Autor: Alberto Santoyo

  • Por qué olfatear es tan importante (Artículo 15)

    1. Resumen ejecutivo

    Para un perro, olfatear no es una pausa accidental entre actividades “más importantes”. Es una forma de muestrear el ambiente, discriminar información, reconocer cambios, investigar individuos y tomar decisiones. La olfacción canina participa en exploración, comunicación social, búsqueda de recursos, aprendizaje y procesamiento de señales producidas tanto por otros perros como por seres humanos.

    La literatura contemporánea describe al olfato como una modalidad sensorial especialmente relevante para el perro. Kokocińska-Kusiak et al. (2021), en una revisión sobre fisiología y comportamiento olfativo canino, destacan su papel en la obtención de información ambiental, reconocimiento de individuos, aprendizaje y toma de decisiones. Esto no significa que la visión o audición sean poco importantes: los perros integran múltiples modalidades sensoriales. Significa que interpretar su experiencia únicamente desde una perspectiva humana —muy visual— puede hacernos subestimar lo que ocurre cuando un perro detiene el paseo para investigar una superficie aparentemente “vacía”.

    El sistema olfativo canino está especializado anatómica y fisiológicamente. El aire que entra por las narinas transporta moléculas volátiles que pueden interactuar con el epitelio olfativo; las señales generadas se transmiten al bulbo olfatorio y a redes cerebrales implicadas en discriminación, memoria, emoción y comportamiento. Los perros también poseen un sistema vomeronasal asociado con el procesamiento de determinadas señales químicas. La literatura popular suele comparar el número de receptores caninos y humanos mediante cifras fijas; este dossier evita esas equivalencias simples porque existen diferencias entre razas, individuos, métodos y tipos de moléculas. Lo importante está sólidamente establecido: la olfacción canina es altamente especializada y capaz de discriminaciones que los humanos no realizamos espontáneamente.

    El acto de sniffing es además activo. El perro no recibe pasivamente un olor como quien escucha un ruido. Modifica frecuencia y patrón de inspiración, mueve la cabeza, aproxima la nariz, sigue gradientes y decide cuánto tiempo investigar. Así, olfatear se parece más a “examinar” que a simplemente “notar”. En términos cognitivos, cada episodio puede responder preguntas como:

    • ¿hay algo nuevo aquí?
    • ¿ha pasado otro perro?
    • ¿qué dirección siguió?
    • ¿este estímulo merece acercarse o evitarse?
    • ¿hay alimento?
    • ¿esta persona se encuentra en un estado fisiológico diferente?
    • ¿esta zona ha cambiado desde el último paseo?

    No sabemos que el perro formule esas preguntas conscientemente de esa manera; son una traducción funcional de los tipos de discriminación que la evidencia permite estudiar.

    La información olfativa puede ser social. Los perros investigan orina, heces y otras secreciones, y las señales químicas pueden aportar información relevante sobre otros individuos. La revisión de Siniscalchi et al. (2018) describe la comunicación canina como multimodal e incluye componentes olfativos importantes. Investigaciones más recientes están empezando a demostrar qué dimensiones concretas pueden discriminar los perros.

    Quaranta et al. (2026) estudiaron respuestas conductuales y fisiológicas de perros machos ante muestras urinarias de distintos individuos. Encontraron patrones diferentes de marcaje, investigación y respuesta fisiológica según el estímulo. El estudio no permite afirmar que el perro “lea un perfil completo” de otro animal ni que toda marca urinaria tenga un significado territorial simple. Sí refuerza la idea de que la orina funciona como una fuente de información social químicamente mediada.

    La evidencia de 2026 va todavía más lejos. Wang y Horowitz presentaron a 43 perros olores corporales obtenidos de un perro desconocido después de situaciones clasificadas como alegres, estresantes y basales. Los perros distinguieron olores novedosos de los repetidos y, específicamente, discriminaron entre olores asociados con alegría y línea base, y entre alegría y estrés. Además, mostraron patrones conductuales diferentes según el contenido emocional del olor. Esto sugiere que los olores de otros perros pueden contener información relacionada con el estado emocional y que los receptores pueden modificar su comportamiento en respuesta.

    El olfato también participa en la relación perro-humano. Wilson et al. (2022) entrenaron cuatro perros para discriminar muestras combinadas de sudor y respiración tomadas de personas antes y después de una tarea experimental de estrés. Los perros distinguieron las muestras de estrés de las muestras basales con una precisión muy superior al azar. La muestra canina fue muy pequeña y eran perros entrenados para una tarea específica, pero el experimento demuestra de manera controlada que cambios fisiológicos humanos asociados al estrés producen perfiles químicos detectables por perros.

    Detectar una diferencia no es lo mismo que verse emocionalmente afectado por ella. Sin embargo, otros experimentos sugieren que los olores pueden influir en conducta y cognición. D’Aniello et al. (2018) encontraron que perros expuestos a olores humanos recogidos en situaciones de miedo mostraban más conductas relacionadas con estrés y una orientación social distinta que ante olores de felicidad o control. En 2024, Parr-Cortes et al. presentaron a 18 perros muestras de olor obtenidas de personas desconocidas durante condiciones de estrés o relajación y evaluaron un test de sesgo cognitivo. Bajo determinadas condiciones del diseño, el olor de estrés redujo la probabilidad de aproximación a un estímulo ambiguo cercano a la localización negativa, un patrón compatible con mayor reducción de riesgo. El efecto dependió de la sesión y el orden de presentación, por lo que debe interpretarse con cautela.

    Los perros también presentan lateralización durante el olfateo. Siniscalchi, d’Ingeo y Quaranta (2016) observaron uso asimétrico de las narinas ante olores emocionales caninos y humanos. El patrón difería según el origen del estímulo. Este resultado sugiere que olfatear no es únicamente detección periférica: la información puede ser procesada de manera diferenciada por redes cerebrales lateralizadas. Para un artículo fundamental basta una idea: la nariz recoge información que el cerebro interpreta, no se limita a registrar intensidad.

    Todo esto ayuda a explicar por qué, durante un paseo, detenerse a olfatear puede ser funcional. Westgarth et al. (2010), observando perros durante paseos, documentaron olfateo, micción, investigación ambiental e interacciones sociales. La conducta olfativa forma parte del repertorio normal del paseo. Sin embargo, frecuencia de aparición no demuestra por sí sola que cada episodio sea una “necesidad” obligatoria ni que deba permitirse olfatear cualquier cosa durante tiempo ilimitado.

    Desde welfare science, una formulación más prudente es que oportunidades apropiadas de exploración olfativa pueden formar parte de las interacciones conductuales positivas con el ambiente. El modelo Five Domains reconoce la importancia de interacción voluntaria, exploración y adquisición de información; Littlewood et al. (2023) desarrolla estas oportunidades dentro del concepto de agencia. Permitir que un perro investigue de forma segura puede proporcionarle una forma de elegir qué información recoger y durante cuánto tiempo permanecer en un estímulo.

    La evidencia experimental sobre olfato y bienestar positivo es prometedora, pero pequeña. Duranton y Horowitz (2019) asignaron 20 perros de compañía a dos semanas de nosework o heelwork. Ambos grupos trabajaban con alimento y actividad, pero sólo el nosework implicaba búsqueda olfativa independiente. Después de la intervención, el grupo de nosework mostró menores latencias para aproximarse a una posición ambigua en un test de sesgo cognitivo, interpretado como un cambio hacia juicios más positivos.

    Este estudio suele citarse como prueba de que “olfatear hace feliz al perro”. Esa afirmación va más allá de los datos. La intervención fue nosework estructurado, la muestra fue de 20 perros y el resultado fue una medida de sesgo cognitivo. No demostró que cualquier olfateo libre produzca el mismo efecto, ni estableció una duración óptima de sniffing.

    Precisamente por eso es importante la revisión de alcance de Fountain et al. (2025). Los autores identificaron sólo 27 estudios que investigaban cambios conductuales o fisiológicos asociados con actividades olfativas en perros de trabajo, refugio y compañía. Encontraron una notable heterogeneidad en tareas y medidas, y concluyeron que existe un vacío importante sobre cómo participar en actividades olfativas afecta directamente al bienestar de los perros. En otras palabras: sabemos muchísimo sobre qué pueden detectar los perros; sabemos bastante menos sobre qué les hace a ellos realizar actividades olfativas.

    Los estudios de enriquecimiento con olores ambientales muestran igualmente efectos dependientes del estímulo. Graham, Wells y Hepper (2005), en 55 perros de refugio, encontraron más descanso y menos movimiento/vocalización durante exposición a lavanda y manzanilla, mientras romero y menta produjeron más actividad y vocalización. En otro estudio de refugio, distintos olores también modificaron movimiento y sueño. Estos resultados demuestran que los olores pueden alterar la conducta, pero no justifican usar aceites esenciales como “tratamiento de relajación” doméstico de forma indiscriminada. Contexto, concentración, seguridad del producto y posibilidad de evitar el olor importan; la exposición ambiental involuntaria es distinta de la exploración olfativa elegida por el perro.

    La diferencia entre olfato activo y olor impuesto debe quedar clara:

    • olfato activo: el perro se aproxima, investiga, puede alejarse y dirige parte de la búsqueda;
    • exposición pasiva: un olor se difunde en el ambiente y el perro no necesariamente puede evitarlo.

    Desde una perspectiva de agencia, ambas experiencias son diferentes.

    La exploración olfativa también puede tener valor porque proporciona información histórica. Un estímulo químico puede permanecer después de que su fuente ya no esté presente. Esto permite que el perro investigue rastros de personas, perros, animales, comida o eventos pasados. No significa que la nariz funcione como una “máquina del tiempo” ni que podamos saber exactamente qué reconstrucción mental realiza el perro. Significa que las moléculas presentes en el ambiente contienen información sobre acontecimientos que no son visualmente actuales.

    Esto explica una escena habitual:

    El humano ve una banqueta vacía.
    El perro encuentra una gran cantidad de información.

    Desde el punto de vista del responsable, permanecer 40 segundos oliendo una esquina puede parecer “no avanzar”. Desde el punto de vista funcional, el perro puede estar realizando una de las actividades sensoriales más informativas disponibles durante la salida.

    Olfatear tampoco debe idealizarse. Un perro puede olfatear intensamente por muchas razones:

    • investigación normal;
    • búsqueda de comida;
    • seguimiento;
    • excitación;
    • evaluación de amenaza;
    • comportamiento reproductivo;
    • compulsión o repetición;
    • entrenamiento específico.

    Por tanto:

    mucho olfateo ≠ automáticamente buen bienestar.

    El contexto sigue importando.

    También existen diferencias individuales. La capacidad y estilo olfativos pueden variar con morfología, edad, salud nasal, experiencia, entrenamiento, motivación y contexto. La revisión de Kokocińska-Kusiak et al. resume factores que pueden afectar rendimiento olfativo, como características individuales y ambientales. El objetivo doméstico no es comparar cuán “buena” es la nariz de un perro con otra, sino reconocer cuándo la utiliza como una herramienta normal de exploración.

    En perros mayores o con movilidad reducida, la investigación olfativa puede ser particularmente valiosa porque permite interacción ambiental sin requerir necesariamente alta carga física. Esto es una recomendación plausible y coherente con los principios de enriquecimiento, pero faltan ensayos específicos que cuantifiquen su impacto en seniors con distintas enfermedades. No debe venderse como sustituto universal del ejercicio físico.

    En cachorros, permitir investigación olfativa dentro de exposiciones seguras puede formar parte de conocer el ambiente. Sin embargo, “dejarlo oler todo” no sustituye una socialización planificada ni garantiza que una exposición sea positiva. El cachorro también necesita seguridad, posibilidad de retirada y protección frente a riesgos sanitarios.

    El entrenamiento puede utilizar el olfato de varias maneras:

    • búsqueda de alimento;
    • búsqueda de objetos;
    • discriminación de olores;
    • rastreo;
    • nosework.

    Cada actividad demanda procesos diferentes. Buscar croquetas en césped no es lo mismo que discriminar un olor objetivo entre varios, ni ambas son idénticas a seguir una pista.

    El artículo debe evitar equivalencias populares sin respaldo, por ejemplo:

    • “10 minutos olfateando equivalen a 1 hora caminando”;
    • “oler reduce el cortisol” como regla universal;
    • “olfatear siempre cansa más que correr”;
    • “sniffing activa X veces más el cerebro”.

    No se ha identificado evidencia robusta que permita sostener esas cifras como leyes generales.

    Una propuesta práctica más rigurosa es pensar el olfato mediante cinco funciones:

    1. Detectar: notar que un estímulo químico está presente.
    2. Discriminar: diferenciarlo de otros estímulos.
    3. Localizar: investigar de dónde procede.
    4. Interpretar: modificar conducta según lo aprendido o el significado biológico del estímulo.
    5. Decidir: aproximarse, continuar investigando, marcar, buscar, evitar o ignorar.

    Estas funciones no siempre ocurren todas juntas, pero muestran por qué “oler” es cognitivamente más rico que una simple entrada sensorial.

    Para los paseos, la conclusión práctica puede expresarse así: no es necesario permitir que el perro se detenga en cada centímetro del recorrido, pero tampoco conviene diseñar toda salida exclusivamente como locomoción humana. Incluir periodos en los que el perro pueda investigar de forma segura reconoce una modalidad sensorial central en su experiencia.

    La tesis central del futuro artículo será:

    Cuando un perro olfatea no está dejando de hacer el paseo: está utilizando una de sus principales herramientas para comprenderlo. Mediante la nariz puede detectar cambios, discriminar individuos y estados, investigar rastros y utilizar esa información para decidir qué hacer después.


    2. Pregunta principal

    Pregunta central

    ¿Qué información obtiene un perro mediante el olfato y por qué investigar con la nariz puede ser una parte importante de su experiencia y bienestar?

    Preguntas secundarias

    1. ¿Cómo funciona el olfato canino?
    2. ¿Qué diferencia oler de olfatear activamente?
    3. ¿Qué es sniffing?
    4. ¿Qué información ambiental puede detectar?
    5. ¿Puede reconocer individuos?
    6. ¿Qué información existe en la orina?
    7. ¿Puede distinguir estados emocionales de otros perros?
    8. ¿Puede detectar cambios de estrés humanos?
    9. ¿Los olores humanos modifican su conducta?
    10. ¿Qué relación existe entre olfato y cognición?
    11. ¿Qué relación existe entre olfato y memoria?
    12. ¿Qué significa lateralización olfativa?
    13. ¿Qué es exploración olfativa?
    14. ¿Qué diferencia sniffing libre de nosework?
    15. ¿Qué diferencia búsqueda de comida de detección de olores?
    16. ¿Qué sabemos sobre olfato y bienestar?
    17. ¿Qué tan fuerte es la evidencia de nosework?
    18. ¿Olfatear relaja?
    19. ¿Existe una duración ideal?
    20. ¿Puede olfatear demasiado?
    21. ¿Cómo cambia con edad?
    22. ¿Cómo cambia con salud?
    23. ¿Cómo permitir olfato durante paseos?
    24. ¿Qué olores son seguros como enriquecimiento?
    25. ¿Qué afirmaciones populares no están demostradas?

    Alcance

    Este dossier se centra en olfacción como sistema sensorial, cognitivo y conductual en perros de compañía. Los datos de perros de detección, refugio y laboratorio se incorporan cuando aclaran mecanismos, indicando sus límites de generalización.


    3. Conceptos fundamentales

    3.1 Olfacción

    Proceso sensorial mediante el cual moléculas químicas son detectadas y procesadas por el sistema olfativo.

    3.2 Odorante

    Molécula o conjunto de moléculas capaz de activar receptores olfativos.

    3.3 Sniffing

    Muestreo activo del aire mediante inspiraciones asociadas con investigación olfativa.

    3.4 Epitelio olfativo principal

    Tejido especializado de la cavidad nasal que contiene neuronas receptoras olfativas.

    3.5 Bulbo olfatorio

    Estructura cerebral que recibe y organiza información procedente de receptores olfativos.

    3.6 Órgano vomeronasal

    Sistema quimiosensorial adicional presente en perros y otros mamíferos, relacionado con determinados estímulos químicos.

    3.7 Discriminación olfativa

    Capacidad para distinguir entre olores.

    3.8 Detección

    Reconocer que un olor objetivo está presente.

    3.9 Localización

    Determinar dirección o fuente aproximada de un estímulo oloroso.

    3.10 Chemosignal

    Señal química producida por un organismo que puede transmitir información a otro.

    3.11 Marcaje olfativo

    Depósito de señales químicas mediante orina, heces u otras secreciones.

    3.12 Exploración olfativa

    Investigación voluntaria del ambiente mediante olfato.

    3.13 Nosework

    Actividad estructurada en la que el perro busca un olor o recompensa oculta utilizando principalmente la nariz.

    3.14 Enriquecimiento olfativo

    Intervención destinada a proporcionar oportunidades sensoriales mediante olores o actividades de búsqueda.

    No toda exposición a un olor constituye enriquecimiento.


    4. Evolución

    La información química precede a la domesticación

    Los mamíferos han utilizado señales químicas durante millones de años para:

    • localizar recursos;
    • detectar amenazas;
    • reconocer individuos;
    • reproducción;
    • comunicación.

    Cánidos

    En cánidos, la olfacción tiene funciones centrales para:

    • rastreo;
    • exploración;
    • información social.

    Domesticación

    La domesticación modificó:

    • ecología;
    • alimentación;
    • proximidad humana.

    Pero no eliminó la especialización olfativa.

    Resultado

    El perro vive en un ambiente humano predominantemente diseñado para nuestra percepción visual, mientras conserva un sistema sensorial fuertemente orientado a señales químicas.


    5. Anatomía y fisiología

    5.1 Dos sistemas químicos principales

    Kokocińska-Kusiak et al. (2021) describen:

    • sistema olfativo principal;
    • órgano vomeronasal.

    Precaución

    No todos los olores sociales son procesados exclusivamente por el VNO.

    El procesamiento químico es complejo.


    5.2 Respirar vs olfatear

    Durante respiración normal:
    → intercambio gaseoso.

    Durante investigación:
    → el patrón respiratorio puede modificarse para muestrear olor.

    Consecuencia

    Olfatear es una conducta activa.


    5.3 Del receptor al cerebro

    Simplificación pedagógica:

    moléculas
    → receptores
    → bulbo olfatorio
    → redes cerebrales
    → discriminación / memoria / conducta.

    Importante

    No existe una traducción simple:

    “una molécula = un significado”.

    Los olores suelen ser mezclas complejas.


    5.4 Evitar cifras populares rígidas

    No utilizar sin fuente específica:

    • “300 millones de receptores”;
    • “10,000 veces mejor”;
    • “40 veces más cerebro olfativo”.

    La sensibilidad depende de:

    • molécula;
    • raza;
    • individuo;
    • metodología.

    6. Etología

    ¿Por qué olfatea?

    Posibles funciones:

    • explorar;
    • localizar comida;
    • seguir rastro;
    • evaluar individuo;
    • reproducirse;
    • marcar;
    • detectar cambio.

    Describir primero

    No:

    “está obsesionado con ese olor”.

    Sí:

    “investigó ese punto durante 35 segundos y después marcó”.

    Tinbergen

    Mecanismo

    receptores, sistema nervioso, motivación.

    Ontogenia

    experiencia, aprendizaje y entrenamiento.

    Función

    adquirir información útil.

    Filogenia

    sistema quimiosensorial antiguo y conservado.


    7. Cognición y procesamiento

    7.1 Detección no es interpretación

    Un perro puede detectar un cambio químico sin que sepamos qué “piensa” sobre él.

    Tres niveles

    1. discriminación;
    2. respuesta conductual;
    3. inferencia sobre significado.

    Cada nivel requiere evidencia diferente.


    7.2 Información y decisión

    Olfato puede modificar:

    • aproximación;
    • evitación;
    • búsqueda;
    • marcaje;
    • interacción.

    Cognición

    Por tanto:

    olor
    → información
    → procesamiento
    → decisión.


    7.3 Memoria olfativa

    Los perros pueden aprender y recordar asociaciones entre olores y resultados.

    Base de:

    • detección;
    • rastreo;
    • nosework.

    En casa

    un lugar puede adquirir significado olfativo aunque visualmente sea idéntico.


    7.4 Lateralización

    Siniscalchi et al. (2016):

    olores emocionales caninos y humanos
    → patrones distintos de uso de narina.

    Interpretación

    procesamiento olfativo puede estar lateralizado.

    No concluir

    que una narina sea “positiva” y otra “negativa” universalmente.


    8. Desarrollo e individualidad

    Cachorros

    D’Aniello et al. (2023):

    cachorros y adultos respondieron de forma consistente a olores humanos de miedo.

    Los adultos mostraron diferenciación más clara en otras condiciones emocionales.

    Interpretación

    algunos componentes pueden aparecer temprano;
    otros pueden depender más de experiencia/socialización.

    Limitación

    muestra concentrada en Labradores y Golden Retrievers.


    Adultos

    Experiencia y aprendizaje pueden afinar discriminaciones.


    Seniors

    Olfacción puede cambiar con edad y enfermedad.

    Aplicación

    No asumir:

    “ya no huele”
    sólo porque explora menos.

    Puede intervenir:

    • movilidad;
    • cognición;
    • salud nasal;
    • motivación.

    9. Análisis del comportamiento

    Caso 1 — se detiene en una esquina

    Humano:

    “está perdiendo tiempo”.

    Alternativa:
    → investigación olfativa.

    Caso 2 — huele orina durante mucho tiempo

    Puede estar procesando:

    • novedad;
    • información social.

    No sabemos exactamente qué información extrae en cada ocasión.

    Caso 3 — olfatea y se aleja

    El olor puede:

    • carecer de interés;
    • indicar evitación;
    • haber sido suficientemente muestreado.

    Caso 4 — olfatea más cuando está nervioso

    Puede ser:

    • investigación;
    • desplazamiento;
    • búsqueda de información.

    No etiquetar automáticamente como “calming signal”.


    10. Bienestar

    10.1 Five Domains

    Dominio 4:
    interacciones voluntarias con ambiente.

    Olfatear puede incluir:

    • exploración;
    • búsqueda de información;
    • agencia.

    Importante

    No toda olfacción mejora welfare.

    Importa:

    • elección;
    • seguridad;
    • contexto.

    10.2 Olfato durante paseos

    Westgarth et al. (2010):

    286 observaciones de perros en paseo.

    Se registraron:

    • olfateo;
    • micción;
    • interacción ambiental/social.

    Conclusión

    Olfatear forma parte del repertorio normal de paseo.

    No demuestra

    una dosis óptima.


    10.3 Información social mediante orina

    Quaranta et al. (2026):

    respuestas diferentes a estímulos urinarios.

    Implicación

    las marcas pueden portar información social relevante.

    No afirmar

    “el perro lee edad, nombre y personalidad” sin evidencia específica.


    10.4 Olores emocionales de otros perros

    Wang & Horowitz (2026):

    43 perros.

    Discriminaron:

    • alegría vs basal;
    • alegría vs estrés.

    Conducta también cambió según olor.

    Importancia

    evidencia directa de información emocional intraespecífica.

    Limitación

    estudio reciente que necesita replicación.


    10.5 Detectar estrés humano

    Wilson et al. (2022):

    4 perros entrenados;
    36 sesiones;
    720 ensayos de discriminación.

    Precisión combinada:
    93.75%.

    Interpretación

    cambios fisiológicos asociados a estrés producen olores detectables.

    Limitación

    sólo cuatro perros entrenados.


    10.6 Olor humano y conducta

    D’Aniello et al. (2018):

    olores de miedo vs felicidad/control
    → diferencias conductuales y cardiacas.

    Matiz

    experimentos posteriores intentan controlar mejor variables.


    10.7 Olor humano y cognición

    Parr-Cortes et al. (2024):

    18 perros.

    Olor humano de estrés:
    → menor probabilidad de aproximación a un estímulo ambiguo near-negative en una condición específica.

    Interpretación

    posible reducción de riesgo.

    Limitación

    efecto dependiente de sesión y orden.


    10.8 Olores de otros perros y emoción

    Wang & Horowitz:

    evidencia reciente de discriminación.

    Mensaje

    La nariz puede aportar información sobre el estado de otro perro sin contacto directo.


    10.9 Nosework y sesgo cognitivo

    Duranton & Horowitz (2019):

    20 perros.

    2 semanas:

    • nosework;
    • heelwork.

    Nosework:
    → aproximación más rápida a estímulo ambiguo.

    Interpretación

    compatible con sesgo más positivo.

    No concluir

    “olfatear siempre hace feliz”.


    10.10 Estado global de la evidencia

    Fountain et al. (2025):

    27 estudios incluidos.

    Poblaciones

    • perros de trabajo;
    • refugio;
    • compañía.

    Hallazgo

    gran vacío sobre efecto de actividades olfativas en:

    • conducta;
    • fisiología;
    • welfare.

    Conclusión

    La capacidad olfativa está mejor estudiada que el bienestar derivado de usarla.


    10.11 Olfato ambiental pasivo

    Graham et al. (2005):

    55 perros de refugio.

    Lavanda/manzanilla:

    • más reposo;
    • menos movimiento/vocalización.

    Romero/menta:

    • más actividad/vocalización.

    Significado

    diferentes olores pueden modificar comportamiento.

    No significa

    usar aceites esenciales sin evaluación de seguridad.


    10.12 Activo vs pasivo

    Activo

    perro:

    • busca;
    • elige;
    • se acerca;
    • se retira.

    Pasivo

    olor:

    • está presente;
    • puede ser difícil de evitar.

    Welfare

    No son experiencias equivalentes.


    10.13 “Sniffari”

    Término popular para paseos que priorizan olfato y elección.

    Evidencia

    Entrenadores reportan su uso frecuente.

    Pero

    la popularidad profesional no equivale a prueba de eficacia.

    Fountain et al. (2025/2026) muestran interés creciente pero evidencia experimental limitada.


    10.14 Olfatear y ejercicio

    No existe equivalencia validada:

    “X minutos olfateando = Y minutos caminando”.

    Diferentes funciones

    olfato:
    → información/cognición.

    ejercicio:
    → carga fisiológica.

    Pueden coexistir, no sustituirse automáticamente.


    10.15 Olfatear y relajación

    No universalizar.

    Un perro puede olfatear:

    • calmadamente;
    • intensamente;
    • por excitación;
    • por estrés;
    • para buscar amenaza.

    Por tanto

    sniffing ≠ relajación por definición.


    10.16 Olfato y agencia

    Permitir investigar:

    • un árbol;
    • una marca;
    • una superficie;

    puede ofrecer pequeñas decisiones.

    Pero

    el humano mantiene responsabilidad de:

    • seguridad;
    • comida peligrosa;
    • químicos;
    • tráfico.

    10.17 Olores históricos

    Un olor puede permanecer cuando la fuente ya no está.

    Consecuencia

    el perro accede a información no visible en el presente.

    Precaución

    No sabemos cuánta “historia” reconstruye cognitivamente.


    10.18 ¿Qué obtiene con la nariz?

    Modelo pedagógico:

    A — Ambiente

    qué hay y qué cambió.

    S — Social

    quién estuvo y qué señales dejó.

    E — Emoción/fisiología

    algunos cambios corporales de otros individuos.

    R — Recursos

    comida, objetos, pistas.

    D — Dirección

    de dónde viene o hacia dónde continúa un rastro.

    D — Decisión

    acercarse, ignorar, seguir o alejarse.

    ASERDD no se propone como acrónimo público obligatorio; es una clasificación interna del dossier.


    11. Adiestramiento y manejo

    Paseos

    Alternar:

    • desplazamiento dirigido;
    • periodos de exploración olfativa.

    Señales

    Puede enseñarse:

    “vamos”
    → continuar.

    “busca / ve a oler”
    → exploración permitida.

    Búsqueda doméstica

    Empezar:

    • fácil;
    • segura;
    • con éxito frecuente.

    Nosework

    Puede escalar a:

    • cajas;
    • habitaciones;
    • olor objetivo.

    No imponer

    Un perro puede preferir otras actividades.


    12. Aplicaciones prácticas

    Esto significa que…

    Permitir olfatear no significa abandonar estructura.

    Durante paseo

    Puede ayudar:

    • pausas seguras;
    • rutas con variación;
    • evitar tirar continuamente;
    • permitir investigación razonable.

    En casa

    • buscar alimento;
    • localizar objetos;
    • juegos sencillos.

    Observar

    • interés;
    • persistencia;
    • retirada;
    • frustración;
    • recuperación.

    Conviene evitar

    • equivalencias numéricas inventadas;
    • aceites esenciales indiscriminados;
    • obligar a oler;
    • impedir toda exploración;
    • permitir ingestión de sustancias peligrosas.

    13. Mitos y controversias

    Mito 1 — “Olfatear es perder tiempo”

    Clasificación: contradicho.

    Olfatear permite adquirir información ambiental y social.


    Mito 2 — “Un paseo bueno es el que casi no se detiene”

    Clasificación: simplificación.

    Depende del objetivo de la salida.


    Mito 3 — “10 minutos oliendo equivalen a una hora de ejercicio”

    Clasificación: no respaldado.

    No existe una equivalencia universal validada.


    Mito 4 — “Olfatear siempre relaja”

    Clasificación: evidencia insuficiente.

    La función depende del contexto.


    Mito 5 — “Los perros pueden oler el miedo”

    Clasificación: parcialmente respaldado, necesita precisión.

    Pueden discriminar cambios químicos asociados con determinados estados de estrés/miedo y modificar su conducta; no implica leer una emoción humana como concepto abstracto.


    Mito 6 — “La orina sólo sirve para marcar territorio”

    Clasificación: simplificación.

    Puede portar información social diversa.


    Mito 7 — “Todo olor interesante debe permitirse”

    Clasificación: incorrecto.

    Seguridad sigue siendo prioritaria.


    Mito 8 — “Nosework y olfatear en paseo son lo mismo”

    Clasificación: incorrecto.

    Uno es actividad estructurada; el otro exploración espontánea.


    Mito 9 — “Los aceites esenciales siempre relajan”

    Clasificación: contradicho como universal.

    Distintos olores producen efectos diferentes y la seguridad debe evaluarse.


    Mito 10 — “Si huele mucho está ansioso”

    Clasificación: incorrecto como regla.

    Sniffing tiene múltiples funciones.


    14. Estado de la evidencia

    14.1 Kokocińska-Kusiak et al. (2021)

    Tipo: revisión.

    Tema: anatomía, fisiología y comportamiento olfativo.

    Hallazgo: olfacción participa en reconocimiento, aprendizaje, decisión y detección ambiental.

    Limitación: revisión amplia, incluye aplicaciones humanas y estudios heterogéneos.

    Confianza: alta como marco fisiológico.


    14.2 Fountain et al. (2025)

    Tipo: scoping review.

    Corpus: 27 estudios.

    Hallazgo: existe poca evidencia directa sobre el efecto de actividades olfativas en bienestar, pese a abundante investigación sobre capacidad de detección.

    Limitación: poblaciones y tareas heterogéneas.

    Confianza: alta para estado del campo.


    14.3 Duranton & Horowitz (2019)

    Tipo: intervención con cognitive bias.

    Muestra: 20 perros.

    Hallazgo: nosework durante dos semanas se asoció con sesgo de juicio más positivo que heelwork.

    Limitación: muestra pequeña, actividad estructurada.

    Confianza: moderada.


    14.4 Wilson et al. (2022)

    Tipo: discriminación olfativa doble ciego.

    Perros: 4.

    Ensayos: 720.

    Hallazgo: discriminaron muestras humanas de estrés y baseline con precisión combinada de 93.75%.

    Limitación: muy pocos perros y entrenamiento específico.

    Confianza: alta para capacidad de esos perros; moderada para generalización poblacional.


    14.5 Parr-Cortes et al. (2024)

    Tipo: cognitive bias.

    Muestra: 18 perros.

    Hallazgo: olor humano de estrés modificó respuesta a un estímulo ambiguo bajo una condición del diseño.

    Limitación: efecto dependiente de orden/sesión.

    Confianza: moderada.


    14.6 Wang & Horowitz (2026)

    Tipo: habituación-discriminación.

    Muestra: 43 perros.

    Hallazgo: perros distinguieron olores emocionales de congéneres y modificaron conducta según la muestra.

    Limitación: estudio reciente, requiere replicación.

    Confianza: moderada-alta.


    14.7 Quaranta et al. (2026)

    Tipo: experimento de comunicación urinaria.

    Hallazgo: estímulos urinarios diferentes produjeron respuestas fisiológicas y de marcaje distintas.

    Limitación: condiciones/población específicas.

    Confianza: moderada.


    14.8 Siniscalchi et al. (2016)

    Tipo: experimento de lateralización.

    Hallazgo: uso de narina difería ante olores emocionales caninos y humanos.

    Limitación: paradigma específico; lateralización no equivale directamente a valencia simple.

    Confianza: moderada-alta.


    14.9 D’Aniello et al. (2018)

    Tipo: experimento sobre chemosignals humanos.

    Hallazgo: olores humanos asociados con miedo/felicidad produjeron cambios conductuales y cardiacos en perros.

    Limitación: interpretación de “contagio emocional” requiere cautela y experimentos posteriores han refinado controles.

    Confianza: moderada.


    14.10 D’Aniello et al. (2023)

    Tipo: estudio doble ciego cachorros/adultos.

    Hallazgo: miedo humano produjo patrones consistentes en cachorros y adultos; otras diferencias emocionales fueron más claras en adultos.

    Limitación: muestra con predominio de Labradores/Goldens.

    Confianza: moderada.


    14.11 Graham et al. (2005)

    Tipo: enriquecimiento olfativo en refugio.

    Muestra: 55 perros.

    Hallazgo: distintos olores modificaron actividad, reposo y vocalización.

    Limitación: kennel, exposición pasiva, no actividad de búsqueda.

    Confianza: moderada.


    14.12 Westgarth et al. (2010)

    Tipo: observacional en paseo.

    Datos: 286 observaciones.

    Hallazgo: olfateo forma parte frecuente del repertorio de paseo junto con micción e interacción ambiental/social.

    Limitación: no mide directamente welfare.

    Confianza: alta descriptiva.


    15. Banco de evidencia

    Evidencia 1

    Afirmación: Olfacción es una modalidad central para obtener información ambiental.

    Fuente: Kokocińska-Kusiak et al. (2021).

    Nivel de certeza: alto.


    Evidencia 2

    Afirmación: Los perros pueden discriminar cambios químicos humanos asociados con estrés.

    Fuente: Wilson et al. (2022).

    Nivel de certeza: alto para perros entrenados del estudio.


    Evidencia 3

    Afirmación: Olores humanos asociados a estrés pueden modificar respuestas cognitivas del perro.

    Fuente: Parr-Cortes et al. (2024).

    Nivel de certeza: moderado.


    Evidencia 4

    Afirmación: Perros pueden distinguir olores asociados con diferentes estados emocionales de otros perros.

    Fuente: Wang & Horowitz (2026).

    Nivel de certeza: moderado-alto.


    Evidencia 5

    Afirmación: Señales urinarias pueden influir en investigación y marcaje.

    Fuente: Quaranta et al. (2026).

    Nivel de certeza: moderado.


    Evidencia 6

    Afirmación: El procesamiento de olores emocionales muestra lateralización.

    Fuente: Siniscalchi et al. (2016).

    Nivel de certeza: moderado-alto.


    Evidencia 7

    Afirmación: Nosework puede modificar sesgo cognitivo en perros de compañía.

    Fuente: Duranton & Horowitz (2019).

    Nivel de certeza: moderado.


    Evidencia 8

    Afirmación: La evidencia sobre beneficios generales de actividades olfativas para welfare sigue limitada.

    Fuente: Fountain et al. (2025).

    Nivel de certeza: alto.


    Evidencia 9

    Afirmación: Olores ambientales pueden modificar comportamiento de perros de refugio.

    Fuente: Graham et al. (2005).

    Nivel de certeza: moderado.


    Evidencia 10

    Afirmación: No existe una equivalencia validada entre minutos de olfateo y minutos de ejercicio.

    Fuente: estado de la literatura revisada; Fountain et al. (2025).

    Nivel de certeza: alto respecto a ausencia de evidencia.


    16. Propuesta de estructura del artículo

    H1 — Por qué olfatear es tan importante para un perro

    Gancho

    “Tú ves una esquina vacía. Tu perro puede encontrar información que lleva horas —o más— allí.”


    H2 — La nariz no sirve sólo para encontrar comida

    Explicar

    ambiente;
    individuos;
    cambios;
    decisiones.


    H2 — Olfatear es una forma activa de investigar

    Explicar

    sniffing;
    muestreo;
    cognición.


    H2 — Del olor a la decisión

    Cadena

    detectar
    → discriminar
    → localizar
    → interpretar
    → actuar.


    H2 — Qué puede descubrir sobre otros perros

    Orina;

    señales sociales;
    estado emocional.

    Evidencia

    Quaranta;
    Wang & Horowitz.


    H2 — Los humanos también dejamos información química

    Evidencia

    Wilson;
    D’Aniello;
    Parr-Cortes.


    H2 — ¿Puede realmente “oler el miedo”?

    Matizar

    cambios fisiológicos detectables

    leer una emoción como palabra.


    H2 — Olfato y cerebro

    Lateralización

    Siniscalchi.


    H2 — ¿Olfatear mejora el bienestar?

    Evidencia prometedora

    Duranton.

    Estado del campo

    Fountain.


    H2 — Lo que todavía no podemos afirmar

    • minutos equivalentes;
    • relajación universal;
    • dosis ideal;
    • cortisol universal.

    H2 — Olfatear durante el paseo no es “no caminar”

    Conectar con Artículo 10.


    H2 — Cómo permitir exploración sin perder seguridad

    Alternar

    “vamos”
    +
    “ve a oler”.


    H2 — La pregunta final

    No:

    “¿cuánto tiempo estamos perdiendo aquí?”

    Sí:

    “¿qué oportunidad de información y exploración está teniendo mi perro?”


    17. Preguntas todavía abiertas

    1. ¿Cuánto tiempo de exploración olfativa es óptimo?
    2. ¿Existe una necesidad mínima?
    3. ¿Cómo cambia por raza?
    4. ¿Cómo cambia por función histórica?
    5. ¿Cómo cambia con edad?
    6. ¿Cómo cambia con enfermedad nasal?
    7. ¿Cómo cambia con deterioro cognitivo?
    8. ¿Cómo afecta braquicefalia?
    9. ¿Qué diferencias existen entre sniffing libre y nosework?
    10. ¿Cómo cambia frecuencia cardiaca durante sniffing espontáneo?
    11. ¿Cómo cambia cortisol?
    12. ¿Qué actividades olfativas mejoran welfare de forma causal?
    13. ¿Cuánto dura el efecto de nosework?
    14. ¿Qué papel tiene autonomía en esos efectos?
    15. ¿Qué información concreta existe en orina canina?
    16. ¿Pueden identificar individuos de forma robusta por marcaje?
    17. ¿Cuánto tiempo persiste información emocional en un olor?
    18. ¿Cómo cambia una señal química con el ambiente?
    19. ¿Cómo influye lluvia, temperatura y viento?
    20. ¿Cómo integran olor con visión?
    21. ¿Cómo integran olor con sonido?
    22. ¿Qué diferencias existen entre machos y hembras?
    23. ¿Cómo cambia con esterilización?
    24. ¿Qué olores ambientales son seguros como enriquecimiento?
    25. ¿Cómo medir científicamente “calidad olfativa” de un paseo?

    18. Referencias

    D’Aniello, B., Semin, G. R., Alterisio, A., Aria, M., & Scandurra, A. (2018). Interspecies transmission of emotional information via chemosignals: From humans to dogs (Canis lupus familiaris). Animal Cognition, 21(1), 67–78. https://doi.org/10.1007/s10071-017-1139-x

    D’Aniello, B., Pinelli, C., Scandurra, A., Di Lucrezia, A., Aria, M., & Semin, G. R. (2023). When are puppies receptive to emotion-induced human chemosignals? The cases of fear and happiness. Animal Cognition, 26(4), 1241–1250. https://doi.org/10.1007/s10071-023-01771-4

    Duranton, C., & Horowitz, A. (2019). Let me sniff! Nosework induces positive judgment bias in pet dogs. Applied Animal Behaviour Science, 211, 61–66. https://doi.org/10.1016/j.applanim.2018.12.009

    Fountain, J., Fernandez, E. J., McWhorter, T. J., & Hazel, S. J. (2025). The value of sniffing: A scoping review of scent activities for canines. Applied Animal Behaviour Science, 282, 106485. https://doi.org/10.1016/j.applanim.2024.106485

    Graham, L., Wells, D. L., & Hepper, P. G. (2005). The influence of olfactory stimulation on the behaviour of dogs housed in a rescue shelter. Applied Animal Behaviour Science, 91(1–2), 143–153. https://doi.org/10.1016/j.applanim.2004.08.024

    Kokocińska-Kusiak, A., Woszczyło, M., Zybala, M., Maciocha, J., Barłowska, K., & Dzięcioł, M. (2021). Canine olfaction: Physiology, behavior, and possibilities for practical applications. Animals, 11(8), 2463. https://doi.org/10.3390/ani11082463

    Littlewood, K. E., Heslop, M. V., & Cobb, M. L. (2023). The agency domain and behavioral interactions: Assessing positive animal welfare using the Five Domains Model. Frontiers in Veterinary Science, 10, 1284869. https://doi.org/10.3389/fvets.2023.1284869

    Mellor, D. J., Beausoleil, N. J., Littlewood, K. E., McLean, A. N., McGreevy, P. D., Jones, B., & Wilkins, C. (2020). The 2020 Five Domains Model: Including human–animal interactions in assessments of animal welfare. Animals, 10(10), 1870. https://doi.org/10.3390/ani10101870

    Parr-Cortes, Z., Müller, C. T., Talas, L., Mendl, M., Guest, C., & Rooney, N. J. (2024). The odour of an unfamiliar stressed or relaxed person affects dogs’ responses to a cognitive bias test. Scientific Reports, 14, 15843. https://doi.org/10.1038/s41598-024-66147-1

    Quaranta, A., d’Ingeo, S., Minunno, M., Straziota, V., Nolè, M., Ventriglia, G., Ceci, E., & Siniscalchi, M. (2026). Decoding dog communication through the physiology and behavior of urine marking. Scientific Reports, 16, 1711. https://doi.org/10.1038/s41598-025-31373-8

    Siniscalchi, M., d’Ingeo, S., & Quaranta, A. (2016). The dog nose “KNOWS” fear: Asymmetric nostril use during sniffing at canine and human emotional stimuli. Behavioural Brain Research, 304, 34–41. https://doi.org/10.1016/j.bbr.2016.02.011

    Siniscalchi, M., d’Ingeo, S., Minunno, M., & Quaranta, A. (2018). Communication in dogs. Animals, 8(8), 131. https://doi.org/10.3390/ani8080131

    Wang, A., & Horowitz, A. (2026). Dogs (Canis familiaris) distinguish conspecific emotional chemosignals. Scientific Reports, 16, 11176. https://doi.org/10.1038/s41598-026-41426-1

    Westgarth, C., Christley, R. M., Pinchbeck, G. L., Gaskell, R. M., Dawson, S., & Bradshaw, J. W. S. (2010). Dog behaviour on walks and the effect of use of the leash. Applied Animal Behaviour Science, 125(1–2), 38–46. https://doi.org/10.1016/j.applanim.2010.03.007

    Wilson, C., Campbell, K., Petzel, Z., & Reeve, C. (2022). Dogs can discriminate between human baseline and psychological stress condition odours. PLOS ONE, 17(9), e0274143. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0274143


    Nota metodológica para el futuro redactor

    Este artículo debe lograr que el lector deje de pensar:

    “olfatear es una pausa entre partes importantes del paseo”

    y empiece a pensar:

    “olfatear es una de las formas principales en que el perro investiga lo que está ocurriendo.”

    Debe conservar estas distinciones:

    1. oler ≠ procesar pasivamente;
    2. detección ≠ interpretación completa;
    3. discriminación ≠ conocimiento humano-equivalente;
    4. sniffing libre ≠ nosework;
    5. nosework ≠ enriquecimiento universal garantizado;
    6. olfatear ≠ relajarse necesariamente;
    7. olfato ≠ sustituto automático de ejercicio;
    8. olor humano de estrés ≠ “leer la mente”;
    9. marcaje ≠ territorio solamente;
    10. capacidad olfativa extraordinaria ≠ licencia para inventar cifras.

    La frase rectora sugerida es:

    Cuando un perro olfatea no está dejando de hacer el paseo: está usando una de sus principales herramientas para comprenderlo.

    Una segunda frase útil:

    Nosotros miramos para saber qué hay; los perros también huelen para decidir qué significa y qué hacer después.

    La secuencia explicativa del artículo debe ser:

    moléculas
    detección
    discriminación
    procesamiento
    información
    decisión
    conducta.

    Y la aplicación práctica debe concluir:

    reconocer el olfato como una parte real de la experiencia canina, sin mitificarlo

  • Comer también es comportamiento (Artículo 14)

    1. Resumen ejecutivo

    Alimentar a un perro no consiste únicamente en cubrir requerimientos nutricionales. Desde una perspectiva conductual, cómo obtiene el alimento también forma parte de la experiencia. Buscar, olfatear, manipular, resolver cómo acceder a comida, elegir entre alternativas, masticar o lamer pueden transformar la alimentación en una interacción conductual con el ambiente. Sin embargo, la evidencia actual no permite afirmar que todo perro necesite “trabajar” por toda su comida ni que el plato sea una opción inferior por definición.

    Esta distinción es central. El Dominio 1 — Nutrition del modelo Five Domains se ocupa de que la cantidad y calidad nutricional satisfagan las necesidades funcionales del animal. El Dominio 4 — Behavioral Interactions pregunta algo diferente: qué oportunidades tiene el animal para interactuar con su ambiente y ejercer agencia (Mellor et al., 2020; Littlewood et al., 2023). Una misma ración puede, por tanto, ser nutricionalmente idéntica y producir experiencias conductuales distintas según se ofrezca en un plato, dispersa en una superficie, escondida, dentro de un juguete o mediante una tarea aprendida.

    El término foraging describe, en sentido amplio, el conjunto de conductas involucradas en buscar y obtener alimento. En un perro doméstico estas conductas pueden incluir investigación olfativa, desplazamiento, búsqueda, manipulación, excavación o resolución de problemas, dependiendo del contexto. No todo comportamiento alimentario doméstico reproduce un patrón “natural” ancestral, ni es necesario intentarlo. La domesticación transformó profundamente la ecología alimentaria del perro.

    La evidencia arqueológica y ecológica indica que muchos perros antiguos y poblaciones de vida libre desarrollaron estrategias de alimentación ligadas a recursos humanos, carroñeo y dietas variadas, diferenciándose de la caza cooperativa especializada de lobos (Losey et al., 2022; Cardinali et al., 2023). Por tanto, presentar al perro moderno como “un lobo que necesita cazar su comida” es científicamente pobre. La idea relevante no es recrear una cacería, sino reconocer que obtener alimento puede incluir comportamientos motivados además de consumirlo.

    Una de las preguntas más interesantes es si los perros prefieren trabajar por comida cuando podrían obtenerla sin esfuerzo. Este fenómeno se conoce como contrafreeloading. Rothkoff, Feng y Byosiere (2024) realizaron el primer estudio directo publicado sobre contrafreeloading en perros de compañía. Treinta y ocho perros recibieron repetidamente dos fuentes con la misma comida: una bandeja de acceso libre y una snuffle mat que exigía buscar y manipular. Los perros mostraron disposición a interactuar con la opción que requería esfuerzo, pero en conjunto no mostraron preferencia por contrafreeloading; de hecho, tendían a aproximarse primero a la comida disponible en la bandeja.

    Este resultado es metodológicamente valioso porque evita dos mitos opuestos. Primero, demuestra que la existencia de comida fácil no elimina necesariamente la voluntad de buscar otra parte de la comida. Segundo, contradice la afirmación popular de que “los perros prefieren ganarse la comida”. En esa prueba concreta, la mayoría no lo hizo. Los autores enfatizan además que puede existir variación individual y que no elegir primero el dispositivo no implica que éste carezca de valor de enriquecimiento.

