1. Resumen ejecutivo
Determinar si las necesidades de un perro están cubiertas no consiste únicamente en comprobar si tiene comida, agua, cama, paseos y atención veterinaria. Esos elementos describen recursos y cuidados proporcionados; la evaluación científica del bienestar intenta responder algo distinto: ¿qué efecto tienen esas condiciones sobre el estado físico y mental del perro?
Esta distinción es central en welfare science. El modelo Five Domains organiza la evaluación en nutrición, ambiente físico, salud, interacciones conductuales y estado mental (Mellor et al., 2020). En consecuencia, una vivienda aparentemente adecuada no garantiza buen bienestar si el perro presenta dolor, miedo persistente, frustración, incapacidad de descansar, restricción conductual o ausencia de oportunidades positivas.
La evidencia desaconseja utilizar una sola señal. Polgár, Blackwell y Rooney (2019), en su revisión de medidas de bienestar canino, analizaron indicadores fisiológicos, conductuales y cognitivos y mostraron que todos presentan ventajas y limitaciones. Cobb, Jiménez y Dreschel (2025) advierten específicamente contra la sobredependencia de un único biomarcador como el cortisol. La evaluación debe basarse en triangulación: salud, conducta, estado emocional inferido, interacción con el ambiente, preferencias, recuperación después de desafíos y trayectoria a lo largo del tiempo.
La ausencia de “problemas de comportamiento” no demuestra buen bienestar. Un perro puede no ladrar, destruir ni mostrar agresión y, sin embargo, estar inhibido, dolorido, temeroso o poco interesado en su entorno. De forma inversa, una conducta molesta para el humano no demuestra automáticamente mal bienestar. Lo importante es describir qué ocurre, en qué contexto, con qué frecuencia, intensidad y duración, y qué otras señales aparecen al mismo tiempo.
La salud aporta información crítica. Cambios en apetito, peso, movilidad, sueño, tolerancia al contacto, postura, eliminación o disposición para subir, saltar o girar pueden indicar enfermedad o dolor. Malkani, Paramasivam y Wolfensohn (2024) encontraron que perros con dolor musculoesquelético crónico diferían de perros sanos en dimensiones físicas, psicológicas, ambientales y sociales. Mills y Coutts (2023) recomiendan considerar dolor y parestesia de forma sistemática ante problemas conductuales.
Los indicadores emocionales requieren contexto. Miedo y ansiedad pueden expresarse mediante evitación, retirada, congelamiento, hipervigilancia, vocalización, intentos de escape o respuestas defensivas. El estrés crónico puede asociarse con alteraciones conductuales y fisiológicas, pero Tananaeva y Udell (2026) subrayan que todavía no existe un marcador único validado que permita diagnosticarlo en casa.
La evaluación positiva también importa. Welfare science ha estado históricamente mejor desarrollada para detectar sufrimiento que para identificar experiencias positivas. Csoltova y Mehinagic (2020) concluyeron que la evaluación de emociones positivas en perros sigue siendo un campo relativamente poco desarrollado y requiere mediciones múltiples. Juego, exploración voluntaria, interacción afiliativa, interés por el ambiente y relajación contextual pueden aportar evidencia, pero ninguno demuestra por sí solo bienestar óptimo. Ahloy-Dallaire, Espinosa y Mason (2018) señalan que el mal bienestar suele reducir el juego, pero la presencia de juego no permite distinguir de manera definitiva entre bienestar aceptable y óptimo.
Otro indicador práctico es la recuperación. Dos perros pueden reaccionar ante el mismo ruido y diferir radicalmente en cuánto tardan en volver a explorar, comer, descansar o interactuar normalmente. La intensidad de la respuesta importa, pero también su duración y la capacidad de regresar a la línea base.
La evaluación longitudinal es superior a la fotografía aislada. Fulmer, Laven y Hill (2022) identificaron nueve herramientas genéricas de calidad de vida para perros y gatos; actividad, deseo de interacción y apetito aparecían con frecuencia, pero ninguna herramienta estaba validada en todas las dimensiones estudiadas. Para un responsable, conocer la línea base individual del perro puede ser especialmente valioso.
