

    Enseñar a humanos, no sólo al perro

    El perro no debería ser el único que aprende una regla.

    Familia:

    • reconocer zona;
    • no invadir;
    • supervisar niños.

    Señal de “ve a tu cama”

    Puede ser útil,
    pero debe acompañarse de una consecuencia coherente:

    → descanso.

    Si hay niños

    Utilizar barreras físicas cuando la supervisión no puede ser continua.

    Si hay varios perros

    Ofrecer:

    • más espacio;
    • alternativas;
    • separación cuando sea necesaria.

    12. Aplicaciones prácticas

    Paso 1 — observa dónde elige descansar

    No compres primero; observa.

    Paso 2 — revisa el ambiente

    • ruido;
    • luz;
    • calor;
    • tránsito.

    Paso 3 — revisa accesibilidad

    • ¿salta?
    • ¿resbala?
    • ¿le cuesta levantarse?

    Paso 4 — ofrece opciones

    Si es viable:

    • superficie blanda;
    • superficie fresca;
    • zona social;
    • zona privada.

    Paso 5 — protege la zona

    Especialmente:

    • niños;
    • visitas;
    • limpieza;
    • juego.

    Paso 6 — observa respuesta

    ¿duerme?
    ¿cambia de lugar?
    ¿se despierta?
    ¿evita?

    Paso 7 — vigila cambios

    Un cambio brusco de preferencia puede justificar revisar salud.


    13. Mitos y controversias

    Mito 1 — “Si tiene una cama, ya tiene dónde descansar”

    Clasificación: incompleto.

    Ambiente y perturbaciones también importan.


    Mito 2 — “El perro debe estar disponible cuando queremos cariño”

    Clasificación: contrario a principios de agencia y descanso.

    Proximidad no equivale a consentimiento permanente.


    Mito 3 — “Si se va a otra habitación, está rechazando a la familia”

    Clasificación: antropomorfización no demostrada.

    Puede buscar silencio, temperatura o descanso.


    Mito 4 — “La cama más blanda siempre es mejor”

    Clasificación: evidencia insuficiente.

    Preferencias y necesidades físicas varían.


    Mito 5 — “Dormir cerca de su humano siempre es mejor”

    Clasificación: evidencia insuficiente.

    Seguridad social puede ayudar, pero individualidad y ambiente importan.


    Mito 6 — “Un perro dormido puede acariciarse porque confía en nosotros”

    Clasificación: recomendación insegura como regla.

    Dormir no implica invitación al contacto; prevención de mordidas aconseja no molestar perros dormidos.


    Mito 7 — “Los niños pueden ir a su cama si el perro es bueno”

    Clasificación: no recomendado.

    Supervisión y una zona respetada reducen interacciones de riesgo.


    Mito 8 — “Si no usa la cama que compré, está siendo terco”

    Clasificación: incorrecto.

    Puede preferir otra temperatura, superficie o ubicación.


    Mito 9 — “Una jaula es automáticamente una zona segura”

    Clasificación: incorrecto.

    Depende de historia, asociación y posibilidad de elección.


    Mito 10 — “Un perro sociable no necesita espacio privado”

    Clasificación: evidencia insuficiente como regla.

    Sociabilidad no elimina necesidad de descanso.


    14. Estado de la evidencia

    14.1 Mellor et al. (2020)

    Tipo: marco de welfare science.

    Hallazgo: Physical Environment incluye condiciones que generan confort o incomodidad, como temperatura, ruido, luz y sustrato.

    Limitación: no es un protocolo doméstico específico.

    Confianza: alta conceptual.


    14.2 Littlewood et al. (2023)

    Tipo: revisión conceptual.

    Hallazgo: áreas de descanso múltiples y capacidad de elegir ubicación pueden contribuir a agencia; ambiente y Behavioral Interactions deben distinguirse.

    Limitación: aplicaciones incluyen contextos de greyhounds/kennel.

    Confianza: alta conceptual.


    14.3 Schork et al. (2022)

    Tipo: longitudinal ambiental.

    Muestra: 13 perros de laboratorio durante 8 meses.

    Hallazgo: temperatura, luz, ruido y actividad adrenocortical se relacionaron con sueño.

    Limitación: kennel de laboratorio.

    Confianza: moderada.


    14.4 Tooley & Heath (2022)

    Tipo: encuesta transversal.

    Muestra: 1,330 perros.

    Hallazgo: facilidad para ser perturbado durante sueño se asoció con mayor severidad conductual reportada.

    Limitación: autoinforme y correlación.

    Confianza: moderada-alta para asociación.


    14.5 Normando et al. (2014)

    Tipo: estudio conductual.

    Muestra: 12 perros de refugio alojados en parejas.

    Hallazgo: uso mayor de cama de tela que cesta plástica; mayor espacio modificó conducta.

    Limitación: muestra pequeña y contexto de refugio.

    Confianza: moderada.


    14.6 Eisele (2001)

    Tipo: informe descriptivo.

    Población: 30 beagles geriátricos.

    Hallazgo: algunos perros mayores tenían dificultades con plataformas elevadas; camas bajas ofrecieron una alternativa utilizada.

    Limitación: sin grupo control ni medidas modernas.

    Confianza: baja-moderada.

    Uso: accesibilidad, no preferencia universal.


    14.7 Owczarczak-Garstecka & Burman (2016)

    Tipo: observacional en refugio.

    Muestra: 15 perros.

    Hallazgo: más descanso diurno se asoció con indicadores más positivos.

    Limitación: muestra pequeña.

    Confianza: moderada.


    14.8 Baranyai et al. (2025)

    Tipo: polisomnografía crossover.

    Muestra: 9 perros.

    Hallazgo: presencia del responsable mejoró varias variables de sueño en ambiente desconocido.

    Limitación: muestra muy pequeña y entorno experimental.

    Confianza: preliminar/moderada.


    14.9 Sarrafchi et al. (2025)

    Tipo: piloto crossover de interacción.

    Muestra: 18 perros de terapia.

    Hallazgo: contacto forzado produjo más orejas hacia atrás; permitir elección cambió conductas y no eliminó proximidad social.

    Limitación: no estudió sueño y muestra especializada.

    Confianza: moderada para interacción táctil.


    14.10 Meints & de Keuster (2009)

    Tipo: ensayo educativo.

    Muestra: 96 niños de 3–6 años.

    Hallazgo: entrenamiento mejoró reconocimiento/elección de respuestas seguras en situaciones con perros.

    Limitación: educación, no medición directa de bienestar del perro.

    Confianza: moderada-alta para aprendizaje de seguridad.


    14.11 Schwebel et al. (2012)

    Tipo: ensayo aleatorizado educativo.

    Muestra: 76 niños.

    Hallazgo: mejoró reconocimiento de riesgo, pero no se observó una transferencia equivalente a conducta segura con perros vivos.

    Limitación: prevención infantil, no sueño.

    Confianza: alta para la limitación educativa.


    14.12 AVMA dog-bite prevention guidance

    Tipo: recomendación profesional.

    Hallazgo: recomienda no molestar perros durmiendo y ofrecer opción de alejarse.

    Limitación: guía de prevención, no ensayo de sueño.

    Confianza: alta como recomendación profesional de seguridad.


    15. Banco de evidencia

    Evidencia 1

    Afirmación: Temperatura, ruido y luz pueden afectar el sueño canino.

    Fuente: Schork et al. (2022).

    Nivel de certeza: moderado.

    Matiz: evidencia de kennel.


    Evidencia 2

    Afirmación: Ser despertado con facilidad se asocia con mayor severidad de problemas conductuales reportados.

    Fuente: Tooley & Heath (2022).

    Nivel de certeza: moderado-alto para asociación.

    Matiz: no causal.


    Evidencia 3

    Afirmación: Los perros pueden mostrar preferencias por determinados tipos de cama.

    Fuente: Normando et al. (2014).

    Nivel de certeza: moderado.

    Matiz: no universalizar material.


    Evidencia 4

    Afirmación: La accesibilidad de un área de descanso cambia con edad y capacidad física.

    Fuente: Eisele (2001); principios clínicos de movilidad.

    Nivel de certeza: moderado.


    Evidencia 5

    Afirmación: La presencia de una figura de apego puede facilitar el sueño en un ambiente desconocido.

    Fuente: Baranyai et al. (2025).

    Nivel de certeza: preliminar/moderado.


    Evidencia 6

    Afirmación: Proximidad voluntaria no equivale a preferencia por contacto continuo.

    Fuente: Sarrafchi et al. (2025).

    Nivel de certeza: moderado.


    Evidencia 7

    Afirmación: Areas de descanso múltiples pueden facilitar elección y agencia.

    Fuente: Littlewood et al. (2023).

    Nivel de certeza: alto conceptual.


    Evidencia 8

    Afirmación: Descanso puede constituir un indicador positivo de welfare en algunos contextos.

    Fuente: Owczarczak-Garstecka & Burman (2016).

    Nivel de certeza: moderado.


    Evidencia 9

    Afirmación: Enseñar a niños a no molestar perros dormidos es una recomendación profesional de prevención.

    Fuente: AVMA; Meints & de Keuster (2009).

    Nivel de certeza: alta como recomendación de seguridad.


    Evidencia 10

    Afirmación: No existe evidencia para una cama, firmeza o ubicación universalmente óptimas para todos los perros.

    Fuente: estado actual de la literatura revisada.

    Nivel de certeza: alto respecto al vacío de evidencia.


    16. Propuesta de estructura del artículo

    H1 — El derecho a descansar sin ser molestado

    Gancho

    “Una cama no garantiza descanso si cada vez que el perro se tumba alguien lo toca, lo despierta o pasa por encima de él.”


    H2 — Descansar necesita algo más que una cama

    Explicar

    superficie + ambiente + continuidad.


    H2 — Qué hace físicamente cómodo un lugar

    Revisar

    • espacio;
    • superficie;
    • tracción;
    • accesibilidad.

    H2 — El ambiente también duerme contigo

    Explicar

    ruido;
    luz;
    temperatura.

    Evidencia

    Schork.


    H2 — La importancia de no ser interrumpido

    Evidencia

    Tooley.


    H2 — ¿Cuál es la mejor cama?

    Respuesta

    no existe una universal.

    Evidencia

    Normando.


    H2 — Un perro mayor necesita un lugar diferente

    Accesibilidad.


    H2 — “Quiero estar cerca” no significa “tócame”

    Explicar

    proximidad vs contacto.

    Evidencia

    Sarrafchi + Baranyai.


    H2 — Si hay niños, el lugar de descanso debe ser una regla familiar

    Explicar

    seguridad;
    AVMA;
    Blue Dog.


    H2 — Más de una opción puede ser mejor que una cama perfecta

    Explicar

    termorregulación;
    agencia;
    proximidad/retirada.


    H2 — Cómo crear una zona de descanso en casa

    1. observar;
    2. escoger zona;
    3. proporcionar superficie;
    4. reducir perturbaciones;
    5. hacerla accesible;
    6. respetarla;
    7. reevaluar.

    H2 — Señales de que algo no funciona

    • evita la zona;
    • cambia continuamente;
    • despierta;
    • gruñe al acercarse;
    • dificultad al levantarse.

    H2 — La regla final

    “Su lugar de descanso no es una estación de servicio para nuestras ganas de acariciarlo.”


    17. Preguntas todavía abiertas

    1. ¿Qué superficies prefieren perros de compañía en el hogar?
    2. ¿Cómo cambia la preferencia con temperatura?
    3. ¿Qué firmeza es óptima para osteoartritis?
    4. ¿Cuánto espacio necesita cada tamaño corporal?
    5. ¿Qué nivel de ruido interrumpe sueño doméstico?
    6. ¿Cómo afectan televisores y dispositivos?
    7. ¿Qué papel tiene iluminación nocturna?
    8. ¿Cuánto tránsito humano es tolerable?
    9. ¿Cómo cambia con cachorros?
    10. ¿Cómo cambia con seniors?
    11. ¿Qué papel tiene raza/pelo en preferencia térmica?
    12. ¿Cómo afecta dormir con varios perros?
    13. ¿Cuántas áreas de descanso son útiles en hogares multicaninos?
    14. ¿Cómo influye competencia por recursos?
    15. ¿Qué efecto tiene un refugio cubierto?
    16. ¿Cómo medir “seguridad percibida”?
    17. ¿Cómo afecta presencia de niños?
    18. ¿Cuánto contacto humano interrumpe sueño?
    19. ¿Qué señales predicen sleep startle?
    20. ¿Cómo cambia descanso con dolor?
    21. ¿Qué materiales retienen demasiado calor?
    22. ¿Qué valor tienen camas ortopédicas?
    23. ¿Qué papel tiene la tracción?
    24. ¿Puede una zona protegida reducir conflictos?
    25. ¿Cómo medir calidad ambiental del descanso en casa?

    18. Referencias

    Baranyai, L., Iotchev, I., Gombos, F., & Kis, A. (2025). Family dogs’ sleep macrostructure reflects worsened sleep quality when sleeping in the absence of their owners: A non-invasive polysomnography study. Animals, 15(21), 3182. https://doi.org/10.3390/ani15213182

    Eisele, P. H. (2001). A practical dog bed for environmental enrichment for geriatric beagles, with applications for puppies and other small dogs. Contemporary Topics in Laboratory Animal Science, 40(3), 36–38.

    Littlewood, K. E., Heslop, M. V., & Cobb, M. L. (2023). The agency domain and behavioral interactions: Assessing positive animal welfare using the Five Domains Model. Frontiers in Veterinary Science, 10, 1284869. https://doi.org/10.3389/fvets.2023.1284869

    Meints, K., & de Keuster, T. (2009). Don’t kiss a sleeping dog: The first assessment of “The Blue Dog” bite prevention program. Journal of Pediatric Psychology, 34(10), 1084–1090. https://doi.org/10.1093/jpepsy/jsp053

    Mellor, D. J., Beausoleil, N. J., Littlewood, K. E., McLean, A. N., McGreevy, P. D., Jones, B., & Wilkins, C. (2020). The 2020 Five Domains Model: Including human–animal interactions in assessments of animal welfare. Animals, 10(10), 1870. https://doi.org/10.3390/ani10101870

    Normando, S., Contiero, B., Marchesini, G., & Ricci, R. (2014). Effects of space allowance on the behaviour of long-term housed shelter dogs. Behavioural Processes, 103, 306–314. https://doi.org/10.1016/j.beproc.2014.01.015

    Owczarczak-Garstecka, S. C., & Burman, O. H. P. (2016). Can sleep and resting behaviours be used as indicators of welfare in shelter dogs (Canis lupus familiaris)? PLOS ONE, 11(10), e0163620. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0163620

    Sarrafchi, A., de Zwaan, N., Tucker, M., & Merkies, K. (2025). Can I touch you? A pilot study comparing consensual and non-consensual human-dog touch interactions. Applied Animal Behaviour Science, 285, 106560. https://doi.org/10.1016/j.applanim.2025.106560

    Schork, I. G., Manzo, I. A., de Oliveira, M. R. B., Costa, F. V., Palme, R., Young, R. J., & de Azevedo, C. S. (2022). How environmental conditions affect sleep? An investigation in domestic dogs (Canis lupus familiaris). Behavioural Processes, 199, 104662. https://doi.org/10.1016/j.beproc.2022.104662

    Schwebel, D. C., Morrongiello, B. A., Davis, A. L., Stewart, J., & Bell, M. (2012). The Blue Dog: Evaluation of an interactive software program to teach young children how to interact safely with dogs. Journal of Pediatric Psychology, 37(3), 272–281. https://doi.org/10.1093/jpepsy/jsr102

    Tooley, C., & Heath, S. E. (2022). Sleep characteristics in dogs; effect on caregiver-reported problem behaviours. Animals, 12(14), 1753. https://doi.org/10.3390/ani12141753

    American Veterinary Medical Association. (n.d.). Dog bite prevention: Any dog can bite. Professional educational guidance.


    Nota metodológica para el futuro redactor

    Este artículo debe evitar que “derecho a descansar” se convierta en una afirmación jurídica no sustentada.

    En el texto público puede utilizarse como una formulación accesible, explicando inmediatamente que nos referimos a una necesidad de bienestar:

    disponer de oportunidades reales de descanso y sueño sin interrupciones innecesarias.

