Autor: Alberto Santoyo

  • Cómo saber si las necesidades de un perro están cubiertas (Artículo 5)

    1. Resumen ejecutivo

    Determinar si las necesidades de un perro están cubiertas no consiste únicamente en comprobar si tiene comida, agua, cama, paseos y atención veterinaria. Esos elementos describen recursos y cuidados proporcionados; la evaluación científica del bienestar intenta responder algo distinto: ¿qué efecto tienen esas condiciones sobre el estado físico y mental del perro?

    Esta distinción es central en welfare science. El modelo Five Domains organiza la evaluación en nutrición, ambiente físico, salud, interacciones conductuales y estado mental (Mellor et al., 2020). En consecuencia, una vivienda aparentemente adecuada no garantiza buen bienestar si el perro presenta dolor, miedo persistente, frustración, incapacidad de descansar, restricción conductual o ausencia de oportunidades positivas.

    La evidencia desaconseja utilizar una sola señal. Polgár, Blackwell y Rooney (2019), en su revisión de medidas de bienestar canino, analizaron indicadores fisiológicos, conductuales y cognitivos y mostraron que todos presentan ventajas y limitaciones. Cobb, Jiménez y Dreschel (2025) advierten específicamente contra la sobredependencia de un único biomarcador como el cortisol. La evaluación debe basarse en triangulación: salud, conducta, estado emocional inferido, interacción con el ambiente, preferencias, recuperación después de desafíos y trayectoria a lo largo del tiempo.

    La ausencia de “problemas de comportamiento” no demuestra buen bienestar. Un perro puede no ladrar, destruir ni mostrar agresión y, sin embargo, estar inhibido, dolorido, temeroso o poco interesado en su entorno. De forma inversa, una conducta molesta para el humano no demuestra automáticamente mal bienestar. Lo importante es describir qué ocurre, en qué contexto, con qué frecuencia, intensidad y duración, y qué otras señales aparecen al mismo tiempo.

    La salud aporta información crítica. Cambios en apetito, peso, movilidad, sueño, tolerancia al contacto, postura, eliminación o disposición para subir, saltar o girar pueden indicar enfermedad o dolor. Malkani, Paramasivam y Wolfensohn (2024) encontraron que perros con dolor musculoesquelético crónico diferían de perros sanos en dimensiones físicas, psicológicas, ambientales y sociales. Mills y Coutts (2023) recomiendan considerar dolor y parestesia de forma sistemática ante problemas conductuales.

    Los indicadores emocionales requieren contexto. Miedo y ansiedad pueden expresarse mediante evitación, retirada, congelamiento, hipervigilancia, vocalización, intentos de escape o respuestas defensivas. El estrés crónico puede asociarse con alteraciones conductuales y fisiológicas, pero Tananaeva y Udell (2026) subrayan que todavía no existe un marcador único validado que permita diagnosticarlo en casa.

    La evaluación positiva también importa. Welfare science ha estado históricamente mejor desarrollada para detectar sufrimiento que para identificar experiencias positivas. Csoltova y Mehinagic (2020) concluyeron que la evaluación de emociones positivas en perros sigue siendo un campo relativamente poco desarrollado y requiere mediciones múltiples. Juego, exploración voluntaria, interacción afiliativa, interés por el ambiente y relajación contextual pueden aportar evidencia, pero ninguno demuestra por sí solo bienestar óptimo. Ahloy-Dallaire, Espinosa y Mason (2018) señalan que el mal bienestar suele reducir el juego, pero la presencia de juego no permite distinguir de manera definitiva entre bienestar aceptable y óptimo.

    Otro indicador práctico es la recuperación. Dos perros pueden reaccionar ante el mismo ruido y diferir radicalmente en cuánto tardan en volver a explorar, comer, descansar o interactuar normalmente. La intensidad de la respuesta importa, pero también su duración y la capacidad de regresar a la línea base.

    La evaluación longitudinal es superior a la fotografía aislada. Fulmer, Laven y Hill (2022) identificaron nueve herramientas genéricas de calidad de vida para perros y gatos; actividad, deseo de interacción y apetito aparecían con frecuencia, pero ninguna herramienta estaba validada en todas las dimensiones estudiadas. Para un responsable, conocer la línea base individual del perro puede ser especialmente valioso.

    Este dossier propone observar siete ejes:

    1. ¿Funciona bien su cuerpo?
    2. ¿Puede descansar y sentirse físicamente cómodo?
    3. ¿Interactúa con su ambiente de manera flexible?
    4. ¿Puede elegir, retirarse y ejercer cierto control?
    5. ¿Muestra señales persistentes de miedo, dolor, frustración o ansiedad?
    6. ¿Tiene oportunidades y conductas compatibles con experiencias positivas?
    7. ¿Su perfil se mantiene o cambia con el tiempo?

    Este sistema es educativo; no es una escala clínica validada.

    La tesis central será:

    No sabemos que las necesidades de un perro están cubiertas porque no cause problemas. Lo sabemos mejor cuando convergen varias señales: su cuerpo funciona adecuadamente, puede descansar y recuperarse, interactúa con el ambiente con flexibilidad, dispone de opciones, mantiene conductas que valora y no presenta patrones persistentes compatibles con dolor, miedo o estrés.

    2. Pregunta principal

    Pregunta central

    ¿Qué indicadores podemos observar para estimar si las necesidades de un perro están siendo adecuadamente satisfechas?

    Preguntas secundarias

    1. ¿Qué diferencia evaluar cuidado de evaluar bienestar?
    2. ¿Qué es un indicador de bienestar?
    3. ¿Qué diferencia existe entre indicadores basados en recursos y basados en el animal?
    4. ¿Por qué no basta una sola señal?
    5. ¿Qué información aporta la salud?
    6. ¿Qué conductas pueden sugerir bienestar comprometido?
    7. ¿Qué conductas pueden asociarse con estados positivos?
    8. ¿Cómo reconocer miedo, frustración o ansiedad?
    9. ¿Cómo puede aparecer dolor como cambio de conducta?
    10. ¿Qué significa recuperación tras un estresor?
    11. ¿Qué importancia tiene la línea base individual?
    12. ¿Qué aporta la fisiología?
    13. ¿Cuáles son las limitaciones del cortisol?
    14. ¿Qué aportan pruebas de preferencia y sesgo cognitivo?
    15. ¿Puede el juego utilizarse como indicador?
    16. ¿Cómo distinguir descanso de inhibición?
    17. ¿Qué significa agencia?
    18. ¿Qué debe registrar un responsable?
    19. ¿Cuándo un cambio requiere consulta veterinaria?
    20. ¿Por qué ausencia de problemas no equivale a buen bienestar?

    3. Conceptos fundamentales

    3.1 Welfare assessment

    Proceso de juzgar el estado de bienestar de un animal basándose en evidencia. Van der Staay et al. (2025) subrayan que una herramienta adecuada debe partir de una definición explícita de bienestar, un marco conceptual y procedimientos de medición validados.

    3.2 Provisión de cuidado

    Describe lo que el humano ofrece: alimento, agua, cama, ejercicio, atención veterinaria e interacción.

    3.3 Resultado de bienestar

    Describe cómo esas condiciones afectan al animal: hidratación, condición corporal, dolor, miedo, interés, movilidad, capacidad de descanso y recuperación.

    3.4 Indicador basado en recursos

    Evalúa lo disponible: espacio, refugio, agua, superficies, sombra.

    3.5 Indicador basado en el animal

    Evalúa al propio perro: cojera, postura, actividad, conducta, frecuencia cardiaca, cortisol, elección.

    3.6 Estado afectivo

    Experiencia subjetiva positiva o negativa inferida mediante varias fuentes de evidencia.

    3.7 Línea base individual

    Patrón habitual del propio perro en condiciones conocidas: sueño, apetito, interacción, actividad, exploración y movilidad.

    3.8 Triangulación

    Combinación de señales independientes para aumentar la confianza de una inferencia.

    Ejemplo:

    cambio de movilidad
    +
    evitación del contacto
    +
    alteración de sueño
    +
    evaluación veterinaria

    es más informativo que una sola señal.

    3.9 Monitoreo

    Evaluación repetida. Permite detectar tendencias y no sólo estados puntuales.

    4. Evolución

    Los animales evolucionaron mecanismos que generan cambios conductuales y fisiológicos ante desafíos.

    Amenaza:
    → vigilancia, evitación o respuestas defensivas.

    Dolor:
    → protección de una zona, modificación de movimiento, reducción de algunas actividades.

    Hambre:
    → aumento de búsqueda y motivación alimentaria.

    Estos cambios pueden funcionar como indicadores, pero la ausencia de señales llamativas no demuestra ausencia de problema. Diferentes individuos utilizan estrategias distintas y algunas respuestas, como congelamiento o inhibición, son menos visibles que huida o vocalización.

    5. Domesticación e historia

    Los perros viven en ambientes controlados principalmente por humanos, y gran parte de la evaluación doméstica depende de los responsables.

    Ventaja del responsable

    Puede observar al perro durante meses o años y conoce su línea base.

    Limitaciones

    Puede:

    • normalizar cambios graduales;
    • interpretar antropomórficamente;
    • comparar con otros perros;
    • no observar lo que ocurre durante ausencias.

    La evaluación más robusta combina conocimiento longitudinal del responsable con observación profesional y medidas objetivas cuando son necesarias.

    6. Etología

    Describir antes de interpretar

    Evitar:

    “Está deprimido.”

    Preferir:

    “Ha dejado de iniciar juego, permanece más tiempo aislado y tarda más en levantarse.”

    Etograma

    Puede registrar:

    • exploración;
    • descanso;
    • juego;
    • interacción;
    • evitación;
    • vocalización;
    • locomoción;
    • repetición.

    Contexto

    Una señal aislada tiene baja especificidad.

    Ejemplo: jadeo puede aparecer por calor, ejercicio, estrés o dolor.

    7. Cognición y aprendizaje

    Supresión conductual

    Una conducta visible puede desaparecer sin que desaparezca el estado emocional.

    Ejemplo:
    castigar el gruñido puede reducir el gruñido sin reducir miedo.

    Sesgo cognitivo

    Los judgement bias tests estudian cómo un animal responde a estímulos ambiguos después de aprender señales positivas y negativas. Son herramientas de investigación para inferir estados emocionales, no pruebas domésticas.

    Preferencias

    Las elecciones ayudan a conocer:

    • recursos preferidos;
    • zonas;
    • interacción;
    • actividades.

    No deben confundirse automáticamente con necesidades.

    8. Desarrollo

    Cachorro

    Los patrones cambian rápidamente. Necesita mucha recuperación y sueño, por lo que no debe compararse con un adulto.

    Adolescencia

    Mayor actividad, exploración o sensibilidad no implica automáticamente deterioro del bienestar.

    Adulto

    La línea base suele ser más estable.

    Senior

    Cambios graduales pueden confundirse con “envejecimiento normal” cuando existen dolor, pérdida sensorial, enfermedad o deterioro cognitivo.

    Principio

    La línea base individual debe actualizarse con la etapa vital.

    9. Análisis del comportamiento

    Registrar:

    antecedente → conducta → consecuencia

    y añadir:

    • frecuencia;
    • intensidad;
    • duración;
    • recuperación.

    Frecuencia

    ¿Ocurre ocasionalmente, diariamente o muchas veces al día?

    Intensidad

    No es igual una orientación breve que un intento desesperado de escape.

    Duración

    Un estado sostenido puede tener mayor impacto acumulativo.

    Recuperación

    ¿Cuánto tarda en volver a descansar, explorar, comer o interactuar?

    Generalización

    Si una reacción aparece en cada vez más contextos, merece atención.

    10. Bienestar

    10.1 Five Domains

    Dominio 1 — Nutrición

    Observar:

    • apetito;
    • peso;
    • hidratación;
    • digestión;
    • facilidad de acceso.

    Dominio 2 — Ambiente físico

    Observar:

    • elección de zonas;
    • comodidad;
    • temperatura;
    • ruido;
    • superficies;
    • refugio.

    Dominio 3 — Salud

    Observar:

    • movilidad;
    • dolor;
    • respiración;
    • eliminación;
    • sueño;
    • postura.

    Dominio 4 — Interacciones conductuales

    Observar:

    • exploración;
    • juego;
    • relación con humanos;
    • relación con otros perros;
    • elección;
    • retirada;
    • respuesta al entrenamiento.

    Dominio 5 — Estado mental

    Inferir prudentemente:

    • dolor;
    • miedo;
    • ansiedad;
    • frustración;
    • comodidad;
    • seguridad;
    • interés.

    Regla

    Los dominios 1–4 aportan evidencia para inferir el 5.

    10.2 Indicadores físicos y de salud

    Apetito

    Útil, pero no específico. Un perro puede comer y seguir teniendo dolor o miedo.

    Peso y condición corporal

    Ayudan a evaluar nutrición, enfermedad y actividad.

    Movilidad

    Observar:

    • levantarse;
    • subir;
    • bajar;
    • saltar;
    • girar;
    • caminar.

    Sueño

    Cambios pueden reflejar dolor, estrés, edad o ambiente.

    Dolor

    Malkani et al. (2024) muestran que el dolor crónico puede afectar múltiples dominios. Mills y Coutts (2023) recomiendan considerar malestar ante cambios conductuales.

    10.3 Miedo y ansiedad

    Posibles señales:

    • evitación;
    • retirada;
    • congelamiento;
    • hipervigilancia;
    • sobresalto;
    • vocalización;
    • escape;
    • tensión;
    • búsqueda de distancia.

    Ninguna es exclusiva.

    10.4 Frustración

    Puede aparecer como:

    • aumento de actividad;
    • vocalización;
    • repetición;
    • conducta dirigida a barreras;
    • recuperación lenta.

    10.5 Conductas repetitivas

    Pueden asociarse con condiciones adversas, pero no siempre reflejan de forma simple el estado actual; algunas pueden persistir después de mejorar el ambiente.

    10.6 Bienestar positivo

    Csoltova y Mehinagic (2020) señalan que la ciencia de emociones positivas caninas continúa menos desarrollada.

    Posibles pistas:

    • exploración voluntaria;
    • interacción afiliativa;
    • juego;
    • relajación contextual;
    • interés;
    • anticipación positiva.

    10.7 Juego

    Ahloy-Dallaire et al. (2018) concluyen que el mal bienestar suele reducir juego, aunque existen excepciones. Por tanto:

    juego presente ≠ bienestar óptimo demostrado.

    10.8 Exploración

    La exploración flexible puede ser compatible con interés y seguridad. Sin embargo, actividad constante puede también reflejar activación o incapacidad de descansar.

    10.9 Descanso

    Buen descanso implica capacidad de adoptar posturas cómodas y mantenerse sin interrupciones.

    Pero:

    quietud ≠ relajación automáticamente.

    La inactividad puede aparecer con dolor, miedo o inhibición.

    10.10 Interacción social

    Observar si:

    • inicia;
    • responde;
    • evita;
    • finaliza.

    La capacidad de retirarse es relevante.

    10.11 Agencia

    Preguntar:

    • ¿puede escoger dónde descansar?
    • ¿puede alejarse?
    • ¿inicia algunas actividades?
    • ¿puede rechazar interacción segura?

    10.12 Recuperación

    Tras un desafío:

    • ¿vuelve a comer?
    • ¿explora?
    • ¿descansa?
    • ¿retoma interacción?

    La recuperación lenta o progresivamente peor puede señalar un problema.

    10.13 Fisiología

    Cortisol

    Puede medirse en sangre, saliva, pelo o heces.

    Cobb et al. (2016) encontraron alta heterogeneidad y efectos de individuo, ambiente y metodología. Cobb et al. (2025) recomiendan avanzar hacia múltiples sistemas fisiológicos.

    Por tanto:

    cortisol alto ≠ automáticamente mal bienestar.

    10.14 Calidad de vida

    Fulmer et al. (2022) identificaron nueve herramientas genéricas. Actividad, deseo de interacción y apetito fueron ítems frecuentes, pero ninguna herramienta estaba validada en todas las dimensiones.

    10.15 Línea base individual

    Preguntar:

    ¿Cuál es su patrón habitual de:

    • sueño?
    • apetito?
    • exploración?
    • juego?
    • interacción?
    • movilidad?

    Un cambio sostenido puede ser más informativo que compararlo con “el perro promedio”.

    10.16 Matriz práctica de observación

    Matriz educativa, no escala clínica validada.

    Área A — cuerpo

    Favorable: movilidad habitual, apetito estable, descanso cómodo.

    Atención: rigidez, cambios de apetito, reducción de actividad, alteración de sueño.

    Consulta: dolor marcado, pérdida brusca de función, dificultad respiratoria o cambio súbito importante.

    Área B — emociones negativas

    Favorable: respuestas proporcionales y recuperación.

    Atención: evitación creciente, hipervigilancia, frustración frecuente.

    Consulta: pánico, miedo persistente, agresión nueva o intensa.

    Área C — experiencia positiva

    Favorable: interés, exploración, actividades buscadas voluntariamente.

    Atención: reducción persistente de interés.

    Consulta: pérdida marcada de interés acompañada de otros cambios físicos o conductuales.

    Área D — agencia

    Favorable: puede aproximarse y retirarse.

    Atención: pocas oportunidades de elección.

    Intervención: reorganizar ambiente y manejo.

    Área E — trayectoria

    Favorable: perfil estable.

    Atención: cambio gradual.

    Consulta: cambio brusco o progresivo sin explicación.

    11. Adiestramiento y manejo

    Antes de entrenar

    Preguntar:

    • ¿hay dolor?
    • ¿hay miedo?
    • ¿el ambiente supera su capacidad?
    • ¿puede retirarse?

    Obediencia no equivale a bienestar

    Un perro puede ejecutar conductas bajo alta presión o miedo.

    Manejo como prueba funcional

    Modificar el ambiente puede aportar información.

    Ejemplo:

    aumentar distancia
    → disminuye reacción.

    Esto sugiere que proximidad era una variable relevante.

    No silenciar indicadores

    Eliminar un gruñido sin trabajar su causa puede reducir información útil sin mejorar la emoción subyacente.

    12. Aplicaciones prácticas

    Esto significa que…

    No debemos preguntar únicamente:

    “¿Tiene todo?”

    También:

    “¿Cómo está respondiendo a lo que tiene?”

    En la vida cotidiana

    Registrar una vez por semana:

    • apetito;
    • sueño;
    • movilidad;
    • exploración;
    • juego;
    • interacción;
    • evitación;
    • recuperación.

    Conviene evitar

    • diagnosticar por un gesto;
    • comparar constantemente con otros perros;
    • considerar obediencia = bienestar;
    • asumir quietud = calma;
    • esperar a que aparezca agresión;
    • utilizar una aplicación o puntuación como diagnóstico definitivo.

    Podría ayudar

    • videos breves;
    • diario;
    • escala de tendencia;
    • revisiones veterinarias;
    • evaluación profesional de conducta cuando sea necesario.

    13. Mitos y controversias

    Mito 1 — “Ausencia de problemas = bienestar”

    Clasificación: contradicho.

    Un perro puede estar inhibido, dolorido o temeroso sin molestar al humano.

    Mito 2 — “Si juega, está perfectamente bien”

    Clasificación: evidencia insuficiente.

    Juego aporta información, pero no demuestra bienestar óptimo.

    Mito 3 — “Si come, está bien”

    Clasificación: contradicho como regla.

    Apetito es un indicador entre muchos.

    Mito 4 — “Si está quieto, está tranquilo”

    Clasificación: incorrecto.

    Puede ser descanso, congelamiento, dolor o inhibición.

    Mito 5 — “Cortisol alto significa mal bienestar”

    Clasificación: simplificación.

    Debe interpretarse con contexto, conducta y otras medidas.

    Mito 6 — “Mover la cola significa felicidad”

    Clasificación: contradicho como universal.

    La postura completa y el contexto importan.

    Mito 7 — “Una conducta problemática prueba una necesidad insatisfecha”

    Clasificación: evidencia insuficiente como causalidad universal.

    Puede intervenir aprendizaje, genética, dolor, enfermedad u otros factores.

    Mito 8 — “Si el veterinario dice que está sano, su bienestar es bueno”

    Clasificación: incompleto.

    La salud es un dominio, no la totalidad del bienestar.

    Mito 9 — “Una escala de calidad de vida da una respuesta exacta”

    Clasificación: contradicho.

    Las herramientas tienen limitaciones de validación.

    Mito 10 — “El responsable siempre sabe si su perro está bien”

    Clasificación: parcialmente respaldado y limitado.

    El responsable conoce la línea base, pero puede normalizar cambios graduales.

    14. Estado de la evidencia

    14.1 Mellor et al. (2020)

    Tipo: revisión conceptual / Five Domains.
    Hallazgo: bienestar se infiere mediante nutrición, ambiente, salud e interacciones y sus efectos mentales.
    Limitación: no ofrece un protocolo doméstico único.
    Confianza: alta como marco.
    Uso: estructura.

    14.2 van der Staay et al. (2025)

    Tipo: revisión de definiciones, marcos y herramientas.
    Hallazgo: una herramienta válida requiere definición, marco y validación.
    Limitación: general, no exclusiva de perros.
    Confianza: alta metodológicamente.
    Uso: explicar por qué no existe un checklist mágico.

    14.3 Polgár et al. (2019)

    Tipo: revisión.
    Población: perros en kennels.
    Hallazgo: conducta, fisiología y cognición pueden informar, con limitaciones y gran variación individual.
    Limitación: contexto de kennel.
    Confianza: alta.
    Uso: triangulación.

    14.4 Fulmer et al. (2022)

    Tipo: scoping review.
    Corpus: 82 publicaciones; 9 herramientas genéricas.
    Hallazgo: actividad, interacción y apetito aparecen frecuentemente; ninguna herramienta estaba completamente validada.
    Limitación: perros y gatos.
    Confianza: alta para estado del campo.
    Uso: calidad de vida.

    14.5 Csoltova y Mehinagic (2020)

    Tipo: revisión.
    Hallazgo: evaluación de emociones positivas en perros sigue poco desarrollada y requiere métodos múltiples.
    Limitación: evidencia heterogénea.
    Confianza: moderada-alta.
    Uso: indicadores positivos.

    14.6 Ahloy-Dallaire et al. (2018)

    Tipo: revisión.
    Hallazgo: mal bienestar suele reducir juego, pero éste no distingue necesariamente bienestar neutral de óptimo.
    Limitación: multiespecie.
    Confianza: moderada-alta.
    Uso: evitar sobreinterpretar juego.

    14.7 Malkani et al. (2024)

    Tipo: estudio clínico.
    Muestra: 46 perros con dolor, 76 evaluaciones; comparación con 143 perros sanos.
    Hallazgo: dolor se asoció con diferencias físicas, psicológicas, ambientales y sociales.
    Limitación: muestra clínica.
    Confianza: moderada-alta.
    Uso: cambios conductuales y dolor.

    14.8 Cobb et al. (2016)

    Tipo: revisión sistemática y metaanálisis.
    Datos: 31 datasets; 5,153 muestras; 1,205 perros.
    Hallazgo: cortisol salival varía según individuo, contexto y metodología.
    Limitación: heterogeneidad de estudios.
    Confianza: alta.
    Uso: biomarcadores.

    14.9 Cobb, Jiménez y Dreschel (2025)

    Tipo: revisión/perspectiva fisiológica.
    Hallazgo: evaluación fisiológica debe ir más allá del cortisol y considerar sistemas múltiples e individualidad.
    Limitación: campo metodológico emergente.
    Confianza: moderada-alta.
    Uso: fisiología.

    14.10 Tananaeva y Udell (2026)

    Tipo: revisión.
    Hallazgo: estrés crónico puede relacionarse con necesidades no satisfechas; los indicadores actuales presentan limitaciones diagnósticas.
    Limitación: falta validar relaciones causales y screening individual.
    Confianza: moderada-alta.
    Uso: estrés crónico.

    14.11 Mills y Coutts (2023)

    Tipo: revisión clínica.
    Hallazgo: dolor puede causar o exacerbar problemas conductuales.
    Limitación: enfoque clínico.
    Confianza: alta para práctica veterinaria.
    Uso: cuándo derivar.

    15. Banco de evidencia

    Evidencia 1

    Afirmación: Proporcionar recursos no equivale automáticamente a demostrar buen bienestar.

    Qué demuestra la investigación: Five Domains distingue condiciones externas de experiencias inferidas.

    Fuente: Mellor et al. (2020).

    Nivel de certeza: alto.

    Matiz: recursos siguen siendo necesarios.

    Uso: introducción.

    Evidencia 2

    Afirmación: No existe un indicador único suficiente.

    Qué demuestra la investigación: conducta, fisiología y cognición presentan limitaciones si se usan aisladamente.

    Fuente: Polgár et al. (2019); Cobb et al. (2025).

    Nivel de certeza: alto.

    Uso: regla principal.

    Evidencia 3

    Afirmación: La línea base individual es crucial.

    Qué demuestra la investigación: existe amplia variabilidad individual en conducta y fisiología.

    Fuente: Polgár et al. (2019); Cobb et al. (2016).

    Nivel de certeza: alto.

    Evidencia 4

    Afirmación: Dolor puede aparecer como cambio conductual.