    La alimentación enriquecida ha mostrado cambios conductuales en perros alojados en kennels. Schipper et al. (2008), en un estudio piloto con 17 perros de laboratorio, compararon ocho perros que recibieron un juguete de goma relleno de alimento con nueve controles. El juguete aumentó el tiempo dedicado a comportamientos alimentarios apetitiva, aumentó actividad y variabilidad conductual y se asoció con menor frecuencia de ladridos durante el periodo estudiado. La muestra fue pequeña, la exposición fue breve y los perros vivían en un ambiente de kennel, por lo que el estudio no demuestra que un juguete alimentario produzca los mismos beneficios en un hogar enriquecido.

    Un ensayo aleatorizado con 107 perros de refugio también encontró cambios favorables de conducta cuando una intervención combinaba un juguete relleno de alimento con entrenamiento de conducta dentro del kennel: aumentaron el sentado/tumbado y el permanecer en silencio y disminuyó el salto (Herron et al., 2014). Sin embargo, como la intervención combinó entrenamiento + juguete alimentario, no podemos atribuir los efectos al enriquecimiento alimentario por separado.

    Investigación más reciente en refugios continúa encontrando efectos conductuales de la alimentación enriquecida. Antonino et al. (2025) reportaron que el enriquecimiento alimentario incrementó conducta de foraging y actividad en perros de refugio, aunque no aumentó las conductas sociales positivas. Esto refuerza una regla importante: un método de alimentación puede modificar unas dimensiones de conducta sin mejorar todas las dimensiones del bienestar.

    En perros de compañía, la evidencia experimental es mucho más escasa de lo que sugiere la popularidad de los dispositivos comerciales. Heys, Lloyd y Westgarth (2024) analizaron 1,750 cuestionarios sobre canine enrichment feeding. Los responsables utilizaban con frecuencia Kongs, mordedores, juguetes de actividad, snuffle mats, slow feeders, alimentación dispersa y juegos de olor. Muchos reportaban beneficios percibidos, incluida estimulación mental, menor hambre percibida y menos mendicidad. Pero el diseño fue transversal, dependió de autoinformes y presenta riesgo de sesgo de selección. Los propios autores concluyen que hacen falta diseños experimentales para establecer causalidad.

    Ese estudio aporta además una advertencia crucial: el enriquecimiento alimentario puede generar frustración. Los responsables reportaron ladridos, vocalización, mordida del dispositivo y otras conductas con mayor frecuencia durante ciertos métodos enriquecidos que durante comida en plato. Algunas son necesarias para resolver el dispositivo; otras pueden indicar que la dificultad excede la capacidad o motivación del perro. La conclusión práctica es que un puzzle no se vuelve enriquecimiento sólo porque lo llamemos puzzle.

    El nivel de dificultad debe ajustarse al individuo. Una actividad que produce investigación persistente y finalmente acceso exitoso puede ofrecer una oportunidad de resolución de problemas y agencia. Una actividad demasiado difícil puede producir repetición, abandono, vocalización intensa o destrucción. McGowan et al. (2014) aportan evidencia de que el control sobre una tarea puede modificar la experiencia emocional: en 12 beagles, los perros que aprendían una tarea para obtener acceso a una recompensa mostraron señales compatibles con excitación positiva tras resolverla, mientras que controles que recibían la recompensa sin control sobre el momento mostraban más signos de frustración. El estudio no evaluó alimentación cotidiana, pero ayuda a comprender por qué resolver y simplemente recibir una recompensa pueden ser experiencias distintas.

    No toda búsqueda de alimento produce automáticamente un estado afectivo positivo. Burman et al. (2011), en 12 beagles que buscaban alimento en un laberinto, esperaban encontrar un sesgo cognitivo más “optimista” después de la actividad, pero obtuvieron el patrón contrario en uno de los estímulos ambiguos. Los autores discuten varias posibles explicaciones relacionadas con la fase post-consumo y la motivación. Este resultado es útil precisamente porque obliga a rechazar la fórmula simplista “buscar comida = siempre felicidad”.

    La manera de entregar comida también modifica tiempo de consumo. Heys et al. señalan un pequeño estudio previo de nueve perros en el que comer de un Kong tardó casi veinte veces más que consumir la misma comida en un plato. Este resultado apoya el uso de algunos dispositivos cuando el objetivo es prolongar la actividad alimentaria, pero la muestra es demasiado pequeña para extrapolar una cifra universal. “Comer más lento” tampoco debe confundirse automáticamente con mayor bienestar; depende de la causa de la ingestión rápida y de si el dispositivo resulta seguro y tolerable.

    Los perros tampoco son iguales en motivación alimentaria. Edad, experiencia, apetito, condición corporal, salud dental, dolor, capacidad motora, historia de aprendizaje y preferencias pueden cambiar qué método resulta atractivo. Rothkoff et al. no encontraron que experiencia previa con puzzle feeders explicara claramente la interacción con la snuffle mat, y el patrón general mostró considerable variación individual. Por eso el método debe evaluarse observando al perro, no siguiendo una jerarquía universal de “plato malo / puzzle bueno”.

    El plato convencional sigue teniendo ventajas importantes. Es simple, rápido, fácil de limpiar, permite cuantificar la ración con precisión y puede ser preferible para perros que:

    • se frustran con dispositivos;
    • tienen poca motivación por comida;
    • presentan dolor oral;
    • poseen limitaciones motoras;
    • necesitan alimentación clínica altamente controlada;
    • necesitan monitorizar exactamente cuánto comen.

    El problema no es el plato. El problema es convertirlo en la única forma posible de alimentación por principio, cuando el individuo podría beneficiarse de otras oportunidades.

    En hogares con varios perros, los métodos alimentarios también necesitan considerar competencia y protección de recursos. La presencia de comida valiosa puede generar ingestión rápida, evitación o agresión entre perros susceptibles. Estudios sobre resource guarding muestran que el contexto y la competencia importan; quitar o manipular repetidamente el alimento mientras el perro come no constituye una estrategia preventiva demostrada y puede generar conflicto. La solución práctica no es usar puzzles grupales como enriquecimiento indiscriminado, sino separar perros cuando exista competencia, supervisar y garantizar acceso seguro.

    Desde una perspectiva nutricional, cualquier comida utilizada en enriquecimiento sigue contando dentro de la ingesta energética diaria. Un Kong, premios escondidos y una ración en plato no son “calorías diferentes”. Si se añade alimento extra sin compensarlo, el enriquecimiento puede contribuir a exceso energético. Esto es especialmente importante en perros con sobrepeso o dietas terapéuticas.

    El futuro artículo debe diferenciar cinco formas de alimentación:

    1. Consumo directo: plato o superficie de fácil acceso.
    2. Slow feeding: dispositivo que ralentiza la ingestión.
    3. Foraging simple: alimento disperso o escondido de forma fácil.
    4. Puzzle feeding: manipular o resolver un dispositivo.
    5. Alimentación mediante entrenamiento: realizar una conducta aprendida para obtener alimento.

    Estas categorías se superponen, pero sirven para explicar que no todas persiguen la misma función.

    El objetivo tampoco debe ser convertir cada comida en un examen cognitivo. Un perro puede necesitar ocasiones en las que comer sea sencillo. La teoría de bienestar positivo valora oportunidades de elección y agencia, no una obligación permanente de trabajar. De hecho, el resultado de contrafreeloading en perros sugiere que ofrecer ambas alternativas puede ser más informativo que imponer siempre la opción difícil.

    Una estrategia práctica es utilizar una parte de la ración de formas variables:

    • plato;
    • búsqueda sencilla;
    • entrenamiento;
    • juguetes;
    • alimentación dispersa;
    • masticación apropiada y segura.

    El balance depende del perro. Lo importante es que el método:

    1. no comprometa nutrición;
    2. no genere competencia;
    3. no produzca frustración excesiva;
    4. sea seguro físicamente;
    5. permita éxito;
    6. ofrezca una función conductual clara.

    La tesis central será:

    La comida no termina en el nutriente. Para un perro, obtenerla también puede ser una actividad de búsqueda, exploración, manipulación y resolución de problemas. Pero enriquecimiento no significa obligarlo a trabajar por cada bocado: el mejor método es el que combina nutrición correcta, seguridad, preferencias individuales y oportunidades conductuales adecuadas.


    2. Pregunta principal

    Pregunta central

    ¿Importa para el bienestar de un perro cómo obtiene su alimento, además de qué y cuánto come?

    Preguntas secundarias

    1. ¿Qué es foraging?
    2. ¿Qué diferencia búsqueda de comida de consumo?
    3. ¿Qué es feeding enrichment?
    4. ¿Qué es contrafreeloading?
    5. ¿Los perros prefieren trabajar por comida?
    6. ¿Qué sabemos de los perros de compañía?
    7. ¿Qué sabemos de perros de kennel/refugio?
    8. ¿Qué diferencia plato de puzzle feeder?
    9. ¿Qué diferencia slow feeder de puzzle feeder?
    10. ¿Qué diferencia scatter feeding de nosework?
    11. ¿Qué función cumple el olfato?
    12. ¿Qué función cumple resolver un problema?
    13. ¿Puede el enriquecimiento producir frustración?
    14. ¿Cómo ajustar dificultad?
    15. ¿Todos los perros deben trabajar por comida?
    16. ¿Cuándo un plato es mejor?
    17. ¿Cómo afecta edad?
    18. ¿Cómo afecta dolor o enfermedad?
    19. ¿Cómo afecta salud dental?
    20. ¿Cómo afecta obesidad?
    21. ¿Cómo manejar hogares con varios perros?
    22. ¿Qué riesgo existe de resource guarding?
    23. ¿Qué significa “éxito” en una actividad alimentaria?
    24. ¿Se pueden utilizar comidas para entrenamiento?
    25. ¿Cómo evaluar si un método funciona para ese perro?

    Alcance

    El dossier trata la forma de entrega del alimento, no formula dietas ni recomienda tipos nutricionales específicos. La adecuación nutricional, dietas terapéuticas, alergias y enfermedades deben evaluarse veterinariamente.


    3. Conceptos fundamentales

    3.1 Alimentación

    Proceso completo relacionado con acceso, obtención y consumo del alimento.

    3.2 Ingestión

    Entrada y consumo del alimento.

    3.3 Foraging

    Conjunto de comportamientos empleados para localizar, seleccionar y obtener alimento.

    3.4 Appetitive behavior

    Conductas previas a la obtención del recurso, como búsqueda, exploración o aproximación.

    3.5 Consummatory behavior

    Conductas asociadas al consumo del recurso.

    3.6 Feeding enrichment

    Método de presentación del alimento diseñado para aumentar interacción, búsqueda o manipulación.

    Heys et al. (2024) lo definieron operacionalmente como alimentar mediante actividades interactivas que exigen cierto trabajo para obtener comida, excluyendo entrenamiento directo.

    3.7 Contrafreeloading

    Trabajar por un recurso cuando un recurso equivalente está disponible sin esfuerzo.

    3.8 Puzzle feeder

    Dispositivo que exige una secuencia de manipulación o resolución para acceder al alimento.

    3.9 Slow feeder

    Dispositivo cuyo objetivo principal es reducir velocidad de ingestión.

    Puede o no exigir resolución cognitiva relevante.

    3.10 Scatter feeding

    Distribuir alimento en un área para que el perro lo localice.

    3.11 Enriquecimiento

    Intervención que aumenta oportunidades de realizar conductas relevantes y puede mejorar el bienestar del individuo.

    No todo objeto novedoso es enriquecimiento automáticamente.

    3.12 Frustración

    Estado afectivo negativo que puede surgir cuando una meta esperada está bloqueada o es difícil de alcanzar.


    4. Evolución y ecología alimentaria

    4.1 No son lobos domésticos que necesitan cazar

    La ecología del perro se transformó durante domesticación.

    Cardinali et al. (2023):

    • lobos: predadores sociales especializados;
    • perros libres: fuerte dependencia de nichos humanos y residuos.

    4.2 Evidencia arqueológica

    Losey et al. (2022) muestran cambios de largo plazo en dieta y foraging de perros siberianos.

    Incluyeron:

    • carroñeo;
    • pequeños recursos;
    • alimentos acuáticos;
    • recursos antropogénicos.

    Conclusión

    No existe un único patrón ancestral de “caza” que deba recrearse.

    Lo conservado

    Buscar y manipular recursos sigue siendo parte del repertorio conductual.


    5. Domesticación e historia

    Una característica de la domesticación es que humanos proporcionan alimento con alta previsibilidad.

    Cambio funcional

    Perro libre:
    buscar → encontrar → consumir.

    Perro doméstico:
    plato → consumir.

    Ventaja

    • eficiencia;
    • seguridad;
    • nutrición controlada.

    Posible costo

    menos oportunidades para:

    • buscar;
    • resolver;
    • explorar.

    No asumir que el costo existe en igual magnitud para cada perro.


    6. Etología

    Secuencia funcional simplificada

    motivación alimentaria
    → búsqueda
    → localización
    → adquisición
    → manipulación
    → consumo.

    El plato puede acortar la secuencia principalmente a:
    → consumo.

    ¿Es malo?

    No automáticamente.

    La cuestión es si el perro dispone de suficientes oportunidades conductuales en otros momentos.

    Tinbergen

    Mecanismo

    hambre, olor, aprendizaje, motivación.

    Ontogenia

    experiencia con dispositivos y acceso humano.

    Función

    adquirir energía/nutrientes e información.

    Filogenia

    herencia canina modificada por domesticación.


    7. Cognición y aprendizaje

    7.1 Problema-resolución

    McGowan et al. (2014):

    12 beagles.

    Condición experimental:
    conducta correcta → acceso a recompensa.

    Control:
    recompensa independiente de su conducta.

    Resultado

    Perros con control mostraron más señales compatibles con excitación positiva tras resolver tareas.

    Controles mostraron más señales de frustración.

    Aplicación

    Conseguir comida mediante una tarea puede aportar:

    • control;
    • competencia;
    • información.

    7.2 Dificultad

    Para ser funcional:

    reto > 0
    pero
    reto < capacidad máxima frustrante.

    Principio

    desafío manejable.


    7.3 Anticipación

    Dispositivo alimentario puede adquirir valor predictivo.

    Ver Kong
    → anticipación de comida.

    Esto puede ser agradable o generar alta excitación dependiendo del individuo.


    7.4 Aprendizaje operante

    Mover tapa
    → alimento.

    Empujar objeto
    → alimento.

    Control

    El perro descubre:

    “mi conducta produce el recurso”.


    8. Desarrollo e individualidad

    Cachorros

    Usar tareas:

    • simples;
    • seguras;
    • fáciles de resolver.

    Adultos

    Puede incrementarse dificultad según experiencia.

    Seniors

    Considerar:

    • movilidad;
    • visión;
    • olfato;
    • función cognitiva;
    • dolor.

    Dolor

    Un puzzle que exige:

    • bajar cuello;
    • usar patas;
    • empujar fuerte

    puede no ser apropiado.

    Salud dental

    Masticación intensa puede ser inadecuada en:

    • enfermedad periodontal;
    • dientes lesionados;
    • dolor oral.

    9. Análisis del comportamiento

    Caso A — come en 20 segundos

    Posibilidades:

    • alta motivación;
    • historia competitiva;
    • patrón individual.

    Slow feeder puede:

    • alargar tiempo.

    Pero:
    no resuelve automáticamente la causa.


    Caso B — ladra frente al puzzle

    Puede ser:

    • excitación;
    • estrategia aprendida;
    • frustración.

    Observar:

    • persevera;
    • progresa;
    • abandona;
    • rompe el dispositivo.

    Caso C — no quiere el puzzle

    No asumir:

    “es flojo”.

    Puede:

    • preferir comida fácil;
    • no entender;
    • sentir dolor;
    • tener baja motivación.

    Caso D — protege el dispositivo

    Puede existir:

    • valor alto;
    • competencia;
    • resource guarding.

    Gestionar separadamente.


    10. Bienestar

    10.1 Five Domains

    Dominio 1 — Nutrition

    Pregunta:
    ¿recibe cantidad y calidad correctas?

    Dominio 4 — Behavioral Interactions

    Pregunta:
    ¿puede interactuar voluntariamente con recursos y ejercer agencia?

    Conclusión

    Nutrición adecuada y experiencia conductual son dimensiones diferentes.


    10.2 Contrafreeloading en perros

    Rothkoff et al. (2024):

    38 perros.

    Opciones simultáneas:

    • bandeja;
    • snuffle mat.

    10 ensayos.

    Resultado

    Perros:

    • dispuestos a contrafreeload;
    • sin preferencia general por hacerlo.

    Sólo un perro mostró una preferencia clara según el criterio de los autores.

    Interpretación

    “Trabajar por comida” puede tener valor,
    pero no debemos imponerlo como preferencia universal.


    10.3 Puzzle enriquecido en kennels

    Schipper et al. (2008):

    17 perros:

    • 8 juguete;
    • 9 control.

    Kong relleno:

    • aumentó appetitive behavior;
    • aumentó actividad;
    • aumentó variabilidad;
    • disminuyó ladrido.

    Limitaciones

    • piloto;
    • corto plazo;
    • kennel.

    No concluir

    “Todo Kong mejora bienestar en casa”.


    10.4 Refugios y entrenamiento

    Herron et al. (2014):

    107 perros.

    Intervención:

    • juguete alimentario diario
    • entrenamiento dos veces al día.

    Resultado

    más:

    • sentarse/tumbarse;
    • permanecer quieto.

    menos:

    • saltar.

    Confusión

    No se puede separar el efecto del juguete del entrenamiento.


    10.5 Evidencia reciente en refugios

    Antonino et al. (2025):

    enriquecimiento alimentario:

    • aumentó foraging;
    • aumentó actividad;
    • no aumentó conductas sociales positivas.

    Implicación

    Intervención específica
    → efectos específicos.

    No confundir un cambio con mejora global del welfare.


    10.6 Hogares: la evidencia es principalmente encuesta

    Heys et al. (2024):

    1,750 respuestas.

    Usos frecuentes:

    • Kongs;
    • chews;
    • activity toys;
    • snuffle mats;
    • slow feeders;
    • scatter feeding;
    • scent games.

    Beneficios percibidos

    • estimulación mental;
    • menor hambre;
    • menos begging.

    Limitaciones

    • auto-selección;
    • percepción del responsable;
    • transversal.

    No causalidad

    No sabemos si CEF causó las diferencias.


    10.7 Frustración

    Heys et al.:

    durante enriquecimiento se reportaron más:

    • ladridos;
    • vocalización;
    • mordida;
    • pawing.

    Interpretación

    Algunas conductas son parte de la tarea.

    Otras pueden indicar frustración.

    Regla

    Observar:

    • progreso;
    • persistencia;
    • abandono;
    • intensidad.

    10.8 Buscar alimento ≠ felicidad automática

    Burman et al. (2011):

    12 beagles;
    búsqueda en laberinto.

    Hipótesis:
    post-consumo → sesgo más positivo.

    Resultado:
    uno de los patrones ambiguos fue abordado más lentamente.

    Valor

    No toda actividad que parece “natural” produce automáticamente el estado afectivo esperado.


    10.9 Duración de la comida

    Algunos dispositivos pueden prolongar el consumo.

    Heys et al. citan un pequeño estudio de 9 perros:
    Kong ≈ consumo mucho más lento que plato.

    Precaución

    No extrapolar “20 veces” como ley.


    10.10 Plato

    Ventajas:

    • simple;
    • rápido;
    • limpio;
    • medible;
    • predecible.

    Puede ser óptimo cuando

    • perro está enfermo;
    • hay dolor;
    • necesita monitorización;
    • puzzle genera frustración;
    • tiene baja motivación.

    Conclusión

    Plato:
    no es enemigo del enriquecimiento.


    10.11 Slow feeder

    Objetivo principal:
    reducir velocidad.

    No asumir

    slow feeder

    foraging complejo.

    Puede ser simplemente una barrera física.


    10.12 Scatter feeding

    Ventajas potenciales:

    • búsqueda;
    • olfato;
    • mayor duración.

    Riesgos

    • comida perdida;
    • ingestión de suciedad;
    • competencia entre perros.

    Usar en zona segura y limpia.


    10.13 Snuffle mat

    Puede promover:

    • olfateo;
    • búsqueda.

    Contrafreeloading:
    perros pueden usarla incluso con comida libre disponible.

    Pero

    no es universalmente preferida.


    10.14 Puzzle feeders

    Pueden proporcionar:

    • manipulación;
    • resolución;
    • control.

    Requisitos

    • dificultad adecuada;
    • tamaño seguro;
    • supervisión inicial.

    10.15 Alimentación mediante entrenamiento

    Ejemplo:

    ración usada como reforzador.

    Funciones

    • aprendizaje;
    • interacción social;
    • control.

    Diferencia

    No es exactamente feeding enrichment según definición de Heys,
    porque exige respuestas entrenadas.


    10.16 Chewing / licking

    Pueden prolongar interacción con alimento.

    La revisión de Bosch et al. / literatura reciente sobre chewing destaca posibles funciones conductuales, pero la base empírica de welfare sigue desarrollándose.

    No asumir

    masticar o lamer

    calmar universalmente.


    10.17 Calorías

    Todo alimento cuenta.

    Error

    ración completa
    +
    Kong extra
    +
    premios de entrenamiento.

    Resultado

    exceso energético potencial.

    Aplicación

    Utilizar parte de la ración cuando sea apropiado.


    10.18 Multi-dog households

    Heys et al. encontraron que controlar ingesta en hogares multicaninos era una barrera frecuente.

    Problemas

    • competencia;
    • robo;
    • velocidad;
    • resource guarding.

    Manejo

    alimentar separados cuando sea necesario.


    10.19 Resource guarding

    La comida es un recurso valioso.

    Investigación de guardia de recursos muestra que conducta depende del contexto y puede cambiar entre refugio y hogar.

    Evitar

    meter la mano o quitar comida repetidamente para “enseñar quién manda”.

    Mejor

    • distancia;
    • intercambio;
    • manejo;
    • evaluación profesional si existe riesgo.

    10.20 Elección

    Una estrategia interesante:

    ofrecer ocasionalmente:

    • alimento fácil;
    • alimento que requiere trabajo.

    Observar preferencia.

    Agencia

    El perro puede mostrar:

    • cuándo quiere buscar;
    • cuándo quiere comer directo.

    10.21 Modelo BUSCA

    Herramienta pedagógica, no validada.

    B — Balance nutricional

    ¿la ración sigue siendo correcta?

    U — Utilidad conductual

    ¿qué conducta pretende ofrecer?

    S — Seguridad

    ¿hay riesgo físico/competencia?

    C — Capacidad individual

    ¿puede resolverlo?

    A — Afecto/afrontamiento

    ¿parece interesado o frustrado?


    11. Manejo y entrenamiento

    Introducción de puzzle

    1. empezar fácil;
    2. mostrar mecanismo;
    3. permitir éxito;
    4. aumentar dificultad gradualmente.

    Señales de dificultad excesiva

    • abandono rápido;
    • vocalización persistente;
    • morder destructivamente el objeto;
    • escalada intensa sin progreso.

    Perros nuevos

    No introducir alta dificultad en momentos de hambre extrema.

    Entrenamiento

    Parte de la comida puede utilizarse como reforzador,
    pero no debe convertir cada interacción en una tarea obligatoria.


    12. Aplicaciones prácticas

    Esto significa que…

    El plato puede seguir existiendo.

    En la vida cotidiana

    Una misma ración puede dividirse:

    • parte en plato;
    • parte en búsqueda;
    • parte en entrenamiento.

    Observar

    • entusiasmo;
    • frustración;
    • velocidad;
    • éxito;
    • competencia.

    Conviene evitar

    • dificultad excesiva;
    • juguetes pequeños/destructibles;
    • comida extra no contabilizada;
    • alimentar varios perros juntos si compiten;
    • imponer puzzle a un perro que claramente lo evita.

    Podría ayudar

    • rotar métodos;
    • ofrecer elección;
    • adaptar a edad/salud;
    • empezar simple.

    13. Mitos y controversias

    Mito 1 — “El plato siempre es la mejor forma”

    Clasificación: contradicho como regla universal.

    Otras formas pueden aumentar búsqueda, actividad y manipulación.


    Mito 2 — “El plato es malo”

    Clasificación: incorrecto.

    Puede ser perfectamente apropiado.


    Mito 3 — “Los perros prefieren ganarse su comida”

    Clasificación: contradicho como regla.

    Rothkoff et al. encontraron disposición pero no preferencia general por contrafreeloading.


    Mito 4 — “Todo perro necesita trabajar por toda su comida”

    Clasificación: evidencia insuficiente.

    No existe respaldo para una obligación universal.


    Mito 5 — “Un puzzle siempre es enriquecimiento”

    Clasificación: incorrecto.

    Puede ser frustrante o inapropiado.


    Mito 6 — “Más difícil = más enriquecedor”

    Clasificación: contradicho conceptualmente.

    Una dificultad excesiva puede generar frustración.


    Mito 7 — “Buscar comida siempre relaja”

    Clasificación: evidencia insuficiente.

    El estado afectivo depende de contexto y tarea.


    Mito 8 — “Slow feeder y puzzle son lo mismo”

    Clasificación: incorrecto.

    Tienen funciones que pueden diferir.


    Mito 9 — “Los premios de enriquecimiento no cuentan como calorías”

    Clasificación: nutricionalmente incorrecto.

    Toda energía ingerida cuenta.


    Mito 10 — “Si protege el alimento hay que quitárselo para enseñarle”

    Clasificación: práctica de riesgo y no respaldada como regla.

    La competencia debe manejarse y evaluarse.


    14. Estado de la evidencia

    14.1 Rothkoff et al. (2024)

    Tipo: estudio experimental de preferencia/contrafreeloading.

    Muestra: 38 perros de compañía.

    Hallazgo: disposición a trabajar por comida, pero no preferencia general por hacerlo.

    Limitación: comparación específica tray vs snuffle mat; comida visible; contexto experimental.

    Confianza: alta para ese paradigma.

    Uso: controversia central.


    14.2 Schipper et al. (2008)

    Tipo: piloto experimental.

    Muestra: 17 perros de laboratorio.

    Hallazgo: Kong aumentó comportamiento alimentario apetitivo, actividad y variabilidad; disminuyó ladrido.

    Limitación: corto plazo; kennel; muestra pequeña.

    Confianza: moderada.


    14.3 Herron et al. (2014)

    Tipo: ensayo aleatorizado.

    Muestra: 107 perros de refugio.

    Intervención: juguete alimentario + entrenamiento.

    Hallazgo: aumentaron algunas conductas deseables y disminuyó salto.

    Limitación: intervención combinada; no aísla efecto del juguete.

    Confianza: moderada-alta para paquete de intervención.


    14.4 Antonino et al. (2025)

    Tipo: estudio de enriquecimiento en refugio.

    Hallazgo: food enrichment aumentó foraging y actividad, no conductas sociales positivas.

    Limitación: refugio; efecto específico a intervención/contexto.

    Confianza: moderada.


    14.5 Heys et al. (2024)

    Tipo: encuesta transversal.

    Muestra: 1,750 respuestas.

    Hallazgo: CEF ampliamente utilizado y asociado con beneficios percibidos; frustración y barreras también reportadas.

    Limitación: autoinforme y sesgo de selección; no causal.

    Confianza: alta para prácticas/percepciones, baja-moderada para beneficios causales.


    14.6 McGowan et al. (2014)

    Tipo: estudio experimental.

    Muestra: 12 beagles.

    Hallazgo: control sobre resolución de tarea produjo respuestas emocionales diferentes respecto a recompensa no contingente.

    Limitación: laboratorio; tarea no específica de alimentación cotidiana.

    Confianza: moderada-alta para mecanismo de control/competencia.


    14.7 Burman et al. (2011)

    Tipo: cognitive bias experimental.

    Muestra: 12 beagles.

    Hallazgo: búsqueda de comida en laberinto no produjo el cambio positivo esperado en juicio ambiguo post-consumo.

    Limitación: pequeño, población homogénea, interpretación compleja.

    Confianza: moderada.

    Uso: evitar “foraging siempre = estado positivo”.


    14.8 Littlewood et al. (2023)

    Tipo: revisión conceptual.

    Hallazgo: contrafreeloading, exploración y resolución de problemas pueden constituir agency/competence-building.

    Limitación: marco conceptual, no ensayo canino específico.

    Confianza: alta conceptual.


    14.9 Losey et al. (2022)

    Tipo: arqueología/isótopos/ecología histórica.

    Hallazgo: la ecología alimentaria de perros antiguos fue variada y vinculada a recursos humanos; no simplemente caza tipo lobo.

    Limitación: poblaciones siberianas históricas.

    Confianza: alta para esos datos históricos.


    14.10 Cardinali et al. (2023)

    Tipo: revisión de domesticación.

    Hallazgo: perros libres y lobos difieren marcadamente en ecología alimentaria; perros dependen más de recursos antropogénicos.

    Limitación: revisión amplia, heterogeneidad entre poblaciones.

    Confianza: alta conceptual.


    15. Banco de evidencia

    Evidencia 1

    Afirmación: Cómo se presenta el alimento puede modificar conducta.

    Fuente: Schipper et al. (2008); Antonino et al. (2025).

    Nivel de certeza: moderado-alto.


    Evidencia 2

    Afirmación: Perros de compañía pueden estar dispuestos a trabajar por comida aunque exista comida libre.

    Fuente: Rothkoff et al. (2024).

    Nivel de certeza: alto para paradigma estudiado.


    Evidencia 3

    Afirmación: No muestran una preferencia general por trabajar por comida.

    Fuente: Rothkoff et al. (2024).

    Nivel de certeza: alto para tray vs snuffle mat.


    Evidencia 4

    Afirmación: Alimentación enriquecida es popular, pero beneficios domésticos están poco probados experimentalmente.

    Fuente: Heys et al. (2024).

    Nivel de certeza: alto respecto al vacío experimental.


    Evidencia 5

    Afirmación: Enriquecimiento alimentario puede aumentar foraging.

    Fuente: Schipper et al. (2008); Antonino et al. (2025).

    Nivel de certeza: moderado.


    Evidencia 6

    Afirmación: Resolver una tarea para obtener recompensa puede generar una experiencia diferente a recibirla sin control.

    Fuente: McGowan et al. (2014).

    Nivel de certeza: moderado-alto.


    Evidencia 7

    Afirmación: Buscar comida no garantiza automáticamente un estado afectivo positivo.

    Fuente: Burman et al. (2011).

    Nivel de certeza: moderado.


    Evidencia 8

    Afirmación: Dificultad excesiva puede convertir enriquecimiento en frustración.

    Fuente: Heys et al. (2024) + principios de motivación/aprendizaje.

    Nivel de certeza: moderado-alto.


    Evidencia 9

    Afirmación: Ecología alimentaria del perro no puede reducirse a caza de lobos.

    Fuente: Losey et al. (2022); Cardinali et al. (2023).

    Nivel de certeza: alto.


    Evidencia 10

    Afirmación: Plato y enrichment feeding pueden coexistir.

    Fuente: Rothkoff et al. (2024) + estado de la evidencia.

    Nivel de certeza: alto como recomendación prudente, no como ensayo comparativo longitudinal.


    16. Propuesta de estructura del artículo

    H1 — Comer también es comportamiento

    Gancho

    “La misma ración puede alimentar el cuerpo de la misma forma y ofrecer experiencias completamente diferentes.”


    H2 — Nutrición y comportamiento son dos preguntas distintas

    Explicar

    qué come
    vs.
    cómo lo obtiene.


    H2 — ¿Qué es foraging?

    Desmontar

    foraging ≠ “hacer que el perro cace como un lobo”.


    H2 — Lo que la domesticación cambió

    Explicar

    carroñeo;
    recursos humanos;
    ecología flexible.


    H2 — La gran pregunta: ¿los perros prefieren trabajar por comida?

    Evidencia

    Rothkoff et al. (2024).

    Mensaje

    disposición ≠ preferencia.


    H2 — Qué puede aportar un juguete alimentario

    Evidencia

    Schipper.

    Matiz

    kenneldogs, corto plazo.


    H2 — ¿Y en perros de casa?

    Evidencia

    Heys.

    Mensaje

    mucho uso;
    poca causalidad demostrada.


    H2 — Cuando el puzzle deja de ser enriquecimiento

    Explicar

    frustración;
    dificultad;
    abandono.


    H2 — El valor de resolver algo

    Evidencia

    McGowan.


    H2 — Pero buscar comida no siempre produce “felicidad”

    Evidencia

    Burman.


    H2 — Plato, slow feeder, snuffle mat o puzzle: no hacen lo mismo

    Tabla conceptual

    función;
    ventajas;
    límites.


    H2 — ¿Cómo elegir?

    Preguntas

    1. ¿lo entiende?
    2. ¿puede hacerlo?
    3. ¿lo disfruta?
    4. ¿es seguro?
    5. ¿sigue recibiendo la ración correcta?

    H2 — Una estrategia flexible

    Ejemplo

    parte fácil
    +
    parte búsqueda
    +
    parte entrenamiento.


    H2 — La pregunta final

    No:

    “¿debería dejar de usar plato?”

    Sí:

    “¿qué forma de obtener comida es segura, nutricionalmente correcta y valiosa para este perro?”


    17. Preguntas todavía abiertas

    1. ¿Qué porcentaje de perros prefiere distintos tipos de feeding enrichment?
    2. ¿Cómo cambia contrafreeloading con edad?
    3. ¿Cómo cambia con raza/linaje?
    4. ¿Cómo cambia con experiencia?
    5. ¿Cómo cambia con hambre?
    6. ¿Qué dificultad produce challenge óptimo?
    7. ¿Cómo medir frustración durante puzzles?
    8. ¿Qué métodos mejoran welfare a largo plazo?
    9. ¿Cuánto dura el efecto de novedad?
    10. ¿Existe habituación a puzzle feeders?
    11. ¿Qué papel tiene olfato?
    12. ¿Qué efecto tiene scatter feeding sobre estrés?
    13. ¿Qué efecto tiene licking?
    14. ¿Qué efecto tiene chewing?
    15. ¿Cómo afecta alimentación enriquecida a sueño posterior?
    16. ¿Cómo afecta begging?
    17. ¿Cómo afecta saciedad subjetiva?
    18. ¿Puede ayudar a manejo de obesidad?
    19. ¿Qué riesgos físicos tienen dispositivos comerciales?
    20. ¿Cómo adaptar a braquicéfalos?
    21. ¿Cómo adaptar a perros con OA?
    22. ¿Cómo adaptar a perros con enfermedad dental?
    23. ¿Cómo manejar hogares multicaninos?
    24. ¿Qué relación tiene con resource guarding?
    25. ¿Qué combinación plato/enrichment optimiza bienestar?

    18. Referencias

    Antonino, G. V., Lovestain, D. D. C., Burle, M. M. C., & de Azevedo, C. S. (2025). Effects of two types of environmental enrichment on the behavior of dogs in shelters. Journal of Veterinary Behavior, 80, 28–38. https://doi.org/10.1016/j.jveb.2025.05.004

    Burman, O. H. P., McGowan, R., Mendl, M., Norling, Y., Paul, E., Rehn, T., & Keeling, L. J. (2011). Using judgement bias to measure positive affective state in dogs. Applied Animal Behaviour Science, 132(3–4), 160–168. https://doi.org/10.1016/j.applanim.2011.04.001

    Cardinali, I., Lancioni, H., Giontella, A., Capodiferro, M. R., Capomaccio, S., Buttazzoni, L., Bigi, D., & Achilli, A. (2023). Being a dog: A review of the domestication process. Genes, 14(5), 992. https://doi.org/10.3390/genes14050992

    Herron, M. E., Kirby-Madden, T. M., & Lord, L. K. (2014). Effects of environmental enrichment on the behavior of shelter dogs. Journal of the American Veterinary Medical Association, 244(6), 687–692. https://doi.org/10.2460/javma.244.6.687

    Heys, M., Lloyd, I., & Westgarth, C. (2024). ‘Bowls are boring’: Investigating enrichment feeding for pet dogs and the perceived benefits and challenges. Veterinary Record, 194(4), e3169. https://doi.org/10.1002/vetr.3169

    Littlewood, K. E., Heslop, M. V., & Cobb, M. L. (2023). The agency domain and behavioral interactions: Assessing positive animal welfare using the Five Domains Model. Frontiers in Veterinary Science, 10, 1284869. https://doi.org/10.3389/fvets.2023.1284869

    Losey, R. J., Nomokonova, T., Fleming, L. S., et al. (2022). The evolution of dog diet and foraging: Insights from archaeological canids in Siberia. Science Advances, 8(29), eabo6493. https://doi.org/10.1126/sciadv.abo6493

    McGowan, R. T. S., Rehn, T., Norling, Y., & Keeling, L. J. (2014). Positive affect and learning: Exploring the “Eureka Effect” in dogs. Animal Cognition, 17(3), 577–587. https://doi.org/10.1007/s10071-013-0688-x

    Mellor, D. J., Beausoleil, N. J., Littlewood, K. E., McLean, A. N., McGreevy, P. D., Jones, B., & Wilkins, C. (2020). The 2020 Five Domains Model: Including human–animal interactions in assessments of animal welfare. Animals, 10(10), 1870. https://doi.org/10.3390/ani10101870

    Rothkoff, L., Feng, L., & Byosiere, S.-E. (2024). Domestic pet dogs (Canis lupus familiaris) do not show a preference to contrafreeload, but are willing. Scientific Reports, 14, 1314. https://doi.org/10.1038/s41598-024-51663-x

    Schipper, L. L., Vinke, C. M., Schilder, M. B. H., & Spruijt, B. M. (2008). The effect of feeding enrichment toys on the behaviour of kennelled dogs (Canis familiaris). Applied Animal Behaviour Science, 114(1–2), 182–195. https://doi.org/10.1016/j.applanim.2008.01.001

    Wells, D. L. (2004). A review of environmental enrichment for kennelled dogs, Canis familiaris. Applied Animal Behaviour Science, 85(3–4), 307–317. https://doi.org/10.1016/j.applanim.2003.11.005


    Nota metodológica para el futuro redactor

    Este artículo debe evitar dos extremos:

    Extremo A

    “El plato es aburrido y malo.”

    Extremo B

    “No importa cómo come mientras reciba nutrientes.”

    La posición científicamente más defendible es:

    La nutrición cubre una necesidad fisiológica; la forma de obtener el alimento puede añadir oportunidades de búsqueda, manipulación, aprendizaje y agencia. Esas oportunidades pueden ser valiosas, pero no son igualmente valiosas ni necesarias para todos los perros.

    Debe conservar estas distinciones:

    1. nutrición ≠ experiencia alimentaria;
    2. foraging ≠ cazar como un lobo;
    3. disposición a trabajar ≠ preferencia por trabajar;
    4. puzzle ≠ enriquecimiento automático;
    5. dificultad ≠ valor;
    6. slow feeding ≠ problem solving necesariamente;
    7. comida utilizada en enriquecimiento ≠ calorías gratuitas;
    8. plato ≠ método inferior por definición;
    9. búsqueda ≠ relajación automática;
    10. alimentación enriquecida ≠ adecuada para todos los contextos.

    La frase rectora sugerida es:

    Para un perro, comer puede empezar antes del primer bocado: buscar, elegir, manipular y resolver cómo obtener alimento también forman parte del comportamiento.

    Una segunda frase útil:

    No se trata de retirar el plato y convertir cada comida en un examen; se trata de reconocer que algunas comidas pueden ser también oportunidades conductuales.

    La fórmula práctica será:

    alimentación que puede nutrir cuerpo y conducta al mismo tiempo.

    El siguiente artículo del clúster puede profundizar específicamente en olfato: por qué buscar con la nariz importa y qué sabemos realmente sobre enriquecimiento olfativo.

  • El derecho a descansar sin ser molestado (Artículo 13)

    Nota terminológica inicial

    En este dossier, la expresión “derecho a descansar sin ser molestado” se utiliza como una formulación editorial y de bienestar: el perro debería disponer de oportunidades reales para dormir y descansar sin interrupciones innecesarias.

    No se presenta como una afirmación de que exista, en todas las jurisdicciones, un derecho jurídico autónomo con esa denominación.

    La formulación científica más precisa es:

    Un entorno de bienestar adecuado debe proporcionar oportunidades de descanso y sueño compatibles con comodidad física, seguridad, regulación térmica, baja perturbación y cierto grado de elección sobre dónde y cuándo retirarse.


    1. Resumen ejecutivo

    Un buen lugar de descanso para un perro no es simplemente “una cama”. Es una combinación de espacio, superficie, temperatura, ruido, luz, accesibilidad, seguridad social y posibilidad de no ser interrumpido. La ciencia del bienestar animal ubica estas variables principalmente dentro del Dominio 2 —Physical Environment— del modelo Five Domains, pero la posibilidad de elegir o abandonar un lugar de descanso también conecta con el Dominio 4 —Behavioral Interactions/agency— (Mellor et al., 2020; Littlewood et al., 2023).

    Esto significa que evaluar el descanso requiere dos preguntas diferentes:

    1. ¿Existe un lugar físicamente adecuado?
    2. ¿Puede el perro utilizarlo realmente para descansar sin ser perturbado?

    Un perro puede tener una cama costosa y, aun así, dormir mal si está situada en un pasillo de alto tránsito, junto a una fuente de ruido, en una zona térmicamente incómoda, si otros animales le desplazan o si las personas lo acarician, despiertan o manipulan cada vez que se tumba.

    El artículo anterior de esta serie mostró que el sueño canino es polifásico y que duración y calidad varían con edad, ambiente y estado de salud. El presente dossier da el siguiente paso: ¿qué características del ambiente hacen posible ese sueño y descanso?

    La evidencia directa en perros todavía es menor de lo que suelen sugerir las recomendaciones populares. No existe un ensayo que haya identificado “la cama perfecta para todos los perros” ni una fórmula universal de tamaño, firmeza, material o ubicación. Sin embargo, varias líneas de evidencia permiten establecer principios sólidos.

    Primero, el ambiente sensorial importa. Schork et al. (2022) observaron durante ocho meses a 13 perros alojados en kennel y encontraron que el sueño nocturno disminuía cuando aumentaban la temperatura ambiental y la duración de la luz diurna. El sueño diurno disminuía en días con mayor ruido y mayor actividad adrenocortical. El contexto de laboratorio limita la extrapolación a hogares, pero demuestra que temperatura, luz y sonido pueden modificar de forma mensurable el sueño canino.

    Segundo, la continuidad del sueño importa. Tooley y Heath (2022), en una encuesta de 1,330 perros de compañía, encontraron que los perros descritos como más fácilmente perturbables mientras el responsable estaba despierto tendían a presentar mayores puntuaciones de problemas conductuales reportados. El estudio es correlacional y no demuestra que la perturbación del sueño causara esos problemas, pero respalda la relevancia de preguntar no sólo “¿cuánto duerme?”, sino también “¿cuánto le dejan dormir?”

    Tercero, el tipo de superficie puede importar y existen preferencias individuales. Normando et al. (2014) observaron 12 perros de refugio alojados en parejas y compararon una cama de tela con una cesta plástica. Los perros fueron registrados con mucha mayor frecuencia en la cama de tela que en la cesta plástica —53% frente a 15% de los escaneos—. El estudio no permite concluir que “todos los perros prefieren camas blandas”: la muestra fue pequeña, el contexto era de refugio y sólo se compararon dos opciones. Sí demuestra que las características del área de descanso pueden modificar su uso y que ofrecer alternativas permite detectar preferencias.

    Cuarto, accesibilidad importa. Eisele (2001) describió un grupo de 30 beagles geriátricos alojados inicialmente con bancos elevados; algunos de los perros más viejos tenían dificultades para saltar desde ellos. La introducción de camas bajas buscó mejorar seguridad y comodidad, y varios perros las utilizaron regularmente. Aunque se trata de un informe antiguo y descriptivo, ilustra un principio clínicamente razonable: un lugar de descanso deja de ser adecuado si el perro tiene dificultades para entrar, salir, levantarse o acomodarse.

    Quinto, seguridad no significa necesariamente aislamiento social. En un estudio polisomnográfico muy pequeño, Baranyai et al. (2025) compararon el sueño de nueve perros en un ambiente desconocido acompañados por su responsable o por una persona amable pero desconocida. Con el responsable presente, los perros mostraron menor latencia de sueño, mayor eficiencia y más sueño NREM. La muestra es demasiado pequeña para establecer que un perro deba dormir junto a su persona, pero sugiere que sentirse socialmente seguro puede facilitar el sueño en determinadas circunstancias.

    Esto conduce a una distinción importante:

    “No ser molestado” no significa necesariamente “estar solo”.

    Algunos perros pueden descansar profundamente cerca de su familia; otros pueden necesitar mayor distancia. El objetivo no es imponer aislamiento, sino proporcionar una opción de retirada suficientemente segura y respetada.

    Sexto, la interacción humana no es siempre beneficiosa por el simple hecho de ser afectuosa. Sarrafchi et al. (2025), en un estudio piloto con 18 perros de terapia, encontraron más comportamiento de orejas hacia atrás durante contacto físico forzado que durante interacciones en las que el perro podía elegir aproximarse o alejarse. Los perros pasaban la mayor parte del tiempo cerca de las personas incluso cuando podían retirarse. Aunque el estudio no investigó sueño, apoya el principio de que la proximidad voluntaria y el contacto impuesto no son equivalentes.

    Esto es directamente relevante para la controversia “el perro siempre está disponible”. Vivir con un perro no significa que cada momento en el que está tumbado sea una invitación a:

    • acariciarlo;
    • abrazarlo;
    • moverlo;
    • llamar su atención;
    • tomarse fotos;
    • jugar;
    • pedirle una conducta.

    La cercanía social puede ser positiva, pero la disponibilidad permanente elimina oportunidades de control y puede interrumpir descanso.

    Séptimo, en hogares con niños, respetar el sueño tiene además una dimensión de seguridad. La American Veterinary Medical Association recomienda enseñar a los niños a no aproximarse ni molestar a perros que están durmiendo, comiendo o cuidando cachorros. El programa educativo “The Blue Dog” también ha utilizado situaciones relacionadas con perros dormidos para enseñar elecciones seguras a niños pequeños; estudios controlados muestran que programas de este tipo pueden mejorar el reconocimiento de situaciones de riesgo, aunque transferir ese conocimiento a conducta real sigue siendo difícil (Meints & de Keuster, 2009; Schwebel et al., 2012). Por tanto, “dejar dormir al perro” es simultáneamente una recomendación de bienestar y una medida razonable de prevención.

    Octavo, espacio y posibilidad de separación forman parte del descanso. Five Domains considera dentro del ambiente físico aspectos como espacio, sustrato, temperatura, ruido y luz. Versiones operativas del modelo señalan además la importancia de disponer de espacio suficiente para separar zonas funcionales y permitir posturas cómodas. Littlewood et al. (2023) menciona específicamente que proporcionar más de un área de descanso puede permitir al perro elegir ubicación y postura y ejercer agencia.

    En un hogar, esto puede traducirse en varias opciones:

    • una superficie más blanda;
    • una superficie más fresca;
    • un sitio próximo a la familia;
    • un sitio más apartado.

    No todos los perros necesitan cuatro camas; la idea importante es que la elección puede permitir regulación térmica, social y postural.

    Noveno, un buen lugar de descanso debe permitir posturas cómodas. Un perro debería poder, según su preferencia y capacidad física, cambiar de posición, tumbarse lateralmente, acurrucarse o estirarse sin que el espacio lo impida. En perros con osteoartritis, debilidad, enfermedad neurológica o edad avanzada, firmeza, altura, tracción y facilidad para levantarse pueden volverse tan importantes como la suavidad.

    Décimo, la higiene también pertenece al ambiente físico, pero “limpio” no debe confundirse con “fuertemente perfumado”. Un área seca, higiénica y sin humedad persistente favorece confort; olores intensos de productos de limpieza pueden modificar el ambiente olfativo. La evidencia canina directa sobre qué fragancias interfieren con el descanso doméstico es insuficiente, por lo que no debe inventarse una lista universal de productos prohibidos.

    La controversia “perro siempre disponible” requiere un reencuadre de la relación humano-perro. Un buen vínculo no se mide por la cantidad máxima de contacto. También incluye reconocer cuándo el perro:

    • se retira;
    • busca una superficie de descanso;
    • cambia de habitación;
    • deja de solicitar contacto;
    • duerme.

    Una regla doméstica útil puede ser:

    “Si está en su zona de descanso, nosotros no vamos hacia él para interactuar; dejamos que él decida salir.”