    Debe conservar estas distinciones:

    1. cama ≠ ambiente de descanso;
    2. proximidad ≠ solicitud de contacto;
    3. estar tumbado ≠ estar disponible;
    4. estar acompañado ≠ ser manipulado;
    5. aislamiento ≠ descanso necesariamente;
    6. más blando ≠ siempre mejor;
    7. zona segura ≠ encierro forzado;
    8. preferencia individual ≠ receta universal.

    La frase rectora sugerida es:

    Un buen lugar de descanso no es sólo donde el perro puede acostarse; es donde puede dejar de estar disponible para el mundo durante un rato.

    Una segunda frase útil:

    Si el perro tiene una cama pero cada persona puede tocarlo, despertarlo o seguirlo hasta ella, tiene un lugar donde acostarse, pero quizá no un lugar donde retirarse.

    La guía práctica debe terminar en:

    una oportunidad real de descanso.

    El siguiente artículo del clúster puede continuar con olfato y exploración, o entrar al bloque de necesidades sociales y relación humano-perro.

  • Cuando el dolor parece mala conducta (Artículo 12)

    1. Resumen ejecutivo

    Un cambio de conducta puede ser una señal de dolor. En perros, el dolor no siempre aparece como llanto, cojera evidente o una lesión visible. Puede manifestarse como reducción de actividad, cambio de postura, menor tolerancia al contacto, rechazo a determinadas manipulaciones, dificultad para subir o bajar, alteraciones del sueño, pérdida de interés, irritabilidad, evitación o respuestas defensivas que el humano interpreta como “agresión”, “terquedad” o “mal carácter”.

    Este punto es especialmente importante porque comportamiento y salud física no constituyen dos sistemas independientes. El dolor es una experiencia sensorial y emocional, modifica la motivación y cambia el valor de situaciones que antes podían ser neutrales o agradables. Si subir al automóvil, levantarse del suelo, colocarse el arnés o ser acariciado en una determinada zona comienza a doler, el perro puede aprender a evitar esas situaciones o a utilizar respuestas más intensas para impedirlas.

    Las guías de manejo del dolor de la American Animal Hospital Association (AAHA) enfatizan que la evaluación del dolor debe incluir no sólo palpación o signos fisiológicos, sino también postura, marcha, actividad y conducta espontánea. Los responsables tienen un papel especialmente importante porque conocen el patrón habitual del perro y pueden detectar cambios que no aparecen durante una consulta veterinaria (Gruen et al., 2022).

    La literatura de comportamiento veterinario coincide. Mills et al. (2020) propusieron cuatro formas generales en las que dolor y problemas de conducta pueden relacionarse:

    1. la conducta problemática puede ser una manifestación directa del dolor;
    2. dolor no reconocido puede sostener aspectos secundarios del problema;
    3. el dolor puede exacerbar un problema conductual preexistente;
    4. pueden aparecer conductas adicionales asociadas con el dolor.

    Esta clasificación evita una falsa dicotomía. No tenemos que decidir entre “es médico” o “es conductual”. Un perro puede tener dolor y, simultáneamente, aprendizaje, miedo y hábitos que mantienen la conducta.

    La relación entre dolor y agresión está especialmente documentada como posibilidad clínica. Camps et al. (2012) describieron 12 casos de agresión relacionada con dolor. La displasia de cadera fue la causa dolorosa más común de la muestra. Los perros que no mostraban agresión antes de desarrollar la condición dolorosa tendían a presentar la agresión más frecuentemente en contextos de manipulación y con posturas defensivas. La muestra es muy pequeña y retrospectiva, por lo que no permite calcular prevalencia ni establecer un perfil universal. Su valor está en mostrar cómo una respuesta agresiva nueva puede aparecer como estrategia defensiva frente a dolor anticipado.

    Una revisión clínica más reciente de Amat, Le Brech y Manteca (2024) señala que enfermedades físicas pueden desencadenar o agravar agresión y recomienda incluir siempre la salud física dentro del protocolo diagnóstico de agresión canina. Dolor no es la única causa médica: también pueden intervenir trastornos neurológicos, endocrinos, dermatológicos y otros problemas. Por eso el mensaje correcto no es “la agresión repentina siempre es dolor”, sino “la agresión nueva o modificada merece descartar causas médicas, incluido dolor”.

    Mills, Coutts y McPeake (2024) amplían el problema al introducir un modelo bioconductual de dolor, parestesia y disestesia. El malestar puede causar o empeorar problemas de conducta y algunas de las señales son poco reconocidas. La revisión recomienda considerar malestar en cualquier caso presentado por un problema de conducta. Esto es clínicamente importante porque un dolor crónico de baja intensidad puede generar cambios sutiles antes de que aparezca una cojera clara.

    La movilidad es una de las áreas más útiles para observación doméstica. En un estudio de 500 perros seleccionados porque sus responsables reportaron al menos una señal de una lista de detección de osteoartritis, Wright et al. (2022) confirmaron osteoartritis veterinariamente en 38% de los perros. Los indicadores de la lista incluían rigidez después del ejercicio, reluctancia a subir escaleras o saltar, dificultad al levantarse, cambio de comportamiento, cansancio fácil o retrasarse durante el paseo. La muestra estaba enriquecida por perros con señales previas y no representa prevalencia en la población general, pero demuestra que cambios funcionales observados por el responsable pueden ayudar a identificar casos que requieren evaluación.

    El dolor crónico puede extenderse más allá de locomoción. Malkani, Paramasivam y Wolfensohn (2024) encontraron que perros con dolor musculoesquelético crónico presentaban diferencias en dimensiones físicas, psicológicas, ambientales y sociales respecto a perros sanos. Esto es coherente con la definición contemporánea de bienestar: el dolor puede modificar interacción social, oportunidades de enriquecimiento, recuperación frente a estrés y calidad de vida.

    La ciencia del dolor también explica por qué una condición puede volverse conductualmente compleja. El dolor persistente puede producir cambios en procesamiento nervioso, incluyendo sensibilización. En términos simplificados, el sistema puede responder con mayor intensidad a estímulos dolorosos y, en algunos casos, estímulos normalmente inocuos pueden adquirir cualidades desagradables. Por eso no siempre existe una relación simple entre el tamaño de una lesión visible y la magnitud del comportamiento observado.

    El aprendizaje añade otra capa. Si tocar la cadera provoca dolor:

    tocar la cadera
    → dolor
    → retirada / gruñido / intento de mordida
    → la persona se aleja.

    La retirada de la persona puede funcionar como consecuencia que refuerza la respuesta defensiva. Esto no significa que el perro esté “manipulando”. Significa que ha aprendido una estrategia eficaz para evitar una experiencia desagradable. Incluso después de controlar la causa dolorosa, parte del aprendizaje defensivo puede permanecer y requerir modificación conductual cuidadosa.

    La anticipación también importa. Un perro puede reaccionar antes de que ocurra el contacto doloroso porque ha aprendido señales predictivas: ver el cepillo, acercarse a una escalera, que alguien se incline sobre él o que aparezca el arnés. En estos casos, la respuesta parece “sin motivo” si sólo observamos el momento final y no la historia de dolor y aprendizaje.

    El sueño es otro indicador relevante. El dolor osteoartrítico se ha asociado con mayor inquietud nocturna y menor descanso objetivo. Un perro que comienza a cambiar de postura repetidamente, levantarse durante la noche o dormir menos cómodamente puede estar mostrando un cambio físico antes de que el responsable identifique una lesión concreta. El artículo previo de esta serie sobre sueño permite conectar ambos temas.

    La edad puede aumentar el riesgo de condiciones dolorosas, pero dolor no debe normalizarse como “cosas de viejo”. Las guías AAHA para pacientes senior advierten que los responsables pueden interpretar cambios de comportamiento como envejecimiento normal cuando en realidad están asociados con dolor crónico. Del mismo modo, las guías de dolor recuerdan que perros jóvenes también pueden presentar dolor crónico; la edad no debe utilizarse para descartarlo.

    La evaluación doméstica no debe convertirse en autodiagnóstico. Observar es útil; diagnosticar la causa requiere evaluación veterinaria. Señales particularmente importantes incluyen:

    • cambio brusco de conducta;
    • agresión nueva o cambio de contexto/intensidad;
    • reluctancia a ser tocado;
    • reducción o cambio de movilidad;
    • dificultad para levantarse, sentarse, saltar o subir;
    • cambio de sueño;
    • pérdida de interés en actividades habituales;
    • alteraciones de apetito;
    • lamido focal;
    • cambios de postura o marcha;
    • vocalización asociada con movimiento;
    • conducta defensiva durante manejo.

    Ninguna señal por sí sola prueba dolor. Cada una constituye información que aumenta o reduce una hipótesis cuando se combina con historia, examen físico, pruebas diagnósticas y respuesta a tratamiento.

    La evaluación veterinaria contemporánea puede utilizar escalas y herramientas estandarizadas. Para dolor crónico existen instrumentos como el Canine Brief Pain Inventory (CBPI), Helsinki Chronic Pain Index (HCPI), Liverpool Osteoarthritis in Dogs (LOAD) y medidas específicas de movilidad y resultados definidos por el responsable. Estas herramientas son útiles para monitorizar cambios y respuesta terapéutica; no sustituyen el examen clínico.

    Una estrategia especialmente útil es documentar cambios mediante videos breves realizados en casa: levantarse, caminar, subir/bajar, entrar al automóvil, acostarse, jugar o moverse después de reposo. Las guías AAHA recomiendan que fotografías y videos del comportamiento habitual puedan facilitar la conversación y evaluación veterinaria. La ventaja es que el perro se observa en un ambiente familiar y puede compararse longitudinalmente.

    La solución, por tanto, no es elegir entre “veterinario” y “adiestrador”. Cuando existe sospecha de dolor, el orden lógico es:

    observar cambio → proteger al perro y a las personas → evaluación veterinaria → tratar/manejar la causa física → reevaluar conducta → modificar aprendizaje o miedo residual si persiste.

    En algunos casos, el manejo médico y conductual deben realizarse simultáneamente.

    La tesis central del futuro artículo será:

    Cuando un perro cambia de conducta, especialmente si aparece irritabilidad, evitación o agresión de manera nueva, no conviene preguntar primero “¿cómo lo corrijo?”, sino “¿qué cambió y podría doler?”. El dolor no explica toda mala conducta, pero ignorarlo puede llevarnos a castigar una estrategia defensiva en lugar de tratar la causa.


    2. Pregunta principal

    Pregunta central

    ¿Cómo puede el dolor modificar el comportamiento de un perro y qué señales permiten sospechar que un problema aparentemente conductual necesita evaluación veterinaria?

    Preguntas secundarias

    1. ¿Qué es dolor?
    2. ¿Qué diferencia nocicepción de dolor?
    3. ¿Qué diferencia dolor agudo de crónico?
    4. ¿Por qué el dolor tiene componente emocional?
    5. ¿Cómo modifica motivación?
    6. ¿Cómo modifica interacción social?
    7. ¿Puede causar agresión?
    8. ¿Puede empeorar agresión preexistente?
    9. ¿Cómo cambia movilidad?
    10. ¿Cómo cambia sueño?
    11. ¿Cómo cambia juego y exploración?
    12. ¿Puede aparecer evitación del contacto?
    13. ¿Qué es hiperalgesia?
    14. ¿Qué es alodinia?
    15. ¿Qué es sensibilización?
    16. ¿Qué son parestesias y disestesias?
    17. ¿Por qué el perro puede reaccionar antes del contacto?
    18. ¿Cómo interviene aprendizaje?
    19. ¿Qué cambios repentinos son red flags?
    20. ¿Qué herramientas de evaluación existen?
    21. ¿Cómo puede ayudar el responsable?
    22. ¿Cuándo debe suspenderse manipulación?
    23. ¿Cuándo es una urgencia?
    24. ¿Qué papel tiene manejo ambiental?
    25. ¿Qué ocurre con la conducta después de tratar el dolor?

    Alcance

    Este dossier aborda el dolor como posible contribuyente a cambios de conducta. No pretende diagnosticar ni prescribir analgésicos. Los tratamientos farmacológicos requieren valoración veterinaria; nunca debe recomendarse medicación humana sin indicación veterinaria.


    3. Conceptos fundamentales

    3.1 Dolor

    Experiencia sensorial y emocional aversiva asociada o similar a la asociada con daño tisular real o potencial.

    3.2 Nocicepción

    Procesamiento neural de estímulos nocivos.

    Nocicepción y dolor no son sinónimos: dolor es una experiencia.

    3.3 Dolor agudo

    Suele estar asociado con lesión o inflamación de inicio relativamente reciente y puede cumplir función protectora.

    3.4 Dolor crónico

    Persiste más allá de la recuperación esperada o acompaña condiciones de larga duración.

    Puede adquirir mecanismos propios de mantenimiento.

    3.5 Sensibilización periférica

    Aumento de sensibilidad de nociceptores en tejidos dañados o inflamados.

    3.6 Sensibilización central

    Aumento de excitabilidad de circuitos del sistema nervioso central asociados al procesamiento nociceptivo.

    3.7 Hiperalgesia

    Respuesta aumentada ante estímulos dolorosos.

    3.8 Alodinia

    Dolor frente a un estímulo que normalmente no debería provocar dolor.

    3.9 Parestesia

    Sensación anormal, no necesariamente dolorosa.

    3.10 Disestesia

    Sensación anormal desagradable.

    3.11 Conducta defensiva

    Respuesta destinada a aumentar distancia, detener contacto o evitar amenaza percibida.

    Puede incluir:

    • retirada;
    • congelamiento;
    • gruñido;
    • amago;
    • mordida.

    3.12 Cambio de línea base

    Diferencia respecto al patrón habitual del propio perro.

    Es uno de los indicadores domésticos más importantes.


    4. Evolución

    El dolor tiene una función protectora.

    Una lesión:
    → produce señales aversivas
    → reduce uso de la zona
    → favorece protección.

    Conducta defensiva

    Si el contacto predice dolor, evitar o aumentar distancia puede reducir daño.

    Por ello, desde una perspectiva funcional:

    “no quiere que lo toquen”

    puede ser una estrategia adaptativa.

    Dolor persistente

    Cuando el dolor se vuelve crónico, la protección puede extenderse más allá de la lesión original y reducir actividad, exploración e interacción.


    5. Domesticación e historia

    Los humanos manipulamos frecuentemente a los perros:

    • arnés;
    • collar;
    • cepillado;
    • uñas;
    • veterinaria;
    • levantar;
    • abrazar;
    • mover del sofá.

    Una lesión puede transformar actividades habituales en eventos aversivos.

    Problema

    El responsable puede interpretar:

    “antes me dejaba”
    → “ahora me desafía”.

    Alternativa

    “antes no dolía”
    → “ahora el contexto puede haber cambiado”.


    6. Etología

    Describir antes de etiquetar

    No:

    “se volvió malo”.

    Sí:

    “gruñe cuando se toca la zona lumbar y antes no lo hacía”.

    Contexto

    Registrar:

    • quién se aproxima;
    • dónde se toca;
    • postura;
    • movimiento previo;
    • intensidad;
    • recuperación.

    Tinbergen

    Mecanismo

    dolor, inflamación, sensibilización, aprendizaje.

    Ontogenia

    experiencias previas y tratamiento del dolor.

    Función

    proteger, evitar movimiento o contacto.

    Historia filogenética

    la protección frente a lesión posee valor adaptativo.


    7. Cognición y aprendizaje

    7.1 Condicionamiento clásico

    Manipulación
    → dolor.

    Con repetición:

    ver acercarse una mano
    → anticipación defensiva.

    Consecuencia

    La reacción puede aparecer antes del contacto.


    7.2 Condicionamiento operante

    Gruñido
    → persona se aleja.

    La retirada reduce amenaza/dolor anticipado.

    El gruñido puede reforzarse negativamente.

    Importante

    Esto no implica intencionalidad moral.


    7.3 Generalización

    Dolor durante una situación puede extenderse:

    dolor al tocar pata
    → miedo a manipulación de patas
    → después, miedo a aproximación general.

    Resultado

    Tratar dolor puede no borrar automáticamente toda asociación aprendida.


    7.4 Memoria

    Una experiencia dolorosa intensa puede aumentar anticipación en contextos semejantes.


    8. Desarrollo

    Cachorros y jóvenes

    Dolor crónico no debe descartarse por edad.

    Problemas:

    • ortopédicos del desarrollo;
    • lesiones;
    • dermatología;
    • gastrointestinal.