Este dossier propone observar siete ejes:
- ¿Funciona bien su cuerpo?
- ¿Puede descansar y sentirse físicamente cómodo?
- ¿Interactúa con su ambiente de manera flexible?
- ¿Puede elegir, retirarse y ejercer cierto control?
- ¿Muestra señales persistentes de miedo, dolor, frustración o ansiedad?
- ¿Tiene oportunidades y conductas compatibles con experiencias positivas?
- ¿Su perfil se mantiene o cambia con el tiempo?
Este sistema es educativo; no es una escala clínica validada.
La tesis central será:
No sabemos que las necesidades de un perro están cubiertas porque no cause problemas. Lo sabemos mejor cuando convergen varias señales: su cuerpo funciona adecuadamente, puede descansar y recuperarse, interactúa con el ambiente con flexibilidad, dispone de opciones, mantiene conductas que valora y no presenta patrones persistentes compatibles con dolor, miedo o estrés.
2. Pregunta principal
Pregunta central
¿Qué indicadores podemos observar para estimar si las necesidades de un perro están siendo adecuadamente satisfechas?
Preguntas secundarias
- ¿Qué diferencia evaluar cuidado de evaluar bienestar?
- ¿Qué es un indicador de bienestar?
- ¿Qué diferencia existe entre indicadores basados en recursos y basados en el animal?
- ¿Por qué no basta una sola señal?
- ¿Qué información aporta la salud?
- ¿Qué conductas pueden sugerir bienestar comprometido?
- ¿Qué conductas pueden asociarse con estados positivos?
- ¿Cómo reconocer miedo, frustración o ansiedad?
- ¿Cómo puede aparecer dolor como cambio de conducta?
- ¿Qué significa recuperación tras un estresor?
- ¿Qué importancia tiene la línea base individual?
- ¿Qué aporta la fisiología?
- ¿Cuáles son las limitaciones del cortisol?
- ¿Qué aportan pruebas de preferencia y sesgo cognitivo?
- ¿Puede el juego utilizarse como indicador?
- ¿Cómo distinguir descanso de inhibición?
- ¿Qué significa agencia?
- ¿Qué debe registrar un responsable?
- ¿Cuándo un cambio requiere consulta veterinaria?
- ¿Por qué ausencia de problemas no equivale a buen bienestar?
3. Conceptos fundamentales
3.1 Welfare assessment
Proceso de juzgar el estado de bienestar de un animal basándose en evidencia. Van der Staay et al. (2025) subrayan que una herramienta adecuada debe partir de una definición explícita de bienestar, un marco conceptual y procedimientos de medición validados.
3.2 Provisión de cuidado
Describe lo que el humano ofrece: alimento, agua, cama, ejercicio, atención veterinaria e interacción.
3.3 Resultado de bienestar
Describe cómo esas condiciones afectan al animal: hidratación, condición corporal, dolor, miedo, interés, movilidad, capacidad de descanso y recuperación.
3.4 Indicador basado en recursos
Evalúa lo disponible: espacio, refugio, agua, superficies, sombra.
3.5 Indicador basado en el animal
Evalúa al propio perro: cojera, postura, actividad, conducta, frecuencia cardiaca, cortisol, elección.
3.6 Estado afectivo
Experiencia subjetiva positiva o negativa inferida mediante varias fuentes de evidencia.
3.7 Línea base individual
Patrón habitual del propio perro en condiciones conocidas: sueño, apetito, interacción, actividad, exploración y movilidad.
3.8 Triangulación
Combinación de señales independientes para aumentar la confianza de una inferencia.
Ejemplo:
cambio de movilidad
+
evitación del contacto
+
alteración de sueño
+
evaluación veterinaria
es más informativo que una sola señal.
3.9 Monitoreo
Evaluación repetida. Permite detectar tendencias y no sólo estados puntuales.
