1. Resumen ejecutivo
“Está vivo, come, no está enfermo y tiene una casa” describe una parte importante de la condición de un perro, pero no permite concluir por sí sola que el animal tenga buen bienestar. La ciencia contemporánea del bienestar animal distingue entre supervivencia, funcionamiento biológico, salud, estado afectivo, oportunidades conductuales, capacidad de afrontar el ambiente y calidad de vida. Estas dimensiones se relacionan, pero no son equivalentes.
La Organización Mundial de Sanidad Animal (WOAH) define actualmente el bienestar animal como el estado físico y mental de un animal en relación con las condiciones en las que vive y muere. Su descripción de buen bienestar incluye salud, comodidad, nutrición, seguridad, ausencia de estados negativos intensos y capacidad para expresar comportamientos importantes. Por tanto, incluso a nivel normativo internacional, salud y bienestar no se consideran sinónimos.
Desde la ciencia del bienestar, Fraser (2008) sintetizó tres grandes concepciones que históricamente han guiado la evaluación: funcionamiento biológico, estado afectivo y vida relativamente natural. Un animal puede puntuar favorablemente en una dimensión y desfavorablemente en otra. Por ejemplo, puede estar libre de una enfermedad diagnosticable pero vivir con miedo frecuente, frustración, poca capacidad de elección o escasas oportunidades para realizar conductas altamente motivadas.
El modelo Five Domains refuerza esta distinción. Mellor et al. (2020) organizan la evaluación en nutrición, ambiente físico, salud, interacciones conductuales y estado mental. El modelo muestra que la salud constituye sólo uno de varios dominios que influyen sobre la experiencia total del animal. Además, la ciencia contemporánea ya no considera suficiente definir buen bienestar únicamente como ausencia de sufrimiento. La literatura sobre bienestar positivo insiste en que también deben considerarse experiencias positivas, oportunidades de interacción gratificante, elección, control, competencia y agencia (Boissy et al., 2007; Mellor, 2015; Rault et al., 2025).
El consenso interdisciplinario publicado por Rault et al. (2025) resulta especialmente importante. Propone que el bienestar animal positivo implica que el animal pueda florecer mediante estados mentales predominantemente positivos y desarrollar competencia y resiliencia. Este planteamiento explícitamente va más allá de asegurar buena salud física y prevenir sufrimiento. No significa que un animal deba estar “feliz todo el tiempo”, ni que cualquier experiencia negativa constituya automáticamente mal bienestar. Hambre transitoria, esfuerzo, frustraciones leves, desafíos y activación fisiológica pueden formar parte de una vida normal. La pregunta relevante es la calidad, intensidad, duración, frecuencia, controlabilidad y balance temporal de las experiencias.
En perros, la diferencia entre salud y bienestar se observa en múltiples áreas. Un perro clínicamente sano puede experimentar miedo durante interacciones o entrenamiento; puede mostrar estrés en determinados ambientes; puede verse privado de descanso o de oportunidades de retirada; o puede vivir con alta restricción conductual. Inversamente, un perro con enfermedad crónica bien manejada podría mantener aspectos importantes de buena calidad de vida. La salud influye poderosamente en el bienestar, pero no lo determina de forma absoluta.
La investigación sobre dolor crónico ilustra la multidimensionalidad del problema. Malkani et al. (2024) compararon evaluaciones de perros con dolor musculoesquelético crónico con perros sanos y encontraron diferencias que se extendían a factores físicos, psicológicos, ambientales y sociales. Esto muestra que una alteración de salud puede propagarse a múltiples dimensiones de la experiencia. Pero la lógica funciona también en sentido contrario: condiciones ambientales, sociales o conductuales pueden afectar el bienestar aun cuando los parámetros médicos rutinarios no indiquen una enfermedad.
Este dossier propone una distinción operacional:
- Sobrevivir: mantener las funciones necesarias para continuar vivo.
- Estar sano: mantener un funcionamiento biológico compatible con ausencia o control adecuado de enfermedad y lesión.