    Adultos

    Cambios nuevos merecen comparación con línea base.

    Seniors

    Mayor prevalencia de:

    • osteoartritis;
    • enfermedad dental;
    • neoplasia;
    • deterioro neurológico.

    Pero:

    “es viejo”

    no debe sustituir diagnóstico.


    9. Análisis del comportamiento

    9.1 Agresión nueva durante manipulación

    Antecedente:
    tocar cadera.

    Conducta:
    tensión → gruñido → mordida.

    Consecuencia:
    persona retira mano.

    Hipótesis

    dolor + aprendizaje defensivo.

    Acción

    evitar pruebas repetidas domésticas y solicitar evaluación veterinaria.


    9.2 No quiere subir al automóvil

    Posibilidades:

    • dolor;
    • miedo;
    • aprendizaje;
    • superficie;
    • altura.

    Señales que fortalecen hipótesis de dolor

    • dificultad para saltar en otros contextos;
    • rigidez;
    • cambio reciente;
    • reluctancia a escaleras.

    9.3 “Ya no quiere caminar”

    Puede ser:

    • fatiga;
    • calor;
    • miedo;
    • dolor.

    Observar:

    • marcha;
    • velocidad;
    • distancia;
    • recuperación.

    9.4 “Se enoja cuando duerme”

    Podría intervenir:

    • sobresalto;
    • dolor al cambiar de posición;
    • deterioro cognitivo.

    No inferir causa sin evaluación.


    10. Bienestar y medicina veterinaria

    10.1 Dolor y conducta problemática

    Mills et al. (2020) proponen cuatro relaciones:

    1. conducta = manifestación directa de dolor;
    2. dolor sostiene parte del problema;
    3. dolor exacerba problema previo;
    4. aparecen conductas adjuntas.

    Importancia

    Dolor no necesita ser “la única causa” para ser clínicamente relevante.


    10.2 Dolor y agresión

    Camps et al. (2012):

    12 casos.

    Hallazgos:

    • displasia de cadera frecuente;
    • perros sin agresión previa mostraban más agresión asociada con manipulación;
    • postura defensiva más frecuente.

    Limitaciones

    • n muy pequeño;
    • retrospectivo;
    • servicio de referencia.

    Uso

    Ejemplo clínico, no prevalencia.


    10.3 Revisión de agresión y enfermedad

    Amat et al. (2024):

    condiciones médicas pueden:

    • desencadenar;
    • agravar agresión.

    Recomiendan evaluar salud física en diagnóstico de agresión.

    Diagnósticos diferenciales

    • dolor;
    • neurología;
    • endocrinología;
    • dermatología;
    • otros.

    10.4 Pain + problem behavior

    Mills et al. (2020):

    revisión/comentario + experiencia clínica.

    En sus casuísticas de referencia, condiciones dolorosas aparecieron con frecuencia elevada.

    Precaución

    No usar 28–82% como prevalencia poblacional.

    Son servicios de referencia seleccionados y series clínicas.


    10.5 Revisión 2024: dolor y parestesia

    Mills, Coutts & McPeake:

    • dolor puede causar o exacerbar problemas;
    • signos no tradicionales deben considerarse;
    • incomodidad debe entrar en el razonamiento clínico de problemas conductuales.

    Ejemplos descritos

    • cambio de sueño;
    • auto-lesión;
    • atención;
    • agresión;
    • movimiento anormal.

    10.6 Cambios de movilidad

    AAHA recomienda observar:

    • postura;
    • marcha;
    • sentarse;
    • levantarse;
    • locomoción espontánea.

    Principio

    El perro modifica comportamiento para preservar confort.


    10.7 Osteoartritis no diagnosticada

    Wright et al. (2022):

    500 perros con ≥1 señal del checklist.

    188/500:
    OA confirmada.

    Indicadores

    • rigidez tras ejercicio;
    • reluctancia escaleras/salto;
    • dificultad levantarse;
    • cambio conductual;
    • cansancio;
    • quedarse atrás.

    Limitación

    Muestra preseleccionada.

    No inferir 38% de todos los perros.


    10.8 Dolor crónico multidimensional

    Malkani et al. (2024):

    perros con dolor musculoesquelético crónico presentaron diferencias en dimensiones:

    • físicas;
    • psicológicas;
    • ambientales;
    • sociales.

    Implicación

    Dolor modifica vida, no sólo marcha.


    10.9 Sueño

    Dolor puede:

    • dificultar posición;
    • provocar cambios frecuentes;
    • generar despertares.

    Conexión

    Artículo 11:
    cambios de sueño son información clínica potencial.


    10.10 Juego y exploración

    Dolor puede reducir:

    • juego;
    • salto;
    • carrera;
    • investigación.

    Pero un perro motivado puede seguir realizando actividades a pesar de dolor.

    Regla

    “todavía juega”
    no descarta dolor.


    10.11 Contacto social

    Dolor puede reducir tolerancia a:

    • caricias;
    • juego físico;
    • proximidad.

    Importante

    No interpretar automáticamente como:

    • dominancia;
    • rechazo afectivo.

    10.12 Apetito

    Dolor puede modificar apetito.

    Dolor dental/oral puede:

    • cambiar forma de masticar;
    • evitar alimentos;
    • dejar caer comida.

    10.13 Conducta repetitiva / lamido

    Lamido focal puede acompañar dolor o malestar.

    Pero también:

    • dermatología;
    • hábito;
    • ansiedad.

    Necesita diagnóstico diferencial.


    10.14 Señales sutiles

    • menor entusiasmo;
    • retrasarse;
    • sentarse diferente;
    • cambiar de lado;
    • evitar superficies;
    • resistencia al arnés;
    • menor tolerancia.

    El valor está en la constelación, no una señal aislada.


    10.15 Cambio repentino como red flag

    Un cambio agudo de conducta aumenta la importancia de revisar:

    • dolor;
    • neurología;
    • metabolismo;
    • toxicidad;
    • enfermedad.

    No significa emergencia automática.

    Urgencia

    Requiere atención inmediata si hay:

    • colapso;
    • dificultad respiratoria;
    • incapacidad para caminar;
    • dolor intenso;
    • convulsiones;
    • alteración neurológica aguda;
    • trauma significativo.

    10.16 Evaluación del dolor

    Agudo

    Herramientas clínicas:

    • Glasgow Composite Measure Pain Scale;
    • Colorado State University scale.

    Crónico

    • CBPI;
    • HCPI;
    • LOAD;
    • CSOM;
    • instrumentos de movilidad.

    Función

    medir:

    • severidad;
    • interferencia;
    • progreso.

    No son diagnóstico etiológico por sí solas.


    10.17 Videos domésticos

    AAHA recomienda usar fotos/videos.

    Grabar:

    • caminar;
    • levantarse;
    • escaleras;
    • saltar;
    • acostarse.

    Ventaja

    comparar en ambiente familiar y longitudinalmente.


    10.18 Respuesta al tratamiento

    En algunos casos, un veterinario puede utilizar respuesta a un plan analgésico como parte del razonamiento diagnóstico.

    Precaución

    No hacer ensayos caseros con medicamentos.

    Fármacos humanos pueden ser peligrosos para perros.


    11. Problema-solución

    Problema 1 — “Se volvió agresivo”

    Error

    castigar antes de investigar.

    Solución

    1. seguridad;
    2. identificar contexto;
    3. evitar provocación;
    4. evaluación veterinaria;
    5. conducta después.

    Problema 2 — “Ya no quiere hacer caso”

    Investigar

    ¿la conducta requiere:

    • sentarse?
    • acostarse?
    • saltar?
    • girar?

    Puede doler.


    Problema 3 — “Ya no quiere pasear”

    Investigar

    • marcha;
    • terreno;
    • calor;
    • dolor;
    • fatiga.

    Problema 4 — “No deja que lo toquen”

    Acción

    No forzar repetidamente.

    Identificar:

    • zona;
    • momento;
    • postura.

    Veterinario.


    Problema 5 — “Después de tratarlo sigue reaccionando”

    Explicación

    aprendizaje defensivo puede persistir.

    Solución

    medicina
    +
    manejo
    +
    modificación conductual.


    12. Aplicaciones prácticas

    Pregunta inicial

    Antes de:

    “¿cómo corrijo esto?”

    preguntar:

    “¿qué cambió?”

    Registrar

    • fecha de inicio;
    • contexto;
    • intensidad;
    • movilidad;
    • sueño;
    • apetito;
    • interacción.

    Videos

    grabar sin provocar dolor.

    No hacer

    • repetir manipulación para “probar”;
    • castigar gruñido;
    • forzar ejercicio;
    • dar medicación humana;
    • esperar a que aparezca cojera intensa.

    Hacer

    • reducir situaciones desencadenantes;
    • proteger descanso;
    • adaptar superficies;
    • consultar veterinario.

    13. Mitos y controversias

    Mito 1 — “Se volvió agresivo de la nada”

    Clasificación: frecuentemente incompleto.

    Puede existir dolor, miedo, aprendizaje o enfermedad no detectada.


    Mito 2 — “Si no cojea, no le duele”

    Clasificación: contradicho.

    Dolor puede aparecer mediante cambios de conducta, postura o actividad.


    Mito 3 — “Si juega, no tiene dolor”

    Clasificación: incorrecto.

    Motivación puede coexistir con dolor.


    Mito 4 — “Gruñe porque quiere dominar”

    Clasificación: contradicho como explicación automática.

    Puede ser defensa frente a dolor o amenaza.


    Mito 5 — “Es normal porque está viejo”

    Clasificación: incorrecto como regla.

    Envejecimiento aumenta riesgo, pero dolor requiere evaluación.


    Mito 6 — “El dolor siempre hace al perro apático”

    Clasificación: contradicho.

    Puede producir irritabilidad, evitación, excitación o agresión.


    Mito 7 — “Tratar dolor resolverá automáticamente toda la conducta”

    Clasificación: incorrecto.

    Aprendizaje y miedo residual pueden permanecer.


    Mito 8 — “Un examen físico normal descarta dolor”

    Clasificación: demasiado fuerte.

    Dolor puede ser intermitente, difícil de localizar o necesitar pruebas adicionales.


    Mito 9 — “La agresión es un problema exclusivamente conductual”

    Clasificación: contradicho.

    La salud física debe formar parte del diagnóstico diferencial.


    Mito 10 — “Se puede probar con un analgésico de casa”

    Clasificación: peligroso/incorrecto.

    Medicamentos requieren indicación veterinaria.


    14. Estado de la evidencia

    14.1 Gruen et al. / AAHA (2022)

    Tipo: guía profesional.

    Hallazgo: evaluación de dolor debe combinar conducta, postura, marcha, contexto y examen; responsable es parte importante del monitoreo.

    Limitación: recomendaciones integran evidencia y consenso clínico.

    Confianza: alta como guía clínica.


    14.2 Mills et al. (2020)

    Tipo: comentario/revisión clínica.

    Hallazgo: dolor puede manifestar, sostener o exacerbar problemas conductuales.

    Limitación: cifras clínicas proceden de casuísticas de referencia no representativas.

    Confianza: alta conceptual; moderada para prevalencias.


    14.3 Camps et al. (2012)

    Tipo: serie retrospectiva.

    Muestra: 12 perros.

    Hallazgo: dolor asociado con agresión, especialmente manipulación defensiva en algunos perros sin historia previa.

    Limitación: muy pequeña y retrospectiva.

    Confianza: baja-moderada para generalización, útil como evidencia clínica.


    14.4 Amat et al. (2024)

    Tipo: revisión clínica.

    Hallazgo: enfermedades físicas pueden desencadenar o exacerbar agresión; salud física debe evaluarse.

    Limitación: revisión narrativa clínica.

    Confianza: alta como recomendación diagnóstica.


    14.5 Mills, Coutts & McPeake (2024)

    Tipo: revisión.

    Hallazgo: dolor, parestesia y disestesia pueden causar o agravar problemas conductuales; existen signos poco tradicionales.

    Limitación: parte de la evidencia se basa en casos de referencia.

    Confianza: alta conceptual/clínica.


    14.6 Wright et al. (2022)

    Tipo: estudio multicéntrico de screening y seguimiento.

    Muestra: 500 perros con ≥1 señal; 188 OA confirmada.

    Hallazgo: cambios de movilidad y conducta permiten identificar perros que necesitan evaluación; función mejoró con tratamiento en casos elegibles.

    Limitación: población preseleccionada y estudio apoyado por industria.

    Confianza: moderada-alta.


    14.7 Brown et al. (2007)

    Tipo: desarrollo/validación de instrumento.

    Hallazgo: CBPI permite medir severidad e interferencia de dolor crónico osteoartrítico mediante responsable.

    Limitación: específico a OA/dolor crónico.

    Confianza: alta para uso del instrumento.


    14.8 Malkani et al. (2024)

    Tipo: estudio clínico observacional.

    Hallazgo: dolor crónico afecta dimensiones físicas, psicológicas, ambientales y sociales.

    Limitación: muestra clínica.

    Confianza: moderada-alta.


    14.9 Revisión de dolor crónico (2026)

    Tipo: revisión narrativa.

    Hallazgo: cambios de actividad, sueño, apetito, agresión y marcha pueden formar parte del dolor crónico; evaluación conductual es clave.

    Limitación: síntesis narrativa; no todos los signos son específicos.

    Confianza: moderada-alta.


    15. Banco de evidencia

    Evidencia 1

    Afirmación: El dolor puede causar o exacerbar problemas conductuales.

    Fuente: Mills et al. (2020); Mills et al. (2024).

    Nivel de certeza: alto.

    Matiz: no todo problema conductual implica dolor.


    Evidencia 2

    Afirmación: Agresión nueva puede estar asociada con dolor.

    Fuente: Camps et al. (2012); Amat et al. (2024).

    Nivel de certeza: moderado-alto como posibilidad clínica.

    Matiz: no permite inferir causalidad en un perro sin examen.


    Evidencia 3

    Afirmación: Cambios de postura, marcha y actividad pueden ayudar a detectar dolor.

    Fuente: AAHA (2022).

    Nivel de certeza: alto clínico.


    Evidencia 4

    Afirmación: Responsables pueden detectar cambios funcionales relevantes para OA.

    Fuente: Wright et al. (2022).

    Nivel de certeza: moderado-alto.


    Evidencia 5

    Afirmación: Dolor crónico afecta más que movilidad.

    Fuente: Malkani et al. (2024).

    Nivel de certeza: moderado-alto.


    Evidencia 6

    Afirmación: Tratar la causa física puede no borrar aprendizaje defensivo.

    Fuente: principios de aprendizaje + Mills et al. (2020).

    Nivel de certeza: alto conceptual.


    Evidencia 7

    Afirmación: No cojear no descarta dolor.

    Fuente: AAHA (2022); Mills et al. (2024).

    Nivel de certeza: alto.


    Evidencia 8

    Afirmación: Conductas observadas por el responsable tienen valor en dolor crónico.

    Fuente: AAHA (2022); Brown et al. (2007).

    Nivel de certeza: alto.


    Evidencia 9

    Afirmación: Cambios repentinos deben motivar diagnóstico diferencial médico.

    Fuente: Amat et al. (2024); Mills et al. (2024).

    Nivel de certeza: alto clínico.


    Evidencia 10

    Afirmación: Dolor y comportamiento no deben tratarse como categorías mutuamente excluyentes.

    Fuente: Mills et al. (2020, 2024).

    Nivel de certeza: alto conceptual.


    16. Propuesta de estructura del artículo

    H1 — Cuando el dolor parece mala conducta

    Gancho

    “Si tu perro deja de querer que lo toquen, quizá la primera pregunta no sea ‘¿por qué me desafía?’, sino ‘¿podría dolerle?’”


    H2 — El dolor también cambia comportamiento

    Explicar

    sensorial + emocional.


    H2 — Por qué un perro con dolor puede parecer “agresivo”

    Modelo

    contacto
    → dolor
    → defensa.


    H2 — Lo que aprendemos de los casos de agresión relacionada con dolor

    Camps et al.

    Cuidado

    muestra pequeña.


    H2 — Dolor no significa necesariamente cojera

    Señales

    postura;
    movilidad;
    sueño;
    conducta.


    H2 — 10 cambios que deberían hacerte mirar más de cerca

    • levantarse;
    • escaleras;
    • salto;
    • paseo;
    • contacto;
    • juego;
    • sueño;
    • apetito;
    • postura;
    • irritabilidad.