4. Evolución
Los animales evolucionaron mecanismos que generan cambios conductuales y fisiológicos ante desafíos.
Amenaza:
→ vigilancia, evitación o respuestas defensivas.
Dolor:
→ protección de una zona, modificación de movimiento, reducción de algunas actividades.
Hambre:
→ aumento de búsqueda y motivación alimentaria.
Estos cambios pueden funcionar como indicadores, pero la ausencia de señales llamativas no demuestra ausencia de problema. Diferentes individuos utilizan estrategias distintas y algunas respuestas, como congelamiento o inhibición, son menos visibles que huida o vocalización.
5. Domesticación e historia
Los perros viven en ambientes controlados principalmente por humanos, y gran parte de la evaluación doméstica depende de los responsables.
Ventaja del responsable
Puede observar al perro durante meses o años y conoce su línea base.
Limitaciones
Puede:
- normalizar cambios graduales;
- interpretar antropomórficamente;
- comparar con otros perros;
- no observar lo que ocurre durante ausencias.
La evaluación más robusta combina conocimiento longitudinal del responsable con observación profesional y medidas objetivas cuando son necesarias.
6. Etología
Describir antes de interpretar
Evitar:
“Está deprimido.”
Preferir:
“Ha dejado de iniciar juego, permanece más tiempo aislado y tarda más en levantarse.”
Etograma
Puede registrar:
- exploración;
- descanso;
- juego;
- interacción;
- evitación;
- vocalización;
- locomoción;
- repetición.
Contexto
Una señal aislada tiene baja especificidad.
Ejemplo: jadeo puede aparecer por calor, ejercicio, estrés o dolor.
7. Cognición y aprendizaje
Supresión conductual
Una conducta visible puede desaparecer sin que desaparezca el estado emocional.
Ejemplo:
castigar el gruñido puede reducir el gruñido sin reducir miedo.
Sesgo cognitivo
Los judgement bias tests estudian cómo un animal responde a estímulos ambiguos después de aprender señales positivas y negativas. Son herramientas de investigación para inferir estados emocionales, no pruebas domésticas.
Preferencias
Las elecciones ayudan a conocer:
- recursos preferidos;
- zonas;
- interacción;
- actividades.
No deben confundirse automáticamente con necesidades.
8. Desarrollo
Cachorro
Los patrones cambian rápidamente. Necesita mucha recuperación y sueño, por lo que no debe compararse con un adulto.
Adolescencia
Mayor actividad, exploración o sensibilidad no implica automáticamente deterioro del bienestar.
Adulto
La línea base suele ser más estable.
Senior
Cambios graduales pueden confundirse con “envejecimiento normal” cuando existen dolor, pérdida sensorial, enfermedad o deterioro cognitivo.
Principio
La línea base individual debe actualizarse con la etapa vital.
9. Análisis del comportamiento
Registrar:
antecedente → conducta → consecuencia
y añadir:
- frecuencia;
- intensidad;
- duración;
- recuperación.
Frecuencia
¿Ocurre ocasionalmente, diariamente o muchas veces al día?
Intensidad
No es igual una orientación breve que un intento desesperado de escape.
Duración
Un estado sostenido puede tener mayor impacto acumulativo.
Recuperación
¿Cuánto tarda en volver a descansar, explorar, comer o interactuar?
Generalización
Si una reacción aparece en cada vez más contextos, merece atención.
10. Bienestar
10.1 Five Domains
Dominio 1 — Nutrición
Observar:
- apetito;
- peso;
- hidratación;
- digestión;
- facilidad de acceso.
Dominio 2 — Ambiente físico
Observar:
- elección de zonas;
- comodidad;
- temperatura;
- ruido;
- superficies;
- refugio.
Dominio 3 — Salud
Observar:
- movilidad;
- dolor;
- respiración;
- eliminación;
- sueño;
- postura.