    No es necesario aplicarla de manera rígida en toda circunstancia, pero es especialmente valiosa con niños y con perros sensibles, mayores, doloridos o que se sobresaltan con facilidad.

    El dossier propone evaluar un lugar de descanso mediante siete dimensiones:

    1. Comodidad física: superficie y espacio para cambiar de postura.
    2. Confort térmico: posibilidad de evitar exceso de calor, frío o corrientes.
    3. Baja perturbación: ruido, luz y tránsito compatibles con descanso.
    4. Seguridad: no quedar atrapado ni expuesto a interacción forzada.
    5. Accesibilidad: entrar, salir y levantarse sin dificultad.
    6. Elección: posibilidad de escoger entre proximidad y retirada cuando sea viable.
    7. Respeto social: personas y animales no convierten el descanso en disponibilidad obligatoria.

    Esta matriz es pedagógica, no una escala clínica validada.

    La tesis central del futuro artículo será:

    Un buen lugar de descanso no se define por cuánto cuesta la cama, sino por lo que permite hacer al perro: acomodarse, regular su temperatura, sentirse seguro, retirarse y dormir sin que cada momento de quietud se convierta en una invitación a interactuar.


    2. Pregunta principal

    Pregunta central

    ¿Qué características necesita un lugar de descanso para permitir que un perro duerma y descanse con comodidad, seguridad y pocas perturbaciones?

    Preguntas secundarias

    1. ¿Qué diferencia una cama de un ambiente de descanso?
    2. ¿Qué papel tiene la superficie?
    3. ¿Los perros prefieren superficies blandas?
    4. ¿Cuánto espacio necesita un perro para descansar?
    5. ¿Debe poder estirarse completamente?
    6. ¿Qué papel tiene la temperatura?
    7. ¿Qué papel tiene el ruido?
    8. ¿Qué papel tiene la luz?
    9. ¿Qué significa fragmentación por perturbación ambiental?
    10. ¿Qué importancia tiene el tránsito de personas?
    11. ¿Qué ocurre en hogares con niños?
    12. ¿Qué ocurre con otros perros?
    13. ¿Debe disponer de un refugio privado?
    14. ¿Necesita dormir solo?
    15. ¿Puede dormir mejor cerca de su responsable?
    16. ¿Qué importancia tiene la posibilidad de elegir?
    17. ¿Qué significa no molestar?
    18. ¿Debe evitarse acariciar a un perro dormido?
    19. ¿Por qué despertar a un perro puede ser un problema de seguridad?
    20. ¿Cómo cambia el área de descanso con la edad?
    21. ¿Cómo cambia con osteoartritis o dolor?
    22. ¿Qué superficie conviene en calor?
    23. ¿Qué importancia tiene la higiene?
    24. ¿Qué señales indican que el lugar no funciona?
    25. ¿Cómo diseñar una zona doméstica de descanso?

    Alcance

    El dossier aborda perros de compañía. Mucha de la evidencia directa sobre ambiente de descanso procede de refugios y kennels, por lo que se distinguirán principios generales de recomendaciones domésticas inferidas.


    3. Conceptos fundamentales

    3.1 Lugar de descanso

    Área en la que el perro puede adoptar posturas de reposo o sueño.

    Puede ser:

    • cama;
    • tapete;
    • sofá;
    • piso;
    • jaula abierta;
    • habitación;
    • plataforma.

    3.2 Oportunidad de descanso

    Posibilidad real de permanecer en reposo sin interrupciones excesivas.

    Poseer una cama no garantiza esta oportunidad.

    3.3 Perturbación

    Evento ambiental o social que interrumpe reposo o sueño.

    Ejemplos:

    • ruido;
    • luz;
    • temperatura;
    • tacto;
    • desplazamiento;
    • paso de personas;
    • otro animal.

    3.4 Fragmentación

    Interrupción repetida del sueño o descanso.

    3.5 Confort térmico

    Estado en que el perro no necesita realizar esfuerzos excesivos para corregir frío o calor.

    3.6 Sustrato

    Superficie sobre la que descansa.

    Características:

    • firmeza;
    • textura;
    • temperatura;
    • tracción;
    • humedad.

    3.7 Refugio

    Espacio al que el animal puede retirarse y reducir exposición a estímulos.

    No necesariamente debe ser completamente cerrado.

    3.8 Agencia

    Capacidad para decidir dónde, cuándo o cómo interactuar dentro de opciones disponibles.

    3.9 Accesibilidad

    Facilidad con que el perro puede usar el área sin dolor, esfuerzo excesivo o riesgo de caída.

    3.10 Línea base

    Lugar, postura y patrón habituales del individuo.

    Un cambio sostenido puede indicar cambios de preferencia, ambiente o salud.


    4. Evolución

    El sueño reduce vigilancia activa.

    Por tanto, dormir requiere un nivel suficiente de seguridad percibida.

    Función del sitio

    Un animal selecciona lugares que equilibran:

    • seguridad;
    • temperatura;
    • proximidad social;
    • superficie;
    • visibilidad.

    Perro doméstico

    La domesticación y convivencia humana han cambiado el contexto, pero no eliminan la necesidad de poder entrar en estados de baja vigilancia.

    Inferencia

    Un entorno que obliga al perro a permanecer constantemente pendiente de personas, ruidos o animales puede interferir con esa transición.


    5. Domesticación e historia

    En hogares modernos, el perro suele descansar en espacios compartidos.

    Esto ofrece beneficios:

    • proximidad;
    • seguridad social;
    • temperatura controlada.

    Pero crea perturbaciones:

    • televisión;
    • puertas;
    • niños;
    • visitas;
    • aspiradora;
    • otros animales;
    • tacto humano.

    Problema antropocéntrico

    El humano puede interpretar:

    “está aquí con nosotros, así que quiere interactuar”.

    Pero proximidad no equivale a solicitud continua de contacto.


    6. Etología

    Selección de lugar

    Observar dónde descansa cuando dispone de elección.

    Puede preferir:

    • frío/calor;
    • cerca/lejos;
    • blando/firme;
    • abierto/cubierto.

    Cambiar de lugar

    No es necesariamente inquietud.

    Puede ser:

    • termorregulación;
    • búsqueda de silencio;
    • postura;
    • distancia social.

    Señal importante

    Un perro que se retira repetidamente después de interacción puede estar utilizando el espacio para regular exposición.


    7. Cognición y aprendizaje

    Lugar seguro

    Si una zona predice:

    • ausencia de manipulación;
    • baja perturbación;
    • comodidad;

    puede adquirir valor de seguridad.

    Contingencia

    Perro va a cama
    → personas dejan de tocarlo.

    La cama se convierte en un recurso funcional.

    Si la regla no se respeta

    Perro va a cama
    → niño lo sigue
    → interacción continúa.

    La zona pierde parte de su función como retirada.

    Aplicación

    No basta con enseñar:

    “ve a tu cama”.

    También hay que enseñar a la familia:

    “cuando está ahí, lo dejamos descansar”.


    8. Desarrollo y salud

    8.1 Cachorros

    Necesitan numerosas oportunidades de sueño.

    Un área de descanso debe ser:

    • accesible;
    • segura;
    • protegida de interacción continua.

    Riesgo doméstico

    “Jugar hasta que se canse” puede reducir oportunidades de sueño.


    8.2 Adultos

    Preferencias más estables, pero siguen variando por:

    • estación;
    • actividad;
    • contexto.

    8.3 Seniors

    Puede necesitar:

    • acceso a ras de suelo;
    • superficie estable;
    • buena tracción;
    • menor necesidad de saltar;
    • proximidad a recursos.

    Eisele (2001)

    Algunos beagles geriátricos tenían dificultad para bajar de plataformas elevadas; se añadieron camas bajas para seguridad y confort.

    Matiz

    No es un ensayo comparativo moderno.


    8.4 Dolor y osteoartritis

    Un perro puede cambiar:

    • superficie;
    • postura;
    • lugar;
    • frecuencia con que se levanta.

    Conexión con Artículo 12

    Cambio repentino del patrón de descanso:
    → considerar dolor además de ambiente.


    9. Análisis del comportamiento

    Caso 1 — duerme detrás del sofá

    Puede estar buscando:

    • oscuridad;
    • silencio;
    • distancia.

    No asumir:

    “se está aislando porque está triste”.


    Caso 2 — deja su cama y se tumba en piso

    Puede estar:

    • regulando temperatura;
    • prefiriendo firmeza;
    • evitando tránsito.

    Caso 3 — gruñe cuando alguien se acerca mientras descansa

    Hipótesis:

    • sobresalto;
    • dolor;
    • protección de espacio;
    • historia de interrupciones.

    Acción

    No probar repetidamente.

    Gestionar distancia + evaluar contexto y salud.


    Caso 4 — sigue a la persona y nunca duerme profundamente

    Puede ser:

    • hábito social;
    • hipervigilancia;
    • ansiedad;
    • ambiente activo.

    Necesita análisis más amplio.


    10. Bienestar

    10.1 Five Domains y descanso

    Dominio 2 — Physical Environment

    Incluye:

    • temperatura;
    • luz;
    • ruido;
    • sustrato;
    • espacio;
    • área de descanso.

    Dominio 4 — Behavioral Interactions

    Incluye:

    • elección;
    • interacción con el entorno;
    • posibilidad de controlar aproximación/retirada.

    Dominio 5 — Mental State

    Inferimos:

    • confort;
    • seguridad;
    • relajación;
    • incomodidad;
    • temor.

    10.2 Superficie y bedding

    Normando et al. (2014):

    12 perros de refugio alojados en pares.

    Comparación:

    • cama de tela;
    • cesta plástica.

    Uso:

    • tela: 53% de scans;
    • cesta: 15%.

    Interpretación

    Existe evidencia de preferencia contextual.

    No concluir

    “todos necesitan cama de tela”.


    10.3 Espacio

    El mismo estudio comparó:

    • 4.5 m²/perro;
    • 9 m²/perro.

    Mayor espacio aumentó actividad, exploración visual e interacciones positivas.

    Limitación

    No mide calidad de sueño directamente.

    Principio

    Espacio afecta las opciones disponibles.


    10.4 Postura

    Five Domains enfatiza sustratos que permitan confort.

    Un perro debe poder:

    • recostarse;
    • cambiar de lado;
    • adoptar posturas preferidas.

    Individualidad

    Algunos se acurrucan;
    otros se extienden.


    10.5 Temperatura

    Schork et al. (2022):

    temperaturas más altas
    → menos sueño nocturno.

    Aplicación

    Permitir elegir entre superficies más cálidas y más frescas cuando sea posible.

    No establecer

    una temperatura universal de dormitorio sin considerar:

    • pelo;
    • tamaño;
    • edad;
    • salud.

    10.6 Ruido

    Schork et al.:

    días más ruidosos
    → menos sueño diurno.

    Aplicación

    Evitar colocar el único lugar de descanso junto a:

    • puerta;
    • electrodoméstico ruidoso;
    • zona de juego;
    • tránsito constante.

    10.7 Luz

    Mayor duración de luz:
    → menos sueño nocturno en kennel.

    Hogar

    Evitar extrapolar a reglas rígidas de oscuridad.

    Sí considerar:

    • iluminación nocturna intensa;
    • pantallas;
    • tránsito.

    10.8 Continuidad

    Tooley & Heath (2022):

    mayor facilidad para ser despertado
    → asociada con mayor severidad de problemas conductuales reportados.

    Limitación

    No causal.

    Mensaje

    La calidad del descanso incluye no ser interrumpido constantemente.


    10.9 Seguridad social

    Baranyai et al. (2025):

    n=9.

    Responsable presente en ambiente desconocido:

    • menor latencia;
    • mayor eficiencia;
    • más NREM.

    Interpretación prudente

    La presencia de una figura de apego puede facilitar sueño en ciertos contextos.

    No concluir

    • compartir cama es obligatorio;
    • dormir solo es perjudicial.

    10.10 Contacto no solicitado

    Sarrafchi et al. (2025):

    18 perros de terapia.

    Contacto forzado:
    → más orejas hacia atrás.

    Libre elección:
    → posibilidad de evitar;
    → perros permanecieron cerca gran parte del tiempo.

    Aplicación al descanso

    No es un estudio de perros dormidos.

    Pero respalda:

    cercanía voluntaria ≠ disponibilidad obligatoria para tacto.


    10.11 Niños

    Seguridad

    AVMA recomienda:

    • supervisar;
    • no molestar perros que duermen;
    • permitir que se retiren.

    Investigación educativa

    Meints & de Keuster (2009):
    96 niños de 3–6 años.

    Programa Blue Dog:
    → mejoró elecciones seguras en escenarios simulados.

    Limitación

    Conocimiento seguro no siempre se transforma en conducta real.


    10.12 Otros perros

    En hogares con varios perros, un solo sitio puede no satisfacer preferencias simultáneas.

    Principio práctico

    Proporcionar suficiente espacio y más de una opción reduce dependencia de un único recurso.

    Estado de evidencia

    La evidencia doméstica específica sobre número óptimo de camas es escasa.

    No formular:

    “número de perros + 1 camas”

    como ley científica.


    10.13 Accesibilidad

    Buen lugar:

    • no exige salto si existe dolor;
    • permite levantarse;
    • tiene tracción suficiente.

    Seniors

    altura y bordes pueden ser barreras.


    10.14 Higiene

    Debe permanecer:

    • seco;
    • razonablemente limpio;
    • libre de suciedad que cause irritación.

    Precaución olfativa

    No existe evidencia suficiente para indicar una fragancia doméstica específica como óptima.


    10.15 ¿Jaula/crate?

    Una jaula abierta puede funcionar como zona de descanso para algunos perros si ha sido asociada positivamente y permite elección.

    No asumir

    crate

    refugio automáticamente.

    Si el perro está encerrado contra su voluntad, la función psicológica puede ser distinta.


    10.16 ¿Sofá o cama humana?

    Pueden ser lugares de descanso si:

    • son seguros;
    • accesibles;
    • la familia acepta su uso.

    Problema potencial

    Si el perro necesita saltar con dolor o es movido continuamente, puede dejar de ser funcional.


    10.17 Múltiples zonas

    Ejemplo:

    Zona social

    cerca de familia.

    Zona privada

    bajo tránsito.

    Beneficio potencial

    El perro puede elegir:

    • proximidad;
    • retirada;
    • temperatura.

    10.18 Una “zona segura” debe ser respetada

    Regla doméstica sugerida:

    Cuando el perro entra voluntariamente a esa zona para descansar, no vamos hacia él para iniciar contacto salvo necesidad real.

    Excepciones

    • emergencia;
    • cuidado médico;
    • seguridad.

    10.19 Perro siempre disponible: el problema

    La convivencia puede generar expectativa humana de acceso continuo.

    Ejemplos

    • tocar cuando duerme;
    • pedir trucos;
    • despertarlo;
    • abrazarlo;
    • moverlo.

    Reencuadre

    Un vínculo saludable también incluye periodos de no interacción.


    10.20 Matriz LUGAR

    Modelo pedagógico, no validado:

    L — Libertad de retirarse

    ¿Puede acceder y salir?

    U — Umbral bajo de perturbación

    ¿Hay poco ruido/tránsito?

    G — Geometría y superficie

    ¿puede acomodarse?

    A — Ambiente térmico y sensorial

    ¿es confortable?

    R — Respeto

    ¿las personas dejan que descanse?


    11. Manejo y convivencia

    Enseñar a humanos, no sólo al perro

    El perro no debería ser el único que aprende una regla.

    Familia:

    • reconocer zona;
    • no invadir;
    • supervisar niños.

    Señal de “ve a tu cama”

    Puede ser útil,
    pero debe acompañarse de una consecuencia coherente:

    → descanso.

    Si hay niños

    Utilizar barreras físicas cuando la supervisión no puede ser continua.

    Si hay varios perros

    Ofrecer:

    • más espacio;
    • alternativas;
    • separación cuando sea necesaria.

    12. Aplicaciones prácticas

    Paso 1 — observa dónde elige descansar

    No compres primero; observa.

    Paso 2 — revisa el ambiente

    • ruido;
    • luz;
    • calor;
    • tránsito.

    Paso 3 — revisa accesibilidad

    • ¿salta?
    • ¿resbala?
    • ¿le cuesta levantarse?

    Paso 4 — ofrece opciones

    Si es viable:

    • superficie blanda;
    • superficie fresca;
    • zona social;
    • zona privada.

    Paso 5 — protege la zona

    Especialmente:

    • niños;
    • visitas;
    • limpieza;
    • juego.

    Paso 6 — observa respuesta

    ¿duerme?
    ¿cambia de lugar?
    ¿se despierta?
    ¿evita?

    Paso 7 — vigila cambios

    Un cambio brusco de preferencia puede justificar revisar salud.


    13. Mitos y controversias

    Mito 1 — “Si tiene una cama, ya tiene dónde descansar”

    Clasificación: incompleto.

    Ambiente y perturbaciones también importan.


    Mito 2 — “El perro debe estar disponible cuando queremos cariño”

    Clasificación: contrario a principios de agencia y descanso.

    Proximidad no equivale a consentimiento permanente.


    Mito 3 — “Si se va a otra habitación, está rechazando a la familia”

    Clasificación: antropomorfización no demostrada.

    Puede buscar silencio, temperatura o descanso.


    Mito 4 — “La cama más blanda siempre es mejor”

    Clasificación: evidencia insuficiente.

    Preferencias y necesidades físicas varían.


    Mito 5 — “Dormir cerca de su humano siempre es mejor”

    Clasificación: evidencia insuficiente.

    Seguridad social puede ayudar, pero individualidad y ambiente importan.


    Mito 6 — “Un perro dormido puede acariciarse porque confía en nosotros”

    Clasificación: recomendación insegura como regla.

    Dormir no implica invitación al contacto; prevención de mordidas aconseja no molestar perros dormidos.


    Mito 7 — “Los niños pueden ir a su cama si el perro es bueno”

    Clasificación: no recomendado.

    Supervisión y una zona respetada reducen interacciones de riesgo.


    Mito 8 — “Si no usa la cama que compré, está siendo terco”

    Clasificación: incorrecto.

    Puede preferir otra temperatura, superficie o ubicación.


    Mito 9 — “Una jaula es automáticamente una zona segura”

    Clasificación: incorrecto.

    Depende de historia, asociación y posibilidad de elección.


    Mito 10 — “Un perro sociable no necesita espacio privado”

    Clasificación: evidencia insuficiente como regla.

    Sociabilidad no elimina necesidad de descanso.


    14. Estado de la evidencia

    14.1 Mellor et al. (2020)

    Tipo: marco de welfare science.

    Hallazgo: Physical Environment incluye condiciones que generan confort o incomodidad, como temperatura, ruido, luz y sustrato.

    Limitación: no es un protocolo doméstico específico.

    Confianza: alta conceptual.


    14.2 Littlewood et al. (2023)

    Tipo: revisión conceptual.

    Hallazgo: áreas de descanso múltiples y capacidad de elegir ubicación pueden contribuir a agencia; ambiente y Behavioral Interactions deben distinguirse.

    Limitación: aplicaciones incluyen contextos de greyhounds/kennel.

    Confianza: alta conceptual.


    14.3 Schork et al. (2022)

    Tipo: longitudinal ambiental.

    Muestra: 13 perros de laboratorio durante 8 meses.

    Hallazgo: temperatura, luz, ruido y actividad adrenocortical se relacionaron con sueño.

    Limitación: kennel de laboratorio.

    Confianza: moderada.


    14.4 Tooley & Heath (2022)

    Tipo: encuesta transversal.

    Muestra: 1,330 perros.

    Hallazgo: facilidad para ser perturbado durante sueño se asoció con mayor severidad conductual reportada.

    Limitación: autoinforme y correlación.

    Confianza: moderada-alta para asociación.


    14.5 Normando et al. (2014)

    Tipo: estudio conductual.

    Muestra: 12 perros de refugio alojados en parejas.

    Hallazgo: uso mayor de cama de tela que cesta plástica; mayor espacio modificó conducta.

    Limitación: muestra pequeña y contexto de refugio.

    Confianza: moderada.


    14.6 Eisele (2001)

    Tipo: informe descriptivo.

    Población: 30 beagles geriátricos.

    Hallazgo: algunos perros mayores tenían dificultades con plataformas elevadas; camas bajas ofrecieron una alternativa utilizada.

    Limitación: sin grupo control ni medidas modernas.

    Confianza: baja-moderada.

    Uso: accesibilidad, no preferencia universal.


    14.7 Owczarczak-Garstecka & Burman (2016)

    Tipo: observacional en refugio.

    Muestra: 15 perros.

    Hallazgo: más descanso diurno se asoció con indicadores más positivos.

    Limitación: muestra pequeña.

    Confianza: moderada.


    14.8 Baranyai et al. (2025)

    Tipo: polisomnografía crossover.

    Muestra: 9 perros.

    Hallazgo: presencia del responsable mejoró varias variables de sueño en ambiente desconocido.

    Limitación: muestra muy pequeña y entorno experimental.

    Confianza: preliminar/moderada.


    14.9 Sarrafchi et al. (2025)

    Tipo: piloto crossover de interacción.

    Muestra: 18 perros de terapia.

    Hallazgo: contacto forzado produjo más orejas hacia atrás; permitir elección cambió conductas y no eliminó proximidad social.

    Limitación: no estudió sueño y muestra especializada.

    Confianza: moderada para interacción táctil.


    14.10 Meints & de Keuster (2009)

    Tipo: ensayo educativo.

    Muestra: 96 niños de 3–6 años.

    Hallazgo: entrenamiento mejoró reconocimiento/elección de respuestas seguras en situaciones con perros.

    Limitación: educación, no medición directa de bienestar del perro.

    Confianza: moderada-alta para aprendizaje de seguridad.


    14.11 Schwebel et al. (2012)

    Tipo: ensayo aleatorizado educativo.

    Muestra: 76 niños.

    Hallazgo: mejoró reconocimiento de riesgo, pero no se observó una transferencia equivalente a conducta segura con perros vivos.

    Limitación: prevención infantil, no sueño.

    Confianza: alta para la limitación educativa.


    14.12 AVMA dog-bite prevention guidance

    Tipo: recomendación profesional.

    Hallazgo: recomienda no molestar perros durmiendo y ofrecer opción de alejarse.

    Limitación: guía de prevención, no ensayo de sueño.

    Confianza: alta como recomendación profesional de seguridad.


    15. Banco de evidencia

    Evidencia 1

    Afirmación: Temperatura, ruido y luz pueden afectar el sueño canino.

    Fuente: Schork et al. (2022).

    Nivel de certeza: moderado.

    Matiz: evidencia de kennel.


    Evidencia 2

    Afirmación: Ser despertado con facilidad se asocia con mayor severidad de problemas conductuales reportados.

    Fuente: Tooley & Heath (2022).

    Nivel de certeza: moderado-alto para asociación.

    Matiz: no causal.


    Evidencia 3

    Afirmación: Los perros pueden mostrar preferencias por determinados tipos de cama.

    Fuente: Normando et al. (2014).

    Nivel de certeza: moderado.

    Matiz: no universalizar material.


    Evidencia 4

    Afirmación: La accesibilidad de un área de descanso cambia con edad y capacidad física.

    Fuente: Eisele (2001); principios clínicos de movilidad.

    Nivel de certeza: moderado.


    Evidencia 5

    Afirmación: La presencia de una figura de apego puede facilitar el sueño en un ambiente desconocido.

    Fuente: Baranyai et al. (2025).

    Nivel de certeza: preliminar/moderado.


    Evidencia 6

    Afirmación: Proximidad voluntaria no equivale a preferencia por contacto continuo.

    Fuente: Sarrafchi et al. (2025).

    Nivel de certeza: moderado.


    Evidencia 7

    Afirmación: Areas de descanso múltiples pueden facilitar elección y agencia.

    Fuente: Littlewood et al. (2023).

    Nivel de certeza: alto conceptual.


    Evidencia 8

    Afirmación: Descanso puede constituir un indicador positivo de welfare en algunos contextos.

    Fuente: Owczarczak-Garstecka & Burman (2016).

    Nivel de certeza: moderado.


    Evidencia 9

    Afirmación: Enseñar a niños a no molestar perros dormidos es una recomendación profesional de prevención.

    Fuente: AVMA; Meints & de Keuster (2009).

    Nivel de certeza: alta como recomendación de seguridad.


    Evidencia 10

    Afirmación: No existe evidencia para una cama, firmeza o ubicación universalmente óptimas para todos los perros.

    Fuente: estado actual de la literatura revisada.

    Nivel de certeza: alto respecto al vacío de evidencia.


    16. Propuesta de estructura del artículo

    H1 — El derecho a descansar sin ser molestado

    Gancho

    “Una cama no garantiza descanso si cada vez que el perro se tumba alguien lo toca, lo despierta o pasa por encima de él.”


    H2 — Descansar necesita algo más que una cama

    Explicar

    superficie + ambiente + continuidad.


    H2 — Qué hace físicamente cómodo un lugar

    Revisar

    • espacio;
    • superficie;
    • tracción;
    • accesibilidad.

    H2 — El ambiente también duerme contigo

    Explicar

    ruido;
    luz;
    temperatura.

    Evidencia

    Schork.


    H2 — La importancia de no ser interrumpido

    Evidencia

    Tooley.


    H2 — ¿Cuál es la mejor cama?

    Respuesta

    no existe una universal.

    Evidencia

    Normando.


    H2 — Un perro mayor necesita un lugar diferente

    Accesibilidad.


    H2 — “Quiero estar cerca” no significa “tócame”

    Explicar

    proximidad vs contacto.

    Evidencia

    Sarrafchi + Baranyai.


    H2 — Si hay niños, el lugar de descanso debe ser una regla familiar

    Explicar

    seguridad;
    AVMA;
    Blue Dog.


    H2 — Más de una opción puede ser mejor que una cama perfecta

    Explicar

    termorregulación;
    agencia;
    proximidad/retirada.


    H2 — Cómo crear una zona de descanso en casa

    1. observar;
    2. escoger zona;
    3. proporcionar superficie;
    4. reducir perturbaciones;
    5. hacerla accesible;
    6. respetarla;
    7. reevaluar.

    H2 — Señales de que algo no funciona

    • evita la zona;
    • cambia continuamente;
    • despierta;
    • gruñe al acercarse;
    • dificultad al levantarse.

    H2 — La regla final

    “Su lugar de descanso no es una estación de servicio para nuestras ganas de acariciarlo.”


    17. Preguntas todavía abiertas

    1. ¿Qué superficies prefieren perros de compañía en el hogar?
    2. ¿Cómo cambia la preferencia con temperatura?
    3. ¿Qué firmeza es óptima para osteoartritis?
    4. ¿Cuánto espacio necesita cada tamaño corporal?
    5. ¿Qué nivel de ruido interrumpe sueño doméstico?
    6. ¿Cómo afectan televisores y dispositivos?
    7. ¿Qué papel tiene iluminación nocturna?
    8. ¿Cuánto tránsito humano es tolerable?
    9. ¿Cómo cambia con cachorros?
    10. ¿Cómo cambia con seniors?
    11. ¿Qué papel tiene raza/pelo en preferencia térmica?
    12. ¿Cómo afecta dormir con varios perros?
    13. ¿Cuántas áreas de descanso son útiles en hogares multicaninos?
    14. ¿Cómo influye competencia por recursos?
    15. ¿Qué efecto tiene un refugio cubierto?
    16. ¿Cómo medir “seguridad percibida”?
    17. ¿Cómo afecta presencia de niños?
    18. ¿Cuánto contacto humano interrumpe sueño?
    19. ¿Qué señales predicen sleep startle?
    20. ¿Cómo cambia descanso con dolor?
    21. ¿Qué materiales retienen demasiado calor?
    22. ¿Qué valor tienen camas ortopédicas?
    23. ¿Qué papel tiene la tracción?
    24. ¿Puede una zona protegida reducir conflictos?
    25. ¿Cómo medir calidad ambiental del descanso en casa?

    18. Referencias

    Baranyai, L., Iotchev, I., Gombos, F., & Kis, A. (2025). Family dogs’ sleep macrostructure reflects worsened sleep quality when sleeping in the absence of their owners: A non-invasive polysomnography study. Animals, 15(21), 3182. https://doi.org/10.3390/ani15213182

    Eisele, P. H. (2001). A practical dog bed for environmental enrichment for geriatric beagles, with applications for puppies and other small dogs. Contemporary Topics in Laboratory Animal Science, 40(3), 36–38.

    Littlewood, K. E., Heslop, M. V., & Cobb, M. L. (2023). The agency domain and behavioral interactions: Assessing positive animal welfare using the Five Domains Model. Frontiers in Veterinary Science, 10, 1284869. https://doi.org/10.3389/fvets.2023.1284869

    Meints, K., & de Keuster, T. (2009). Don’t kiss a sleeping dog: The first assessment of “The Blue Dog” bite prevention program. Journal of Pediatric Psychology, 34(10), 1084–1090. https://doi.org/10.1093/jpepsy/jsp053

    Mellor, D. J., Beausoleil, N. J., Littlewood, K. E., McLean, A. N., McGreevy, P. D., Jones, B., & Wilkins, C. (2020). The 2020 Five Domains Model: Including human–animal interactions in assessments of animal welfare. Animals, 10(10), 1870. https://doi.org/10.3390/ani10101870

    Normando, S., Contiero, B., Marchesini, G., & Ricci, R. (2014). Effects of space allowance on the behaviour of long-term housed shelter dogs. Behavioural Processes, 103, 306–314. https://doi.org/10.1016/j.beproc.2014.01.015

    Owczarczak-Garstecka, S. C., & Burman, O. H. P. (2016). Can sleep and resting behaviours be used as indicators of welfare in shelter dogs (Canis lupus familiaris)? PLOS ONE, 11(10), e0163620. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0163620

    Sarrafchi, A., de Zwaan, N., Tucker, M., & Merkies, K. (2025). Can I touch you? A pilot study comparing consensual and non-consensual human-dog touch interactions. Applied Animal Behaviour Science, 285, 106560. https://doi.org/10.1016/j.applanim.2025.106560

    Schork, I. G., Manzo, I. A., de Oliveira, M. R. B., Costa, F. V., Palme, R., Young, R. J., & de Azevedo, C. S. (2022). How environmental conditions affect sleep? An investigation in domestic dogs (Canis lupus familiaris). Behavioural Processes, 199, 104662. https://doi.org/10.1016/j.beproc.2022.104662

    Schwebel, D. C., Morrongiello, B. A., Davis, A. L., Stewart, J., & Bell, M. (2012). The Blue Dog: Evaluation of an interactive software program to teach young children how to interact safely with dogs. Journal of Pediatric Psychology, 37(3), 272–281. https://doi.org/10.1093/jpepsy/jsr102

    Tooley, C., & Heath, S. E. (2022). Sleep characteristics in dogs; effect on caregiver-reported problem behaviours. Animals, 12(14), 1753. https://doi.org/10.3390/ani12141753

    American Veterinary Medical Association. (n.d.). Dog bite prevention: Any dog can bite. Professional educational guidance.


    Nota metodológica para el futuro redactor

    Este artículo debe evitar que “derecho a descansar” se convierta en una afirmación jurídica no sustentada.

    En el texto público puede utilizarse como una formulación accesible, explicando inmediatamente que nos referimos a una necesidad de bienestar:

    disponer de oportunidades reales de descanso y sueño sin interrupciones innecesarias.

    Debe conservar estas distinciones:

    1. cama ≠ ambiente de descanso;
    2. proximidad ≠ solicitud de contacto;
    3. estar tumbado ≠ estar disponible;
    4. estar acompañado ≠ ser manipulado;
    5. aislamiento ≠ descanso necesariamente;
    6. más blando ≠ siempre mejor;
    7. zona segura ≠ encierro forzado;
    8. preferencia individual ≠ receta universal.

    La frase rectora sugerida es:

    Un buen lugar de descanso no es sólo donde el perro puede acostarse; es donde puede dejar de estar disponible para el mundo durante un rato.

    Una segunda frase útil:

    Si el perro tiene una cama pero cada persona puede tocarlo, despertarlo o seguirlo hasta ella, tiene un lugar donde acostarse, pero quizá no un lugar donde retirarse.

    La guía práctica debe terminar en:

    una oportunidad real de descanso.

    El siguiente artículo del clúster puede continuar con olfato y exploración, o entrar al bloque de necesidades sociales y relación humano-perro.

  • Cuando el dolor parece mala conducta (Artículo 12)

    1. Resumen ejecutivo

    Un cambio de conducta puede ser una señal de dolor. En perros, el dolor no siempre aparece como llanto, cojera evidente o una lesión visible. Puede manifestarse como reducción de actividad, cambio de postura, menor tolerancia al contacto, rechazo a determinadas manipulaciones, dificultad para subir o bajar, alteraciones del sueño, pérdida de interés, irritabilidad, evitación o respuestas defensivas que el humano interpreta como “agresión”, “terquedad” o “mal carácter”.

    Este punto es especialmente importante porque comportamiento y salud física no constituyen dos sistemas independientes. El dolor es una experiencia sensorial y emocional, modifica la motivación y cambia el valor de situaciones que antes podían ser neutrales o agradables. Si subir al automóvil, levantarse del suelo, colocarse el arnés o ser acariciado en una determinada zona comienza a doler, el perro puede aprender a evitar esas situaciones o a utilizar respuestas más intensas para impedirlas.

    Las guías de manejo del dolor de la American Animal Hospital Association (AAHA) enfatizan que la evaluación del dolor debe incluir no sólo palpación o signos fisiológicos, sino también postura, marcha, actividad y conducta espontánea. Los responsables tienen un papel especialmente importante porque conocen el patrón habitual del perro y pueden detectar cambios que no aparecen durante una consulta veterinaria (Gruen et al., 2022).

    La literatura de comportamiento veterinario coincide. Mills et al. (2020) propusieron cuatro formas generales en las que dolor y problemas de conducta pueden relacionarse:

    1. la conducta problemática puede ser una manifestación directa del dolor;
    2. dolor no reconocido puede sostener aspectos secundarios del problema;
    3. el dolor puede exacerbar un problema conductual preexistente;
    4. pueden aparecer conductas adicionales asociadas con el dolor.

    Esta clasificación evita una falsa dicotomía. No tenemos que decidir entre “es médico” o “es conductual”. Un perro puede tener dolor y, simultáneamente, aprendizaje, miedo y hábitos que mantienen la conducta.

    La relación entre dolor y agresión está especialmente documentada como posibilidad clínica. Camps et al. (2012) describieron 12 casos de agresión relacionada con dolor. La displasia de cadera fue la causa dolorosa más común de la muestra. Los perros que no mostraban agresión antes de desarrollar la condición dolorosa tendían a presentar la agresión más frecuentemente en contextos de manipulación y con posturas defensivas. La muestra es muy pequeña y retrospectiva, por lo que no permite calcular prevalencia ni establecer un perfil universal. Su valor está en mostrar cómo una respuesta agresiva nueva puede aparecer como estrategia defensiva frente a dolor anticipado.

    Una revisión clínica más reciente de Amat, Le Brech y Manteca (2024) señala que enfermedades físicas pueden desencadenar o agravar agresión y recomienda incluir siempre la salud física dentro del protocolo diagnóstico de agresión canina. Dolor no es la única causa médica: también pueden intervenir trastornos neurológicos, endocrinos, dermatológicos y otros problemas. Por eso el mensaje correcto no es “la agresión repentina siempre es dolor”, sino “la agresión nueva o modificada merece descartar causas médicas, incluido dolor”.

    Mills, Coutts y McPeake (2024) amplían el problema al introducir un modelo bioconductual de dolor, parestesia y disestesia. El malestar puede causar o empeorar problemas de conducta y algunas de las señales son poco reconocidas. La revisión recomienda considerar malestar en cualquier caso presentado por un problema de conducta. Esto es clínicamente importante porque un dolor crónico de baja intensidad puede generar cambios sutiles antes de que aparezca una cojera clara.

    La movilidad es una de las áreas más útiles para observación doméstica. En un estudio de 500 perros seleccionados porque sus responsables reportaron al menos una señal de una lista de detección de osteoartritis, Wright et al. (2022) confirmaron osteoartritis veterinariamente en 38% de los perros. Los indicadores de la lista incluían rigidez después del ejercicio, reluctancia a subir escaleras o saltar, dificultad al levantarse, cambio de comportamiento, cansancio fácil o retrasarse durante el paseo. La muestra estaba enriquecida por perros con señales previas y no representa prevalencia en la población general, pero demuestra que cambios funcionales observados por el responsable pueden ayudar a identificar casos que requieren evaluación.

    El dolor crónico puede extenderse más allá de locomoción. Malkani, Paramasivam y Wolfensohn (2024) encontraron que perros con dolor musculoesquelético crónico presentaban diferencias en dimensiones físicas, psicológicas, ambientales y sociales respecto a perros sanos. Esto es coherente con la definición contemporánea de bienestar: el dolor puede modificar interacción social, oportunidades de enriquecimiento, recuperación frente a estrés y calidad de vida.

    La ciencia del dolor también explica por qué una condición puede volverse conductualmente compleja. El dolor persistente puede producir cambios en procesamiento nervioso, incluyendo sensibilización. En términos simplificados, el sistema puede responder con mayor intensidad a estímulos dolorosos y, en algunos casos, estímulos normalmente inocuos pueden adquirir cualidades desagradables. Por eso no siempre existe una relación simple entre el tamaño de una lesión visible y la magnitud del comportamiento observado.

    El aprendizaje añade otra capa. Si tocar la cadera provoca dolor:

    tocar la cadera
    → dolor
    → retirada / gruñido / intento de mordida
    → la persona se aleja.

    La retirada de la persona puede funcionar como consecuencia que refuerza la respuesta defensiva. Esto no significa que el perro esté “manipulando”. Significa que ha aprendido una estrategia eficaz para evitar una experiencia desagradable. Incluso después de controlar la causa dolorosa, parte del aprendizaje defensivo puede permanecer y requerir modificación conductual cuidadosa.

    La anticipación también importa. Un perro puede reaccionar antes de que ocurra el contacto doloroso porque ha aprendido señales predictivas: ver el cepillo, acercarse a una escalera, que alguien se incline sobre él o que aparezca el arnés. En estos casos, la respuesta parece “sin motivo” si sólo observamos el momento final y no la historia de dolor y aprendizaje.

    El sueño es otro indicador relevante. El dolor osteoartrítico se ha asociado con mayor inquietud nocturna y menor descanso objetivo. Un perro que comienza a cambiar de postura repetidamente, levantarse durante la noche o dormir menos cómodamente puede estar mostrando un cambio físico antes de que el responsable identifique una lesión concreta. El artículo previo de esta serie sobre sueño permite conectar ambos temas.

    La edad puede aumentar el riesgo de condiciones dolorosas, pero dolor no debe normalizarse como “cosas de viejo”. Las guías AAHA para pacientes senior advierten que los responsables pueden interpretar cambios de comportamiento como envejecimiento normal cuando en realidad están asociados con dolor crónico. Del mismo modo, las guías de dolor recuerdan que perros jóvenes también pueden presentar dolor crónico; la edad no debe utilizarse para descartarlo.

    La evaluación doméstica no debe convertirse en autodiagnóstico. Observar es útil; diagnosticar la causa requiere evaluación veterinaria. Señales particularmente importantes incluyen:

    • cambio brusco de conducta;
    • agresión nueva o cambio de contexto/intensidad;
    • reluctancia a ser tocado;
    • reducción o cambio de movilidad;
    • dificultad para levantarse, sentarse, saltar o subir;
    • cambio de sueño;
    • pérdida de interés en actividades habituales;
    • alteraciones de apetito;
    • lamido focal;
    • cambios de postura o marcha;
    • vocalización asociada con movimiento;
    • conducta defensiva durante manejo.

    Ninguna señal por sí sola prueba dolor. Cada una constituye información que aumenta o reduce una hipótesis cuando se combina con historia, examen físico, pruebas diagnósticas y respuesta a tratamiento.

    La evaluación veterinaria contemporánea puede utilizar escalas y herramientas estandarizadas. Para dolor crónico existen instrumentos como el Canine Brief Pain Inventory (CBPI), Helsinki Chronic Pain Index (HCPI), Liverpool Osteoarthritis in Dogs (LOAD) y medidas específicas de movilidad y resultados definidos por el responsable. Estas herramientas son útiles para monitorizar cambios y respuesta terapéutica; no sustituyen el examen clínico.

    Una estrategia especialmente útil es documentar cambios mediante videos breves realizados en casa: levantarse, caminar, subir/bajar, entrar al automóvil, acostarse, jugar o moverse después de reposo. Las guías AAHA recomiendan que fotografías y videos del comportamiento habitual puedan facilitar la conversación y evaluación veterinaria. La ventaja es que el perro se observa en un ambiente familiar y puede compararse longitudinalmente.

    La solución, por tanto, no es elegir entre “veterinario” y “adiestrador”. Cuando existe sospecha de dolor, el orden lógico es:

    observar cambio → proteger al perro y a las personas → evaluación veterinaria → tratar/manejar la causa física → reevaluar conducta → modificar aprendizaje o miedo residual si persiste.

    En algunos casos, el manejo médico y conductual deben realizarse simultáneamente.

    La tesis central del futuro artículo será:

    Cuando un perro cambia de conducta, especialmente si aparece irritabilidad, evitación o agresión de manera nueva, no conviene preguntar primero “¿cómo lo corrijo?”, sino “¿qué cambió y podría doler?”. El dolor no explica toda mala conducta, pero ignorarlo puede llevarnos a castigar una estrategia defensiva en lugar de tratar la causa.


    2. Pregunta principal

    Pregunta central

    ¿Cómo puede el dolor modificar el comportamiento de un perro y qué señales permiten sospechar que un problema aparentemente conductual necesita evaluación veterinaria?

    Preguntas secundarias

    1. ¿Qué es dolor?
    2. ¿Qué diferencia nocicepción de dolor?
    3. ¿Qué diferencia dolor agudo de crónico?
    4. ¿Por qué el dolor tiene componente emocional?
    5. ¿Cómo modifica motivación?
    6. ¿Cómo modifica interacción social?
    7. ¿Puede causar agresión?
    8. ¿Puede empeorar agresión preexistente?
    9. ¿Cómo cambia movilidad?
    10. ¿Cómo cambia sueño?
    11. ¿Cómo cambia juego y exploración?
    12. ¿Puede aparecer evitación del contacto?
    13. ¿Qué es hiperalgesia?
    14. ¿Qué es alodinia?
    15. ¿Qué es sensibilización?
    16. ¿Qué son parestesias y disestesias?
    17. ¿Por qué el perro puede reaccionar antes del contacto?
    18. ¿Cómo interviene aprendizaje?
    19. ¿Qué cambios repentinos son red flags?
    20. ¿Qué herramientas de evaluación existen?
    21. ¿Cómo puede ayudar el responsable?
    22. ¿Cuándo debe suspenderse manipulación?
    23. ¿Cuándo es una urgencia?
    24. ¿Qué papel tiene manejo ambiental?
    25. ¿Qué ocurre con la conducta después de tratar el dolor?

    Alcance

    Este dossier aborda el dolor como posible contribuyente a cambios de conducta. No pretende diagnosticar ni prescribir analgésicos. Los tratamientos farmacológicos requieren valoración veterinaria; nunca debe recomendarse medicación humana sin indicación veterinaria.


    3. Conceptos fundamentales

    3.1 Dolor

    Experiencia sensorial y emocional aversiva asociada o similar a la asociada con daño tisular real o potencial.

    3.2 Nocicepción

    Procesamiento neural de estímulos nocivos.

    Nocicepción y dolor no son sinónimos: dolor es una experiencia.

    3.3 Dolor agudo

    Suele estar asociado con lesión o inflamación de inicio relativamente reciente y puede cumplir función protectora.

    3.4 Dolor crónico

    Persiste más allá de la recuperación esperada o acompaña condiciones de larga duración.

    Puede adquirir mecanismos propios de mantenimiento.

    3.5 Sensibilización periférica

    Aumento de sensibilidad de nociceptores en tejidos dañados o inflamados.

    3.6 Sensibilización central

    Aumento de excitabilidad de circuitos del sistema nervioso central asociados al procesamiento nociceptivo.

    3.7 Hiperalgesia

    Respuesta aumentada ante estímulos dolorosos.

    3.8 Alodinia

    Dolor frente a un estímulo que normalmente no debería provocar dolor.

    3.9 Parestesia

    Sensación anormal, no necesariamente dolorosa.

    3.10 Disestesia

    Sensación anormal desagradable.

    3.11 Conducta defensiva

    Respuesta destinada a aumentar distancia, detener contacto o evitar amenaza percibida.

    Puede incluir:

    • retirada;
    • congelamiento;
    • gruñido;
    • amago;
    • mordida.

    3.12 Cambio de línea base

    Diferencia respecto al patrón habitual del propio perro.

    Es uno de los indicadores domésticos más importantes.


    4. Evolución

    El dolor tiene una función protectora.

    Una lesión:
    → produce señales aversivas
    → reduce uso de la zona
    → favorece protección.

    Conducta defensiva

    Si el contacto predice dolor, evitar o aumentar distancia puede reducir daño.

    Por ello, desde una perspectiva funcional:

    “no quiere que lo toquen”

    puede ser una estrategia adaptativa.

    Dolor persistente

    Cuando el dolor se vuelve crónico, la protección puede extenderse más allá de la lesión original y reducir actividad, exploración e interacción.


    5. Domesticación e historia

    Los humanos manipulamos frecuentemente a los perros:

    • arnés;
    • collar;
    • cepillado;
    • uñas;
    • veterinaria;
    • levantar;
    • abrazar;
    • mover del sofá.

    Una lesión puede transformar actividades habituales en eventos aversivos.

    Problema

    El responsable puede interpretar:

    “antes me dejaba”
    → “ahora me desafía”.

    Alternativa

    “antes no dolía”
    → “ahora el contexto puede haber cambiado”.


    6. Etología

    Describir antes de etiquetar

    No:

    “se volvió malo”.

    Sí:

    “gruñe cuando se toca la zona lumbar y antes no lo hacía”.

    Contexto

    Registrar:

    • quién se aproxima;
    • dónde se toca;
    • postura;
    • movimiento previo;
    • intensidad;
    • recuperación.

    Tinbergen

    Mecanismo

    dolor, inflamación, sensibilización, aprendizaje.

    Ontogenia

    experiencias previas y tratamiento del dolor.

    Función

    proteger, evitar movimiento o contacto.

    Historia filogenética

    la protección frente a lesión posee valor adaptativo.


    7. Cognición y aprendizaje

    7.1 Condicionamiento clásico

    Manipulación
    → dolor.

    Con repetición:

    ver acercarse una mano
    → anticipación defensiva.

    Consecuencia

    La reacción puede aparecer antes del contacto.


    7.2 Condicionamiento operante

    Gruñido
    → persona se aleja.

    La retirada reduce amenaza/dolor anticipado.

    El gruñido puede reforzarse negativamente.

    Importante

    Esto no implica intencionalidad moral.


    7.3 Generalización

    Dolor durante una situación puede extenderse:

    dolor al tocar pata
    → miedo a manipulación de patas
    → después, miedo a aproximación general.

    Resultado

    Tratar dolor puede no borrar automáticamente toda asociación aprendida.


    7.4 Memoria

    Una experiencia dolorosa intensa puede aumentar anticipación en contextos semejantes.


    8. Desarrollo

    Cachorros y jóvenes

    Dolor crónico no debe descartarse por edad.

    Problemas:

    • ortopédicos del desarrollo;
    • lesiones;
    • dermatología;
    • gastrointestinal.

    Adultos

    Cambios nuevos merecen comparación con línea base.

    Seniors

    Mayor prevalencia de:

    • osteoartritis;
    • enfermedad dental;
    • neoplasia;
    • deterioro neurológico.

    Pero:

    “es viejo”

    no debe sustituir diagnóstico.


    9. Análisis del comportamiento

    9.1 Agresión nueva durante manipulación

    Antecedente:
    tocar cadera.

    Conducta:
    tensión → gruñido → mordida.

    Consecuencia:
    persona retira mano.

    Hipótesis

    dolor + aprendizaje defensivo.

    Acción

    evitar pruebas repetidas domésticas y solicitar evaluación veterinaria.


    9.2 No quiere subir al automóvil

    Posibilidades:

    • dolor;
    • miedo;
    • aprendizaje;
    • superficie;
    • altura.