    Fuente: Malkani et al. (2024); Mills & Coutts (2023).

    Nivel de certeza: alto.

    Evidencia 5

    Afirmación: Juego aporta información positiva, pero no prueba bienestar óptimo.

    Fuente: Ahloy-Dallaire et al. (2018).

    Nivel de certeza: moderado-alto.

    Evidencia 6

    Afirmación: Las emociones positivas caninas son más difíciles de evaluar que los estados negativos.

    Fuente: Csoltova & Mehinagic (2020).

    Nivel de certeza: alto para el estado del campo.

    Evidencia 7

    Afirmación: Cortisol aislado no demuestra mal bienestar.

    Fuente: Cobb et al. (2016, 2025).

    Nivel de certeza: alto.

    Evidencia 8

    Afirmación: Actividad, apetito e interacción aparecen con frecuencia en herramientas de QoL.

    Fuente: Fulmer et al. (2022).

    Nivel de certeza: alto.

    Evidencia 9

    Afirmación: No existe un marcador doméstico simple y validado de estrés crónico.

    Fuente: Tananaeva & Udell (2026).

    Nivel de certeza: alto respecto al vacío de evidencia.

    Evidencia 10

    Afirmación: Ausencia de conductas problemáticas no demuestra presencia de experiencias positivas.

    Fuente: Mellor et al. (2020); Csoltova & Mehinagic (2020).

    Nivel de certeza: alto como marco conceptual.

    16. Propuesta de estructura del artículo

    H1 — Cómo saber si las necesidades de tu perro están cubiertas

    Gancho

    “Que tu perro no cause problemas no significa automáticamente que esté bien.”

    H2 — Cuidar bien no es exactamente lo mismo que evaluar bienestar

    Explicar recursos vs resultado.

    H2 — La regla principal: nunca uses una sola señal

    Introducir triangulación.

    H2 — Indicador 1: su cuerpo

    Apetito, movilidad, sueño, peso, eliminación y dolor.

    H2 — Indicador 2: cómo se comporta

    Exploración, juego, interacción, evitación y repetición.

    H2 — Indicador 3: cómo responde emocionalmente

    Miedo, frustración, ansiedad y recuperación.

    H2 — Indicador 4: si puede descansar de verdad

    Descanso vs inhibición.

    H2 — Indicador 5: si puede elegir

    ¿Puede retirarse, elegir lugares e iniciar actividades?

    H2 — Indicador 6: si tiene experiencias positivas

    Juego, interés, afiliación y exploración.

    H2 — Indicador 7: cuánto tarda en recuperarse

    Respuesta + recuperación.

    H2 — La mejor comparación no es con otro perro

    Comparar con su propia línea base.

    H2 — Cuándo dejar de observar y consultar

    Cambios bruscos, dolor, pérdida de función, agresión nueva, miedo intenso o apatía persistente.

    H2 — Una revisión semanal de cinco minutos

    Registrar tendencias, no diagnosticar.

    17. Preguntas todavía abiertas

    1. ¿Qué indicadores positivos son más fiables en perros domésticos?
    2. ¿Cómo validar relajación?
    3. ¿Cómo distinguir aburrimiento de descanso?
    4. ¿Cómo distinguir inhibición de calma?
    5. ¿Qué indicador detecta antes dolor crónico?
    6. ¿Cómo medir recuperación de forma estandarizada?
    7. ¿Cuál es el mejor biomarcador de estrés crónico?
    8. ¿Cómo interpretar cortisol de pelo?
    9. ¿Qué papel tiene variabilidad cardiaca?
    10. ¿Cómo cambian indicadores con edad?
    11. ¿Qué indicadores dependen de raza?
    12. ¿Cómo afectan fármacos?
    13. ¿Cómo construir escalas domésticas validadas?
    14. ¿Qué frecuencia de monitoreo es óptima?
    15. ¿Cómo medir agencia en casa?
    16. ¿Qué actividades producen estados positivos verificables?
    17. ¿Cómo distinguir excitación positiva de estrés?
    18. ¿Cómo reducir sesgo de responsables?
    19. ¿Qué combinación mínima de indicadores ofrece buena sensibilidad?
    20. ¿Cómo traducir Five Domains a una herramienta doméstica validada?

    18. Referencias

    Ahloy-Dallaire, J., Espinosa, J., & Mason, G. (2018). Play and optimal welfare: Does play indicate the presence of positive affective states? Behavioural Processes, 156, 3–15. https://doi.org/10.1016/j.beproc.2017.11.011

    Cobb, M. L., Iskandarani, K., Chinchilli, V. M., & Dreschel, N. A. (2016). A systematic review and meta-analysis of salivary cortisol measurement in domestic canines. Domestic Animal Endocrinology, 57, 31–42. https://doi.org/10.1016/j.domaniend.2016.04.003

    Cobb, M. L., Jiménez, A. G., & Dreschel, N. A. (2025). Beyond cortisol! Physiological indicators of welfare for dogs: Deficits, misunderstandings and opportunities. Journal of Applied Animal Welfare Science. Advance online publication. https://doi.org/10.1080/10888705.2025.2572616

    Csoltova, E., & Mehinagic, E. (2020). Where do we stand in the domestic dog (Canis familiaris) positive-emotion assessment: A state-of-the-art review and future directions. Frontiers in Psychology, 11, 2131. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2020.02131

    Fulmer, A. E., Laven, L. J., & Hill, K. E. (2022). Quality of life measurement in dogs and cats: A scoping review of generic tools. Animals, 12(3), 400. https://doi.org/10.3390/ani12030400

    Malkani, R., Paramasivam, S., & Wolfensohn, S. (2024). How does chronic pain impact the lives of dogs: An investigation of factors that are associated with pain using the Animal Welfare Assessment Grid. Frontiers in Veterinary Science, 11, 1374858. https://doi.org/10.3389/fvets.2024.1374858

    Mellor, D. J., Beausoleil, N. J., Littlewood, K. E., McLean, A. N., McGreevy, P. D., Jones, B., & Wilkins, C. (2020). The 2020 Five Domains Model: Including human–animal interactions in assessments of animal welfare. Animals, 10(10), 1870. https://doi.org/10.3390/ani10101870

    Mills, D. S., & Coutts, F. M. (2023). Behavior problems associated with pain and paresthesia. Veterinary Clinics of North America: Small Animal Practice, 53(6), 1381–1401.

    Polgár, Z., Blackwell, E. J., & Rooney, N. J. (2019). Assessing the welfare of kennelled dogs—A review of animal-based measures. Applied Animal Behaviour Science, 213, 1–13. https://doi.org/10.1016/j.applanim.2019.02.013

    Tananaeva, A., & Udell, M. A. R. (2026). Stress, needs, and behaviour: Understanding chronic stress in pet domestic dogs (Canis lupus familiaris) from the prism of needs. Biological Reviews, 101(5), 2279–2299. https://doi.org/10.1002/brv.70179

    van der Staay, F. J., Goerlich, V. C., Meijboom, F. L. B., & Arndt, S. S. (2025). Animal welfare definitions, frameworks, and assessment tools: Advancing the measurement and laying the foundation for improved animal welfare through a three-step approach. Animal Welfare, 34, e30. https://doi.org/10.1017/awf.2025.23

  • No existe una receta universal para todos los perros (Artículo 4)

    1. Resumen ejecutivo

    Todos los perros comparten necesidades generales derivadas de su biología: agua, nutrición adecuada, descanso, termorregulación, salud, protección frente al dolor, oportunidades de movimiento, seguridad y posibilidades de interacción con su ambiente. Sin embargo, compartir una arquitectura biológica no significa que todos necesiten la misma cantidad, intensidad, frecuencia, tipo o contexto de actividad, interacción, estimulación o manejo.

    La variación individual es uno de los problemas centrales de la ciencia del comportamiento y del bienestar canino. Edad, genética, raza o linaje, tamaño corporal, salud, dolor, personalidad, experiencias tempranas, socialización, aprendizaje y ambiente interactúan para producir perros con motivaciones, tolerancias y prioridades diferentes. Por ello, una recomendación útil para un perro puede ser irrelevante, insuficiente o incluso contraproducente para otro.

    La genética sí importa. MacLean et al. (2019), utilizando datos conductuales de más de 14,000 perros pertenecientes a 101 razas y datos genéticos agregados de miles de individuos, encontraron diferencias conductuales entre razas con componentes heredables. Sin embargo, esto no significa que la raza determine el comportamiento de un individuo. Morrill et al. (2022), en una muestra de 18,385 perros y genotipado de 2,155 individuos, encontraron que muchos rasgos conductuales eran heredables, pero que la raza explicaba aproximadamente 9% de la variación conductual entre individuos. La conclusión correcta no es “la raza no importa” ni “la raza lo determina todo”, sino que la ascendencia modifica probabilidades poblacionales mientras gran parte de la variación relevante permanece dentro de cada raza.

    Esta diferencia entre nivel poblacional e individual es fundamental para hablar de necesidades. Una población seleccionada históricamente para ciertas funciones puede mostrar, en promedio, mayor predisposición hacia determinados patrones conductuales; pero no es científicamente válido inferir automáticamente que cada individuo necesitará la misma actividad en la misma dosis. La función histórica sirve para formular hipótesis, no para sustituir la observación del perro real.

    La personalidad añade otra fuente de variación. En ciencia animal, personalidad suele referirse a diferencias conductuales relativamente consistentes entre individuos a través del tiempo o de contextos. Un metaanálisis de 31 estudios encontró una consistencia temporal moderada de la personalidad canina (r ≈ .43), con mayor consistencia en perros de mayor edad (Fratkin et al., 2013). Esto significa que existen tendencias individuales reales, pero también plasticidad. Un perro puede ser relativamente más explorador, sociable, temeroso, persistente o activo que otro, sin que esas características sean totalmente fijas.

    Salonen et al. (2023), en más de 11,000 perros, encontraron asociaciones entre personalidad y raza, edad y ambiente social. Raza y edad fueron variables relevantes, mientras que la socialización durante cachorro apareció entre los factores ambientales más importantes. Sin embargo, los tamaños de efecto de las variables fueron pequeños, dejando mucha variación sin explicar. Este resultado refuerza la necesidad de evitar recetas universales: incluso modelos con información sobre raza, edad y ambiente no capturan por completo quién es el perro individual.

    La edad modifica necesidades y comportamiento a lo largo de toda la vida. Cachorros, adolescentes, adultos y perros mayores no son simplemente versiones del mismo animal con distinto tamaño. Cambian sueño, regulación emocional, motivación exploratoria, capacidad física, metabolismo, tolerancia a estímulos, funcionamiento sensorial, aprendizaje y riesgo de enfermedad. Kubinyi et al. (2021) señalan que categorizar la edad canina es complejo y que las categorías cronológicas no representan del mismo modo la morbilidad de todas las razas. La investigación sobre envejecimiento también muestra que tamaño corporal y expectativa de vida influyen en las trayectorias físicas y conductuales, y que perros grandes pueden mostrar ciertos cambios a edades cronológicas más tempranas que perros pequeños.

    La salud puede transformar necesidades de manera aún más drástica. Malkani et al. (2024) encontraron que perros con dolor musculoesquelético crónico diferían de perros sanos no sólo en factores físicos, sino también psicológicos, ambientales y sociales. El dolor puede reducir juego, alterar sueño, cambiar sociabilidad, aumentar sensibilidad a estrés y modificar preferencias de actividad. Un perro que antes necesitaba carreras largas puede pasar a necesitar movimiento de menor impacto; un perro que antes disfrutaba contacto físico puede evitarlo cuando determinadas posiciones duelen.

    La historia individual importa igualmente. La revisión sistemática narrativa de McEvoy et al. (2022) sobre socialización canina concluyó que las experiencias tempranas pueden influir significativamente en comportamiento posterior, aunque también destacó que buena parte de la evidencia moderna sigue siendo retrospectiva y que existen vacíos sobre dosis, métodos y diferencias entre razas. La experiencia no sólo modifica habilidades; modifica qué ambientes son predecibles, qué estímulos resultan seguros, qué interacciones son valiosas y qué situaciones generan miedo o frustración.

    La revisión de Tananaeva y Udell (2026) propone examinar el estrés crónico en perros desde necesidades específicas de especie, raza e individuo, dentro de dominios fisiológicos, de seguridad, sociales y cognitivos. Los autores advierten que todavía hacen falta métodos validados para medir necesidades individuales. Esto es especialmente importante: la ciencia respalda la individualidad, pero todavía no permite construir una fórmula exacta del tipo “esta raza necesita X minutos y aquella Y”.

    Este dossier propone una estructura para pensar las diferencias:

    1. Necesidades compartidas de especie — agua, salud, descanso, seguridad, etc.
    2. Predisposiciones poblacionales — genética, raza, morfología, función histórica.
    3. Características individuales relativamente estables — personalidad, temperamento, preferencias.
    4. Estado actual — edad, salud, dolor, condición física, estado reproductivo, estrés.
    5. Historia — socialización, aprendizaje, experiencias positivas y aversivas.
    6. Contexto — vivienda, ambiente urbano/rural, clima, composición social y rutina.

    La tesis central del futuro artículo será:

    Todos los perros comparten una base de necesidades, pero no existe una receta universal para satisfacerlas. La raza puede orientar preguntas; la edad y la salud modifican prioridades; la personalidad cambia lo que el individuo tolera o busca; y su historia determina cómo interpreta el mundo. El perro concreto debe ser la unidad final de decisión.


    2. Pregunta principal

    Pregunta central

    ¿Cuánto varían las necesidades individuales entre perros y qué papel tienen genética, raza, personalidad, edad, salud e historia de vida?

    Preguntas secundarias

    1. ¿Qué necesidades son universales para todos los perros?
    2. ¿Qué aspectos pueden variar en intensidad o forma?
    3. ¿Qué significa decir que un comportamiento es heredable?
    4. ¿Heredabilidad significa determinismo?
    5. ¿Cuánto predice la raza el comportamiento individual?
    6. ¿Por qué estudios diferentes parecen llegar a conclusiones distintas sobre raza?
    7. ¿Qué diferencia existe entre tendencia poblacional e individuo?
    8. ¿Qué es personalidad canina?
    9. ¿Qué tan estable es la personalidad de un perro?
    10. ¿Puede cambiar con la edad?
    11. ¿Cómo influyen experiencias tempranas?
    12. ¿Qué papel tiene la socialización?
    13. ¿Cómo influyen el aprendizaje y la rutina?
    14. ¿Qué necesidades cambian entre cachorro, adolescente, adulto y senior?
    15. ¿Por qué el mismo número de años no significa el mismo estado biológico para todos los perros?
    16. ¿Cómo influye el tamaño corporal?
    17. ¿Cómo cambia una enfermedad las necesidades?
    18. ¿Cómo puede el dolor parecer un cambio de personalidad?
    19. ¿Qué ocurre con la necesidad de ejercicio cuando cambia la salud?
    20. ¿Hasta qué punto las preferencias pueden individualizarse?
    21. ¿Cómo decidir entre una recomendación general y la respuesta del individuo?
    22. ¿Qué riesgos existen al personalizar demasiado sin evidencia?
    23. ¿Cuándo es útil conocer la raza?
    24. ¿Cuándo es más útil observar al perro?
    25. ¿Cómo construir un “perfil de necesidades” individual?

    Alcance

    Este dossier se centra en perros de compañía. No pretende afirmar que cada raza posea un conjunto rígido de necesidades conductuales ni producir dosis universales de ejercicio, socialización, olfateo o juego.


    3. Conceptos fundamentales

    3.1 Necesidad de especie

    Condición u oportunidad relevante para perros en general debido a su biología compartida.

    Ejemplos robustos:

    • agua;
    • nutrición;
    • descanso;
    • seguridad;
    • salud;
    • termorregulación;
    • ausencia o manejo de dolor;
    • movimiento adecuado.

    3.2 Variación individual

    Diferencias persistentes o temporales entre individuos.

    Pueden surgir de:

    • genética;
    • desarrollo;
    • ambiente;
    • aprendizaje;
    • salud;
    • contexto.

    3.3 Genotipo

    Conjunto de información genética de un individuo.

    3.4 Fenotipo

    Características observables producidas por interacción entre genotipo y ambiente.

    El comportamiento forma parte del fenotipo.

    3.5 Heredabilidad

    La heredabilidad estima qué proporción de la variación de un rasgo en una población y ambiente concretos se asocia con diferencias genéticas.

    No significa:

    • qué porcentaje del comportamiento de un perro “es genético”;
    • que el rasgo no pueda cambiar;
    • que una raza determine el destino.

    3.6 Raza

    Población creada y mantenida mediante selección humana y criterios de ascendencia/conformación.

    Las razas modernas son relativamente recientes comparadas con la historia de domesticación del perro.

    3.7 Linaje funcional

    Líneas seleccionadas por desempeño para tareas como:

    • pastoreo;
    • caza;
    • cobro;
    • rastreo;
    • protección;
    • compañía;
    • trabajo.

    Puede existir variación importante incluso dentro de una raza entre líneas funcionales y de conformación.

    3.8 Personalidad

    Diferencias conductuales relativamente consistentes entre individuos.

    Fratkin et al. (2013) encontraron consistencia moderada global, no inmutabilidad.

    3.9 Temperamento

    Término usado de distintas maneras. Puede referirse a predisposiciones conductuales y emocionales relativamente tempranas o estables.

    En este proyecto conviene definir explícitamente el término cada vez que se use.

    3.10 Plasticidad conductual

    Capacidad del comportamiento para cambiar con experiencia, desarrollo o ambiente.

    3.11 Historia de aprendizaje

    Conjunto de experiencias mediante las cuales estímulos y consecuencias adquieren significado.

    3.12 Socialización

    Proceso mediante el cual el cachorro desarrolla respuestas sociales y aprende a afrontar estímulos del ambiente durante periodos de elevada plasticidad.

    No significa simplemente “hacer que conozca muchos perros”.

    3.13 Edad cronológica

    Tiempo desde nacimiento.

    3.14 Edad biológica/funcional

    Estado del organismo respecto a desarrollo, deterioro, capacidad y salud.

    Dos perros con la misma edad cronológica pueden tener estados funcionales distintos.

    3.15 Necesidad individual

    Manifestación concreta de una necesidad general en un perro particular.

    Ejemplo:
    todos necesitan movimiento,
    pero tipo, duración e intensidad dependen del individuo.


    4. Evolución

    Variación: materia prima de la evolución

    La selección natural sólo puede actuar si existen diferencias entre individuos.

    Por tanto, la variación no es una anomalía que debamos “corregir”; es una propiedad básica de las poblaciones biológicas.

    Domesticación

    Durante miles de años, humanos seleccionaron perros por:

    • conducta;
    • tolerancia social;
    • capacidad de cooperación;
    • función;
    • morfología.

    Más recientemente, la creación de razas modernas intensificó selección por rasgos físicos y, en algunas poblaciones, funcionales.

    Selección no produce clones

    Incluso bajo selección intensa:

    • los rasgos conductuales son poligénicos;
    • ambiente influye;
    • recombinación genera variación;
    • historia individual modifica expresión.

    Por ello, hablar de “instinto de raza” como explicación completa suele ser excesivamente simple.

    Predisposición

    Concepto útil:

    una mayor probabilidad de mostrar determinada respuesta bajo ciertas condiciones.

    No implica:

    conducta inevitable.


    5. Domesticación e historia

    Del perro funcional a la raza moderna

    Morrill et al. (2022) señalan que antes del siglo XIX los perros eran seleccionados principalmente por funciones. Las razas modernas, definidas por conformación y pureza de linaje, son relativamente recientes.

    Esto importa porque algunas tendencias conductuales pueden tener raíces más antiguas que la raza moderna.

    Función histórica como pista

    Conocer la historia puede sugerir preguntas:

    • ¿muestra alta motivación por perseguir?
    • ¿busca usar el olfato?
    • ¿responde con intensidad al movimiento?
    • ¿disfruta tareas cooperativas?
    • ¿presenta vigilancia elevada?

    Pero no debe convertirse en:

    “Es de X raza, por tanto necesita exactamente Y.”

    Perros mestizos

    La genética conductual en perros mestizos ayuda a separar ascendencia de etiquetas de raza.

    Morrill et al. encontraron asociaciones pequeñas pero detectables entre ascendencia y algunos rasgos, al mismo tiempo que una variación individual muy amplia.


    6. Etología

    Tinbergen aplicado a la individualidad

    6.1 Causación

    Dos perros pueden mostrar conductas distintas ante el mismo estímulo por diferencias en:

    • sensibilidad;
    • motivación;
    • dolor;
    • aprendizaje;
    • estado fisiológico.

    6.2 Ontogenia

    Las diferencias se construyen durante el desarrollo.

    Influyen:

    • genética;
    • ambiente prenatal;
    • cuidado materno;
    • socialización;
    • exposición;
    • aprendizaje;
    • adolescencia;
    • envejecimiento.

    6.3 Función

    Una conducta puede cumplir funciones distintas en perros diferentes.

    Un perro que evita a otro puede estar:

    • reduciendo miedo;
    • protegiendo dolor;
    • respondiendo a aprendizaje previo.

    6.4 Filogenia

    La historia evolutiva y la selección funcional explican predisposiciones compartidas por grupos, pero no sustituyen la evaluación individual.


    7. Cognición y aprendizaje

    El mismo estímulo no tiene el mismo significado

    Un parque canino puede significar:

    Perro A:
    → juego y oportunidad social.

    Perro B:
    → sobreestimulación.

    Perro C:
    → miedo.

    Perro D:
    → dolor por movimiento.

    Aprendizaje asociativo

    Las experiencias cambian el valor de los estímulos.

    Una persona desconocida puede predecir:

    • comida;
    • juego;
    • amenaza;
    • manipulación dolorosa.

    Generalización

    Una experiencia puede extenderse a estímulos similares.

    Historia de reforzamiento

    Dos perros con genética similar pueden desarrollar respuestas diferentes porque consecuencias distintas han reforzado patrones diferentes.

    Preferencias

    Las preferencias individuales pueden informar decisiones sobre:

    • alimentos;
    • juego;
    • contacto;
    • rutas;
    • lugares de descanso.

    No deben confundirse con necesidades universales.


    8. Desarrollo

    8.1 Cachorro

    Un cachorro necesita:

    • sueño;
    • nutrición de crecimiento;
    • protección sanitaria;
    • exploración segura;
    • aprendizaje;
    • socialización apropiada.

    Pero “socialización apropiada” depende de calidad, no sólo cantidad.

    McEvoy et al. (2022) revisaron 29 estudios y destacaron que:

    • experiencias tempranas importan;
    • existen importantes limitaciones metodológicas;
    • todavía faltan datos sobre cantidad mínima y diferencias entre razas.

    Implicación

    No existe evidencia para:

    “Cuantas más experiencias, mejor.”

    La exposición debe ser manejable y positiva.

    8.2 Adolescencia

    Puede cambiar:

    • actividad;
    • exploración;
    • sociabilidad;
    • sensibilidad a estímulos;
    • respuesta a señales.

    Un perro puede parecer “menos obediente” sin haber perdido el aprendizaje.

    8.3 Adulto

    Las tendencias se estabilizan parcialmente.

    Fratkin et al. (2013) encontraron mayor consistencia de personalidad en perros mayores.

    8.4 Senior

    Con la edad pueden cambiar:

    • movilidad;
    • sueño;
    • capacidad sensorial;
    • tolerancia;
    • motivación de juego;
    • sociabilidad;
    • cognición.

    AAHA recomienda evaluar necesidades de salud a lo largo de etapas vitales, no usar una receta fija durante toda la vida.

    8.5 Edad no es igual para todas las razas y tamaños

    Kubinyi et al. (2021) advierten que categorías cronológicas son útiles para investigación pero no reflejan todas las diferencias de morbilidad por raza.

    Wallis et al. y estudios posteriores muestran trayectorias cognitivas relacionadas con edad.

    Un estudio con más de 15,000 perros encontró que los perros de más de 30 kg mostraban determinados cambios conductuales a edades cronológicas 2–3 años más tempranas que grupos pequeños, aunque las relaciones entre tamaño, cognición y envejecimiento son complejas.

    Implicación

    No existe una única edad universal en la que “el perro se vuelve senior” en todos los sentidos.


    9. Análisis del comportamiento

    La receta universal falla porque ignora función

    Caso A — “Todos necesitan dos horas de ejercicio”

    Perro 1:

    • adulto sano;
    • alta capacidad física;
    • alta motivación exploratoria.

    Perro 2:

    • senior;
    • osteoartritis;
    • baja tolerancia al calor.

    La misma prescripción produce efectos muy diferentes.

    Caso B — “Todos necesitan jugar con otros perros”

    Perro 1:

    • alta sociabilidad;
    • relaciones estables.

    Perro 2:

    • miedo a desconocidos;
    • recuperación lenta.

    Para el segundo, la interacción obligatoria puede empeorar bienestar.

    Caso C — “Esta raza necesita trabajar todo el día”

    Puede ignorar:

    • edad;
    • salud;
    • línea genética;
    • personalidad;
    • experiencia;
    • disponibilidad de descanso.

    Principio ABC

    Antecedente
    → Conducta
    → Consecuencia

    Debe añadirse:

    individuo + estado corporal + historia.