Dominio 4 — Interacciones conductuales
Observar:
- exploración;
- juego;
- relación con humanos;
- relación con otros perros;
- elección;
- retirada;
- respuesta al entrenamiento.
Dominio 5 — Estado mental
Inferir prudentemente:
- dolor;
- miedo;
- ansiedad;
- frustración;
- comodidad;
- seguridad;
- interés.
Regla
Los dominios 1–4 aportan evidencia para inferir el 5.
10.2 Indicadores físicos y de salud
Apetito
Útil, pero no específico. Un perro puede comer y seguir teniendo dolor o miedo.
Peso y condición corporal
Ayudan a evaluar nutrición, enfermedad y actividad.
Movilidad
Observar:
- levantarse;
- subir;
- bajar;
- saltar;
- girar;
- caminar.
Sueño
Cambios pueden reflejar dolor, estrés, edad o ambiente.
Dolor
Malkani et al. (2024) muestran que el dolor crónico puede afectar múltiples dominios. Mills y Coutts (2023) recomiendan considerar malestar ante cambios conductuales.
10.3 Miedo y ansiedad
Posibles señales:
- evitación;
- retirada;
- congelamiento;
- hipervigilancia;
- sobresalto;
- vocalización;
- escape;
- tensión;
- búsqueda de distancia.
Ninguna es exclusiva.
10.4 Frustración
Puede aparecer como:
- aumento de actividad;
- vocalización;
- repetición;
- conducta dirigida a barreras;
- recuperación lenta.
10.5 Conductas repetitivas
Pueden asociarse con condiciones adversas, pero no siempre reflejan de forma simple el estado actual; algunas pueden persistir después de mejorar el ambiente.
10.6 Bienestar positivo
Csoltova y Mehinagic (2020) señalan que la ciencia de emociones positivas caninas continúa menos desarrollada.
Posibles pistas:
- exploración voluntaria;
- interacción afiliativa;
- juego;
- relajación contextual;
- interés;
- anticipación positiva.
10.7 Juego
Ahloy-Dallaire et al. (2018) concluyen que el mal bienestar suele reducir juego, aunque existen excepciones. Por tanto:
juego presente ≠ bienestar óptimo demostrado.
10.8 Exploración
La exploración flexible puede ser compatible con interés y seguridad. Sin embargo, actividad constante puede también reflejar activación o incapacidad de descansar.
10.9 Descanso
Buen descanso implica capacidad de adoptar posturas cómodas y mantenerse sin interrupciones.
Pero:
quietud ≠ relajación automáticamente.
La inactividad puede aparecer con dolor, miedo o inhibición.
10.10 Interacción social
Observar si:
- inicia;
- responde;
- evita;
- finaliza.
La capacidad de retirarse es relevante.
10.11 Agencia
Preguntar:
- ¿puede escoger dónde descansar?
- ¿puede alejarse?
- ¿inicia algunas actividades?
- ¿puede rechazar interacción segura?
10.12 Recuperación
Tras un desafío:
- ¿vuelve a comer?
- ¿explora?
- ¿descansa?
- ¿retoma interacción?
La recuperación lenta o progresivamente peor puede señalar un problema.
10.13 Fisiología
Cortisol
Puede medirse en sangre, saliva, pelo o heces.
Cobb et al. (2016) encontraron alta heterogeneidad y efectos de individuo, ambiente y metodología. Cobb et al. (2025) recomiendan avanzar hacia múltiples sistemas fisiológicos.
Por tanto:
cortisol alto ≠ automáticamente mal bienestar.
10.14 Calidad de vida
Fulmer et al. (2022) identificaron nueve herramientas genéricas. Actividad, deseo de interacción y apetito fueron ítems frecuentes, pero ninguna herramienta estaba validada en todas las dimensiones.
10.15 Línea base individual
Preguntar:
¿Cuál es su patrón habitual de:
- sueño?
- apetito?
- exploración?
- juego?
- interacción?
- movilidad?
Un cambio sostenido puede ser más informativo que compararlo con “el perro promedio”.