    H2 — ¿Por qué puede reaccionar antes de que lo toquen?

    Aprendizaje y anticipación.


    H2 — Cuando tratar el dolor no basta

    Aprendizaje residual.


    H2 — Cómo observar sin provocarlo

    Videos;

    línea base;
    contexto.


    H2 — El orden correcto

    1. seguridad;
    2. veterinario;
    3. tratamiento;
    4. reevaluación;
    5. conducta.

    H2 — Cuándo buscar atención más rápida

    Cambios bruscos + signos neurológicos/dolor intenso.


    H2 — La pregunta final

    No:

    “¿Cómo hago que vuelva a obedecer?”

    Primero:

    “¿qué cambió en su cuerpo, su movimiento o su experiencia?”


    17. Preguntas todavía abiertas

    1. ¿Qué proporción real de casos conductuales tiene componente doloroso?
    2. ¿Qué signos predicen mejor dolor oculto?
    3. ¿Cómo distinguir miedo primario de miedo secundario al dolor?
    4. ¿Qué movimientos domésticos son mejores para screening?
    5. ¿Puede IA analizar videos de movilidad?
    6. ¿Qué sensibilidad tiene cada checklist?
    7. ¿Cómo afecta raza/morfología?
    8. ¿Cómo cambia dolor en cachorros?
    9. ¿Qué papel tiene dolor dental?
    10. ¿Qué papel tienen trastornos gastrointestinales?
    11. ¿Qué papel tiene prurito?
    12. ¿Cómo afecta dolor neuropático?
    13. ¿Qué conductas sugieren parestesia?
    14. ¿Cómo medir dolor intermitente?
    15. ¿Qué efecto tiene el sueño sobre dolor?
    16. ¿Qué efecto tiene estrés sobre percepción de dolor?
    17. ¿Cuánto aprendizaje defensivo permanece tras analgesia?
    18. ¿Cuál es la mejor combinación medicina-conducta?
    19. ¿Qué herramientas domésticas pueden validarse?
    20. ¿Cómo formar a paseadores para detectar señales sin diagnosticar?
    21. ¿Qué cambios durante paseo son red flags?
    22. ¿Cómo cambia la reactividad con dolor musculoesquelético?
    23. ¿Puede dolor contribuir a sensibilidad al ruido?
    24. ¿Cómo evaluar calidad de vida longitudinalmente?
    25. ¿Qué signos tempranos permiten intervenir antes?

    18. Referencias

    Amat, M., Le Brech, S., & Manteca, X. (2024). The relationship between aggression and physical disease in dogs. Veterinary Clinics of North America: Small Animal Practice, 54(1), 43–53. https://doi.org/10.1016/j.cvsm.2023.08.008

    Brown, D. C., Boston, R. C., Coyne, J. C., & Farrar, J. T. (2007). Development and psychometric testing of an instrument designed to measure chronic pain in dogs with osteoarthritis. American Journal of Veterinary Research, 68(6), 631–637. https://doi.org/10.2460/ajvr.68.6.631

    Camps, T., Amat, M., Mariotti, V. M., Le Brech, S., & Manteca, X. (2012). Pain-related aggression in dogs: 12 clinical cases. Journal of Veterinary Behavior, 7(2), 99–102. https://doi.org/10.1016/j.jveb.2011.08.002

    Gruen, M. E., Lascelles, B. D. X., Colleran, E., Gottlieb, A., Johnson, J., Lotsikas, P., Marcellin-Little, D., & Wright, B. (2022). 2022 AAHA Pain Management Guidelines for Dogs and Cats. Journal of the American Animal Hospital Association, 58(2), 55–76. https://doi.org/10.5326/JAAHA-MS-7292

    Malkani, R., Paramasivam, S., & Wolfensohn, S. (2024). How does chronic pain impact the lives of dogs: An investigation of factors that are associated with pain using the Animal Welfare Assessment Grid. Frontiers in Veterinary Science, 11, 1374858. https://doi.org/10.3389/fvets.2024.1374858

    Mills, D. S., Coutts, F. M., & McPeake, K. J. (2024). Behavior problems associated with pain and paresthesia. Veterinary Clinics of North America: Small Animal Practice, 54(1), 55–69. https://doi.org/10.1016/j.cvsm.2023.08.007

    Mills, D. S., Demontigny-Bédard, I., Gruen, M., Klinck, M. P., McPeake, K. J., Barcelos, A. M., Hewison, L., Van Haevermaet, H., Denenberg, S., Hauser, H., Koch, C., Ballantyne, K., Wilson, C., Mathkari, C. V., Pounder, J., Garcia, E., Darder, P., Fatjó, J., & Levine, E. (2020). Pain and problem behavior in cats and dogs. Animals, 10(2), 318. https://doi.org/10.3390/ani10020318

    Wright, A., Amodie, D., Cernicchiaro, N., Lascelles, B. D. X., Pavlock, A. M., Roberts, C., Barghusen, M., & Langenfeld-McCoy, N. (2022). Identification of canine osteoarthritis using an owner-reported questionnaire and treatment monitoring using functional mobility tests. Journal of Small Animal Practice, 63(8), 609–618. https://doi.org/10.1111/jsap.13500


    Nota metodológica para el futuro redactor

    Este artículo debe evitar dos errores simétricos:

    Error A

    “Toda mala conducta es un problema de entrenamiento.”

    Error B

    “Todo cambio de conducta se debe a dolor.”

    La posición correcta es:

    El dolor es un diagnóstico diferencial importante, especialmente ante cambios nuevos, repentinos, relacionados con movimiento o manipulación. Debe investigarse sin asumirlo y sin descartarlo por ausencia de cojera.

    Conservar estas distinciones:

    1. agresión ≠ diagnóstico;
    2. dolor ≠ cojera solamente;
    3. cambio conductual ≠ dolor demostrado;
    4. dolor + aprendizaje pueden coexistir;
    5. tratar dolor ≠ borrar aprendizaje automáticamente;
    6. edad ≠ explicación suficiente;
    7. observación doméstica ≠ diagnóstico veterinario;
    8. gruñido defensivo ≠ “dominancia” automática.

    La frase rectora sugerida es:

    Cuando una conducta cambia, especialmente de forma repentina, antes de corregir al perro conviene preguntarse si el cuerpo también cambió.

    Una segunda frase útil:

    El dolor puede convertir una actividad antes neutra en algo que el perro necesita evitar. La agresión, en ese contexto, puede ser una estrategia de protección y distancia, no un cambio de personalidad.

    La solución editorial debe seguir esta secuencia:

    cambio conductual
    describir contexto
    buscar cambios físicos
    reducir provocación
    evaluación veterinaria
    tratar dolor si existe
    reevaluar
    trabajar aprendizaje residual si persiste.

    El siguiente artículo del clúster puede profundizar en olfato y exploración, o continuar con otra necesidad conductual priorizada en el mapa editorial

  • El sueño: la necesidad olvidada (Artículo 11)

    1. Resumen ejecutivo

    Dormir no es simplemente “estar inactivo”. El sueño es un estado biológico organizado que participa en procesos de recuperación, regulación, aprendizaje y función cognitiva. En perros, además, el sueño es polifásico: no ocurre únicamente en un bloque nocturno continuo, sino en varios episodios distribuidos a lo largo del día y la noche. Esto significa que un perro puede necesitar numerosas oportunidades de dormir y descansar sin que esa conducta deba interpretarse automáticamente como aburrimiento.

    La ciencia canina sobre sueño todavía es relativamente joven. Sabemos bastante menos sobre duración óptima, arquitectura normal y consecuencias de la privación de sueño en perros que en humanos. Por ello, las cifras populares del tipo “un perro adulto debe dormir exactamente X horas” deben utilizarse con cautela. Estudios observacionales muestran una variación considerable según edad, ambiente, presencia humana, actividad y características individuales.

    Kinsman et al. (2020), utilizando datos de una cohorte longitudinal, encontraron que los cachorros de 16 semanas dormían más durante el día y más en total en 24 horas que los perros de 12 meses, mientras que los perros de 12 meses dormían más durante la noche. Esto demuestra que la distribución temporal del sueño cambia durante el desarrollo y que una única cifra no sirve para todas las edades.

    Tooley y Heath (2022), en una encuesta sobre 1,330 perros de compañía, encontraron asociaciones entre características del sueño y severidad de problemas conductuales reportados por los responsables. Los perros que dormían menos durante el periodo nocturno del responsable y aquellos que eran más fácilmente despertados mientras la persona estaba activa presentaban, en promedio, mayores puntuaciones de problemas conductuales. El estudio también encontró una relación no lineal entre duración nocturna y problemas reportados. Los autores enfatizan que sus datos no permiten definir una duración óptima de sueño ni establecer causalidad.

    La fragmentación resulta tan importante como la duración. Un perro podría acumular muchas horas de aparente reposo, pero despertarse repetidamente por ruido, movimiento humano, temperatura, otros animales o hipervigilancia. En 13 perros de laboratorio observados durante ocho meses, Schork et al. (2022a) encontraron que mayor temperatura y mayor duración de luz diurna reducían el sueño nocturno; el ruido y mayores metabolitos fecales de cortisol se asociaban con menos sueño diurno. Los resultados proceden de perros en kennels y no pueden trasladarse directamente a hogares, pero muestran que el ambiente físico puede modificar el sueño de forma mensurable.

    El sueño y el descanso tampoco son equivalentes. Descanso puede incluir quietud o baja actividad sin que el animal haya entrado en sueño. Sueño implica cambios conductuales y neurofisiológicos más específicos y contiene distintos estados, incluidos NREM y REM. Un perro echado con los ojos abiertos, atento a cada movimiento del responsable, puede estar descansando físicamente sin estar durmiendo. Esta diferencia es central para bienestar: proporcionar una cama no garantiza que el perro pueda desconectarse del ambiente.

    La arquitectura del sueño canino puede estudiarse mediante polisomnografía no invasiva. Los perros muestran fases de somnolencia, sueño NREM y sueño REM. El sueño NREM incluye estados más profundos asociados con ondas lentas; REM presenta una actividad cerebral diferente. No debe diagnosticarse la calidad del sueño domésticamente observando simplemente movimientos o vocalizaciones durante el sueño.

    Existe evidencia de que el sueño participa en aprendizaje y memoria. Kis et al. (2017) utilizaron polisomnografía no invasiva después de una tarea de aprendizaje de órdenes. Encontraron que el aprendizaje modificaba características del EEG durante el sueño y que determinadas características espectrales se relacionaban con mejor rendimiento después del periodo de descanso. El estudio proporciona evidencia de consolidación de memoria relacionada con el sueño en perros, aunque no permite convertir el sueño en una receta como “una siesta después de entrenar siempre mejora el aprendizaje”.

    Las consecuencias conductuales de dormir poco también están empezando a documentarse. Schork et al. (2022b) analizaron 1,560 horas de observación de perros adultos en kennels de laboratorio. Estos perros dormían menos que lo descrito previamente y casi no dormían durante el día. Menor sueño se relacionó posteriormente con mayor inactividad diurna, menos juego y menos conductas de alerta; los autores interpretaron parte de la inactividad como posible compensación del sueño perdido. Este resultado es especialmente importante para la controversia “dormir mucho = aburrimiento”: inactividad puede ser consecuencia de falta de sueño, mientras que descanso diurno puede formar parte de un patrón normal o compensatorio.

    En perros de refugio, Owczarczak-Garstecka y Burman (2016) observaron que una mayor proporción de descanso diurno se asociaba con un sesgo de juicio más positivo, menos comportamiento repetitivo y mayores puntuaciones de relajación por parte del personal. La muestra fue pequeña —15 perros— y el contexto de refugio limita la generalización. Aun así, el estudio demuestra que asumir que un perro que descansa mucho está “aburrido” puede llevar a interpretaciones equivocadas.

    La salud también modifica el sueño. Smith, Mendl y Murrell (2022) compararon perros con osteoartritis y perros sanos mediante medidas subjetivas y actigrafía. Los cuestionarios no detectaron una gran diferencia, pero los registros objetivos mostraron que los perros con osteoartritis descansaban menos durante la noche. Un estudio anterior en perros con dolor osteoartrítico también detectó inquietud nocturna mediante acelerometría (Knazovicky et al., 2015). El sueño alterado puede, por tanto, ser una señal indirecta de dolor o enfermedad.

    El envejecimiento añade otra capa. Mondino et al. (2023) estudiaron mediante polisomnografía a 28 perros senior. Los perros con puntuaciones más altas de deterioro cognitivo y peor rendimiento en una tarea de resolución de problemas pasaban menos tiempo en sueño NREM y REM; también presentaban características EEG compatibles con sueño más superficial. La asociación no demuestra que dormir mal cause deterioro cognitivo ni viceversa, pero muestra que el sueño puede convertirse en una ventana fisiológica hacia el envejecimiento cerebral.

    El ambiente social también influye. En un pequeño estudio polisomnográfico de 2025 con nueve perros, Baranyai et al. encontraron que dormir en un ambiente desconocido junto al responsable producía menor latencia de sueño, mayor eficiencia y más tiempo en NREM que dormir junto a una persona amable pero desconocida. El resultado es compatible con la función del responsable como “base segura”, aunque la muestra es demasiado pequeña para recomendar que todos los perros deban dormir necesariamente en la habitación o cama de su persona.

    Por tanto, la calidad del sueño depende de varias dimensiones:

    1. Duración: cuánto tiempo duerme.
    2. Continuidad: cuántas veces se interrumpe.
    3. Arquitectura: cuánto tiempo pasa en distintos estados.
    4. Oportunidad: si dispone de tiempo real para dormir.
    5. Ambiente: ruido, temperatura, luz, superficie y tránsito de personas.
    6. Seguridad: si puede relajarse suficientemente para desconectarse.
    7. Salud: dolor, enfermedad, respiración y función cognitiva.
    8. Edad e individuo: cachorros, adultos y seniors muestran patrones diferentes.

    Estas dimensiones explican por qué “tiene cama” no es una evaluación suficiente.

    La controversia principal —“dormir mucho = aburrimiento”— debe desmontarse con precisión. Un perro aburrido puede pasar mucho tiempo inactivo, pero la cantidad de tiempo tumbado no permite distinguir sueño saludable, descanso, aburrimiento, dolor, inhibición o enfermedad. La evaluación debe considerar postura, responsividad, interés cuando está despierto, juego, exploración, movilidad, apetito, contexto y cambios respecto a la línea base.

    Tampoco debemos ir al extremo contrario y asumir que “más sueño siempre es mejor”. El exceso de sueño o inactividad puede aparecer con enfermedad, dolor, alteraciones metabólicas, envejecimiento o baja estimulación. La pregunta útil no es “¿duerme mucho o poco comparado con Internet?”, sino ¿su patrón ha cambiado, puede dormir sin interrupciones y mantiene conductas normales cuando está activo?

    La tesis central del futuro artículo será:

    Dormir no es tiempo perdido. El sueño es una necesidad biológica activa, y su calidad depende no sólo de cuántas horas acumula el perro, sino de si puede dormir con continuidad, seguridad y comodidad. Un perro que duerme mucho no está necesariamente aburrido, del mismo modo que un perro activo todo el día no está necesariamente bien descansado.

    2. Pregunta principal

    Pregunta central

    ¿Cuánto importan el sueño y el descanso para el bienestar, la conducta y la función cognitiva de un perro?

    Preguntas secundarias

    1. ¿Qué diferencia sueño de descanso?
    2. ¿Qué significa que los perros sean durmientes polifásicos?
    3. ¿Qué etapas de sueño presentan?
    4. ¿Qué es NREM?
    5. ¿Qué es REM?
    6. ¿Por qué importa la arquitectura del sueño?
    7. ¿Cuántas horas necesita dormir un perro?
    8. ¿Existe una cifra universal?
    9. ¿Cómo cambia con edad?
    10. ¿Los cachorros duermen más que adultos?
    11. ¿Cómo cambia el sueño en seniors?
    12. ¿Qué relación tiene con aprendizaje y memoria?
    13. ¿Qué sabemos de sueño y problemas conductuales?
    14. ¿Dormir poco causa problemas de conducta?
    15. ¿Problemas de conducta alteran el sueño?
    16. ¿Qué significa fragmentación?
    17. ¿Qué papel tiene el ruido?
    18. ¿Qué papel tiene la temperatura?
    19. ¿Qué papel tiene la luz?
    20. ¿Qué papel tiene la presencia humana?
    21. ¿Cómo afecta el dolor?
    22. ¿Puede el sueño indicar deterioro cognitivo?
    23. ¿Dormir mucho significa aburrimiento?
    24. ¿Cómo distinguir sueño de inactividad por enfermedad?
    25. ¿Cómo crear un ambiente favorable para dormir?