- Tener bienestar aceptable: mantener un estado físico y mental en el que las experiencias negativas intensas o prolongadas sean limitadas y el animal pueda afrontar razonablemente su ambiente.
- Vivir bien: además de lo anterior, disponer de oportunidades regulares para experiencias positivas, elección, relaciones apropiadas, exploración, descanso, competencia y comportamientos relevantes para el individuo.
- Florecer: concepto emergente dentro del bienestar positivo que enfatiza predominio de estados positivos, desarrollo de capacidades, agencia y resiliencia.
El futuro artículo deberá evitar dos reduccionismos opuestos. El primero es “si está sano, está bien”. El segundo sería “si alguna vez siente estrés, frustración o miedo, su bienestar es malo”. La ciencia del bienestar es más matizada: evalúa el balance de experiencias, el funcionamiento, el contexto y la trayectoria del individuo.
La tesis central del artículo puede formularse así:
La supervivencia responde a si el perro puede seguir vivo; la salud, a cómo funciona su organismo; el bienestar, a cómo está viviendo física y mentalmente esa vida; y una buena vida exige algo más que evitar enfermedad: también requiere oportunidades reales para experimentar seguridad, interés, elección, relaciones y actividades valiosas para ese perro.
2. Pregunta principal
Pregunta central
¿Qué diferencia científicamente el bienestar de la simple supervivencia en un perro?
Preguntas secundarias
- ¿Qué significa “sobrevivir” desde una perspectiva biológica?
- ¿Qué significa “estar sano”?
- ¿Cómo define la ciencia el bienestar animal?
- ¿Por qué salud y bienestar están relacionados pero no son equivalentes?
- ¿Cuáles son las principales concepciones científicas del bienestar?
- ¿Qué son los estados afectivos?
- ¿Por qué la ausencia de enfermedad no demuestra una experiencia positiva?
- ¿Puede un perro físicamente sano tener mal bienestar?
- ¿Puede un perro con enfermedad tener todavía aspectos importantes de buena calidad de vida?
- ¿Qué aporta el modelo Five Domains?
- ¿Qué significa “bienestar positivo”?
- ¿Qué quiere decir “una vida que vale la pena vivir”?
- ¿Es necesario eliminar todo estrés para lograr buen bienestar?
- ¿Cómo se mide el bienestar si el perro no puede informar verbalmente cómo se siente?
- ¿Qué señales deben combinarse?
- ¿Cómo influye la duración de una experiencia negativa?
- ¿Qué diferencia un episodio desagradable de un problema crónico?
- ¿Qué papel tienen elección, control y agencia?
- ¿Qué papel tienen exploración, juego y relaciones sociales?
- ¿Por qué “parece tranquilo” tampoco demuestra necesariamente buen bienestar?
Alcance
Este dossier se concentra en perros de compañía y utiliza literatura general de ciencia del bienestar cuando los principios son aplicables de forma interespecífica. No pretende establecer un diagnóstico de bienestar individual a partir de una sola señal ni proponer que toda experiencia negativa debe eliminarse.
3. Conceptos fundamentales
3.1 Supervivencia
La supervivencia es el mantenimiento de los procesos biológicos necesarios para continuar vivo. Incluye respiración, hidratación, aporte energético, termorregulación e integridad fisiológica mínima. Un animal puede sobrevivir bajo condiciones subóptimas durante periodos largos. Por tanto, que un organismo logre sobrevivir no demuestra que las condiciones sean buenas para su bienestar.
3.2 Salud
La salud se relaciona con el funcionamiento del organismo y la presencia o ausencia de enfermedad, lesión, dolor, alteraciones metabólicas y disfunción orgánica. Es un componente central del bienestar, pero no constituye el bienestar completo.
3.3 Bienestar
Broom (1991) conceptualizó el bienestar como el estado del individuo en relación con sus intentos de afrontar su ambiente. La WOAH lo define actualmente como el estado físico y mental del animal en relación con las condiciones en las que vive y muere. Esto introduce un elemento fundamental: bienestar describe el estado del animal, no simplemente la calidad de las intenciones humanas.