    10. Bienestar

    10.1 Lo universal y lo variable

    Base universal

    Todos necesitan:

    • nutrición;
    • agua;
    • salud;
    • confort térmico;
    • descanso;
    • seguridad.

    Forma variable

    Varía:

    • cantidad;
    • intensidad;
    • frecuencia;
    • tipo;
    • contexto;
    • preferencia.

    Ejemplo:

    Movimiento es necesidad general.
    Pero:

    • correr;
    • caminar;
    • nadar;
    • explorar lentamente;

    no son equivalentes para todos.


    10.2 Raza: ni irrelevante ni destino

    Evidencia a favor de diferencias

    MacLean et al. (2019):

    • 14,000 perros;
    • 101 razas;
    • diferencias poblacionales en rasgos conductuales;
    • señales genéticas asociadas.

    Evidencia a favor de amplia variación individual

    Morrill et al. (2022):

    • 18,385 perros encuestados;
    • 2,155 genotipados;
    • muchos rasgos heredables;
    • raza explicó ~9% de variación conductual individual.

    ¿Contradicción?

    No necesariamente.

    MacLean:
    → compara diferencias agregadas entre razas.

    Morrill:
    → pregunta cuánto ayuda raza a predecir al individuo.

    Una diferencia promedio puede existir y, al mismo tiempo, existir gran solapamiento entre distribuciones.

    Regla editorial

    Raza = hipótesis inicial.
    Individuo = decisión final.


    10.3 Personalidad

    Qué sabemos

    Fratkin et al. (2013):

    • 31 estudios;
    • consistencia global r ≈ .43;
    • mayor consistencia en perros mayores.

    Salonen et al. (2023):

    • 11,418 perros;
    • raza y edad asociadas con personalidad;
    • socialización temprana relevante;
    • efectos individuales pequeños.

    Implicación

    La personalidad es:

    • suficientemente estable para importar;
    • suficientemente plástica para no tratarla como destino.

    10.4 Edad

    Necesidades cambian porque cambia el organismo

    Cachorro:

    • crecimiento;
    • sueño;
    • aprendizaje.

    Adulto:

    • mantenimiento;
    • actividad adaptada.

    Senior:

    • salud;
    • analgesia;
    • accesibilidad;
    • recuperación.

    Error

    Mantener la misma rutina porque:

    “Siempre lo ha hecho.”

    La capacidad actual puede haber cambiado.


    10.5 Salud

    La salud puede alterar casi cualquier necesidad.

    Dolor crónico

    Malkani et al. (2024) encontraron en perros con dolor:

    • cambios físicos;
    • psicológicos;
    • ambientales;
    • sociales.

    También observaron:

    • menor enriquecimiento;
    • peor calidad de interacciones;
    • recuperación más lenta frente a estresores.

    Implicación

    El cambio de conducta puede ser el primer signo de que las necesidades han cambiado.


    10.6 Historia

    Socialización

    McEvoy et al. (2022):

    • evidencia de influencia de experiencias tempranas;
    • metodología heterogénea;
    • lagunas importantes.

    Aprendizaje

    Un perro con experiencias positivas puede:

    • tolerar novedad;
    • recuperar rápido.

    Otro puede necesitar:

    • más distancia;
    • exposición gradual;
    • mayor predictibilidad.

    10.7 Entorno

    Un mismo perro puede necesitar estrategias diferentes según:

    • ciudad;
    • campo;
    • apartamento;
    • casa;
    • clima;
    • densidad social.

    La revisión de Tananaeva y Udell (2026) destaca como posibles desafíos urbanos:

    • sobreestimulación sensorial;
    • agencia limitada;
    • hiperdependencia de humanos.

    10.8 Un modelo práctico de individualización

    Capa 1 — especie

    ¿Qué necesita cualquier perro?

    Capa 2 — población

    ¿Qué predisposiciones son plausibles por:

    • raza;
    • tamaño;
    • linaje?

    Capa 3 — individuo

    ¿Qué personalidad y preferencias muestra?

    Capa 4 — momento vital

    ¿Cuál es su:

    • edad;
    • salud;
    • dolor;
    • capacidad física?

    Capa 5 — historia

    ¿Qué ha aprendido?

    Capa 6 — contexto

    ¿Dónde y con quién vive?


    11. Adiestramiento y manejo

    El plan debe adaptarse al individuo

    Dos perros pueden aprender la misma conducta mediante estrategias distintas.

    Factores

    • valor del reforzador;
    • miedo;
    • frustración;
    • capacidad física;
    • experiencia;
    • sensibilidad.

    Manejo

    Debe modificar el ambiente según necesidades.

    Ejemplos:

    Perro temeroso:
    → distancia.

    Perro con dolor:
    → superficie antideslizante.

    Perro muy explorador:
    → oportunidades de investigación.

    Perro senior:
    → acceso fácil a recursos.

    Adiestramiento

    No debe usar la raza como excusa:

    “Es terco porque es X.”

    La conducta debe analizarse funcionalmente.


    12. Aplicaciones prácticas

    Esto significa que…

    Las recomendaciones generales son un punto de partida, no una receta.

    En la vida cotidiana…

    Antes de elegir una actividad preguntar:

    1. ¿Qué edad tiene?
    2. ¿Está sano?
    3. ¿Tiene dolor?
    4. ¿Qué muestra su conducta?
    5. ¿Qué prefiere?
    6. ¿Qué evita?
    7. ¿Cómo se recupera?
    8. ¿Cuál es su historia?
    9. ¿Qué hipótesis sugiere su raza?
    10. ¿La observación confirma esa hipótesis?

    Un responsable puede observar…

    • energía;
    • sueño;
    • interés;
    • recuperación;
    • sociabilidad;
    • exploración;
    • tolerancia;
    • movilidad;
    • preferencia.

    Conviene evitar…

    • reglas universales por raza;
    • negar influencia genética;
    • asumir que todos necesitan socializar;
    • mantener rutinas pese a dolor;
    • interpretar envejecimiento como “terquedad”;
    • usar edad cronológica como único criterio;
    • confundir personalidad con diagnóstico.

    Podría ayudar…

    • llevar registros;
    • ajustar progresivamente;
    • ofrecer opciones;
    • realizar revisiones veterinarias;
    • actualizar rutinas por etapa vital;
    • observar al individuo antes de copiar consejos.

    13. Mitos y controversias

    Mito 1 — “Todos los perros necesitan exactamente lo mismo”

    Clasificación: contradicho.

    Comparten necesidades generales, pero la forma e intensidad varían.


    Mito 2 — “La raza determina la personalidad”

    Clasificación: contradicho como determinismo.

    Raza puede asociarse con promedios poblacionales, pero existe gran variación individual.


    Mito 3 — “La raza no importa en absoluto”

    Clasificación: contradicho.

    Genética y raza se asocian con ciertos rasgos poblacionales.


    Mito 4 — “Si dos perros son de la misma raza, necesitan la misma actividad”

    Clasificación: evidencia insuficiente y simplificación.

    Edad, salud, línea, personalidad e historia importan.


    Mito 5 — “La personalidad nunca cambia”

    Clasificación: contradicho.

    Existe consistencia moderada junto con cambios por desarrollo y edad.


    Mito 6 — “Un cachorro ya muestra exactamente cómo será de adulto”

    Clasificación: exagerado.

    Existe cierta consistencia, pero especialmente algunos rasgos juveniles muestran plasticidad.


    Mito 7 — “Socializar es exponer al perro a todo”

    Clasificación: contradicho como definición.

    La calidad, control y adecuación de la experiencia importan.


    Mito 8 — “Un perro senior sólo necesita descansar”

    Clasificación: contradicho como regla.

    Necesita actividad y estimulación adaptadas a salud y capacidad.


    Mito 9 — “Si sigue corriendo no puede tener dolor”

    Clasificación: contradicho.

    Perros pueden realizar actividades altamente motivadas a pesar de dolor.


    Mito 10 — “La receta que funcionó con mi perro sirve para todos”

    Clasificación: contradicho como generalización.

    Un caso individual no demuestra universalidad.


    14. Estado de la evidencia

    14.1 MacLean et al. (2019)

    Tipo: estudio de genética conductual poblacional.
    Muestra: más de 14,000 perros; 101 razas; genotipos agregados de 5,697 perros.
    Hallazgo: diferencias conductuales entre razas mostraron componentes heredables y asociaciones genéticas.
    Limitación: análisis a nivel de raza no equivale a predicción individual.
    Confianza: alta para diferencias poblacionales.
    Uso: demostrar que genética importa.

    14.2 Morrill et al. (2022)

    Tipo: genómica + encuesta de comportamiento.
    Muestra: 18,385 perros; 2,155 genotipados.
    Hallazgo: muchos rasgos heredables; raza explicó aproximadamente 9% de variación individual.
    Limitación: gran parte del comportamiento fue reportado por responsables.
    Confianza: alta.
    Uso: desmontar determinismo racial.

    14.3 Salonen et al. (2023)

    Tipo: estudio observacional de encuesta.
    Muestra: 11,418 perros.
    Hallazgo: raza, edad y ambiente social asociados con rasgos de personalidad; socialización temprana destacó entre variables ambientales.
    Limitación: autoinforme; asociaciones; efectos pequeños.
    Confianza: moderada-alta.
    Uso: mostrar naturaleza multifactorial.

    14.4 Fratkin et al. (2013)

    Tipo: metaanálisis.
    Corpus: 31 estudios.
    Hallazgo: consistencia global moderada de personalidad (r ≈ .43); mayor consistencia en perros mayores.
    Limitación: heterogeneidad de instrumentos.
    Confianza: alta para consistencia general.
    Uso: personalidad importa pero no es fija.

    14.5 McEvoy et al. (2022)

    Tipo: revisión sistemática narrativa.
    Corpus: 29 estudios.
    Hallazgo: socialización temprana influye comportamiento posterior; evidencia moderna experimental limitada.
    Limitación: muchos estudios retrospectivos.
    Confianza: moderada-alta para importancia general; menor para dosis exactas.
    Uso: historia temprana.

    14.6 Kubinyi et al. (2021)

    Tipo: revisión/perspectiva.
    Hallazgo: propone categorías racionales de edad basadas en cambios cognitivos y neurológicos; advierte que no capturan todas las necesidades de salud específicas de raza.
    Limitación: categorías conceptuales, no prescripción clínica individual.
    Confianza: moderada-alta.
    Uso: edad.

    14.7 Watowich et al. / estudios de cognición y edad

    Tipo: estudios transversales de gran escala.
    Hallazgo: la cognición sigue trayectorias de desarrollo y envejecimiento; tamaño y expectativa de vida no se traducen linealmente en una única “edad mental”.
    Limitación: citizen science y diseños transversales.
    Confianza: moderada.
    Uso: complejidad del envejecimiento.

    14.8 Wallis/Kubinyi y trayectoria conductual por tamaño

    Tipo: encuesta a gran escala (>15,000 perros).
    Hallazgo: tamaño corporal se asoció con diferencias en inicio y velocidad de determinados cambios conductuales/cognitivos.
    Limitación: autoinforme y asociaciones.
    Confianza: moderada.
    Uso: demostrar que edad cronológica no basta.

    14.9 Malkani et al. (2024)

    Tipo: estudio clínico.
    Muestra: 46 perros con dolor crónico, 76 evaluaciones; comparación con 143 perros sanos.
    Hallazgo: dolor afectó dimensiones físicas, psicológicas, sociales y ambientales.
    Limitación: muestra clínica pequeña y diseño observacional.
    Confianza: moderada-alta.
    Uso: salud cambia necesidades.

    14.10 AAHA Life Stage Guidelines (2019)

    Tipo: guía profesional.
    Hallazgo: atención canina debe adaptarse a etapa vital y múltiples dominios de salud.
    Limitación: guía clínica, no ensayo experimental.
    Confianza: alta como orientación profesional.
    Uso: etapas vitales.

    14.11 AAHA Senior Care Guidelines (2023)

    Tipo: guía profesional.
    Hallazgo: “edad avanzada” no debe confundirse automáticamente con enfermedad; recomienda evaluación individual y manejo ambiental.
    Limitación: abarca perros y gatos.
    Confianza: alta como guía.
    Uso: individualización en seniors.

    14.12 Tananaeva y Udell (2026)

    Tipo: revisión.
    Hallazgo: propone estudiar necesidades específicas de especie, raza e individuo y su relación con estrés crónico.
    Limitación: los autores destacan ausencia de herramientas validadas para medir muchas necesidades individuales.
    Confianza: moderada-alta como síntesis.
    Uso: marco actualizado.


    15. Banco de evidencia

    Evidencia 1

    Afirmación: La raza puede asociarse con diferencias conductuales poblacionales.

    Qué demuestra la investigación: Rasgos entre razas presentan componente genético y asociaciones con función histórica.

    Fuente: MacLean et al. (2019).

    Nivel de certeza: Alto.

    Matiz importante: No permite predecir con precisión a cada individuo.

    Dónde utilizar: Sección raza.


    Evidencia 2

    Afirmación: La raza explica sólo una fracción de la conducta individual.

    Qué demuestra la investigación: En una gran cohorte, raza explicó ~9% de variación conductual individual.

    Fuente: Morrill et al. (2022).

    Nivel de certeza: Alto.

    Matiz importante: Algunos rasgos son más diferenciados entre razas que otros.

    Dónde utilizar: Mito “la raza determina”.


    Evidencia 3

    Afirmación: Personalidad canina existe como consistencia relativa, pero no es inmutable.

    Qué demuestra la investigación: Metaanálisis encuentra r ≈ .43 de consistencia temporal.

    Fuente: Fratkin et al. (2013).

    Nivel de certeza: Alto.

    Matiz importante: Consistencia aumenta con edad.

    Dónde utilizar: Personalidad.


    Evidencia 4

    Afirmación: Edad, raza y ambiente social se asocian con personalidad.

    Qué demuestra la investigación: Estudio de 11,418 perros encontró asociaciones con siete rasgos.

    Fuente: Salonen et al. (2023).

    Nivel de certeza: Moderado-alto.

    Matiz importante: Efectos pequeños y mucha variación no explicada.

    Dónde utilizar: Multifactorialidad.


    Evidencia 5

    Afirmación: Experiencias tempranas influyen en comportamiento adulto.

    Qué demuestra la investigación: Revisión de 29 estudios respalda importancia de socialización, aunque con limitaciones metodológicas.

    Fuente: McEvoy et al. (2022).

    Nivel de certeza: Moderado-alto.

    Matiz importante: Dosis óptima y método siguen poco definidos.

    Dónde utilizar: Historia de vida.


    Evidencia 6

    Afirmación: Edad cronológica no captura por completo estado funcional.

    Qué demuestra la investigación: Trayectorias de envejecimiento varían por tamaño, salud y variables conductuales.

    Fuente: Kubinyi et al. (2021); estudios de envejecimiento conductual.

    Nivel de certeza: Moderado-alto.

    Matiz importante: No existe conversión simple a “años humanos”.

    Dónde utilizar: Edad.


    Evidencia 7

    Afirmación: Dolor puede cambiar sociabilidad, actividad y respuesta al estrés.

    Qué demuestra la investigación: Perros con dolor crónico mostraron diferencias multidimensionales.

    Fuente: Malkani et al. (2024).

    Nivel de certeza: Moderado-alto.

    Matiz importante: No todo cambio conductual indica dolor.

    Dónde utilizar: Salud.


    Evidencia 8

    Afirmación: Los perros grandes pueden mostrar ciertos cambios conductuales a edades cronológicas más tempranas.

    Qué demuestra la investigación: En >15,000 perros, >30 kg se asoció con inicio más temprano de ciertos cambios.

    Fuente: estudio de trayectorias de envejecimiento por tamaño (2023/2024).

    Nivel de certeza: Moderado.

    Matiz importante: Patrón no fue uniforme para todas las variables.

    Dónde utilizar: Edad + tamaño.


    Evidencia 9

    Afirmación: No existe una dosis de socialización universal validada.

    Qué demuestra la investigación: La revisión sistemática señala lagunas sobre mínimo necesario y diferencias entre razas.

    Fuente: McEvoy et al. (2022).

    Nivel de certeza: Alto respecto al vacío de evidencia.

    Matiz importante: Esto no significa que socialización no importe.

    Dónde utilizar: Evitar recetas.


    Evidencia 10

    Afirmación: La individualidad es relevante para comprender estrés crónico.

    Qué demuestra la investigación: Revisión de 2026 enfatiza necesidades específicas de individuo además de especie y raza.

    Fuente: Tananaeva & Udell (2026).

    Nivel de certeza: Moderado-alto.

    Matiz importante: Muchas necesidades individuales aún no poseen tests validados.

    Dónde utilizar: Cierre.


    16. Propuesta de estructura del artículo

    H1 — No existe una receta universal para todos los perros

    Objetivo

    Desmontar “todos necesitan lo mismo” sin negar necesidades comunes.

    Gancho

    “Dos perros pueden necesitar descanso, ejercicio y contacto social, pero no necesariamente en la misma dosis ni de la misma manera.”


    H2 — Lo primero: sí existen necesidades universales

    Incluir

    • agua;
    • alimento;
    • descanso;
    • salud;
    • seguridad.

    Objetivo

    Evitar relativismo extremo.


    H2 — Lo que cambia es cómo se satisfacen

    Comparar

    cantidad + intensidad + frecuencia + contexto.


    H2 — Genética importa, pero no escribe el guion completo

    Evidencia

    MacLean et al. (2019).


    H2 — La raza predice grupos mejor que individuos

    Evidencia

    Morrill et al. (2022).

    Idea clave

    9% de variación individual.


    H2 — Cómo pueden ser ciertas ambas cosas

    Explicar

    promedios poblacionales vs distribuciones individuales.

    Ejemplo conceptual

    Dos campanas que se solapan.


    H2 — Cada perro tiene personalidad

    Evidencia

    Fratkin et al. (2013); Salonen et al. (2023).

    Matiz

    estable ≠ inmutable.


    H2 — La edad cambia al perro que tienes delante

    Comparar

    cachorro / adolescente / adulto / senior.

    Evidencia

    Kubinyi et al. (2021); AAHA.


    H2 — La salud puede cambiar sus necesidades de un día para otro

    Ejemplo

    dolor.

    Evidencia

    Malkani et al. (2024).


    H2 — Su historia también vive dentro de su comportamiento

    Incluir

    socialización + aprendizaje + experiencias.

    Evidencia

    McEvoy et al. (2022).


    H2 — Entonces, ¿para qué sirve conocer la raza?

    Respuesta

    Para formular hipótesis, no para sustituir observación.


    H2 — Una fórmula mejor que una receta

    Propuesta

    perfil individual


    H2 — La regla final

    “Empieza por lo que sabemos de los perros; ajusta con lo que sabes de ese perro.”


    17. Preguntas todavía abiertas

    1. ¿Qué necesidades son universalmente compartidas y cuáles varían más?
    2. ¿Cómo medir intensidad individual de una necesidad?
    3. ¿Qué diferencias de raza son suficientemente grandes para cambiar recomendaciones?
    4. ¿Cómo separar raza de efectos de crianza?
    5. ¿Qué papel juegan líneas de trabajo vs conformación?
    6. ¿Cuánto predice genética individual?
    7. ¿Qué rasgos de personalidad son más estables?
    8. ¿Cómo cambia personalidad tras experiencias importantes?
    9. ¿Qué efecto tienen trauma y recuperación?
    10. ¿Cuál es la dosis óptima de socialización?
    11. ¿El periodo sensible varía por raza?
    12. ¿Cómo cambia necesidad de actividad con tamaño?
    13. ¿Cómo cambia con esterilización o estado hormonal?
    14. ¿Cómo diferenciar envejecimiento normal de dolor?
    15. ¿Qué indicadores de dolor aparecen antes?
    16. ¿Cómo medir preferencias en seniors?
    17. ¿Cómo adaptar enriquecimiento a discapacidad?
    18. ¿Cuándo una preferencia se convierte en necesidad de bienestar?
    19. ¿Cómo influye clima?
    20. ¿Cómo influye vida urbana?
    21. ¿Cómo afecta vivir con varios perros?
    22. ¿Cómo influye la relación con el responsable?
    23. ¿Qué variables predicen mejor estrés crónico individual?
    24. ¿Podemos crear perfiles de necesidades validados?
    25. ¿Cómo evitar que personalización se convierta en pseudociencia?

    18. Referencias

    Adelman, L., & Tarantino, M. (2026). Senior versus geriatric: Unpacking the frailty of aging. Veterinary Clinics of North America: Small Animal Practice, 56(2), 331–344. https://doi.org/10.1016/j.cvsm.2025.09.022

    Creevy, K. E., Grady, J., Little, S. E., Moore, G. E., Strickler, B. G., Thompson, S., & Webb, J. A. (2019). 2019 AAHA Canine Life Stage Guidelines. Journal of the American Animal Hospital Association, 55(6), 267–290. https://doi.org/10.5326/JAAHA-MS-6999

    Dhaliwal, R., Boynton, E., Carrera-Justiz, S., Cruise, N., Gardner, M., Huntingford, J., Lobprise, H., & Rozanski, E. (2023). 2023 AAHA Senior Care Guidelines for Dogs and Cats. Journal of the American Animal Hospital Association, 59(1), 1–21. https://doi.org/10.5326/JAAHA-MS-7343

    Fratkin, J. L., Sinn, D. L., Patall, E. A., & Gosling, S. D. (2013). Personality consistency in dogs: A meta-analysis. PLOS ONE, 8(1), e54907. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0054907

    Kubinyi, E., Wallis, L. J., Müller, C. A., Virányi, Z., & Range, F. (2021). How old is my dog? Identification of rational age groupings in pet dogs based upon normative age-linked processes. Frontiers in Veterinary Science, 8, 643085. https://doi.org/10.3389/fvets.2021.643085

    MacLean, E. L., Snyder-Mackler, N., vonHoldt, B. M., & Serpell, J. A. (2019). Highly heritable and functionally relevant breed differences in dog behaviour. Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences, 286(1912), 20190716. https://doi.org/10.1098/rspb.2019.0716

    Malkani, R., Paramasivam, S., & Wolfensohn, S. (2024). How does chronic pain impact the lives of dogs: An investigation of factors that are associated with pain using the Animal Welfare Assessment Grid. Frontiers in Veterinary Science, 11, 1374858. https://doi.org/10.3389/fvets.2024.1374858

    McEvoy, V., Baqueiro Espinosa, U., Crump, A., & Arnott, G. (2022). Canine socialisation: A narrative systematic review. Animals, 12(21), 2895. https://doi.org/10.3390/ani12212895

    Mellor, D. J., Beausoleil, N. J., Littlewood, K. E., McLean, A. N., McGreevy, P. D., Jones, B., & Wilkins, C. (2020). The 2020 Five Domains Model: Including human–animal interactions in assessments of animal welfare. Animals, 10(10), 1870. https://doi.org/10.3390/ani10101870

    Morrill, K., Hekman, J., Li, X., McClure, J., Logan, B., Goodman, L., Gao, M., Dong, Y., Alonso, M., Carmichael, E., Snyder-Mackler, N., Alonso, J., Noh, H. J., Johnson, J., Koltookian, M., Lieu, C., Megquier, K., Swofford, R., Turner-Maier, J., … Karlsson, E. K. (2022). Ancestry-inclusive dog genomics challenges popular breed stereotypes. Science, 376(6592), eabk0639. https://doi.org/10.1126/science.abk0639

    Salonen, M., Mikkola, S., Niskanen, J. E., Hakanen, E., Sulkama, S., Puurunen, J., & Lohi, H. (2023). Breed, age, and social environment are associated with personality traits in dogs. iScience, 26(5), 106691. https://doi.org/10.1016/j.isci.2023.106691

    Tananaeva, A., & Udell, M. A. R. (2026). Stress, needs, and behaviour: Understanding chronic stress in pet domestic dogs (Canis lupus familiaris) from the prism of needs. Biological Reviews, 101(5), 2279–2299. https://doi.org/10.1002/brv.70179

    Watowich, M. M., MacLean, E. L., Hare, B., Call, J., Kaminski, J., Miklósi, Á., & Snyder-Mackler, N. (2020). Age influences domestic dog cognitive performance independent of average breed lifespan. Animal Cognition, 23, 795–805. https://doi.org/10.1007/s10071-020-01385-0

    Wallis, L. J., Szabó, D., Erdélyi-Belle, B., & Kubinyi, E. (2020). Individual and group level personality change across the lifespan in dogs. Scientific Reports, 10, 17276. https://doi.org/10.1038/s41598-020-74310-7

  • Necesidad, deseo y preferencia (Artículo 3)

    1. Resumen ejecutivo

    Hablar de “lo que un perro necesita” parece intuitivo, pero desde la ciencia del bienestar exige separar conceptos que en el lenguaje cotidiano suelen mezclarse: necesidad, motivación, deseo, preferencia, elección, agrado, recompensa y actividad opcional. Esta distinción es fundamental porque una preferencia observable no demuestra automáticamente una necesidad, una conducta muy motivada no siempre es beneficiosa a largo plazo y una necesidad fisiológica puede existir aunque el perro no pueda escoger de forma óptima cómo satisfacerla.