    3. Conceptos fundamentales

    3.1 Sueño

    Estado neuroconductual reversible caracterizado por disminución de respuesta al entorno y cambios específicos de actividad cerebral y fisiológica.

    3.2 Descanso

    Periodo de reducción de actividad sin que necesariamente exista sueño.

    Un perro puede estar echado, quieto, despierto y vigilando.

    3.3 Inactividad

    Categoría conductual descriptiva. No informa por sí sola si existe sueño, descanso, aburrimiento, dolor o inhibición.

    3.4 Sueño polifásico

    Distribución del sueño en múltiples episodios a lo largo del día y la noche.

    3.5 Somnolencia

    Estado de transición entre vigilia y sueño.

    3.6 NREM

    Sueño no-REM. Incluye estados más profundos y características EEG específicas.

    3.7 REM

    Sueño de movimientos oculares rápidos, con patrones neurofisiológicos característicos.

    3.8 Arquitectura del sueño

    Distribución y secuencia de vigilia, somnolencia, NREM y REM.

    3.9 Latencia de sueño

    Tiempo transcurrido hasta iniciar sueño.

    3.10 Eficiencia de sueño

    Proporción del periodo disponible que se pasa realmente durmiendo.

    3.11 Fragmentación

    Interrupciones repetidas del sueño.

    3.12 Línea base de sueño

    Patrón habitual del propio perro: horarios, lugares, duración y despertares.

    4. Evolución

    Dormir implica una aparente desventaja: disminuye la vigilancia activa. El hecho de que el sueño se conserve ampliamente entre vertebrados indica que cumple funciones biológicas importantes.

    La literatura mamífera lo vincula con restauración, regulación neural, memoria, conservación energética y plasticidad. No todas estas funciones han sido demostradas directamente en perros.

    En perros sí existe evidencia directa de:

    • arquitectura EEG;
    • relación con aprendizaje;
    • relación con cognición;
    • sensibilidad al ambiente.

    5. Domesticación e historia

    El perro de compañía adapta parcialmente su actividad al horario humano.

    Puede dormir durante ausencia humana, cuando la vivienda está tranquila o durante la noche, pero también puede mantenerse despierto para seguir al responsable, vigilar o participar en actividad.

    Tooley y Heath plantean que algunos perros pueden permanecer activados para no perder oportunidades de interacción.

    Implicación

    Una casa ocupada no siempre proporciona oportunidades reales de sueño aunque el perro tenga una cama.

    6. Etología

    Describir antes de interpretar

    Perro tumbado ≠ perro dormido.

    Responsables en Tooley y Heath reportaron como señales de sueño:

    • ojos cerrados;
    • movimientos o vocalizaciones tipo sueño;
    • respiración más lenta;
    • inmovilidad;
    • tono muscular relajado;
    • menor respuesta a estímulos.

    La observación no sustituye polisomnografía.

    El perro puede seleccionar superficies, compañía, temperatura y distancia social para descansar; esas elecciones pueden aportar información sobre preferencias.

    7. Cognición y aprendizaje

    7.1 Sueño y memoria

    Kis et al. (2017) combinaron aprendizaje de órdenes y EEG.

    El aprendizaje modificó características del EEG durante el sueño y algunas características se asociaron con mejor rendimiento posterior.

    Interpretación

    Existe evidencia de consolidación de memoria relacionada con sueño.

    Limitación

    No demuestra que una cantidad fija de sueño mejore todo aprendizaje.

    7.2 Sueño y estado emocional

    La asociación entre sueño y comportamiento puede tener varias direcciones:

    A. sueño insuficiente → peor regulación;
    B. ansiedad/dolor → sueño alterado;
    C. ambos influidos por una tercera variable.

    La evidencia actual no permite elegir una sola explicación universal.

    8. Desarrollo

    8.1 Cachorros

    Kinsman et al. (2020):

    A las 16 semanas:

    • más sueño diurno;
    • más sueño total en 24 horas;
    • menos sueño nocturno.

    A los 12 meses:

    • más sueño nocturno;
    • menos sueño diurno.

    Conclusión

    El patrón madura con la edad.

    8.2 Adultos

    Existe gran variabilidad individual. Actividad, ambiente, salud y contexto social pueden modificar el patrón.

    8.3 Seniors

    Mondino et al. (2023):

    28 perros mayores.

    Mayor deterioro cognitivo:

    • menos NREM;
    • menos REM;
    • sueño EEG más superficial.

    9. Análisis del comportamiento

    Caso 1 — perro duerme muchas horas

    Posibilidades:

    • patrón normal;
    • recuperación;
    • edad;
    • aburrimiento;
    • enfermedad;
    • dolor.

    No diagnosticar por cantidad.

    Caso 2 — perro casi nunca duerme de día

    Puede relacionarse con:

    • actividad doméstica;
    • hipervigilancia;
    • excitación;
    • ruido.

    No asumir simplemente “tiene mucha energía”.

    Caso 3 — perro comienza a levantarse de noche

    Considerar:

    • dolor;
    • temperatura;
    • necesidad de eliminar;
    • ruido;
    • deterioro cognitivo.

    Caso 4 — despierta cada vez que la persona se mueve

    Puede reflejar sueño ligero, vigilancia, seguimiento social o inseguridad. Necesita contexto.

    10. Bienestar

    10.1 Duración: lo que sabemos y lo que no

    Sabemos que:

    • cambia con edad;
    • existe sueño diurno;
    • hay variación individual.

    No sabemos:

    • una cifra óptima universal;
    • una dosis por raza;
    • un mínimo doméstico validado para todas las edades.

    Regla editorial

    No presentar “X horas” como ley biológica universal.

    10.2 Estudio de 1,330 perros

    Tooley & Heath (2022):

    Menor sueño nocturno:
    → asociado con mayor severidad conductual.

    Mayor facilidad para despertarse:
    → asociada con mayor severidad.

    Relación no lineal con duración.

    Limitaciones

    Autoinforme, correlación y causalidad bidireccional.

    10.3 Más sueño no siempre significa mejor

    Sueño excesivo o inactividad pueden acompañar enfermedad, envejecimiento o sedentarismo.

    10.4 Fragmentación

    Importa:

    • cuántas veces despierta;
    • cuánto tarda en volver a dormir;
    • qué lo interrumpe.

    Un perro puede acumular horas de reposo con baja continuidad.

    10.5 Ruido, temperatura y luz

    Schork et al. (2022a), 13 perros observados durante ocho meses:

    Mayor temperatura:
    → menos sueño nocturno.

    Mayor duración de luz:
    → menos sueño nocturno.

    Más ruido y mayores metabolitos de cortisol:
    → menos sueño diurno.

    Limitación

    Contexto de kennel/laboratorio.

    10.6 Sueño perdido y conducta diurna

    Schork et al. (2022b), 1,560 horas:

    Menor sueño:

    • más inactividad diurna;
    • menos juego;
    • menos alerta.

    Mensaje

    “Está tumbado porque está aburrido” no siempre es correcto.

    10.7 Descanso como indicador de bienestar

    Owczarczak-Garstecka & Burman (2016), 15 perros de refugio:

    Más descanso diurno:

    • sesgo de juicio más positivo;
    • menos conducta repetitiva;
    • más relajación.

    10.8 Dolor y sueño

    Smith et al. (2022):

    Perros con osteoartritis mostraron menos descanso nocturno objetivamente medido.

    Knazovicky et al. (2015):

    Acelerometría nocturna permitió estudiar inquietud asociada con dolor osteoartrítico.

    Aplicación

    Un cambio nocturno persistente merece considerar dolor y evaluación veterinaria.

    10.9 Cognición senior

    Mondino et al. (2023):

    Menor NREM/REM se asoció con peor cognición.

    No afirmar que dormir más previene demencia.

    10.10 Seguridad social

    Baranyai et al. (2025), 9 perros:

    Con responsable:

    • menor latencia;
    • mayor eficiencia;
    • más NREM.

    Con desconocido amable:

    • peor arquitectura relativa.

    Limitación

    Muestra muy pequeña y ambiente desconocido.

    10.11 ¿Debe dormir con su responsable?

    La evidencia no permite una respuesta universal.

    El estudio anterior demuestra un efecto de presencia social en un contexto experimental, no que compartir cama sea obligatorio.

    10.12 Lugar de descanso

    Características favorables:

    • comodidad;
    • temperatura adecuada;
    • baja interrupción;
    • seguridad;
    • accesibilidad.

    Ofrecer más de una superficie puede permitir regulación térmica y social.

    10.13 Interrupciones humanas

    Niños, otros perros, caricias, tránsito doméstico o manipulación pueden impedir sueño continuo.

    Descansar requiere periodos en los que el perro no tenga que responder constantemente al ambiente.

    10.14 Sueño vs. aburrimiento

    Aburrimiento y sueño pueden coexistir, pero no son lo mismo.

    Para diferenciarlos, observar al perro cuando está despierto:

    • ¿explora?
    • ¿juega?
    • ¿interactúa?
    • ¿muestra interés?
    • ¿se mueve normalmente?

    10.15 Sueño vs. apatía

    Aumento brusco de sueño acompañado por pérdida de interés, cambios de apetito, dolor o movilidad reducida requiere atención.

    10.16 Matriz práctica

    Herramienta educativa, no escala clínica.

    Duración: ¿cambió respecto a su patrón?

    Continuidad: ¿se despierta repetidamente?

    Ambiente: ¿ruido, luz o calor lo interrumpen?

    Seguridad: ¿puede desconectarse?

    Salud: ¿hay dolor o enfermedad?

    Conducta despierta: ¿mantiene interés y función?

    11. Adiestramiento y manejo

    No solucionar comportamiento quitando sueño

    Más actividad no es siempre la respuesta a un perro inquieto.

    Tooley & Heath advierten contra aumentar actividad si ello genera privación de sueño.

    Después de actividad

    Tras entrenamiento, paseo intenso o experiencias nuevas, permitir recuperación.

    Enseñar calma

    Puede crear contextos favorables, pero no sustituye un ambiente de descanso adecuado.

    Cachorros

    Evitar mantenerlos continuamente activos con el objetivo de “hacer que duerman por la noche”.

    12. Aplicaciones prácticas

    Esto significa que…

    Dormir forma parte del cuidado del perro.

    En casa

    Puede ayudar:

    • zona tranquila;
    • temperatura cómoda;
    • opciones de descanso;
    • periodos sin interrupciones;
    • rutina comprensible.

    Un responsable puede observar…

    • dónde duerme;
    • cuánto se despierta;
    • cambios nocturnos;
    • movilidad al levantarse;
    • interés cuando está despierto.

    Conviene evitar…

    • despertarlo por interacción innecesaria;
    • asumir aburrimiento por dormir;
    • cansarlo para “corregir” conducta;
    • exigir actividad continua;
    • ignorar inquietud nocturna nueva.

    Podría ayudar…

    • diario de sueño;
    • videos nocturnos;
    • proteger descanso;
    • evaluación veterinaria ante cambios persistentes.

    13. Mitos y controversias

    Mito 1 — “Dormir mucho significa aburrimiento”

    Clasificación: contradicho como regla general.

    El sueño es una necesidad biológica y el descanso puede asociarse con mejores indicadores de bienestar.

    Mito 2 — “Mientras más duerma, mejor”

    Clasificación: incorrecto.

    Exceso o cambio de sueño puede acompañar enfermedad, edad o baja actividad.

    Mito 3 — “Un perro adulto necesita exactamente X horas”

    Clasificación: evidencia insuficiente para una cifra universal.

    Mito 4 — “Si está tumbado, está durmiendo”

    Clasificación: incorrecto.

    Puede estar despierto y vigilante.

    Mito 5 — “Un perro con mucha energía necesita menos sueño”

    Clasificación: evidencia insuficiente.

    Mito 6 — “Hay que cansarlo para que duerma”

    Clasificación: simplificación.

    Actividad apropiada y sueño son complementarios; sobreestimulación también puede interferir.

    Mito 7 — “Si duerme de día, dormirá mal de noche”

    Clasificación: no respaldado como regla universal.

    Los perros son polifásicos.

    Mito 8 — “Si duerme junto a su humano siempre dormirá mejor”

    Clasificación: evidencia insuficiente.

    La evidencia directa es preliminar.

    Mito 9 — “Movimientos y vocalizaciones durante sueño significan un problema”

    Clasificación: incorrecto como regla.

    Pueden formar parte del sueño normal.

    Mito 10 — “El sueño no tiene relación con aprendizaje”

    Clasificación: contradicho.

    Existe evidencia EEG de relación con consolidación de memoria.

    14. Estado de la evidencia

    14.1 Kinsman et al. (2020)

    Tipo: cohorte longitudinal con cuestionarios.

    Muestra: 2,332 cachorros a 16 semanas y 1,091 perros a 12 meses; subconjuntos pareados para análisis.

    Hallazgo: los cachorros dormían más de día y más en total; los perros de 12 meses más de noche.

    Limitación: sueño reportado por responsables.

    Confianza: alta para diferencias descriptivas poblacionales.

    14.2 Tooley & Heath (2022)

    Tipo: encuesta transversal.

    Muestra: 1,330 perros.

    Hallazgo: duración y facilidad para despertar se asociaron con severidad de problemas conductuales reportados.

    Limitación: autoinforme, correlación, causalidad no establecida.

    Confianza: moderada-alta para asociación.

    14.3 Kis et al. (2017)

    Tipo: EEG/polisomnografía + aprendizaje.

    Hallazgo: aprendizaje modificó EEG de sueño y algunas características se asociaron con mejora posterior.

    Limitación: tareas experimentales específicas.

    Confianza: alta para relación sueño-aprendizaje en esas tareas.

    14.4 Owczarczak-Garstecka & Burman (2016)

    Tipo: observacional en refugio.

    Muestra: 15 perros.

    Hallazgo: más descanso diurno se asoció con sesgo de juicio positivo, menos repetición y mayor relajación.

    Limitación: muestra pequeña y contexto de refugio.

    Confianza: moderada.

    14.5 Schork et al. (2022a)

    Tipo: estudio ambiental longitudinal.

    Muestra: 13 perros de laboratorio.

    Hallazgo: temperatura, luz, ruido y actividad adrenocortical se asociaron con cambios de sueño.

    Limitación: kennel/laboratorio.

    Confianza: moderada.

    14.6 Schork et al. (2022b)

    Tipo: análisis de 1,560 horas de conducta/sueño.

    Hallazgo: pérdida de sueño se asoció con más inactividad diurna, menos juego y menos alerta.

    Limitación: perros de laboratorio.

    Confianza: moderada.

    14.7 Smith et al. (2022)

    Tipo: comparación de perros con OA y sanos.

    Hallazgo: actigrafía mostró menos descanso nocturno en perros osteoartríticos.

    Limitación: actigrafía no equivale exactamente a polisomnografía.

    Confianza: moderada-alta.

    14.8 Knazovicky et al. (2015)

    Tipo: estudio prospectivo controlado de OA.

    Hallazgo: acelerometría permitió detectar inquietud nocturna relacionada con dolor.

    Limitación: modelo clínico específico.

    Confianza: moderada.

    14.9 Mondino et al. (2023)

    Tipo: polisomnografía.

    Muestra: 28 perros senior.

    Hallazgo: peor cognición asociada con menos NREM/REM y sueño más superficial.

    Limitación: correlacional y muestra pequeña.

    Confianza: moderada-alta.

    14.10 Baranyai et al. (2025)

    Tipo: polisomnografía crossover.

    Muestra: 9 perros.

    Hallazgo: presencia del responsable mejoró latencia, eficiencia y NREM en ambiente desconocido.

    Limitación: muestra muy pequeña.

    Confianza: preliminar/moderada.

    15. Banco de evidencia

    Evidencia 1

    Afirmación: Los perros son durmientes polifásicos.

    Fuente: Schork et al. (2022b) y literatura polisomnográfica canina.

    Nivel de certeza: alto.

    Evidencia 2

    Afirmación: La cantidad y distribución del sueño cambian con edad.

    Fuente: Kinsman et al. (2020).