3.4 Calidad de vida
“Calidad de vida” suele utilizarse para integrar bienestar a través de un periodo relativamente amplio. En veterinaria de animales de compañía resulta especialmente relevante para enfermedad crónica, envejecimiento, cuidados paliativos y decisiones terapéuticas. Fulmer et al. (2022) identificaron nueve instrumentos genéricos de calidad de vida para perros y gatos que cumplían criterios de su revisión; ninguno había sido validado en todas las dimensiones psicométricas evaluadas.
3.5 Funcionamiento biológico
Incluye salud, crecimiento, condición corporal, fisiología y capacidad de recuperación. Históricamente, una corriente de welfare science ha dado gran importancia a esta dimensión.
3.6 Estado afectivo
Se refiere a experiencias subjetivas con valencia positiva o negativa.
Negativas: miedo, dolor, frustración, ansiedad, incomodidad, hambre intensa y sed.
Positivas: comodidad, seguridad, placer, interés, anticipación positiva, satisfacción, interacción afiliativa y juego.
3.7 Vida natural
Otra perspectiva enfatiza la posibilidad de realizar comportamientos propios de la especie y utilizar capacidades evolucionadas. “Natural” no significa automáticamente “bueno”; su valor científico reside en comprender qué capacidades y motivaciones pueden frustrarse cuando el ambiente impide conductas relevantes.
3.8 Bienestar positivo
Rault et al. (2025) alcanzaron un consenso interdisciplinario según el cual positive animal welfare implica florecimiento mediante estados mentales predominantemente positivos y desarrollo de competencia y resiliencia. Incluye experiencias gratificantes, elección y oportunidades para perseguir metas y lograr resultados deseados.
3.9 Agencia
Capacidad del animal para actuar de forma orientada a metas y tener cierta influencia sobre lo que le ocurre: aproximarse, retirarse, explorar, iniciar o terminar una interacción, obtener recursos y resolver retos.
3.10 Resiliencia
Capacidad de mantener o recuperar funcionamiento adecuado frente a desafíos. No debe confundirse con “aguantar cualquier cosa”.
4. Evolución
La supervivencia es una condición fundamental para la selección natural, pero la evolución no “optimiza felicidad”. Los estados afectivos pueden entenderse como sistemas que ayudan a orientar conductas adaptativas.
- Hambre → motiva búsqueda y consumo de alimento.
- Sed → motiva obtención de agua.
- Dolor → promueve protección y evitación.
- Miedo → prepara respuestas frente a amenazas.
- Frustración → puede movilizar al animal cuando una meta está bloqueada.
Estas experiencias negativas no pueden ni deben eliminarse de manera absoluta. Mellor (2016) señala que varios estados negativos forman parte de mecanismos esenciales para supervivencia y no pueden ser abolidos permanentemente.
Una buena vida no significa que el perro nunca sienta hambre, miedo, dolor o frustración. Significa que esos estados no sean innecesariamente intensos o crónicos, no dominen su experiencia, puedan resolverse de forma adecuada y estén compensados por oportunidades de experiencias positivas.
5. Domesticación e historia
De evitar sufrimiento a promover experiencias positivas
La historia moderna del bienestar animal pasó, simplificando, por varias etapas.
Primera etapa: evitar privaciones graves: hambre, sed, enfermedad, lesión, incomodidad y miedo.
Segunda etapa: medir el estado del animal mediante indicadores clínicos, fisiológicos y conductuales.
Tercera etapa: reconocer estados afectivos y preguntar no sólo “¿funciona?”, sino también “¿cómo podría estar experimentando su situación?”.
Cuarta etapa: incorporar bienestar positivo. Boissy et al. (2007) destacaron la importancia de estudiar emociones positivas; Mellor (2015, 2016) desarrolló el concepto de positive affective engagement; Rault et al. (2025) formalizaron un consenso que incluye estados positivos, elección, competencia, resiliencia y búsqueda activa de resultados deseados.