10.16 Matriz práctica de observación
Matriz educativa, no escala clínica validada.
Área A — cuerpo
Favorable: movilidad habitual, apetito estable, descanso cómodo.
Atención: rigidez, cambios de apetito, reducción de actividad, alteración de sueño.
Consulta: dolor marcado, pérdida brusca de función, dificultad respiratoria o cambio súbito importante.
Área B — emociones negativas
Favorable: respuestas proporcionales y recuperación.
Atención: evitación creciente, hipervigilancia, frustración frecuente.
Consulta: pánico, miedo persistente, agresión nueva o intensa.
Área C — experiencia positiva
Favorable: interés, exploración, actividades buscadas voluntariamente.
Atención: reducción persistente de interés.
Consulta: pérdida marcada de interés acompañada de otros cambios físicos o conductuales.
Área D — agencia
Favorable: puede aproximarse y retirarse.
Atención: pocas oportunidades de elección.
Intervención: reorganizar ambiente y manejo.
Área E — trayectoria
Favorable: perfil estable.
Atención: cambio gradual.
Consulta: cambio brusco o progresivo sin explicación.
11. Adiestramiento y manejo
Antes de entrenar
Preguntar:
- ¿hay dolor?
- ¿hay miedo?
- ¿el ambiente supera su capacidad?
- ¿puede retirarse?
Obediencia no equivale a bienestar
Un perro puede ejecutar conductas bajo alta presión o miedo.
Manejo como prueba funcional
Modificar el ambiente puede aportar información.
Ejemplo:
aumentar distancia
→ disminuye reacción.
Esto sugiere que proximidad era una variable relevante.
No silenciar indicadores
Eliminar un gruñido sin trabajar su causa puede reducir información útil sin mejorar la emoción subyacente.
12. Aplicaciones prácticas
Esto significa que…
No debemos preguntar únicamente:
“¿Tiene todo?”
También:
“¿Cómo está respondiendo a lo que tiene?”
En la vida cotidiana
Registrar una vez por semana:
- apetito;
- sueño;
- movilidad;
- exploración;
- juego;
- interacción;
- evitación;
- recuperación.
Conviene evitar
- diagnosticar por un gesto;
- comparar constantemente con otros perros;
- considerar obediencia = bienestar;
- asumir quietud = calma;
- esperar a que aparezca agresión;
- utilizar una aplicación o puntuación como diagnóstico definitivo.
Podría ayudar
- videos breves;
- diario;
- escala de tendencia;
- revisiones veterinarias;
- evaluación profesional de conducta cuando sea necesario.
13. Mitos y controversias
Mito 1 — “Ausencia de problemas = bienestar”
Clasificación: contradicho.
Un perro puede estar inhibido, dolorido o temeroso sin molestar al humano.
Mito 2 — “Si juega, está perfectamente bien”
Clasificación: evidencia insuficiente.
Juego aporta información, pero no demuestra bienestar óptimo.
Mito 3 — “Si come, está bien”
Clasificación: contradicho como regla.
Apetito es un indicador entre muchos.
Mito 4 — “Si está quieto, está tranquilo”
Clasificación: incorrecto.
Puede ser descanso, congelamiento, dolor o inhibición.
Mito 5 — “Cortisol alto significa mal bienestar”
Clasificación: simplificación.
Debe interpretarse con contexto, conducta y otras medidas.
Mito 6 — “Mover la cola significa felicidad”
Clasificación: contradicho como universal.
La postura completa y el contexto importan.
Mito 7 — “Una conducta problemática prueba una necesidad insatisfecha”
Clasificación: evidencia insuficiente como causalidad universal.
Puede intervenir aprendizaje, genética, dolor, enfermedad u otros factores.
Mito 8 — “Si el veterinario dice que está sano, su bienestar es bueno”
Clasificación: incompleto.
La salud es un dominio, no la totalidad del bienestar.
Mito 9 — “Una escala de calidad de vida da una respuesta exacta”
Clasificación: contradicho.