    Nivel de certeza: alto para cachorros y perros de 12 meses.

    Evidencia 3

    Afirmación: No existe una duración óptima universal establecida para perros de compañía.

    Fuente: Tooley & Heath (2022).

    Nivel de certeza: alto respecto al vacío de evidencia.

    Evidencia 4

    Afirmación: Sueño y problemas conductuales están asociados.

    Fuente: Tooley & Heath (2022).

    Nivel de certeza: moderado-alto para asociación.

    Matiz: no establece dirección causal.

    Evidencia 5

    Afirmación: El sueño participa en procesos de aprendizaje/memoria.

    Fuente: Kis et al. (2017).

    Nivel de certeza: alto para las tareas estudiadas.

    Evidencia 6

    Afirmación: Mayor descanso diurno puede asociarse con mejores indicadores de bienestar en refugio.

    Fuente: Owczarczak-Garstecka & Burman (2016).

    Nivel de certeza: moderado.

    Evidencia 7

    Afirmación: Ruido, temperatura y luz pueden modificar patrones de sueño.

    Fuente: Schork et al. (2022a).

    Nivel de certeza: moderado.

    Evidencia 8

    Afirmación: Dolor osteoartrítico puede alterar descanso nocturno.

    Fuente: Smith et al. (2022); Knazovicky et al. (2015).

    Nivel de certeza: moderado-alto.

    Evidencia 9

    Afirmación: Cambios de arquitectura del sueño se asocian con deterioro cognitivo en seniors.

    Fuente: Mondino et al. (2023).

    Nivel de certeza: moderado-alto.

    Evidencia 10

    Afirmación: Seguridad social puede influir en arquitectura de sueño.

    Fuente: Baranyai et al. (2025).

    Nivel de certeza: preliminar.

    16. Propuesta de estructura del artículo

    H1 — El sueño: la necesidad olvidada del perro

    Gancho

    “Que un perro esté quieto no significa que esté descansando, y que duerma muchas horas no significa que esté aburrido.”

    H2 — Dormir no es simplemente dejar de hacer cosas

    Explicar sueño, NREM y REM.

    H2 — Los perros no duermen como nosotros

    Explicar sueño polifásico.

    H2 — ¿Cuántas horas debería dormir?

    Responder: no existe cifra universal validada.

    H2 — Los cachorros duermen diferente de los adultos

    Kinsman et al. (2020).

    H2 — Dormir también forma parte de aprender

    Kis et al. (2017).

    H2 — No sólo importa cuánto: también cuántas veces lo despiertan

    Fragmentación.

    H2 — Ruido, luz y temperatura también cuentan

    Schork et al. (2022a).

    H2 — El gran mito: “si duerme mucho, está aburrido”

    Distinguir sueño, descanso, aburrimiento y apatía.

    H2 — Dormir poco tampoco significa “tener mucha energía”

    Schork et al. (2022b).

    H2 — Cuando el sueño cambia, piensa también en salud

    Dolor, OA y envejecimiento.

    H2 — Cómo crear un ambiente donde realmente pueda descansar

    Seguridad, baja interrupción, temperatura y opciones.

    H2 — Qué observar

    Duración, continuidad, cambio y conducta cuando está despierto.

    H2 — La pregunta final

    No:

    “¿duerme demasiado?”

    Sí:

    “¿su patrón de sueño es estable, continuo y compatible con un perro sano y funcional cuando está despierto?”

    17. Preguntas todavía abiertas

    1. ¿Cuál es la duración óptima por etapa vital?
    2. ¿Cómo cambia por raza?
    3. ¿Cómo cambia por tamaño?
    4. ¿Cómo cambia con actividad diaria?
    5. ¿Qué proporción de NREM/REM es óptima?
    6. ¿Cuánta fragmentación es normal?
    7. ¿Qué efecto tiene vivir con niños?
    8. ¿Qué efecto tiene vivir con otros perros?
    9. ¿Cómo afecta el ruido urbano?
    10. ¿Cómo afecta la temperatura nocturna?
    11. ¿Qué efecto tiene la iluminación artificial?
    12. ¿Cómo afecta compartir cama al propio perro?
    13. ¿Cómo afecta dormir solo?
    14. ¿Qué cambios preceden deterioro cognitivo?
    15. ¿Puede el sueño ser biomarcador precoz de dolor?
    16. ¿Cómo distinguir aburrimiento de sueño saludable?
    17. ¿Cómo medir calidad de sueño en casa?
    18. ¿Qué tan precisos son los wearables caninos?
    19. ¿Qué efecto tiene ejercicio intenso nocturno?
    20. ¿Cómo afecta estrés crónico?
    21. ¿Cómo afecta ansiedad relacionada con separación?
    22. ¿Qué efecto tienen fármacos?
    23. ¿Cómo cambia el sueño tras aprendizaje?
    24. ¿Qué valor tiene una siesta post-entrenamiento?
    25. ¿Cómo diseñar una herramienta doméstica validada?

    18. Referencias

    Baranyai, L., Iotchev, I., Gombos, F., & Kis, A. (2025). Family dogs’ sleep macrostructure reflects worsened sleep quality when sleeping in the absence of their owners: A non-invasive polysomnography study. Animals, 15(21), 3182. https://doi.org/10.3390/ani15213182

    Kinsman, R., Owczarczak-Garstecka, S., Casey, R., Knowles, T., Tasker, S., Woodward, J., Da Costa, R., & Murray, J. (2020). Sleep duration and behaviours: A descriptive analysis of a cohort of dogs up to 12 months of age. Animals, 10(7), 1172. https://doi.org/10.3390/ani10071172

    Kis, A., Szakadát, S., Gácsi, M., Kovács, E., Simor, P., Török, C., Gombos, F., Bódizs, R., & Topál, J. (2017). The interrelated effect of sleep and learning in dogs (Canis familiaris): An EEG and behavioural study. Scientific Reports, 7, 41873. https://doi.org/10.1038/srep41873

    Knazovicky, D., Tomas, A., Motsinger-Reif, A., & Lascelles, B. D. X. (2015). Initial evaluation of nighttime restlessness in a naturally occurring canine model of osteoarthritis pain. PeerJ, 3, e772. https://doi.org/10.7717/peerj.772

    Mondino, A., Catanzariti, M., Mateos, D. M., Khan, M., Ludwig, C., Kis, A., Gruen, M. E., & Olby, N. J. (2023). Sleep and cognition in aging dogs. A polysomnographic study. Frontiers in Veterinary Science, 10, 1151266. https://doi.org/10.3389/fvets.2023.1151266

    Owczarczak-Garstecka, S. C., & Burman, O. H. P. (2016). Can sleep and resting behaviours be used as indicators of welfare in shelter dogs (Canis lupus familiaris)? PLOS ONE, 11(10), e0163620. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0163620

    Schork, I. G., Manzo, I. A., de Oliveira, M. R. B., da Costa, F. V., Young, R. J., & de Azevedo, C. S. (2022). The cyclic interaction between daytime behavior and the sleep behavior of laboratory dogs. Scientific Reports, 12, 478. https://doi.org/10.1038/s41598-021-04502-2

    Schork, I. G., Manzo, I. A., de Oliveira, M. R. B., Costa, F. V., Palme, R., Young, R. J., & de Azevedo, C. S. (2022). How environmental conditions affect sleep? An investigation in domestic dogs (Canis lupus familiaris). Behavioural Processes, 199, 104662. https://doi.org/10.1016/j.beproc.2022.104662

    Smith, M., Mendl, M., & Murrell, J. C. (2022). Associations between osteoarthritis and duration and quality of night-time rest in dogs. Applied Animal Behaviour Science, 253, 105661. https://doi.org/10.1016/j.applanim.2022.105661

    Tooley, C., & Heath, S. E. (2022). Sleep characteristics in dogs; effect on caregiver-reported problem behaviours. Animals, 12(14), 1753. https://doi.org/10.3390/ani12141753


    Nota metodológica para el futuro redactor

    Este artículo debe evitar dos extremos:

    Extremo A: “Si duerme mucho, está aburrido.”

    Extremo B: “Mientras más duerma, mejor.”

    La posición respaldada por la evidencia es más precisa:

    El sueño es una necesidad biológica esencial, pero su evaluación requiere considerar edad, duración, continuidad, ambiente, salud, estado emocional y funcionamiento cuando el perro está despierto.

    Debe conservar estas distinciones:

    1. sueño ≠ descanso;
    2. descanso ≠ inactividad patológica;
    3. duración ≠ calidad;
    4. más horas ≠ automáticamente mejor;
    5. menos horas ≠ automáticamente más energía;
    6. interrupción ≠ sueño profundo;
    7. correlación sueño-conducta ≠ causalidad demostrada;
    8. una cifra promedio ≠ necesidad individual.

    La frase rectora sugerida es:

    Dormir no es tiempo perdido: es una parte activa de la vida del perro. La pregunta no es sólo cuántas horas duerme, sino si dispone de suficientes oportunidades para dormir con continuidad, comodidad y seguridad.

    Una segunda frase útil:

    Para distinguir descanso de aburrimiento, no observes únicamente cuánto tiempo está tumbado; observa también cómo funciona cuando está despierto.

    El siguiente artículo del clúster puede profundizar en dolor oculto y comportamiento, porque los cambios de sueño, movilidad e interacción pueden ser algunas de las primeras señales de que un problema aparentemente “conductual” tiene un componente médico.

  • Pasear no es únicamente hacer ejercicio (Artículo 10)

    1. Resumen ejecutivo

    Un paseo con un perro produce movimiento, pero reducirlo a “hacer ejercicio” o a acumular kilómetros deja fuera gran parte de lo que ocurre durante la salida. El paseo puede funcionar simultáneamente como actividad física, exploración sensorial, obtención de información olfativa, oportunidad de elección, exposición al ambiente, interacción social directa o indirecta, eliminación, aprendizaje y experiencia compartida con la persona. La importancia relativa de cada función depende del individuo, del contexto y del diseño del paseo.

    Esta conclusión no significa que todo paseo satisfaga automáticamente todas esas necesidades. Un recorrido rápido y altamente dirigido puede aportar actividad física y eliminación, pero ofrecer poca exploración. Un paseo lento puede aportar gran cantidad de investigación olfativa y poca carga cardiovascular. Una salida con encuentros sociales puede ser enriquecedora para un perro sociable y estresante para otro. La calidad de un paseo debe juzgarse por qué oportunidades ofrece y cómo responde ese perro, no únicamente por distancia, velocidad o duración.

    La evidencia observacional confirma que los perros utilizan los paseos para algo más que locomoción. Westgarth et al. (2010) observaron 286 perros durante paseos en espacios públicos y registraron interacción con el ambiente, olfateo, micción e interacciones con perros y personas. El porcentaje de tiempo dedicado a olfatear variaba entre tipos raciales y estaba asociado con la micción. En una segunda parte del estudio, con diez perros evaluados con y sin correa, la presencia de correa redujo la probabilidad de interacción entre perros. El trabajo no evaluó directamente bienestar, pero demuestra empíricamente que el paseo es un contexto de investigación ambiental y social, no solamente de desplazamiento.

    El olfato merece atención especial. Los perros poseen un sistema sensorial fuertemente orientado a información química y utilizan olores para investigar objetos, lugares e individuos. La comunicación canina incluye señales visuales, acústicas y olfativas, y los productos urinarios pueden persistir en el ambiente y aportar información social (Siniscalchi et al., 2018). Investigaciones recientes continúan mostrando que el marcaje urinario está relacionado con el procesamiento de información social y fisiológica; Quaranta et al. (2026) encontraron patrones diferentes de marcaje y respuestas fisiológicas en machos expuestos a orina de distintos tipos de individuos. El estudio es preliminar y no demuestra que todo marcaje sea una “necesidad”, pero refuerza que detenerse a oler marcas no equivale a perder el tiempo.

    La evidencia sobre actividades olfativas y bienestar es prometedora pero todavía limitada. Duranton y Horowitz (2019) asignaron veinte perros de compañía a dos semanas de nosework o heelwork y encontraron que el grupo de nosework se aproximó más rápidamente a un estímulo ambiguo en una prueba de sesgo cognitivo, resultado interpretado como un cambio hacia un juicio más positivo. Sin embargo, el estudio fue pequeño y examinó una actividad olfativa estructurada, no paseos cotidianos. Una revisión de alcance de Fountain et al. (2025) identificó sólo 27 estudios sobre actividades basadas en olor en perros de trabajo, refugio y compañía y concluyó que existe un vacío importante sobre sus efectos directos en conducta, fisiología y bienestar. Por tanto, resulta razonable defender oportunidades de olfacción, pero no afirmar que exista una dosis universal de “X minutos de olfateo” ni que toda sesión de olfato produzca relajación.

    El paseo también puede proporcionar exploración. Desde la perspectiva del modelo Five Domains, las interacciones voluntarias con el ambiente forman parte del Dominio 4 —Behavioral Interactions— y constituyen oportunidades para ejercer agencia (Mellor et al., 2020). Littlewood et al. (2023) desarrollan este concepto: exploración inquisitiva, búsqueda de información y algunas formas de juego pueden permitir al animal adquirir información y competencia. En un paseo, esto puede manifestarse cuando el perro investiga una nueva superficie, sigue un olor, escoge momentáneamente una dirección segura o se detiene a examinar un estímulo.

    Esta función exploratoria explica por qué distancia recorrida y calidad del paseo no son equivalentes. Dos paseos de tres kilómetros pueden tener experiencias muy distintas. Uno puede consistir en desplazamiento continuo a velocidad humana con poca posibilidad de detenerse; otro puede incluir olfateo, cambios de superficie, elección de trayecto, pausas y exploración. La ciencia todavía no dispone de un índice validado que permita afirmar cuál es “mejor” para cualquier perro. Lo que sí permiten los marcos contemporáneos de bienestar es preguntar qué oportunidades de actividad, interacción y agencia ofrece cada uno.

    La actividad física sigue siendo una función importante. Las guías de AAHA recomiendan ejercicio diario y estimulación adecuados a edad, raza, temperamento y salud, y enfatizan planes individualizados. Las recomendaciones COAST para salud musculoesquelética también apoyan ejercicio regular apropiado a etapa vital y capacidad, evitando cargas excesivas o de alto impacto en perros no acondicionados. De este modo, caminar durante un paseo puede contribuir a movilidad y condición, pero el valor físico depende de velocidad, terreno, duración, condición del perro y estado de salud; caminar dos kilómetros no representa la misma carga para todos.

    El componente social requiere mayor precisión. Durante los paseos, los perros pueden recibir información social de dos formas. La primera es indirecta, mediante olores dejados por otros individuos. La segunda es directa, mediante encuentros con perros y personas. No todos los perros necesitan saludar a perros desconocidos durante cada paseo. Westgarth et al. mostraron que la correa reduce la probabilidad de interacción directa, lo que puede ser útil cuando esas interacciones son indeseables o inseguras. La revisión sistemática de McEvoy et al. (2022) sobre socialización recuerda además que el objetivo del desarrollo social no es maximizar indiscriminadamente el número de encuentros: calidad, edad, contexto y respuesta individual importan.

    El paseo también puede funcionar como experiencia compartida entre perro y responsable. Los perros ajustan parte de su locomoción al comportamiento humano y las interacciones durante el paseo crean oportunidades para comunicación, cooperación y aprendizaje. No obstante, debe evitarse afirmar que caminar por sí mismo “fortalece el vínculo” de forma garantizada. Estudios cualitativos muestran que los responsables perciben el paseo como una actividad relacionada con las necesidades del perro y con experiencias positivas compartidas (Westgarth et al., 2017), pero el efecto depende de la calidad de la interacción.

    La correa merece un tratamiento funcional y no ideológico. Una correa puede restringir libertad de movimiento, pero también permite seguridad, cumplimiento de normas, prevención de persecución y control de interacciones. La pregunta relevante no es “correa buena o mala”, sino cuánto margen funcional ofrece dentro de un ambiente concreto. Una línea más larga en un espacio seguro puede permitir más opciones que una correa corta; una correa corta puede ser necesaria cerca de tránsito o en espacios densos. No existe evidencia suficiente para convertir una longitud concreta en norma universal.

    El paseo puede además ofrecer oportunidades de elección y control. No es necesario que el perro decida toda la ruta. Pequeñas elecciones —qué zona investigar, cuánto tiempo olfatear un punto razonable, aproximarse o no a un estímulo seguro, tomar una de dos direcciones compatibles— pueden constituir agencia. Littlewood et al. (2023) enfatizan precisamente que la agencia implica conductas voluntarias, auto-generadas y orientadas a metas.