La consecuencia para perros de compañía es un cambio de estándar: de “no le hacemos daño” a “además de evitar daños, ¿qué oportunidades tiene para vivir experiencias valiosas para él?”
6. Etología
Las cuatro preguntas de Tinbergen ayudan a separar supervivencia de bienestar.
Causación
Un perro físicamente estable puede activar sistemas de miedo, vigilancia, frustración, evitación o búsqueda. Los mecanismos inmediatos del comportamiento pueden revelar estados no visibles en un examen médico rutinario.
Ontogenia
Dos perros expuestos al mismo ambiente pueden responder de manera distinta por genética, socialización, experiencias tempranas, aprendizaje, edad y salud.
Función
Conductas consideradas “molestas” pueden servir para aumentar distancia, buscar recursos, reducir incertidumbre, escapar de estímulos o explorar. Suprimir la conducta sin comprender su función puede ocultar el problema sin mejorar bienestar.
Filogenia
El perro conserva sistemas conductuales derivados de su historia evolutiva y ha sufrido modificaciones por domesticación y selección artificial. El entorno moderno puede satisfacer algunos aspectos de forma excelente y restringir otros.
7. Cognición y aprendizaje
Los perros aprenden qué predice seguridad, dolor, paseo, comida, separación, interacción, castigo o recompensa. Por ello, dos ambientes físicamente similares pueden producir estados diferentes según la historia individual.
Predictibilidad y control
Un evento desagradable puede resultar más difícil de afrontar si es impredecible, incontrolable, repetitivo o inevitable. Tener la posibilidad de modificar una situación —por ejemplo, retirarse o elegir una zona de descanso— puede ser relevante para bienestar.
Entrenamiento y bienestar
Vieira de Castro et al. (2020) estudiaron 92 perros de compañía de escuelas que utilizaban diferentes proporciones de métodos aversivos y basados en recompensas. Los grupos con mayor uso de métodos aversivos mostraron más conductas relacionadas con estrés, estados corporales más tensos, mayor incremento de cortisol tras el entrenamiento y respuestas más “pesimistas” en una tarea de sesgo cognitivo. El diseño fue cuasi-experimental y no aleatorizado, por lo que no elimina todos los factores de confusión.
La lección conceptual es importante: conseguir que el perro ejecute una conducta no demuestra por sí solo buen bienestar.
8. Desarrollo
Cachorro
Un cachorro puede sobrevivir con comida, agua y refugio, pero para un desarrollo adecuado deben considerarse además sueño, seguridad, interacción, exploración, aprendizaje y socialización apropiada.
Adolescencia
Puede estar perfectamente sano y mostrar mayor reactividad, búsqueda de novedad o cambios de motivación. La evaluación no debe reducirse a obediencia.
Adulto
El bienestar depende de compatibilidad entre individuo, ambiente, rutina, salud, relaciones y oportunidades conductuales.
Senior
En perros mayores, el error “come, así que está bien” puede ser especialmente problemático. Cambios en interacción, movilidad, sueño, juego, tolerancia o exploración pueden indicar dolor, deterioro cognitivo u otros cambios de calidad de vida.
9. Análisis del comportamiento
La ausencia de una conducta problemática visible no demuestra buen bienestar. Un perro puede responder al estrés mediante huida, lucha, vocalización, congelamiento, inhibición o retirada. Por tanto, “está quieto” no equivale automáticamente a “está tranquilo”.
Ejemplo 1 — perro sano que evita visitas
Clínicamente come, mantiene peso normal y no tiene enfermedad detectada; conductualmente se esconde, evita contacto y permanece hipervigilante. La salud física favorable no elimina la posibilidad de miedo relevante.
Ejemplo 2 — perro que obedece durante entrenamiento aversivo
Ejecutar una señal no responde a preguntas sobre tensión, expectativa, cortisol, posibilidad de retirada o balance afectivo.