    La literatura científica no ofrece una definición única y universal de “necesidad” aplicable a toda la welfare science. Por ello, este dossier adopta una definición operativa: una necesidad de bienestar es una condición, recurso, oportunidad o interacción cuya ausencia o restricción suficientemente intensa o prolongada puede comprometer de forma relevante el funcionamiento, el estado afectivo, la capacidad de afrontamiento o la posibilidad de realizar conductas altamente motivadas, y cuya satisfacción adecuada contribuye al bienestar.

    En contraste, una preferencia describe una elección relativa entre alternativas disponibles. Los tests de preferencia permiten “preguntar” indirectamente al animal qué opción valora más en un contexto determinado. Dawkins (2003) propuso que una evaluación científica del bienestar puede avanzar preguntando si el animal está sano y si tiene lo que quiere, y destacó el papel de pruebas de elección y preferencia. Sin embargo, la propia literatura advierte que una preferencia no equivale necesariamente a una necesidad: un animal puede elegir algo que no maximiza su salud y la preferencia por un recurso no demuestra por sí misma que su ausencia produzca sufrimiento.

    La motivación añade otra capa. No sólo importa qué opción escoge un animal, sino cuánto está dispuesto a trabajar para obtenerla, qué coste tolera, cuánto persiste y cómo cambia su conducta cuando el recurso está restringido. Los enfoques de “consumer demand” y pruebas operantes se desarrollaron precisamente para medir la fuerza relativa de las prioridades conductuales. El ejemplo clásico de Mason, Cooper y Clarebrough (2001) mostró que visones de granja estaban fuertemente motivados para acceder a agua de baño, demostrando por qué observar cuánto “paga” un animal por un recurso puede ser más informativo que una elección simple.

    El término cotidiano deseo es menos preciso en welfare science. Para este proyecto conviene traducirlo a constructos medibles. Uno es wanting, entendido como componente motivacional de la recompensa; otro es liking, relacionado con el componente hedónico o placentero. La literatura neuroconductual muestra que querer y gustar no son idénticos: un organismo puede estar altamente motivado por obtener un estímulo sin que la experiencia hedónica resultante sea proporcional (Pool et al., 2016). Por ello, “lo busca mucho” y “lo disfruta mucho” no son afirmaciones equivalentes.

    En perros existen ejemplos claros de preferencias dependientes del contexto. Feuerbacher y Wynne (2014) observaron que, en general, perros domésticos preferían comida frente a caricias cuando la comida estaba disponible de forma continua, pero la asignación de tiempo cambiaba al reducir la disponibilidad de alimento y variaba según contexto, familiaridad con la persona y privación relativa de interacción social. En otro estudio, los mismos autores encontraron que los perros preferían caricias frente a elogios vocales. Más recientemente, Waite y Kodak (2023) mostraron que evaluaciones de preferencias alimentarias implementadas por responsables podían identificar rankings individuales de alimentos, útiles para seleccionar reforzadores. Estos resultados muestran tres principios: las preferencias son relativas, contextuales e individuales.

    La ciencia actual también amplía la conversación más allá de evitar estados negativos. Mellor et al. (2020) distinguen entre afectos “críticos para la supervivencia”, como hambre intensa, sed o dolor, y afectos relacionados con la situación y la agencia, derivados de la interacción voluntaria con el ambiente, otros animales y humanos. El consenso de Rault et al. (2025) sobre bienestar positivo propone que un animal puede florecer (flourish/thrive) cuando experimenta predominantemente estados mentales positivos y desarrolla competencia y resiliencia, con oportunidades de elección y de perseguir metas y obtener resultados deseados.

    Esto obliga a abandonar una visión binaria:

    necesario = obligatorio
    preferido = capricho

    La realidad es más compleja. Algunas condiciones son claramente críticas para supervivencia (agua, oxígeno, termorregulación). Otras son altamente relevantes para bienestar, aunque su privación no produzca muerte inmediata (descanso, seguridad, control del dolor). Otras consisten en oportunidades conductuales cuyo valor depende de motivación, contexto e individuo (explorar, jugar, relacionarse, elegir). Finalmente, existen preferencias de baja relevancia para el bienestar: por ejemplo, escoger entre dos sabores igualmente seguros.

    Este dossier propone una clasificación práctica para el futuro artículo:

    1. Necesidades críticas para supervivencia y salud.
    2. Necesidades de bienestar y funcionamiento.
    3. Necesidades u oportunidades conductuales altamente motivadas.
    4. Preferencias individuales relevantes.
    5. Preferencias de bajo impacto o actividades opcionales.

    La categoría debe asignarse según evidencia, no por intuición humana.

    La controversia “si está sano, está bien” también reaparece aquí. La salud es indispensable, pero no responde por sí sola si el perro dispone de oportunidades que valora, tiene control suficiente, experimenta estados positivos o puede alcanzar metas conductuales. El modelo Five Domains y el concepto contemporáneo de bienestar positivo muestran que un animal puede funcionar fisiológicamente y, aun así, tener una vida pobre en oportunidades gratificantes.

    La tesis del futuro artículo será:

    Una necesidad no es simplemente algo que el perro quiere, y una preferencia no es simplemente un capricho. Para entender qué importa realmente a un perro debemos combinar salud, motivación, elecciones, estados afectivos, consecuencias de la restricción y características individuales.


    2. Pregunta principal

    Pregunta central corregida

    ¿Qué diferencia una necesidad de un deseo, una preferencia y una actividad opcional en un perro, y cómo puede la ciencia determinar qué es realmente importante para su bienestar?

    Nota sobre la formulación original

    La pregunta proporcionada —“¿Qué diferencia bienestar de supervivencia?”— corresponde al Artículo 2. Para mantener coherencia con el título Necesidad, deseo y preferencia, la investigación se centra en distinguir esos conceptos. La relación entre salud, bienestar y thriving se conserva como un eje secundario.

    Preguntas secundarias

    1. ¿Qué significa científicamente “necesidad”?
    2. ¿Existe una definición universal de necesidad animal?
    3. ¿Qué diferencia una necesidad fisiológica de una necesidad conductual?
    4. ¿Qué diferencia necesidad de preferencia?
    5. ¿Qué diferencia preferencia de elección?
    6. ¿Qué significa “desear” algo en un animal no humano?
    7. ¿Cómo se traduce “deseo” a conceptos científicos observables?
    8. ¿Qué diferencia wanting de liking?
    9. ¿Puede un perro querer algo que no sea bueno para él?
    10. ¿Puede necesitar algo que no elija espontáneamente?
    11. ¿Cómo funcionan los tests de preferencia?
    12. ¿Cómo se mide la fuerza de una preferencia?
    13. ¿Qué son los tests de motivación?
    14. ¿Por qué importa cuánto esfuerzo realiza un animal por obtener un recurso?
    15. ¿Cómo influye la privación en una preferencia?
    16. ¿Cómo influye el contexto?
    17. ¿Cómo influyen aprendizaje y familiaridad?
    18. ¿Cuánto varían las preferencias entre perros?
    19. ¿Las preferencias son estables?
    20. ¿Qué papel tiene la agencia?
    21. ¿Dar opciones siempre mejora el bienestar?
    22. ¿Qué son los estados afectivos positivos y negativos?
    23. ¿Qué significa thriving o flourishing?
    24. ¿Cómo se relaciona una vida positiva con las preferencias del animal?
    25. ¿Cómo evitar confundir antropomorfismo con interpretación científica?

    Alcance

    Este dossier utiliza principios generales de welfare science y estudios específicos en perros cuando existen. No pretende convertir cada preferencia del perro en una obligación del responsable ni establecer que todas las necesidades puedan medirse mediante elección directa.


    3. Conceptos fundamentales

    3.1 Necesidad

    No existe una única definición operacional universalmente aceptada en toda la ciencia del bienestar.

    Para este proyecto utilizaremos:

    Necesidad de bienestar: condición, recurso, oportunidad o interacción cuya ausencia, restricción o inadecuación puede producir un deterioro relevante y reproducible del funcionamiento, del estado afectivo, de la capacidad de afrontamiento o de la expresión de conductas altamente motivadas.

    Una necesidad puede ser:

    • fisiológica;
    • sanitaria;
    • ambiental;
    • conductual;
    • social;
    • cognitiva;
    • afectiva.

    3.2 Requisito crítico para supervivencia

    Algunas necesidades presentan relación directa con homeostasis y supervivencia.

    Ejemplos:

    • oxígeno;
    • agua;
    • energía;
    • temperatura compatible;
    • eliminación;
    • tratamiento de lesiones graves.

    Mellor et al. (2020) denominaron a varios estados asociados survival-critical affects, porque hambre, sed, dolor, disnea y otros afectos generan motivaciones potentes para recuperar estabilidad interna.

    3.3 Necesidad de bienestar

    Puede no causar muerte inmediata cuando se restringe, pero sí afectar significativamente calidad de vida.

    Ejemplos potenciales:

    • descanso;
    • alivio del dolor;
    • seguridad;
    • oportunidades adecuadas de movimiento;
    • ciertas formas de interacción social;
    • posibilidad de controlar o evitar situaciones aversivas.

    La clasificación concreta debe basarse en evidencia.

    3.4 Preferencia

    Una preferencia es una relación entre alternativas.

    Si un perro elige A sobre B repetidamente bajo determinadas condiciones, podemos afirmar:

    “En este contexto, el perro mostró preferencia por A sobre B.”

    No podemos concluir automáticamente:

    “A es una necesidad universal.”

    Pfefferle et al. (2025) señalan que los tests de preferencia permiten estimar cuánto valoran los individuos diferentes opciones y que el propio conjunto de opciones afecta las elecciones.

    3.5 Elección

    Elección es el acto observable de seleccionar entre alternativas disponibles.

    Una elección puede reflejar:

    • preferencia;
    • hábito;
    • aprendizaje;
    • novedad;
    • miedo;
    • accesibilidad;
    • historia de reforzamiento;
    • estado fisiológico;
    • influencia social.

    Por tanto:

    elección ≠ preferencia estable
    y
    preferencia ≠ necesidad automáticamente.

    3.6 Motivación

    Motivación describe la fuerza de los procesos que orientan al animal hacia o lejos de un objetivo.

    Indicadores:

    • latencia;
    • persistencia;
    • frecuencia;
    • esfuerzo;
    • coste aceptado;
    • trabajo realizado para obtener acceso.

    3.7 “Deseo”

    “Deseo” es útil en lenguaje cotidiano, pero demasiado amplio para investigación científica sin operacionalización.

    Puede corresponder a:

    • motivación;
    • expectativa;
    • wanting;
    • preferencia;
    • búsqueda de recompensa.

    En el artículo público puede utilizarse la palabra “deseo”, siempre que se explique qué estamos midiendo realmente.

    3.8 Wanting

    En neurociencia de recompensa, wanting describe el componente motivacional/incentivo que impulsa la búsqueda.

    No es sinónimo perfecto de “desear conscientemente” en lenguaje humano.

    3.9 Liking

    Liking se refiere al componente hedónico o placentero asociado al consumo o experiencia de la recompensa.

    Pool et al. (2016) revisaron metodologías de wanting y liking y subrayan que ambos constructos pueden separarse.

    3.10 Reforzador

    Un reforzador es una consecuencia que aumenta la probabilidad futura de una conducta.

    Algo puede funcionar como reforzador sin que podamos concluir que:

    • sea una necesidad;
    • produzca gran placer;
    • tenga alto valor de bienestar a largo plazo.

    3.11 Valor

    En welfare science, “valor” puede inferirse por:

    • preferencia;
    • precio conductual;
    • esfuerzo;
    • persistencia;
    • elasticidad de demanda;
    • respuesta a privación.

    3.12 Agencia

    Englund y Cronin (2023) describen la relevancia de elección, control y agencia para bienestar psicológico.

    Mellor et al. (2020) entienden agencia como participación voluntaria, auto-generada y dirigida a objetivos en interacciones con el ambiente.

    3.13 Estado afectivo

    Experiencia subjetiva con valencia positiva o negativa.

    Positivos:

    • comodidad;
    • placer;
    • interés;
    • seguridad;
    • satisfacción.

    Negativos:

    • dolor;
    • miedo;
    • ansiedad;
    • frustración;
    • hambre;
    • sed.

    3.14 Thriving / flourishing

    Rault et al. (2025) definen bienestar animal positivo como florecimiento mediante estados mentales predominantemente positivos y desarrollo de competencia y resiliencia.

    Implica algo más que ausencia de sufrimiento.


    4. Evolución

    Los organismos evolucionaron sistemas que priorizan recursos y actividades relevantes.

    Homeostasis

    Cuando una variable interna se desvía:

    • aumenta motivación;
    • aparecen estados afectivos;
    • se activan conductas correctivas.

    Ejemplo:

    déficit hídrico
    → sed
    → búsqueda de agua
    → consumo
    → reducción de sed.

    Aquí existe una relación bastante directa entre necesidad fisiológica, motivación y conducta.

    El problema aparece con necesidades no homeostáticas simples

    No todas las prioridades relevantes funcionan como sed o hambre.

    Conductas como:

    • exploración;
    • juego;
    • interacción social;
    • búsqueda;
    • manipulación;

    pueden tener valor importante sin que exista un déficit fisiológico simple y fácilmente medible.

    Sistemas apetitivo y consumatorio

    Es útil distinguir:

    fase apetitiva
    → búsqueda del objetivo.

    fase consumatoria
    → interacción/consumo.

    Esto ayuda a comprender por qué proporcionar el resultado final no siempre sustituye toda la experiencia.

    Ejemplo conceptual:

    recibir alimento en un recipiente
    no es necesariamente equivalente a
    buscar, localizar y obtener alimento mediante conducta.

    No se debe concluir que todos los perros necesiten exactamente el mismo formato de forrajeo. El punto es que función y proceso también pueden tener valor.


    5. Domesticación e historia

    La domesticación creó una situación singular: el humano controla una gran parte de las alternativas disponibles para el perro.

    Decidimos:

    • qué alimentos puede elegir;
    • cuándo sale;
    • dónde descansa;
    • con quién interactúa;
    • qué puede explorar;
    • qué objetos puede manipular;
    • cuánto puede alejarse;
    • qué actividades se permiten.

    Esto crea un problema metodológico y ético:

    Si el perro nunca recibe alternativas, no podemos observar qué habría escogido.

    Evolución de welfare science

    Históricamente, la investigación se concentró primero en:

    • enfermedad;
    • hambre;
    • dolor;
    • privación.

    Posteriormente aparecieron métodos para preguntar:

    • ¿qué prefiere el animal?
    • ¿cuánto está dispuesto a trabajar por ello?
    • ¿qué ocurre cuando se le priva del recurso?
    • ¿qué oportunidades generan estados positivos?

    Duncan (2005) defendió el uso de preference tests y motivational tests para aproximarse a cómo el animal experimenta sus condiciones.

    Dawkins (2003) resumió una parte del problema mediante dos preguntas:

    1. ¿está sano?
    2. ¿tiene lo que quiere?

    El desarrollo posterior de la disciplina añadió:

    1. ¿cuánto lo quiere?
    2. ¿qué ocurre cuando no lo obtiene?
    3. ¿la elección favorece bienestar a largo plazo?
    4. ¿dispone de control?
    5. ¿tiene oportunidades para experiencias positivas?

    6. Etología

    Tinbergen aplicado a necesidad y preferencia

    6.1 Causación

    ¿Por qué busca el perro algo?

    Posibles causas:

    • hambre;
    • sed;
    • miedo;
    • curiosidad;
    • aprendizaje;
    • acceso a refuerzo;
    • motivación social;
    • dolor;
    • activación;
    • frustración.

    La misma conducta puede surgir por causas diferentes.

    6.2 Ontogenia

    Las preferencias se desarrollan.

    Pueden depender de:

    • exposición temprana;
    • socialización;
    • experiencias;
    • reforzamiento;
    • edad;
    • salud;
    • ambiente.

    6.3 Función

    Algunas preferencias pueden estar relacionadas con funciones biológicas.

    Otras pueden ser adquiridas.

    Ejemplo:

    preferir determinado sabor
    puede depender de experiencia;

    buscar agua cuando existe sed
    está vinculado a un sistema homeostático crítico.

    6.4 Filogenia

    La historia evolutiva delimita sistemas motivacionales, pero no permite inferir automáticamente qué necesita cada perro doméstico concreto.


    7. Cognición y aprendizaje

    7.1 Preferencias aprendidas

    Las preferencias no son siempre innatas.

    Un estímulo puede aumentar su valor mediante:

    • condicionamiento;
    • familiaridad;
    • asociación con recompensas;
    • historia social.

    7.2 Devaluación y saciedad

    El valor de un recurso cambia.

    Comida puede ser muy valiosa con hambre y menos valiosa después de comer.

    Interacción social puede adquirir más valor tras aislamiento.

    Feuerbacher y Wynne (2014) observaron precisamente que la asignación de tiempo entre comida y caricias variaba según disponibilidad de alimento, familiaridad con la persona y privación relativa de interacción social.

    7.3 Elección relativa

    Una preferencia siempre depende de las alternativas.

    Si un perro escoge pollo frente a croqueta, sabemos algo sobre esa comparación.

    No sabemos automáticamente cómo valoraría:

    • pollo vs queso;
    • pollo vs juego;
    • pollo vs salir;
    • pollo después de comer.

    7.4 Preferencia y reforzamiento

    Waite y Kodak (2023) demostraron que evaluaciones de preferencias alimentarias realizadas por responsables podían generar rankings individuales y ayudar a identificar reforzadores potencialmente más efectivos.

    Esto es útil para entrenamiento.

    Pero:

    reforzador eficaz ≠ necesidad de bienestar.

    7.5 Wanting vs liking

    Pool et al. (2016) sintetizan evidencia según la cual los procesos motivacionales y hedónicos pueden disociarse.

    Aplicación conceptual:

    un perro puede mostrar mucha conducta para obtener algo
    sin que eso pruebe que la experiencia produzca una magnitud equivalente de placer.

    Esta precaución es particularmente importante con recompensas altamente salientes.


    8. Desarrollo

    Cachorro

    Las preferencias son plásticas.

    Influyen:

    • socialización;
    • habituación;
    • exposición;
    • dieta;
    • juego;
    • contacto;
    • ambiente.

    Un cachorro que nunca ha tenido acceso a determinado recurso no necesariamente puede expresar preferencia informada por él.

    Adolescencia

    Cambian:

    • motivación exploratoria;
    • sensibilidad social;
    • competencia entre reforzadores;
    • atención.

    Adulto

    Las preferencias pueden estabilizarse parcialmente, pero siguen siendo sensibles a:

    • contexto;
    • salud;
    • aprendizaje;
    • estado fisiológico.

    Senior

    Pueden modificarse:

    • palatabilidad;
    • movilidad;
    • motivación de juego;
    • tolerancia social;
    • sueño;
    • preferencias térmicas;
    • superficies.

    Consecuencia

    Una “lista de cosas que mi perro prefiere” debe actualizarse durante su vida.


    9. Análisis del comportamiento

    Antecedente → conducta → consecuencia

    Este marco permite descubrir qué función tiene una elección.

    Ejemplo 1 — el perro siempre busca comida

    Interpretación superficial:

    “Ama comer.”

    Posibles variables:

    • hambre;
    • reforzamiento histórico;
    • alta palatabilidad;
    • oportunidad limitada de otras actividades;
    • estados emocionales;
    • contexto.

    Ejemplo 2 — no quiere jugar

    No demuestra automáticamente:

    “No necesita jugar.”

    Puede deberse a:

    • dolor;
    • miedo;
    • tipo de juego;
    • compañero;
    • fatiga;
    • ambiente;
    • experiencia previa.

    Ejemplo 3 — busca constantemente contacto

    Puede reflejar:

    • afiliación;
    • reforzamiento;
    • inseguridad;
    • búsqueda de información;
    • historial de disponibilidad humana.

    No se debe transformar inmediatamente en una afirmación sobre “dependencia” o “necesidad social” sin contexto.


    10. Bienestar

    10.1 Una escalera científica para clasificar algo como necesidad

    Nivel 1 — existencia del recurso o actividad

    ¿El animal interactúa con ello?

    Evidencia débil por sí sola.

    Nivel 2 — preferencia

    ¿Lo escoge frente a alternativas?

    Más informativo.

    Nivel 3 — estabilidad

    ¿La preferencia aparece repetidamente?

    Mayor confianza.

    Nivel 4 — fuerza motivacional

    ¿Cuánto esfuerzo realiza por acceder?

    Evidencia más fuerte de valor.

    Nivel 5 — respuesta a restricción

    ¿Qué ocurre si se restringe?

    Puede aparecer:

    • frustración;
    • búsqueda;
    • conducta anormal;
    • cambios fisiológicos.

    Nivel 6 — efectos de provisión

    ¿Su acceso mejora:

    • conducta;
    • estado afectivo;
    • capacidad de afrontamiento;
    • funcionamiento?

    Nivel 7 — convergencia

    La afirmación se fortalece si coinciden:

    • comportamiento;
    • fisiología;
    • salud;
    • cognición;
    • elección;
    • motivación.

    10.2 Tests de preferencia

    Qué hacen

    Ofrecen alternativas y registran:

    • primera elección;
    • tiempo;
    • frecuencia;
    • consumo;
    • aproximación.

    Ventajas

    • incorporan la perspectiva del animal;
    • permiten individualización;
    • son relativamente intuitivos.

    Limitaciones

    • las alternativas cambian el resultado;
    • el contexto importa;
    • la posición puede crear sesgos;
    • experiencias previas importan;
    • una preferencia puede cambiar;
    • elegir algo no demuestra que sea saludable.

    Pfefferle et al. (2025) proponen métodos para mejorar escalamiento y calidad de rankings de preferencias.


    10.3 Tests de motivación

    Preguntan:

    “¿Cuánto está dispuesto a hacer el animal para obtenerlo?”

    Métodos:

    • empujar una puerta pesada;
    • presionar una palanca;
    • completar una tarea;
    • atravesar una barrera;
    • esperar;
    • realizar respuestas repetidas.

    Consumer demand

    Analiza cómo cambia el consumo a medida que aumenta el “precio”.

    Un recurso cuya demanda disminuye poco cuando aumenta el coste puede considerarse altamente valorado.

    Cooper y Mason (2001) revisaron el uso de tecnología operante para medir prioridades conductuales.

    Ejemplo clásico

    Mason, Cooper y Clarebrough (2001) estudiaron visones de granja y el valor de distintos recursos. El acceso a agua para nadar mostró alta importancia motivacional y la privación generó respuestas compatibles con frustración.

    Este ejemplo no prueba nada específico sobre necesidades caninas, pero ilustra el método.


    10.4 Preferencia no es necesidad

    Razón 1 — salud

    El animal puede preferir una opción perjudicial si se consume en exceso.

    Razón 2 — alternativas

    Sólo puede escoger lo disponible.

    Razón 3 — corto vs largo plazo

    Una opción atractiva ahora puede tener consecuencias negativas posteriormente.

    Razón 4 — aprendizaje

    La historia puede aumentar artificialmente el valor.

    Razón 5 — contexto

    Estado fisiológico y ambiente modifican elecciones.

    Por ello, revisiones metodológicas advierten que no puede inferirse sufrimiento simplemente porque un animal prefiera un recurso (por ejemplo, en revisiones de preference testing).


    10.5 Necesidad no siempre produce una elección “correcta”

    Un perro no posee conocimiento veterinario ni nutricional abstracto.

    Puede:

    • ignorar dolor inicial;
    • seguir actividad pese a lesión;
    • elegir alimento palatable;
    • acercarse repetidamente a estímulos excitantes.

    Por tanto, autonomía no elimina responsabilidad humana.

    Fórmula

    mejor decisión.


    10.6 Choice, control y agencia

    Englund y Cronin (2023) distinguen conceptos relacionados.

    Elección

    Existencia de alternativas.

    Control

    Capacidad de modificar un resultado relevante.

    Agencia

    Capacidad más amplia de actuar de forma autónoma y dirigida a metas.

    Importancia

    Una elección puede tener valor incluso aunque el animal no cambie constantemente de opción.

    Ejemplo:

    tener acceso a una zona de retirada
    puede ser valioso aunque el perro no permanezca allí.


    10.7 Five Domains

    Mellor et al. (2020) distinguen:

    Afectos críticos para supervivencia

    Relacionados con:

    • nutrición;
    • ambiente físico;
    • salud.

    Ejemplos:

    • sed;
    • hambre;
    • dolor;
    • disnea.

    Generan motivaciones potentes.

    Afectos relacionados con situación

    Surgen de interacciones con:

    • ambiente;
    • animales;
    • humanos.

    Aquí existe mayor papel de elección y agencia.

    Ejemplos positivos:

    • interés;
    • comodidad;
    • apego;
    • confianza;
    • sensación de control.

    Esta distinción ayuda a comprender por qué no todas las necesidades tienen la misma estructura.


    10.8 Estados positivos y negativos

    Modelo antiguo simplificado

    Buen bienestar =
    pocos estados negativos.

    Modelo contemporáneo

    Buen bienestar =
    negativos limitados y manejables
    +
    oportunidades suficientes de estados positivos.

    Importante

    No significa maximizar placer constantemente.