    Desde una perspectiva práctica, este dossier propone abandonar la pregunta:

    “¿Cuántos kilómetros caminó?”

    como métrica única y sustituirla por un perfil de paseo:

    1. Movimiento: ¿hubo actividad física adecuada?
    2. Exploración: ¿pudo investigar el ambiente?
    3. Olfato: ¿dispuso de oportunidades de recoger información?
    4. Agencia: ¿tuvo algunas elecciones seguras?
    5. Social: ¿tuvo el tipo de interacción adecuado para ese perro?
    6. Aprendizaje: ¿pudo afrontar el entorno sin sobrecarga?
    7. Recuperación: ¿regresa en un estado compatible con descanso y bienestar?

    Esta propuesta no es una escala científica validada; es una herramienta editorial y práctica derivada de los dominios estudiados.

    La tesis central del artículo será:

    Un paseo no se mide sólo por lo lejos que llegó el perro. También importa qué pudo oler, investigar, decidir, aprender y experimentar durante el camino. Los kilómetros describen desplazamiento; no describen por sí solos la calidad del paseo.


    2. Pregunta principal

    Pregunta central

    ¿Qué necesidades y funciones puede satisfacer un paseo además del ejercicio físico?

    Preguntas secundarias

    1. ¿Qué diferencia existe entre paseo y ejercicio?
    2. ¿Qué funciones físicas cumple caminar?
    3. ¿Qué papel tiene el olfato?
    4. ¿Qué información obtiene un perro al olfatear?
    5. ¿Qué sabemos sobre actividades olfativas y bienestar?
    6. ¿Olfatear durante un paseo equivale a nosework?
    7. ¿Existe una cantidad ideal de olfateo?
    8. ¿Qué es exploración?
    9. ¿Por qué investigar el ambiente puede tener valor?
    10. ¿Qué papel tiene la agencia?
    11. ¿Debe el perro elegir toda la ruta?
    12. ¿Qué información social existe en las marcas de orina?
    13. ¿Necesita saludar perros durante el paseo?
    14. ¿Qué efecto tiene la correa sobre interacciones?
    15. ¿Qué diferencia existe entre socialización y encuentros indiscriminados?
    16. ¿Qué papel tiene la relación humano-perro?
    17. ¿Un paseo lento puede ser útil aunque recorra poca distancia?
    18. ¿Un paseo rápido puede ser útil?
    19. ¿Qué cambia con edad, raza, salud y personalidad?
    20. ¿Cómo evaluar la calidad de un paseo sin convertirlo en una fórmula rígida?

    Alcance

    Este dossier se refiere principalmente a paseos recreativos de perros de compañía. No supone que todas las funciones descritas deban aparecer en cada salida ni que un paseo sustituya necesidades de ejercicio específico, juego, entrenamiento, relaciones sociales o descanso.


    3. Conceptos fundamentales

    3.1 Paseo

    Salida del entorno habitual inmediato en compañía de una persona, generalmente caminando y con algún grado de desplazamiento e interacción ambiental.

    No existe una definición científica universal única.

    3.2 Ejercicio

    Actividad física estructurada o suficientemente sostenida para generar una carga fisiológica.

    Un paseo puede contener ejercicio, pero no todo paseo constituye ejercicio de intensidad relevante.

    3.3 Exploración

    Conducta mediante la cual el animal obtiene información sobre elementos, lugares o cambios en su ambiente.

    3.4 Conducta investigativa

    Interacción dirigida a examinar un estímulo.

    Puede incluir:

    • olfatear;
    • mirar;
    • aproximarse;
    • manipular.

    3.5 Olfacción

    Procesamiento de información química mediante el sistema olfativo.

    3.6 Scent marking / marcaje olfativo

    Depósito de señales químicas, por ejemplo mediante orina, asociado con comunicación e información social.

    3.7 Foraging

    Conductas implicadas en búsqueda, localización y obtención de recursos alimentarios.

    No todo olfateo durante un paseo es foraging.

    3.8 Socialización

    Proceso de desarrollo y aprendizaje de respuestas sociales y ambientales apropiadas.

    No es sinónimo de “saludar a todos”.

    3.9 Agencia

    Capacidad para realizar conductas voluntarias, auto-generadas y orientadas a objetivos.

    3.10 Calidad del paseo

    Constructo práctico, no una variable universal validada. Debe inferirse de las oportunidades ofrecidas y la respuesta del individuo.


    4. Evolución

    El movimiento histórico tenía función

    Para los ancestros y poblaciones de vida libre, desplazarse no constituía “hacer cardio” de manera aislada.

    El movimiento servía para:

    • buscar recursos;
    • explorar;
    • encontrar individuos;
    • evitar amenazas;
    • investigar cambios.

    Implicación

    En términos funcionales:

    locomoción + información + decisiones

    solían ocurrir simultáneamente.

    Perro doméstico moderno

    Podemos separar artificialmente esos componentes:

    • caminadora → locomoción;
    • nosework → olfacción;
    • paseo → combinación variable.

    Ninguno sustituye automáticamente al resto.


    5. Domesticación e historia

    Los humanos controlamos:

    • cuándo sale el perro;
    • por dónde;
    • a qué velocidad;
    • cuánto tiempo se detiene;
    • con quién interactúa.

    Esto convierte el paseo en una actividad altamente mediada por decisiones humanas.

    Entorno urbano

    La correa suele ser necesaria por:

    • tráfico;
    • legislación;
    • densidad;
    • seguridad.

    Consecuencia

    La cuestión no es recrear una supuesta “vida natural”, sino diseñar salidas que permitan oportunidades compatibles con el entorno humano.


    6. Etología

    Tinbergen aplicado al paseo

    Causación

    ¿Por qué se detiene?

    Puede ser:

    • olor;
    • información social;
    • eliminación;
    • miedo;
    • novedad;
    • fatiga.

    Ontogenia

    La conducta en paseo cambia con:

    • experiencia;
    • socialización;
    • entrenamiento;
    • edad.

    Función

    Pasear puede facilitar:

    • movilidad;
    • investigación;
    • información;
    • interacción.

    Filogenia

    Los cánidos utilizan múltiples modalidades sensoriales y sociales para interactuar con su ambiente.


    7. Cognición y aprendizaje

    El paseo como flujo de información

    Cada salida contiene:

    • olores;
    • sonidos;
    • personas;
    • vehículos;
    • superficies;
    • perros.

    El perro debe:

    • discriminar;
    • anticipar;
    • aprender;
    • decidir.

    Familiaridad

    Una ruta conocida puede ser:

    • predecible;
    • fácil de afrontar.

    Novedad

    Una ruta nueva puede ofrecer:

    • información;
    • exploración;
    • reto.

    Pero para un perro miedoso puede ser demasiado demandante.

    Aprendizaje

    El paseo puede enseñar:

    • caminar con correa;
    • regresar al responsable;
    • esperar;
    • afrontar cambios;
    • ignorar estímulos.

    8. Desarrollo

    Cachorro

    Objetivos:

    • exploración segura;
    • experiencias positivas;
    • movimiento apropiado;
    • aprendizaje gradual.

    No:

    maximizar distancia.

    Adolescente

    Puede aumentar:

    • exploración;
    • intensidad;
    • interés social.

    Adulto

    La combinación depende del individuo.

    Senior

    Puede necesitar:

    • menor distancia;
    • más tiempo;
    • superficies fáciles;
    • pausas.

    Un paseo corto puede seguir teniendo alto valor sensorial y social.

    Dolor

    Un perro con dolor puede querer investigar pero tolerar menos distancia.

    Esto muestra nuevamente por qué:
    kilómetros ≠ calidad.


    9. Análisis del comportamiento

    Caso 1 — perro se detiene cada pocos metros

    Interpretación humana:

    “no quiere caminar”.

    Posibles funciones:

    • olfatear;
    • evaluar;
    • miedo;
    • dolor;
    • marcaje.

    Hay que distinguir.

    Caso 2 — perro arrastra al responsable

    Puede intervenir:

    • excitación;
    • historia de reforzamiento;
    • miedo;
    • acceso a olores.

    No demuestra:

    “necesita correr más”.

    Caso 3 — perro no saluda

    Puede estar:

    • evitando;
    • indiferente;
    • concentrado en ambiente.

    No significa necesariamente déficit social.


    10. Bienestar

    10.1 Función 1 — Movimiento

    Caminar puede contribuir a:

    • movilidad;
    • fuerza funcional;
    • gasto energético;
    • salud general.

    AAHA recomienda ejercicio diario apropiado a edad, raza y temperamento.

    Pero

    una caminata lenta
    y
    una caminata rápida

    producen cargas distintas.


    10.2 Función 2 — Olfacción

    El olfato es una modalidad sensorial central en el perro.

    Durante el paseo

    puede:

    • detectar novedades;
    • investigar rastros;
    • reconocer información.

    Evidencia directa

    Westgarth et al. (2010):
    286 observaciones;
    olfateo frecuente y relacionado con características del perro y micción.

    Lo que NO demuestra

    que una cantidad exacta de olfateo sea necesaria.


    10.3 Olfacción y bienestar

    Duranton & Horowitz (2019):

    20 perros;
    2 semanas;
    nosework vs heelwork.

    Nosework:
    → cambio hacia juicio más positivo en cognitive bias test.

    Limitación

    nosework ≠ paseo.

    No podemos afirmar:

    “olfatear 20 minutos en un paseo produce el mismo resultado”.


    10.4 Estado de la evidencia olfativa

    Fountain et al. (2025):

    27 estudios.

    Poblaciones:

    • trabajo;
    • refugio;
    • compañía.

    Conclusión

    Mucho sabemos sobre capacidad de detección,
    menos sobre efectos de las actividades olfativas en el bienestar del perro.

    Regla editorial

    No vender “sniffing” como cura universal.


    10.5 Función 3 — Exploración

    Littlewood et al. (2023) incluye exploración inquisitiva entre oportunidades de agencia y adquisición de información.

    Paseo

    ofrece un ambiente variable sobre el cual actuar.

    Ejemplo:

    • elegir qué estímulo investigar;
    • cambiar de superficie;
    • aproximarse.

    10.6 Función 4 — Agencia

    Pequeñas decisiones:

    • olfatear un punto;
    • elegir entre dos direcciones seguras;
    • detenerse;
    • alejarse de un encuentro.

    Importante

    Agencia no exige:

    • ir sin correa;
    • decidir siempre;
    • ignorar seguridad.

    10.7 Función 5 — Información social olfativa

    Siniscalchi et al. (2018):
    la comunicación canina utiliza señales olfativas.

    Marcajes:

    • permanecen en el ambiente;
    • pueden contener información individual/social.

    Evidencia reciente

    Quaranta et al. (2026):
    machos respondieron de forma diferente a olores urinarios sociales de distinto tipo.

    Limitación

    estudio experimental preliminar;
    no convierte el marcaje en necesidad universal.


    10.8 Función 6 — Interacción social directa

    Westgarth et al. (2010):
    durante paseos se observaron interacciones con perros y humanos.

    Perros interactuaron más con perros que con personas desconocidas.

    Correa

    si cualquiera de los perros estaba sujeto:
    → menor probabilidad de interacción.

    Aplicación

    La correa puede utilizarse para evitar encuentros.


    10.9 ¿Todos necesitan saludar?

    No.

    La socialización no significa interacción indiscriminada.

    Riesgos

    • miedo;
    • conflicto;
    • sobreexcitación;
    • enfermedad;
    • incompatibilidad.

    Regla

    La oportunidad social debe adaptarse al individuo.


    10.10 Función 7 — Relación humano-perro

    Pasear crea tiempo compartido.

    Westgarth et al. (2017):
    responsables describieron el paseo como actividad “para el perro” y asociaron su propio disfrute a percibir que el perro disfrutaba.

    Limitación

    estudio cualitativo;
    percepción humana.

    No afirmar

    “cada paseo mejora necesariamente el vínculo”.


    10.11 Función 8 — Eliminación

    Para muchos perros urbanos, el paseo ofrece acceso a:

    • micción;
    • defecación.

    Importante

    si el paseo es la única oportunidad de eliminación,
    su frecuencia adquiere relevancia fisiológica.

    Pero este artículo no prescribe intervalos universales.


    10.12 Función 9 — Habituación y competencia ambiental

    Una exposición apropiada puede permitir al perro aprender sobre:

    • tráfico;
    • personas;
    • superficies;
    • sonidos.

    Pero

    exposición excesiva puede sensibilizar.

    No confundir:

    “sacarlo mucho”
    con
    “hacer exposición de calidad”.


    10.13 La correa como herramienta

    Puede restringir

    • rango;
    • velocidad;
    • interacciones.

    Puede permitir

    • seguridad;
    • acceso a espacios;
    • manejo de distancia.

    Pregunta correcta

    ¿Qué longitud y manejo son seguros y funcionales en este contexto?

    No existe una cifra universal.


    10.14 Paseo rápido

    Puede favorecer:

    • carga física;
    • eficiencia temporal.

    Puede ofrecer menos:

    • pausas;
    • investigación.

    No es “malo”.

    Cumple un objetivo distinto.


    10.15 Paseo exploratorio

    Puede:

    • recorrer poca distancia;
    • incluir muchas pausas;
    • ofrecer información.

    No necesariamente produce alta carga cardiovascular.


    10.16 Paseo social

    Puede priorizar:

    • convivencia;
    • personas;
    • perros conocidos.

    Sólo si el individuo lo valora.


    10.17 Paseo de recuperación

    En perros:

    • senior;
    • post lesión;
    • sensibles;

    puede priorizar:

    • ritmo lento;
    • superficie;
    • comodidad;
    • exploración.

    10.18 No existe un “paseo perfecto”

    Una salida puede priorizar una función.

    Ejemplo semanal

    Un perro podría tener:

    • paseo físico;
    • paseo exploratorio;
    • salida breve de eliminación.

    No es obligatorio dividirlos así.

    Es un modelo conceptual.


    10.19 Por qué kilómetros es una métrica incompleta

    Kilómetros informan:

    • distancia.

    No informan:

    • cuánto olfateó;
    • qué exploró;
    • cómo se sintió;
    • cuánto control tuvo;
    • si sintió dolor;
    • si se recuperó.

    Por tanto

    distancia es un dato,
    no una medida de bienestar.


    10.20 Modelo MEOAS

    Propuesta pedagógica, no escala validada:

    M — Movimiento

    ¿La carga física fue apropiada?

    E — Exploración

    ¿Tuvo oportunidades de investigar?

    O — Olfato

    ¿Pudo utilizar información química?

    A — Agencia

    ¿Pudo tomar algunas decisiones?

    S — Social

    ¿Las interacciones fueron apropiadas?

    Añadir:

    R — Recuperación

    ¿Cómo regresó y se recuperó?


    11. Adiestramiento y manejo

    Correa floja

    Enseñar habilidades facilita:

    • seguridad;
    • acceso;
    • mayor margen.

    Llamada

    Una respuesta fiable puede permitir más libertad en ambientes legalmente y físicamente seguros.

    No entrenar contra toda exploración

    Un heel permanente puede reducir oportunidades de investigar.

    Tampoco permitir caos

    El responsable debe gestionar:

    • tráfico;
    • basura;
    • perros incompatibles;
    • fauna.

    Alternar modos

    Puede enseñarse:

    “junto”
    → desplazamiento dirigido.

    “ve a oler”
    → exploración permitida.

    Esta es una propuesta práctica basada en claridad de contingencias, no un protocolo universal.


    12. Aplicaciones prácticas

    Esto significa que…

    Un paseo de calidad no tiene que ganar una competencia de pasos.

    En la vida cotidiana…

    Preguntar:

    1. ¿qué objetivo tiene esta salida?
    2. ¿necesita movimiento?
    3. ¿necesita explorar?
    4. ¿está cómodo?
    5. ¿qué quiere investigar?
    6. ¿conviene evitar encuentros?
    7. ¿cómo vuelve a casa?

    Un responsable puede observar…

    • interés;
    • olfateo;
    • marcha;
    • rigidez;
    • evitación;
    • recuperación.

    Conviene evitar…

    • arrastrarlo continuamente para cumplir kilómetros;
    • obligar saludos;
    • medir bienestar sólo por cansancio;
    • creer que toda parada es terquedad;
    • permitir olfateo en lugares inseguros.