Ejemplo 3 — perro con osteoartritis bien controlada
Un perro con enfermedad crónica puede conservar buenas dimensiones de calidad de vida mediante analgesia, movilidad adaptada, interacción, descanso y actividades preferidas. Esto demuestra el punto inverso: enfermedad no equivale automáticamente a vida mala.
10. Bienestar
10.1 Tres concepciones clásicas
Fraser et al. (1997) y Fraser (2008) describen tres grandes perspectivas.
Funcionamiento biológico: ¿el animal funciona bien? Se observan enfermedad, lesión, condición y fisiología.
Estado afectivo: ¿cómo se siente? Se infieren miedo, dolor, frustración, placer, comodidad o interés.
Vida natural: ¿puede realizar conductas y utilizar capacidades importantes para su biología?
Las tres se solapan pero son parcialmente independientes. Por eso buena salud no equivale necesariamente a buen bienestar.
10.2 Five Domains
Mellor et al. (2020) integran:
- Nutrición.
- Ambiente físico.
- Salud.
- Interacciones conductuales.
- Estado mental.
El dominio Salud constituye sólo una parte. Un perro podría puntuar favorablemente en salud pero tener problemas en ambiente, interacción, miedo, frustración o agencia.
10.3 Five Freedoms
Las Five Freedoms mantienen valor pedagógico e histórico: libre de hambre y sed; de temor y distrés; de incomodidad; de dolor, lesión y enfermedad; y libre para expresar patrones normales de comportamiento. Su limitación es que “freedom from” puede interpretarse como eliminación absoluta de estados biológicos normales. Mellor (2016) propone objetivos más realistas y promoción de experiencias positivas.
10.4 De “no sufrir” a “vivir bien”
Una progresión didáctica útil es:
Nivel 1 — supervivencia: el organismo continúa vivo.
Nivel 2 — necesidades biológicas básicas: agua, alimento, refugio y temperatura compatible.
Nivel 3 — salud y funcionamiento: prevención y tratamiento de enfermedad, lesión y dolor.
Nivel 4 — reducción de estados negativos: minimizar miedo intenso, ansiedad crónica y frustración prolongada.
Nivel 5 — oportunidades positivas: exploración, relaciones, juego, aprendizaje, comodidad y elección.
Nivel 6 — bienestar positivo/florecimiento: predominio de estados positivos, competencia, resiliencia, agencia y consecución de metas.
Esta secuencia es una herramienta explicativa, no una escala clínica validada.
10.5 Una vida que vale la pena vivir
Mellor (2016) y Webster (2016) utilizan esta idea para desplazar el foco desde mera prevención de sufrimiento hacia calidad global de vida. No es una fórmula matemática: experiencias tienen intensidad, duración e importancia distintas y los humanos actúan como observadores indirectos.
10.6 Bienestar positivo
Buen bienestar no significa felicidad permanente, cero estrés, cero frustración ni libertad ilimitada. Sí implica experiencias negativas manejables y no dominantes, recuperación, oportunidades positivas, seguridad, elección apropiada y actividades con valor para el individuo.
11. Adiestramiento y manejo
El adiestramiento puede producir obediencia sin garantizar bienestar. La pregunta “¿hace lo que le pido?” no responde “¿cómo está viviendo la situación?”.
Una evaluación de entrenamiento debe considerar eficacia, emoción, intensidad, predictibilidad, control, posibilidad de retirada, efectos posteriores y relación humano-perro.
El manejo puede mejorar bienestar sin exigir al perro que controle todas sus respuestas: aumentar distancia, reducir ruido, proporcionar descansos, evitar exposición innecesaria y adaptar actividad a dolor.
La modificación de conducta debe orientarse no sólo a disminuir conductas visibles, sino a emoción, función, aprendizaje y contexto. Debe considerarse atención veterinaria o medicina conductual ante cambios súbitos, dolor, miedo intenso, ansiedad persistente, agresión, alteraciones del sueño o deterioro cognitivo.