    Un nivel apropiado de:

    • esfuerzo;
    • desafío;
    • aprendizaje;
    • novedad;

    puede formar parte de experiencias positivas.


    10.9 Thriving / flourishing

    Rault et al. (2025) alcanzaron un consenso interdisciplinario:

    El bienestar positivo implica:

    • predominio de estados mentales positivos;
    • competencia;
    • resiliencia;
    • experiencias gratificantes;
    • elección;
    • persecución activa de metas;
    • logro de resultados deseados.

    Relevancia

    El concepto cambia la pregunta de:

    “¿Tiene todo lo mínimo?”

    a:

    “¿Tiene oportunidades para desarrollar y utilizar capacidades, elegir y obtener resultados valiosos?”


    10.10 Propuesta de clasificación práctica

    Categoría A — necesidad crítica

    Su restricción amenaza funcionamiento o supervivencia.

    Ejemplos:

    • agua;
    • oxígeno;
    • termorregulación.

    Categoría B — necesidad de bienestar

    Su restricción sostenida compromete significativamente bienestar.

    Ejemplos probables:

    • descanso;
    • seguridad;
    • control del dolor.

    Categoría C — oportunidad conductual altamente relevante

    Importancia determinada mediante motivación y efectos de restricción/provisión.

    Ejemplos potenciales:

    • exploración;
    • interacción social;
    • ciertas formas de movimiento.

    Categoría D — preferencia relevante individual

    No universal, pero importante para ese perro.

    Ejemplo:

    • preferir una zona de descanso;
    • tipo de contacto;
    • determinado reforzador.

    Categoría E — preferencia opcional

    Elección con impacto de bienestar pequeño o desconocido.

    Ejemplo:

    • escoger entre dos premios nutricionalmente equivalentes.

    Advertencia

    Las fronteras entre categorías no siempre son rígidas.


    11. Adiestramiento y manejo

    Preferencia como herramienta de adiestramiento

    Los reforzadores deben valorarse desde la perspectiva del perro.

    Waite y Kodak (2023) muestran que evaluaciones estructuradas pueden mejorar identificación de preferencias alimentarias.

    Preferencia cambia

    Un premio puede perder valor por:

    • saciedad;
    • repetición;
    • estrés;
    • ambiente;
    • competencia con otros estímulos.

    Elección durante entrenamiento

    Permitir cierta elección puede:

    • aumentar participación;
    • reducir conflicto;
    • aportar información sobre estado del perro.

    Pero no significa:

    • eliminar límites;
    • permitir conductas peligrosas;
    • evitar cualquier frustración.

    Manejo

    La persona conserva responsabilidad de proteger:

    • salud;
    • seguridad;
    • terceros.

    El principio es:

    ofrecer elección dentro de límites seguros cuando sea posible.


    12. Aplicaciones prácticas

    Esto significa que…

    No debemos etiquetar automáticamente algo como “necesidad” porque:

    • el perro lo pide;
    • le gusta;
    • es natural;
    • lo hace frecuentemente;
    • alguien en redes sociales lo recomienda.

    En la vida cotidiana…

    Preguntar:

    1. ¿Es necesario para supervivencia o salud?
    2. ¿Qué ocurre si falta?
    3. ¿Lo busca activamente?
    4. ¿Cuánto esfuerzo realiza?
    5. ¿Lo prefiere frente a qué?
    6. ¿Cambia con contexto?
    7. ¿Su provisión mejora bienestar?
    8. ¿existen riesgos?
    9. ¿es una necesidad general o individual?

    Un responsable puede observar…

    • primeras elecciones;
    • tiempo de interacción;
    • persistencia;
    • señales de evitación;
    • recuperación;
    • saciedad;
    • cambios con el contexto.

    Conviene evitar…

    • confundir elección con necesidad;
    • confundir consumo con bienestar;
    • utilizar una sola prueba;
    • generalizar preferencias de un perro a todos;
    • ignorar cambios por edad;
    • obligar una actividad “porque es buena”;
    • asumir que “más” siempre es mejor.

    Podría ayudar…

    • ofrecer dos alternativas seguras;
    • registrar elecciones;
    • variar contexto;
    • evaluar repetición;
    • adaptar reforzadores;
    • respetar retirada;
    • revisar salud si desaparecen preferencias habituales.

    13. Mitos y controversias

    Mito 1 — “Si lo quiere, lo necesita”

    Clasificación: contradicho como regla general.

    Preferencia y motivación no son equivalentes a necesidad.


    Mito 2 — “Si lo necesita, siempre lo elegirá”

    Clasificación: incorrecto.

    La elección puede estar influida por aprendizaje, opciones y consecuencias inmediatas.


    Mito 3 — “Si está sano, está bien”

    Clasificación: contradicho como definición completa de bienestar.

    Five Domains y positive welfare incluyen experiencias, interacción y agencia.


    Mito 4 — “Las preferencias de un perro son fijas”

    Clasificación: contradicho.

    Feuerbacher y Wynne (2014) encontraron cambios según contingencias, contexto y privación relativa.


    Mito 5 — “Todos los perros prefieren comida al afecto”

    Clasificación: simplificación.

    En promedio apareció preferencia por comida bajo determinadas condiciones, pero existieron variación individual y efectos del contexto.


    Mito 6 — “Si escoge comida, significa que valora menos a su humano”

    Clasificación: contradicho por la lógica del método.

    Una elección entre reforzadores no mide “amor”.


    Mito 7 — “Un perro debe poder elegir todo”

    Clasificación: incorrecto.

    Choice y control pueden favorecer bienestar, pero deben coexistir con seguridad y salud.


    Mito 8 — “Una conducta natural es automáticamente una necesidad”

    Clasificación: evidencia insuficiente como regla.

    La naturalidad genera hipótesis; motivación y consecuencias ayudan a evaluarlas.


    Mito 9 — “Querer y disfrutar son lo mismo”

    Clasificación: contradicho por modelos de recompensa.

    Wanting y liking pueden disociarse.


    Mito 10 — “Thriving significa felicidad permanente”

    Clasificación: incorrecto.

    Florecimiento implica predominio de estados positivos, competencia y resiliencia, no ausencia total de experiencias negativas.


    14. Estado de la evidencia

    14.1 Dawkins (2003)

    Tipo: artículo conceptual/metodológico.
    Pregunta: cómo evaluar objetivamente bienestar.
    Hallazgo: comportamiento puede utilizarse para evaluar salud y lo que los animales quieren mediante pruebas de elección y preferencia.
    Limitación: marco general; no define por sí solo cuándo una preferencia constituye necesidad.
    Confianza: alta como fundamento metodológico.
    Uso: base del artículo.

    14.2 Duncan (2005)

    Tipo: revisión.
    Hallazgo: preference tests y motivational tests permiten inferir estados y prioridades, complementados por funcionamiento biológico.
    Limitación: centrado en animales de granja.
    Confianza: alta como marco.
    Uso: diferenciar preferencia y motivación.

    14.3 Cooper y Mason (2001)

    Tipo: revisión metodológica.
    Hallazgo: tecnología operante puede medir prioridades conductuales mediante precio/esfuerzo.
    Limitación: gran parte de la investigación procede de cautiverio y producción.
    Confianza: alta para método.
    Uso: explicar “cuánto lo quiere”.

    14.4 Mason, Cooper y Clarebrough (2001)

    Tipo: estudio experimental en visones.
    Hallazgo: cuantificar trabajo por recursos permite distinguir recursos de alto valor; acceso a agua de baño mostró importancia motivacional.
    Limitación: especie y contexto no caninos.
    Confianza: alta para ejemplo metodológico, no extrapolable directamente a perros.
    Uso: ilustrar consumer demand.

    14.5 Pool et al. (2016)

    Tipo: revisión sistemática.
    Hallazgo: wanting y liking deben distinguirse metodológicamente; querer una recompensa no equivale necesariamente a gustar de ella en el mismo grado.
    Limitación: integra literatura animal y humana con heterogeneidad metodológica.
    Confianza: alta para distinción conceptual.
    Uso: explicar “deseo”.

    14.6 Mellor et al. (2020)

    Tipo: revisión/modelo conceptual.
    Hallazgo: distingue afectos críticos para supervivencia y afectos situacionales relacionados con agencia; integra positivos y negativos.
    Limitación: no es taxonomía universal de necesidades ni prescribe dosis.
    Confianza: alta.
    Uso: conectar necesidades con Five Domains.

    14.7 Englund y Cronin (2023)

    Tipo: revisión conceptual.
    Hallazgo: elección, control y agencia son conceptos distintos y potencialmente importantes para bienestar psicológico.
    Limitación: evidencia empírica varía según especie y contexto.
    Confianza: moderada-alta.
    Uso: explicar por qué ofrecer opciones puede tener valor.

    14.8 Feuerbacher y Wynne (2014)

    Tipo: experimentos de elección concurrente.
    Población: perros domésticos en ambientes familiares y no familiares.
    Hallazgo: en general preferencia por comida frente a caricias con comida disponible; preferencias sensibles al programa de refuerzo, contexto, familiaridad y privación social.
    Limitación: mide asignación relativa entre alternativas concretas, no “amor” ni necesidad social universal.
    Confianza: alta para el fenómeno estudiado.
    Uso: mostrar contextualidad.

    14.9 Feuerbacher y Wynne (2015)

    Tipo: estudios de elección.
    Hallazgo: perros mostraron mayor preferencia por caricias que por elogio vocal en las condiciones estudiadas.
    Limitación: alternativas específicas; no generalizar a toda interacción social.
    Confianza: moderada-alta.
    Uso: demostrar que “atención humana” no es una categoría homogénea.

    14.10 Waite y Kodak (2023)

    Tipo: evaluación aplicada de preferencias.
    Hallazgo: responsables pudieron implementar paired-stimulus assessments para producir rankings de preferencias alimentarias individuales.
    Limitación: identifica preferencias relativas y utilidad como reforzadores, no necesidades de bienestar.
    Confianza: moderada-alta.
    Uso: ejemplo doméstico práctico.

    14.11 Pfefferle et al. (2025)

    Tipo: desarrollo/metodología de preference testing.
    Hallazgo: las opciones pueden rankearse y escalarse; proponen medidas para mejorar confianza y detectar intransitividad.
    Limitación: validación en humanos, ratones y macacos, no perros.
    Confianza: alta para metodología.
    Uso: mostrar que medir preferencias requiere diseño riguroso.

    14.12 Rault et al. (2025)

    Tipo: declaración de consenso interdisciplinario.
    Hallazgo: positive animal welfare = florecimiento mediante estados predominantemente positivos, competencia y resiliencia, con elección y persecución de objetivos.
    Limitación: marco conceptual; no establece un test único de flourishing.
    Confianza: alta como consenso.
    Uso: conectar preferencias y agencia con una buena vida.


    15. Banco de evidencia

    Evidencia 1

    Afirmación: Una preferencia no demuestra por sí sola una necesidad.

    Qué demuestra la investigación: Preference tests identifican opciones relativamente valoradas, pero deben combinarse con salud, motivación y otros indicadores.

    Fuente: Dawkins (2003); Duncan (2005).

    Nivel de certeza: Alto.

    Matiz importante: Una preferencia fuerte puede ser una pieza importante de evidencia.

    Dónde utilizar: Introducción.


    Evidencia 2

    Afirmación: La fuerza de la motivación puede medirse.

    Qué demuestra la investigación: Métodos operantes permiten aumentar el coste de acceso y medir cuánto trabaja el animal.

    Fuente: Cooper & Mason (2001).

    Nivel de certeza: Alto.

    Matiz importante: El diseño del “precio” puede alterar el resultado.

    Dónde utilizar: Cómo sabe la ciencia qué importa.


    Evidencia 3

    Afirmación: Wanting y liking no son idénticos.

    Qué demuestra la investigación: La literatura sobre recompensa distingue mecanismos motivacionales y hedónicos.

    Fuente: Pool et al. (2016).

    Nivel de certeza: Alto como distinción conceptual.

    Matiz importante: Medirlos directamente en animales tiene limitaciones.

    Dónde utilizar: Definición de “deseo”.


    Evidencia 4

    Afirmación: Las preferencias caninas dependen del contexto.

    Qué demuestra la investigación: La preferencia comida-caricias cambió al modificar disponibilidad, contexto, familiaridad y privación social.

    Fuente: Feuerbacher & Wynne (2014).

    Nivel de certeza: Alto para ese paradigma.

    Matiz importante: No generalizar a todos los reforzadores.

    Dónde utilizar: Ejemplo central.


    Evidencia 5

    Afirmación: Los perros pueden preferir formas específicas de interacción humana.

    Qué demuestra la investigación: En pruebas de elección, caricias resultaron más preferidas que elogios vocales.

    Fuente: Feuerbacher & Wynne (2015).

    Nivel de certeza: Moderado-alto.

    Matiz importante: “Interacción social” contiene múltiples modalidades.

    Dónde utilizar: Individualización.


    Evidencia 6

    Afirmación: Rankings de preferencias pueden medirse en perros domésticos.

    Qué demuestra la investigación: Paired-stimulus assessments aplicados por responsables identificaron jerarquías de alimentos.

    Fuente: Waite & Kodak (2023).

    Nivel de certeza: Moderado-alto.

    Matiz importante: Ranking no significa necesidad.

    Dónde utilizar: Aplicación práctica.


    Evidencia 7

    Afirmación: Las pruebas de preferencia modernas pueden cuantificar valor relativo con mayor rigor.

    Qué demuestra la investigación: Nuevos métodos permiten escalar preferencias y estimar calidad del ranking.

    Fuente: Pfefferle et al. (2025).

    Nivel de certeza: Alto metodológicamente.

    Matiz importante: No validado específicamente en perros en ese estudio.

    Dónde utilizar: Estado de la ciencia.


    Evidencia 8

    Afirmación: Elección y control pueden tener valor de bienestar más allá del recurso seleccionado.

    Qué demuestra la investigación: Literatura revisada conecta control ambiental con bienestar psicológico.

    Fuente: Englund & Cronin (2023).

    Nivel de certeza: Moderado-alto.

    Matiz importante: El beneficio de elección depende del contexto.

    Dónde utilizar: Agencia.


    Evidencia 9

    Afirmación: Five Domains distingue necesidades homeostáticas de interacciones relacionadas con agencia.

    Qué demuestra la investigación: Dominios 1–3 se relacionan principalmente con estabilidad interna; Domain 4 con interacción voluntaria y metas.

    Fuente: Mellor et al. (2020).

    Nivel de certeza: Alto como marco.

    Matiz importante: No es una división absoluta de todas las conductas.

    Dónde utilizar: Mapa conceptual.


    Evidencia 10

    Afirmación: Una buena vida requiere algo más que evitar estados negativos.

    Qué demuestra la investigación: Consenso de positive animal welfare incluye estados positivos, competencia, resiliencia, elección y logro de metas.

    Fuente: Rault et al. (2025).

    Nivel de certeza: Alto como consenso conceptual.

    Matiz importante: No existe aún una medición universal de flourishing.

    Dónde utilizar: Cierre.


    16. Propuesta de estructura del artículo

    H1 — Necesidad, deseo y preferencia: ¿son lo mismo para un perro?

    Objetivo

    Introducir el problema semántico y científico.

    Gancho

    “Que tu perro quiera algo no significa automáticamente que lo necesite. Pero tampoco significa que su preferencia no importe.”


    H2 — Cuatro palabras que solemos mezclar

    H3 — Necesidad

    H3 — Deseo/motivación

    H3 — Preferencia

    H3 — Elección

    Evidencia

    Dawkins (2003); Duncan (2005).


    H2 — Necesidad: qué ocurre cuando algo importante falta

    Explicar

    • salud;
    • afecto;
    • conducta;
    • funcionamiento.

    Diferenciar

    supervivencia vs bienestar.


    H2 — Preferencia: preguntarle al perro sin palabras

    Explicar

    tests de elección.

    Ejemplo

    comida vs caricias.

    Evidencia

    Feuerbacher & Wynne (2014).


    H2 — Pero una elección no basta

    Mostrar

    • contexto;
    • alternativas;
    • privación;
    • aprendizaje;
    • saciedad.

    H2 — ¿Cuánto lo quiere? Medir motivación

    Explicar

    consumer demand.

    Ejemplo metodológico

    visones.

    Evidencia

    Cooper & Mason (2001); Mason et al. (2001).


    H2 — Querer no siempre significa disfrutar

    Explicar

    wanting vs liking.

    Evidencia

    Pool et al. (2016).


    H2 — Lo que tu perro prefiere puede cambiar

    Ejemplos

    • comida;
    • caricias;
    • elogio;
    • contexto.

    Evidencia

    Feuerbacher & Wynne (2014, 2015).


    H2 — Entonces, ¿cuándo una preferencia importa para bienestar?

    Proponer escalera

    preferencia
    → repetición
    → motivación
    → restricción
    → efectos
    → convergencia.


    H2 — Dar opciones también puede ser parte del bienestar

    Explicar

    choice, control, agency.

    Evidencia

    Englund & Cronin (2023); Mellor et al. (2020).


    H2 — De cubrir necesidades a ayudar al perro a florecer

    Explicar

    estados positivos y thriving.

    Evidencia

    Rault et al. (2025).


    H2 — Una regla práctica

    Antes de llamar algo “necesidad”, preguntar:

    1. ¿qué evidencia tenemos?
    2. ¿qué ocurre si falta?
    3. ¿cuánto lo busca?
    4. ¿su valor cambia?
    5. ¿mejora su bienestar?
    6. ¿es general o individual?

    17. Preguntas todavía abiertas

    1. ¿Qué actividades constituyen necesidades conductuales universales en perros?
    2. ¿Cómo medir motivación por olfatear?
    3. ¿Cómo medir motivación por explorar?
    4. ¿Cómo valorar interacción social sin confundir familiaridad?
    5. ¿Qué preferencias son más estables a lo largo del tiempo?
    6. ¿Cómo cambia el valor de recursos con edad?
    7. ¿Cómo afectan dolor y enfermedad a preferencias?
    8. ¿Qué cantidad de elección es óptima?
    9. ¿Puede demasiada elección generar incertidumbre?
    10. ¿Qué preferencias pueden servir como indicadores tempranos de enfermedad?
    11. ¿Cómo medir liking en perros?
    12. ¿Cómo separar wanting de excitación?
    13. ¿Cómo medir frustración por privación sin causar daño?
    14. ¿Qué diferencias existen entre razas y linajes en prioridades conductuales?
    15. ¿Qué recursos presentan demanda inelástica en perros?
    16. ¿Hasta qué punto preferencias alimentarias predicen reforzadores eficaces?
    17. ¿Qué importancia tiene poder terminar una interacción humana?
    18. ¿Puede la opción de retirarse mejorar bienestar aunque casi nunca sea utilizada?
    19. ¿Cómo evaluar flourishing individual?
    20. ¿Qué combinación de indicadores sería práctica para hogares?
    21. ¿Cómo cambian preferencias según clima y entorno urbano?
    22. ¿Qué papel tiene novedad frente a familiaridad?
    23. ¿Cómo distinguir preferencia verdadera de hábito?
    24. ¿Cómo afecta la influencia humana a elecciones caninas?
    25. ¿Qué decisiones deben quedar siempre bajo responsabilidad humana por razones de salud y seguridad?

    18. Referencias

    Cooper, J. J., & Mason, G. J. (2001). The use of operant technology to measure behavioral priorities in captive animals. Behavior Research Methods, Instruments, & Computers, 33(3), 427–434. https://doi.org/10.3758/BF03195397

    Dawkins, M. S. (2003). Behaviour as a tool in the assessment of animal welfare. Zoology, 106(4), 383–387. https://doi.org/10.1078/0944-2006-00122

    Duncan, I. J. H. (2005). Science-based assessment of animal welfare: Farm animals. Revue Scientifique et Technique, 24(2), 483–492.

    Englund, M. D., & Cronin, K. A. (2023). Choice, control, and animal welfare: Definitions and essential inquiries to advance animal welfare science. Frontiers in Veterinary Science, 10, 1250251. https://doi.org/10.3389/fvets.2023.1250251

    Feuerbacher, E. N., & Wynne, C. D. L. (2014). Most domestic dogs (Canis lupus familiaris) prefer food to petting: Population, context, and schedule effects in concurrent choice. Journal of the Experimental Analysis of Behavior, 101(3), 385–405. https://doi.org/10.1002/jeab.81

    Feuerbacher, E. N., & Wynne, C. D. L. (2015). Shut up and pet me! Domestic dogs (Canis lupus familiaris) prefer petting to vocal praise in concurrent and single-alternative choice procedures. Behavioural Processes, 110, 47–59. https://doi.org/10.1016/j.beproc.2014.08.019

    Mason, G. J., Cooper, J., & Clarebrough, C. (2001). Frustrations of fur-farmed mink. Nature, 410, 35–36. https://doi.org/10.1038/35065157

    Mellor, D. J., Beausoleil, N. J., Littlewood, K. E., McLean, A. N., McGreevy, P. D., Jones, B., & Wilkins, C. (2020). The 2020 Five Domains Model: Including human–animal interactions in assessments of animal welfare. Animals, 10(10), 1870. https://doi.org/10.3390/ani10101870

    Pfefferle, D., Talbot, S. R., Kahnau, P., Cassidy, L. C., Brockhausen, R. R., Jaap, A., Deikun, V., Yurt, P., Gail, A., Treue, S., & Lewejohann, L. (2025). Advancing preference testing in humans and animals. Behavior Research Methods, 57(7), 193. https://doi.org/10.3758/s13428-025-02668-5

    Pool, E., Sennwald, V., Delplanque, S., Brosch, T., & Sander, D. (2016). Measuring wanting and liking from animals to humans: A systematic review. Neuroscience & Biobehavioral Reviews, 63, 124–142. https://doi.org/10.1016/j.neubiorev.2016.01.006

    Rault, J.-L., Bateson, M., Boissy, A., Forkman, B., Grinde, B., Gygax, L., Harfeld, J. L., Hintze, S., Keeling, L. J., Kostal, L., Lawrence, A. B., Mendl, M. T., Miele, M., Newberry, R. C., Sandøe, P., Špinka, M., Taylor, A. H., Webb, L. E., Whalin, L., & Jensen, M. B. (2025). A consensus on the definition of positive animal welfare. Biology Letters, 21(1), 20240382. https://doi.org/10.1098/rsbl.2024.0382

    Waite, M. R., & Kodak, T. M. (2023). Owner-implemented paired-stimulus food preference assessments for companion dogs. Journal of the Experimental Analysis of Behavior, 120(1), 62–77. https://doi.org/10.1002/jeab.846

  • Sobrevivir no es lo mismo que vivir bien (Artículo 2)

    1. Resumen ejecutivo

    “Está vivo, come, no está enfermo y tiene una casa” describe una parte importante de la condición de un perro, pero no permite concluir por sí sola que el animal tenga buen bienestar. La ciencia contemporánea del bienestar animal distingue entre supervivencia, funcionamiento biológico, salud, estado afectivo, oportunidades conductuales, capacidad de afrontar el ambiente y calidad de vida. Estas dimensiones se relacionan, pero no son equivalentes.

    La Organización Mundial de Sanidad Animal (WOAH) define actualmente el bienestar animal como el estado físico y mental de un animal en relación con las condiciones en las que vive y muere. Su descripción de buen bienestar incluye salud, comodidad, nutrición, seguridad, ausencia de estados negativos intensos y capacidad para expresar comportamientos importantes. Por tanto, incluso a nivel normativo internacional, salud y bienestar no se consideran sinónimos.

    Desde la ciencia del bienestar, Fraser (2008) sintetizó tres grandes concepciones que históricamente han guiado la evaluación: funcionamiento biológico, estado afectivo y vida relativamente natural. Un animal puede puntuar favorablemente en una dimensión y desfavorablemente en otra. Por ejemplo, puede estar libre de una enfermedad diagnosticable pero vivir con miedo frecuente, frustración, poca capacidad de elección o escasas oportunidades para realizar conductas altamente motivadas.

    El modelo Five Domains refuerza esta distinción. Mellor et al. (2020) organizan la evaluación en nutrición, ambiente físico, salud, interacciones conductuales y estado mental. El modelo muestra que la salud constituye sólo uno de varios dominios que influyen sobre la experiencia total del animal. Además, la ciencia contemporánea ya no considera suficiente definir buen bienestar únicamente como ausencia de sufrimiento. La literatura sobre bienestar positivo insiste en que también deben considerarse experiencias positivas, oportunidades de interacción gratificante, elección, control, competencia y agencia (Boissy et al., 2007; Mellor, 2015; Rault et al., 2025).

    El consenso interdisciplinario publicado por Rault et al. (2025) resulta especialmente importante. Propone que el bienestar animal positivo implica que el animal pueda florecer mediante estados mentales predominantemente positivos y desarrollar competencia y resiliencia. Este planteamiento explícitamente va más allá de asegurar buena salud física y prevenir sufrimiento. No significa que un animal deba estar “feliz todo el tiempo”, ni que cualquier experiencia negativa constituya automáticamente mal bienestar. Hambre transitoria, esfuerzo, frustraciones leves, desafíos y activación fisiológica pueden formar parte de una vida normal. La pregunta relevante es la calidad, intensidad, duración, frecuencia, controlabilidad y balance temporal de las experiencias.