Las herramientas tienen limitaciones de validación.
Mito 10 — “El responsable siempre sabe si su perro está bien”
Clasificación: parcialmente respaldado y limitado.
El responsable conoce la línea base, pero puede normalizar cambios graduales.
14. Estado de la evidencia
14.1 Mellor et al. (2020)
Tipo: revisión conceptual / Five Domains.
Hallazgo: bienestar se infiere mediante nutrición, ambiente, salud e interacciones y sus efectos mentales.
Limitación: no ofrece un protocolo doméstico único.
Confianza: alta como marco.
Uso: estructura.
14.2 van der Staay et al. (2025)
Tipo: revisión de definiciones, marcos y herramientas.
Hallazgo: una herramienta válida requiere definición, marco y validación.
Limitación: general, no exclusiva de perros.
Confianza: alta metodológicamente.
Uso: explicar por qué no existe un checklist mágico.
14.3 Polgár et al. (2019)
Tipo: revisión.
Población: perros en kennels.
Hallazgo: conducta, fisiología y cognición pueden informar, con limitaciones y gran variación individual.
Limitación: contexto de kennel.
Confianza: alta.
Uso: triangulación.
14.4 Fulmer et al. (2022)
Tipo: scoping review.
Corpus: 82 publicaciones; 9 herramientas genéricas.
Hallazgo: actividad, interacción y apetito aparecen frecuentemente; ninguna herramienta estaba completamente validada.
Limitación: perros y gatos.
Confianza: alta para estado del campo.
Uso: calidad de vida.
14.5 Csoltova y Mehinagic (2020)
Tipo: revisión.
Hallazgo: evaluación de emociones positivas en perros sigue poco desarrollada y requiere métodos múltiples.
Limitación: evidencia heterogénea.
Confianza: moderada-alta.
Uso: indicadores positivos.
14.6 Ahloy-Dallaire et al. (2018)
Tipo: revisión.
Hallazgo: mal bienestar suele reducir juego, pero éste no distingue necesariamente bienestar neutral de óptimo.
Limitación: multiespecie.
Confianza: moderada-alta.
Uso: evitar sobreinterpretar juego.
14.7 Malkani et al. (2024)
Tipo: estudio clínico.
Muestra: 46 perros con dolor, 76 evaluaciones; comparación con 143 perros sanos.
Hallazgo: dolor se asoció con diferencias físicas, psicológicas, ambientales y sociales.
Limitación: muestra clínica.
Confianza: moderada-alta.
Uso: cambios conductuales y dolor.
14.8 Cobb et al. (2016)
Tipo: revisión sistemática y metaanálisis.
Datos: 31 datasets; 5,153 muestras; 1,205 perros.
Hallazgo: cortisol salival varía según individuo, contexto y metodología.
Limitación: heterogeneidad de estudios.
Confianza: alta.
Uso: biomarcadores.
14.9 Cobb, Jiménez y Dreschel (2025)
Tipo: revisión/perspectiva fisiológica.
Hallazgo: evaluación fisiológica debe ir más allá del cortisol y considerar sistemas múltiples e individualidad.
Limitación: campo metodológico emergente.
Confianza: moderada-alta.
Uso: fisiología.
14.10 Tananaeva y Udell (2026)
Tipo: revisión.
Hallazgo: estrés crónico puede relacionarse con necesidades no satisfechas; los indicadores actuales presentan limitaciones diagnósticas.
Limitación: falta validar relaciones causales y screening individual.
Confianza: moderada-alta.
Uso: estrés crónico.
14.11 Mills y Coutts (2023)
Tipo: revisión clínica.
Hallazgo: dolor puede causar o exacerbar problemas conductuales.
Limitación: enfoque clínico.
Confianza: alta para práctica veterinaria.
Uso: cuándo derivar.
15. Banco de evidencia
Evidencia 1
Afirmación: Proporcionar recursos no equivale automáticamente a demostrar buen bienestar.