12. Aplicaciones prácticas
Esto significa que…
Un perro no necesita estar enfermo para tener un problema de bienestar.
En la vida cotidiana…
La evaluación puede avanzar de “¿está sano?” a:
- ¿Está sano y sin dolor?
- ¿Puede descansar?
- ¿Se siente seguro la mayor parte del tiempo?
- ¿Tiene oportunidades de hacer actividades valiosas?
- ¿Puede retirarse de algunas interacciones?
- ¿Mantiene interés por su ambiente?
- ¿Tiene relaciones sociales compatibles con sus preferencias?
- ¿Se recupera de los eventos estresantes?
- ¿Hay estados positivos frecuentes?
- ¿Su vida parece mejorar, empeorar o mantenerse con el tiempo?
Un responsable puede observar…
Apetito, sueño, movilidad, postura, juego, exploración, interacción, evitación, recuperación después de estrés, interés en actividades y cambios respecto a su línea base.
Conviene evitar…
- usar apetito como única medida de calidad de vida;
- suponer bienestar porque el perro no protesta;
- evaluar sólo ausencia de enfermedad;
- interpretar inmovilidad como relajación sin contexto;
- intentar eliminar todo estrés;
- pensar que juguetes automáticamente generan bienestar positivo.
Podría ayudar…
Registrar tendencias, observar preferencias, incorporar elección segura, proteger descanso, detectar dolor temprano y valorar calidad además de cantidad de actividad.
13. Mitos y controversias
Mito 1 — “Si está sano, está bien”
Clasificación: contradicho como afirmación general.
La salud es un dominio esencial del bienestar, no la totalidad del bienestar.
Mito 2 — “Si come, significa que está feliz”
Clasificación: contradicho como regla.
El apetito aporta información, pero un perro puede comer y experimentar dolor, miedo o estrés.
Mito 3 — “Si no llora ni intenta escapar, no está sufriendo”
Clasificación: contradicho.
Las respuestas incluyen inhibición, congelamiento y cambios sutiles.
Mito 4 — “Buen bienestar significa cero estrés”
Clasificación: incorrecto.
El estrés es una respuesta biológica normal. Importan intensidad, duración, frecuencia, predictibilidad, control y recuperación.
Mito 5 — “Un perro con enfermedad necesariamente tiene mala calidad de vida”
Clasificación: simplificación.
Tratamiento, analgesia, adaptación y oportunidades positivas pueden preservar dimensiones valiosas.
Mito 6 — “Ausencia de sufrimiento es suficiente para una buena vida”
Clasificación: superado por gran parte de la welfare science contemporánea.
Mito 7 — “Más libertad siempre significa más bienestar”
Clasificación: evidencia insuficiente como regla universal.
Elección y control son importantes, pero seguridad y contexto también.
Mito 8 — “Comportarse de forma natural siempre es bueno”
Clasificación: incorrecto como principio absoluto.
Mito 9 — “Si un perro se acostumbró, el problema desapareció”
Clasificación: evidencia insuficiente.
Habituación debe diferenciarse de inhibición, fatiga o supresión conductual.
Mito 10 — “El bienestar puede medirse con un solo indicador”
Clasificación: contradicho.
Las revisiones de bienestar canino enfatizan medidas múltiples y variación individual.
14. Estado de la evidencia
14.1 WOAH — definición de bienestar
Tipo: estándar internacional.
Hallazgo relevante: bienestar = estado físico y mental; buen bienestar incluye salud, comodidad, seguridad, estados afectivos y comportamiento.
Limitación: no es un estudio experimental.
Confianza: alta como referencia internacional.
Uso: demostrar que salud y bienestar no son sinónimos.
14.2 Fraser et al. (1997); Fraser (2008)
Tipo: marcos conceptuales.
Hallazgo: tres preocupaciones centrales: funcionamiento, estados afectivos y vida natural.
Limitación: la ponderación de dimensiones también contiene juicios de valor.
Confianza: alta como marco histórico y científico.