    Señales que fortalecen hipótesis de dolor

    • dificultad para saltar en otros contextos;
    • rigidez;
    • cambio reciente;
    • reluctancia a escaleras.

    9.3 “Ya no quiere caminar”

    Puede ser:

    • fatiga;
    • calor;
    • miedo;
    • dolor.

    Observar:

    • marcha;
    • velocidad;
    • distancia;
    • recuperación.

    9.4 “Se enoja cuando duerme”

    Podría intervenir:

    • sobresalto;
    • dolor al cambiar de posición;
    • deterioro cognitivo.

    No inferir causa sin evaluación.


    10. Bienestar y medicina veterinaria

    10.1 Dolor y conducta problemática

    Mills et al. (2020) proponen cuatro relaciones:

    1. conducta = manifestación directa de dolor;
    2. dolor sostiene parte del problema;
    3. dolor exacerba problema previo;
    4. aparecen conductas adjuntas.

    Importancia

    Dolor no necesita ser “la única causa” para ser clínicamente relevante.


    10.2 Dolor y agresión

    Camps et al. (2012):

    12 casos.

    Hallazgos:

    • displasia de cadera frecuente;
    • perros sin agresión previa mostraban más agresión asociada con manipulación;
    • postura defensiva más frecuente.

    Limitaciones

    • n muy pequeño;
    • retrospectivo;
    • servicio de referencia.

    Uso

    Ejemplo clínico, no prevalencia.


    10.3 Revisión de agresión y enfermedad

    Amat et al. (2024):

    condiciones médicas pueden:

    • desencadenar;
    • agravar agresión.

    Recomiendan evaluar salud física en diagnóstico de agresión.

    Diagnósticos diferenciales

    • dolor;
    • neurología;
    • endocrinología;
    • dermatología;
    • otros.

    10.4 Pain + problem behavior

    Mills et al. (2020):

    revisión/comentario + experiencia clínica.

    En sus casuísticas de referencia, condiciones dolorosas aparecieron con frecuencia elevada.

    Precaución

    No usar 28–82% como prevalencia poblacional.

    Son servicios de referencia seleccionados y series clínicas.


    10.5 Revisión 2024: dolor y parestesia

    Mills, Coutts & McPeake:

    • dolor puede causar o exacerbar problemas;
    • signos no tradicionales deben considerarse;
    • incomodidad debe entrar en el razonamiento clínico de problemas conductuales.

    Ejemplos descritos

    • cambio de sueño;
    • auto-lesión;
    • atención;
    • agresión;
    • movimiento anormal.

    10.6 Cambios de movilidad

    AAHA recomienda observar:

    • postura;
    • marcha;
    • sentarse;
    • levantarse;
    • locomoción espontánea.

    Principio

    El perro modifica comportamiento para preservar confort.


    10.7 Osteoartritis no diagnosticada

    Wright et al. (2022):

    500 perros con ≥1 señal del checklist.

    188/500:
    OA confirmada.

    Indicadores

    • rigidez tras ejercicio;
    • reluctancia escaleras/salto;
    • dificultad levantarse;
    • cambio conductual;
    • cansancio;
    • quedarse atrás.

    Limitación

    Muestra preseleccionada.

    No inferir 38% de todos los perros.


    10.8 Dolor crónico multidimensional

    Malkani et al. (2024):

    perros con dolor musculoesquelético crónico presentaron diferencias en dimensiones:

    • físicas;
    • psicológicas;
    • ambientales;
    • sociales.

    Implicación

    Dolor modifica vida, no sólo marcha.


    10.9 Sueño

    Dolor puede:

    • dificultar posición;
    • provocar cambios frecuentes;
    • generar despertares.

    Conexión

    Artículo 11:
    cambios de sueño son información clínica potencial.


    10.10 Juego y exploración

    Dolor puede reducir:

    • juego;
    • salto;
    • carrera;
    • investigación.

    Pero un perro motivado puede seguir realizando actividades a pesar de dolor.

    Regla

    “todavía juega”
    no descarta dolor.


    10.11 Contacto social

    Dolor puede reducir tolerancia a:

    • caricias;
    • juego físico;
    • proximidad.

    Importante

    No interpretar automáticamente como:

    • dominancia;
    • rechazo afectivo.

    10.12 Apetito

    Dolor puede modificar apetito.

    Dolor dental/oral puede:

    • cambiar forma de masticar;
    • evitar alimentos;
    • dejar caer comida.

    10.13 Conducta repetitiva / lamido

    Lamido focal puede acompañar dolor o malestar.

    Pero también:

    • dermatología;
    • hábito;
    • ansiedad.

    Necesita diagnóstico diferencial.


    10.14 Señales sutiles

    • menor entusiasmo;
    • retrasarse;
    • sentarse diferente;
    • cambiar de lado;
    • evitar superficies;
    • resistencia al arnés;
    • menor tolerancia.

    El valor está en la constelación, no una señal aislada.


    10.15 Cambio repentino como red flag

    Un cambio agudo de conducta aumenta la importancia de revisar:

    • dolor;
    • neurología;
    • metabolismo;
    • toxicidad;
    • enfermedad.

    No significa emergencia automática.

    Urgencia

    Requiere atención inmediata si hay:

    • colapso;
    • dificultad respiratoria;
    • incapacidad para caminar;
    • dolor intenso;
    • convulsiones;
    • alteración neurológica aguda;
    • trauma significativo.

    10.16 Evaluación del dolor

    Agudo

    Herramientas clínicas:

    • Glasgow Composite Measure Pain Scale;
    • Colorado State University scale.

    Crónico

    • CBPI;
    • HCPI;
    • LOAD;
    • CSOM;
    • instrumentos de movilidad.

    Función

    medir:

    • severidad;
    • interferencia;
    • progreso.

    No son diagnóstico etiológico por sí solas.


    10.17 Videos domésticos

    AAHA recomienda usar fotos/videos.

    Grabar:

    • caminar;
    • levantarse;
    • escaleras;
    • saltar;
    • acostarse.

    Ventaja

    comparar en ambiente familiar y longitudinalmente.


    10.18 Respuesta al tratamiento

    En algunos casos, un veterinario puede utilizar respuesta a un plan analgésico como parte del razonamiento diagnóstico.

    Precaución

    No hacer ensayos caseros con medicamentos.

    Fármacos humanos pueden ser peligrosos para perros.


    11. Problema-solución

    Problema 1 — “Se volvió agresivo”

    Error

    castigar antes de investigar.

    Solución

    1. seguridad;
    2. identificar contexto;
    3. evitar provocación;
    4. evaluación veterinaria;
    5. conducta después.

    Problema 2 — “Ya no quiere hacer caso”

    Investigar

    ¿la conducta requiere:

    • sentarse?
    • acostarse?
    • saltar?
    • girar?

    Puede doler.


    Problema 3 — “Ya no quiere pasear”

    Investigar

    • marcha;
    • terreno;
    • calor;
    • dolor;
    • fatiga.

    Problema 4 — “No deja que lo toquen”

    Acción

    No forzar repetidamente.

    Identificar:

    • zona;
    • momento;
    • postura.

    Veterinario.


    Problema 5 — “Después de tratarlo sigue reaccionando”

    Explicación

    aprendizaje defensivo puede persistir.

    Solución

    medicina
    +
    manejo
    +
    modificación conductual.


    12. Aplicaciones prácticas

    Pregunta inicial

    Antes de:

    “¿cómo corrijo esto?”

    preguntar:

    “¿qué cambió?”

    Registrar

    • fecha de inicio;
    • contexto;
    • intensidad;
    • movilidad;
    • sueño;
    • apetito;
    • interacción.

    Videos

    grabar sin provocar dolor.

    No hacer

    • repetir manipulación para “probar”;
    • castigar gruñido;
    • forzar ejercicio;
    • dar medicación humana;
    • esperar a que aparezca cojera intensa.

    Hacer

    • reducir situaciones desencadenantes;
    • proteger descanso;
    • adaptar superficies;
    • consultar veterinario.

    13. Mitos y controversias

    Mito 1 — “Se volvió agresivo de la nada”

    Clasificación: frecuentemente incompleto.

    Puede existir dolor, miedo, aprendizaje o enfermedad no detectada.


    Mito 2 — “Si no cojea, no le duele”

    Clasificación: contradicho.

    Dolor puede aparecer mediante cambios de conducta, postura o actividad.


    Mito 3 — “Si juega, no tiene dolor”

    Clasificación: incorrecto.

    Motivación puede coexistir con dolor.


    Mito 4 — “Gruñe porque quiere dominar”

    Clasificación: contradicho como explicación automática.

    Puede ser defensa frente a dolor o amenaza.


    Mito 5 — “Es normal porque está viejo”

    Clasificación: incorrecto como regla.

    Envejecimiento aumenta riesgo, pero dolor requiere evaluación.


    Mito 6 — “El dolor siempre hace al perro apático”

    Clasificación: contradicho.

    Puede producir irritabilidad, evitación, excitación o agresión.


    Mito 7 — “Tratar dolor resolverá automáticamente toda la conducta”

    Clasificación: incorrecto.

    Aprendizaje y miedo residual pueden permanecer.


    Mito 8 — “Un examen físico normal descarta dolor”

    Clasificación: demasiado fuerte.

    Dolor puede ser intermitente, difícil de localizar o necesitar pruebas adicionales.


    Mito 9 — “La agresión es un problema exclusivamente conductual”

    Clasificación: contradicho.

    La salud física debe formar parte del diagnóstico diferencial.


    Mito 10 — “Se puede probar con un analgésico de casa”

    Clasificación: peligroso/incorrecto.

    Medicamentos requieren indicación veterinaria.


    14. Estado de la evidencia

    14.1 Gruen et al. / AAHA (2022)

    Tipo: guía profesional.

    Hallazgo: evaluación de dolor debe combinar conducta, postura, marcha, contexto y examen; responsable es parte importante del monitoreo.

    Limitación: recomendaciones integran evidencia y consenso clínico.

    Confianza: alta como guía clínica.


    14.2 Mills et al. (2020)

    Tipo: comentario/revisión clínica.

    Hallazgo: dolor puede manifestar, sostener o exacerbar problemas conductuales.

    Limitación: cifras clínicas proceden de casuísticas de referencia no representativas.

    Confianza: alta conceptual; moderada para prevalencias.


    14.3 Camps et al. (2012)

    Tipo: serie retrospectiva.

    Muestra: 12 perros.

    Hallazgo: dolor asociado con agresión, especialmente manipulación defensiva en algunos perros sin historia previa.

    Limitación: muy pequeña y retrospectiva.

    Confianza: baja-moderada para generalización, útil como evidencia clínica.


    14.4 Amat et al. (2024)

    Tipo: revisión clínica.

    Hallazgo: enfermedades físicas pueden desencadenar o exacerbar agresión; salud física debe evaluarse.

    Limitación: revisión narrativa clínica.

    Confianza: alta como recomendación diagnóstica.


    14.5 Mills, Coutts & McPeake (2024)

    Tipo: revisión.

    Hallazgo: dolor, parestesia y disestesia pueden causar o agravar problemas conductuales; existen signos poco tradicionales.

    Limitación: parte de la evidencia se basa en casos de referencia.

    Confianza: alta conceptual/clínica.


    14.6 Wright et al. (2022)

    Tipo: estudio multicéntrico de screening y seguimiento.

    Muestra: 500 perros con ≥1 señal; 188 OA confirmada.

    Hallazgo: cambios de movilidad y conducta permiten identificar perros que necesitan evaluación; función mejoró con tratamiento en casos elegibles.

    Limitación: población preseleccionada y estudio apoyado por industria.

    Confianza: moderada-alta.


    14.7 Brown et al. (2007)

    Tipo: desarrollo/validación de instrumento.

    Hallazgo: CBPI permite medir severidad e interferencia de dolor crónico osteoartrítico mediante responsable.

    Limitación: específico a OA/dolor crónico.

    Confianza: alta para uso del instrumento.


    14.8 Malkani et al. (2024)

    Tipo: estudio clínico observacional.

    Hallazgo: dolor crónico afecta dimensiones físicas, psicológicas, ambientales y sociales.

    Limitación: muestra clínica.

    Confianza: moderada-alta.


    14.9 Revisión de dolor crónico (2026)

    Tipo: revisión narrativa.

    Hallazgo: cambios de actividad, sueño, apetito, agresión y marcha pueden formar parte del dolor crónico; evaluación conductual es clave.

    Limitación: síntesis narrativa; no todos los signos son específicos.

    Confianza: moderada-alta.


    15. Banco de evidencia

    Evidencia 1

    Afirmación: El dolor puede causar o exacerbar problemas conductuales.

    Fuente: Mills et al. (2020); Mills et al. (2024).

    Nivel de certeza: alto.

    Matiz: no todo problema conductual implica dolor.


    Evidencia 2

    Afirmación: Agresión nueva puede estar asociada con dolor.

    Fuente: Camps et al. (2012); Amat et al. (2024).

    Nivel de certeza: moderado-alto como posibilidad clínica.

    Matiz: no permite inferir causalidad en un perro sin examen.


    Evidencia 3

    Afirmación: Cambios de postura, marcha y actividad pueden ayudar a detectar dolor.

    Fuente: AAHA (2022).

    Nivel de certeza: alto clínico.


    Evidencia 4

    Afirmación: Responsables pueden detectar cambios funcionales relevantes para OA.

    Fuente: Wright et al. (2022).

    Nivel de certeza: moderado-alto.


    Evidencia 5

    Afirmación: Dolor crónico afecta más que movilidad.

    Fuente: Malkani et al. (2024).

    Nivel de certeza: moderado-alto.


    Evidencia 6

    Afirmación: Tratar la causa física puede no borrar aprendizaje defensivo.

    Fuente: principios de aprendizaje + Mills et al. (2020).

    Nivel de certeza: alto conceptual.


    Evidencia 7

    Afirmación: No cojear no descarta dolor.

    Fuente: AAHA (2022); Mills et al. (2024).

    Nivel de certeza: alto.


    Evidencia 8

    Afirmación: Conductas observadas por el responsable tienen valor en dolor crónico.

    Fuente: AAHA (2022); Brown et al. (2007).

    Nivel de certeza: alto.


    Evidencia 9

    Afirmación: Cambios repentinos deben motivar diagnóstico diferencial médico.

    Fuente: Amat et al. (2024); Mills et al. (2024).

    Nivel de certeza: alto clínico.


    Evidencia 10

    Afirmación: Dolor y comportamiento no deben tratarse como categorías mutuamente excluyentes.

    Fuente: Mills et al. (2020, 2024).

    Nivel de certeza: alto conceptual.


    16. Propuesta de estructura del artículo

    H1 — Cuando el dolor parece mala conducta

    Gancho

    “Si tu perro deja de querer que lo toquen, quizá la primera pregunta no sea ‘¿por qué me desafía?’, sino ‘¿podría dolerle?’”


    H2 — El dolor también cambia comportamiento

    Explicar

    sensorial + emocional.


    H2 — Por qué un perro con dolor puede parecer “agresivo”

    Modelo

    contacto
    → dolor
    → defensa.


    H2 — Lo que aprendemos de los casos de agresión relacionada con dolor

    Camps et al.

    Cuidado

    muestra pequeña.


    H2 — Dolor no significa necesariamente cojera

    Señales

    postura;
    movilidad;
    sueño;
    conducta.


    H2 — 10 cambios que deberían hacerte mirar más de cerca

    • levantarse;
    • escaleras;
    • salto;
    • paseo;
    • contacto;
    • juego;
    • sueño;
    • apetito;
    • postura;
    • irritabilidad.

    H2 — ¿Por qué puede reaccionar antes de que lo toquen?

    Aprendizaje y anticipación.


    H2 — Cuando tratar el dolor no basta

    Aprendizaje residual.


    H2 — Cómo observar sin provocarlo

    Videos;

    línea base;
    contexto.


    H2 — El orden correcto

    1. seguridad;
    2. veterinario;
    3. tratamiento;
    4. reevaluación;
    5. conducta.

    H2 — Cuándo buscar atención más rápida

    Cambios bruscos + signos neurológicos/dolor intenso.


    H2 — La pregunta final

    No:

    “¿Cómo hago que vuelva a obedecer?”

    Primero:

    “¿qué cambió en su cuerpo, su movimiento o su experiencia?”


    17. Preguntas todavía abiertas

    1. ¿Qué proporción real de casos conductuales tiene componente doloroso?
    2. ¿Qué signos predicen mejor dolor oculto?
    3. ¿Cómo distinguir miedo primario de miedo secundario al dolor?
    4. ¿Qué movimientos domésticos son mejores para screening?
    5. ¿Puede IA analizar videos de movilidad?
    6. ¿Qué sensibilidad tiene cada checklist?
    7. ¿Cómo afecta raza/morfología?
    8. ¿Cómo cambia dolor en cachorros?
    9. ¿Qué papel tiene dolor dental?
    10. ¿Qué papel tienen trastornos gastrointestinales?
    11. ¿Qué papel tiene prurito?
    12. ¿Cómo afecta dolor neuropático?
    13. ¿Qué conductas sugieren parestesia?
    14. ¿Cómo medir dolor intermitente?
    15. ¿Qué efecto tiene el sueño sobre dolor?
    16. ¿Qué efecto tiene estrés sobre percepción de dolor?
    17. ¿Cuánto aprendizaje defensivo permanece tras analgesia?
    18. ¿Cuál es la mejor combinación medicina-conducta?
    19. ¿Qué herramientas domésticas pueden validarse?
    20. ¿Cómo formar a paseadores para detectar señales sin diagnosticar?
    21. ¿Qué cambios durante paseo son red flags?
    22. ¿Cómo cambia la reactividad con dolor musculoesquelético?
    23. ¿Puede dolor contribuir a sensibilidad al ruido?
    24. ¿Cómo evaluar calidad de vida longitudinalmente?
    25. ¿Qué signos tempranos permiten intervenir antes?

    18. Referencias

    Amat, M., Le Brech, S., & Manteca, X. (2024). The relationship between aggression and physical disease in dogs. Veterinary Clinics of North America: Small Animal Practice, 54(1), 43–53. https://doi.org/10.1016/j.cvsm.2023.08.008

    Brown, D. C., Boston, R. C., Coyne, J. C., & Farrar, J. T. (2007). Development and psychometric testing of an instrument designed to measure chronic pain in dogs with osteoarthritis. American Journal of Veterinary Research, 68(6), 631–637. https://doi.org/10.2460/ajvr.68.6.631

    Camps, T., Amat, M., Mariotti, V. M., Le Brech, S., & Manteca, X. (2012). Pain-related aggression in dogs: 12 clinical cases. Journal of Veterinary Behavior, 7(2), 99–102. https://doi.org/10.1016/j.jveb.2011.08.002

    Gruen, M. E., Lascelles, B. D. X., Colleran, E., Gottlieb, A., Johnson, J., Lotsikas, P., Marcellin-Little, D., & Wright, B. (2022). 2022 AAHA Pain Management Guidelines for Dogs and Cats. Journal of the American Animal Hospital Association, 58(2), 55–76. https://doi.org/10.5326/JAAHA-MS-7292

    Malkani, R., Paramasivam, S., & Wolfensohn, S. (2024). How does chronic pain impact the lives of dogs: An investigation of factors that are associated with pain using the Animal Welfare Assessment Grid. Frontiers in Veterinary Science, 11, 1374858. https://doi.org/10.3389/fvets.2024.1374858

    Mills, D. S., Coutts, F. M., & McPeake, K. J. (2024). Behavior problems associated with pain and paresthesia. Veterinary Clinics of North America: Small Animal Practice, 54(1), 55–69. https://doi.org/10.1016/j.cvsm.2023.08.007

    Mills, D. S., Demontigny-Bédard, I., Gruen, M., Klinck, M. P., McPeake, K. J., Barcelos, A. M., Hewison, L., Van Haevermaet, H., Denenberg, S., Hauser, H., Koch, C., Ballantyne, K., Wilson, C., Mathkari, C. V., Pounder, J., Garcia, E., Darder, P., Fatjó, J., & Levine, E. (2020). Pain and problem behavior in cats and dogs. Animals, 10(2), 318. https://doi.org/10.3390/ani10020318

    Wright, A., Amodie, D., Cernicchiaro, N., Lascelles, B. D. X., Pavlock, A. M., Roberts, C., Barghusen, M., & Langenfeld-McCoy, N. (2022). Identification of canine osteoarthritis using an owner-reported questionnaire and treatment monitoring using functional mobility tests. Journal of Small Animal Practice, 63(8), 609–618. https://doi.org/10.1111/jsap.13500


    Nota metodológica para el futuro redactor

    Este artículo debe evitar dos errores simétricos:

    Error A

    “Toda mala conducta es un problema de entrenamiento.”

    Error B

    “Todo cambio de conducta se debe a dolor.”

    La posición correcta es:

    El dolor es un diagnóstico diferencial importante, especialmente ante cambios nuevos, repentinos, relacionados con movimiento o manipulación. Debe investigarse sin asumirlo y sin descartarlo por ausencia de cojera.

    Conservar estas distinciones:

    1. agresión ≠ diagnóstico;
    2. dolor ≠ cojera solamente;
    3. cambio conductual ≠ dolor demostrado;
    4. dolor + aprendizaje pueden coexistir;
    5. tratar dolor ≠ borrar aprendizaje automáticamente;
    6. edad ≠ explicación suficiente;
    7. observación doméstica ≠ diagnóstico veterinario;
    8. gruñido defensivo ≠ “dominancia” automática.

    La frase rectora sugerida es:

    Cuando una conducta cambia, especialmente de forma repentina, antes de corregir al perro conviene preguntarse si el cuerpo también cambió.

    Una segunda frase útil:

    El dolor puede convertir una actividad antes neutra en algo que el perro necesita evitar. La agresión, en ese contexto, puede ser una estrategia de protección y distancia, no un cambio de personalidad.

    La solución editorial debe seguir esta secuencia:

    cambio conductual
    describir contexto
    buscar cambios físicos
    reducir provocación
    evaluación veterinaria
    tratar dolor si existe
    reevaluar
    trabajar aprendizaje residual si persiste.

    El siguiente artículo del clúster puede profundizar en olfato y exploración, o continuar con otra necesidad conductual priorizada en el mapa editorial

  • El sueño: la necesidad olvidada (Artículo 11)

    1. Resumen ejecutivo

    Dormir no es simplemente “estar inactivo”. El sueño es un estado biológico organizado que participa en procesos de recuperación, regulación, aprendizaje y función cognitiva. En perros, además, el sueño es polifásico: no ocurre únicamente en un bloque nocturno continuo, sino en varios episodios distribuidos a lo largo del día y la noche. Esto significa que un perro puede necesitar numerosas oportunidades de dormir y descansar sin que esa conducta deba interpretarse automáticamente como aburrimiento.

    La ciencia canina sobre sueño todavía es relativamente joven. Sabemos bastante menos sobre duración óptima, arquitectura normal y consecuencias de la privación de sueño en perros que en humanos. Por ello, las cifras populares del tipo “un perro adulto debe dormir exactamente X horas” deben utilizarse con cautela. Estudios observacionales muestran una variación considerable según edad, ambiente, presencia humana, actividad y características individuales.

    Kinsman et al. (2020), utilizando datos de una cohorte longitudinal, encontraron que los cachorros de 16 semanas dormían más durante el día y más en total en 24 horas que los perros de 12 meses, mientras que los perros de 12 meses dormían más durante la noche. Esto demuestra que la distribución temporal del sueño cambia durante el desarrollo y que una única cifra no sirve para todas las edades.

    Tooley y Heath (2022), en una encuesta sobre 1,330 perros de compañía, encontraron asociaciones entre características del sueño y severidad de problemas conductuales reportados por los responsables. Los perros que dormían menos durante el periodo nocturno del responsable y aquellos que eran más fácilmente despertados mientras la persona estaba activa presentaban, en promedio, mayores puntuaciones de problemas conductuales. El estudio también encontró una relación no lineal entre duración nocturna y problemas reportados. Los autores enfatizan que sus datos no permiten definir una duración óptima de sueño ni establecer causalidad.

    La fragmentación resulta tan importante como la duración. Un perro podría acumular muchas horas de aparente reposo, pero despertarse repetidamente por ruido, movimiento humano, temperatura, otros animales o hipervigilancia. En 13 perros de laboratorio observados durante ocho meses, Schork et al. (2022a) encontraron que mayor temperatura y mayor duración de luz diurna reducían el sueño nocturno; el ruido y mayores metabolitos fecales de cortisol se asociaban con menos sueño diurno. Los resultados proceden de perros en kennels y no pueden trasladarse directamente a hogares, pero muestran que el ambiente físico puede modificar el sueño de forma mensurable.

    El sueño y el descanso tampoco son equivalentes. Descanso puede incluir quietud o baja actividad sin que el animal haya entrado en sueño. Sueño implica cambios conductuales y neurofisiológicos más específicos y contiene distintos estados, incluidos NREM y REM. Un perro echado con los ojos abiertos, atento a cada movimiento del responsable, puede estar descansando físicamente sin estar durmiendo. Esta diferencia es central para bienestar: proporcionar una cama no garantiza que el perro pueda desconectarse del ambiente.

    La arquitectura del sueño canino puede estudiarse mediante polisomnografía no invasiva. Los perros muestran fases de somnolencia, sueño NREM y sueño REM. El sueño NREM incluye estados más profundos asociados con ondas lentas; REM presenta una actividad cerebral diferente. No debe diagnosticarse la calidad del sueño domésticamente observando simplemente movimientos o vocalizaciones durante el sueño.

    Existe evidencia de que el sueño participa en aprendizaje y memoria. Kis et al. (2017) utilizaron polisomnografía no invasiva después de una tarea de aprendizaje de órdenes. Encontraron que el aprendizaje modificaba características del EEG durante el sueño y que determinadas características espectrales se relacionaban con mejor rendimiento después del periodo de descanso. El estudio proporciona evidencia de consolidación de memoria relacionada con el sueño en perros, aunque no permite convertir el sueño en una receta como “una siesta después de entrenar siempre mejora el aprendizaje”.

    Las consecuencias conductuales de dormir poco también están empezando a documentarse. Schork et al. (2022b) analizaron 1,560 horas de observación de perros adultos en kennels de laboratorio. Estos perros dormían menos que lo descrito previamente y casi no dormían durante el día. Menor sueño se relacionó posteriormente con mayor inactividad diurna, menos juego y menos conductas de alerta; los autores interpretaron parte de la inactividad como posible compensación del sueño perdido. Este resultado es especialmente importante para la controversia “dormir mucho = aburrimiento”: inactividad puede ser consecuencia de falta de sueño, mientras que descanso diurno puede formar parte de un patrón normal o compensatorio.

    En perros de refugio, Owczarczak-Garstecka y Burman (2016) observaron que una mayor proporción de descanso diurno se asociaba con un sesgo de juicio más positivo, menos comportamiento repetitivo y mayores puntuaciones de relajación por parte del personal. La muestra fue pequeña —15 perros— y el contexto de refugio limita la generalización. Aun así, el estudio demuestra que asumir que un perro que descansa mucho está “aburrido” puede llevar a interpretaciones equivocadas.

    La salud también modifica el sueño. Smith, Mendl y Murrell (2022) compararon perros con osteoartritis y perros sanos mediante medidas subjetivas y actigrafía. Los cuestionarios no detectaron una gran diferencia, pero los registros objetivos mostraron que los perros con osteoartritis descansaban menos durante la noche. Un estudio anterior en perros con dolor osteoartrítico también detectó inquietud nocturna mediante acelerometría (Knazovicky et al., 2015). El sueño alterado puede, por tanto, ser una señal indirecta de dolor o enfermedad.

    El envejecimiento añade otra capa. Mondino et al. (2023) estudiaron mediante polisomnografía a 28 perros senior. Los perros con puntuaciones más altas de deterioro cognitivo y peor rendimiento en una tarea de resolución de problemas pasaban menos tiempo en sueño NREM y REM; también presentaban características EEG compatibles con sueño más superficial. La asociación no demuestra que dormir mal cause deterioro cognitivo ni viceversa, pero muestra que el sueño puede convertirse en una ventana fisiológica hacia el envejecimiento cerebral.

    El ambiente social también influye. En un pequeño estudio polisomnográfico de 2025 con nueve perros, Baranyai et al. encontraron que dormir en un ambiente desconocido junto al responsable producía menor latencia de sueño, mayor eficiencia y más tiempo en NREM que dormir junto a una persona amable pero desconocida. El resultado es compatible con la función del responsable como “base segura”, aunque la muestra es demasiado pequeña para recomendar que todos los perros deban dormir necesariamente en la habitación o cama de su persona.

    Por tanto, la calidad del sueño depende de varias dimensiones:

    1. Duración: cuánto tiempo duerme.
    2. Continuidad: cuántas veces se interrumpe.
    3. Arquitectura: cuánto tiempo pasa en distintos estados.
    4. Oportunidad: si dispone de tiempo real para dormir.
    5. Ambiente: ruido, temperatura, luz, superficie y tránsito de personas.
    6. Seguridad: si puede relajarse suficientemente para desconectarse.
    7. Salud: dolor, enfermedad, respiración y función cognitiva.
    8. Edad e individuo: cachorros, adultos y seniors muestran patrones diferentes.

    Estas dimensiones explican por qué “tiene cama” no es una evaluación suficiente.

    La controversia principal —“dormir mucho = aburrimiento”— debe desmontarse con precisión. Un perro aburrido puede pasar mucho tiempo inactivo, pero la cantidad de tiempo tumbado no permite distinguir sueño saludable, descanso, aburrimiento, dolor, inhibición o enfermedad. La evaluación debe considerar postura, responsividad, interés cuando está despierto, juego, exploración, movilidad, apetito, contexto y cambios respecto a la línea base.

    Tampoco debemos ir al extremo contrario y asumir que “más sueño siempre es mejor”. El exceso de sueño o inactividad puede aparecer con enfermedad, dolor, alteraciones metabólicas, envejecimiento o baja estimulación. La pregunta útil no es “¿duerme mucho o poco comparado con Internet?”, sino ¿su patrón ha cambiado, puede dormir sin interrupciones y mantiene conductas normales cuando está activo?

    La tesis central del futuro artículo será:

    Dormir no es tiempo perdido. El sueño es una necesidad biológica activa, y su calidad depende no sólo de cuántas horas acumula el perro, sino de si puede dormir con continuidad, seguridad y comodidad. Un perro que duerme mucho no está necesariamente aburrido, del mismo modo que un perro activo todo el día no está necesariamente bien descansado.

    2. Pregunta principal

    Pregunta central

    ¿Cuánto importan el sueño y el descanso para el bienestar, la conducta y la función cognitiva de un perro?

    Preguntas secundarias

    1. ¿Qué diferencia sueño de descanso?
    2. ¿Qué significa que los perros sean durmientes polifásicos?
    3. ¿Qué etapas de sueño presentan?
    4. ¿Qué es NREM?
    5. ¿Qué es REM?
    6. ¿Por qué importa la arquitectura del sueño?
    7. ¿Cuántas horas necesita dormir un perro?
    8. ¿Existe una cifra universal?
    9. ¿Cómo cambia con edad?
    10. ¿Los cachorros duermen más que adultos?
    11. ¿Cómo cambia el sueño en seniors?
    12. ¿Qué relación tiene con aprendizaje y memoria?
    13. ¿Qué sabemos de sueño y problemas conductuales?
    14. ¿Dormir poco causa problemas de conducta?
    15. ¿Problemas de conducta alteran el sueño?
    16. ¿Qué significa fragmentación?
    17. ¿Qué papel tiene el ruido?
    18. ¿Qué papel tiene la temperatura?
    19. ¿Qué papel tiene la luz?
    20. ¿Qué papel tiene la presencia humana?
    21. ¿Cómo afecta el dolor?
    22. ¿Puede el sueño indicar deterioro cognitivo?
    23. ¿Dormir mucho significa aburrimiento?
    24. ¿Cómo distinguir sueño de inactividad por enfermedad?
    25. ¿Cómo crear un ambiente favorable para dormir?

    3. Conceptos fundamentales

    3.1 Sueño

    Estado neuroconductual reversible caracterizado por disminución de respuesta al entorno y cambios específicos de actividad cerebral y fisiológica.

    3.2 Descanso

    Periodo de reducción de actividad sin que necesariamente exista sueño.

    Un perro puede estar echado, quieto, despierto y vigilando.

    3.3 Inactividad

    Categoría conductual descriptiva. No informa por sí sola si existe sueño, descanso, aburrimiento, dolor o inhibición.

    3.4 Sueño polifásico

    Distribución del sueño en múltiples episodios a lo largo del día y la noche.

    3.5 Somnolencia

    Estado de transición entre vigilia y sueño.

    3.6 NREM

    Sueño no-REM. Incluye estados más profundos y características EEG específicas.

    3.7 REM

    Sueño de movimientos oculares rápidos, con patrones neurofisiológicos característicos.

    3.8 Arquitectura del sueño

    Distribución y secuencia de vigilia, somnolencia, NREM y REM.

    3.9 Latencia de sueño

    Tiempo transcurrido hasta iniciar sueño.

    3.10 Eficiencia de sueño

    Proporción del periodo disponible que se pasa realmente durmiendo.

    3.11 Fragmentación

    Interrupciones repetidas del sueño.

    3.12 Línea base de sueño

    Patrón habitual del propio perro: horarios, lugares, duración y despertares.

    4. Evolución

    Dormir implica una aparente desventaja: disminuye la vigilancia activa. El hecho de que el sueño se conserve ampliamente entre vertebrados indica que cumple funciones biológicas importantes.

    La literatura mamífera lo vincula con restauración, regulación neural, memoria, conservación energética y plasticidad. No todas estas funciones han sido demostradas directamente en perros.

    En perros sí existe evidencia directa de:

    • arquitectura EEG;
    • relación con aprendizaje;
    • relación con cognición;
    • sensibilidad al ambiente.

    5. Domesticación e historia

    El perro de compañía adapta parcialmente su actividad al horario humano.

    Puede dormir durante ausencia humana, cuando la vivienda está tranquila o durante la noche, pero también puede mantenerse despierto para seguir al responsable, vigilar o participar en actividad.

    Tooley y Heath plantean que algunos perros pueden permanecer activados para no perder oportunidades de interacción.

    Implicación

    Una casa ocupada no siempre proporciona oportunidades reales de sueño aunque el perro tenga una cama.

    6. Etología

    Describir antes de interpretar

    Perro tumbado ≠ perro dormido.

    Responsables en Tooley y Heath reportaron como señales de sueño:

    • ojos cerrados;
    • movimientos o vocalizaciones tipo sueño;
    • respiración más lenta;
    • inmovilidad;
    • tono muscular relajado;
    • menor respuesta a estímulos.

    La observación no sustituye polisomnografía.

    El perro puede seleccionar superficies, compañía, temperatura y distancia social para descansar; esas elecciones pueden aportar información sobre preferencias.

    7. Cognición y aprendizaje

    7.1 Sueño y memoria

    Kis et al. (2017) combinaron aprendizaje de órdenes y EEG.

    El aprendizaje modificó características del EEG durante el sueño y algunas características se asociaron con mejor rendimiento posterior.

    Interpretación

    Existe evidencia de consolidación de memoria relacionada con sueño.

    Limitación

    No demuestra que una cantidad fija de sueño mejore todo aprendizaje.

    7.2 Sueño y estado emocional

    La asociación entre sueño y comportamiento puede tener varias direcciones:

    A. sueño insuficiente → peor regulación;
    B. ansiedad/dolor → sueño alterado;
    C. ambos influidos por una tercera variable.

    La evidencia actual no permite elegir una sola explicación universal.

    8. Desarrollo

    8.1 Cachorros

    Kinsman et al. (2020):

    A las 16 semanas:

    • más sueño diurno;
    • más sueño total en 24 horas;
    • menos sueño nocturno.

    A los 12 meses:

    • más sueño nocturno;
    • menos sueño diurno.

    Conclusión

    El patrón madura con la edad.

    8.2 Adultos

    Existe gran variabilidad individual. Actividad, ambiente, salud y contexto social pueden modificar el patrón.

    8.3 Seniors

    Mondino et al. (2023):

    28 perros mayores.

    Mayor deterioro cognitivo:

    • menos NREM;
    • menos REM;
    • sueño EEG más superficial.

    9. Análisis del comportamiento

    Caso 1 — perro duerme muchas horas

    Posibilidades:

    • patrón normal;
    • recuperación;
    • edad;
    • aburrimiento;
    • enfermedad;
    • dolor.

    No diagnosticar por cantidad.

    Caso 2 — perro casi nunca duerme de día

    Puede relacionarse con:

    • actividad doméstica;
    • hipervigilancia;
    • excitación;
    • ruido.

    No asumir simplemente “tiene mucha energía”.

    Caso 3 — perro comienza a levantarse de noche

    Considerar:

    • dolor;
    • temperatura;
    • necesidad de eliminar;
    • ruido;
    • deterioro cognitivo.

    Caso 4 — despierta cada vez que la persona se mueve

    Puede reflejar sueño ligero, vigilancia, seguimiento social o inseguridad. Necesita contexto.

    10. Bienestar

    10.1 Duración: lo que sabemos y lo que no

    Sabemos que:

    • cambia con edad;
    • existe sueño diurno;
    • hay variación individual.

    No sabemos:

    • una cifra óptima universal;
    • una dosis por raza;
    • un mínimo doméstico validado para todas las edades.

    Regla editorial

    No presentar “X horas” como ley biológica universal.

    10.2 Estudio de 1,330 perros

    Tooley & Heath (2022):

    Menor sueño nocturno:
    → asociado con mayor severidad conductual.

    Mayor facilidad para despertarse:
    → asociada con mayor severidad.

    Relación no lineal con duración.

    Limitaciones

    Autoinforme, correlación y causalidad bidireccional.

    10.3 Más sueño no siempre significa mejor

    Sueño excesivo o inactividad pueden acompañar enfermedad, envejecimiento o sedentarismo.

    10.4 Fragmentación

    Importa:

    • cuántas veces despierta;
    • cuánto tarda en volver a dormir;
    • qué lo interrumpe.

    Un perro puede acumular horas de reposo con baja continuidad.

    10.5 Ruido, temperatura y luz

    Schork et al. (2022a), 13 perros observados durante ocho meses:

    Mayor temperatura:
    → menos sueño nocturno.

    Mayor duración de luz:
    → menos sueño nocturno.

    Más ruido y mayores metabolitos de cortisol:
    → menos sueño diurno.

    Limitación

    Contexto de kennel/laboratorio.

    10.6 Sueño perdido y conducta diurna

    Schork et al. (2022b), 1,560 horas:

    Menor sueño:

    • más inactividad diurna;
    • menos juego;
    • menos alerta.

    Mensaje

    “Está tumbado porque está aburrido” no siempre es correcto.

    10.7 Descanso como indicador de bienestar

    Owczarczak-Garstecka & Burman (2016), 15 perros de refugio:

    Más descanso diurno:

    • sesgo de juicio más positivo;
    • menos conducta repetitiva;
    • más relajación.

    10.8 Dolor y sueño

    Smith et al. (2022):

    Perros con osteoartritis mostraron menos descanso nocturno objetivamente medido.

    Knazovicky et al. (2015):

    Acelerometría nocturna permitió estudiar inquietud asociada con dolor osteoartrítico.

    Aplicación

    Un cambio nocturno persistente merece considerar dolor y evaluación veterinaria.

    10.9 Cognición senior

    Mondino et al. (2023):

    Menor NREM/REM se asoció con peor cognición.

    No afirmar que dormir más previene demencia.

    10.10 Seguridad social

    Baranyai et al. (2025), 9 perros:

    Con responsable:

    • menor latencia;
    • mayor eficiencia;
    • más NREM.

    Con desconocido amable:

    • peor arquitectura relativa.

    Limitación

    Muestra muy pequeña y ambiente desconocido.

    10.11 ¿Debe dormir con su responsable?

    La evidencia no permite una respuesta universal.

    El estudio anterior demuestra un efecto de presencia social en un contexto experimental, no que compartir cama sea obligatorio.

    10.12 Lugar de descanso

    Características favorables:

    • comodidad;
    • temperatura adecuada;
    • baja interrupción;
    • seguridad;
    • accesibilidad.

    Ofrecer más de una superficie puede permitir regulación térmica y social.

    10.13 Interrupciones humanas

    Niños, otros perros, caricias, tránsito doméstico o manipulación pueden impedir sueño continuo.

    Descansar requiere periodos en los que el perro no tenga que responder constantemente al ambiente.

    10.14 Sueño vs. aburrimiento

    Aburrimiento y sueño pueden coexistir, pero no son lo mismo.

    Para diferenciarlos, observar al perro cuando está despierto:

    • ¿explora?
    • ¿juega?
    • ¿interactúa?
    • ¿muestra interés?
    • ¿se mueve normalmente?

    10.15 Sueño vs. apatía

    Aumento brusco de sueño acompañado por pérdida de interés, cambios de apetito, dolor o movilidad reducida requiere atención.

    10.16 Matriz práctica

    Herramienta educativa, no escala clínica.

    Duración: ¿cambió respecto a su patrón?

    Continuidad: ¿se despierta repetidamente?

    Ambiente: ¿ruido, luz o calor lo interrumpen?

    Seguridad: ¿puede desconectarse?

    Salud: ¿hay dolor o enfermedad?

    Conducta despierta: ¿mantiene interés y función?

    11. Adiestramiento y manejo

    No solucionar comportamiento quitando sueño

    Más actividad no es siempre la respuesta a un perro inquieto.

    Tooley & Heath advierten contra aumentar actividad si ello genera privación de sueño.

    Después de actividad

    Tras entrenamiento, paseo intenso o experiencias nuevas, permitir recuperación.

    Enseñar calma

    Puede crear contextos favorables, pero no sustituye un ambiente de descanso adecuado.

    Cachorros

    Evitar mantenerlos continuamente activos con el objetivo de “hacer que duerman por la noche”.

    12. Aplicaciones prácticas

    Esto significa que…

    Dormir forma parte del cuidado del perro.

    En casa

    Puede ayudar:

    • zona tranquila;
    • temperatura cómoda;
    • opciones de descanso;
    • periodos sin interrupciones;
    • rutina comprensible.

    Un responsable puede observar…

    • dónde duerme;
    • cuánto se despierta;
    • cambios nocturnos;
    • movilidad al levantarse;
    • interés cuando está despierto.

    Conviene evitar…

    • despertarlo por interacción innecesaria;
    • asumir aburrimiento por dormir;
    • cansarlo para “corregir” conducta;
    • exigir actividad continua;
    • ignorar inquietud nocturna nueva.

    Podría ayudar…

    • diario de sueño;
    • videos nocturnos;
    • proteger descanso;
    • evaluación veterinaria ante cambios persistentes.

    13. Mitos y controversias

    Mito 1 — “Dormir mucho significa aburrimiento”

    Clasificación: contradicho como regla general.

    El sueño es una necesidad biológica y el descanso puede asociarse con mejores indicadores de bienestar.

    Mito 2 — “Mientras más duerma, mejor”

    Clasificación: incorrecto.

    Exceso o cambio de sueño puede acompañar enfermedad, edad o baja actividad.

    Mito 3 — “Un perro adulto necesita exactamente X horas”

    Clasificación: evidencia insuficiente para una cifra universal.

    Mito 4 — “Si está tumbado, está durmiendo”

    Clasificación: incorrecto.

    Puede estar despierto y vigilante.

    Mito 5 — “Un perro con mucha energía necesita menos sueño”

    Clasificación: evidencia insuficiente.

    Mito 6 — “Hay que cansarlo para que duerma”

    Clasificación: simplificación.

    Actividad apropiada y sueño son complementarios; sobreestimulación también puede interferir.

    Mito 7 — “Si duerme de día, dormirá mal de noche”

    Clasificación: no respaldado como regla universal.

    Los perros son polifásicos.

    Mito 8 — “Si duerme junto a su humano siempre dormirá mejor”

    Clasificación: evidencia insuficiente.

    La evidencia directa es preliminar.

    Mito 9 — “Movimientos y vocalizaciones durante sueño significan un problema”

    Clasificación: incorrecto como regla.

    Pueden formar parte del sueño normal.

    Mito 10 — “El sueño no tiene relación con aprendizaje”

    Clasificación: contradicho.

    Existe evidencia EEG de relación con consolidación de memoria.

    14. Estado de la evidencia

    14.1 Kinsman et al. (2020)

    Tipo: cohorte longitudinal con cuestionarios.

    Muestra: 2,332 cachorros a 16 semanas y 1,091 perros a 12 meses; subconjuntos pareados para análisis.

    Hallazgo: los cachorros dormían más de día y más en total; los perros de 12 meses más de noche.

    Limitación: sueño reportado por responsables.

    Confianza: alta para diferencias descriptivas poblacionales.

    14.2 Tooley & Heath (2022)

    Tipo: encuesta transversal.

    Muestra: 1,330 perros.

    Hallazgo: duración y facilidad para despertar se asociaron con severidad de problemas conductuales reportados.

    Limitación: autoinforme, correlación, causalidad no establecida.

    Confianza: moderada-alta para asociación.

    14.3 Kis et al. (2017)

    Tipo: EEG/polisomnografía + aprendizaje.

    Hallazgo: aprendizaje modificó EEG de sueño y algunas características se asociaron con mejora posterior.

    Limitación: tareas experimentales específicas.

    Confianza: alta para relación sueño-aprendizaje en esas tareas.

    14.4 Owczarczak-Garstecka & Burman (2016)

    Tipo: observacional en refugio.

    Muestra: 15 perros.

    Hallazgo: más descanso diurno se asoció con sesgo de juicio positivo, menos repetición y mayor relajación.

    Limitación: muestra pequeña y contexto de refugio.

    Confianza: moderada.

    14.5 Schork et al. (2022a)

    Tipo: estudio ambiental longitudinal.

    Muestra: 13 perros de laboratorio.

    Hallazgo: temperatura, luz, ruido y actividad adrenocortical se asociaron con cambios de sueño.

    Limitación: kennel/laboratorio.

    Confianza: moderada.

    14.6 Schork et al. (2022b)

    Tipo: análisis de 1,560 horas de conducta/sueño.

    Hallazgo: pérdida de sueño se asoció con más inactividad diurna, menos juego y menos alerta.

    Limitación: perros de laboratorio.

    Confianza: moderada.

    14.7 Smith et al. (2022)

    Tipo: comparación de perros con OA y sanos.

    Hallazgo: actigrafía mostró menos descanso nocturno en perros osteoartríticos.

    Limitación: actigrafía no equivale exactamente a polisomnografía.

    Confianza: moderada-alta.

    14.8 Knazovicky et al. (2015)

    Tipo: estudio prospectivo controlado de OA.

    Hallazgo: acelerometría permitió detectar inquietud nocturna relacionada con dolor.

    Limitación: modelo clínico específico.

    Confianza: moderada.

    14.9 Mondino et al. (2023)

    Tipo: polisomnografía.

    Muestra: 28 perros senior.

    Hallazgo: peor cognición asociada con menos NREM/REM y sueño más superficial.

    Limitación: correlacional y muestra pequeña.

    Confianza: moderada-alta.

    14.10 Baranyai et al. (2025)

    Tipo: polisomnografía crossover.

    Muestra: 9 perros.

    Hallazgo: presencia del responsable mejoró latencia, eficiencia y NREM en ambiente desconocido.

    Limitación: muestra muy pequeña.

    Confianza: preliminar/moderada.

    15. Banco de evidencia

    Evidencia 1

    Afirmación: Los perros son durmientes polifásicos.

    Fuente: Schork et al. (2022b) y literatura polisomnográfica canina.

    Nivel de certeza: alto.

    Evidencia 2

    Afirmación: La cantidad y distribución del sueño cambian con edad.

    Fuente: Kinsman et al. (2020).

    Nivel de certeza: alto para cachorros y perros de 12 meses.

    Evidencia 3

    Afirmación: No existe una duración óptima universal establecida para perros de compañía.

    Fuente: Tooley & Heath (2022).

    Nivel de certeza: alto respecto al vacío de evidencia.

    Evidencia 4

    Afirmación: Sueño y problemas conductuales están asociados.

    Fuente: Tooley & Heath (2022).

    Nivel de certeza: moderado-alto para asociación.

    Matiz: no establece dirección causal.

    Evidencia 5

    Afirmación: El sueño participa en procesos de aprendizaje/memoria.