Qué demuestra la investigación: Five Domains distingue condiciones externas de experiencias inferidas.
Fuente: Mellor et al. (2020).
Nivel de certeza: alto.
Matiz: recursos siguen siendo necesarios.
Uso: introducción.
Evidencia 2
Afirmación: No existe un indicador único suficiente.
Qué demuestra la investigación: conducta, fisiología y cognición presentan limitaciones si se usan aisladamente.
Fuente: Polgár et al. (2019); Cobb et al. (2025).
Nivel de certeza: alto.
Uso: regla principal.
Evidencia 3
Afirmación: La línea base individual es crucial.
Qué demuestra la investigación: existe amplia variabilidad individual en conducta y fisiología.
Fuente: Polgár et al. (2019); Cobb et al. (2016).
Nivel de certeza: alto.
Evidencia 4
Afirmación: Dolor puede aparecer como cambio conductual.
Fuente: Malkani et al. (2024); Mills & Coutts (2023).
Nivel de certeza: alto.
Evidencia 5
Afirmación: Juego aporta información positiva, pero no prueba bienestar óptimo.
Fuente: Ahloy-Dallaire et al. (2018).
Nivel de certeza: moderado-alto.
Evidencia 6
Afirmación: Las emociones positivas caninas son más difíciles de evaluar que los estados negativos.
Fuente: Csoltova & Mehinagic (2020).
Nivel de certeza: alto para el estado del campo.
Evidencia 7
Afirmación: Cortisol aislado no demuestra mal bienestar.
Fuente: Cobb et al. (2016, 2025).
Nivel de certeza: alto.
Evidencia 8
Afirmación: Actividad, apetito e interacción aparecen con frecuencia en herramientas de QoL.
Fuente: Fulmer et al. (2022).
Nivel de certeza: alto.
Evidencia 9
Afirmación: No existe un marcador doméstico simple y validado de estrés crónico.
Fuente: Tananaeva & Udell (2026).
Nivel de certeza: alto respecto al vacío de evidencia.
Evidencia 10
Afirmación: Ausencia de conductas problemáticas no demuestra presencia de experiencias positivas.
Fuente: Mellor et al. (2020); Csoltova & Mehinagic (2020).
Nivel de certeza: alto como marco conceptual.
16. Propuesta de estructura del artículo
H1 — Cómo saber si las necesidades de tu perro están cubiertas
Gancho
“Que tu perro no cause problemas no significa automáticamente que esté bien.”
H2 — Cuidar bien no es exactamente lo mismo que evaluar bienestar
Explicar recursos vs resultado.
H2 — La regla principal: nunca uses una sola señal
Introducir triangulación.
H2 — Indicador 1: su cuerpo
Apetito, movilidad, sueño, peso, eliminación y dolor.
H2 — Indicador 2: cómo se comporta
Exploración, juego, interacción, evitación y repetición.
H2 — Indicador 3: cómo responde emocionalmente
Miedo, frustración, ansiedad y recuperación.
H2 — Indicador 4: si puede descansar de verdad
Descanso vs inhibición.
H2 — Indicador 5: si puede elegir
¿Puede retirarse, elegir lugares e iniciar actividades?
H2 — Indicador 6: si tiene experiencias positivas
Juego, interés, afiliación y exploración.
H2 — Indicador 7: cuánto tarda en recuperarse
Respuesta + recuperación.
H2 — La mejor comparación no es con otro perro
Comparar con su propia línea base.
H2 — Cuándo dejar de observar y consultar
Cambios bruscos, dolor, pérdida de función, agresión nueva, miedo intenso o apatía persistente.
H2 — Una revisión semanal de cinco minutos
Registrar tendencias, no diagnosticar.
17. Preguntas todavía abiertas
- ¿Qué indicadores positivos son más fiables en perros domésticos?
- ¿Cómo validar relajación?
- ¿Cómo distinguir aburrimiento de descanso?
- ¿Cómo distinguir inhibición de calma?
- ¿Qué indicador detecta antes dolor crónico?