14.3 Mellor et al. (2020)
Tipo: revisión conceptual/modelo.
Hallazgo: nutrición, ambiente, salud e interacciones producen experiencias integradas en estado mental.
Limitación: Five Domains no produce automáticamente una puntuación universal.
Confianza: alta.
14.4 Boissy et al. (2007)
Tipo: revisión.
Hallazgo: incorpora evaluación de emociones positivas.
Limitación: no específica de perros.
Confianza: alta como fundamento conceptual.
14.5 Rault et al. (2025)
Tipo: consenso interdisciplinario.
Hallazgo: bienestar positivo = florecimiento, estados predominantemente positivos, competencia, resiliencia, elección y logro de metas.
Limitación: consenso conceptual, no una única herramienta de medición.
Confianza: alta como definición contemporánea.
14.6 Fulmer et al. (2022)
Tipo: scoping review.
Corpus: 82 publicaciones identificadas; 9 instrumentos genéricos incluidos.
Hallazgo: actividad, deseo de interacción y apetito fueron frecuentes; ninguna herramienta mostró validación completa en todas las medidas.
Confianza: alta para describir el campo.
14.7 Polgár et al. (2019)
Tipo: revisión de medidas en perros alojados en kennels.
Hallazgo: fisiología, comportamiento y cognición aportan información; gran variación individual.
Limitación: entorno de kennels.
Confianza: alta para metodología.
14.8 Vieira de Castro et al. (2020)
Tipo: cuasi-experimental.
Muestra: 92 perros.
Hallazgo: grupos con mayor uso de métodos aversivos mostraron más indicadores de estrés y sesgo cognitivo menos favorable.
Limitación: no aleatorizado.
Confianza: moderada-alta.
14.9 Malkani et al. (2024)
Tipo: estudio clínico.
Muestra: 76 evaluaciones en 46 perros con dolor crónico; comparación con 143 perros sanos.
Hallazgo: diferencias en dimensiones físicas, psicológicas, ambientales y sociales.
Limitación: muestra clínica y asociaciones.
Confianza: moderada-alta.
14.10 Tananaeva y Udell (2026)
Tipo: revisión.
Hallazgo: la incapacidad sostenida para satisfacer necesidades puede contribuir a estrés crónico y alteraciones de salud/conducta.
Limitación: varias relaciones causales requieren validación.
Confianza: moderada-alta para síntesis.
15. Banco de evidencia
Evidencia 1
Afirmación: Salud y bienestar no son sinónimos.
Qué demuestra la investigación: definiciones contemporáneas incluyen estado mental, ambiente y comportamiento además de salud.
Fuente: WOAH; Mellor et al. (2020).
Nivel de certeza: alto.
Matiz importante: mala salud sí puede comprometer severamente bienestar.
Dónde utilizar: apertura y mito central.
Evidencia 2
Afirmación: Welfare science reconoce dimensiones parcialmente independientes.
Fuente: Fraser et al. (1997); Fraser (2008).
Nivel de certeza: alto como marco.
Matiz: funcionamiento, afecto y naturalidad no siempre apuntan en la misma dirección.
Evidencia 3
Afirmación: Ausencia de sufrimiento no agota el concepto de buena vida.
Fuente: Boissy et al. (2007); Mellor (2015); Rault et al. (2025).
Nivel de certeza: alto como tendencia conceptual.
Matiz: medir estados positivos sigue siendo complejo.
Evidencia 4
Afirmación: Bienestar positivo incluye elección y logro de metas.
Fuente: Rault et al. (2025).
Nivel de certeza: alto como consenso conceptual.
Matiz: no equivale a libertad ilimitada.
Evidencia 5
Afirmación: No existe una herramienta perfecta para medir QoL de todos los perros.
Fuente: Fulmer et al. (2022).
Nivel de certeza: alto.
Evidencia 6
Afirmación: Dolor crónico afecta mucho más que movilidad.
Fuente: Malkani et al. (2024).
Nivel de certeza: moderado-alto.