    Fuente: Kis et al. (2017).

    Nivel de certeza: alto para las tareas estudiadas.

    Evidencia 6

    Afirmación: Mayor descanso diurno puede asociarse con mejores indicadores de bienestar en refugio.

    Fuente: Owczarczak-Garstecka & Burman (2016).

    Nivel de certeza: moderado.

    Evidencia 7

    Afirmación: Ruido, temperatura y luz pueden modificar patrones de sueño.

    Fuente: Schork et al. (2022a).

    Nivel de certeza: moderado.

    Evidencia 8

    Afirmación: Dolor osteoartrítico puede alterar descanso nocturno.

    Fuente: Smith et al. (2022); Knazovicky et al. (2015).

    Nivel de certeza: moderado-alto.

    Evidencia 9

    Afirmación: Cambios de arquitectura del sueño se asocian con deterioro cognitivo en seniors.

    Fuente: Mondino et al. (2023).

    Nivel de certeza: moderado-alto.

    Evidencia 10

    Afirmación: Seguridad social puede influir en arquitectura de sueño.

    Fuente: Baranyai et al. (2025).

    Nivel de certeza: preliminar.

    16. Propuesta de estructura del artículo

    H1 — El sueño: la necesidad olvidada del perro

    Gancho

    “Que un perro esté quieto no significa que esté descansando, y que duerma muchas horas no significa que esté aburrido.”

    H2 — Dormir no es simplemente dejar de hacer cosas

    Explicar sueño, NREM y REM.

    H2 — Los perros no duermen como nosotros

    Explicar sueño polifásico.

    H2 — ¿Cuántas horas debería dormir?

    Responder: no existe cifra universal validada.

    H2 — Los cachorros duermen diferente de los adultos

    Kinsman et al. (2020).

    H2 — Dormir también forma parte de aprender

    Kis et al. (2017).

    H2 — No sólo importa cuánto: también cuántas veces lo despiertan

    Fragmentación.

    H2 — Ruido, luz y temperatura también cuentan

    Schork et al. (2022a).

    H2 — El gran mito: “si duerme mucho, está aburrido”

    Distinguir sueño, descanso, aburrimiento y apatía.

    H2 — Dormir poco tampoco significa “tener mucha energía”

    Schork et al. (2022b).

    H2 — Cuando el sueño cambia, piensa también en salud

    Dolor, OA y envejecimiento.

    H2 — Cómo crear un ambiente donde realmente pueda descansar

    Seguridad, baja interrupción, temperatura y opciones.

    H2 — Qué observar

    Duración, continuidad, cambio y conducta cuando está despierto.

    H2 — La pregunta final

    No:

    “¿duerme demasiado?”

    Sí:

    “¿su patrón de sueño es estable, continuo y compatible con un perro sano y funcional cuando está despierto?”

    17. Preguntas todavía abiertas

    1. ¿Cuál es la duración óptima por etapa vital?
    2. ¿Cómo cambia por raza?
    3. ¿Cómo cambia por tamaño?
    4. ¿Cómo cambia con actividad diaria?
    5. ¿Qué proporción de NREM/REM es óptima?
    6. ¿Cuánta fragmentación es normal?
    7. ¿Qué efecto tiene vivir con niños?
    8. ¿Qué efecto tiene vivir con otros perros?
    9. ¿Cómo afecta el ruido urbano?
    10. ¿Cómo afecta la temperatura nocturna?
    11. ¿Qué efecto tiene la iluminación artificial?
    12. ¿Cómo afecta compartir cama al propio perro?
    13. ¿Cómo afecta dormir solo?
    14. ¿Qué cambios preceden deterioro cognitivo?
    15. ¿Puede el sueño ser biomarcador precoz de dolor?
    16. ¿Cómo distinguir aburrimiento de sueño saludable?
    17. ¿Cómo medir calidad de sueño en casa?
    18. ¿Qué tan precisos son los wearables caninos?
    19. ¿Qué efecto tiene ejercicio intenso nocturno?
    20. ¿Cómo afecta estrés crónico?
    21. ¿Cómo afecta ansiedad relacionada con separación?
    22. ¿Qué efecto tienen fármacos?
    23. ¿Cómo cambia el sueño tras aprendizaje?
    24. ¿Qué valor tiene una siesta post-entrenamiento?
    25. ¿Cómo diseñar una herramienta doméstica validada?

    18. Referencias

    Baranyai, L., Iotchev, I., Gombos, F., & Kis, A. (2025). Family dogs’ sleep macrostructure reflects worsened sleep quality when sleeping in the absence of their owners: A non-invasive polysomnography study. Animals, 15(21), 3182. https://doi.org/10.3390/ani15213182

    Kinsman, R., Owczarczak-Garstecka, S., Casey, R., Knowles, T., Tasker, S., Woodward, J., Da Costa, R., & Murray, J. (2020). Sleep duration and behaviours: A descriptive analysis of a cohort of dogs up to 12 months of age. Animals, 10(7), 1172. https://doi.org/10.3390/ani10071172

    Kis, A., Szakadát, S., Gácsi, M., Kovács, E., Simor, P., Török, C., Gombos, F., Bódizs, R., & Topál, J. (2017). The interrelated effect of sleep and learning in dogs (Canis familiaris): An EEG and behavioural study. Scientific Reports, 7, 41873. https://doi.org/10.1038/srep41873

    Knazovicky, D., Tomas, A., Motsinger-Reif, A., & Lascelles, B. D. X. (2015). Initial evaluation of nighttime restlessness in a naturally occurring canine model of osteoarthritis pain. PeerJ, 3, e772. https://doi.org/10.7717/peerj.772

    Mondino, A., Catanzariti, M., Mateos, D. M., Khan, M., Ludwig, C., Kis, A., Gruen, M. E., & Olby, N. J. (2023). Sleep and cognition in aging dogs. A polysomnographic study. Frontiers in Veterinary Science, 10, 1151266. https://doi.org/10.3389/fvets.2023.1151266

    Owczarczak-Garstecka, S. C., & Burman, O. H. P. (2016). Can sleep and resting behaviours be used as indicators of welfare in shelter dogs (Canis lupus familiaris)? PLOS ONE, 11(10), e0163620. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0163620

    Schork, I. G., Manzo, I. A., de Oliveira, M. R. B., da Costa, F. V., Young, R. J., & de Azevedo, C. S. (2022). The cyclic interaction between daytime behavior and the sleep behavior of laboratory dogs. Scientific Reports, 12, 478. https://doi.org/10.1038/s41598-021-04502-2

    Schork, I. G., Manzo, I. A., de Oliveira, M. R. B., Costa, F. V., Palme, R., Young, R. J., & de Azevedo, C. S. (2022). How environmental conditions affect sleep? An investigation in domestic dogs (Canis lupus familiaris). Behavioural Processes, 199, 104662. https://doi.org/10.1016/j.beproc.2022.104662

    Smith, M., Mendl, M., & Murrell, J. C. (2022). Associations between osteoarthritis and duration and quality of night-time rest in dogs. Applied Animal Behaviour Science, 253, 105661. https://doi.org/10.1016/j.applanim.2022.105661

    Tooley, C., & Heath, S. E. (2022). Sleep characteristics in dogs; effect on caregiver-reported problem behaviours. Animals, 12(14), 1753. https://doi.org/10.3390/ani12141753


    Nota metodológica para el futuro redactor

    Este artículo debe evitar dos extremos:

    Extremo A: “Si duerme mucho, está aburrido.”

    Extremo B: “Mientras más duerma, mejor.”

    La posición respaldada por la evidencia es más precisa:

    El sueño es una necesidad biológica esencial, pero su evaluación requiere considerar edad, duración, continuidad, ambiente, salud, estado emocional y funcionamiento cuando el perro está despierto.

    Debe conservar estas distinciones:

    1. sueño ≠ descanso;
    2. descanso ≠ inactividad patológica;
    3. duración ≠ calidad;
    4. más horas ≠ automáticamente mejor;
    5. menos horas ≠ automáticamente más energía;
    6. interrupción ≠ sueño profundo;
    7. correlación sueño-conducta ≠ causalidad demostrada;
    8. una cifra promedio ≠ necesidad individual.

    La frase rectora sugerida es:

    Dormir no es tiempo perdido: es una parte activa de la vida del perro. La pregunta no es sólo cuántas horas duerme, sino si dispone de suficientes oportunidades para dormir con continuidad, comodidad y seguridad.

    Una segunda frase útil:

    Para distinguir descanso de aburrimiento, no observes únicamente cuánto tiempo está tumbado; observa también cómo funciona cuando está despierto.

    El siguiente artículo del clúster puede profundizar en dolor oculto y comportamiento, porque los cambios de sueño, movilidad e interacción pueden ser algunas de las primeras señales de que un problema aparentemente “conductual” tiene un componente médico.

  • Pasear no es únicamente hacer ejercicio (Artículo 10)

    1. Resumen ejecutivo

    Un paseo con un perro produce movimiento, pero reducirlo a “hacer ejercicio” o a acumular kilómetros deja fuera gran parte de lo que ocurre durante la salida. El paseo puede funcionar simultáneamente como actividad física, exploración sensorial, obtención de información olfativa, oportunidad de elección, exposición al ambiente, interacción social directa o indirecta, eliminación, aprendizaje y experiencia compartida con la persona. La importancia relativa de cada función depende del individuo, del contexto y del diseño del paseo.

    Esta conclusión no significa que todo paseo satisfaga automáticamente todas esas necesidades. Un recorrido rápido y altamente dirigido puede aportar actividad física y eliminación, pero ofrecer poca exploración. Un paseo lento puede aportar gran cantidad de investigación olfativa y poca carga cardiovascular. Una salida con encuentros sociales puede ser enriquecedora para un perro sociable y estresante para otro. La calidad de un paseo debe juzgarse por qué oportunidades ofrece y cómo responde ese perro, no únicamente por distancia, velocidad o duración.

    La evidencia observacional confirma que los perros utilizan los paseos para algo más que locomoción. Westgarth et al. (2010) observaron 286 perros durante paseos en espacios públicos y registraron interacción con el ambiente, olfateo, micción e interacciones con perros y personas. El porcentaje de tiempo dedicado a olfatear variaba entre tipos raciales y estaba asociado con la micción. En una segunda parte del estudio, con diez perros evaluados con y sin correa, la presencia de correa redujo la probabilidad de interacción entre perros. El trabajo no evaluó directamente bienestar, pero demuestra empíricamente que el paseo es un contexto de investigación ambiental y social, no solamente de desplazamiento.

    El olfato merece atención especial. Los perros poseen un sistema sensorial fuertemente orientado a información química y utilizan olores para investigar objetos, lugares e individuos. La comunicación canina incluye señales visuales, acústicas y olfativas, y los productos urinarios pueden persistir en el ambiente y aportar información social (Siniscalchi et al., 2018). Investigaciones recientes continúan mostrando que el marcaje urinario está relacionado con el procesamiento de información social y fisiológica; Quaranta et al. (2026) encontraron patrones diferentes de marcaje y respuestas fisiológicas en machos expuestos a orina de distintos tipos de individuos. El estudio es preliminar y no demuestra que todo marcaje sea una “necesidad”, pero refuerza que detenerse a oler marcas no equivale a perder el tiempo.

    La evidencia sobre actividades olfativas y bienestar es prometedora pero todavía limitada. Duranton y Horowitz (2019) asignaron veinte perros de compañía a dos semanas de nosework o heelwork y encontraron que el grupo de nosework se aproximó más rápidamente a un estímulo ambiguo en una prueba de sesgo cognitivo, resultado interpretado como un cambio hacia un juicio más positivo. Sin embargo, el estudio fue pequeño y examinó una actividad olfativa estructurada, no paseos cotidianos. Una revisión de alcance de Fountain et al. (2025) identificó sólo 27 estudios sobre actividades basadas en olor en perros de trabajo, refugio y compañía y concluyó que existe un vacío importante sobre sus efectos directos en conducta, fisiología y bienestar. Por tanto, resulta razonable defender oportunidades de olfacción, pero no afirmar que exista una dosis universal de “X minutos de olfateo” ni que toda sesión de olfato produzca relajación.

    El paseo también puede proporcionar exploración. Desde la perspectiva del modelo Five Domains, las interacciones voluntarias con el ambiente forman parte del Dominio 4 —Behavioral Interactions— y constituyen oportunidades para ejercer agencia (Mellor et al., 2020). Littlewood et al. (2023) desarrollan este concepto: exploración inquisitiva, búsqueda de información y algunas formas de juego pueden permitir al animal adquirir información y competencia. En un paseo, esto puede manifestarse cuando el perro investiga una nueva superficie, sigue un olor, escoge momentáneamente una dirección segura o se detiene a examinar un estímulo.

    Esta función exploratoria explica por qué distancia recorrida y calidad del paseo no son equivalentes. Dos paseos de tres kilómetros pueden tener experiencias muy distintas. Uno puede consistir en desplazamiento continuo a velocidad humana con poca posibilidad de detenerse; otro puede incluir olfateo, cambios de superficie, elección de trayecto, pausas y exploración. La ciencia todavía no dispone de un índice validado que permita afirmar cuál es “mejor” para cualquier perro. Lo que sí permiten los marcos contemporáneos de bienestar es preguntar qué oportunidades de actividad, interacción y agencia ofrece cada uno.

    La actividad física sigue siendo una función importante. Las guías de AAHA recomiendan ejercicio diario y estimulación adecuados a edad, raza, temperamento y salud, y enfatizan planes individualizados. Las recomendaciones COAST para salud musculoesquelética también apoyan ejercicio regular apropiado a etapa vital y capacidad, evitando cargas excesivas o de alto impacto en perros no acondicionados. De este modo, caminar durante un paseo puede contribuir a movilidad y condición, pero el valor físico depende de velocidad, terreno, duración, condición del perro y estado de salud; caminar dos kilómetros no representa la misma carga para todos.

    El componente social requiere mayor precisión. Durante los paseos, los perros pueden recibir información social de dos formas. La primera es indirecta, mediante olores dejados por otros individuos. La segunda es directa, mediante encuentros con perros y personas. No todos los perros necesitan saludar a perros desconocidos durante cada paseo. Westgarth et al. mostraron que la correa reduce la probabilidad de interacción directa, lo que puede ser útil cuando esas interacciones son indeseables o inseguras. La revisión sistemática de McEvoy et al. (2022) sobre socialización recuerda además que el objetivo del desarrollo social no es maximizar indiscriminadamente el número de encuentros: calidad, edad, contexto y respuesta individual importan.

    El paseo también puede funcionar como experiencia compartida entre perro y responsable. Los perros ajustan parte de su locomoción al comportamiento humano y las interacciones durante el paseo crean oportunidades para comunicación, cooperación y aprendizaje. No obstante, debe evitarse afirmar que caminar por sí mismo “fortalece el vínculo” de forma garantizada. Estudios cualitativos muestran que los responsables perciben el paseo como una actividad relacionada con las necesidades del perro y con experiencias positivas compartidas (Westgarth et al., 2017), pero el efecto depende de la calidad de la interacción.

    La correa merece un tratamiento funcional y no ideológico. Una correa puede restringir libertad de movimiento, pero también permite seguridad, cumplimiento de normas, prevención de persecución y control de interacciones. La pregunta relevante no es “correa buena o mala”, sino cuánto margen funcional ofrece dentro de un ambiente concreto. Una línea más larga en un espacio seguro puede permitir más opciones que una correa corta; una correa corta puede ser necesaria cerca de tránsito o en espacios densos. No existe evidencia suficiente para convertir una longitud concreta en norma universal.

    El paseo puede además ofrecer oportunidades de elección y control. No es necesario que el perro decida toda la ruta. Pequeñas elecciones —qué zona investigar, cuánto tiempo olfatear un punto razonable, aproximarse o no a un estímulo seguro, tomar una de dos direcciones compatibles— pueden constituir agencia. Littlewood et al. (2023) enfatizan precisamente que la agencia implica conductas voluntarias, auto-generadas y orientadas a metas.

    Desde una perspectiva práctica, este dossier propone abandonar la pregunta:

    “¿Cuántos kilómetros caminó?”

    como métrica única y sustituirla por un perfil de paseo:

    1. Movimiento: ¿hubo actividad física adecuada?
    2. Exploración: ¿pudo investigar el ambiente?
    3. Olfato: ¿dispuso de oportunidades de recoger información?
    4. Agencia: ¿tuvo algunas elecciones seguras?
    5. Social: ¿tuvo el tipo de interacción adecuado para ese perro?
    6. Aprendizaje: ¿pudo afrontar el entorno sin sobrecarga?
    7. Recuperación: ¿regresa en un estado compatible con descanso y bienestar?

    Esta propuesta no es una escala científica validada; es una herramienta editorial y práctica derivada de los dominios estudiados.

    La tesis central del artículo será:

    Un paseo no se mide sólo por lo lejos que llegó el perro. También importa qué pudo oler, investigar, decidir, aprender y experimentar durante el camino. Los kilómetros describen desplazamiento; no describen por sí solos la calidad del paseo.


    2. Pregunta principal

    Pregunta central

    ¿Qué necesidades y funciones puede satisfacer un paseo además del ejercicio físico?

    Preguntas secundarias

    1. ¿Qué diferencia existe entre paseo y ejercicio?
    2. ¿Qué funciones físicas cumple caminar?
    3. ¿Qué papel tiene el olfato?
    4. ¿Qué información obtiene un perro al olfatear?
    5. ¿Qué sabemos sobre actividades olfativas y bienestar?
    6. ¿Olfatear durante un paseo equivale a nosework?
    7. ¿Existe una cantidad ideal de olfateo?
    8. ¿Qué es exploración?
    9. ¿Por qué investigar el ambiente puede tener valor?
    10. ¿Qué papel tiene la agencia?
    11. ¿Debe el perro elegir toda la ruta?
    12. ¿Qué información social existe en las marcas de orina?
    13. ¿Necesita saludar perros durante el paseo?
    14. ¿Qué efecto tiene la correa sobre interacciones?
    15. ¿Qué diferencia existe entre socialización y encuentros indiscriminados?
    16. ¿Qué papel tiene la relación humano-perro?
    17. ¿Un paseo lento puede ser útil aunque recorra poca distancia?
    18. ¿Un paseo rápido puede ser útil?
    19. ¿Qué cambia con edad, raza, salud y personalidad?
    20. ¿Cómo evaluar la calidad de un paseo sin convertirlo en una fórmula rígida?

    Alcance

    Este dossier se refiere principalmente a paseos recreativos de perros de compañía. No supone que todas las funciones descritas deban aparecer en cada salida ni que un paseo sustituya necesidades de ejercicio específico, juego, entrenamiento, relaciones sociales o descanso.


    3. Conceptos fundamentales

    3.1 Paseo

    Salida del entorno habitual inmediato en compañía de una persona, generalmente caminando y con algún grado de desplazamiento e interacción ambiental.

    No existe una definición científica universal única.

    3.2 Ejercicio

    Actividad física estructurada o suficientemente sostenida para generar una carga fisiológica.

    Un paseo puede contener ejercicio, pero no todo paseo constituye ejercicio de intensidad relevante.

    3.3 Exploración

    Conducta mediante la cual el animal obtiene información sobre elementos, lugares o cambios en su ambiente.

    3.4 Conducta investigativa

    Interacción dirigida a examinar un estímulo.

    Puede incluir:

    • olfatear;
    • mirar;
    • aproximarse;
    • manipular.

    3.5 Olfacción

    Procesamiento de información química mediante el sistema olfativo.

    3.6 Scent marking / marcaje olfativo

    Depósito de señales químicas, por ejemplo mediante orina, asociado con comunicación e información social.

    3.7 Foraging

    Conductas implicadas en búsqueda, localización y obtención de recursos alimentarios.

    No todo olfateo durante un paseo es foraging.

    3.8 Socialización

    Proceso de desarrollo y aprendizaje de respuestas sociales y ambientales apropiadas.

    No es sinónimo de “saludar a todos”.

    3.9 Agencia

    Capacidad para realizar conductas voluntarias, auto-generadas y orientadas a objetivos.

    3.10 Calidad del paseo

    Constructo práctico, no una variable universal validada. Debe inferirse de las oportunidades ofrecidas y la respuesta del individuo.


    4. Evolución

    El movimiento histórico tenía función

    Para los ancestros y poblaciones de vida libre, desplazarse no constituía “hacer cardio” de manera aislada.

    El movimiento servía para:

    • buscar recursos;
    • explorar;
    • encontrar individuos;
    • evitar amenazas;
    • investigar cambios.

    Implicación

    En términos funcionales:

    locomoción + información + decisiones

    solían ocurrir simultáneamente.

    Perro doméstico moderno

    Podemos separar artificialmente esos componentes:

    • caminadora → locomoción;
    • nosework → olfacción;
    • paseo → combinación variable.

    Ninguno sustituye automáticamente al resto.


    5. Domesticación e historia

    Los humanos controlamos:

    • cuándo sale el perro;
    • por dónde;
    • a qué velocidad;
    • cuánto tiempo se detiene;
    • con quién interactúa.

    Esto convierte el paseo en una actividad altamente mediada por decisiones humanas.

    Entorno urbano

    La correa suele ser necesaria por:

    • tráfico;
    • legislación;
    • densidad;
    • seguridad.

    Consecuencia

    La cuestión no es recrear una supuesta “vida natural”, sino diseñar salidas que permitan oportunidades compatibles con el entorno humano.


    6. Etología

    Tinbergen aplicado al paseo

    Causación

    ¿Por qué se detiene?

    Puede ser:

    • olor;
    • información social;
    • eliminación;
    • miedo;
    • novedad;
    • fatiga.

    Ontogenia

    La conducta en paseo cambia con:

    • experiencia;
    • socialización;
    • entrenamiento;
    • edad.

    Función

    Pasear puede facilitar:

    • movilidad;
    • investigación;
    • información;
    • interacción.

    Filogenia

    Los cánidos utilizan múltiples modalidades sensoriales y sociales para interactuar con su ambiente.


    7. Cognición y aprendizaje

    El paseo como flujo de información

    Cada salida contiene:

    • olores;
    • sonidos;
    • personas;
    • vehículos;
    • superficies;
    • perros.

    El perro debe:

    • discriminar;
    • anticipar;
    • aprender;
    • decidir.

    Familiaridad

    Una ruta conocida puede ser:

    • predecible;
    • fácil de afrontar.

    Novedad

    Una ruta nueva puede ofrecer:

    • información;
    • exploración;
    • reto.

    Pero para un perro miedoso puede ser demasiado demandante.

    Aprendizaje

    El paseo puede enseñar:

    • caminar con correa;
    • regresar al responsable;
    • esperar;
    • afrontar cambios;
    • ignorar estímulos.

    8. Desarrollo

    Cachorro

    Objetivos:

    • exploración segura;
    • experiencias positivas;
    • movimiento apropiado;
    • aprendizaje gradual.

    No:

    maximizar distancia.

    Adolescente

    Puede aumentar:

    • exploración;
    • intensidad;
    • interés social.

    Adulto

    La combinación depende del individuo.

    Senior

    Puede necesitar:

    • menor distancia;
    • más tiempo;
    • superficies fáciles;
    • pausas.

    Un paseo corto puede seguir teniendo alto valor sensorial y social.

    Dolor

    Un perro con dolor puede querer investigar pero tolerar menos distancia.

    Esto muestra nuevamente por qué:
    kilómetros ≠ calidad.


    9. Análisis del comportamiento

    Caso 1 — perro se detiene cada pocos metros

    Interpretación humana:

    “no quiere caminar”.

    Posibles funciones:

    • olfatear;
    • evaluar;
    • miedo;
    • dolor;
    • marcaje.

    Hay que distinguir.

    Caso 2 — perro arrastra al responsable

    Puede intervenir:

    • excitación;
    • historia de reforzamiento;
    • miedo;
    • acceso a olores.

    No demuestra:

    “necesita correr más”.

    Caso 3 — perro no saluda

    Puede estar:

    • evitando;
    • indiferente;
    • concentrado en ambiente.

    No significa necesariamente déficit social.


    10. Bienestar

    10.1 Función 1 — Movimiento

    Caminar puede contribuir a:

    • movilidad;
    • fuerza funcional;
    • gasto energético;
    • salud general.

    AAHA recomienda ejercicio diario apropiado a edad, raza y temperamento.

    Pero

    una caminata lenta
    y
    una caminata rápida

    producen cargas distintas.


    10.2 Función 2 — Olfacción

    El olfato es una modalidad sensorial central en el perro.

    Durante el paseo

    puede:

    • detectar novedades;
    • investigar rastros;
    • reconocer información.

    Evidencia directa

    Westgarth et al. (2010):
    286 observaciones;
    olfateo frecuente y relacionado con características del perro y micción.

    Lo que NO demuestra

    que una cantidad exacta de olfateo sea necesaria.


    10.3 Olfacción y bienestar

    Duranton & Horowitz (2019):

    20 perros;
    2 semanas;
    nosework vs heelwork.

    Nosework:
    → cambio hacia juicio más positivo en cognitive bias test.

    Limitación

    nosework ≠ paseo.

    No podemos afirmar:

    “olfatear 20 minutos en un paseo produce el mismo resultado”.


    10.4 Estado de la evidencia olfativa

    Fountain et al. (2025):

    27 estudios.

    Poblaciones:

    • trabajo;
    • refugio;
    • compañía.

    Conclusión

    Mucho sabemos sobre capacidad de detección,
    menos sobre efectos de las actividades olfativas en el bienestar del perro.

    Regla editorial

    No vender “sniffing” como cura universal.


    10.5 Función 3 — Exploración

    Littlewood et al. (2023) incluye exploración inquisitiva entre oportunidades de agencia y adquisición de información.

    Paseo

    ofrece un ambiente variable sobre el cual actuar.

    Ejemplo:

    • elegir qué estímulo investigar;
    • cambiar de superficie;
    • aproximarse.

    10.6 Función 4 — Agencia

    Pequeñas decisiones:

    • olfatear un punto;
    • elegir entre dos direcciones seguras;
    • detenerse;
    • alejarse de un encuentro.

    Importante

    Agencia no exige:

    • ir sin correa;
    • decidir siempre;
    • ignorar seguridad.

    10.7 Función 5 — Información social olfativa

    Siniscalchi et al. (2018):
    la comunicación canina utiliza señales olfativas.

    Marcajes:

    • permanecen en el ambiente;
    • pueden contener información individual/social.

    Evidencia reciente

    Quaranta et al. (2026):
    machos respondieron de forma diferente a olores urinarios sociales de distinto tipo.

    Limitación

    estudio experimental preliminar;
    no convierte el marcaje en necesidad universal.


    10.8 Función 6 — Interacción social directa

    Westgarth et al. (2010):
    durante paseos se observaron interacciones con perros y humanos.

    Perros interactuaron más con perros que con personas desconocidas.

    Correa

    si cualquiera de los perros estaba sujeto:
    → menor probabilidad de interacción.

    Aplicación

    La correa puede utilizarse para evitar encuentros.


    10.9 ¿Todos necesitan saludar?

    No.

    La socialización no significa interacción indiscriminada.

    Riesgos

    • miedo;
    • conflicto;
    • sobreexcitación;
    • enfermedad;
    • incompatibilidad.

    Regla

    La oportunidad social debe adaptarse al individuo.


    10.10 Función 7 — Relación humano-perro

    Pasear crea tiempo compartido.

    Westgarth et al. (2017):
    responsables describieron el paseo como actividad “para el perro” y asociaron su propio disfrute a percibir que el perro disfrutaba.

    Limitación

    estudio cualitativo;
    percepción humana.

    No afirmar

    “cada paseo mejora necesariamente el vínculo”.


    10.11 Función 8 — Eliminación

    Para muchos perros urbanos, el paseo ofrece acceso a:

    • micción;
    • defecación.

    Importante

    si el paseo es la única oportunidad de eliminación,
    su frecuencia adquiere relevancia fisiológica.

    Pero este artículo no prescribe intervalos universales.


    10.12 Función 9 — Habituación y competencia ambiental

    Una exposición apropiada puede permitir al perro aprender sobre:

    • tráfico;
    • personas;
    • superficies;
    • sonidos.

    Pero

    exposición excesiva puede sensibilizar.

    No confundir:

    “sacarlo mucho”
    con
    “hacer exposición de calidad”.


    10.13 La correa como herramienta

    Puede restringir

    • rango;
    • velocidad;
    • interacciones.

    Puede permitir

    • seguridad;
    • acceso a espacios;
    • manejo de distancia.

    Pregunta correcta

    ¿Qué longitud y manejo son seguros y funcionales en este contexto?

    No existe una cifra universal.


    10.14 Paseo rápido

    Puede favorecer:

    • carga física;
    • eficiencia temporal.

    Puede ofrecer menos:

    • pausas;
    • investigación.

    No es “malo”.

    Cumple un objetivo distinto.


    10.15 Paseo exploratorio

    Puede:

    • recorrer poca distancia;
    • incluir muchas pausas;
    • ofrecer información.

    No necesariamente produce alta carga cardiovascular.


    10.16 Paseo social

    Puede priorizar:

    • convivencia;
    • personas;
    • perros conocidos.

    Sólo si el individuo lo valora.


    10.17 Paseo de recuperación

    En perros:

    • senior;
    • post lesión;
    • sensibles;

    puede priorizar:

    • ritmo lento;
    • superficie;
    • comodidad;
    • exploración.

    10.18 No existe un “paseo perfecto”

    Una salida puede priorizar una función.

    Ejemplo semanal

    Un perro podría tener:

    • paseo físico;
    • paseo exploratorio;
    • salida breve de eliminación.

    No es obligatorio dividirlos así.

    Es un modelo conceptual.


    10.19 Por qué kilómetros es una métrica incompleta

    Kilómetros informan:

    • distancia.

    No informan:

    • cuánto olfateó;
    • qué exploró;
    • cómo se sintió;
    • cuánto control tuvo;
    • si sintió dolor;
    • si se recuperó.

    Por tanto

    distancia es un dato,
    no una medida de bienestar.


    10.20 Modelo MEOAS

    Propuesta pedagógica, no escala validada:

    M — Movimiento

    ¿La carga física fue apropiada?

    E — Exploración

    ¿Tuvo oportunidades de investigar?

    O — Olfato

    ¿Pudo utilizar información química?

    A — Agencia

    ¿Pudo tomar algunas decisiones?

    S — Social

    ¿Las interacciones fueron apropiadas?

    Añadir:

    R — Recuperación

    ¿Cómo regresó y se recuperó?


    11. Adiestramiento y manejo

    Correa floja

    Enseñar habilidades facilita:

    • seguridad;
    • acceso;
    • mayor margen.

    Llamada

    Una respuesta fiable puede permitir más libertad en ambientes legalmente y físicamente seguros.

    No entrenar contra toda exploración

    Un heel permanente puede reducir oportunidades de investigar.

    Tampoco permitir caos

    El responsable debe gestionar:

    • tráfico;
    • basura;
    • perros incompatibles;
    • fauna.

    Alternar modos

    Puede enseñarse:

    “junto”
    → desplazamiento dirigido.

    “ve a oler”
    → exploración permitida.

    Esta es una propuesta práctica basada en claridad de contingencias, no un protocolo universal.


    12. Aplicaciones prácticas

    Esto significa que…

    Un paseo de calidad no tiene que ganar una competencia de pasos.

    En la vida cotidiana…

    Preguntar:

    1. ¿qué objetivo tiene esta salida?
    2. ¿necesita movimiento?
    3. ¿necesita explorar?
    4. ¿está cómodo?
    5. ¿qué quiere investigar?
    6. ¿conviene evitar encuentros?
    7. ¿cómo vuelve a casa?

    Un responsable puede observar…

    • interés;
    • olfateo;
    • marcha;
    • rigidez;
    • evitación;
    • recuperación.

    Conviene evitar…

    • arrastrarlo continuamente para cumplir kilómetros;
    • obligar saludos;
    • medir bienestar sólo por cansancio;
    • creer que toda parada es terquedad;
    • permitir olfateo en lugares inseguros.

    Podría ayudar…

    • alternar ritmos;
    • permitir pausas seguras;
    • variar rutas cuando el perro lo tolera;
    • usar señales claras;
    • adaptar duración a salud.

    13. Mitos y controversias

    Mito 1 — “Un paseo se mide por kilómetros”

    Clasificación: contradicho como medida de bienestar.

    Distancia sólo mide desplazamiento.


    Mito 2 — “Si se para a oler, pierde tiempo”

    Clasificación: contradicho como interpretación general.

    Olfatear es conducta investigativa y puede aportar información.


    Mito 3 — “Olfatear relaja siempre al perro”

    Clasificación: evidencia insuficiente como universal.

    La literatura olfativa es todavía limitada.


    Mito 4 — “Todo perro debería saludar a otros perros”

    Clasificación: contradicho como regla.

    La interacción debe individualizarse.


    Mito 5 — “Un paseo lento no cuenta”

    Clasificación: incorrecto.

    Puede cumplir funciones olfativas, exploratorias y de movimiento.


    Mito 6 — “Un paseo rápido es malo”

    Clasificación: incorrecto.

    Puede ser útil para una función física concreta.


    Mito 7 — “Sin correa siempre es mejor”

    Clasificación: contradicho como universal.

    Seguridad y contexto importan.


    Mito 8 — “Pasear sustituye todo el enriquecimiento”

    Clasificación: incorrecto.

    No necesariamente cubre juego, descanso, interacción social adecuada u otras oportunidades.


    Mito 9 — “Más distancia = más bienestar”

    Clasificación: evidencia insuficiente.

    Carga y experiencia son multidimensionales.


    Mito 10 — “El paseo sirve únicamente para hacer ejercicio y hacer del baño”

    Clasificación: contradicho.

    La conducta observada durante paseos incluye investigación ambiental y social.


    14. Estado de la evidencia

    14.1 Westgarth et al. (2010)

    Tipo: estudio observacional + pequeño experimento on/off leash.

    Datos: 286 observaciones; segunda fase n=10.

    Hallazgo: paseos incluyen olfateo, micción e interacciones; la correa redujo probabilidad de interacción directa.

    Limitación: no evaluó bienestar directamente.

    Confianza: alta para descripción del comportamiento; moderada para generalización del efecto de correa.

    Uso: evidencia central sobre funciones múltiples.


    14.2 Duranton y Horowitz (2019)

    Tipo: intervención con cognitive bias.

    Muestra: 20 perros.

    Hallazgo: dos semanas de nosework se asociaron con juicio más positivo que heelwork.

    Limitación: muestra pequeña; nosework estructurado, no paseo.

    Confianza: moderada.

    Uso: olfacción y estado afectivo.


    14.3 Fountain et al. (2025)

    Tipo: scoping review.

    Corpus: 27 estudios.

    Hallazgo: investigación sobre efectos de actividades olfativas en bienestar sigue limitada y heterogénea.

    Limitación: mezcla perros de trabajo, refugio y compañía.

    Confianza: alta para estado del campo.

    Uso: evitar sobreafirmaciones.


    14.4 Amaya et al. (2020)

    Tipo: estudio experimental en refugio.

    Muestra: 60 perros.

    Hallazgo: determinados estímulos olfativos y auditivos modificaron actividad y vocalización.

    Limitación: exposición pasiva a olores; refugio; no paseo.

    Confianza: moderada.

    Uso: sensibilidad conductual a olores.


    14.5 Mellor et al. (2020)

    Tipo: revisión / marco Five Domains.

    Hallazgo: Domain 4 considera interacción voluntaria con ambiente, otros animales y humanos.

    Limitación: marco, no estudio de paseo.

    Confianza: alta como fundamento.


    14.6 Littlewood et al. (2023)

    Tipo: revisión conceptual.

    Hallazgo: exploración inquisitiva e interacción ambiental pueden constituir oportunidades de agencia y adquisición de competencia.

    Limitación: ejemplos no centrados exclusivamente en paseos de perros.

    Confianza: alta conceptual.


    14.7 Siniscalchi et al. (2018)

    Tipo: revisión de comunicación canina.

    Hallazgo: perros utilizan señales visuales, acústicas y olfativas en comunicación.

    Limitación: no evalúa paseos.

    Confianza: alta.


    14.8 Quaranta et al. (2026)

    Tipo: estudio experimental.

    Población: perros machos.

    Hallazgo: respuestas de marcaje y variables fisiológicas cambiaron ante olores urinarios sociales diferentes.

    Limitación: estudio preliminar; población restringida.

    Confianza: moderada.

    Uso: información social olfativa.


    14.9 McEvoy et al. (2022)

    Tipo: revisión sistemática narrativa.

    Corpus: 29 estudios.

    Hallazgo: socialización temprana importa, pero faltan datos de dosis y metodología.

    Limitación: muchos estudios retrospectivos.

    Confianza: moderada-alta.

    Uso: saludar no equivale a socializar.


    14.10 Creevy et al. (2019) — AAHA

    Tipo: guía profesional revisada por pares.

    Hallazgo: ejercicio y estimulación deben individualizarse por etapa vital, raza y temperamento.

    Limitación: no específica para paseos.

    Confianza: alta como guía.


    14.11 Cachon et al. (2023) — COAST

    Tipo: consenso clínico internacional.

    Hallazgo: ejercicio regular apropiado a edad/raza y condición favorece salud musculoesquelética.

    Limitación: manejo de OA, no paseo general.

    Confianza: alta como orientación clínica.


    14.12 Westgarth et al. (2017)

    Tipo: cualitativo.

    Muestra: 26 entrevistas + autoetnografía.

    Hallazgo: responsables construyen el paseo como actividad “para el perro” y su disfrute está relacionado con percibir disfrute del perro.

    Limitación: percepción humana; no mide bienestar canino objetivamente.

    Confianza: moderada para experiencia humana.


    15. Banco de evidencia

    Evidencia 1

    Afirmación: Durante un paseo los perros realizan más conductas que caminar.

    Fuente: Westgarth et al. (2010).

    Nivel de certeza: alto.

    Uso: tesis principal.


    Evidencia 2

    Afirmación: Olfatear es una conducta frecuente e investigativa durante el paseo.

    Fuente: Westgarth et al. (2010).

    Nivel de certeza: alto descriptivo.

    Matiz: frecuencia no demuestra necesidad universal.


    Evidencia 3

    Afirmación: Actividades olfativas pueden modificar indicadores afectivos.

    Fuente: Duranton & Horowitz (2019).

    Nivel de certeza: moderado.

    Matiz: nosework no equivale a paseo.


    Evidencia 4

    Afirmación: La base científica sobre scent activities y bienestar todavía es limitada.

    Fuente: Fountain et al. (2025).

    Nivel de certeza: alto.

    Uso: prevenir mitos.


    Evidencia 5

    Afirmación: Los olores urinarios aportan información social.

    Fuente: Siniscalchi et al. (2018); Quaranta et al. (2026).

    Nivel de certeza: moderado-alto.


    Evidencia 6

    Afirmación: La correa modifica oportunidades de interacción social durante paseos.

    Fuente: Westgarth et al. (2010).

    Nivel de certeza: moderado.

    Matiz: segunda fase sólo n=10.


    Evidencia 7

    Afirmación: Exploración puede considerarse una oportunidad de agencia y adquisición de información.

    Fuente: Littlewood et al. (2023).

    Nivel de certeza: alto conceptual.


    Evidencia 8

    Afirmación: Un paseo puede contribuir a actividad física, pero la carga debe individualizarse.

    Fuente: Creevy et al. (2019); Cachon et al. (2023).

    Nivel de certeza: alto.


    Evidencia 9

    Afirmación: Interacción social directa no debe maximizarse indiscriminadamente.

    Fuente: McEvoy et al. (2022); Westgarth et al. (2010).

    Nivel de certeza: moderado-alto.


    Evidencia 10

    Afirmación: Kilómetros recorridos no constituyen una medida validada de bienestar.

    Fuente: inferencia a partir de la multidimensionalidad descrita en Five Domains y estudios de paseo.

    Nivel de certeza: alto respecto a ausencia de validación.

    Matiz: distancia sigue siendo útil para cuantificar carga física.


    16. Propuesta de estructura del artículo

    H1 — Pasear no es únicamente hacer ejercicio

    Gancho

    “Dos perros pueden recorrer los mismos tres kilómetros y haber tenido paseos completamente diferentes.”


    H2 — ¿Qué ocurre realmente cuando un perro sale a caminar?

    Presentar

    movimiento;
    información;
    decisiones;
    interacciones.


    H2 — Función 1: mover el cuerpo

    Explicar

    actividad física;
    salud;
    individualización.


    H2 — Función 2: oler el mundo

    Evidencia

    Westgarth;
    Fountain;
    Duranton.

    Matiz

    sin dosis universal.


    H2 — Para un perro, un olor también puede ser información social

    Explicar

    marcaje;
    señales químicas.


    H2 — Función 3: explorar y aprender

    Explicar

    novedad;
    competencia;
    agencia.


    H2 — Función 4: tener pequeñas elecciones

    Ejemplos

    pausas;
    direcciones;
    distancias.


    H2 — Función 5: interacción social

    Explicar

    directa e indirecta.

    Matiz

    no obligar saludos.


    H2 — La correa no es el enemigo

    Explicar

    restricción vs seguridad.


    H2 — Paseo físico vs paseo exploratorio

    Comparar

    objetivos diferentes.


    H2 — Por qué kilómetros es una mala métrica única

    Mostrar

    lo que mide
    vs.
    lo que no mide.


    H2 — Cómo evaluar una salida

    Modelo

    Movimiento;
    Exploración;
    Olfato;
    Agencia;
    Social;
    Recuperación.


    H2 — La pregunta final

    No:

    “¿Cuántos kilómetros hizo?”

    Sí:

    “¿Qué oportunidades tuvo este perro durante la salida y cómo respondió a ellas?”


    17. Preguntas todavía abiertas

    1. ¿Cuánto olfateo necesitan perros de compañía?
    2. ¿Qué valor motivacional tiene olfatear durante el paseo?
    3. ¿Cómo cambia por raza o linaje?
    4. ¿Cómo cambia con edad?
    5. ¿Cómo cambia con salud?
    6. ¿Qué diferencia olfateo libre de nosework?
    7. ¿Qué efectos fisiológicos tiene sniffing espontáneo?
    8. ¿Reduce realmente frecuencia cardiaca durante paseos?
    9. ¿Qué longitud de correa optimiza agencia y seguridad?
    10. ¿Cómo medir exploración?
    11. ¿Cómo medir calidad del paseo?
    12. ¿Qué papel tiene novedad de ruta?
    13. ¿Una ruta conocida facilita descanso cognitivo?
    14. ¿Qué frecuencia de rutas nuevas es adecuada?
    15. ¿Cómo afecta el ambiente urbano?
    16. ¿Qué papel tiene contaminación acústica?
    17. ¿Cómo afectan interacciones forzadas con perros?
    18. ¿Qué valor tiene comunicación olfativa sin contacto directo?
    19. ¿Cómo cambia marcaje con sexo y esterilización?
    20. ¿Cómo afecta dolor a olfateo?
    21. ¿Cómo diseñar paseos para seniors?
    22. ¿Qué combinación de ejercicio y exploración es óptima?
    23. ¿Cómo se relaciona el paseo con sueño posterior?
    24. ¿Cómo se relaciona con estrés crónico?
    25. ¿Qué indicadores domésticos predicen un paseo de buena calidad?

    18. Referencias

    Amaya, V., Paterson, M. B. A., & Phillips, C. J. C. (2020). Effects of olfactory and auditory enrichment on the behaviour of shelter dogs. Animals, 10(4), 581. https://doi.org/10.3390/ani10040581

    Cachon, T., Frykman, O., Innes, J. F., Lascelles, B. D. X., Okumura, M., Sousa, P., Staffieri, F., Steagall, P. V., & Van Ryssen, B. (2023). COAST Development Group’s international consensus guidelines for the treatment of canine osteoarthritis. Frontiers in Veterinary Science, 10, 1137888. https://doi.org/10.3389/fvets.2023.1137888

    Creevy, K. E., Grady, J., Little, S. E., Moore, G. E., Strickler, B. G., Thompson, S., & Webb, J. A. (2019). 2019 AAHA Canine Life Stage Guidelines. Journal of the American Animal Hospital Association, 55(6), 267–290. https://doi.org/10.5326/JAAHA-MS-6999

    Duranton, C., & Horowitz, A. (2019). Let me sniff! Nosework induces positive judgment bias in pet dogs. Applied Animal Behaviour Science, 211, 61–66. https://doi.org/10.1016/j.applanim.2018.12.009

    Fountain, J., Fernandez, E. J., McWhorter, T. J., & Hazel, S. J. (2025). The value of sniffing: A scoping review of scent activities for canines. Applied Animal Behaviour Science, 282, 106485. https://doi.org/10.1016/j.applanim.2024.106485

    Littlewood, K. E., Heslop, M. V., & Cobb, M. L. (2023). The agency domain and behavioral interactions: Assessing positive animal welfare using the Five Domains Model. Frontiers in Veterinary Science, 10, 1284869. https://doi.org/10.3389/fvets.2023.1284869

    McEvoy, V., Baqueiro Espinosa, U., Crump, A., & Arnott, G. (2022). Canine socialisation: A narrative systematic review. Animals, 12(21), 2895. https://doi.org/10.3390/ani12212895

    Mellor, D. J., Beausoleil, N. J., Littlewood, K. E., McLean, A. N., McGreevy, P. D., Jones, B., & Wilkins, C. (2020). The 2020 Five Domains Model: Including human–animal interactions in assessments of animal welfare. Animals, 10(10), 1870. https://doi.org/10.3390/ani10101870

    Quaranta, A., d’Ingeo, S., Minunno, M., Straziota, V., Nolè, M., Ventriglia, G., Ceci, E., & Siniscalchi, M. (2026). Decoding dog communication through the physiology and behavior of urine marking. Scientific Reports, 16, 1711. https://doi.org/10.1038/s41598-025-31373-8

    Siniscalchi, M., d’Ingeo, S., Minunno, M., & Quaranta, A. (2018). Communication in dogs. Animals, 8(8), 131. https://doi.org/10.3390/ani8080131

    Westgarth, C., Christley, R. M., Pinchbeck, G. L., Gaskell, R. M., Dawson, S., & Bradshaw, J. W. S. (2010). Dog behaviour on walks and the effect of use of the leash. Applied Animal Behaviour Science, 125(1–2), 38–46. https://doi.org/10.1016/j.applanim.2010.03.007

    Westgarth, C., Christley, R. M., Marvin, G., & Perkins, E. (2017). I walk my dog because it makes me happy: A qualitative study to understand why dogs motivate walking and improved health. International Journal of Environmental Research and Public Health, 14(8), 936. https://doi.org/10.3390/ijerph14080936


    Nota metodológica para el futuro redactor

    Este artículo debe desmontar el mito “paseo = kilómetros” sin caer en el extremo de afirmar que el ejercicio físico es secundario.

    Debe conservar estas distinciones:

    1. paseo ≠ ejercicio puro;
    2. distancia ≠ calidad del paseo;
    3. olfateo espontáneo ≠ nosework estructurado;
    4. olfatear ≠ relajarse siempre;
    5. socialización ≠ saludar a todos los perros;
    6. correa ≠ ausencia total de agencia;
    7. paseo lento ≠ paseo inútil;
    8. paseo rápido ≠ paseo malo;
    9. exploración ≠ falta de obediencia;
    10. una salida no tiene que satisfacer todas las necesidades del perro.

    La frase rectora sugerida es:

    Los kilómetros describen cuánto se desplazó el perro; no describen todo lo que hizo, aprendió, olió, decidió o experimentó durante el paseo.

    Una segunda frase útil:

    Un buen paseo no tiene una única forma: puede priorizar movimiento, exploración, olfato o interacción según lo que ese perro necesite en ese momento.

    El artículo debe cerrar ofreciendo una alternativa al conteo de distancia:

    movimiento + exploración + olfato + agencia + interacción adecuada + recuperación = un marco más completo para pensar el paseo.

    El siguiente artículo del clúster puede profundizar específicamente en olfato: por qué oler importa para un perro y qué sabemos realmente sobre su valor de bienestar.