    Podría ayudar…

    • alternar ritmos;
    • permitir pausas seguras;
    • variar rutas cuando el perro lo tolera;
    • usar señales claras;
    • adaptar duración a salud.

    13. Mitos y controversias

    Mito 1 — “Un paseo se mide por kilómetros”

    Clasificación: contradicho como medida de bienestar.

    Distancia sólo mide desplazamiento.


    Mito 2 — “Si se para a oler, pierde tiempo”

    Clasificación: contradicho como interpretación general.

    Olfatear es conducta investigativa y puede aportar información.


    Mito 3 — “Olfatear relaja siempre al perro”

    Clasificación: evidencia insuficiente como universal.

    La literatura olfativa es todavía limitada.


    Mito 4 — “Todo perro debería saludar a otros perros”

    Clasificación: contradicho como regla.

    La interacción debe individualizarse.


    Mito 5 — “Un paseo lento no cuenta”

    Clasificación: incorrecto.

    Puede cumplir funciones olfativas, exploratorias y de movimiento.


    Mito 6 — “Un paseo rápido es malo”

    Clasificación: incorrecto.

    Puede ser útil para una función física concreta.


    Mito 7 — “Sin correa siempre es mejor”

    Clasificación: contradicho como universal.

    Seguridad y contexto importan.


    Mito 8 — “Pasear sustituye todo el enriquecimiento”

    Clasificación: incorrecto.

    No necesariamente cubre juego, descanso, interacción social adecuada u otras oportunidades.


    Mito 9 — “Más distancia = más bienestar”

    Clasificación: evidencia insuficiente.

    Carga y experiencia son multidimensionales.


    Mito 10 — “El paseo sirve únicamente para hacer ejercicio y hacer del baño”

    Clasificación: contradicho.

    La conducta observada durante paseos incluye investigación ambiental y social.


    14. Estado de la evidencia

    14.1 Westgarth et al. (2010)

    Tipo: estudio observacional + pequeño experimento on/off leash.

    Datos: 286 observaciones; segunda fase n=10.

    Hallazgo: paseos incluyen olfateo, micción e interacciones; la correa redujo probabilidad de interacción directa.

    Limitación: no evaluó bienestar directamente.

    Confianza: alta para descripción del comportamiento; moderada para generalización del efecto de correa.

    Uso: evidencia central sobre funciones múltiples.


    14.2 Duranton y Horowitz (2019)

    Tipo: intervención con cognitive bias.

    Muestra: 20 perros.

    Hallazgo: dos semanas de nosework se asociaron con juicio más positivo que heelwork.

    Limitación: muestra pequeña; nosework estructurado, no paseo.

    Confianza: moderada.

    Uso: olfacción y estado afectivo.


    14.3 Fountain et al. (2025)

    Tipo: scoping review.

    Corpus: 27 estudios.

    Hallazgo: investigación sobre efectos de actividades olfativas en bienestar sigue limitada y heterogénea.

    Limitación: mezcla perros de trabajo, refugio y compañía.

    Confianza: alta para estado del campo.

    Uso: evitar sobreafirmaciones.


    14.4 Amaya et al. (2020)

    Tipo: estudio experimental en refugio.

    Muestra: 60 perros.

    Hallazgo: determinados estímulos olfativos y auditivos modificaron actividad y vocalización.

    Limitación: exposición pasiva a olores; refugio; no paseo.

    Confianza: moderada.

    Uso: sensibilidad conductual a olores.


    14.5 Mellor et al. (2020)

    Tipo: revisión / marco Five Domains.

    Hallazgo: Domain 4 considera interacción voluntaria con ambiente, otros animales y humanos.

    Limitación: marco, no estudio de paseo.

    Confianza: alta como fundamento.


    14.6 Littlewood et al. (2023)

    Tipo: revisión conceptual.

    Hallazgo: exploración inquisitiva e interacción ambiental pueden constituir oportunidades de agencia y adquisición de competencia.

    Limitación: ejemplos no centrados exclusivamente en paseos de perros.

    Confianza: alta conceptual.


    14.7 Siniscalchi et al. (2018)

    Tipo: revisión de comunicación canina.

    Hallazgo: perros utilizan señales visuales, acústicas y olfativas en comunicación.

    Limitación: no evalúa paseos.

    Confianza: alta.


    14.8 Quaranta et al. (2026)

    Tipo: estudio experimental.

    Población: perros machos.

    Hallazgo: respuestas de marcaje y variables fisiológicas cambiaron ante olores urinarios sociales diferentes.

    Limitación: estudio preliminar; población restringida.

    Confianza: moderada.

    Uso: información social olfativa.


    14.9 McEvoy et al. (2022)

    Tipo: revisión sistemática narrativa.

    Corpus: 29 estudios.

    Hallazgo: socialización temprana importa, pero faltan datos de dosis y metodología.

    Limitación: muchos estudios retrospectivos.

    Confianza: moderada-alta.

    Uso: saludar no equivale a socializar.


    14.10 Creevy et al. (2019) — AAHA

    Tipo: guía profesional revisada por pares.

    Hallazgo: ejercicio y estimulación deben individualizarse por etapa vital, raza y temperamento.

    Limitación: no específica para paseos.

    Confianza: alta como guía.


    14.11 Cachon et al. (2023) — COAST

    Tipo: consenso clínico internacional.

    Hallazgo: ejercicio regular apropiado a edad/raza y condición favorece salud musculoesquelética.

    Limitación: manejo de OA, no paseo general.

    Confianza: alta como orientación clínica.


    14.12 Westgarth et al. (2017)

    Tipo: cualitativo.

    Muestra: 26 entrevistas + autoetnografía.

    Hallazgo: responsables construyen el paseo como actividad “para el perro” y su disfrute está relacionado con percibir disfrute del perro.

    Limitación: percepción humana; no mide bienestar canino objetivamente.

    Confianza: moderada para experiencia humana.


    15. Banco de evidencia

    Evidencia 1

    Afirmación: Durante un paseo los perros realizan más conductas que caminar.

    Fuente: Westgarth et al. (2010).

    Nivel de certeza: alto.

    Uso: tesis principal.


    Evidencia 2

    Afirmación: Olfatear es una conducta frecuente e investigativa durante el paseo.

    Fuente: Westgarth et al. (2010).

    Nivel de certeza: alto descriptivo.

    Matiz: frecuencia no demuestra necesidad universal.


    Evidencia 3

    Afirmación: Actividades olfativas pueden modificar indicadores afectivos.

    Fuente: Duranton & Horowitz (2019).

    Nivel de certeza: moderado.

    Matiz: nosework no equivale a paseo.


    Evidencia 4

    Afirmación: La base científica sobre scent activities y bienestar todavía es limitada.

    Fuente: Fountain et al. (2025).

    Nivel de certeza: alto.

    Uso: prevenir mitos.


    Evidencia 5

    Afirmación: Los olores urinarios aportan información social.

    Fuente: Siniscalchi et al. (2018); Quaranta et al. (2026).

    Nivel de certeza: moderado-alto.


    Evidencia 6

    Afirmación: La correa modifica oportunidades de interacción social durante paseos.

    Fuente: Westgarth et al. (2010).

    Nivel de certeza: moderado.

    Matiz: segunda fase sólo n=10.


    Evidencia 7

    Afirmación: Exploración puede considerarse una oportunidad de agencia y adquisición de información.

    Fuente: Littlewood et al. (2023).

    Nivel de certeza: alto conceptual.


    Evidencia 8

    Afirmación: Un paseo puede contribuir a actividad física, pero la carga debe individualizarse.

    Fuente: Creevy et al. (2019); Cachon et al. (2023).

    Nivel de certeza: alto.


    Evidencia 9

    Afirmación: Interacción social directa no debe maximizarse indiscriminadamente.

    Fuente: McEvoy et al. (2022); Westgarth et al. (2010).

    Nivel de certeza: moderado-alto.


    Evidencia 10

    Afirmación: Kilómetros recorridos no constituyen una medida validada de bienestar.

    Fuente: inferencia a partir de la multidimensionalidad descrita en Five Domains y estudios de paseo.

    Nivel de certeza: alto respecto a ausencia de validación.

    Matiz: distancia sigue siendo útil para cuantificar carga física.


    16. Propuesta de estructura del artículo

    H1 — Pasear no es únicamente hacer ejercicio

    Gancho

    “Dos perros pueden recorrer los mismos tres kilómetros y haber tenido paseos completamente diferentes.”


    H2 — ¿Qué ocurre realmente cuando un perro sale a caminar?

    Presentar

    movimiento;
    información;
    decisiones;
    interacciones.


    H2 — Función 1: mover el cuerpo

    Explicar

    actividad física;
    salud;
    individualización.


    H2 — Función 2: oler el mundo

    Evidencia

    Westgarth;
    Fountain;
    Duranton.

    Matiz

    sin dosis universal.


    H2 — Para un perro, un olor también puede ser información social

    Explicar

    marcaje;
    señales químicas.


    H2 — Función 3: explorar y aprender

    Explicar

    novedad;
    competencia;
    agencia.


    H2 — Función 4: tener pequeñas elecciones

    Ejemplos

    pausas;
    direcciones;
    distancias.


    H2 — Función 5: interacción social

    Explicar

    directa e indirecta.

    Matiz

    no obligar saludos.


    H2 — La correa no es el enemigo

    Explicar

    restricción vs seguridad.


    H2 — Paseo físico vs paseo exploratorio

    Comparar

    objetivos diferentes.


    H2 — Por qué kilómetros es una mala métrica única

    Mostrar

    lo que mide
    vs.
    lo que no mide.


    H2 — Cómo evaluar una salida

    Modelo

    Movimiento;
    Exploración;
    Olfato;
    Agencia;
    Social;
    Recuperación.


    H2 — La pregunta final

    No:

    “¿Cuántos kilómetros hizo?”

    Sí:

    “¿Qué oportunidades tuvo este perro durante la salida y cómo respondió a ellas?”


    17. Preguntas todavía abiertas

    1. ¿Cuánto olfateo necesitan perros de compañía?
    2. ¿Qué valor motivacional tiene olfatear durante el paseo?
    3. ¿Cómo cambia por raza o linaje?
    4. ¿Cómo cambia con edad?
    5. ¿Cómo cambia con salud?
    6. ¿Qué diferencia olfateo libre de nosework?
    7. ¿Qué efectos fisiológicos tiene sniffing espontáneo?
    8. ¿Reduce realmente frecuencia cardiaca durante paseos?
    9. ¿Qué longitud de correa optimiza agencia y seguridad?
    10. ¿Cómo medir exploración?
    11. ¿Cómo medir calidad del paseo?
    12. ¿Qué papel tiene novedad de ruta?
    13. ¿Una ruta conocida facilita descanso cognitivo?
    14. ¿Qué frecuencia de rutas nuevas es adecuada?
    15. ¿Cómo afecta el ambiente urbano?
    16. ¿Qué papel tiene contaminación acústica?
    17. ¿Cómo afectan interacciones forzadas con perros?
    18. ¿Qué valor tiene comunicación olfativa sin contacto directo?
    19. ¿Cómo cambia marcaje con sexo y esterilización?
    20. ¿Cómo afecta dolor a olfateo?
    21. ¿Cómo diseñar paseos para seniors?
    22. ¿Qué combinación de ejercicio y exploración es óptima?
    23. ¿Cómo se relaciona el paseo con sueño posterior?
    24. ¿Cómo se relaciona con estrés crónico?
    25. ¿Qué indicadores domésticos predicen un paseo de buena calidad?

    18. Referencias

    Amaya, V., Paterson, M. B. A., & Phillips, C. J. C. (2020). Effects of olfactory and auditory enrichment on the behaviour of shelter dogs. Animals, 10(4), 581. https://doi.org/10.3390/ani10040581

    Cachon, T., Frykman, O., Innes, J. F., Lascelles, B. D. X., Okumura, M., Sousa, P., Staffieri, F., Steagall, P. V., & Van Ryssen, B. (2023). COAST Development Group’s international consensus guidelines for the treatment of canine osteoarthritis. Frontiers in Veterinary Science, 10, 1137888. https://doi.org/10.3389/fvets.2023.1137888

    Creevy, K. E., Grady, J., Little, S. E., Moore, G. E., Strickler, B. G., Thompson, S., & Webb, J. A. (2019). 2019 AAHA Canine Life Stage Guidelines. Journal of the American Animal Hospital Association, 55(6), 267–290. https://doi.org/10.5326/JAAHA-MS-6999

    Duranton, C., & Horowitz, A. (2019). Let me sniff! Nosework induces positive judgment bias in pet dogs. Applied Animal Behaviour Science, 211, 61–66. https://doi.org/10.1016/j.applanim.2018.12.009

    Fountain, J., Fernandez, E. J., McWhorter, T. J., & Hazel, S. J. (2025). The value of sniffing: A scoping review of scent activities for canines. Applied Animal Behaviour Science, 282, 106485. https://doi.org/10.1016/j.applanim.2024.106485

    Littlewood, K. E., Heslop, M. V., & Cobb, M. L. (2023). The agency domain and behavioral interactions: Assessing positive animal welfare using the Five Domains Model. Frontiers in Veterinary Science, 10, 1284869. https://doi.org/10.3389/fvets.2023.1284869

    McEvoy, V., Baqueiro Espinosa, U., Crump, A., & Arnott, G. (2022). Canine socialisation: A narrative systematic review. Animals, 12(21), 2895. https://doi.org/10.3390/ani12212895

    Mellor, D. J., Beausoleil, N. J., Littlewood, K. E., McLean, A. N., McGreevy, P. D., Jones, B., & Wilkins, C. (2020). The 2020 Five Domains Model: Including human–animal interactions in assessments of animal welfare. Animals, 10(10), 1870. https://doi.org/10.3390/ani10101870

    Quaranta, A., d’Ingeo, S., Minunno, M., Straziota, V., Nolè, M., Ventriglia, G., Ceci, E., & Siniscalchi, M. (2026). Decoding dog communication through the physiology and behavior of urine marking. Scientific Reports, 16, 1711. https://doi.org/10.1038/s41598-025-31373-8

    Siniscalchi, M., d’Ingeo, S., Minunno, M., & Quaranta, A. (2018). Communication in dogs. Animals, 8(8), 131. https://doi.org/10.3390/ani8080131

    Westgarth, C., Christley, R. M., Pinchbeck, G. L., Gaskell, R. M., Dawson, S., & Bradshaw, J. W. S. (2010). Dog behaviour on walks and the effect of use of the leash. Applied Animal Behaviour Science, 125(1–2), 38–46. https://doi.org/10.1016/j.applanim.2010.03.007

    Westgarth, C., Christley, R. M., Marvin, G., & Perkins, E. (2017). I walk my dog because it makes me happy: A qualitative study to understand why dogs motivate walking and improved health. International Journal of Environmental Research and Public Health, 14(8), 936. https://doi.org/10.3390/ijerph14080936


    Nota metodológica para el futuro redactor

    Este artículo debe desmontar el mito “paseo = kilómetros” sin caer en el extremo de afirmar que el ejercicio físico es secundario.

    Debe conservar estas distinciones:

    1. paseo ≠ ejercicio puro;
    2. distancia ≠ calidad del paseo;
    3. olfateo espontáneo ≠ nosework estructurado;
    4. olfatear ≠ relajarse siempre;
    5. socialización ≠ saludar a todos los perros;
    6. correa ≠ ausencia total de agencia;
    7. paseo lento ≠ paseo inútil;
    8. paseo rápido ≠ paseo malo;
    9. exploración ≠ falta de obediencia;
    10. una salida no tiene que satisfacer todas las necesidades del perro.

    La frase rectora sugerida es:

    Los kilómetros describen cuánto se desplazó el perro; no describen todo lo que hizo, aprendió, olió, decidió o experimentó durante el paseo.

    Una segunda frase útil:

    Un buen paseo no tiene una única forma: puede priorizar movimiento, exploración, olfato o interacción según lo que ese perro necesite en ese momento.

    El artículo debe cerrar ofreciendo una alternativa al conteo de distancia:

    movimiento + exploración + olfato + agencia + interacción adecuada + recuperación = un marco más completo para pensar el paseo.

    El siguiente artículo del clúster puede profundizar específicamente en olfato: por qué oler importa para un perro y qué sabemos realmente sobre su valor de bienestar.