- ¿Cómo medir recuperación de forma estandarizada?
- ¿Cuál es el mejor biomarcador de estrés crónico?
- ¿Cómo interpretar cortisol de pelo?
- ¿Qué papel tiene variabilidad cardiaca?
- ¿Cómo cambian indicadores con edad?
- ¿Qué indicadores dependen de raza?
- ¿Cómo afectan fármacos?
- ¿Cómo construir escalas domésticas validadas?
- ¿Qué frecuencia de monitoreo es óptima?
- ¿Cómo medir agencia en casa?
- ¿Qué actividades producen estados positivos verificables?
- ¿Cómo distinguir excitación positiva de estrés?
- ¿Cómo reducir sesgo de responsables?
- ¿Qué combinación mínima de indicadores ofrece buena sensibilidad?
- ¿Cómo traducir Five Domains a una herramienta doméstica validada?
18. Referencias
Ahloy-Dallaire, J., Espinosa, J., & Mason, G. (2018). Play and optimal welfare: Does play indicate the presence of positive affective states? Behavioural Processes, 156, 3–15. https://doi.org/10.1016/j.beproc.2017.11.011
Cobb, M. L., Iskandarani, K., Chinchilli, V. M., & Dreschel, N. A. (2016). A systematic review and meta-analysis of salivary cortisol measurement in domestic canines. Domestic Animal Endocrinology, 57, 31–42. https://doi.org/10.1016/j.domaniend.2016.04.003
Cobb, M. L., Jiménez, A. G., & Dreschel, N. A. (2025). Beyond cortisol! Physiological indicators of welfare for dogs: Deficits, misunderstandings and opportunities. Journal of Applied Animal Welfare Science. Advance online publication. https://doi.org/10.1080/10888705.2025.2572616
Csoltova, E., & Mehinagic, E. (2020). Where do we stand in the domestic dog (Canis familiaris) positive-emotion assessment: A state-of-the-art review and future directions. Frontiers in Psychology, 11, 2131. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2020.02131
Fulmer, A. E., Laven, L. J., & Hill, K. E. (2022). Quality of life measurement in dogs and cats: A scoping review of generic tools. Animals, 12(3), 400. https://doi.org/10.3390/ani12030400
Malkani, R., Paramasivam, S., & Wolfensohn, S. (2024). How does chronic pain impact the lives of dogs: An investigation of factors that are associated with pain using the Animal Welfare Assessment Grid. Frontiers in Veterinary Science, 11, 1374858. https://doi.org/10.3389/fvets.2024.1374858
Mellor, D. J., Beausoleil, N. J., Littlewood, K. E., McLean, A. N., McGreevy, P. D., Jones, B., & Wilkins, C. (2020). The 2020 Five Domains Model: Including human–animal interactions in assessments of animal welfare. Animals, 10(10), 1870. https://doi.org/10.3390/ani10101870
Mills, D. S., & Coutts, F. M. (2023). Behavior problems associated with pain and paresthesia. Veterinary Clinics of North America: Small Animal Practice, 53(6), 1381–1401.
Polgár, Z., Blackwell, E. J., & Rooney, N. J. (2019). Assessing the welfare of kennelled dogs—A review of animal-based measures. Applied Animal Behaviour Science, 213, 1–13. https://doi.org/10.1016/j.applanim.2019.02.013
Tananaeva, A., & Udell, M. A. R. (2026). Stress, needs, and behaviour: Understanding chronic stress in pet domestic dogs (Canis lupus familiaris) from the prism of needs. Biological Reviews, 101(5), 2279–2299. https://doi.org/10.1002/brv.70179
van der Staay, F. J., Goerlich, V. C., Meijboom, F. L. B., & Arndt, S. S. (2025). Animal welfare definitions, frameworks, and assessment tools: Advancing the measurement and laying the foundation for improved animal welfare through a three-step approach. Animal Welfare, 34, e30. https://doi.org/10.1017/awf.2025.23

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