  • Predictibilidad vs. control (Artículo 8)

    1. Resumen ejecutivo

    Predictibilidad y control son dos propiedades del ambiente que pueden modificar profundamente cómo un animal afronta una situación, pero no son equivalentes. Predictibilidad significa que el perro puede anticipar con cierta fiabilidad qué ocurrirá; control significa que su propia conducta puede modificar de manera predecible lo que ocurrirá. En términos de aprendizaje, la predictibilidad se relaciona especialmente con procesos pavlovianos —una señal anuncia un evento—, mientras que el control se relaciona con procesos operantes —una conducta produce una consecuencia— (Wolfensohn et al., 2026).

    Esta diferencia permite entender por qué dos perros expuestos a un mismo evento pueden experimentar situaciones psicológicamente distintas. Un procedimiento desagradable puede ser inevitable pero estar precedido por una señal fiable; otro puede permitir al perro detenerlo temporalmente mediante una conducta cooperativa. En el primer caso existe predictibilidad; en el segundo, control. Una situación puede además ser predecible y controlable, predecible pero incontrolable, impredecible pero parcialmente controlable, o ambas cosas escasas.

    Dess et al. (1983) manipularon de manera independiente control y predictibilidad de estímulos aversivos en perros. Durante la exposición inicial, los eventos incontrolables generaron mayores elevaciones de cortisol que los controlables, mientras que la predictibilidad no produjo la misma diferencia inmediata. Sin embargo, haber recibido previamente estímulos impredecibles aumentó posteriormente la respuesta de cortisol frente a un nuevo desafío. Los resultados muestran que control y predictibilidad no son dos nombres para el mismo mecanismo.

    Los estudios clásicos sobre incontrolabilidad también dieron origen al concepto de learned helplessness. Maier y Seligman (1976) revisaron experimentos en los que perros expuestos previamente a estímulos inevitables mostraban posteriormente dificultades para aprender respuestas de escape cuando éstas sí estaban disponibles. Investigaciones posteriores refinaron la interpretación neurobiológica y subrayaron la importancia de la controlabilidad en circuitos de respuesta al estrés (Maier & Watkins, 2005). Estos estudios tienen valor mecanístico, pero las técnicas aversivas históricas no constituyen herramientas aceptables de adiestramiento.

    Predictibilidad tampoco equivale simplemente a “hacer todo a la misma hora”. Bassett y Buchanan-Smith (2007) distinguen predictibilidad temporal, cuando un evento sigue un patrón temporal relativamente regular, y predictibilidad señalizada, cuando una señal fiable anuncia que el evento ocurrirá. Para un perro doméstico, tomar la correa, una palabra concreta o una secuencia de acciones puede adquirir valor predictivo aunque el paseo no ocurra exactamente a la misma hora.

    La literatura comparada indica que aumentar predictibilidad puede reducir incertidumbre, pero sus efectos no son uniformemente positivos. En macacos rhesus, Gottlieb et al. (2013) encontraron menos conductas de estrés y anticipación asociadas con algunos eventos cuando éstos eran temporalmente predecibles. Las señales específicas reducían respuestas a pistas ambientales poco fiables, aunque en algunos momentos aumentaban la reactividad hacia el propio estímulo señalizador. Otros trabajos comparados muestran que retrasar un evento muy esperado después de establecer un horario rígido puede prolongar conductas anticipatorias y negativas. Por ello, “rutina rígida siempre es buena” no está respaldado como regla general.

    Bassett y Buchanan-Smith (2007) también advierten que un ambiente completamente predecible y controlable no constituye necesariamente un ideal. Cierta variabilidad y novedad pueden aportar exploración y aprendizaje. Wolfensohn et al. (2026) coincide en que previsibilidad y control son componentes importantes de la respuesta al estrés, pero señala que un ambiente ideal no necesita ser totalmente predecible ni controlable; cierta impredecibilidad manejable puede reducir monotonía.

    La meta práctica no debería ser rigidez, sino incertidumbre manejable. Un ambiente favorable combina:

    1. eventos importantes suficientemente comprensibles;
    2. señales consistentes;
    3. oportunidades de control cuando sean posibles;
    4. pequeñas variaciones que el perro pueda afrontar;
    5. recuperación después de desafíos;
    6. ausencia de falsas señales o contingencias confusas.

    La predictibilidad puede lograrse mediante rutinas flexibles. El paseo no tiene que ocurrir a la misma hora exacta si existe una secuencia clara que anuncia que realmente ocurrirá. Del mismo modo, en cuidado cooperativo el perro puede aprender una señal que anuncia manipulación y una conducta que permite pausarla: predictibilidad y control trabajando juntos.

    La falta de control es especialmente relevante frente a eventos aversivos. Si apartarse, alejarse o interrumpir una conducta nunca cambia lo que sucede, el perro aprende que esas respuestas tienen poca eficacia. Esto no permite diagnosticar “indefensión aprendida” de forma casual, pero sí muestra por qué la controlabilidad es un factor central en ciencia del estrés.

    Existen grandes diferencias individuales. Personalidad, experiencia previa, edad, salud, dolor, deterioro cognitivo y estrategias de afrontamiento modifican la tolerancia a la incertidumbre. El mismo cambio inesperado puede resultar estimulante para un perro y abrumador para otro.

    En refugios también existen datos relevantes. Fernandez et al. (2023) encontraron que un programa automatizado de alimento a intervalos fijos aumentaba actividad y reducía la intensidad sonora general en perros de refugio. Es un resultado compatible con beneficios de una programación predecible, pero no demuestra que todos los horarios fijos mejoren bienestar ni que el mecanismo fuera exclusivamente predictibilidad.

    La evaluación debe combinar conducta y fisiología. Beerda et al. (1997) ya señalaban que ambientes sociales incontrolables o impredecibles podían afectar bienestar y que ningún indicador aislado era suficiente. Revisiones posteriores siguen encontrando una gran variación individual y necesidad de medidas combinadas (Polgár et al., 2019; de Winkel et al., 2024).

    La tesis central será:

    Predictibilidad le permite al perro saber qué va a ocurrir; control le permite descubrir que algo de lo que hace puede cambiar lo que ocurre. Ambas cosas pueden reducir incertidumbre y mejorar afrontamiento, pero buen bienestar no exige una vida rígidamente programada: exige un ambiente comprensible, con señales fiables, opciones reales y suficiente flexibilidad para afrontar cambios manejables.

    2. Pregunta principal

    Pregunta central

    ¿Por qué la predictibilidad y el control afectan el bienestar de un perro y por qué una rutina rígida no es necesariamente la mejor forma de proporcionarlos?

    Preguntas secundarias

    1. ¿Qué es predictibilidad?
    2. ¿Qué es control?
    3. ¿Qué diferencia existe entre ambos?
    4. ¿Qué es predictibilidad temporal?
    5. ¿Qué es predictibilidad señalizada?
    6. ¿Cómo aprende un perro que una señal predice un evento?
    7. ¿Cómo aprende que una conducta controla un resultado?
    8. ¿Cómo influye la incertidumbre sobre el estrés?
    9. ¿Qué ocurre cuando un estresor es inevitable?
    10. ¿Qué sabemos de los experimentos clásicos en perros?
    11. ¿Qué es learned helplessness?
    12. ¿Por qué no debe usarse como etiqueta doméstica casual?
    13. ¿Una rutina fija reduce siempre el estrés?
    14. ¿Qué ocurre cuando una rutina se retrasa?
    15. ¿Pueden las señales ser más útiles que la hora exacta?
    16. ¿Puede una señal aumentar anticipación?
    17. ¿Qué diferencia anticipación positiva de frustración?
    18. ¿Qué grado de variabilidad puede ser beneficioso?
    19. ¿Puede un ambiente excesivamente predecible favorecer aburrimiento?
    20. ¿Qué papel desempeña la agencia?
    21. ¿Qué papel juega la retirada?
    22. ¿Cómo afectan las señales poco fiables?
    23. ¿Cómo influye la personalidad?
    24. ¿Cómo cambia con edad, miedo o dolor?
    25. ¿Cómo construir una rutina flexible?

    3. Conceptos fundamentales

    3.1 Predictibilidad

    Capacidad del animal para anticipar un evento con cierta fiabilidad.

    3.2 Predictibilidad temporal

    Un evento ocurre según un patrón temporal relativamente consistente.

    3.3 Predictibilidad señalizada

    Una señal fiable precede al evento.

    3.4 Control

    La probabilidad de un resultado cambia en función de la conducta del animal.

    3.5 Contingencia

    Relación entre conducta y consecuencia.

    3.6 Incertidumbre

    Falta de información suficiente sobre qué ocurrirá o sobre la eficacia de la propia conducta.

    3.7 Anticipación

    Cambios conductuales o fisiológicos previos a un evento esperado. No es automáticamente positiva ni negativa.

    3.8 Afrontamiento

    Respuestas que permiten manejar una demanda.

    3.9 Flexibilidad

    Capacidad para adaptar conducta a cambios sin deterioro desproporcionado.

    3.10 Learned helplessness

    Conjunto de alteraciones observadas experimentalmente después de exposición a eventos incontrolables, incluida interferencia posterior con aprendizaje de escape. No es una etiqueta diagnóstica simple para perros domésticos.

    4. Evolución

    La capacidad de predecir relaciones y controlar resultados aporta ventajas adaptativas.

    Predecir permite:

    • prepararse;
    • ahorrar energía;
    • evitar amenazas;
    • localizar recursos.

    Controlar permite:

    • escapar;
    • obtener alimento;
    • regular distancia;
    • elegir refugio.

    Un ambiente completamente invariable tampoco representa necesariamente el óptimo. La flexibilidad requiere experiencia con cambios tolerables.

    Principio conceptual:

    regularidad suficiente para aprender + variabilidad suficiente para mantener flexibilidad.

    5. Domesticación e historia

    Los humanos controlan gran parte de los eventos importantes de la vida del perro:

    • alimentación;
    • paseos;
    • visitas;
    • interacción;
    • descanso;
    • acceso exterior;
    • manipulación.

    Por ello, nuestras conductas se convierten en señales.

    Ejemplos:

    • llaves;
    • zapatos;
    • correa;
    • automóvil;
    • preparación de comida.

    Si una señal a veces anuncia un evento y otras veces no, su valor informativo disminuye o puede producir anticipación imprecisa.

    6. Etología

    Tinbergen aplicado

    Causación: predictibilidad depende en gran parte de aprendizaje pavloviano; control, de aprendizaje operante.

    Ontogenia: la historia del perro determina qué señales considera fiables y qué conductas cree eficaces.

    Función: anticipar y controlar facilita afrontamiento.

    Filogenia: detectar contingencias ambientales es una capacidad evolutivamente antigua.

    7. Cognición y aprendizaje

    7.1 Condicionamiento clásico

    Señal → evento.

    Una señal fiable reduce incertidumbre sobre cuándo o qué ocurrirá.

    7.2 Condicionamiento operante

    Conducta → consecuencia.

    El animal descubre que su comportamiento puede modificar el ambiente.

    7.3 Expectativas

    Cuando una expectativa no se cumple pueden aparecer:

    • reajuste;
    • búsqueda;
    • frustración;
    • nuevas conductas.

    7.4 Horario vs señal

    Horario:
    “el paseo ocurre a las 18:00”.

    Señal:
    “la correa y una palabra fiable anuncian salida”.

    Una señal puede conservar predictibilidad incluso si el horario varía.

    7.5 Anticipación

    Puede representar motivación positiva, excitación o frustración. Su intensidad por sí sola no define bienestar.

    8. Desarrollo

    Cachorros

    Se benefician de señales claras y pequeñas variaciones manejables.

    Adolescentes

    Puede ser útil aumentar gradualmente flexibilidad.

    Adultos

    La historia previa determina tolerancia al cambio.

    Seniors

    Deterioro sensorial o cognitivo puede aumentar necesidad de estabilidad y señales claras.

    Dolor o miedo

    Pueden disminuir tolerancia a incertidumbre.

    9. Análisis del comportamiento

    Caso A — horario rígido

    17:45 → el perro comienza a esperar.
    18:00 → normalmente sale.
    Un día sale a las 20:00.

    Posible consecuencia:
    anticipación prolongada y frustración.

    Caso B — señal fiable

    Horario moderadamente variable.
    Señal específica → paseo.

    La información depende menos del reloj.

    Caso C — control

    Perro aparta la cabeza.
    Humano detiene la manipulación.

    La conducta controla un resultado.

    Si el humano continúa, la conducta pierde eficacia.

    10. Bienestar

    10.1 Evidencia directa en perros: Dess et al. (1983)

    18 perros adultos machos.

    Durante la inducción:

    • eventos incontrolables → mayores elevaciones de cortisol;
    • predictibilidad no produjo la misma diferencia inmediata.

    Después:

    • exposición previa a impredecibilidad → mayor respuesta de cortisol ante nuevos estímulos.

    Conclusión: control y predictibilidad tienen efectos separables.

    Limitaciones:

    • paradigma aversivo severo;
    • muestra pequeña;
    • laboratorio histórico.

    10.2 Impredecibilidad y aprendizaje

    Overmier y Wielkiewicz (1983) encontraron que perros expuestos a relaciones impredecibles entre señales y estímulos aversivos tuvieron posteriormente mayor dificultad en una tarea de discriminación/escape.

    Interpretación de los autores: learned irrelevance.

    10.3 Controlabilidad e indefensión

    Maier y Seligman (1976) sintetizaron trabajos sobre déficits posteriores a exposición a eventos incontrolables.

    Maier y Watkins (2005) explicaron mecanismos neurobiológicos que diferencian condiciones controlables e incontrolables.

    No debe extrapolarse a un diagnóstico doméstico simple.

    10.4 Dos tipos de predictibilidad

    Bassett y Buchanan-Smith (2007):

    Temporal: patrón de tiempo.

    Señalizada: un estímulo fiable anuncia el evento.

    Ambas pueden tener efectos diferentes.

    10.5 Evidencia comparada en rutinas

    Gottlieb et al. (2013), 39 macacos:

    • predictibilidad temporal redujo varias conductas de estrés/anticipación;
    • señales fiables redujeron algunas respuestas a pistas ambientales;
    • las señales también aumentaron reactividad en algunos momentos.

    Conclusión: una señal no es automáticamente beneficiosa.

    10.6 Por qué la rigidez puede fallar

    1. Retrasos: una expectativa temporal muy estrecha puede producir anticipación prolongada.
    2. Señales accidentales: ruidos o movimientos pueden generar falsas expectativas.
    3. Poca flexibilidad: el animal practica poco cómo afrontar cambios normales.

    Esto no significa que una rutina regular sea mala; significa que regularidad útil no equivale a rigidez absoluta.

    10.7 Rutinas flexibles

    Mantener:

    • señales;
    • secuencias;
    • seguridad;
    • acceso básico.

    Permitir variación razonable en:

    • horario;
    • ruta;
    • actividades;
    • orden.

    10.8 Predictibilidad sin control

    El perro sabe exactamente que va a ocurrir una manipulación, pero no puede detenerla.

    Tiene información, pero poca influencia.

    10.9 Control sin predictibilidad completa

    Aparece un evento nuevo, pero el perro puede retirarse.

    No anticipó el evento, pero puede modificar su exposición.

    10.10 Predictibilidad + control

    Señal anuncia procedimiento
    +
    conducta del perro puede pedir pausa.

    Este diseño puede ofrecer información y agencia al mismo tiempo.

    10.11 Ni total predictibilidad ni caos

    Wolfensohn et al. (2026) señala que un ambiente ideal no necesita ser totalmente predecible y controlable. Cierta novedad manejable puede ser relevante para evitar monotonía.

    Fórmula:

    seguridad base + variación manejable.

    10.12 Perros de refugio

    Fernandez et al. (2023) encontraron que un programa automatizado de alimento a intervalos fijos:

    • aumentó actividad;
    • redujo inactividad;
    • redujo intensidad sonora general.

    No demuestra que el efecto dependiera sólo de predictibilidad.

    11. Adiestramiento y manejo

    Objetivo

    No crear dependencia de un reloj, sino un ambiente comprensible.

    Señales

    Usar señales específicas para:

    • paseo;
    • manipulación;
    • fin de actividad.

    Control

    Permitir:

    • pausas;
    • retirada;
    • elecciones seguras.

    Variación gradual

    Modificar de manera tolerable:

    • rutas;
    • horarios;
    • duración;
    • actividades.

    Coherencia

    Diferentes personas deberían procurar que señales importantes tengan significados similares.

    12. Aplicaciones prácticas

    Esto significa que…

    Una buena rutina no tiene que ocurrir al minuto.

    En la vida cotidiana…

    Puede ser más útil una señal fiable antes del paseo que exigir siempre una hora exacta.

    Un responsable puede observar…

    • anticipación;
    • frustración;
    • vigilancia;
    • recuperación;
    • flexibilidad ante cambios.

    Conviene evitar…

    • horarios excesivamente rígidos;
    • señales falsas constantes;
    • castigar anticipación;
    • cambiar rutinas abruptamente sin necesidad;
    • diagnosticar “indefensión aprendida” por pasividad.

    Podría ayudar…

    • ventanas horarias;
    • secuencias claras;
    • señales específicas;
    • pequeñas variaciones;
    • opciones;
    • pausas.

    13. Mitos y controversias

    Mito 1 — “Una rutina rígida siempre es buena”

    Clasificación: contradicho como regla universal.

    Mito 2 — “Predictibilidad y control son lo mismo”

    Clasificación: contradicho.

    Mito 3 — “Si puede predecir un evento, ya está bien”

    Clasificación: incorrecto.

    Un evento puede ser predecible y seguir siendo aversivo.

    Mito 4 — “Control significa dejar hacer lo que quiera”

    Clasificación: incorrecto.

    Mito 5 — “Un ambiente totalmente predecible es ideal”

    Clasificación: evidencia insuficiente como universal.

    Mito 6 — “Cualquier cambio genera estrés malo”

    Clasificación: incorrecto.

    Mito 7 — “Si deja de intentar, tiene learned helplessness”

    Clasificación: incorrecto como diagnóstico casual.

    Mito 8 — “Las señales siempre reducen estrés”

    Clasificación: contradicho como regla.

    Mito 9 — “La misma rutina funciona para todos”

    Clasificación: contradicho.

    Mito 10 — “Más control siempre es mejor”

    Clasificación: evidencia insuficiente como universal.

    14. Estado de la evidencia

    14.1 Bassett y Buchanan-Smith (2007)

    Tipo: revisión.
    Hallazgo: distingue predictibilidad temporal y señalizada; los efectos dependen de evento y contexto.
    Limitación: evidencia multiespecie.
    Confianza: alta como marco.
    Uso: base conceptual.

    14.2 Dess et al. (1983)

    Tipo: experimento en perros.
    Muestra: 18 perros machos adultos.
    Hallazgo: incontrolabilidad aumentó cortisol inmediatamente; impredecibilidad aumentó reactividad posterior.
    Limitación: paradigma aversivo histórico.
    Confianza: alta para mecanismo experimental.
    Uso: separar control y predictibilidad.

    14.3 Overmier y Wielkiewicz (1983)

    Tipo: dos replicaciones experimentales en perros.
    Hallazgo: impredecibilidad previa interfirió con aprendizaje posterior.
    Limitación: estímulos aversivos de laboratorio.
    Confianza: alta para paradigma.

    14.4 Maier y Seligman (1976)

    Tipo: revisión teórico-experimental.
    Hallazgo: incontrolabilidad puede producir efectos motivacionales, cognitivos y emocionales.
    Limitación: paradigmas históricos.
    Confianza: alta como base histórica.

    14.5 Maier y Watkins (2005)

    Tipo: revisión neurobiológica.
    Hallazgo: controlabilidad modula circuitos de respuesta al estrés.
    Limitación: mucha evidencia posterior procede de roedores.
    Confianza: alta para mecanismo comparado.

    14.6 Gottlieb et al. (2013)

    Tipo: experimento en 39 macacos.
    Hallazgo: predictibilidad temporal redujo algunas conductas de estrés; señales tuvieron efectos mixtos.
    Limitación: no perros.
    Confianza: moderada para extrapolación.

    14.7 Wolfensohn et al. (2026)

    Tipo: revisión.
    Hallazgo: controlabilidad, predictibilidad, cronicidad, duración y severidad modulan estrés; total predictibilidad no es necesariamente ideal.
    Limitación: literatura animal general.
    Confianza: alta como síntesis actual.

    14.8 Beerda et al. (1997)

    Tipo: revisión canina.
    Hallazgo: ambientes incontrolables o impredecibles pueden afectar welfare; indicadores requieren contexto.
    Confianza: moderada-alta.

    14.9 Fernandez et al. (2023)

    Tipo: diseño de reversión en perros de refugio.
    Hallazgo: entrega de alimento a tiempo fijo modificó actividad y redujo intensidad sonora general.
    Limitación: efecto no atribuible exclusivamente a predictibilidad.
    Confianza: moderada.

    14.10 de Winkel et al. (2024)

    Tipo: revisión sistemática.
    Corpus: 39 estudios.
    Hallazgo: gran diversidad de conductas usadas para inferir welfare/emoción; pocas herramientas suficientemente validadas.
    Confianza: alta para estado metodológico.

    15. Banco de evidencia

    Evidencia 1

    Afirmación: Predictibilidad y control son mecanismos distintos.
    Fuente: Dess et al. (1983).
    Nivel de certeza: alto en paradigma experimental.
    Matiz: no extrapolar magnitud directamente al hogar.

    Evidencia 2

    Afirmación: Predictibilidad puede basarse en tiempo o señales.
    Fuente: Bassett & Buchanan-Smith (2007).
    Nivel de certeza: alto conceptual.

    Evidencia 3

    Afirmación: Incontrolabilidad puede aumentar respuestas fisiológicas agudas.
    Fuente: Dess et al. (1983).
    Nivel de certeza: alto experimental.

    Evidencia 4

    Afirmación: Impredecibilidad previa puede modificar respuestas posteriores.
    Fuente: Dess et al. (1983); Overmier & Wielkiewicz (1983).
    Nivel de certeza: alto en paradigmas históricos.

    Evidencia 5

    Afirmación: Horarios predecibles pueden reducir algunas conductas anticipatorias.
    Fuente: Gottlieb et al. (2013).
    Nivel de certeza: moderado por extrapolación.

    Evidencia 6

    Afirmación: Señales fiables no siempre producen sólo efectos positivos.
    Fuente: Gottlieb et al. (2013).
    Nivel de certeza: moderado.

    Evidencia 7

    Afirmación: Total predictibilidad no es necesariamente un ideal de bienestar.
    Fuente: Bassett & Buchanan-Smith (2007); Wolfensohn et al. (2026).
    Nivel de certeza: moderado-alto conceptual.

    Evidencia 8

    Afirmación: Respuestas a incertidumbre dependen del individuo.
    Fuente: Beerda et al. (1997); Wolfensohn et al. (2026).
    Nivel de certeza: alto.

    Evidencia 9

    Afirmación: Anticipación no tiene una valencia única.
    Fuente: literatura comparada sobre predictibilidad.
    Nivel de certeza: moderado.

    Evidencia 10

    Afirmación: Programación temporal de alimento puede modificar conducta de perros de refugio.
    Fuente: Fernandez et al. (2023).
    Nivel de certeza: moderado.

    16. Propuesta de estructura del artículo

    H1 — Predictibilidad vs. control: dos cosas que no son lo mismo

    H2 — Predictibilidad: poder anticipar

    Explicar tiempo y señales.

    H2 — Control: descubrir que tu conducta importa

    Explicar contingencia.

    H2 — Un experimento clásico en perros que separó ambas cosas

    Dess et al. (1983).

    H2 — ¿Por qué la incertidumbre puede aumentar estrés?

    Preparación, expectativas y recuperación.

    H2 — ¿Por qué el control puede amortiguarlo?

    Afrontamiento y agencia.

    H2 — Rutina no significa reloj

    Horario exacto vs. señales fiables.

    H2 — El problema de las rutinas demasiado rígidas

    Anticipación, retraso y frustración.

    H2 — Señales: útiles, pero sólo si significan algo

    Fiabilidad y falsas señales.

    H2 — Ni caos ni vida programada al minuto

    base predecible + opciones + variación manejable.

    H2 — Cómo construir una rutina flexible

    1. señales consistentes;
    2. ventanas horarias;
    3. pequeños cambios;
    4. control donde sea seguro;
    5. recuperación.

    H2 — La pregunta final

    No:

    “¿Tiene una rutina perfecta?”

    Sí:

    “¿Entiende suficiente de su ambiente y puede influir sobre algunas cosas importantes?”

    17. Preguntas todavía abiertas

    1. ¿Qué nivel de predictibilidad es óptimo para perros?
    2. ¿Qué eventos se benefician más de señales?
    3. ¿Qué eventos se benefician más de horarios?
    4. ¿Qué grado de variabilidad previene aburrimiento?
    5. ¿Cómo medir intolerancia a incertidumbre?
    6. ¿Cómo cambia con personalidad?
    7. ¿Cómo cambia con edad?
    8. ¿Cómo cambia con dolor?
    9. ¿Qué señales generan anticipación excesiva?
    10. ¿Cómo afectan retrasos en paseos?
    11. ¿Cómo afectan retrasos en comida?
    12. ¿Las ventanas horarias son mejores que horas fijas?
    13. ¿Cómo medir percepción de control?
    14. ¿Cuánto control necesita un perro?
    15. ¿Qué ocurre cuando controlar exige demasiado esfuerzo?
    16. ¿Cómo interactúan control y predictibilidad?
    17. ¿Puede agencia compensar impredecibilidad?
    18. ¿Puede predictibilidad compensar falta de control?
    19. ¿Cómo afecta la vida urbana?
    20. ¿Cómo afecta la separación?
    21. ¿Cómo influyen humanos con reglas diferentes?
    22. ¿Cómo diseñar señales veterinarias?
    23. ¿Cómo evitar señales falsas?
    24. ¿Cómo enseñar flexibilidad?
    25. ¿Qué efecto tiene la rutina sobre sueño?

    18. Referencias

    Bassett, L., & Buchanan-Smith, H. M. (2007). Effects of predictability on the welfare of captive animals. Applied Animal Behaviour Science, 102(3–4), 223–245. https://doi.org/10.1016/j.applanim.2006.05.029

    Beerda, B., Schilder, M. B. H., van Hooff, J. A. R. A. M., & de Vries, H. W. (1997). Manifestations of chronic and acute stress in dogs. Applied Animal Behaviour Science, 52(3–4), 307–319. https://doi.org/10.1016/S0168-1591(96)01131-8

    Dess, N. K., Linwick, D., Patterson, J., Overmier, J. B., & Levine, S. (1983). Immediate and proactive effects of controllability and predictability on plasma cortisol responses to shocks in dogs. Behavioral Neuroscience, 97(6), 1005–1016. https://doi.org/10.1037/0735-7044.97.6.1005

    de Winkel, T., van der Steen, S., Enders-Slegers, M.-J., Griffioen, R., Haverbeke, A., Groenewoud, D., & Hediger, K. (2024). Observational behaviors and emotions to assess welfare of dogs: A systematic review. Journal of Veterinary Behavior, 72, 1–17. https://doi.org/10.1016/j.jveb.2023.12.007

    Fernandez, E. J., Anderson, W., & Kowalski, A. (2023). Evaluation of an automated response-independent schedule on the behavioral welfare of shelter dogs. Journal of the Experimental Analysis of Behavior, 120(1), 50–61. https://doi.org/10.1002/jeab.849

    Gottlieb, D. H., Coleman, K., & McCowan, B. (2013). The effects of predictability in daily husbandry routines on captive rhesus macaques (Macaca mulatta). Applied Animal Behaviour Science, 143(2–4), 117–127. https://doi.org/10.1016/j.applanim.2012.10.010

    Maier, S. F., & Seligman, M. E. P. (1976). Learned helplessness: Theory and evidence. Journal of Experimental Psychology: General, 105(1), 3–46.

    Maier, S. F., & Watkins, L. R. (2005). Stressor controllability and learned helplessness: The roles of the dorsal raphe nucleus, serotonin, and corticotropin-releasing factor. Neuroscience & Biobehavioral Reviews, 29(4–5), 829–841. https://doi.org/10.1016/j.neubiorev.2005.03.021

    Overmier, J. B., & Wielkiewicz, R. M. (1983). On unpredictability as a causal factor in “learned helplessness”. Learning and Motivation, 14(3), 324–337. https://doi.org/10.1016/0023-9690(83)90020-6

    Polgár, Z., Blackwell, E. J., & Rooney, N. J. (2019). Assessing the welfare of kennelled dogs—A review of animal-based measures. Applied Animal Behaviour Science, 213, 1–13. https://doi.org/10.1016/j.applanim.2019.02.013

    Wolfensohn, S. E., Baumans, V., van der Staay, F. J., & Arndt, S. S. (2026). Implications of stress for animal welfare and animal-based research. Laboratory Animals. Advance online publication. https://doi.org/10.1177/00236772251396310

  • Ejercicio no significa simplemente cansar al perro (Artículo 9)

    1. Resumen ejecutivo

    La actividad física cumple funciones importantes en la salud y el bienestar del perro, pero su objetivo no puede reducirse a “cansarlo”. El ejercicio influye sobre condición cardiovascular, masa muscular, movilidad, función articular, metabolismo, composición corporal, capacidad funcional y, probablemente, aspectos de envejecimiento cognitivo. Sin embargo, la evidencia disponible no respalda una fórmula universal del tipo “más ejercicio = mejor bienestar”, ni permite afirmar que un perro físicamente exhausto sea necesariamente un perro satisfecho.

    Una distinción básica es necesaria. Actividad física incluye cualquier movimiento corporal que incremente el gasto energético. Ejercicio suele referirse a actividad física estructurada, repetida o planificada con un objetivo concreto. Condicionamiento físico busca adaptaciones específicas —resistencia, fuerza, potencia, movilidad, coordinación— mediante exposición progresiva. Juego, exploración y paseo pueden incluir actividad física, pero también cumplen funciones cognitivas, sensoriales y sociales que no pueden reducirse a gasto energético.

    La literatura veterinaria considera el ejercicio regular un componente importante de salud. Las guías de ciclo vital de la American Animal Hospital Association (AAHA) recomiendan actividad diaria y estimulación apropiadas para edad, raza y temperamento, enfatizando que las necesidades deben individualizarse. Las recomendaciones internacionales COAST para osteoartritis canina también destacan los beneficios del ejercicio para salud musculoesquelética, fuerza y función, pero insisten en que debe ser apropiado para raza, etapa vital y condición del paciente y que la carga debe progresarse gradualmente. Actividades de alto impacto, cambios bruscos de dirección o cargas repentinas son especialmente problemáticas en perros no acondicionados (Cachon et al., 2023).

    La investigación sobre actividad física a gran escala confirma que no todos los perros presentan el mismo patrón. Lee et al. (2022), utilizando datos del Dog Aging Project, encontraron que la actividad disminuía con la edad y variaba con tamaño corporal, ambiente y características del responsable. Los perros mayores eran menos activos en promedio; los perros rurales más activos que los urbanos o suburbanos, especialmente a edades jóvenes; y los perros grandes presentaban más actividad que los pequeños. Estos resultados describen poblaciones, no necesidades prescriptivas, pero demuestran que “todos necesitan X minutos” simplifica excesivamente una realidad heterogénea.

    La edad modifica tanto capacidad como objetivos. En cachorros, movimiento espontáneo, exploración y actividad apropiada forman parte del desarrollo, pero el aparato locomotor aún está madurando. Un estudio prospectivo en 501 perros de cuatro razas grandes encontró que subir escaleras durante los primeros tres meses se asociaba con mayor riesgo radiográfico de displasia de cadera, mientras que ejercicio libre sobre terreno blando y moderadamente irregular se asociaba con menor riesgo (Krontveit et al., 2012). El hallazgo no debe generalizarse a todas las razas ni transformarse en reglas universales sobre minutos de ejercicio; muestra que tipo de carga importa tanto como cantidad.

    En perros adultos sanos, el ejercicio contribuye al mantenimiento de la función física, pero la investigación canina específica sobre “dosis óptima” es todavía limitada. Una revisión de estudios fisiológicos de ejercicio en perros concluyó que las respuestas dependen de modalidad, intensidad y duración, y que hacen falta programas científicos mejor caracterizados (Kim et al., 2021). Esto contrasta con la abundancia de recomendaciones populares que asignan tiempos exactos según raza sin una base experimental equivalente.

    En perros mayores, la actividad adecuada puede ayudar a mantener movilidad y masa muscular. Frye et al. (2022) señalan que sedentarismo, obesidad y sarcopenia suelen interactuar en geriatría canina y que el ejercicio dirigido debe formar parte de programas individualizados. En una muestra de 11,574 perros de 6 a 18 años del Dog Aging Project, Bray et al. (2023) encontraron que mayor actividad física reportada se asociaba con menor severidad de signos de disfunción cognitiva y menor probabilidad de superar el umbral clínico. Sin embargo, el diseño fue observacional y transversal: perros con mejor cognición pueden ser más activos, por lo que no puede inferirse que aumentar ejercicio prevenga por sí solo demencia canina.

    La salud modifica radicalmente la dosis adecuada. En osteoartritis, el ejercicio no se elimina necesariamente: puede adaptarse. Las guías COAST recomiendan programas individualizados, regulares y modificados según capacidad, dolor y estadio de enfermedad. El objetivo puede ser conservar fuerza, movilidad, equilibrio y resistencia, no “agotar energía”. En rehabilitación geriátrica, incluso la capacidad de levantarse, caminar distancias cortas, explorar o jugar puede constituir un objetivo funcional significativo (Frye et al., 2022).

    El ejercicio también interactúa con el peso corporal, aunque no sustituye una estrategia nutricional cuando existe obesidad. En un ensayo clínico aleatorizado de 13 perros con sobrepeso, aumentar la actividad física al menos un tercio incrementó la actividad vigorosa, pero no produjo una reducción significativa de peso comparable a la restricción calórica. La dieta produjo una pérdida mediana aproximada del 10% del peso inicial, frente a alrededor del 2% en el grupo de actividad (German et al., 2019). Esto demuestra que “hacerlo correr más” no es una estrategia suficiente para cualquier problema metabólico.

    En el ámbito conductual, la creencia “cánsalo y se portará bien” tiene poco respaldo científico como principio general. Clark et al. (1997) asignaron 40 beagles de laboratorio a condiciones con y sin ejercicio durante 12 semanas. El programa de ejercicio no produjo grandes beneficios fisiológicos o conductuales y no evitó el desarrollo de conductas anormales en ese contexto de alojamiento. En perros de refugio, Protopopova et al. (2018) compararon ejercicio adicional e interacción tranquila en 16 perros. Ambas intervenciones modificaron la conducta, pero inmediatamente después del ejercicio los perros mostraron más movimiento repetido de ida y vuelta en el kennel. Por tanto, ejercicio adicional no produjo simplemente “calma por cansancio”.

    Estos estudios no demuestran que ejercicio carezca de beneficios conductuales. Demuestran algo más útil: actividad física no es sinónimo de enriquecimiento total, regulación emocional ni tratamiento de problemas conductuales. Un perro que ladra por miedo, destruye por ansiedad relacionada con separación, reacciona por dolor o tira de la correa por aprendizaje no necesariamente resolverá la causa mediante mayor fatiga física.

    También debemos distinguir fatiga de satisfacción de necesidades. Fatiga significa reducción temporal de capacidad para producir trabajo físico. Un perro puede estar fatigado y seguir:

    • frustrado;
    • asustado;
    • dolorido;
    • privado de sueño;
    • sobreestimulado.

    Del mismo modo, un paseo lento con exploración y olfacción puede generar menor gasto energético que correr, pero ofrecer información ambiental y oportunidades conductuales diferentes. El valor de una actividad debe evaluarse por su función, no sólo por cuántas calorías consume o cuánto “cansa”.

    El riesgo de exceso de ejercicio también es real. El ejercicio es una causa importante de enfermedad relacionada con calor en perros. Carter et al. (2024) señalan que el ejercicio fue el desencadenante en 74% de los casos de enfermedad por calor atendidos en atención primaria en estudios británicos previos. En su investigación con perros de canicross, la temperatura corporal continuó aumentando durante los primeros cinco minutos posteriores al ejercicio en aproximadamente una cuarta parte de los perfiles registrados. Intensidad, ambiente, morfología, acondicionamiento y recuperación deben formar parte de la prescripción.

    La carga debe pensarse en varias dimensiones:

    1. frecuencia — cuántas sesiones;
    2. intensidad — cuán exigente es;
    3. duración — cuánto dura;
    4. tipo — caminar, correr, nadar, saltar, jugar;
    5. impacto — fuerzas aplicadas al sistema musculoesquelético;
    6. terreno — superficie y desnivel;
    7. temperatura/ambiente;
    8. estado del perro — edad, dolor, condición física, salud y recuperación.

    Esta estructura es superior a preguntar solamente “¿cuántos minutos debe caminar?”.

    Finalmente, un perro físicamente apto puede requerir más actividad para alcanzar una misma carga fisiológica que un perro sedentario, mientras que un perro no acondicionado puede lesionarse con una actividad que otro tolera fácilmente. El condicionamiento es una adaptación progresiva. Las recomendaciones COAST enfatizan que las actividades de alto impacto y carga súbita deben evitarse en perros no acondicionados, y los textos contemporáneos de ejercicio terapéutico señalan que la progresión debe considerar edad, comorbilidades, fuerza y nivel inicial de acondicionamiento.

    La tesis central del futuro artículo será:

    El objetivo del ejercicio no es dejar al perro sin energía. Es mantener y desarrollar una capacidad física compatible con su edad, salud y vida cotidiana, mientras el resto de sus necesidades —exploración, descanso, seguridad, interacción y estimulación— se satisfacen por sus propias vías. Un perro exhausto no es necesariamente un perro satisfecho.


    2. Pregunta principal

    Pregunta central

    ¿Qué función cumple realmente la actividad física en el bienestar de un perro y por qué “cansarlo” no es un objetivo suficiente?

    Preguntas secundarias

    1. ¿Qué diferencia actividad física de ejercicio?
    2. ¿Qué diferencia ejercicio de condicionamiento?
    3. ¿Qué función fisiológica tiene el movimiento?
    4. ¿Qué adaptaciones produce el ejercicio?
    5. ¿Qué significa intensidad?
    6. ¿Qué significa carga?
    7. ¿Qué función tiene la recuperación?
    8. ¿Existe una cantidad universal de ejercicio?
    9. ¿Cómo cambia con la edad?
    10. ¿Cómo cambia con raza y tamaño?
    11. ¿Cómo cambia con condición física?
    12. ¿Cómo cambia con dolor?
    13. ¿Cómo cambia con osteoartritis?
    14. ¿Qué ejercicio necesitan los perros mayores?
    15. ¿Qué sabemos sobre ejercicio en cachorros?
    16. ¿Más ejercicio reduce problemas conductuales?
    17. ¿Puede aumentar excitación?
    18. ¿Qué diferencia fatiga de relajación?
    19. ¿Qué diferencia fatiga de satisfacción?
    20. ¿Qué relación existe entre ejercicio y cognición?
    21. ¿Qué relación existe entre ejercicio y obesidad?
    22. ¿Qué riesgos tiene el exceso?
    23. ¿Qué papel tiene la temperatura?
    24. ¿Cómo sabemos si la dosis fue apropiada?
    25. ¿Cómo se individualiza un plan?

    Alcance

    Este dossier aborda perros de compañía. La evidencia de perros deportivos, de trabajo, de refugio, laboratorio y pacientes ortopédicos se utiliza cuando aporta mecanismos relevantes, pero se indican las limitaciones de extrapolación.


    3. Conceptos fundamentales

    3.1 Actividad física

    Cualquier movimiento corporal que incremente gasto energético respecto al reposo.

    Incluye:

    • caminar;
    • correr;
    • jugar;
    • explorar;
    • subir;
    • nadar.

    3.2 Ejercicio

    Actividad física relativamente planificada o estructurada con un propósito.

    Ejemplos:

    • caminar 30 minutos;
    • carrera;
    • natación terapéutica;
    • ejercicios de fuerza.

    3.3 Condicionamiento

    Proceso de generar adaptaciones mediante carga progresiva.

    Puede trabajar:

    • resistencia;
    • fuerza;
    • potencia;
    • velocidad;
    • movilidad;
    • coordinación.

    3.4 Fitness / condición física

    Capacidad funcional para realizar una tarea con tolerancia adecuada.

    3.5 Fatiga

    Disminución temporal de la capacidad de mantener rendimiento físico.

    No equivale a:

    • relajación;
    • satisfacción;
    • bienestar.

    3.6 Intensidad

    Qué tan demandante es la actividad respecto a la capacidad del perro.

    La misma velocidad puede representar intensidades diferentes para perros distintos.

    3.7 Duración

    Tiempo de exposición a la actividad.

    3.8 Frecuencia

    Número de sesiones dentro de un periodo.

    3.9 Impacto

    Magnitud y naturaleza de las fuerzas aplicadas al sistema musculoesquelético.

    3.10 Recuperación

    Periodo en el que sistemas fisiológicos vuelven hacia valores basales y ocurre adaptación.

    3.11 Sobrecarga progresiva

    Incremento gradual del estímulo para promover adaptación.

    3.12 Desacondicionamiento

    Pérdida de adaptaciones por inactividad.


    4. Evolución

    Los perros descienden de cánidos adaptados para desplazarse, explorar y buscar recursos.

    Sin embargo:

    “los cánidos se movían mucho”
    no implica
    “todo perro moderno debe correr hasta agotarse”.

    Función evolutiva del movimiento

    Movimiento permitía:

    • buscar alimento;
    • explorar;
    • desplazarse;
    • interactuar;
    • evitar amenazas.

    Importante

    Actividad física y conducta exploratoria estaban integradas.

    En el hogar moderno podemos separarlas artificialmente:

    correr en caminadora

    explorar un entorno.

    Ambas pueden producir movimiento, pero no cumplen todas las mismas funciones.


    5. Domesticación e historia

    La selección humana produjo enormes diferencias en:

    • tamaño;
    • estructura corporal;
    • velocidad;
    • resistencia;
    • función.

    Un galgo, un bulldog y un perro pastor no poseen la misma morfología ni la misma tolerancia térmica o biomecánica.

    Funciones históricas

    Algunos linajes fueron seleccionados para:

    • resistencia;
    • sprint;
    • pastoreo;
    • cobro;
    • rastreo;
    • tiro.

    Precaución

    La historia de raza puede orientar hipótesis de actividad, pero no prescribe una dosis individual.


    6. Etología

    Tinbergen aplicado

    Causación

    ¿Por qué se mueve el perro?

    Puede ser:

    • exploración;
    • juego;
    • búsqueda;
    • excitación;
    • huida;
    • hábito;
    • ejercicio impuesto.

    Ontogenia

    Actividad cambia con:

    • crecimiento;
    • aprendizaje;
    • edad;
    • enfermedad.

    Función

    Puede servir para:

    • localizar recursos;
    • interacción social;
    • exploración;
    • mantenimiento físico.

    Filogenia

    Predisposiciones varían entre linajes, pero no determinan exactamente la necesidad individual.


    7. Cognición y aprendizaje

    Actividad no es sólo gasto energético

    Durante un paseo el perro puede:

    • aprender;
    • explorar;
    • resolver;
    • obtener información olfativa.

    Ejercicio repetitivo

    Puede producir adaptación física sin proporcionar la misma riqueza cognitiva.

    Excitación

    Actividades intensas pueden aumentar temporalmente:

    • frecuencia cardiaca;
    • activación;
    • motivación.

    Por tanto:

    terminar una carrera jadeando no equivale a “estar calmado”.

    Aprendizaje

    Si el perro siempre recibe actividad intensa cuando muestra excitación:
    conducta excitada
    → ejercicio.

    Esa contingencia puede tener efectos conductuales que deben analizarse, no asumirse.


    8. Desarrollo

    8.1 Cachorros

    El sistema musculoesquelético continúa en desarrollo.

    Evidencia

    Krontveit et al. (2012):

    • 501 perros;
    • Newfoundland, Labrador Retriever, Leonberger e Irish Wolfhound.

    Subir escaleras 0–3 meses:
    → asociado con mayor riesgo radiográfico de displasia.

    Ejercicio libre en terreno blando/moderadamente irregular:
    → asociado con menor riesgo.

    Limitación

    No universalizar a:

    • todas las razas;
    • todo ejercicio;
    • todos los cachorros.

    Conclusión

    tipo de carga importa.


    8.2 Adultos

    Objetivos:

    • mantener condición;
    • salud cardiovascular;
    • fuerza;
    • movilidad.

    La dosis depende de:

    • estilo de vida;
    • raza;
    • salud;
    • condición inicial.

    8.3 Seniors

    Lee et al. (2022):
    la actividad disminuye con edad.

    Frye et al. (2022):
    sarcopenia, obesidad y sedentarismo pueden interactuar.

    Objetivo senior

    No “cansar”.

    Sí:

    • preservar función;
    • mantener movilidad;
    • favorecer masa muscular;
    • sostener independencia.

    8.4 Cognición senior

    Bray et al. (2023):

    11,574 perros de 6–18 años.

    Mayor actividad:
    → asociada con menor severidad de CCD y menor odds de umbral clínico.

    Limitación clave

    Estudio transversal.

    Posible causalidad inversa:
    perros cognitivamente sanos
    → más activos.


    9. Análisis del comportamiento

    Caso A — perro hiperactivo en casa

    Respuesta popular:
    “hay que cansarlo”.

    Posibles variables:

    • falta de sueño;
    • frustración;
    • aprendizaje;
    • ansiedad;
    • excitación;
    • dolor;
    • necesidad de exploración.

    Ejercicio puede ayudar a una parte,
    pero no identifica la causa.


    Caso B — reactividad

    Más carrera no necesariamente modifica:

    • miedo;
    • distancia crítica;
    • asociación emocional.

    Caso C — destrucción al quedarse solo

    Cansarlo antes de salir no constituye por sí mismo tratamiento de ansiedad relacionada con separación.


    Caso D — perro que termina agotado

    Preguntar:

    • ¿se recupera?
    • ¿muestra dolor?
    • ¿puede descansar?
    • ¿fue voluntaria la intensidad?

    10. Bienestar

    10.1 Beneficios físicos

    La literatura veterinaria apoya funciones en:

    • mantenimiento muscular;
    • movilidad;
    • capacidad cardiovascular;
    • función articular;
    • composición corporal.

    La magnitud específica varía según programa y población.


    10.2 Desuso también tiene costos

    Millis y Ciuperca (2015):
    reducción de carga produce atrofia de:

    • músculo;
    • hueso;
    • tendón;
    • ligamento;
    • cartílago.

    Por tanto:
    evitar movimiento completamente tampoco es bienestar óptimo.


    10.3 Osteoartritis

    Cachon et al. (2023):

    Recomendaciones

    • ejercicio regular;
    • apropiado a edad/raza;
    • adaptado al paciente;
    • progresión;
    • evitar carga brusca en no acondicionados.

    Implicación

    OA:
    ≠ reposo absoluto.

    Pero:
    ≠ actividad ilimitada.


    10.4 Edad e individualidad

    AAHA:
    ejercicio y estimulación deben adaptarse a:

    • edad;
    • raza;
    • temperamento;
    • estado de salud.

    No ofrece una cifra universal.


    10.5 Intensidad

    Una caminata puede ser:

    baja intensidad para un atleta
    pero
    alta para un perro con insuficiencia cardiaca u OA avanzada.

    Regla

    Intensidad es relativa al individuo.


    10.6 Duración

    Una sesión larga no es automáticamente mejor que varias cortas.

    La evidencia canina para dosis óptimas universales es limitada.


    10.7 Frecuencia

    Adaptaciones requieren regularidad.

    COAST recomienda consistencia, pero ajustada a etapa vital.


    10.8 Impacto

    Ejemplos de mayor impacto:

    • saltos;
    • giros;
    • sprint;
    • frenado.

    Riesgo depende de:

    • técnica;
    • superficie;
    • acondicionamiento;
    • morfología.

    10.9 Actividad y peso

    German et al. (2019):

    13 perros con sobrepeso.

    Aumento de actividad ≥1/3:
    → aumentó actividad vigorosa.

    Pero:
    → no logró pérdida significativa comparable a restricción calórica.

    Conclusión

    Ejercicio importa,
    pero no sustituye nutrición.


    10.10 Actividad y cognición

    Bray et al. (2023):

    actividad asociada con mejores resultados cognitivos.

    Estado de evidencia

    Asociación fuerte;
    causalidad no establecida.


    10.11 Ejercicio y conducta: evidencia antigua de laboratorio

    Clark et al. (1997):

    40 beagles.