    En perros, la diferencia entre salud y bienestar se observa en múltiples áreas. Un perro clínicamente sano puede experimentar miedo durante interacciones o entrenamiento; puede mostrar estrés en determinados ambientes; puede verse privado de descanso o de oportunidades de retirada; o puede vivir con alta restricción conductual. Inversamente, un perro con enfermedad crónica bien manejada podría mantener aspectos importantes de buena calidad de vida. La salud influye poderosamente en el bienestar, pero no lo determina de forma absoluta.

    La investigación sobre dolor crónico ilustra la multidimensionalidad del problema. Malkani et al. (2024) compararon evaluaciones de perros con dolor musculoesquelético crónico con perros sanos y encontraron diferencias que se extendían a factores físicos, psicológicos, ambientales y sociales. Esto muestra que una alteración de salud puede propagarse a múltiples dimensiones de la experiencia. Pero la lógica funciona también en sentido contrario: condiciones ambientales, sociales o conductuales pueden afectar el bienestar aun cuando los parámetros médicos rutinarios no indiquen una enfermedad.

    Este dossier propone una distinción operacional:

    • Sobrevivir: mantener las funciones necesarias para continuar vivo.
    • Estar sano: mantener un funcionamiento biológico compatible con ausencia o control adecuado de enfermedad y lesión.
    • Tener bienestar aceptable: mantener un estado físico y mental en el que las experiencias negativas intensas o prolongadas sean limitadas y el animal pueda afrontar razonablemente su ambiente.
    • Vivir bien: además de lo anterior, disponer de oportunidades regulares para experiencias positivas, elección, relaciones apropiadas, exploración, descanso, competencia y comportamientos relevantes para el individuo.
    • Florecer: concepto emergente dentro del bienestar positivo que enfatiza predominio de estados positivos, desarrollo de capacidades, agencia y resiliencia.

    El futuro artículo deberá evitar dos reduccionismos opuestos. El primero es “si está sano, está bien”. El segundo sería “si alguna vez siente estrés, frustración o miedo, su bienestar es malo”. La ciencia del bienestar es más matizada: evalúa el balance de experiencias, el funcionamiento, el contexto y la trayectoria del individuo.

    La tesis central del artículo puede formularse así:

    La supervivencia responde a si el perro puede seguir vivo; la salud, a cómo funciona su organismo; el bienestar, a cómo está viviendo física y mentalmente esa vida; y una buena vida exige algo más que evitar enfermedad: también requiere oportunidades reales para experimentar seguridad, interés, elección, relaciones y actividades valiosas para ese perro.

    2. Pregunta principal

    Pregunta central

    ¿Qué diferencia científicamente el bienestar de la simple supervivencia en un perro?

    Preguntas secundarias

    1. ¿Qué significa “sobrevivir” desde una perspectiva biológica?
    2. ¿Qué significa “estar sano”?
    3. ¿Cómo define la ciencia el bienestar animal?
    4. ¿Por qué salud y bienestar están relacionados pero no son equivalentes?
    5. ¿Cuáles son las principales concepciones científicas del bienestar?
    6. ¿Qué son los estados afectivos?
    7. ¿Por qué la ausencia de enfermedad no demuestra una experiencia positiva?
    8. ¿Puede un perro físicamente sano tener mal bienestar?
    9. ¿Puede un perro con enfermedad tener todavía aspectos importantes de buena calidad de vida?
    10. ¿Qué aporta el modelo Five Domains?
    11. ¿Qué significa “bienestar positivo”?
    12. ¿Qué quiere decir “una vida que vale la pena vivir”?
    13. ¿Es necesario eliminar todo estrés para lograr buen bienestar?
    14. ¿Cómo se mide el bienestar si el perro no puede informar verbalmente cómo se siente?
    15. ¿Qué señales deben combinarse?
    16. ¿Cómo influye la duración de una experiencia negativa?
    17. ¿Qué diferencia un episodio desagradable de un problema crónico?
    18. ¿Qué papel tienen elección, control y agencia?
    19. ¿Qué papel tienen exploración, juego y relaciones sociales?
    20. ¿Por qué “parece tranquilo” tampoco demuestra necesariamente buen bienestar?

    Alcance

    Este dossier se concentra en perros de compañía y utiliza literatura general de ciencia del bienestar cuando los principios son aplicables de forma interespecífica. No pretende establecer un diagnóstico de bienestar individual a partir de una sola señal ni proponer que toda experiencia negativa debe eliminarse.

    3. Conceptos fundamentales

    3.1 Supervivencia

    La supervivencia es el mantenimiento de los procesos biológicos necesarios para continuar vivo. Incluye respiración, hidratación, aporte energético, termorregulación e integridad fisiológica mínima. Un animal puede sobrevivir bajo condiciones subóptimas durante periodos largos. Por tanto, que un organismo logre sobrevivir no demuestra que las condiciones sean buenas para su bienestar.

    3.2 Salud

    La salud se relaciona con el funcionamiento del organismo y la presencia o ausencia de enfermedad, lesión, dolor, alteraciones metabólicas y disfunción orgánica. Es un componente central del bienestar, pero no constituye el bienestar completo.

    3.3 Bienestar

    Broom (1991) conceptualizó el bienestar como el estado del individuo en relación con sus intentos de afrontar su ambiente. La WOAH lo define actualmente como el estado físico y mental del animal en relación con las condiciones en las que vive y muere. Esto introduce un elemento fundamental: bienestar describe el estado del animal, no simplemente la calidad de las intenciones humanas.

    3.4 Calidad de vida

    “Calidad de vida” suele utilizarse para integrar bienestar a través de un periodo relativamente amplio. En veterinaria de animales de compañía resulta especialmente relevante para enfermedad crónica, envejecimiento, cuidados paliativos y decisiones terapéuticas. Fulmer et al. (2022) identificaron nueve instrumentos genéricos de calidad de vida para perros y gatos que cumplían criterios de su revisión; ninguno había sido validado en todas las dimensiones psicométricas evaluadas.

    3.5 Funcionamiento biológico

    Incluye salud, crecimiento, condición corporal, fisiología y capacidad de recuperación. Históricamente, una corriente de welfare science ha dado gran importancia a esta dimensión.

    3.6 Estado afectivo

    Se refiere a experiencias subjetivas con valencia positiva o negativa.

    Negativas: miedo, dolor, frustración, ansiedad, incomodidad, hambre intensa y sed.

    Positivas: comodidad, seguridad, placer, interés, anticipación positiva, satisfacción, interacción afiliativa y juego.

    3.7 Vida natural

    Otra perspectiva enfatiza la posibilidad de realizar comportamientos propios de la especie y utilizar capacidades evolucionadas. “Natural” no significa automáticamente “bueno”; su valor científico reside en comprender qué capacidades y motivaciones pueden frustrarse cuando el ambiente impide conductas relevantes.

    3.8 Bienestar positivo

    Rault et al. (2025) alcanzaron un consenso interdisciplinario según el cual positive animal welfare implica florecimiento mediante estados mentales predominantemente positivos y desarrollo de competencia y resiliencia. Incluye experiencias gratificantes, elección y oportunidades para perseguir metas y lograr resultados deseados.

    3.9 Agencia

    Capacidad del animal para actuar de forma orientada a metas y tener cierta influencia sobre lo que le ocurre: aproximarse, retirarse, explorar, iniciar o terminar una interacción, obtener recursos y resolver retos.

    3.10 Resiliencia

    Capacidad de mantener o recuperar funcionamiento adecuado frente a desafíos. No debe confundirse con “aguantar cualquier cosa”.

    4. Evolución

    La supervivencia es una condición fundamental para la selección natural, pero la evolución no “optimiza felicidad”. Los estados afectivos pueden entenderse como sistemas que ayudan a orientar conductas adaptativas.

    • Hambre → motiva búsqueda y consumo de alimento.
    • Sed → motiva obtención de agua.
    • Dolor → promueve protección y evitación.
    • Miedo → prepara respuestas frente a amenazas.
    • Frustración → puede movilizar al animal cuando una meta está bloqueada.

    Estas experiencias negativas no pueden ni deben eliminarse de manera absoluta. Mellor (2016) señala que varios estados negativos forman parte de mecanismos esenciales para supervivencia y no pueden ser abolidos permanentemente.

    Una buena vida no significa que el perro nunca sienta hambre, miedo, dolor o frustración. Significa que esos estados no sean innecesariamente intensos o crónicos, no dominen su experiencia, puedan resolverse de forma adecuada y estén compensados por oportunidades de experiencias positivas.

    5. Domesticación e historia

    De evitar sufrimiento a promover experiencias positivas

    La historia moderna del bienestar animal pasó, simplificando, por varias etapas.

    Primera etapa: evitar privaciones graves: hambre, sed, enfermedad, lesión, incomodidad y miedo.

    Segunda etapa: medir el estado del animal mediante indicadores clínicos, fisiológicos y conductuales.

    Tercera etapa: reconocer estados afectivos y preguntar no sólo “¿funciona?”, sino también “¿cómo podría estar experimentando su situación?”.

    Cuarta etapa: incorporar bienestar positivo. Boissy et al. (2007) destacaron la importancia de estudiar emociones positivas; Mellor (2015, 2016) desarrolló el concepto de positive affective engagement; Rault et al. (2025) formalizaron un consenso que incluye estados positivos, elección, competencia, resiliencia y búsqueda activa de resultados deseados.

    La consecuencia para perros de compañía es un cambio de estándar: de “no le hacemos daño” a “además de evitar daños, ¿qué oportunidades tiene para vivir experiencias valiosas para él?”

    6. Etología

    Las cuatro preguntas de Tinbergen ayudan a separar supervivencia de bienestar.

    Causación

    Un perro físicamente estable puede activar sistemas de miedo, vigilancia, frustración, evitación o búsqueda. Los mecanismos inmediatos del comportamiento pueden revelar estados no visibles en un examen médico rutinario.

    Ontogenia

    Dos perros expuestos al mismo ambiente pueden responder de manera distinta por genética, socialización, experiencias tempranas, aprendizaje, edad y salud.

    Función

    Conductas consideradas “molestas” pueden servir para aumentar distancia, buscar recursos, reducir incertidumbre, escapar de estímulos o explorar. Suprimir la conducta sin comprender su función puede ocultar el problema sin mejorar bienestar.

    Filogenia

    El perro conserva sistemas conductuales derivados de su historia evolutiva y ha sufrido modificaciones por domesticación y selección artificial. El entorno moderno puede satisfacer algunos aspectos de forma excelente y restringir otros.

    7. Cognición y aprendizaje

    Los perros aprenden qué predice seguridad, dolor, paseo, comida, separación, interacción, castigo o recompensa. Por ello, dos ambientes físicamente similares pueden producir estados diferentes según la historia individual.

    Predictibilidad y control

    Un evento desagradable puede resultar más difícil de afrontar si es impredecible, incontrolable, repetitivo o inevitable. Tener la posibilidad de modificar una situación —por ejemplo, retirarse o elegir una zona de descanso— puede ser relevante para bienestar.

    Entrenamiento y bienestar

    Vieira de Castro et al. (2020) estudiaron 92 perros de compañía de escuelas que utilizaban diferentes proporciones de métodos aversivos y basados en recompensas. Los grupos con mayor uso de métodos aversivos mostraron más conductas relacionadas con estrés, estados corporales más tensos, mayor incremento de cortisol tras el entrenamiento y respuestas más “pesimistas” en una tarea de sesgo cognitivo. El diseño fue cuasi-experimental y no aleatorizado, por lo que no elimina todos los factores de confusión.

    La lección conceptual es importante: conseguir que el perro ejecute una conducta no demuestra por sí solo buen bienestar.

    8. Desarrollo

    Cachorro

    Un cachorro puede sobrevivir con comida, agua y refugio, pero para un desarrollo adecuado deben considerarse además sueño, seguridad, interacción, exploración, aprendizaje y socialización apropiada.

    Adolescencia

    Puede estar perfectamente sano y mostrar mayor reactividad, búsqueda de novedad o cambios de motivación. La evaluación no debe reducirse a obediencia.

    Adulto

    El bienestar depende de compatibilidad entre individuo, ambiente, rutina, salud, relaciones y oportunidades conductuales.

    Senior

    En perros mayores, el error “come, así que está bien” puede ser especialmente problemático. Cambios en interacción, movilidad, sueño, juego, tolerancia o exploración pueden indicar dolor, deterioro cognitivo u otros cambios de calidad de vida.

    9. Análisis del comportamiento

    La ausencia de una conducta problemática visible no demuestra buen bienestar. Un perro puede responder al estrés mediante huida, lucha, vocalización, congelamiento, inhibición o retirada. Por tanto, “está quieto” no equivale automáticamente a “está tranquilo”.

    Ejemplo 1 — perro sano que evita visitas

    Clínicamente come, mantiene peso normal y no tiene enfermedad detectada; conductualmente se esconde, evita contacto y permanece hipervigilante. La salud física favorable no elimina la posibilidad de miedo relevante.

    Ejemplo 2 — perro que obedece durante entrenamiento aversivo

    Ejecutar una señal no responde a preguntas sobre tensión, expectativa, cortisol, posibilidad de retirada o balance afectivo.

    Ejemplo 3 — perro con osteoartritis bien controlada

    Un perro con enfermedad crónica puede conservar buenas dimensiones de calidad de vida mediante analgesia, movilidad adaptada, interacción, descanso y actividades preferidas. Esto demuestra el punto inverso: enfermedad no equivale automáticamente a vida mala.

    10. Bienestar

    10.1 Tres concepciones clásicas

    Fraser et al. (1997) y Fraser (2008) describen tres grandes perspectivas.

    Funcionamiento biológico: ¿el animal funciona bien? Se observan enfermedad, lesión, condición y fisiología.

    Estado afectivo: ¿cómo se siente? Se infieren miedo, dolor, frustración, placer, comodidad o interés.

    Vida natural: ¿puede realizar conductas y utilizar capacidades importantes para su biología?

    Las tres se solapan pero son parcialmente independientes. Por eso buena salud no equivale necesariamente a buen bienestar.

    10.2 Five Domains

    Mellor et al. (2020) integran:

    1. Nutrición.
    2. Ambiente físico.
    3. Salud.
    4. Interacciones conductuales.
    5. Estado mental.

    El dominio Salud constituye sólo una parte. Un perro podría puntuar favorablemente en salud pero tener problemas en ambiente, interacción, miedo, frustración o agencia.

    10.3 Five Freedoms

    Las Five Freedoms mantienen valor pedagógico e histórico: libre de hambre y sed; de temor y distrés; de incomodidad; de dolor, lesión y enfermedad; y libre para expresar patrones normales de comportamiento. Su limitación es que “freedom from” puede interpretarse como eliminación absoluta de estados biológicos normales. Mellor (2016) propone objetivos más realistas y promoción de experiencias positivas.

    10.4 De “no sufrir” a “vivir bien”

    Una progresión didáctica útil es:

    Nivel 1 — supervivencia: el organismo continúa vivo.

    Nivel 2 — necesidades biológicas básicas: agua, alimento, refugio y temperatura compatible.

    Nivel 3 — salud y funcionamiento: prevención y tratamiento de enfermedad, lesión y dolor.

    Nivel 4 — reducción de estados negativos: minimizar miedo intenso, ansiedad crónica y frustración prolongada.

    Nivel 5 — oportunidades positivas: exploración, relaciones, juego, aprendizaje, comodidad y elección.

    Nivel 6 — bienestar positivo/florecimiento: predominio de estados positivos, competencia, resiliencia, agencia y consecución de metas.

    Esta secuencia es una herramienta explicativa, no una escala clínica validada.

    10.5 Una vida que vale la pena vivir

    Mellor (2016) y Webster (2016) utilizan esta idea para desplazar el foco desde mera prevención de sufrimiento hacia calidad global de vida. No es una fórmula matemática: experiencias tienen intensidad, duración e importancia distintas y los humanos actúan como observadores indirectos.

    10.6 Bienestar positivo

    Buen bienestar no significa felicidad permanente, cero estrés, cero frustración ni libertad ilimitada. Sí implica experiencias negativas manejables y no dominantes, recuperación, oportunidades positivas, seguridad, elección apropiada y actividades con valor para el individuo.

    11. Adiestramiento y manejo

    El adiestramiento puede producir obediencia sin garantizar bienestar. La pregunta “¿hace lo que le pido?” no responde “¿cómo está viviendo la situación?”.

    Una evaluación de entrenamiento debe considerar eficacia, emoción, intensidad, predictibilidad, control, posibilidad de retirada, efectos posteriores y relación humano-perro.

    El manejo puede mejorar bienestar sin exigir al perro que controle todas sus respuestas: aumentar distancia, reducir ruido, proporcionar descansos, evitar exposición innecesaria y adaptar actividad a dolor.

    La modificación de conducta debe orientarse no sólo a disminuir conductas visibles, sino a emoción, función, aprendizaje y contexto. Debe considerarse atención veterinaria o medicina conductual ante cambios súbitos, dolor, miedo intenso, ansiedad persistente, agresión, alteraciones del sueño o deterioro cognitivo.

    12. Aplicaciones prácticas

    Esto significa que…

    Un perro no necesita estar enfermo para tener un problema de bienestar.

    En la vida cotidiana…

    La evaluación puede avanzar de “¿está sano?” a:

    1. ¿Está sano y sin dolor?
    2. ¿Puede descansar?
    3. ¿Se siente seguro la mayor parte del tiempo?
    4. ¿Tiene oportunidades de hacer actividades valiosas?
    5. ¿Puede retirarse de algunas interacciones?
    6. ¿Mantiene interés por su ambiente?
    7. ¿Tiene relaciones sociales compatibles con sus preferencias?
    8. ¿Se recupera de los eventos estresantes?
    9. ¿Hay estados positivos frecuentes?
    10. ¿Su vida parece mejorar, empeorar o mantenerse con el tiempo?

    Un responsable puede observar…

    Apetito, sueño, movilidad, postura, juego, exploración, interacción, evitación, recuperación después de estrés, interés en actividades y cambios respecto a su línea base.

    Conviene evitar…

    • usar apetito como única medida de calidad de vida;
    • suponer bienestar porque el perro no protesta;
    • evaluar sólo ausencia de enfermedad;
    • interpretar inmovilidad como relajación sin contexto;
    • intentar eliminar todo estrés;
    • pensar que juguetes automáticamente generan bienestar positivo.

    Podría ayudar…

    Registrar tendencias, observar preferencias, incorporar elección segura, proteger descanso, detectar dolor temprano y valorar calidad además de cantidad de actividad.

    13. Mitos y controversias

    Mito 1 — “Si está sano, está bien”

    Clasificación: contradicho como afirmación general.

    La salud es un dominio esencial del bienestar, no la totalidad del bienestar.

    Mito 2 — “Si come, significa que está feliz”

    Clasificación: contradicho como regla.

    El apetito aporta información, pero un perro puede comer y experimentar dolor, miedo o estrés.

    Mito 3 — “Si no llora ni intenta escapar, no está sufriendo”

    Clasificación: contradicho.

    Las respuestas incluyen inhibición, congelamiento y cambios sutiles.

    Mito 4 — “Buen bienestar significa cero estrés”

    Clasificación: incorrecto.

    El estrés es una respuesta biológica normal. Importan intensidad, duración, frecuencia, predictibilidad, control y recuperación.

    Mito 5 — “Un perro con enfermedad necesariamente tiene mala calidad de vida”

    Clasificación: simplificación.

    Tratamiento, analgesia, adaptación y oportunidades positivas pueden preservar dimensiones valiosas.

    Mito 6 — “Ausencia de sufrimiento es suficiente para una buena vida”

    Clasificación: superado por gran parte de la welfare science contemporánea.

    Mito 7 — “Más libertad siempre significa más bienestar”

    Clasificación: evidencia insuficiente como regla universal.

    Elección y control son importantes, pero seguridad y contexto también.

    Mito 8 — “Comportarse de forma natural siempre es bueno”

    Clasificación: incorrecto como principio absoluto.

    Mito 9 — “Si un perro se acostumbró, el problema desapareció”

    Clasificación: evidencia insuficiente.

    Habituación debe diferenciarse de inhibición, fatiga o supresión conductual.

    Mito 10 — “El bienestar puede medirse con un solo indicador”

    Clasificación: contradicho.

    Las revisiones de bienestar canino enfatizan medidas múltiples y variación individual.

    14. Estado de la evidencia

    14.1 WOAH — definición de bienestar

    Tipo: estándar internacional.
    Hallazgo relevante: bienestar = estado físico y mental; buen bienestar incluye salud, comodidad, seguridad, estados afectivos y comportamiento.
    Limitación: no es un estudio experimental.
    Confianza: alta como referencia internacional.
    Uso: demostrar que salud y bienestar no son sinónimos.

    14.2 Fraser et al. (1997); Fraser (2008)

    Tipo: marcos conceptuales.
    Hallazgo: tres preocupaciones centrales: funcionamiento, estados afectivos y vida natural.
    Limitación: la ponderación de dimensiones también contiene juicios de valor.
    Confianza: alta como marco histórico y científico.

    14.3 Mellor et al. (2020)

    Tipo: revisión conceptual/modelo.
    Hallazgo: nutrición, ambiente, salud e interacciones producen experiencias integradas en estado mental.
    Limitación: Five Domains no produce automáticamente una puntuación universal.
    Confianza: alta.

    14.4 Boissy et al. (2007)

    Tipo: revisión.
    Hallazgo: incorpora evaluación de emociones positivas.
    Limitación: no específica de perros.
    Confianza: alta como fundamento conceptual.

    14.5 Rault et al. (2025)

    Tipo: consenso interdisciplinario.
    Hallazgo: bienestar positivo = florecimiento, estados predominantemente positivos, competencia, resiliencia, elección y logro de metas.
    Limitación: consenso conceptual, no una única herramienta de medición.
    Confianza: alta como definición contemporánea.

    14.6 Fulmer et al. (2022)

    Tipo: scoping review.
    Corpus: 82 publicaciones identificadas; 9 instrumentos genéricos incluidos.
    Hallazgo: actividad, deseo de interacción y apetito fueron frecuentes; ninguna herramienta mostró validación completa en todas las medidas.
    Confianza: alta para describir el campo.

    14.7 Polgár et al. (2019)

    Tipo: revisión de medidas en perros alojados en kennels.
    Hallazgo: fisiología, comportamiento y cognición aportan información; gran variación individual.
    Limitación: entorno de kennels.
    Confianza: alta para metodología.

    14.8 Vieira de Castro et al. (2020)

    Tipo: cuasi-experimental.
    Muestra: 92 perros.
    Hallazgo: grupos con mayor uso de métodos aversivos mostraron más indicadores de estrés y sesgo cognitivo menos favorable.
    Limitación: no aleatorizado.
    Confianza: moderada-alta.

    14.9 Malkani et al. (2024)

    Tipo: estudio clínico.
    Muestra: 76 evaluaciones en 46 perros con dolor crónico; comparación con 143 perros sanos.
    Hallazgo: diferencias en dimensiones físicas, psicológicas, ambientales y sociales.
    Limitación: muestra clínica y asociaciones.
    Confianza: moderada-alta.

    14.10 Tananaeva y Udell (2026)

    Tipo: revisión.
    Hallazgo: la incapacidad sostenida para satisfacer necesidades puede contribuir a estrés crónico y alteraciones de salud/conducta.
    Limitación: varias relaciones causales requieren validación.
    Confianza: moderada-alta para síntesis.

    15. Banco de evidencia

    Evidencia 1

    Afirmación: Salud y bienestar no son sinónimos.
    Qué demuestra la investigación: definiciones contemporáneas incluyen estado mental, ambiente y comportamiento además de salud.
    Fuente: WOAH; Mellor et al. (2020).
    Nivel de certeza: alto.
    Matiz importante: mala salud sí puede comprometer severamente bienestar.
    Dónde utilizar: apertura y mito central.

    Evidencia 2

    Afirmación: Welfare science reconoce dimensiones parcialmente independientes.
    Fuente: Fraser et al. (1997); Fraser (2008).
    Nivel de certeza: alto como marco.
    Matiz: funcionamiento, afecto y naturalidad no siempre apuntan en la misma dirección.

    Evidencia 3

    Afirmación: Ausencia de sufrimiento no agota el concepto de buena vida.
    Fuente: Boissy et al. (2007); Mellor (2015); Rault et al. (2025).
    Nivel de certeza: alto como tendencia conceptual.
    Matiz: medir estados positivos sigue siendo complejo.

    Evidencia 4

    Afirmación: Bienestar positivo incluye elección y logro de metas.
    Fuente: Rault et al. (2025).
    Nivel de certeza: alto como consenso conceptual.
    Matiz: no equivale a libertad ilimitada.

    Evidencia 5

    Afirmación: No existe una herramienta perfecta para medir QoL de todos los perros.
    Fuente: Fulmer et al. (2022).
    Nivel de certeza: alto.

    Evidencia 6

    Afirmación: Dolor crónico afecta mucho más que movilidad.
    Fuente: Malkani et al. (2024).
    Nivel de certeza: moderado-alto.