    20 min, 3 veces/semana, 12 semanas.

    Resultado

    Pocos efectos significativos.

    Ejercicio no evitó desarrollo de conductas anormales.

    Limitación

    Laboratorio:
    no extrapolar directamente a hogares.

    Valor

    Desmonta:
    “ejercicio por sí solo resuelve mala conducta”.


    10.12 Refugios: cansar no siempre calma

    Protopopova et al. (2018):

    16 perros.

    Ejercicio adicional:
    → cambios conductuales;
    → inmediatamente después, más movimiento de ida y vuelta en kennel.

    Interpretación

    El ejercicio puede modificar activación,
    no simplemente reducirla.

    Limitación

    Refugio y muestra pequeña.


    10.13 Fatiga ≠ bienestar

    Un perro exhausto puede estar:

    • dolorido;
    • sobrecalentado;
    • sobreestimulado;
    • frustrado.

    Por tanto

    “ya no se mueve”
    no es una medida de bienestar.


    10.14 Ejercicio ≠ enriquecimiento total

    La actividad física no sustituye:

    • olfato;
    • exploración;
    • elección;
    • interacción social;
    • descanso.

    10.15 Recuperación

    Después de actividad observar:

    • respiración;
    • temperatura;
    • postura;
    • movilidad;
    • disposición a descansar;
    • recuperación al día siguiente.

    Mala recuperación

    puede indicar:

    • dosis excesiva;
    • falta de condición;
    • dolor;
    • enfermedad.

    10.16 Temperatura

    Carter et al. (2024):

    52 perros de canicross;
    115 perfiles de enfriamiento.

    24.4%:
    temperatura siguió aumentando durante primeros 5 minutos post ejercicio.

    Implicación

    Parar la actividad

    haber terminado la carga térmica.


    10.17 Enfermedad por calor

    Ejercicio:
    desencadenante frecuente de HRI canina.

    Riesgo depende de:

    • intensidad;
    • clima;
    • morfología;
    • condición;
    • enfriamiento.

    10.18 Condicionamiento

    Un perro condicionado tolera cargas diferentes.

    Progresión

    Estímulo
    → recuperación
    → adaptación.

    Sin recuperación:
    → mayor riesgo de fatiga/lesión.


    10.19 Modelo FITT ampliado para perros

    F — Frequency

    cuántas veces.

    I — Intensity

    qué tan exigente.

    T — Time

    duración.

    T — Type

    tipo de actividad.

    Añadir:

    I — Impact

    impacto biomecánico.

    E — Environment

    calor, superficie, altitud.

    R — Recovery

    recuperación.

    D — Dog

    edad, salud, morfología, condición.

    Esta propuesta es pedagógica, no una escala clínica validada.


    11. Adiestramiento y manejo

    Ejercicio no sustituye entrenamiento

    Un perro puede estar físicamente cansado y seguir sin haber aprendido:

    • caminar con correa;
    • relajarse;
    • venir al llamado.

    Ejercicio no sustituye modificación emocional

    Miedo requiere:

    • manejo;
    • aprendizaje;
    • exposición apropiada.

    Enseñar descanso

    Algunos perros se benefician de aprender contextos de baja activación.

    Preparar actividad

    En actividad intensa:

    • progresión;
    • calentamiento;
    • acondicionamiento.

    Después

    • recuperación;
    • agua;
    • temperatura segura;
    • descanso.

    12. Aplicaciones prácticas

    Esto significa que…

    El objetivo no debería ser:

    “¿Cómo lo dejo agotado?”

    Sino:

    “¿Qué actividad le ayuda a mantenerse funcional y satisface parte de sus necesidades sin exceder su capacidad?”

    En la vida cotidiana

    Preguntar:

    1. ¿qué edad tiene?
    2. ¿está sano?
    3. ¿está acondicionado?
    4. ¿qué intensidad tolera?
    5. ¿qué actividad disfruta?
    6. ¿cómo se recupera?
    7. ¿qué temperatura hace?
    8. ¿qué otras necesidades necesita cubrir?

    Un responsable puede observar…

    • marcha;
    • jadeo;
    • motivación;
    • recuperación;
    • rigidez posterior;
    • sueño;
    • cambios al día siguiente.

    Conviene evitar…

    • ejercicio hasta agotamiento;
    • aumentos bruscos de carga;
    • repetir saltos en perros no acondicionados;
    • usar ejercicio como único tratamiento conductual;
    • entrenar intensamente con calor;
    • forzar a seniors a seguir ritmo de jóvenes.

    Podría ayudar…

    • progresión gradual;
    • mezcla de intensidades;
    • caminatas;
    • exploración;
    • días/periodos de recuperación;
    • valoración veterinaria ante intolerancia.

    13. Mitos y controversias

    Mito 1 — “Perro cansado = perro feliz”

    Clasificación: contradicho como equivalencia.

    Fatiga no mide bienestar.


    Mito 2 — “Cuanto más ejercicio, mejor”

    Clasificación: contradicho como regla universal.

    La dosis debe individualizarse.


    Mito 3 — “El ejercicio arregla problemas de conducta”

    Clasificación: contradicho como principio general.

    Puede modificar actividad, pero no necesariamente la función o emoción causal.


    Mito 4 — “Si todavía quiere correr, puede seguir”

    Clasificación: incorrecto como criterio único.

    Motivación puede superar señales de fatiga o dolor.


    Mito 5 — “Los perros mayores deberían descansar casi todo el día”

    Clasificación: contradicho como regla.

    Actividad adaptada ayuda a mantener función.


    Mito 6 — “Un cachorro no debería hacer ejercicio”

    Clasificación: incorrecto.

    Necesita movimiento; importa tipo, superficie e intensidad.


    Mito 7 — “Ejercicio libre y ejercicio forzado son equivalentes”

    Clasificación: incorrecto.

    Control de velocidad, pausas y elección modifican la carga.


    Mito 8 — “Correr es siempre mejor que caminar”

    Clasificación: contradicho como universal.

    Objetivos y demandas son diferentes.


    Mito 9 — “Si no adelgaza, necesita más ejercicio”

    Clasificación: simplificación.

    Nutrición es central en pérdida de peso.


    Mito 10 — “Jadear significa que tuvo un buen entrenamiento”

    Clasificación: incorrecto.

    Puede indicar ejercicio, calor, excitación, dolor o estrés.


    14. Estado de la evidencia

    14.1 AAHA Canine Life Stage Guidelines (2019)

    Tipo: guía profesional revisada por pares.

    Hallazgo: ejercicio y estimulación deben ajustarse a edad, raza, temperamento, salud y estilo de vida.

    Limitación: no proporciona dosis experimentales universales.

    Confianza: alta como guía clínica.

    Uso: individualización.


    14.2 Cachon et al. (2023) — COAST

    Tipo: consenso internacional.

    Hallazgo: ejercicio regular y apropiado favorece salud musculoesquelética; evitar cargas bruscas de alto impacto en perros no acondicionados.

    Limitación: parte de recomendaciones se apoya en consenso además de evidencia experimental.

    Confianza: alta como orientación clínica.

    Uso: carga y OA.


    14.3 Kim et al. (2021)

    Tipo: revisión.

    Hallazgo: modalidad y duración de ejercicio producen respuestas fisiológicas diferentes; falta estandarización.

    Limitación: perros usados también como modelo de ejercicio, heterogeneidad alta.

    Confianza: moderada.

    Uso: fisiología.


    14.4 Lee et al. (2022)

    Tipo: estudio observacional de gran escala.

    Población: Dog Aging Project.

    Hallazgo: actividad disminuye con edad y varía con tamaño, ambiente y responsable.

    Limitación: actividad reportada por responsables; asociación.

    Confianza: alta para descripción poblacional.

    Uso: individualidad.


    14.5 Bray et al. (2023)

    Tipo: observacional transversal.

    Muestra: 11,574 perros de 6–18 años.

    Hallazgo: mayor actividad asociada con menos signos de disfunción cognitiva.

    Limitación: causalidad inversa posible.

    Confianza: moderada-alta para asociación.

    Uso: envejecimiento cognitivo.


    14.6 Frye et al. (2022)

    Tipo: revisión clínica.

    Hallazgo: movilidad, sarcopenia, obesidad y sedentarismo son relevantes en geriatría; ejercicio debe ser funcional e individualizado.

    Limitación: parte de recomendaciones extrapola evidencia humana por falta de estudios caninos.

    Confianza: moderada-alta.

    Uso: seniors.


    14.7 Krontveit et al. (2012)

    Tipo: cohorte prospectiva.

    Muestra: 501 perros de cuatro razas grandes.

    Hallazgo: escaleras tempranas asociadas con mayor riesgo de HD; actividad libre sobre terreno blando asociada con menor riesgo.

    Limitación: cuatro razas; observacional; asociaciones.

    Confianza: moderada-alta para esa población.

    Uso: cachorros y tipo de carga.


    14.8 German et al. (2019)

    Tipo: ensayo clínico aleatorizado abierto.

    Muestra: 13 perros con sobrepeso.

    Hallazgo: restricción calórica produjo mayor pérdida de peso que aumentar actividad física.

    Limitación: muestra pequeña.

    Confianza: moderada.

    Uso: obesidad.


    14.9 Clark et al. (1997)

    Tipo: experimento.

    Muestra: 40 beagles adultos.

    Hallazgo: programa de ejercicio no produjo grandes beneficios ni evitó conductas anormales en alojamiento de laboratorio.

    Limitación: contexto artificial.

    Confianza: moderada.

    Uso: desmontar “ejercicio soluciona conducta”.


    14.10 Protopopova et al. (2018)

    Tipo: experimento en refugio.

    Muestra: 16 perros.

    Hallazgo: ejercicio e interacción tranquila produjeron cambios mixtos; ejercicio aumentó movimiento de ida y vuelta inmediatamente después.

    Limitación: pequeña muestra, refugio.

    Confianza: moderada.

    Uso: fatiga ≠ calma.


    14.11 Carter et al. (2024)

    Tipo: estudio prospectivo de canicross.

    Datos: 115 perfiles de 52 perros.

    Hallazgo: 24.4% siguió aumentando temperatura durante 5 minutos post ejercicio; enfriamiento activo fue relevante.

    Limitación: perros deportivos.

    Confianza: moderada-alta.

    Uso: calor/recuperación.


    14.12 Millis y Ciuperca (2015)

    Tipo: revisión.

    Hallazgo: desuso afecta músculo, hueso, cartílago, tendón y ligamento; rehabilitación puede mejorar función.

    Limitación: evidencia canina variable según modalidad.

    Confianza: moderada-alta.

    Uso: evitar sedentarismo.


    15. Banco de evidencia

    Evidencia 1

    Afirmación: No existe una dosis universal de ejercicio para todos los perros.

    Qué demuestra la investigación: actividad y tolerancia varían con edad, tamaño, salud, ambiente y condición.

    Fuente: Lee et al. (2022); AAHA (2019); Cachon et al. (2023).

    Nivel de certeza: alto.

    Matiz: existen recomendaciones clínicas generales, no cifras universales.


    Evidencia 2

    Afirmación: El ejercicio regular favorece función musculoesquelética.

    Fuente: Cachon et al. (2023); Millis & Ciuperca (2015).

    Nivel de certeza: moderado-alto.


    Evidencia 3

    Afirmación: Fatigar físicamente no garantiza mejor conducta.

    Fuente: Clark et al. (1997); Protopopova et al. (2018).

    Nivel de certeza: moderado.

    Matiz: poblaciones especiales.


    Evidencia 4

    Afirmación: Ejercicio adicional puede aumentar temporalmente algunas conductas activas.

    Fuente: Protopopova et al. (2018).

    Nivel de certeza: moderado.


    Evidencia 5

    Afirmación: Tipo de ejercicio en cachorros puede relacionarse con desarrollo ortopédico.

    Fuente: Krontveit et al. (2012).

    Nivel de certeza: moderado.

    Matiz: cuatro razas grandes.


    Evidencia 6

    Afirmación: Actividad física disminuye con edad.

    Fuente: Lee et al. (2022).

    Nivel de certeza: alto para asociación poblacional.


    Evidencia 7

    Afirmación: Mayor actividad está asociada con mejor cognición en perros mayores.

    Fuente: Bray et al. (2023).

    Nivel de certeza: moderado-alto para asociación.

    Matiz: no demuestra causalidad.


    Evidencia 8

    Afirmación: Aumentar ejercicio por sí solo puede ser insuficiente para pérdida de peso.

    Fuente: German et al. (2019).

    Nivel de certeza: moderado.


    Evidencia 9

    Afirmación: Carga de alto impacto requiere acondicionamiento progresivo.

    Fuente: Cachon et al. (2023).

    Nivel de certeza: alto como consenso clínico.


    Evidencia 10

    Afirmación: El riesgo térmico puede continuar después de detener el ejercicio.

    Fuente: Carter et al. (2024).

    Nivel de certeza: moderado-alto.


    16. Propuesta de estructura del artículo

    H1 — Ejercicio no significa simplemente cansar al perro

    Gancho

    “Un perro agotado puede seguir frustrado, dolorido o sobreestimulado.”


    H2 — Primero: actividad física, ejercicio y enriquecimiento no son lo mismo

    Definir

    actividad;
    ejercicio;
    condicionamiento;
    exploración.


    H2 — Para qué sirve realmente el ejercicio

    Explicar

    • músculo;
    • movilidad;
    • cardiovascular;
    • metabolismo;
    • función.

    H2 — Entonces, ¿por qué “cansarlo” es una mala meta?

    Explicar

    fatiga ≠ bienestar.


    H2 — Lo que muestran los estudios conductuales

    Clark

    Protopopova


    H2 — La dosis importa más que “más”

    Introducir

    frecuencia;
    intensidad;
    duración;
    tipo;
    impacto;
    ambiente;
    recuperación.


    H2 — Un cachorro no es un adulto pequeño

    Evidencia

    Krontveit et al. (2012).


    H2 — Un senior tampoco necesita dejar de moverse

    Evidencia

    Frye et al. (2022);
    Bray et al. (2023).


    H2 — Dolor y osteoartritis: adaptar, no necesariamente eliminar

    Evidencia

    COAST.


    H2 — Ejercicio y peso: no se puede correr contra todas las calorías

    Evidencia

    German et al. (2019).


    H2 — Cuidado con calor e intensidad

    Evidencia

    Carter et al. (2024).


    H2 — ¿Cómo saber si una sesión fue adecuada?

    Observar

    recuperación;
    marcha;
    rigidez;
    interés;
    temperatura;
    día siguiente.


    H2 — Una fórmula mejor

    movimiento apropiado
    +
    exploración
    +
    descanso
    +
    estimulación
    +
    recuperación.


    H2 — La pregunta final

    No:

    “¿Cómo hago que llegue agotado?”

    Sí:

    “¿Qué tipo y dosis de actividad ayudan a este perro a mantenerse sano y funcionar bien?”


    17. Preguntas todavía abiertas

    1. ¿Cuántos minutos diarios necesita un perro promedio?
    2. ¿Existe realmente un “promedio” útil?
    3. ¿Cómo medir intensidad doméstica?
    4. ¿Qué valor tiene frecuencia cardiaca?
    5. ¿Cómo validar escalas de esfuerzo en perros?
    6. ¿Qué volumen es óptimo por etapa vital?
    7. ¿Cómo cambia por raza?
    8. ¿Cómo cambia por morfología?
    9. ¿Cuánto ejercicio de alto impacto es seguro?
    10. ¿Qué superficies reducen lesiones?
    11. ¿Qué dosis de ejercicio beneficia cognición?
    12. ¿Existe relación causal con CCD?
    13. ¿Qué actividad previene sarcopenia?
    14. ¿Qué papel tiene fuerza en perros de compañía?
    15. ¿Cómo identificar sobreentrenamiento?
    16. ¿Cómo medir recuperación?
    17. ¿Qué carga es segura en cachorros?
    18. ¿Cómo afecta esterilización?
    19. ¿Cómo afecta braquicefalia?
    20. ¿Cómo ajustar por calor y humedad?
    21. ¿Qué combinación de ejercicio físico y olfativo maximiza bienestar?
    22. ¿Puede actividad intensa aumentar arousal en algunos perros?
    23. ¿Qué papel tiene el juego?
    24. ¿Cómo distinguir cansancio físico de relajación?
    25. ¿Qué indicadores predicen lesión?

    18. Referencias

    American Animal Hospital Association. (2019). 2019 AAHA Canine Life Stage Guidelines. Journal of the American Animal Hospital Association, 55(6), 267–290. https://doi.org/10.5326/JAAHA-MS-6999

    Bray, E. E., Raichlen, D. A., Forsyth, K. K., Promislow, D. E. L., Alexander, G. E., & MacLean, E. L., on behalf of the Dog Aging Project Consortium. (2023). Associations between physical activity and cognitive dysfunction in older companion dogs: Results from the Dog Aging Project. GeroScience, 45(2), 645–661. https://doi.org/10.1007/s11357-022-00655-8

    Cachon, T., Frykman, O., Innes, J. F., Lascelles, B. D. X., Okumura, M., Sousa, P., Staffieri, F., Steagall, P. V., & Van Ryssen, B. (2023). COAST Development Group’s international consensus guidelines for the treatment of canine osteoarthritis. Frontiers in Veterinary Science, 10, 1137888. https://doi.org/10.3389/fvets.2023.1137888

    Carter, A. J., Hall, E. J., Bradbury, J., Beard, S., Gilbert, S., Barfield, D., & O’Neill, D. G. (2024). Post-exercise management of exertional hyperthermia in dogs participating in dog sport (canicross) events in the UK. Journal of Thermal Biology, 121, 103827. https://doi.org/10.1016/j.jtherbio.2024.103827

    Clark, J. D., Rager, D. R., Crowell-Davis, S., & Evans, D. L. (1997). Housing and exercise of dogs: Effects on behavior, immune function, and cortisol concentration. Laboratory Animal Science, 47(5), 500–510.

    Frye, C. W., Carr, B. J., Lenfest, M., & Miller, A. (2022). Canine geriatric rehabilitation: Considerations and strategies for assessment, functional scoring, and follow up. Frontiers in Veterinary Science, 9, 842458. https://doi.org/10.3389/fvets.2022.842458

    German, A. J., Holden, S. L., Bissot, T., Hackett, R. M., & Biourge, V. (2019). An open-label randomised clinical trial to compare the efficacy of dietary caloric restriction and physical activity for weight loss in overweight pet dogs. The Veterinary Journal, 243, 65–73. https://doi.org/10.1016/j.tvjl.2018.11.013

    Kim, J.-H., et al. (2021). The dog as an exercise science animal model: A review of physiological and hematological effects of exercise conditions. Journal of Exercise Nutrition & Biochemistry, 24(4), 1–8. [Verify full author list and pagination before publication.]

    Krontveit, R. I., Nødtvedt, A., Sævik, B. K., Ropstad, E., & Trangerud, C. (2012). Housing- and exercise-related risk factors associated with the development of hip dysplasia as determined by radiographic evaluation in a prospective cohort of Newfoundlands, Labrador Retrievers, Leonbergers, and Irish Wolfhounds in Norway. American Journal of Veterinary Research, 73(6), 838–846. https://doi.org/10.2460/ajvr.73.6.838

    Lee, H., Collins, D., Creevy, K. E., & Promislow, D. E. L., on behalf of the Dog Aging Project Consortium. (2022). Age and physical activity levels in companion dogs: Results from the Dog Aging Project. The Journals of Gerontology: Series A, 77(10), 1986–1993. https://doi.org/10.1093/gerona/glac099

    Millis, D. L., & Ciuperca, I. A. (2015). Evidence for canine rehabilitation and physical therapy. Veterinary Clinics of North America: Small Animal Practice, 45(1), 1–27. https://doi.org/10.1016/j.cvsm.2014.09.001

    Protopopova, A., Hauser, H., Goldman, K. J., & Wynne, C. D. L. (2018). The effects of exercise and calm interactions on in-kennel behavior of shelter dogs. Behavioural Processes, 146, 54–60. https://doi.org/10.1016/j.beproc.2017.11.013

  • ¿Necesitan los perros poder elegir? (Artículo 7)

    1. Resumen ejecutivo

    La ciencia contemporánea del bienestar animal concede una importancia creciente a la elección, el control y la agencia. Esto no significa que un perro deba tomar todas las decisiones ni que buen bienestar equivalga a libertad sin límites. Significa que, siempre que sea compatible con salud, seguridad y convivencia, poder influir sobre algunos aspectos de la propia vida puede aportar beneficios psicológicos, reducir conflicto y favorecer experiencias positivas.

    Englund y Cronin (2023) distinguen conceptos que suelen confundirse. Elección es seleccionar entre dos o más alternativas. Control es la capacidad de producir de forma predecible un resultado deseado. Agencia es un concepto más amplio: la capacidad de actuar de forma voluntaria, autodirigida y orientada a metas para interactuar con el ambiente, adquirir información, desarrollar habilidades y obtener resultados. Una elección es, por tanto, una de las vías mediante las cuales un animal puede ejercer control, pero elección y control no son idénticos.

    La actualización del modelo Five Domains también ha colocado la agencia en el centro de la evaluación del bienestar positivo. Mellor et al. (2020) renombraron el Dominio 4 como Behavioral Interactions para enfatizar oportunidades de interacción con ambiente, otros animales y humanos. Littlewood, Heslop y Cobb (2023) desarrollan explícitamente este dominio como un “dominio de agencia”: el bienestar positivo no depende sólo de recibir recursos, sino también de poder utilizar capacidades, realizar conductas voluntarias y perseguir metas.

    El consenso interdisciplinario de Rault et al. (2025) sobre positive animal welfare refuerza esta perspectiva. Define el bienestar positivo como florecimiento mediante estados mentales predominantemente positivos y desarrollo de competencia y resiliencia, e incluye de manera explícita tener elecciones y oportunidades para perseguir activamente metas y alcanzar resultados deseados. Esto sitúa la autonomía práctica dentro de una visión de buena vida, no meramente dentro de la prevención de sufrimiento.

    Sin embargo, la evidencia empírica directa sobre el efecto de ofrecer elección sigue siendo limitada. Rust, Clegg y Fernandez (2024) realizaron una revisión de alcance de estudios experimentales que compararon una condición con elección frente a una sin elección. Sólo encontraron 13 artículos que cumplían sus criterios. La mayoría se realizó en zoológicos, agricultura o laboratorios, no en perros de compañía. La mayoría encontró mejoras conductuales o fisiológicas bajo condiciones con elección, pero algunos resultados fueron neutros o poco claros. Por ello, la afirmación “más elección siempre mejora el bienestar” excedería la evidencia.

    En perros existen, no obstante, datos relevantes. Sarrafchi et al. (2025) compararon contacto físico forzado y contacto de libre elección en 18 perros de terapia que interactuaron con 44 personas. En la condición forzada, los perros permanecían sujetos con correa y eran tocados de forma continua; en la condición de elección podían desplazarse y ser tocados sólo cuando se aproximaban a alcance. Durante el contacto forzado aparecieron con mayor frecuencia orejas hacia atrás. En la condición libre aparecieron más olfateo y evitación, pero los perros permanecieron dentro del alcance de las personas durante aproximadamente 77.9% del tiempo. Este resultado es especialmente informativo: tener la posibilidad de alejarse no significa que el perro necesariamente quiera alejarse. El valor de la opción puede residir precisamente en que puede elegir quedarse.

    El contexto veterinario proporciona otra ventana. Wess et al. (2022), en un estudio piloto controlado con 47 perros inicialmente incluidos, evaluaron entrenamiento de cuidado cooperativo. Los resultados fueron mixtos: el entrenamiento no produjo mejoras uniformes en frecuencia cardiaca, variabilidad cardiaca o cumplimiento del examen y la transferencia de habilidades entrenadas fue limitada. Esto es importante porque evita vender “cooperative care” como solución garantizada. Sin embargo, otros trabajos con protocolos adaptativos y colaborativos ofrecen evidencia más favorable. Squair et al. (2023, 2024), con 28 perros evaluados a lo largo de cuatro visitas, encontraron que los perros del grupo de intervención mostraban mayores reducciones de un índice fisiológico compuesto de estrés y mejores puntuaciones conductuales de estrés que los controles al final del periodo. Estas intervenciones incluían manejo de bajo estrés y participación colaborativa.

    La forma de restricción también importa. Un estudio experimental publicado en 2025 encontró que las técnicas veterinarias más restrictivas —como sujeción del hocico y restricción corporal completa— producían mayores puntuaciones de miedo y más conductas negativas que una restricción pasiva; las medidas fisiológicas no diferenciaron los grupos de la misma manera. Este patrón refuerza dos principios: la experiencia del perro depende de cómo se realiza el procedimiento y ninguna medida única representa por completo el bienestar.

    El concepto de consentimiento requiere mayor cuidado terminológico. Un perro no puede proporcionar “consentimiento informado” en el sentido jurídico y bioético humano, porque no puede comprender y ponderar toda la información relevante sobre riesgos, beneficios y alternativas de una intervención médica. Por ello, en este dossier se recomienda distinguir:

    • consentimiento informado humano: decisión del responsable legal;
    • participación voluntaria/assent funcional: señales de disposición del perro para participar;
    • dissent o rechazo: señales sostenidas de que intenta evitar, terminar o alejarse de una interacción.

    En contextos de entrenamiento y manejo se utilizan a veces términos como consent behavior, start button behavior o cooperative care. Su lógica consiste en enseñar al perro una conducta que indica disponibilidad para comenzar o continuar una manipulación y detener el procedimiento cuando rompe esa conducta. Riemer et al. (2021) describen, por ejemplo, el uso de una alfombra o postura entrenada como señal de participación voluntaria. Debe entenderse como una herramienta de comunicación y control, no como equivalente a consentimiento legal o a comprensión plena del procedimiento.

    Esta distinción también aclara la controversia “libertad = falta de reglas”. Un perro puede tener agencia dentro de límites seguros. De hecho, una estructura totalmente impredecible puede reducir control. Las reglas y señales claras pueden aumentar predictibilidad. El problema no es que existan límites; el problema aparece cuando el animal carece sistemáticamente de oportunidades para influir sobre eventos importantes, retirarse de interacciones no esenciales, elegir entre alternativas seguras o expresar rechazo antes de recurrir a respuestas intensas.

    La autonomía tampoco debe prevalecer sobre necesidades médicas o seguridad. Un perro puede negarse a una vacuna, a tratamiento de una lesión o a cruzar una calle de manera segura. El responsable sigue teniendo una obligación de cuidado. En estas situaciones, el objetivo no es “dejar que decida todo”, sino maximizar agencia donde sea posible: preparación, desensibilización, opciones de posición, pausas, reforzamiento, manejo menos restrictivo, sedación cuando proceda y respeto de señales de rechazo cuando el procedimiento pueda posponerse o modificarse.

    La tesis central para el futuro artículo es:

    Los perros no necesitan libertad absoluta; necesitan oportunidades razonables para influir sobre su vida. Elegir entre alternativas seguras, poder acercarse o retirarse y participar voluntariamente en algunas interacciones puede aumentar control y agencia sin eliminar reglas, cuidados ni responsabilidad humana.


    2. Pregunta principal

    Pregunta central

    ¿Qué papel tienen la elección, el control y la autonomía en el bienestar de los perros?

    Preguntas secundarias

    1. ¿Qué significa elección en welfare science?
    2. ¿Qué diferencia elección de control?
    3. ¿Qué es agencia?
    4. ¿Qué relación existe entre agencia y bienestar positivo?
    5. ¿Puede la elección ser valiosa aunque el perro no cambie de opción?
    6. ¿Qué evidencia experimental existe?
    7. ¿Cuánta evidencia es específica de perros?
    8. ¿Qué significa autonomía en un animal dependiente de humanos?
    9. ¿Debe un perro poder elegir todo?
    10. ¿Qué decisiones deben permanecer bajo responsabilidad humana?
    11. ¿Qué es cuidado cooperativo?
    12. ¿Qué es un start button behavior?
    13. ¿Puede hablarse de consentimiento en perros?
    14. ¿Qué diferencia consentimiento informado, assent y dissent?
    15. ¿Qué papel tiene la posibilidad de retirarse?
    16. ¿Qué ocurre cuando el perro no puede escapar de contacto físico?
    17. ¿Cómo influye la restricción veterinaria?
    18. ¿Cómo puede el entrenamiento aumentar control?
    19. ¿Puede la predictibilidad compensar parcialmente la falta de elección?
    20. ¿Más opciones siempre son mejores?
    21. ¿Puede demasiada elección ser irrelevante o problemática?
    22. ¿Qué papel tiene personalidad?
    23. ¿Qué papel tiene historia de aprendizaje?
    24. ¿Cómo puede observarse la agencia en casa?
    25. ¿Cómo ofrecer elección sin comprometer seguridad?

    Alcance

    Este dossier aborda perros de compañía y utiliza evidencia comparada cuando no existe investigación canina específica. No se equipara agencia animal con autonomía jurídica humana.


    3. Conceptos fundamentales

    3.1 Elección

    Englund y Cronin (2023) definen elección como el acto de seleccionar entre más de una alternativa.

    Ejemplos:

    • dos lugares de descanso;
    • dos rutas seguras;
    • aproximarse o retirarse;
    • elegir entre actividades.

    3.2 Control

    Capacidad de producir de forma predecible un resultado deseado.

    Ejemplo:
    el perro se aleja
    → el contacto se detiene.

    Si alejarse no cambia nada:
    → existe movimiento, pero poco control.

    3.3 Predictibilidad

    Capacidad de anticipar lo que ocurrirá.

    Control y predictibilidad están relacionados, pero no son idénticos.

    3.4 Agencia

    Littlewood et al. (2023) describen agencia como capacidad para realizar conductas voluntarias, auto-generadas y orientadas a objetivos que el animal está motivado a realizar.

    3.5 Autonomía

    En este dossier se usa en sentido funcional:

    posibilidad de ejercer control sobre determinados aspectos de la propia experiencia.

    No equivale a autonomía jurídica ni moral completa.

    3.6 Competencia

    Capacidad de adquirir y utilizar habilidades para superar desafíos manejables.

    3.7 Challenge

    Desafío que requiere habilidad y atención para alcanzar una meta.

    Un desafío solucionable puede contribuir a competencia.

    3.8 Consentimiento informado

    Concepto humano que requiere comprensión suficiente de:

    • intervención;
    • riesgos;
    • beneficios;
    • alternativas;
    • derecho a rechazar.

    No debe atribuirse literalmente a perros.

    3.9 Assent funcional

    Término útil para describir participación voluntaria o disposición observable a cooperar, aunque el animal no pueda comprender toda la información necesaria para consentimiento informado.

    3.10 Dissent

    Rechazo conductual sostenido.

    Puede expresarse mediante:

    • retirada;
    • evitación;
    • ruptura de una conducta cooperativa;
    • intento persistente de terminar interacción.

    3.11 Cooperative care

    Entrenamiento para que el animal participe voluntariamente en cuidados, manejo o procedimientos.

    3.12 Start button behavior

    Conducta entrenada que señala que el animal está dispuesto a que comience o continúe una interacción.

    Si rompe la conducta:
    → el procedimiento se detiene cuando sea seguro hacerlo.


    4. Evolución

    Los animales evolucionaron en ambientes donde sus propias acciones modificaban resultados.

    Podían:

    • buscar alimento;
    • escapar de amenazas;
    • elegir refugio;
    • aproximarse a individuos;
    • alejarse.

    Control como ventaja adaptativa

    La capacidad para aprender:

    “si hago X, ocurre Y”

    permite predecir y controlar resultados.

    Relevancia

    Un ambiente donde las acciones nunca influyen sobre consecuencias puede reducir oportunidades para aprender y desarrollar competencia.

    Precaución

    No existe evidencia de que “autonomía” funcione exactamente igual en perros y humanos.

    La analogía debe limitarse a mecanismos de:

    • control;
    • predictibilidad;
    • acción orientada a metas.

    5. Domesticación e historia

    La domesticación aumentó la dependencia del perro respecto a humanos.

    Las personas deciden:

    • cuándo come;
    • cuándo sale;
    • con quién interactúa;
    • dónde duerme;
    • qué puede tocar;
    • cuándo termina un paseo;
    • qué tratamientos recibe.

    Paradoja

    El perro vive muy cerca de humanos, pero posee poco control sobre muchos eventos cotidianos.

    Cambio contemporáneo

    Welfare science está pasando de:

    proveer recursos

    a:

    proveer oportunidades para utilizar recursos y capacidades de manera voluntaria.

    El cambio del Dominio 4 de Five Domains a “Behavioral Interactions” refleja esta evolución (Mellor et al., 2020; Littlewood et al., 2023).


    6. Etología

    Tinbergen aplicado a agencia

    Causación

    ¿Por qué elegir?

    Variables:

    • motivación;
    • miedo;
    • interés;
    • aprendizaje;
    • recompensa.

    Ontogenia

    La percepción de control se desarrolla mediante experiencias.

    Un perro aprende:

    • si sus señales funcionan;
    • si retirarse es posible;
    • si cooperar produce resultados.

    Función

    Elegir permite:

    • acceder a recursos;
    • evitar amenazas;
    • regular interacción;
    • explorar.

    Filogenia

    La capacidad de aprendizaje instrumental está profundamente arraigada en la evolución animal.


    7. Cognición y aprendizaje

    Contingencia

    El perro aprende relaciones entre:

    conducta
    → consecuencia.

    Control

    Ejemplo:

    apoya barbilla en una toalla
    → comienza revisión de oreja.

    levanta barbilla
    → pausa.

    La conducta adquiere función comunicativa.

    Predictibilidad

    Una señal clara de inicio puede reducir incertidumbre.

    Desensibilización

    Exposición gradual a intensidad tolerable.

    Contracondicionamiento

    El procedimiento predice consecuencias positivas.

    Cooperación

    El perro no sólo “soporta”; realiza conductas entrenadas.

    Riesgo de falsa elección

    Si todas las opciones producen la misma consecuencia:

    la elección puede ser aparente.

    Ejemplo:
    puede apartar la cabeza,
    pero la persona continúa sujetándolo.


    8. Desarrollo

    Cachorros

    Oportunidades de control deben ser simples y seguras.

    Ejemplos:

    • elegir retirarse;
    • aproximarse a personas;
    • explorar a su ritmo.

    Adolescentes

    Puede aumentar:

    • exploración;
    • independencia;
    • competencia entre motivaciones.

    Adultos

    Historial previo condiciona participación.

    Seniors

    Pueden necesitar más control sobre:

    • descanso;
    • manipulación;
    • superficies;
    • ritmo.

    Dolor

    Un perro que antes cooperaba puede comenzar a rechazar contacto.

    No debe interpretarse automáticamente como pérdida de obediencia.


    9. Análisis del comportamiento

    ABC + control

    Antecedente
    conducta
    consecuencia

    Pregunta adicional:

    ¿la conducta del perro cambia realmente lo que ocurre?

    Ejemplo: caricias

    Perro gira la cabeza
    → humano deja de tocar.

    Existe consecuencia funcional.

    Si humano sigue:
    → señal no produce control.

    Escalada

    Cuando señales leves no funcionan, algunos perros pueden escalar:

    • apartar cabeza;
    • alejarse;
    • tensarse;
    • gruñir;
    • intentar escapar.

    No debe asumirse una secuencia universal, pero es importante que señales tempranas tengan efecto.


    10. Bienestar

    10.1 Agencia en Five Domains

    Mellor et al. (2020) incluyen interacción con:

    A. ambiente;
    B. otros animales;
    C. humanos.

    Littlewood et al. (2023) explican que estas oportunidades permiten evaluar agencia.

    Ejemplos

    Ambiente:

    • escoger zona;
    • explorar;
    • buscar.

    Animales:

    • aproximarse;
    • retirarse.

    Humanos:

    • iniciar;
    • mantener;
    • terminar interacción.

    10.2 Choice ≠ control

    Puede haber elección sin control real.

    Ejemplo:
    elegir entre dos juguetes
    pero no poder alejarse de una situación aversiva.

    Control sin múltiples opciones

    A veces basta:

    hacer conducta
    → obtener resultado.

    Ejemplo:
    tocar una campana
    → salir.


    10.3 Evidencia general sobre elección

    Rust et al. (2024):

    • revisión de alcance;
    • 13 estudios experimentales;
    • mayoría en mamíferos;
    • zoológicos/agricultura/laboratorio.

    Resultado

    La mayoría encontró mejora en indicadores de bienestar bajo elección.

    Limitación

    Muy poca evidencia canina directa.

    Conclusión

    Soporte:

    • conceptual fuerte;
    • experimental multiespecie moderado;
    • canino directo limitado.

    10.4 Bienestar positivo

    Rault et al. (2025) incluye:

    • estados positivos;
    • competencia;
    • resiliencia;
    • elecciones;
    • búsqueda de metas;
    • logro de resultados.

    Implicación

    Una “buena vida” incluye oportunidades de actuar, no únicamente recibir.


    10.5 Contacto físico consensual

    Sarrafchi et al. (2025):

    Muestra

    • 18 perros de terapia;
    • 44 participantes.

    Condición forzada

    • sujetos con correa;
    • contacto continuo.

    Condición libre

    • podían desplazarse;
    • contacto sólo al aproximarse.

    Resultados

    • más orejas hacia atrás en contacto forzado;
    • más olfateo y evitación con elección;
    • 77.9% del tiempo dentro del alcance humano bajo libre elección.

    Interpretación

    La libertad de retirarse no destruyó la interacción.

    Limitaciones

    • estudio piloto;
    • perros de terapia;
    • interacción corta;
    • una conducta no representa todo bienestar.

    10.6 Manejo veterinario

    Wess et al. (2022)

    47 perros inicialmente incluidos; 40 completaron el estudio.

    Entrenamiento cooperativo:

    • resultados fisiológicos mixtos;
    • transferencia limitada;
    • cumplimiento no mejoró uniformemente.

    Valor

    Evita afirmar:

    “cooperative care siempre funciona”.


    10.7 Adaptive/collaborative care

    Squair et al. (2023, 2024):

    28 perros;
    4 visitas;
    8 semanas.

    Intervención:

    • manejo de bajo estrés;
    • colaboración;
    • práctica doméstica.

    Fisiología

    Mayor reducción de cortisol y del índice compuesto de estrés en intervención.

    Conducta

    En visita 4:

    • mejores puntuaciones clínicas de estrés durante partes del examen.

    Limitaciones

    Muestra pequeña;
    protocolo multifactorial.


    10.8 Restricción física

    Cisneros et al. (2025):

    97 perros evaluados bajo diferentes técnicas.

    Resultado

    Sujeción de hocico y restricción corporal completa:

    • más respuestas negativas;
    • mayores puntuaciones de miedo.

    Restricción pasiva:

    • menor miedo.

    Implicación

    Mayor control humano físico no significa mejor experiencia para el perro.


    10.9 Consentimiento: precisión terminológica

    No afirmar

    “El perro dio consentimiento informado.”

    Mejor

    “El perro participó voluntariamente.”

    o

    “El perro mostró assent funcional.”

    Dissent

    Debe respetarse cuando:

    • el procedimiento no es urgente;
    • existe una alternativa;
    • puede entrenarse;
    • puede posponerse.

    Emergencia

    Bienestar a largo plazo puede requerir intervenir incluso cuando el perro rechaza.

    En esos casos:

    • minimizar restricción;
    • analgesia;
    • sedación;
    • manejo adecuado;
    • preparación futura.

    10.10 Libertad no significa ausencia de estructura

    Estructura puede aumentar

    • predictibilidad;
    • seguridad;
    • aprendizaje.

    Regla útil

    límites seguros + opciones reales.

    Ejemplo:

    No elegir:
    “cruzar o no una avenida”.

    Sí elegir:
    “olfatear por izquierda o derecha dentro de una zona segura”.


    10.11 Elección puede ser pequeña

    Ejemplos:

    • cama A o B;
    • parar o continuar caricia;
    • dirección dentro de ruta segura;
    • juguete;
    • zona de descanso.

    No todas las decisiones necesitan ser importantes.


    10.12 Valor de poder decir “no”

    La opción de retirada puede tener valor aunque no se utilice.

    Sarrafchi et al.:
    los perros permanecieron cerca gran parte del tiempo cuando podían alejarse.

    Idea

    La presencia de una puerta importa aunque el perro decida no cruzarla.


    10.13 Demasiada elección

    La evidencia animal es limitada.

    No debe afirmarse que:

    más opciones siempre = mejor.

    Factores:

    • experiencia;
    • complejidad;
    • claridad;
    • costo.

    Regla

    Ofrecer opciones:

    • comprensibles;
    • seguras;
    • relevantes.

    11. Adiestramiento y manejo

    Entrenar autonomía no es entrenar desobediencia

    Puede enseñar:

    • señales de inicio;
    • retirada;
    • cooperación.

    Start button

    Ejemplo:

    barbilla apoyada
    → inicia cepillado.

    barbilla se levanta
    → pausa.

    Ventajas potenciales

    • comunicación;
    • predictibilidad;
    • control;
    • cooperación.

    Limitaciones

    • requiere entrenamiento;
    • no siempre transfiere de casa a clínica;
    • emergencia puede impedir pausa.

    Manejo

    Aumentar control puede ser tan sencillo como:

    • no acorralar;
    • permitir distancia;
    • usar barreras;
    • dejar que explore.

    12. Aplicaciones prácticas

    Esto significa que…

    Tu perro no tiene que decidir todo para tener agencia.

    En la vida cotidiana…

    Puede elegir:

    • dónde descansar;
    • cuándo retirarse de una caricia;
    • entre dos juguetes;
    • qué zona explorar dentro de un paseo seguro.

    Un responsable puede observar…

    • aproxima;
    • permanece;
    • se retira;
    • vuelve;
    • rompe una conducta cooperativa;
    • evita.

    Conviene evitar…

    • forzar contacto no necesario;
    • perseguir al perro para manipularlo;
    • convertir “no” en confrontación;
    • ofrecer elecciones falsas;
    • dejar decisiones médicas críticas al perro.

    Podría ayudar…

    • pausas;
    • señales claras;
    • entrenamiento cooperativo;
    • elección entre alternativas equivalentes;
    • permitir retirada.

    13. Mitos y controversias

    Mito 1 — “Dar libertad significa no poner reglas”

    Clasificación: contradicho.

    Agencia puede existir dentro de límites seguros.


    Mito 2 — “El perro debe obedecer aunque no quiera”

    Clasificación: demasiado amplio.

    Hay contextos de seguridad obligatorios; en otros, la cooperación voluntaria puede mejorar bienestar.


    Mito 3 — “Si puede alejarse, siempre se irá”

    Clasificación: contradicho por evidencia piloto.

    Perros de terapia permanecieron cerca gran parte del tiempo bajo libre elección.


    Mito 4 — “Consentimiento canino es igual al consentimiento humano”

    Clasificación: incorrecto.

    No existe equivalencia con consentimiento informado.


    Mito 5 — “Cooperative care está científicamente demostrado para todo”

    Clasificación: contradicho.

    La evidencia canina es prometedora pero limitada y mixta.


    Mito 6 — “Más elección siempre es mejor”

    Clasificación: evidencia insuficiente.

    La revisión de 2024 encontró resultados mayormente positivos, pero sólo 13 estudios.


    Mito 7 — “Si tolera el procedimiento, está cómodo”

    Clasificación: incorrecto.

    Tolerancia conductual no demuestra estado emocional positivo.


    Mito 8 — “La restricción fuerte es más segura y por tanto siempre mejor”

    Clasificación: contradicho como universal.

    Mayor restricción puede aumentar miedo y conductas negativas.


    Mito 9 — “Un perro que dice no está intentando dominar”

    Clasificación: contradicho como interpretación automática.

    Retirada o rechazo pueden reflejar miedo, dolor, preferencias o aprendizaje.


    Mito 10 — “Autonomía significa que el humano pierde responsabilidad”

    Clasificación: incorrecto.

    Responsabilidad humana sigue siendo central.


    14. Estado de la evidencia

    14.1 Englund y Cronin (2023)

    Tipo: mini-review conceptual.

    Hallazgo: clarifica choice, control, challenge y agency; propone control como componente central de agencia.

    Limitación: evidencia directa de efectos de choice sobre bienestar todavía limitada.

    Confianza: alta como marco conceptual.

    14.2 Littlewood et al. (2023)

    Tipo: revisión conceptual Five Domains.

    Hallazgo: desarrolla Behavioral Interactions como dominio de agencia y bienestar positivo.

    Limitación: no prueba causalidad en perros.

    Confianza: alta como marco.

    14.3 Rust et al. (2024)

    Tipo: scoping review PRISMA.

    Corpus: 13 estudios experimentales.

    Hallazgo: mayoría mostró efectos positivos de elección.

    Limitación: pocos estudios; especies/contextos heterogéneos; escasa evidencia canina.

    Confianza: moderada.

    14.4 Rault et al. (2025)

    Tipo: consenso interdisciplinario.

    Hallazgo: positive welfare incluye elección y perseguir metas.

    Limitación: consenso conceptual, no intervención canina.

    Confianza: alta como definición.

    14.5 Sarrafchi et al. (2025)

    Tipo: estudio piloto crossover de interacción.

    Muestra: 18 perros de terapia, 44 humanos.

    Hallazgo: contacto forzado produjo más orejas hacia atrás; con elección aparecieron más conductas de exploración/evitación y los perros permanecieron cerca gran parte del tiempo.

    Limitación: piloto, muestra especializada.

    Confianza: moderada.

    14.6 Wess et al. (2022)

    Tipo: ensayo piloto controlado.

    Muestra: 47 inicialmente; 40 completaron.

    Hallazgo: entrenamiento cooperativo produjo resultados mixtos y transferencia limitada.

    Limitación: programa y generalización imperfectos.

    Confianza: moderada.

    14.7 Squair et al. (2023)

    Tipo: estudio experimental longitudinal.

    Muestra: 28 perros.

    Hallazgo: intervención colaborativa/low-stress produjo mayor reducción fisiológica de estrés.

    Limitación: muestra pequeña; intervención multifactorial.

    Confianza: moderada.

    14.8 Squair et al. (2024)

    Tipo: segunda parte conductual del mismo estudio.

    Hallazgo: mejores puntuaciones de estrés conductual en intervención durante partes del examen.

    Limitación: mismo tamaño de muestra y protocolo multifactorial.

    Confianza: moderada.

    14.9 Cisneros et al. (2025)

    Tipo: estudio experimental de técnicas de manejo.

    Muestra: 97 perros.

    Hallazgo: sujeciones más restrictivas produjeron más conductas negativas y mayor miedo que restricción pasiva.

    Limitación: procedimientos específicos; fisiología no mostró todas las diferencias.

    Confianza: moderada-alta.

    14.10 Riemer et al. (2021)

    Tipo: revisión clínica.

    Hallazgo: recomienda cooperative care, consent behaviors, desensibilización y manejo de bajo estrés.

    Limitación: evidencia directa disponible era aún escasa.

    Confianza: moderada como guía práctica.


    15. Banco de evidencia

    Evidencia 1

    Afirmación: elección y control son conceptos distintos.

    Fuente: Englund & Cronin (2023).

    Nivel de certeza: alto conceptual.

    Matiz: una elección no garantiza control.


    Evidencia 2

    Afirmación: agencia forma parte explícita de enfoques modernos de bienestar positivo.

    Fuente: Littlewood et al. (2023); Rault et al. (2025).

    Nivel de certeza: alto conceptual.


    Evidencia 3

    Afirmación: evidencia experimental general de choice sobre welfare es mayormente positiva pero limitada.

    Fuente: Rust et al. (2024).

    Nivel de certeza: moderado.

    Matiz: sólo 13 estudios y pocos perros.


    Evidencia 4

    Afirmación: permitir retirada durante contacto no implica que el perro vaya a evitar toda interacción.

    Fuente: Sarrafchi et al. (2025).

    Nivel de certeza: moderado.

    Matiz: perros de terapia.


    Evidencia 5

    Afirmación: contacto forzado puede producir diferencias conductuales compatibles con mayor incomodidad.

    Fuente: Sarrafchi et al. (2025).

    Nivel de certeza: moderado.


    Evidencia 6

    Afirmación: cooperative care no produce mejoras uniformes en todos los perros ni contextos.

    Fuente: Wess et al. (2022).

    Nivel de certeza: moderado.


    Evidencia 7

    Afirmación: manejo colaborativo/low-stress puede reducir indicadores de estrés en veterinaria.