    Evidencia 7

    Afirmación: Conseguir obediencia no demuestra buen bienestar.
    Fuente: Vieira de Castro et al. (2020).
    Nivel de certeza: moderado-alto.
    Matiz: diseño no aleatorizado.

    Evidencia 8

    Afirmación: Un solo indicador fisiológico no permite evaluar toda la experiencia.
    Fuente: Polgár et al. (2019).
    Nivel de certeza: alto.

    Evidencia 9

    Afirmación: Necesidades insatisfechas pueden contribuir a estrés crónico.
    Fuente: Tananaeva & Udell (2026).
    Nivel de certeza: moderado.
    Matiz: no es explicación única.

    Evidencia 10

    Afirmación: Buen bienestar no significa eliminar toda experiencia negativa.
    Fuente: Mellor (2016).
    Nivel de certeza: alto como principio conceptual.

    16. Propuesta de estructura del artículo

    H1 — Sobrevivir no es lo mismo que vivir bien

    Objetivo

    Romper la equivalencia entre “está vivo/sano” y “tiene buen bienestar”.

    H2 — Tres preguntas diferentes: ¿está vivo, está sano y está bien?

    Sobrevivir → mantener la vida.
    Estar sano → funcionamiento corporal adecuado.
    Estar bien → condición física + experiencia mental + capacidad de desenvolverse.

    H2 — Por qué “si está sano, está bien” es incompleto

    Incluir miedo, frustración, dolor oculto, restricciones, falta de elección y estados positivos.

    H2 — La ciencia del bienestar tiene tres grandes lentes

    H3 — Funcionar bien

    H3 — Sentirse bien

    H3 — Poder vivir de maneras relevantes para su biología

    H2 — Five Domains: la salud es sólo una parte

    Mostrar nutrición → ambiente → salud → interacciones → estado mental.

    H2 — No sufrir no es todavía lo mismo que vivir bien

    Explicar bienestar positivo.

    H2 — ¿Qué sería una experiencia positiva para un perro?

    Comodidad, exploración elegida, juego, contacto social deseado, búsqueda, control y logro de metas.

    H2 — Pero tampoco necesitamos un perro “feliz 24/7”

    Explicar estrés normal, desafío, frustración breve, recuperación y balance temporal.

    H2 — Cómo saber si un perro realmente está bien

    Usar salud + comportamiento + fisiología + preferencias + actividad + interacción + recuperación + cambios longitudinales.

    H2 — Dos ejemplos que rompen el mito

    Caso A: perro sano + miedo crónico.
    Caso B: perro con enfermedad controlada + buena calidad de vida.

    H2 — Cambiar la pregunta

    En vez de “¿está enfermo?”, añadir: “¿cómo está viviendo?”

    17. Preguntas todavía abiertas

    1. ¿Cuál debe ser el balance temporal de estados positivos y negativos para hablar de “buena vida”?
    2. ¿Cómo ponderar experiencias intensas pero breves frente a experiencias leves pero crónicas?
    3. ¿Cómo medir estados afectivos positivos de forma válida en perros?
    4. ¿Qué comportamientos indican bienestar positivo con mayor fiabilidad?
    5. ¿Cuánto control necesita un perro?
    6. ¿Cómo varía el valor de la elección entre individuos?
    7. ¿Cómo distinguir relajación de inhibición?
    8. ¿Cómo distinguir habituación de supresión conductual?
    9. ¿Qué indicadores de bienestar son suficientemente sensibles para el hogar?
    10. ¿Qué papel tienen sueño y recuperación?
    11. ¿Cómo medir aburrimiento en perros de compañía?
    12. ¿Cómo evaluar agencia en perros urbanos?
    13. ¿Cómo afecta el dolor subclínico a conducta antes de signos físicos evidentes?
    14. ¿Qué calidad de vida puede conservarse con distintas enfermedades crónicas?
    15. ¿Qué peso debe darse a preferencias del perro frente a salud a largo plazo?
    16. ¿Cómo integrar perspectivas de veterinarios y responsables?
    17. ¿Qué diferencias individuales explican resiliencia?
    18. ¿Qué actividades producen estados positivos duraderos?
    19. ¿Es posible desarrollar una medida general de flourishing canino?
    20. ¿Cómo comunicar bienestar positivo sin antropomorfismo excesivo?

    18. Referencias

    Boissy, A., Manteuffel, G., Jensen, M. B., Moe, R. O., Spruijt, B., Keeling, L. J., Winckler, C., Forkman, B., Dimitrov, I., Langbein, J., Bakken, M., Veissier, I., & Aubert, A. (2007). Assessment of positive emotions in animals to improve their welfare. Physiology & Behavior, 92(3), 375–397. https://doi.org/10.1016/j.physbeh.2007.02.003

    Broom, D. M. (1991). Animal welfare: Concepts and measurement. Journal of Animal Science, 69(10), 4167–4175. https://doi.org/10.2527/1991.69104167x

    Fraser, D. (2008). Understanding animal welfare. Acta Veterinaria Scandinavica, 50(Suppl 1), S1. https://doi.org/10.1186/1751-0147-50-S1-S1

    Fraser, D., Weary, D. M., Pajor, E. A., & Milligan, B. N. (1997). A scientific conception of animal welfare that reflects ethical concerns. Animal Welfare, 6(3), 187–205.

    Fulmer, A. E., Laven, L. J., & Hill, K. E. (2022). Quality of life measurement in dogs and cats: A scoping review of generic tools. Animals, 12(3), 400. https://doi.org/10.3390/ani12030400

    Malkani, R., Paramasivam, S., & Wolfensohn, S. (2024). How does chronic pain impact the lives of dogs: An investigation of factors that are associated with pain using the Animal Welfare Assessment Grid. Frontiers in Veterinary Science, 11, 1374858. https://doi.org/10.3389/fvets.2024.1374858

    Mellor, D. J. (2015). Enhancing animal welfare by creating opportunities for positive affective engagement. New Zealand Veterinary Journal, 63(1), 3–8. https://doi.org/10.1080/00480169.2014.926799

    Mellor, D. J. (2016). Updating animal welfare thinking: Moving beyond the “Five Freedoms” towards “A Life Worth Living”. Animals, 6(3), 21. https://doi.org/10.3390/ani6030021

    Mellor, D. J., Beausoleil, N. J., Littlewood, K. E., McLean, A. N., McGreevy, P. D., Jones, B., & Wilkins, C. (2020). The 2020 Five Domains Model: Including human–animal interactions in assessments of animal welfare. Animals, 10(10), 1870. https://doi.org/10.3390/ani10101870

    Polgár, Z., Blackwell, E. J., & Rooney, N. J. (2019). Assessing the welfare of kennelled dogs—A review of animal-based measures. Applied Animal Behaviour Science, 213, 1–13. https://doi.org/10.1016/j.applanim.2019.02.013

    Rault, J.-L., Bateson, M., Boissy, A., Forkman, B., Grinde, B., Gygax, L., Harfeld, J. L., Hintze, S., Keeling, L. J., Kostal, L., Lawrence, A. B., Mendl, M. T., Miele, M., Newberry, R. C., Sandøe, P., Špinka, M., Taylor, A. H., Webb, L. E., Whalin, L., … Jensen, M. B. (2025). A consensus on the definition of positive animal welfare. Biology Letters, 21(1), 20240382. https://doi.org/10.1098/rsbl.2024.0382

    Tananaeva, A., & Udell, M. A. R. (2026). Stress, needs, and behaviour: Understanding chronic stress in pet domestic dogs (Canis lupus familiaris) from the prism of needs. Biological Reviews, 101(5), 2279–2299. https://doi.org/10.1002/brv.70179

    Vieira de Castro, A. C., Fuchs, D., Morello, G. M., Pastur, S., de Sousa, L., & Olsson, I. A. S. (2020). Does training method matter? Evidence for the negative impact of aversive-based methods on companion dog welfare. PLOS ONE, 15(12), e0225023. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0225023

    Webster, J. (2016). Animal welfare: Freedoms, dominions and “A Life Worth Living”. Animals, 6(6), 35. https://doi.org/10.3390/ani6060035

    World Organisation for Animal Health. (n.d.). Animal welfare. Retrieved September 17, 2026, from https://www.woah.org/en/what-we-do/animal-health-and-welfare/animal-welfare/

  • La falta de comprensión de las necesidades de los perros (Artículo 1)

    1. Resumen ejecutivo

    La convivencia estrecha entre humanos y perros no garantiza, por sí sola, que las personas comprendan correctamente las necesidades de los perros. La evidencia disponible sugiere que la brecha entre lo que una persona cree que su perro necesita y lo que puede favorecer realmente su bienestar surge de la interacción de varios factores: conocimientos incompletos, interpretaciones antropomórficas, dificultad para reconocer señales conductuales de miedo o estrés, expectativas humanas sobre cómo “debe” comportarse un perro, características del entorno doméstico y urbano, limitaciones de tiempo y recursos, diferencias individuales entre perros y acceso desigual a información de calidad.

    La literatura no permite reducir el problema a “falta de educación del dueño”. Philpotts, Dillon y Rooney (2019) señalan que el conocimiento es sólo una parte de un sistema más amplio en el que también influyen valores, actitudes, creencias, normas sociales y contexto. Un análisis posterior de 1,814 responsables de perros encontró que investigar antes de adquirir un perro se asociaba con sentirse más informado sobre necesidades de bienestar y con saber dónde buscar ayuda conductual, pero no encontró relaciones fuertes y simples entre todas las variables de conocimiento, prácticas y bienestar (Philpotts et al., 2024).

    La ciencia contemporánea del bienestar también obliga a ampliar qué entendemos por “necesidades”. El modelo de los Five Domains considera nutrición, ambiente físico, salud, interacciones conductuales y estado mental; por tanto, el bienestar no se limita a proporcionar alimento, refugio y ausencia de enfermedad (Mellor et al., 2020). La revisión de Tananaeva y Udell (2026) añade una perspectiva especialmente relevante para perros de compañía urbanos: la incapacidad sostenida para satisfacer necesidades fisiológicas, de seguridad, sociales, cognitivas y específicas del individuo podría contribuir al estrés crónico. Los autores presentan esta idea como una perspectiva complementaria y no como una explicación única de todos los problemas conductuales.

    Existe además evidencia de errores de interpretación concretos. Grigg et al. (2021) observaron que responsables podían subestimar señales de miedo ante ruidos domésticos. Horowitz (2009) mostró que el denominado “guilty look” dependía más de las señales del humano que de que el perro hubiera cometido la acción prohibida, ilustrando el riesgo de asignar estados mentales humanos a conductas ambiguas. La revisión de Mota-Rojas et al. (2021) subraya igualmente que el antropomorfismo puede tener efectos tanto benignos como perjudiciales dependiendo de cómo se traduzca en decisiones de manejo.

    La conclusión central para el futuro artículo es que la “falta de comprensión” debe presentarse como una brecha humano-perro multifactorial, no como una acusación moral. El objetivo editorial debe ser enseñar al lector a sustituir preguntas del tipo “¿cómo hago que deje de hacer esto?” por una secuencia más completa: ¿qué está ocurriendo?, ¿qué lo provoca?, ¿qué necesidad, emoción, aprendizaje, condición de salud o característica ambiental puede estar implicada?, ¿qué evidencia tenemos?, ¿qué intervención es proporcional y compatible con el bienestar?


    2. Pregunta principal

    Pregunta central

    ¿Por qué puede existir una brecha entre lo que un perro necesita y lo que su responsable humano cree que necesita, y qué consecuencias puede tener esa brecha para el bienestar y la convivencia?

    Preguntas secundarias

    1. ¿Qué significa científicamente hablar de “necesidades” de un perro?
    2. ¿Por qué la convivencia cotidiana no garantiza comprensión etológica?
    3. ¿Qué papel tiene el antropomorfismo?
    4. ¿Hasta qué punto los humanos reconocen correctamente miedo, estrés, frustración o incomodidad?
    5. ¿Cómo influyen las expectativas humanas sobre obediencia y “buen comportamiento”?
    6. ¿Qué papel tiene la domesticación en la capacidad del perro para convivir y comunicarse con humanos?
    7. ¿Puede la fuerte sociabilidad humano-dirigida del perro crear una falsa sensación de que comprendemos plenamente su experiencia?
    8. ¿Cómo influyen edad, genética, historia de aprendizaje, salud y temperamento?
    9. ¿Cómo influyen urbanización, horarios humanos y restricciones ambientales?
    10. ¿Qué ocurre cuando se intenta corregir una conducta sin comprender su función o contexto?
    11. ¿Hasta qué punto la educación de responsables mejora realmente el bienestar?
    12. ¿Qué limita la evidencia disponible y qué preguntas siguen abiertas?

    Alcance

    Este dossier aborda principalmente perros de compañía y la interacción humano-perro. No pretende diagnosticar casos individuales ni afirmar que todos los problemas conductuales deriven de necesidades insatisfechas. Dolor, enfermedad, trastornos conductuales, aprendizaje previo, genética, desarrollo y otros factores pueden ser causas o contribuyentes independientes.


    3. Conceptos fundamentales

    3.1 Necesidad

    En este dossier, “necesidad” se utiliza para describir condiciones, recursos, oportunidades o interacciones cuya satisfacción o posibilidad de expresión contribuye de forma significativa al funcionamiento biológico, al estado afectivo o al bienestar del perro.

    No debe utilizarse como sinónimo automático de “algo que el perro desea en ese momento”.

    3.2 Preferencia

    Una preferencia indica que, dadas alternativas, el animal muestra una tendencia a elegir una opción sobre otra. Las pruebas de preferencia pueden aportar información útil, pero una preferencia puntual no demuestra por sí sola una necesidad universal.

    3.3 Motivación

    La motivación se refiere a procesos que aumentan o reducen la probabilidad de que un animal busque, evite o mantenga determinados estímulos o actividades. Puede variar con hambre, cansancio, miedo, experiencia, ambiente y estado fisiológico.

    3.4 Bienestar animal

    El bienestar comprende el estado físico y mental del animal en relación con las condiciones en las que vive. El modelo Five Domains organiza la evaluación en nutrición, ambiente físico, salud, interacciones conductuales y estado mental (Mellor et al., 2020).

    3.5 Estado afectivo

    Experiencia subjetiva positiva o negativa asociada con condiciones internas o externas. En perros puede inferirse mediante convergencia de indicadores conductuales, fisiológicos y contextuales; no existe una única señal infalible.

    3.6 Estrés

    El estrés no es sinónimo de sufrimiento ni es siempre perjudicial. Es una respuesta adaptativa a desafíos internos o externos. La preocupación central es la intensidad, duración, predictibilidad, controlabilidad y capacidad de recuperación. El estrés crónico o la carga alostática sostenida puede afectar salud y comportamiento (Tananaeva & Udell, 2026).

    3.7 Antropomorfismo

    Atribución de características, intenciones o estados humanos a animales no humanos. Puede facilitar empatía, pero también conducir a inferencias erróneas cuando se sustituye la observación del comportamiento por una narrativa humana (Mota-Rojas et al., 2021).

    3.8 Conducta problemática vs. conducta funcional

    Una conducta puede ser problemática para el humano y, al mismo tiempo, tener una función comprensible para el perro. Ladrar, huir, masticar, perseguir o evitar pueden estar controlados por antecedentes y consecuencias concretos.

    3.9 Manejo, educación, adiestramiento y modificación de conducta

    • Manejo: modificar el ambiente para prevenir o reducir una situación.
    • Educación: enseñar habilidades de convivencia.
    • Adiestramiento: enseñar conductas específicas.
    • Modificación de conducta: intervenir sobre patrones problemáticos ya establecidos.
    • Atención clínica: necesaria cuando dolor, enfermedad o trastorno conductual pueden estar implicados.

    4. Evolución

    La brecha humano-perro no debe explicarse suponiendo que los perros son simplemente “lobos viviendo en casas”. La domesticación produjo cambios en la sociabilidad y en la interacción con humanos. Boada y Wirobski (2025), usando el marco de Tinbergen, revisan la sociabilidad dirigida a humanos y destacan cambios en socialización, miedo, apego y mecanismos cognitivos y neurofisiológicos asociados con la convivencia humana.

    La domesticación ayuda a explicar por qué los perros son particularmente capaces de formar relaciones estrechas con las personas, pero esa adaptación no implica que sus necesidades sean idénticas a las humanas. La facilidad para vincularse con humanos puede incluso contribuir a una ilusión de transparencia: cuanto más familiar nos parece un perro, más fácil puede ser asumir que entendemos sus estados internos sin verificar señales contextuales.

    Evidencia

    • Los perros muestran especial sensibilidad a señales humanas y fuerte sociabilidad humano-dirigida.
    • El desarrollo y la experiencia siguen modulando esas tendencias.
    • La domesticación no elimina las necesidades de explorar, regular distancia, descansar, aprender, buscar seguridad y expresar repertorios conductuales propios de la especie.

    Hipótesis plausible, no conclusión cerrada

    La gran capacidad del perro para adaptarse a ambientes humanos podría favorecer que los humanos sobreestimen el grado en que el perro se adapta sin costo a rutinas diseñadas principalmente para personas.


    5. Domesticación e historia

    Durante gran parte de la historia compartida, numerosos perros realizaron funciones concretas: vigilancia, caza, pastoreo, transporte, control de plagas, protección, compañía y otras tareas. La transición de muchos perros a roles predominantemente de compañía ha cambiado el contexto en que expresan su repertorio conductual.

    Sonntag y Overall (2014) argumentan que la modificación del papel de los animales de compañía, junto con cambios en estilos de vida humanos, puede exponerlos a estresores y limitar la expresión de comportamientos normales. La urbanización, espacios reducidos, alta densidad y largas jornadas humanas aparecen como factores relevantes.

    Holland (2019) muestra que la decisión de adquirir un perro está influida por múltiples elementos —apariencia, comportamiento esperado, salud, tendencias sociales, demografía y experiencias previas— y que futuros responsables pueden subestimar compromisos de tiempo, energía y coste. Esto es importante porque la brecha de necesidades puede comenzar antes de que el perro llegue al hogar.

    Implicación editorial

    El artículo debe evitar la narrativa “antes los perros estaban mejor”. La evidencia no permite una generalización histórica tan simple. El punto útil es que el entorno y la función han cambiado, por lo que las oportunidades conductuales disponibles también pueden cambiar.


    6. Etología

    Aplicación de las cuatro preguntas de Tinbergen

    1. Causación

    ¿Qué mecanismos inmediatos pueden explicar una conducta que el humano interpreta mal?

    • miedo;
    • búsqueda de seguridad;
    • frustración;
    • motivación exploratoria;
    • hambre;
    • dolor;
    • excitación;
    • aprendizaje previo;
    • búsqueda de acceso a recursos;
    • necesidad de distancia;
    • sensibilidad a estímulos;
    • fatiga o privación de descanso.

    2. Ontogenia

    La forma en que un perro responde depende de:

    • genética;
    • ambiente prenatal;
    • socialización temprana;
    • experiencias durante periodos sensibles;
    • aprendizaje acumulado;
    • experiencias aversivas;
    • entrenamiento;
    • salud;
    • edad;
    • cambios en el entorno.

    3. Función

    Muchas conductas tienen funciones biológicas o conductuales comprensibles: evitar peligro, obtener recursos, mantener distancia, explorar, comunicarse, jugar, localizar información olfativa o reducir incertidumbre.

    4. Filogenia

    El repertorio conductual del perro deriva de su historia evolutiva como cánido y de miles de años de domesticación y selección. Sin embargo, inferir una función evolutiva concreta para cada conducta cotidiana sin evidencia sería especulativo.

    Principio clave

    Antes de etiquetar una conducta con una interpretación moral, describirla operacionalmente.

    En lugar de:

    “Es terco.”

    Usar:

    “Cuando aparece X antecedente, el perro deja de avanzar, orienta el cuerpo en dirección opuesta y aumenta la distancia.”

    La segunda descripción permite investigar función, emoción, aprendizaje y ambiente.


    7. Cognición y aprendizaje

    La brecha de comprensión aparece también porque humanos y perros aprenden mutuamente en cada interacción.

    Condicionamiento clásico

    Un perro puede aprender que una persona, lugar, sonido, correa, elevador o aproximación predice experiencias agradables o desagradables.

    Condicionamiento operante

    Las consecuencias pueden aumentar o reducir la probabilidad futura de una conducta. Si tirar de la correa permite acercarse a un olor, el acceso al olor puede reforzar tirar. Si ladrar hace que una persona se aleje, el aumento de distancia puede reforzar el ladrido.

    Generalización y discriminación

    Una experiencia negativa con un tipo de estímulo puede generalizarse a otros similares. A la inversa, una conducta aprendida en casa no necesariamente se transfiere automáticamente a una calle ruidosa.

    Interpretación humana

    El humano también aprende: si gritar parece “detener” momentáneamente una conducta, puede aumentar la probabilidad de que vuelva a gritar, aunque el efecto emocional sobre el perro no haya sido evaluado.

    Riesgo de moralización

    Horowitz (2009) investigó el “guilty look”. Los resultados apoyaron que esa expresión familiar estaba más asociada con la conducta del humano al reprender que con haber realizado el acto prohibido. El estudio no demuestra que los perros sean incapaces de experimentar cualquier estado análogo a culpa, pero sí muestra que una expresión interpretada popularmente como evidencia directa de culpa puede tener otra explicación.


    8. Desarrollo

    Las necesidades y la forma de expresarlas no son estáticas.

    Cachorro

    • alta necesidad de sueño;
    • aprendizaje acelerado;
    • exposición cuidadosamente graduada;
    • interacción social;
    • exploración segura;
    • habituación;
    • desarrollo motor.

    Adolescencia

    Pueden cambiar exploración, motivación social, sensibilidad ambiental y respuesta a señales previamente aprendidas. El aparente “olvido” puede ser contextual, motivacional o relacionado con desarrollo.

    Adulto

    Las necesidades dependen de temperamento, salud, historia, ambiente, función y características individuales.

    Senior

    Dolor, pérdida sensorial, cambios cognitivos, reducción de movilidad o cambios en el sueño pueden alterar comportamientos y necesidades. Una conducta nueva en un perro mayor debe hacer considerar evaluación veterinaria antes de asumir “mala conducta”.

    Diferencias individuales

    La revisión de Tananaeva y Udell (2026) enfatiza necesidades específicas de especie, raza e individuo. Esto debe tratarse con cautela: “específico de raza” no equivale a que cada individuo de una raza necesite exactamente lo mismo.


    9. Análisis del comportamiento

    Modelo general

    ANTECEDENTES → CONDUCTA → CONSECUENCIAS

    Este marco ayuda a sustituir etiquetas por variables observables.

    Ejemplo 1: perro que ladra frente a otro perro

    Antecedente: aparece un perro a corta distancia.
    Conducta: rigidez, orientación, ladridos, tirones.
    Consecuencia: el otro perro se aleja o el responsable cambia de dirección.

    Posibles funciones o variables:

    • aumentar distancia;
    • miedo;
    • frustración por acceso;
    • historial de reforzamiento;
    • excitación elevada;
    • dolor;
    • experiencias previas.

    No puede concluirse “agresividad”, “dominancia” o “falta de socialización” sólo con el ladrido.

    Ejemplo 2: perro que destruye objetos cuando queda solo

    Posibles variables:

    • exploración;
    • masticación;
    • acceso a objetos;
    • ansiedad relacionada con separación;
    • aburrimiento;
    • falta de alternativas;
    • historia de reforzamiento.

    Una evaluación funcional y clínica puede ser necesaria.

    Ejemplo 3: perro que se detiene durante el paseo

    Posibles explicaciones:

    • miedo;
    • fatiga;
    • dolor;
    • temperatura;
    • interés olfativo;
    • conflicto de motivaciones;
    • historia de aprendizaje.

    La etiqueta “terquedad” no identifica ninguna de estas variables.


    10. Bienestar

    El modelo Five Domains ofrece un marco especialmente útil para el artículo (Mellor et al., 2020):

    Dominio 1 — Nutrición

    No sólo cantidad de alimento y agua, sino experiencias asociadas con obtenerlos.

    Dominio 2 — Ambiente físico

    Temperatura, espacio, superficies, ruido, posibilidad de refugio y características del entorno.

    Dominio 3 — Salud

    Dolor, enfermedad, lesión, condición corporal y funcionamiento fisiológico.

    Dominio 4 — Interacciones conductuales

    Interacciones con:

    • el ambiente;
    • otros animales;
    • humanos.

    Incluye oportunidades para expresar conductas relevantes y afrontar desafíos de forma apropiada.

    Dominio 5 — Estado mental

    Experiencias negativas y positivas derivadas de los dominios anteriores.

    Relevancia para la brecha humano-perro

    Un responsable puede cumplir correctamente nutrición y cuidados médicos y, sin embargo, pasar por alto:

    • miedo;
    • necesidad de distancia;
    • falta de descanso;
    • falta de control;
    • escasa exploración;
    • estimulación inadecuada;
    • interacción social no deseada;
    • sobreestimulación.

    Tananaeva y Udell (2026) revisan evidencia que vincula potencialmente la incapacidad sostenida para satisfacer determinadas necesidades con estrés crónico en perros urbanos. Debe presentarse como una hipótesis respaldada por un conjunto creciente de evidencia, pero aún necesitada de métodos más sólidos para medir necesidades individuales y estrés crónico.


    11. Adiestramiento y manejo

    Problema conceptual

    Si una conducta es interpretada únicamente como “desobediencia”, la primera respuesta humana puede ser intentar suprimirla. Sin embargo, antes de seleccionar una técnica conviene analizar:

    1. ¿hay dolor o enfermedad?
    2. ¿qué antecede a la conducta?
    3. ¿qué obtiene o evita el perro?
    4. ¿qué emoción puede estar implicada?
    5. ¿qué necesidad o restricción ambiental puede influir?
    6. ¿qué ha aprendido previamente?
    7. ¿qué alternativas podemos enseñar?

    Manejo

    Objetivo: prevenir situaciones que excedan la capacidad actual del perro.

    Ejemplos:

    • aumentar distancia;
    • bloquear acceso;
    • modificar horarios;
    • ofrecer zonas de descanso;
    • reducir exposición mientras se entrena.

    Ventaja: reduce oportunidades de practicar conductas problemáticas y puede disminuir estrés.

    Limitación: no siempre cambia por sí solo el aprendizaje subyacente.

    Educación/adiestramiento

    Objetivo: enseñar respuestas alternativas y habilidades de convivencia.

    Métodos basados predominantemente en refuerzo pueden enseñar conductas sin añadir de forma deliberada estímulos aversivos intensos.

    Vieira de Castro et al. (2020), en 92 perros de escuelas de entrenamiento, encontraron más conductas relacionadas con estrés, mayor tensión y mayores incrementos de cortisol en grupos entrenados con mayor uso de métodos aversivos. El diseño fue cuasi-experimental, no aleatorizado, por lo que no permite eliminar todos los factores de confusión.

    Modificación de conducta

    Debe orientarse a función, emoción y contexto, no únicamente a eliminar la forma externa de la conducta.

    Cuándo evitar una intervención puramente de entrenamiento

    Cuando se sospechen:

    • dolor;
    • enfermedad;
    • deterioro cognitivo;
    • miedo intenso;
    • ansiedad;
    • agresión de riesgo;
    • cambios conductuales súbitos.

    En esos casos conviene evaluación veterinaria y, cuando corresponda, medicina conductual.


    12. Aplicaciones prácticas

    Esto significa que…

    Querer a un perro y comprender todas sus necesidades son cosas relacionadas, pero no idénticas.

    En la vida cotidiana…

    Una buena pregunta inicial no es:

    “¿Cómo hago que deje de hacer esto?”

    Sino:

    “¿Qué está pasando antes, durante y después de esta conducta?”

    Un responsable puede observar…

    • cambios en postura;
    • evitación;
    • búsqueda de distancia;
    • cambios en sueño;
    • reducción del juego;
    • hipervigilancia;
    • inquietud;
    • cambios de apetito;
    • conductas repetitivas;
    • cambios repentinos en tolerancia al contacto;
    • aumento de reactividad.

    Ninguna señal aislada confirma un diagnóstico.

    Conviene evitar…

    • asumir intenciones morales;
    • interpretar una señal aislada fuera de contexto;
    • atribuir cambios repentinos a “mala conducta” sin descartar dolor;
    • forzar interacción social;
    • suponer que todos los perros de una raza son iguales;
    • creer que mayor actividad siempre produce mayor bienestar;
    • elegir una técnica únicamente porque suprime rápido la conducta visible.

    Podría ayudar…

    • aprender lenguaje corporal;
    • registrar antecedentes y consecuencias;
    • observar patrones;
    • proporcionar descanso y oportunidades de elección;
    • ofrecer actividades compatibles con el individuo;
    • revisar salud;
    • consultar profesionales cualificados cuando el caso lo requiera.

    13. Mitos y controversias

    Mito 1 — “Si el perro tiene comida, casa y cariño, tiene todas sus necesidades cubiertas.”

    Clasificación: contradicha por marcos contemporáneos de bienestar.

    Los Five Domains incorporan ambiente, salud, interacciones conductuales y estado mental además de nutrición (Mellor et al., 2020).

    Mito 2 — “Si una persona ama mucho a su perro, necesariamente entiende lo que siente.”

    Clasificación: evidencia insuficiente / parcialmente contradicha.

    El vínculo humano-perro puede favorecer bienestar, pero también puede coexistir con interpretaciones incorrectas. La revisión de Verbeek et al. (2024) muestra efectos del vínculo tanto positivos como negativos y advierte que gran parte de la literatura se centra en la perspectiva humana.

    Mito 3 — “Los perros saben que hicieron algo malo porque ponen cara de culpables.”

    Clasificación: contradicha como interpretación directa de esa señal.

    Horowitz (2009) mostró que el “guilty look” podía ser provocado por la reprimenda independientemente de si el perro había realizado la acción prohibida.

    Mito 4 — “Si el perro no intenta escapar, entonces está cómodo.”

    Clasificación: contradicha como regla general.

    Miedo e incomodidad pueden expresarse mediante múltiples respuestas, incluyendo inmovilidad, tensión, evitación sutil o señales de apaciguamiento; ausencia de escape no prueba comodidad.

    Mito 5 — “Un problema de comportamiento se resuelve con más obediencia.”

    Clasificación: contradicha como afirmación universal.

    El comportamiento puede estar influido por miedo, dolor, ambiente, aprendizaje, frustración, necesidades no satisfechas y otros factores. El adiestramiento es sólo una herramienta.

    Mito 6 — “Más información siempre produce mejores prácticas.”

    Clasificación: parcialmente respaldada, pero simplista.

    Philpotts et al. (2019) sostienen que conocimiento, actitudes, valores, creencias y contexto interactúan. La educación puede ayudar pero no garantiza cambio de conducta.

    Mito 7 — “Un perro urbano se adapta a cualquier rutina si se acostumbra desde pequeño.”

    Clasificación: evidencia insuficiente y potencialmente engañosa.

    La adaptación tiene límites individuales. La revisión de Tananaeva y Udell (2026) identifica sobreestimulación sensorial, agencia limitada e hiperdependencia humana como desafíos potenciales en perros urbanos.


    14. Estado de la evidencia

    14.1 Mellor et al. (2020) — Five Domains

    Tipo: revisión/marco de ciencia del bienestar.
    Población: marco multiespecie, no ensayo específico en perros.
    Hallazgo relevante: bienestar debe evaluarse a través de nutrición, ambiente físico, salud, interacciones conductuales y estado mental, incluyendo impactos positivos y negativos de interacciones humanas.
    Limitaciones: es un marco de evaluación; no demuestra causalmente que una intervención concreta mejore bienestar en todos los perros.
    Confianza: alta como marco conceptual de bienestar.
    Uso en artículo: definir por qué “cubrir necesidades” es más amplio que comida y atención veterinaria.

    14.2 Tananaeva y Udell (2026)

    Tipo: revisión en Biological Reviews.
    Población: perros de compañía, con énfasis en ambientes urbanos.
    Hallazgo relevante: sintetiza evidencia sobre estrés crónico y evalúa la hipótesis de que la incapacidad sostenida para satisfacer necesidades fisiológicas, de seguridad, sociales y cognitivas puede contribuir al estrés crónico.
    Limitaciones: los propios autores señalan limitaciones de los indicadores actuales y la necesidad de métodos validados para evaluar necesidades individuales y estrés crónico.
    Confianza: moderada-alta para la síntesis general; moderada para vínculos causales específicos necesidad→estrés.
    Uso: eje contemporáneo del artículo.

    14.3 Philpotts, Dillon y Rooney (2019)

    Tipo: revisión interdisciplinaria.
    Población: literatura sobre responsables de perros y educación.
    Hallazgo: conocimiento no actúa aisladamente; valores, actitudes, creencias y contexto afectan prácticas.
    Limitaciones: no es un metaanálisis y depende de literatura heterogénea.
    Confianza: moderada-alta para el argumento conceptual.
    Uso: evitar culpabilizar al responsable y evitar “más información = solución automática”.

    14.4 Philpotts et al. (2024)

    Tipo: análisis secundario de encuesta.
    Muestra: n = 1,814 responsables de perros del Reino Unido.
    Hallazgo: más investigación previa a la adquisición se asoció con mayor conocimiento percibido de necesidades y saber dónde buscar ayuda conductual; no aparecieron relaciones fuertes entre todas las variables.
    Limitaciones: datos de encuesta, autoinforme, asociaciones no causales, contexto británico.
    Confianza: moderada.
    Uso: mostrar que conocimiento importa, pero la relación con bienestar no es lineal.

    14.5 Grigg et al. (2021)

    Tipo: encuesta + análisis observacional de videos.
    Muestra: 386 responsables encuestados y 62 videos/compilaciones.
    Hallazgo: algunos responsables subestimaron miedo ante ruidos domésticos; en videos, respuestas humanas de diversión fueron frecuentes y preocupaciones de bienestar raras.
    Limitaciones: videos online no permiten estimar prevalencia poblacional; selección no aleatoria.
    Confianza: moderada para demostrar posibilidad de mala interpretación, baja para estimar frecuencia en población.
    Uso: ejemplo concreto y comprensible de brecha perceptiva.

    14.6 Horowitz (2009)

    Tipo: experimento conductual.
    Hallazgo: el “guilty look” estuvo más relacionado con señales del responsable/reprimenda que con haber transgredido.
    Limitaciones: conducta específica en contexto experimental; no resuelve la cuestión filosófica general de si los perros pueden experimentar culpa.
    Confianza: alta para la interpretación limitada del experimento.
    Uso: ejemplo de antropomorfismo inferencial.

    14.7 Mota-Rojas et al. (2021)

    Tipo: revisión.
    Hallazgo: prácticas antropomórficas pueden tener efectos diversos sobre salud y bienestar.
    Limitaciones: cubre perros y gatos y combina áreas con distinto nivel de evidencia.
    Confianza: moderada.
    Uso: definir antropomorfismo como herramienta ambivalente, no como algo siempre negativo.

    14.8 Verbeek et al. (2024)

    Tipo: scoping review.
    Corpus: 706 publicaciones sobre vínculo humano-perro; 246 enfocadas en bienestar canino.
    Hallazgo: características de humanos y perros se relacionan con bienestar de maneras positivas y negativas.
    Limitaciones: fuerte representación de perros mascota en sociedades WEIRD; una scoping review mapea evidencia pero no estima efectos agregados como un metaanálisis.
    Confianza: alta para describir el campo, moderada para conclusiones causales.
    Uso: mostrar que vínculo fuerte no equivale automáticamente a bienestar óptimo.

    14.9 Sonntag y Overall (2014)

    Tipo: revisión.
    Hallazgo: cambios en roles, crianza y estilos de vida humanos pueden afectar bienestar; miedo y ansiedad pueden pasar inadvertidos.
    Limitaciones: revisión de 2014; parte de la evidencia ha evolucionado.
    Confianza: moderada como marco histórico-conceptual.
    Uso: conectar urbanización y estilos de vida con necesidades.

    14.10 Vieira de Castro et al. (2020)

    Tipo: estudio cuasi-experimental.
    Muestra: 92 perros de compañía de siete escuelas.
    Hallazgo: mayor uso de métodos aversivos se asoció con más señales de estrés, estados tensos y cambios de cortisol; grupo de mayor aversividad mostró sesgo cognitivo más pesimista.
    Limitaciones: no aleatorización, escuelas seleccionadas, posibles factores de confusión, no compara exhaustivamente eficacia.
    Confianza: moderada-alta para diferencia de bienestar entre los grupos estudiados.
    Uso: advertir que corregir sin atender bienestar puede introducir nuevos costos.


    15. Banco de evidencia

    Evidencia 1

    Afirmación: El bienestar del perro no se reduce a nutrición y salud física.

    Qué demuestra la investigación: El modelo Five Domains integra nutrición, ambiente, salud, interacciones conductuales y estado mental, e incorpora explícitamente los efectos de interacciones humano-animal.

    Fuente: Mellor et al. (2020).

    Nivel de certeza: Alto como marco de evaluación.

    Matiz importante: No es una lista rígida de “necesidades mínimas” ni un ensayo causal.

    Dónde podría utilizarse: Apertura conceptual del artículo.


    Evidencia 2

    Afirmación: Las necesidades insatisfechas pueden ser una vía relevante para estudiar estrés crónico en perros urbanos.

    Qué demuestra la investigación: Una revisión de 2026 evalúa evidencia compatible con la hipótesis de que una incapacidad sostenida para satisfacer necesidades específicas de especie, raza e individuo puede contribuir al estrés crónico.

    Fuente: Tananaeva & Udell (2026).

    Nivel de certeza: Moderado-alto para la plausibilidad general; moderado para relaciones causales específicas.

    Matiz importante: No todos los problemas conductuales ni todo estrés derivan de necesidades insatisfechas.

    Dónde podría utilizarse: Sección “qué ocurre cuando la brecha persiste”.


    Evidencia 3

    Afirmación: Algunos responsables pueden subestimar señales de miedo.

    Qué demuestra la investigación: En una encuesta y análisis de videos de perros expuestos a ruidos domésticos, algunos responsables infravaloraron la intensidad del miedo; muchas reacciones humanas filmadas fueron de diversión.

    Fuente: Grigg et al. (2021).

    Nivel de certeza: Moderado.

    Matiz importante: Los videos online no estiman prevalencia.

    Dónde podría utilizarse: Ejemplo narrativo temprano.


    Evidencia 4

    Afirmación: Una expresión interpretada como “culpa” no prueba necesariamente que el perro comprenda moralmente una transgresión.

    Qué demuestra la investigación: El “guilty look” fue más pronunciado bajo reprimenda humana y no dependió simplemente de haber realizado la conducta prohibida.

    Fuente: Horowitz (2009).

    Nivel de certeza: Alto para el fenómeno experimental concreto.

    Matiz importante: No demuestra ausencia absoluta de emociones complejas.

    Dónde podría utilizarse: Antropomorfismo.


    Evidencia 5

    Afirmación: Educar al responsable puede ayudar, pero conocimiento por sí solo no garantiza buenas prácticas.

    Qué demuestra la investigación: Revisiones de educación y comportamiento humano muestran que actitudes, valores, creencias, normas y contexto median entre conocimiento y conducta.

    Fuente: Philpotts et al. (2019).

    Nivel de certeza: Moderado-alto.

    Matiz importante: No invalida educación; indica que debe diseñarse mejor.

    Dónde podría utilizarse: Conclusión y propuestas.


    Evidencia 6

    Afirmación: Investigar antes de adquirir un perro se relaciona con mejor conocimiento de algunas necesidades.

    Qué demuestra la investigación: En 1,814 responsables británicos, mayor investigación previa se asoció con mayor familiaridad con necesidades de bienestar y fuentes apropiadas de ayuda conductual.

    Fuente: Philpotts et al. (2024).

    Nivel de certeza: Moderado.

    Matiz importante: Asociación, no causalidad; no hubo relaciones fuertes entre todas las variables.

    Dónde podría utilizarse: Prevención de la brecha antes de adquirir el perro.


    Evidencia 7

    Afirmación: El vínculo humano-perro puede favorecer o perjudicar bienestar dependiendo de las características de la relación.

    Qué demuestra la investigación: Una scoping review identificó relaciones tanto positivas como negativas entre variables del humano, del perro y el bienestar.

    Fuente: Verbeek et al. (2024).

    Nivel de certeza: Alto para describir diversidad del campo.

    Matiz importante: Predominio de sociedades occidentales industrializadas.

    Dónde podría utilizarse: “Amar no siempre equivale a comprender”.


    Evidencia 8

    Afirmación: El tipo de entrenamiento puede tener costos de bienestar.

    Qué demuestra la investigación: Perros de escuelas con mayor proporción de métodos aversivos mostraron más indicadores conductuales y fisiológicos de estrés que perros de escuelas basadas en recompensas.

    Fuente: Vieira de Castro et al. (2020).

    Nivel de certeza: Moderado-alto.

    Matiz importante: Diseño no aleatorizado.

    Dónde podría utilizarse: “Corregir el síntoma puede añadir un problema”.


    16. Propuesta de estructura del artículo

    H1 — ¿Entendemos realmente lo que necesitan nuestros perros?

    Objetivo

    Presentar la pregunta central sin culpabilizar.

    Evidencia

    Philpotts et al. (2019); Verbeek et al. (2024).


    H2 — Vivir con un perro no significa automáticamente comprenderlo

    Pregunta

    ¿Por qué la familiaridad puede confundirse con comprensión?

    Evidencia

    Verbeek et al. (2024); Boada & Wirobski (2025).

    Idea editorial

    Los perros son extraordinariamente buenos viviendo con humanos, pero esa cercanía puede hacernos olvidar que siguen percibiendo y respondiendo al mundo como perros.


    H2 — El primer error: creer que “necesidades” significa comida, agua y una casa

    Pregunta

    ¿Qué dimensiones del bienestar quedan fuera de esa definición?

    Evidencia

    Mellor et al. (2020); Tananaeva & Udell (2026).

    H3

    Nutrición y salud.

    H3

    Ambiente y descanso.

    H3

    Interacciones y oportunidades conductuales.

    H3

    Estados mentales positivos y negativos.


    H2 — Miramos al perro con ojos humanos

    Pregunta

    ¿Cómo puede el antropomorfismo distorsionar una interpretación?

    Evidencia

    Mota-Rojas et al. (2021); Horowitz (2009).

    Ejemplo

    “Cara de culpable”.


    H2 — A veces el perro comunica algo y no lo reconocemos

    Pregunta

    ¿Podemos pasar por alto miedo, estrés o incomodidad?

    Evidencia

    Grigg et al. (2021); Sonntag & Overall (2014).

    Ejemplo

    Ruidos domésticos.


    H2 — La conducta que molesta al humano puede tener sentido para el perro

    Pregunta

    ¿Qué cambia cuando analizamos función y contexto?

    Evidencia

    Principios de análisis conductual + literatura de bienestar.

    Ejemplos

    Ladrar, tirar, evitar, masticar, detenerse.


    H2 — El problema no siempre es falta de conocimiento

    Pregunta

    ¿Por qué alguien puede saber algo y no aplicarlo?

    Evidencia

    Philpotts et al. (2019, 2024).

    H3

    Tiempo.

    H3

    Recursos.

    H3

    Entorno urbano.

    H3

    Creencias y normas.

    H3

    Calidad de la información disponible.

    Kuhl et al. (2022) puede apoyar especialmente este último punto.


    H2 — Internet tampoco garantiza buena información

    Pregunta

    ¿Qué calidad tiene la información para nuevos responsables?

    Evidencia

    Kuhl et al. (2022).

    Idea

    Muchos recursos online son accesibles, pero con frecuencia carecen de referencias, autoría clara o evidencia explícita.


    H2 — Corregir una conducta sin comprenderla puede empeorar la situación

    Pregunta

    ¿Qué riesgos existen al intervenir sólo sobre el síntoma?

    Evidencia

    Vieira de Castro et al. (2020); Ziv (2017).

    Idea

    Entrenamiento, manejo y bienestar deben integrarse.


    H2 — Cada perro necesita ser entendido como individuo

    Pregunta

    ¿Por qué no existe una receta universal?

    Evidencia

    Tananaeva & Udell (2026); Boada & Wirobski (2025).

    Variables

    Edad, salud, genética, experiencia, entorno, temperamento, historial de aprendizaje.


    H2 — Una mejor pregunta antes de corregir: “¿por qué?”

    Objetivo

    Cerrar con una metodología de observación.

    Secuencia propuesta

    1. describir la conducta;
    2. observar antecedentes;
    3. observar consecuencias;
    4. descartar salud/dolor;
    5. identificar emoción posible;
    6. revisar necesidades y ambiente;
    7. seleccionar manejo/entrenamiento;
    8. evaluar resultados.

    H2 — Este artículo es el punto de partida

    Objetivo

    Enlazar con Artículo 1.

    CTA editorial

    “En el siguiente artículo construiremos el mapa: qué necesita realmente un perro para tener una buena vida.”


    17. Preguntas todavía abiertas

    1. ¿Cómo medir de manera validada necesidades individuales en perros de compañía?
    2. ¿Qué indicadores permiten diferenciar estrés agudo adaptativo de estrés crónico clínicamente relevante?
    3. ¿Qué cantidad o calidad de autonomía produce mejoras mensurables de bienestar?
    4. ¿Qué oportunidades conductuales son verdaderamente necesarias y cuáles son preferencias individuales?
    5. ¿Cuánto varían necesidades por raza frente a variación individual dentro de la raza?
    6. ¿Qué aspectos del conocimiento de los responsables predicen realmente cambios de práctica?
    7. ¿Qué intervenciones educativas producen cambios duraderos y no sólo mayor conocimiento?
    8. ¿Cómo varían estas relaciones fuera de sociedades WEIRD?
    9. ¿Qué efecto tiene vivir en departamentos, zonas densas o contextos urbanos latinoamericanos?
    10. ¿Cómo distinguir “adaptación” de resignación, inhibición o reducción de oportunidades?
    11. ¿Qué señales de incomodidad son peor reconocidas por responsables?
    12. ¿Cómo afecta la calidad de información en redes sociales a las decisiones sobre entrenamiento y bienestar?
    13. ¿Cuándo una conducta problemática es consecuencia directa de una necesidad insatisfecha y cuándo sólo está correlacionada con ella?
    14. ¿Qué necesidades cambian más con edad, enfermedad o discapacidad?
    15. ¿Cómo integrar evaluación veterinaria, etología y análisis funcional en herramientas sencillas para responsables?

    18. Referencias

    Boada, M., & Wirobski, G. (2025). Human-directed sociability in the domestic dog: A Tinbergian approach. Neuroscience & Biobehavioral Reviews, 168, 105947. https://doi.org/10.1016/j.neubiorev.2024.105947

    Grigg, E. K., Chou, J., Parker, E., Gatesy-Davis, A., Clarkson, S. T., & Hart, L. A. (2021). Stress-related behaviors in companion dogs exposed to common household noises, and owners’ interpretations of their dogs’ behaviors. Frontiers in Veterinary Science, 8, 760845. https://doi.org/10.3389/fvets.2021.760845

    Holland, K. E. (2019). Acquiring a pet dog: A review of factors affecting the decision-making of prospective dog owners. Animals, 9(4), 124. https://doi.org/10.3390/ani9040124

    Horowitz, A. (2009). Disambiguating the “guilty look”: Salient prompts to a familiar dog behaviour. Behavioural Processes, 81(3), 447–452. https://doi.org/10.1016/j.beproc.2009.03.014

    Kuhl, C. A., Lea, R. G., Quarmby, C., & Dean, R. (2022). Scoping review to assess online information available to new dog owners. Veterinary Record, 190(10), e1487. https://doi.org/10.1002/vetr.1487

    Mellor, D. J., Beausoleil, N. J., Littlewood, K. E., McLean, A. N., McGreevy, P. D., Jones, B., & Wilkins, C. (2020). The 2020 Five Domains Model: Including human–animal interactions in assessments of animal welfare. Animals, 10(10), 1870. https://doi.org/10.3390/ani10101870

    Mota-Rojas, D., Mariti, C., Zdeinert, A., Riggio, G., Mora-Medina, P., Reyes, A. del M., Gazzano, A., Domínguez-Oliva, A., Lezama-García, K., José-Pérez, N., & Hernández-Ávalos, I. (2021). Anthropomorphism and its adverse effects on the distress and welfare of companion animals. Animals, 11(11), 3263. https://doi.org/10.3390/ani11113263

    Philpotts, I., Blackwell, E. J., Dillon, J., Tipton, E., & Rooney, N. J. (2024). What do we know about dog owners? Exploring associations between pre-purchase behaviours, knowledge and understanding, ownership practices, and dog welfare. Animals, 14(3), 396. https://doi.org/10.3390/ani14030396

    Philpotts, I., Dillon, J., & Rooney, N. (2019). Improving the welfare of companion dogs—Is owner education the solution? Animals, 9(9), 662. https://doi.org/10.3390/ani9090662

    Sonntag, Q., & Overall, K. L. (2014). Key determinants of dog and cat welfare: Behaviour, breeding and household lifestyle. Revue Scientifique et Technique, 33(1), 213–220. https://doi.org/10.20506/rst.33.1.2270

    Tananaeva, A., & Udell, M. A. R. (2026). Stress, needs, and behaviour: Understanding chronic stress in pet domestic dogs (Canis lupus familiaris) from the prism of needs. Biological Reviews, 101(5), 2279–2299. https://doi.org/10.1002/brv.70179

    Verbeek, P., Majure, C. A., Quattrochi, L., & Turner, S. J. (2024). The welfare of dogs as an aspect of the human–dog bond: A scoping review. Animals, 14(13), 1985. https://doi.org/10.3390/ani14131985

    Vieira de Castro, A. C., Fuchs, D., Morello, G. M., Pastur, S., de Sousa, L., & Olsson, I. A. S. (2020). Does training method matter? Evidence for the negative impact of aversive-based methods on companion dog welfare. PLOS ONE, 15(12), e0225023. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0225023

    Ziv, G. (2017). The effects of using aversive training methods in dogs—A review. Journal of Veterinary Behavior, 19, 50–60. https://doi.org/10.1016/j.jveb.2017.02.004