    Fuente: Squair et al. (2023, 2024).

    Nivel de certeza: moderado.


    Evidencia 8

    Afirmación: restricción física más intensa puede aumentar miedo.

    Fuente: Cisneros et al. (2025).

    Nivel de certeza: moderado-alto.


    Evidencia 9

    Afirmación: el derecho funcional a detener una interacción puede ser parte de la agencia.

    Fuente: Littlewood et al. (2023); Riemer et al. (2021).

    Nivel de certeza: alto conceptual, moderado aplicado.


    Evidencia 10

    Afirmación: autonomía no elimina responsabilidad humana.

    Fuente: literatura de ética veterinaria y welfare science.

    Nivel de certeza: alto normativo, no empírico.


    16. Propuesta de estructura del artículo

    H1 — ¿Necesitan los perros poder elegir?

    Gancho

    “Dar opciones a tu perro no significa dejar que gobierne la casa.”


    H2 — Primero: elección, control y autonomía no son lo mismo

    Definir

    choice;
    control;
    agency.

    Evidencia

    Englund & Cronin (2023).


    H2 — ¿Por qué controlar algo de nuestra vida importa?

    Explicar

    acción
    → resultado.


    H2 — Five Domains ya incluye la agencia

    Explicar

    Behavioral Interactions.

    Evidencia

    Mellor et al. (2020); Littlewood et al. (2023).


    H2 — ¿Qué dice realmente la investigación?

    Explicar

    13 estudios experimentales;
    mayoría no perros.

    Evidencia

    Rust et al. (2024).


    H2 — Un experimento revelador: “puedes alejarte si quieres”

    Terapia

    Sarrafchi et al. (2025).

    Mensaje

    tener salida no significa usarla.


    H2 — Consentimiento: una palabra que debemos usar con cuidado

    Diferenciar

    consentimiento informado;
    assent;
    dissent.


    H2 — Cuidado cooperativo: convertir manipulación en comunicación

    Start button behavior.

    Evidencia

    Wess et al. (2022); Squair et al. (2023, 2024).


    H2 — Cuando no podemos dejar elegir al perro

    Ejemplos

    tratamiento;
    tránsito;
    emergencias.

    Idea

    responsabilidad + mínima coerción necesaria.


    H2 — Libertad no significa ausencia de reglas

    Fórmula

    estructura + predictibilidad + opciones seguras.


    H2 — 7 elecciones pequeñas que sí puedes ofrecer

    1. zona de descanso;
    2. aproximación social;
    3. terminar una caricia;
    4. escoger un juguete;
    5. elegir entre rutas seguras;
    6. posición para cuidados;
    7. pausas.

    H2 — La regla final

    “No necesita decidir todo; necesita comprobar que algunas de sus decisiones sí importan.”


    17. Preguntas todavía abiertas

    1. ¿Cuánto choice necesita un perro?
    2. ¿Qué elecciones tienen mayor impacto?
    3. ¿El control tiene valor incluso si no se ejerce?
    4. ¿Qué perros se benefician más?
    5. ¿Puede la personalidad modificar el valor de elección?
    6. ¿Puede haber choice overload en perros?
    7. ¿Cómo medir percepción de control?
    8. ¿Cómo separar control de predictibilidad?
    9. ¿Qué start button behaviors funcionan mejor?
    10. ¿Cómo medir assent?
    11. ¿Cómo identificar dissent temprano?
    12. ¿Qué procedimientos veterinarios se adaptan mejor?
    13. ¿Cuánto entrenamiento cooperativo se necesita?
    14. ¿Cómo mejorar transferencia casa-clínica?
    15. ¿Qué papel juega analgesia?
    16. ¿Qué papel juega sedación?
    17. ¿Cómo equilibrar seguridad de personal y agencia?
    18. ¿Cómo afecta haber sido castigado por retirarse?
    19. ¿Cómo cambia agencia con edad?
    20. ¿Cómo cambia con dolor?
    21. ¿Cómo medir agencia en paseos?
    22. ¿Qué decisiones son irrelevantes para bienestar?
    23. ¿Puede la elección convertirse en reforzador?
    24. ¿Cómo afecta el ambiente urbano?
    25. ¿Qué beneficios a largo plazo tiene agency?

    18. Referencias

    Cisneros, A., Carroll, A. D., Moody, C. M., & Stellato, A. C. (2025). Handle with care: Dogs show negative responses to restrictive handling restraints and tools during routine examinations. Applied Animal Behaviour Science, 286, 106601. https://doi.org/10.1016/j.applanim.2025.106601

    Englund, M. D., & Cronin, K. A. (2023). Choice, control, and animal welfare: Definitions and essential inquiries to advance animal welfare science. Frontiers in Veterinary Science, 10, 1250251. https://doi.org/10.3389/fvets.2023.1250251

    Littlewood, K. E., Heslop, M. V., & Cobb, M. L. (2023). The agency domain and behavioral interactions: Assessing positive animal welfare using the Five Domains Model. Frontiers in Veterinary Science, 10, 1284869. https://doi.org/10.3389/fvets.2023.1284869

    Mellor, D. J., Beausoleil, N. J., Littlewood, K. E., McLean, A. N., McGreevy, P. D., Jones, B., & Wilkins, C. (2020). The 2020 Five Domains Model: Including human–animal interactions in assessments of animal welfare. Animals, 10(10), 1870. https://doi.org/10.3390/ani10101870

    Rault, J.-L., Bateson, M., Boissy, A., Forkman, B., Grinde, B., Gygax, L., Harfeld, J. L., Hintze, S., Keeling, L. J., Kostal, L., Lawrence, A. B., Mendl, M. T., Miele, M., Newberry, R. C., Sandøe, P., Špinka, M., Taylor, A. H., Webb, L. E., Whalin, L., & Jensen, M. B. (2025). A consensus on the definition of positive animal welfare. Biology Letters, 21(1), 20240382. https://doi.org/10.1098/rsbl.2024.0382

    Riemer, S., Heritier, C., Windschnurer, I., Pratsch, L., Arhant, C., & Affenzeller, N. (2021). A review on mitigating fear and aggression in dogs and cats in a veterinary setting. Animals, 11(1), 158. https://doi.org/10.3390/ani11010158

    Rust, K., Clegg, I., & Fernandez, E. J. (2024). The voice of choice: A scoping review of choice-based animal welfare studies. Applied Animal Behaviour Science, 275, 106270. https://doi.org/10.1016/j.applanim.2024.106270

    Sarrafchi, A., de Zwaan, N., Tucker, M., & Merkies, K. (2025). Can I touch you? A pilot study comparing consensual and non-consensual human-dog touch interactions. Applied Animal Behaviour Science, 285, 106560. https://doi.org/10.1016/j.applanim.2025.106560

    Squair, C., Proudfoot, K., Montelpare, W., & Overall, K. L. (2023). Effects of changing veterinary handling techniques on canine behaviour and physiology Part 1: Physiological measurements. Animals, 13(7), 1253. https://doi.org/10.3390/ani13071253

    Squair, C., Proudfoot, K., Montelpare, W., Doucette, T., & Overall, K. L. (2024). Effects of changing veterinary handling techniques on canine behaviour and physiology Part 2: Behavioural measurements. Animal Welfare, 33, e43. https://doi.org/10.1017/awf.2024.37

    Wess, L., Böhm, A., Schützinger, M., Riemer, S., Yee, J. R., Affenzeller, N., & Arhant, C. (2022). Effect of cooperative care training on physiological parameters and compliance in dogs undergoing a veterinary examination—A pilot study. Applied Animal Behaviour Science, 250, 105615. https://doi.org/10.1016/j.applanim.2022.105615

  • Necesidades insatisfechas y estrés crónico (Artículo 6)

    1. Resumen ejecutivo

    La relación entre necesidades insatisfechas y estrés crónico en perros es científicamente plausible, cuenta con evidencia experimental y observacional relevante, y ha sido formulada explícitamente en una revisión reciente de Tananaeva y Udell (2026). Sin embargo, todavía no puede presentarse como una relación simple del tipo “si una necesidad no se satisface, entonces aparece estrés crónico”. La evidencia disponible obliga a distinguir entre estrés agudo, estrés repetido, estrés crónico, alostasis, carga alostática, adaptación, habituación y desregulación.

    El estrés es una respuesta biológica normal y adaptativa. Frente a un desafío, el organismo moviliza sistemas nerviosos, endocrinos, metabólicos e inmunológicos para aumentar las probabilidades de responder adecuadamente. McEwen (1998) popularizó el concepto de alostasis, definido como estabilidad conseguida mediante el cambio. En este marco, el organismo no intenta mantener todas las variables constantes: modifica activamente su fisiología para afrontar demandas. Cuando estos sistemas se activan y desactivan de manera eficiente y no excesiva, el estrés puede ser compatible con adaptación y aprendizaje.

    El problema aparece cuando la demanda es persistente, impredecible, incontrolable, demasiado intensa, repetitiva o supera los recursos de afrontamiento del individuo. Entonces puede acumularse una carga alostática, es decir, el costo biológico de mantener repetidamente sistemas adaptativos activados o regulados de forma ineficiente. La carga alostática no equivale simplemente a “cortisol alto”. Puede involucrar cambios en el eje hipotálamo-hipófisis-adrenal (HPA), sistema simpático-adreno-medular (SAM), sistema inmunitario, metabolismo, sueño, conducta y regulación emocional.

    Una revisión de 572 publicaciones sobre alostasis y carga alostática en animales no humanos mostró precisamente un problema metodológico importante: aunque el concepto se utiliza ampliamente, la mayoría de estudios que intentan medirlo recurren a biomarcadores individuales, especialmente glucocorticoides. Sólo 6 de 63 estudios que realizaron evaluaciones directas construyeron un índice de carga alostática multisistémico, el enfoque más cercano al usado en investigación humana (Seeley et al., 2022). Por tanto, afirmar que “cortisol = carga alostática” sería incorrecto.

    La evidencia canina clásica de Beerda y colaboradores resulta especialmente ilustrativa. En beagles sometidos durante seis semanas a restricción social y espacial se observaron cambios conductuales persistentes: posturas más bajas, aumento de autolamido, elevación de una pata, vocalización, conducta repetitiva y coprofagia. Cuando eran desafiados en diversas situaciones, los perros restringidos mostraban mayor excitación, incertidumbre y algunas respuestas agresivas (Beerda et al., 1999a). Paralelamente, los cambios fisiológicos fueron complejos. Algunos perros presentaron aumentos de cortisol salival y urinario, modificaciones de la respuesta HPA a desafíos y cambios inmunológicos, mientras que catecolaminas urinarias como adrenalina y noradrenalina disminuyeron de forma sostenida en el grupo total (Beerda et al., 1999b). Este patrón demuestra por qué el estrés crónico no puede resumirse como una elevación uniforme de todos los marcadores.

    La revisión de Tananaeva y Udell (2026) lleva esta cuestión directamente al perro de compañía moderno. Los autores examinan la hipótesis de que una incapacidad sostenida para satisfacer necesidades específicas de especie, raza e individuo en dominios fisiológicos, de seguridad, sociales y cognitivos puede constituir una causa importante de estrés crónico, especialmente en entornos urbanos. Señalan como desafíos potenciales la sobreestimulación sensorial, agencia limitada e hiperdependencia de humanos. Es importante respetar el alcance de la revisión: los autores la presentan como una perspectiva complementaria a los marcos de bienestar existentes, no como una explicación exclusiva ni como un modelo causal ya demostrado para cada necesidad.

    La conexión entre necesidad y estrés puede entenderse funcionalmente. Si un perro necesita aliviar dolor, descansar, obtener distancia frente a una amenaza, acceder a interacción social apropiada o ejercer cierta capacidad de elección y no puede hacerlo durante periodos prolongados, los sistemas de respuesta al desafío pueden activarse repetidamente. Sin embargo, la misma restricción no producirá idéntica respuesta en todos los perros. Importan intensidad, duración, predictibilidad, controlabilidad, historia de aprendizaje, personalidad, genética, edad, salud y disponibilidad de estrategias de afrontamiento.

    La medición de cortisol merece especial cautela. Cobb et al. (2016), en una revisión sistemática y metaanálisis de cortisol salival en perros que integró 5,153 muestras de 1,205 perros, documentaron considerable variabilidad asociada con características individuales, ambiente y metodología. Chmelíková et al. (2020) concluyeron que el cortisol salival puede ser útil como marcador de estrés agudo bajo condiciones controladas, pero requiere estandarización y debe combinarse con observación conductual y otros indicadores. La revisión de Mârza et al. (2024) refuerza que el cortisol participa en funciones metabólicas e inmunológicas normales y que sus concentraciones también pueden modificarse por enfermedad endocrina y otros factores.

    El cortisol en pelo proporciona una ventana temporal más larga, pero tampoco es un medidor directo de “cuánto sufrió” el perro. Bryan et al. (2013) encontraron que el cortisol en pelo presentaba menor variabilidad intraindividual que saliva o heces bajo condiciones estables. Van der Laan et al. (2022), estudiando 52 perros de refugio, observaron que el cortisol en pelo era más alto tras seis semanas en el refugio que antes del ingreso y que después de la adopción. Sin embargo, edad, peso, sexo, historia de alojamiento y características del pelo también explicaban variación. Sundman et al. (2019) encontraron sincronización de cortisol capilar entre 58 díadas perro-humano, lo que ilustra además que el entorno social humano puede contribuir al contexto fisiológico del perro.

    La relación entre estrés prolongado y salud también necesita cautela causal. Dreschel (2010), en un estudio retrospectivo de 721 perros fallecidos, encontró asociaciones entre miedo/ansiedad y algunos resultados de salud y longevidad, incluyendo menor longevidad asociada con miedo a extraños y mayor frecuencia/severidad de problemas cutáneos en perros con miedo no social extremo o ansiedad por separación. El diseño retrospectivo y correlacional impide demostrar que el estrés causara esos resultados, pero respalda la importancia clínica de estudiar exposiciones persistentes.

    La controversia “todo estrés es malo” es, por tanto, incorrecta. La respuesta aguda al estrés puede ser adaptativa y necesaria. El ejercicio, aprendizaje, novedad manejable, juego intenso o un desafío cognitivo pueden activar respuestas fisiológicas sin constituir mal bienestar. El problema no es simplemente la existencia de activación, sino la combinación de intensidad, duración, frecuencia, falta de control, falta de recuperación y consecuencias acumulativas.

    Para este proyecto proponemos un modelo explicativo:

    Desafío o necesidad relevante
    evaluación individual de la situación
    respuesta de estrés
    afrontamiento y recuperación

    Si el afrontamiento funciona:
    → adaptación / aprendizaje / regreso a línea base.

    Si el desafío persiste o no puede resolverse:
    → activación repetida / cambios regulatorios
    → posible carga alostática
    → alteraciones conductuales, fisiológicas y de salud.

    Este modelo no debe usarse para diagnosticar estrés crónico en casa. Actualmente no existe un test único validado para ello en perros de compañía. La evaluación responsable requiere convergencia entre historia, comportamiento, salud, entorno y, cuando corresponde, medidas fisiológicas obtenidas e interpretadas profesionalmente.

    La tesis central del futuro artículo será:

    El estrés no es el enemigo: es un sistema de adaptación. El problema aparece cuando el perro debe afrontar repetidamente demandas que no puede resolver, controlar o de las que no puede recuperarse. Una necesidad persistentemente insatisfecha puede formar parte de ese proceso, pero su efecto depende del individuo, del contexto y del tiempo.


    2. Pregunta principal

    Pregunta central

    ¿Existe una relación entre necesidades persistentemente insatisfechas y estrés crónico en perros, y mediante qué mecanismos podría producirse?

    Preguntas secundarias

    1. ¿Qué es estrés desde una perspectiva fisiológica?
    2. ¿Qué diferencia estrés agudo de estrés crónico?
    3. ¿Por qué no todo estrés es perjudicial?
    4. ¿Qué es homeostasis?
    5. ¿Qué es alostasis?
    6. ¿Qué es carga alostática?
    7. ¿Cómo se activa el eje HPA?
    8. ¿Qué función tiene el sistema SAM?
    9. ¿Qué función tiene el cortisol?
    10. ¿Por qué cortisol alto no equivale automáticamente a mal bienestar?
    11. ¿Puede el estrés crónico producir cortisol bajo o respuestas atenuadas?
    12. ¿Qué importancia tienen predictibilidad y controlabilidad?
    13. ¿Qué papel tiene la recuperación?
    14. ¿Cómo puede una necesidad insatisfecha convertirse en un estresor persistente?
    15. ¿Qué dominios de necesidad tienen mejor evidencia?
    16. ¿Qué sabemos sobre restricción social?
    17. ¿Qué sabemos sobre restricción espacial?
    18. ¿Qué sabemos sobre agencia limitada?
    19. ¿Qué sabemos sobre sobreestimulación urbana?
    20. ¿Qué cambios conductuales se han observado bajo estrés crónico?
    21. ¿Qué cambios inmunológicos se han observado?
    22. ¿Cómo se mide cortisol en saliva, pelo, orina o heces?
    23. ¿Qué ventajas y limitaciones tiene cada matriz?
    24. ¿Existe un marcador diagnóstico de estrés crónico?
    25. ¿Qué diferencia estrés crónico de miedo o ansiedad?
    26. ¿Cómo afectan personalidad y aprendizaje?
    27. ¿Qué papel tiene el responsable humano?
    28. ¿Cómo puede mitigarse una carga de estrés sin intentar eliminar todos los desafíos?
    29. ¿Cómo distinguir un desafío beneficioso de uno perjudicial?
    30. ¿Qué preguntas siguen abiertas?

    Alcance

    El dossier se centra en estrés fisiológico y psicológico en perros de compañía, utilizando estudios de laboratorio, kennel, refugios y hogares. Se distinguirá explícitamente cuándo una conclusión procede de perros domésticos típicos, perros alojados en refugios/kennels o literatura comparada.


    3. Conceptos fundamentales

    3.1 Estrés

    “Estrés” puede referirse al proceso mediante el cual un organismo detecta y responde a demandas que amenazan o modifican su equilibrio.

    No es sinónimo de:

    • miedo;
    • ansiedad;
    • sufrimiento;
    • cortisol elevado.

    3.2 Estresor

    Evento o condición que provoca demanda adaptativa.

    Puede ser:

    • físico;
    • social;
    • cognitivo;
    • ambiental;
    • interno.

    3.3 Estrés agudo

    Respuesta de duración relativamente breve ante un desafío.

    Puede incluir:

    • activación simpática;
    • aumento de frecuencia cardiaca;
    • liberación de catecolaminas;
    • activación HPA;
    • liberación de cortisol.

    Puede ser adaptativo.

    3.4 Estrés crónico

    No posee una única definición operacional universal.

    Para este dossier:

    Estrés crónico es un estado resultante de demandas persistentes o repetidas que producen cambios prolongados o desregulación de sistemas de afrontamiento, recuperación y adaptación.

    3.5 Homeostasis

    Mantenimiento de variables internas dentro de rangos compatibles con funcionamiento.

    3.6 Alostasis

    McEwen (1998) describe alostasis como “estabilidad mediante el cambio”.

    El organismo ajusta:

    • hormonas;
    • metabolismo;
    • sistema cardiovascular;
    • inmunidad;
    • conducta;

    para responder a demandas.

    3.7 Carga alostática

    Costo acumulativo de activación repetida, excesiva o ineficiente de sistemas alostáticos.

    Puede surgir por:

    1. estresores frecuentes;
    2. incapacidad para habituarse;
    3. incapacidad para apagar la respuesta;
    4. respuestas insuficientes que obligan a otros sistemas a compensar.

    3.8 Afrontamiento

    Conjunto de respuestas que permiten al animal manejar un desafío.

    Puede ser:

    • conductual;
    • fisiológico.

    3.9 Controlabilidad

    Grado en que el individuo puede influir sobre una situación.

    3.10 Predictibilidad

    Grado en que puede anticipar un evento.

    3.11 Recuperación

    Retorno de sistemas y conducta hacia un rango habitual después del desafío.

    3.12 Habituación

    Reducción de respuesta ante exposición repetida a un estímulo sin consecuencias relevantes.

    No debe confundirse con:

    • agotamiento;
    • inhibición;
    • indefensión.

    3.13 Resiliencia

    Capacidad para mantener o recuperar funcionamiento frente a desafíos.

    3.14 Estrés acumulativo

    Concepto práctico que describe múltiples demandas que se suman durante un periodo.

    No debe presentarse como una unidad fisiológica simple.


    4. Evolución

    El estrés como sistema adaptativo

    Un organismo que no respondiera a amenazas o cambios tendría menor probabilidad de supervivencia.

    Ejemplo:

    amenaza
    → activación simpática
    → movilización energética
    → preparación para actuar.

    Estrés no significa daño

    Una respuesta breve puede:

    • mejorar atención;
    • movilizar glucosa;
    • preparar músculos;
    • modificar temporalmente inmunidad.

    El problema del tiempo

    Los sistemas de estrés fueron seleccionados para responder a desafíos, no necesariamente para permanecer activados indefinidamente.

    McEwen (1998) enfatiza que la activación eficiente seguida de apagado permite afrontar demandas. Cuando la activación es demasiado frecuente o no se apaga adecuadamente, aparecen costos.


    5. Domesticación e historia

    Los perros de compañía modernos viven bajo una dependencia considerable de humanos.

    Humanos controlan:

    • acceso al exterior;
    • alimento;
    • interacción;
    • distancia de estímulos;
    • descanso;
    • movimiento;
    • oportunidades de elección.

    Entorno urbano

    Tananaeva y Udell (2026) identifican como desafíos plausibles:

    • sobreestimulación sensorial;
    • agencia limitada;
    • hiperdependencia humana.

    Precaución

    “Urbano” no equivale automáticamente a estrés.

    Importa:

    • diseño del ambiente;
    • rutina;
    • individuo;
    • disponibilidad de refugio;
    • posibilidad de recuperación.

    6. Etología

    Tinbergen aplicado al estrés

    Causación

    Mecanismos inmediatos:

    • HPA;
    • SAM;
    • sistema nervioso autónomo;
    • inmunidad;
    • metabolismo.

    Ontogenia

    La reactividad depende de:

    • genética;
    • ambiente prenatal;
    • socialización;
    • aprendizaje;
    • experiencias de control.

    Función

    La respuesta de estrés facilita afrontar amenazas y demandas.

    Filogenia

    Los mecanismos son evolutivamente antiguos y compartidos con otros mamíferos.


    7. Cognición y aprendizaje

    Evaluación de amenaza

    No basta el evento objetivo.

    Importa cómo el perro lo ha aprendido.

    Un ruido puede ser:

    • irrelevante;
    • predictor de peligro;
    • señal de actividad agradable.

    Predictibilidad

    Un evento predecible puede ser más fácil de afrontar.

    Control

    La posibilidad de alejarse o terminar una interacción puede reducir conflicto.

    Aprendizaje

    Una respuesta exitosa puede fortalecer afrontamiento.

    Indefensión

    Si respuestas repetidas no alteran resultados, puede producirse reducción de iniciativa en algunos paradigmas.

    No debe diagnosticarse “indefensión aprendida” en un perro cotidiano sin evaluación rigurosa.


    8. Desarrollo

    Cachorros

    Sistemas de estrés están en desarrollo.

    Experiencias intensas pueden tener efectos distintos según etapa.

    Adolescencia

    Cambios hormonales y sociales pueden modificar reactividad.

    Adultos

    La historia acumulada puede estabilizar patrones de afrontamiento.

    Seniors

    Dolor, deterioro sensorial y cognitivo pueden:

    • aumentar incertidumbre;
    • reducir capacidad de afrontamiento;
    • cambiar recuperación.

    Salud

    Enfermedad puede actuar como carga interna persistente.


    9. Análisis del comportamiento

    Modelo

    Antecedente
    evaluación
    respuesta
    consecuencia
    recuperación o repetición.

    Estrés agudo

    Ejemplo:

    ruido súbito
    → sobresalto
    → búsqueda de información
    → recuperación en minutos.

    Estrés repetido

    ruido diario impredecible
    → vigilancia recurrente
    → sueño interrumpido
    → recuperación incompleta.

    Posible estrés crónico

    cuando el patrón persiste y aparecen:

    • cambios conductuales;
    • alteración fisiológica;
    • reducción de recuperación;
    • impacto sobre salud o bienestar.

    10. Bienestar

    10.1 HPA

    Secuencia simplificada:

    hipotálamo
    → CRH
    → hipófisis
    → ACTH
    → corteza adrenal
    → cortisol.

    Funciones de cortisol

    • movilización energética;
    • regulación metabólica;
    • modulación inmunológica;
    • adaptación al desafío.

    No es una “toxina del estrés”.


    10.2 SAM

    Sistema simpático-adreno-medular.

    Participan:

    • adrenalina;
    • noradrenalina.

    Produce respuestas rápidas.

    Relación

    SAM:
    → segundos/minutos.

    HPA:
    → respuesta algo más lenta y sostenida.

    La realidad fisiológica es más compleja, pero esta división es útil pedagógicamente.


    10.3 Alostasis

    La homeostasis intenta mantener estabilidad.

    La alostasis consigue estabilidad modificando activamente sistemas.

    Ejemplo:

    durante ejercicio
    → aumenta frecuencia cardiaca.

    Eso no es fallo:
    es adaptación.


    10.4 Carga alostática

    Aparece cuando mantener la adaptación genera costo.

    Posibles vías

    • activación demasiado frecuente;
    • recuperación incompleta;
    • respuesta prolongada;
    • adaptación insuficiente;
    • compensación multisistémica.

    Evidencia animal

    Seeley et al. (2022) revisaron 572 publicaciones.

    Sólo 63 midieron directamente carga alostática.

    Sólo 6 construyeron índices multisistémicos.

    Conclusión

    En animales:

    “carga alostática” se usa más de lo que realmente se mide.


    10.5 Necesidades insatisfechas como estresores

    Tananaeva y Udell (2026) proponen cuatro grandes dominios:

    Fisiológico

    • alimento;
    • agua;
    • descanso;
    • sueño;
    • movimiento;
    • ausencia/manejo de dolor.

    Seguridad

    • refugio;
    • predictibilidad;
    • control;
    • evitar amenazas.

    Social

    • interacción apropiada;
    • apego;
    • posibilidad de distancia.

    Cognitivo

    • exploración;
    • aprendizaje;
    • agencia;
    • estimulación apropiada.

    Hipótesis central

    Una incapacidad sostenida para satisfacer necesidades relevantes puede mantener demandas y contribuir a estrés crónico.

    Estado de evidencia

    Plausible + parcialmente respaldada.

    No demostrada causalmente para todas las necesidades.


    10.6 Evidencia experimental en perros: Beerda

    Diseño

    Beagles acostumbrados a alojamiento grupal espacioso fueron trasladados durante seis semanas a alojamiento individual en kennels pequeños.

    Conducta

    Beerda et al. (1999a) observaron:

    • posturas bajas;
    • autogrooming;
    • levantamiento de pata;
    • vocalización;
    • coprofagia;
    • conducta repetitiva.

    Ante desafíos:

    • más excitación;
    • incertidumbre;
    • algunas respuestas agresivas.

    Fisiología

    Beerda et al. (1999b) observaron patrones complejos:

    • cambios de cortisol;
    • modificación de responsividad HPA;
    • cambios inmunológicos;
    • disminuciones sostenidas de ratios urinarios de catecolaminas.

    Interpretación

    El estrés crónico no tiene una única firma hormonal.


    10.7 Cortisol: qué mide

    Cortisol refleja principalmente actividad del eje HPA.

    Lo que NO mide directamente

    • sufrimiento;
    • miedo;
    • felicidad;
    • bienestar total;
    • carga alostática completa.

    Factores que influyen

    • hora;
    • método;
    • entorno;
    • excitación;
    • ejercicio;
    • enfermedad;
    • individuo.

    10.8 Cortisol salival

    Ventajas

    • no invasivo;
    • útil para cambios agudos;
    • muestreo repetido.

    Limitaciones

    Cobb et al. (2016):

    • alta heterogeneidad;
    • variabilidad individual;
    • efecto metodológico.

    Chmelíková et al. (2020):

    • exige protocolo estandarizado;
    • debe combinarse con conducta.

    10.9 Cortisol en pelo

    Ventaja

    Integra periodos más largos.

    Bryan et al. (2013):

    • menor variabilidad intraindividual que saliva/heces en condiciones estables.

    Refugio

    Van der Laan et al. (2022):

    • 52 perros;
    • HCC mayor tras seis semanas de refugio;
    • menor después de adopción.

    Limitaciones

    Influyen:

    • pigmentación;
    • región;
    • crecimiento;
    • edad;
    • condición;
    • historia.

    No es “medidor retrospectivo de sufrimiento” perfecto.


    10.10 Sincronización humano-perro

    Sundman et al. (2019):

    • 58 díadas;
    • cortisol capilar correlacionado perro-humano en verano e invierno.

    Limitación

    Correlación no demuestra contagio causal directo.

    Valor

    El entorno humano forma parte de la ecología del perro.


    10.11 Estrés y conducta

    Posibles manifestaciones:

    • hipervigilancia;
    • miedo;
    • evitación;
    • retirada;
    • excitación;
    • agresión;
    • repetición;
    • cambios de sueño.

    Importante

    Pueden existir:

    • hiperactividad;
    • hipoactividad.

    Por eso:
    perro tranquilo ≠ ausencia de estrés automáticamente.


    10.12 Estrés e inmunidad

    El estrés agudo puede producir cambios adaptativos temporales.

    El estrés persistente puede producir desregulación inmunológica.

    Beerda et al. encontraron cambios inmunológicos durante restricción crónica.

    La literatura comparada respalda interacción entre:

    • glucocorticoides;
    • catecolaminas;
    • inmunidad.

    10.13 Salud y longevidad

    Dreschel (2010):

    • 721 perros fallecidos;
    • estudio retrospectivo;
    • asociaciones entre miedo/ansiedad y salud/longevidad.

    Importante

    No prueba causalidad.

    Factores de confusión:

    • genética;
    • raza;
    • ambiente;
    • acceso a cuidados.

    10.14 Todo estrés es malo: falso

    Estrés compatible con bienestar

    • juego intenso;
    • ejercicio;
    • novedad manejable;
    • entrenamiento positivo;
    • reto cognitivo.

    Diferencia

    Desafío + control + recuperación
    puede fomentar adaptación.

    Desafío persistente + falta de control + recuperación insuficiente
    puede aumentar riesgo de carga alostática.


    10.15 Eustrés

    El término “eustrés” se utiliza para describir estrés positivo.

    Debe usarse con cautela.

    No existe un biomarcador que diga:
    “esto es eustrés”.

    La interpretación depende de:

    • contexto;
    • conducta;
    • elección;
    • recuperación.

    10.16 Estrés crónico no significa cortisol permanentemente alto

    Puede haber:

    • elevación;
    • atenuación;
    • alteración de ritmos;
    • cambios de sensibilidad HPA.

    Beerda et al. muestran que historia previa modifica respuestas.

    Esto es coherente con revisiones comparadas que no encuentran un perfil endocrino universal del estrés crónico.


    11. Adiestramiento y manejo

    Objetivo correcto

    No eliminar toda activación.

    Objetivo

    Mejorar:

    • control;
    • predictibilidad;
    • afrontamiento;
    • recuperación.

    Manejo

    Puede:

    • reducir exposición;
    • aumentar distancia;
    • proteger descanso;
    • proporcionar refugio.

    Adiestramiento

    Puede:

    • enseñar alternativas;
    • aumentar predictibilidad;
    • facilitar cooperación.

    Enriquecimiento

    Puede ofrecer:

    • agencia;
    • exploración;
    • conductas motivadas.

    Precaución

    “Más estimulación” no es siempre solución.

    Un perro sobreestimulado puede necesitar recuperación, no otra actividad.


    12. Aplicaciones prácticas

    Esto significa que…

    El objetivo no es criar un perro que nunca se estrese.

    En la vida cotidiana…

    Preguntar:

    1. ¿Qué demanda enfrenta?
    2. ¿Puede hacer algo al respecto?
    3. ¿Puede retirarse?
    4. ¿La situación es predecible?
    5. ¿Cuánto dura?
    6. ¿Con qué frecuencia ocurre?
    7. ¿Se recupera completamente?
    8. ¿aparecieron cambios de conducta o salud?

    Un responsable puede observar…

    • cambios de sueño;
    • hipervigilancia;
    • cambios de apetito;
    • irritabilidad;
    • evitación;
    • recuperación lenta;
    • repetición;
    • reducción de juego.

    Conviene evitar…

    • diagnosticar cortisol;
    • etiquetar toda excitación como estrés malo;
    • considerar jadeo como marcador específico;
    • pensar que cansar al perro “elimina estrés”;
    • interpretar quietud como relajación sin contexto.

    Podría ayudar…

    • diario;
    • reducir estresores acumulativos;
    • ofrecer retirada;
    • proteger sueño;
    • evaluar dolor;
    • consulta profesional ante cambios persistentes.

    13. Mitos y controversias

    Mito 1 — “Todo estrés es malo”

    Clasificación: contradicho.

    La respuesta de estrés es adaptativa y necesaria.


    Mito 2 — “Cortisol alto = perro estresado”

    Clasificación: simplificación.

    Refleja actividad HPA; requiere contexto.


    Mito 3 — “Estrés crónico = cortisol alto siempre”

    Clasificación: contradicho.

    Pueden existir patrones atenuados o desregulados.


    Mito 4 — “Si el perro se acostumbró, ya no hay estrés”

    Clasificación: evidencia insuficiente.

    Habituación debe distinguirse de inhibición.


    Mito 5 — “Una necesidad insatisfecha causa automáticamente estrés crónico”

    Clasificación: evidencia insuficiente como regla universal.

    Importan intensidad, tiempo, controlabilidad e individuo.


    Mito 6 — “Un perro cansado está menos estresado”

    Clasificación: evidencia insuficiente.

    Fatiga no equivale a recuperación.


    Mito 7 — “Hair cortisol mide sufrimiento crónico”

    Clasificación: incorrecto como afirmación directa.

    Mide exposición/integración de cortisol con múltiples factores de confusión.


    Mito 8 — “Un perro quieto no está estresado”

    Clasificación: contradicho como regla.

    Retirada e inhibición pueden formar parte de respuestas.


    Mito 9 — “Más enriquecimiento siempre reduce estrés”

    Clasificación: evidencia insuficiente como universal.

    Debe ser apropiado al individuo.


    Mito 10 — “Podemos diagnosticar carga alostática con un análisis”

    Clasificación: contradicho.

    La investigación animal todavía carece de índices estandarizados.


    14. Estado de la evidencia

    14.1 Tananaeva y Udell (2026)

    Tipo: revisión.

    Tema: estrés crónico y necesidades de perros de compañía.

    Hallazgo: existe evidencia compatible con que la incapacidad sostenida para satisfacer necesidades fisiológicas, de seguridad, sociales y cognitivas contribuya al estrés crónico.

    Limitaciones: no todas las relaciones están demostradas causalmente; faltan herramientas validadas.

    Confianza: alta para síntesis; moderada para causalidad específica.

    Uso: fuente central.

    14.2 McEwen (1998)

    Tipo: revisión conceptual neuroendocrina.

    Hallazgo: formaliza alostasis y carga alostática como adaptación y costo acumulativo.

    Limitación: principalmente literatura humana/comparada.

    Confianza: alta como fundamento conceptual.

    14.3 Seeley et al. (2022)

    Tipo: scoping review.

    Corpus: 572 artículos.

    Hallazgo: aplicación de carga alostática en animales es heterogénea; pocos estudios construyen índices multisistémicos.

    Limitación: multiespecie.

    Confianza: alta para estado metodológico.

    14.4 Beerda et al. (1999a)

    Tipo: estudio experimental.

    Población: beagles.

    Intervención: 6 semanas de restricción social/espacial.

    Hallazgo: cambios conductuales persistentes y mayor excitación/incertidumbre en pruebas.

    Limitación: condiciones experimentales específicas.

    Confianza: alta para ese modelo.

    14.5 Beerda et al. (1999b)

    Tipo: experimental fisiológico.

    Hallazgo: cambios HPA, catecolaminas e inmunidad dependientes de historia previa.

    Limitación: muestra específica y ambiente artificial.

    Confianza: alta para complejidad fisiológica.

    14.6 Cobb et al. (2016)

    Tipo: revisión sistemática y metaanálisis.

    Datos: 5,153 muestras; 1,205 perros.

    Hallazgo: cortisol salival presenta considerable variabilidad y efectos metodológicos.

    Confianza: alta.

    Uso: desmontar cortisol único.

    14.7 Chmelíková et al. (2020)

    Tipo: revisión.

    Hallazgo: cortisol salival puede servir como marcador agudo si se estandariza y combina con conducta.

    Limitación: no sirve como diagnóstico independiente.

    Confianza: alta.

    14.8 Bryan et al. (2013)

    Tipo: estudio metodológico.

    Muestra: 7 perros.

    Hallazgo: cortisol en pelo fue menos variable que saliva/heces bajo condiciones estables.

    Limitación: muestra muy pequeña.

    Confianza: moderada.

    14.9 Van der Laan et al. (2022)

    Tipo: longitudinal.

    Muestra: 52 perros de refugio.

    Hallazgo: HCC aumentó tras 6 semanas de refugio y descendió tras adopción.

    Limitación: attrition y múltiples factores individuales.

    Confianza: moderada-alta.

    14.10 Sundman et al. (2019)

    Tipo: observacional.

    Muestra: 58 díadas.

    Hallazgo: HCC perro-humano correlacionado en dos estaciones.

    Limitación: dos razas; correlacional.

    Confianza: moderada.

    14.11 Dreschel (2010)

    Tipo: retrospectivo.

    Muestra: 721 perros fallecidos.

    Hallazgo: asociaciones entre miedo/ansiedad, problemas cutáneos y longevidad.

    Limitación: autoinforme y causalidad no demostrable.

    Confianza: moderada.

    14.12 Kartashova et al. (2021)

    Tipo: revisión de 128 artículos.

    Hallazgo: no existe indicador cuantitativo universal de estrés canino ni intervalo universal de cortisol.

    Limitación: heterogeneidad.

    Confianza: alta para limitaciones metodológicas.

    14.13 Mârza et al. (2024)

    Tipo: revisión.

    Hallazgo: cortisol participa en metabolismo, inmunidad y respuesta de estrés; múltiples matrices poseen ventajas/limitaciones.

    Confianza: moderada-alta.


    15. Banco de evidencia

    Evidencia 1

    Afirmación: estrés agudo puede ser adaptativo.

    Fuente: McEwen (1998).

    Nivel de certeza: alto.

    Matiz: activación intensa o prolongada puede generar costo.


    Evidencia 2

    Afirmación: carga alostática no equivale a cortisol alto.

    Fuente: Seeley et al. (2022).

    Nivel de certeza: alto.

    Matiz: idealmente es multisistémica.


    Evidencia 3

    Afirmación: restricción social y espacial prolongada puede producir cambios conductuales compatibles con estrés crónico.

    Fuente: Beerda et al. (1999a).

    Nivel de certeza: alto para ese contexto.


    Evidencia 4

    Afirmación: el perfil fisiológico del estrés crónico puede ser complejo y bidireccional.

    Fuente: Beerda et al. (1999b).

    Nivel de certeza: alto.


    Evidencia 5

    Afirmación: necesidades insatisfechas son una hipótesis plausible y relevante para estrés crónico canino.

    Fuente: Tananaeva & Udell (2026).

    Nivel de certeza: moderado-alto.

    Matiz: no está demostrada para toda necesidad ni individuo.


    Evidencia 6

    Afirmación: cortisol salival necesita contexto y estandarización.

    Fuente: Cobb et al. (2016); Chmelíková et al. (2020).

    Nivel de certeza: alto.


    Evidencia 7

    Afirmación: cortisol capilar puede reflejar actividad HPA integrada durante periodos más largos.

    Fuente: Bryan et al. (2013); van der Laan et al. (2022).

    Nivel de certeza: moderado.

    Matiz: no mide sufrimiento directamente.


    Evidencia 8

    Afirmación: el ambiente de refugio puede asociarse con cambios de cortisol capilar.

    Fuente: van der Laan et al. (2022).

    Nivel de certeza: moderado-alto.


    Evidencia 9

    Afirmación: variables humanas pueden relacionarse con fisiología de estrés del perro.

    Fuente: Sundman et al. (2019).

    Nivel de certeza: moderado.

    Matiz: asociación no prueba dirección causal.


    Evidencia 10

    Afirmación: miedo y ansiedad persistentes se asocian con resultados de salud y longevidad.

    Fuente: Dreschel (2010).

    Nivel de certeza: moderado.

    Matiz: retrospectivo/correlacional.


    16. Propuesta de estructura del artículo

    H1 — Necesidades insatisfechas y estrés crónico: ¿qué relación existe?

    Objetivo

    Explicar mecanismos sin alarmismo.


    H2 — Primero: estrés no significa daño

    Explicar

    respuesta adaptativa.

    Evidencia

    McEwen (1998).


    H2 — Estrés agudo vs estrés crónico

    Comparar

    duración;
    recuperación;
    control.


    H2 — Homeostasis, alostasis y carga alostática

    Explicar

    estabilidad
    → cambio
    → costo acumulativo.

    Evidencia

    McEwen (1998); Seeley et al. (2022).


    H2 — ¿Cómo puede una necesidad convertirse en un estresor?

    Modelo

    necesidad
    → bloqueo
    → afrontamiento
    → recuperación o persistencia.


    H2 — Lo que sabemos directamente en perros

    Beerda

    restricción social/espacial.

    Evidencia

    Beerda et al. (1999a, 1999b).


    H2 — Lo que propone la investigación de 2026

    Dominios

    fisiológico;
    seguridad;
    social;
    cognitivo.

    Evidencia

    Tananaeva & Udell (2026).


    H2 — Cortisol: útil, pero no es un “medidor de estrés”

    Saliva

    agudo.

    Pelo

    más integrado.

    Evidencia

    Cobb et al. (2016); van der Laan et al. (2022).


    H2 — El estrés crónico puede tener cortisol alto, bajo o alterado

    Explicar

    desregulación.


    H2 — Conducta: el otro lado de la fisiología

    Observar

    hipervigilancia;
    retirada;
    repetición;
    recuperación.


    H2 — El humano también forma parte del ambiente

    Evidencia

    Sundman et al. (2019).


    H2 — Todo estrés no es malo

    Comparar

    desafío manejable
    vs.
    demanda persistente.


    H2 — Qué puede hacer un responsable sin intentar diagnosticar

    Observar

    frecuencia;
    duración;
    control;
    recuperación;
    cambios.


    H2 — La pregunta correcta

    No:

    “¿Mi perro tiene cortisol alto?”

    Sí:

    “¿Qué demandas enfrenta repetidamente, puede resolverlas y logra recuperarse?”


    17. Preguntas todavía abiertas

    1. ¿Cómo diagnosticar estrés crónico en un perro individual?
    2. ¿Qué índice de carga alostática sería válido en perros?
    3. ¿Qué biomarcadores deberían incluirse?
    4. ¿Cómo combinar HPA, SAM, inmunidad y metabolismo?
    5. ¿Qué papel tiene variabilidad cardiaca?
    6. ¿Cómo interpretar cortisol capilar por tipo de pelo?
    7. ¿Cómo afecta raza?
    8. ¿Cómo afecta edad?
    9. ¿Qué necesidades producen mayor carga si se restringen?
    10. ¿Cómo medir agencia?
    11. ¿Qué duración convierte estrés repetido en crónico?
    12. ¿Cómo diferenciar habituación de desregulación?
    13. ¿Cómo cuantificar recuperación?
    14. ¿Qué papel tiene sueño?
    15. ¿Qué papel tiene dolor subclínico?
    16. ¿Cómo interactúan múltiples estresores pequeños?
    17. ¿Cómo influye contaminación acústica urbana?
    18. ¿Cómo influye densidad social?
    19. ¿Cómo influye tiempo solo?
    20. ¿Cómo distinguir estrés positivo de negativo fisiológicamente?
    21. ¿Qué actividades aumentan resiliencia?
    22. ¿Puede enriquecimiento reducir carga alostática?
    23. ¿Qué papel tiene la relación humano-perro?
    24. ¿Cómo cambia estrés con enfermedad?
    25. ¿Qué intervenciones producen cambios fisiológicos duraderos?

    18. Referencias

    Beerda, B., Schilder, M. B. H., van Hooff, J. A. R. A. M., & de Vries, H. W. (1997). Manifestations of chronic and acute stress in dogs. Applied Animal Behaviour Science, 52(3–4), 307–319. https://doi.org/10.1016/S0168-1591(96)01131-8

    Beerda, B., Schilder, M. B. H., van Hooff, J. A. R. A. M., de Vries, H. W., & Mol, J. A. (1999a). Chronic stress in dogs subjected to social and spatial restriction. I. Behavioral responses. Physiology & Behavior, 66(2), 233–242. https://doi.org/10.1016/S0031-9384(98)00289-3

    Beerda, B., Schilder, M. B. H., Bernadina, W., van Hooff, J. A. R. A. M., de Vries, H. W., & Mol, J. A. (1999b). Chronic stress in dogs subjected to social and spatial restriction. II. Hormonal and immunological responses. Physiology & Behavior, 66(2), 243–254. https://doi.org/10.1016/S0031-9384(98)00290-X

    Bryan, H. M., Adams, A. G., Invik, R. M., Wynne-Edwards, K. E., & Smits, J. E. G. (2013). Hair as a meaningful measure of baseline cortisol levels over time in dogs. Journal of the American Association for Laboratory Animal Science, 52(2), 189–196.

    Chmelíková, E., Bolechová, P., Chaloupková, H., Svobodová, I., Jovičić, M., & Sedmíková, M. (2020). Salivary cortisol as a marker of acute stress in dogs: A review. Domestic Animal Endocrinology, 72, 106428. https://doi.org/10.1016/j.domaniend.2019.106428

    Cobb, M. L., Iskandarani, K., Chinchilli, V. M., & Dreschel, N. A. (2016). A systematic review and meta-analysis of salivary cortisol measurement in domestic canines. Domestic Animal Endocrinology, 57, 31–42. https://doi.org/10.1016/j.domaniend.2016.04.003

    Dreschel, N. A. (2010). The effects of fear and anxiety on health and lifespan in pet dogs. Applied Animal Behaviour Science, 125(3–4), 157–162. https://doi.org/10.1016/j.applanim.2010.04.003

    Kartashova, I. A., Ganina, K. K., Karelina, E. A., & Tarasov, S. A. (2021). How to evaluate and manage stress in dogs—A guide for veterinary specialists. Applied Animal Behaviour Science, 243, 105458. https://doi.org/10.1016/j.applanim.2021.105458

    McEwen, B. S. (1998). Stress, adaptation, and disease: Allostasis and allostatic load. Annals of the New York Academy of Sciences, 840, 33–44. https://doi.org/10.1111/j.1749-6632.1998.tb09546.x

    Mârza, S. M., Munteanu, C., Papuc, I., Radu, L., Diana, P., & Purdoiu, R. C. (2024). Behavioral, physiological, and pathological approaches of cortisol in dogs. Animals, 14(23), 3536. https://doi.org/10.3390/ani14233536

    Seeley, K. E., Proudfoot, K. L., et al. (2022). The application of allostasis and allostatic load in animal species: A scoping review. PLOS ONE, 17(8), e0273838. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0273838

    Sundman, A.-S., Van Poucke, E., Svensson Holm, A.-C., Faresjö, Å., Theodorsson, E., Jensen, P., & Roth, L. S. V. (2019). Long-term stress levels are synchronized in dogs and their owners. Scientific Reports, 9, 7391. https://doi.org/10.1038/s41598-019-43851-x

    Tananaeva, A., & Udell, M. A. R. (2026). Stress, needs, and behaviour: Understanding chronic stress in pet domestic dogs (Canis lupus familiaris) from the prism of needs. Biological Reviews, 101(5), 2279–2299. https://doi.org/10.1002/brv.70179

    van der Laan, J. E., Vinke, C. M., & Arndt, S. S. (2022). Evaluation of hair cortisol as an indicator of long-term stress responses in dogs in an animal shelter and after subsequent adoption. Scientific Reports, 12, 5117. https://doi.org/10.1038/s41598-022-09140-w