Evidencia 7
Afirmación: Conseguir obediencia no demuestra buen bienestar.
Fuente: Vieira de Castro et al. (2020).
Nivel de certeza: moderado-alto.
Matiz: diseño no aleatorizado.
Evidencia 8
Afirmación: Un solo indicador fisiológico no permite evaluar toda la experiencia.
Fuente: Polgár et al. (2019).
Nivel de certeza: alto.
Evidencia 9
Afirmación: Necesidades insatisfechas pueden contribuir a estrés crónico.
Fuente: Tananaeva & Udell (2026).
Nivel de certeza: moderado.
Matiz: no es explicación única.
Evidencia 10
Afirmación: Buen bienestar no significa eliminar toda experiencia negativa.
Fuente: Mellor (2016).
Nivel de certeza: alto como principio conceptual.
16. Propuesta de estructura del artículo
H1 — Sobrevivir no es lo mismo que vivir bien
Objetivo
Romper la equivalencia entre “está vivo/sano” y “tiene buen bienestar”.
H2 — Tres preguntas diferentes: ¿está vivo, está sano y está bien?
Sobrevivir → mantener la vida.
Estar sano → funcionamiento corporal adecuado.
Estar bien → condición física + experiencia mental + capacidad de desenvolverse.
H2 — Por qué “si está sano, está bien” es incompleto
Incluir miedo, frustración, dolor oculto, restricciones, falta de elección y estados positivos.
H2 — La ciencia del bienestar tiene tres grandes lentes
H3 — Funcionar bien
H3 — Sentirse bien
H3 — Poder vivir de maneras relevantes para su biología
H2 — Five Domains: la salud es sólo una parte
Mostrar nutrición → ambiente → salud → interacciones → estado mental.
H2 — No sufrir no es todavía lo mismo que vivir bien
Explicar bienestar positivo.
H2 — ¿Qué sería una experiencia positiva para un perro?
Comodidad, exploración elegida, juego, contacto social deseado, búsqueda, control y logro de metas.
H2 — Pero tampoco necesitamos un perro “feliz 24/7”
Explicar estrés normal, desafío, frustración breve, recuperación y balance temporal.
H2 — Cómo saber si un perro realmente está bien
Usar salud + comportamiento + fisiología + preferencias + actividad + interacción + recuperación + cambios longitudinales.
H2 — Dos ejemplos que rompen el mito
Caso A: perro sano + miedo crónico.
Caso B: perro con enfermedad controlada + buena calidad de vida.
H2 — Cambiar la pregunta
En vez de “¿está enfermo?”, añadir: “¿cómo está viviendo?”
17. Preguntas todavía abiertas
- ¿Cuál debe ser el balance temporal de estados positivos y negativos para hablar de “buena vida”?
- ¿Cómo ponderar experiencias intensas pero breves frente a experiencias leves pero crónicas?
- ¿Cómo medir estados afectivos positivos de forma válida en perros?
- ¿Qué comportamientos indican bienestar positivo con mayor fiabilidad?
- ¿Cuánto control necesita un perro?
- ¿Cómo varía el valor de la elección entre individuos?
- ¿Cómo distinguir relajación de inhibición?
- ¿Cómo distinguir habituación de supresión conductual?
- ¿Qué indicadores de bienestar son suficientemente sensibles para el hogar?
- ¿Qué papel tienen sueño y recuperación?
- ¿Cómo medir aburrimiento en perros de compañía?
- ¿Cómo evaluar agencia en perros urbanos?
- ¿Cómo afecta el dolor subclínico a conducta antes de signos físicos evidentes?
- ¿Qué calidad de vida puede conservarse con distintas enfermedades crónicas?
- ¿Qué peso debe darse a preferencias del perro frente a salud a largo plazo?
- ¿Cómo integrar perspectivas de veterinarios y responsables?
- ¿Qué diferencias individuales explican resiliencia?
- ¿Qué actividades producen estados positivos duraderos?
- ¿Es posible desarrollar una medida general de flourishing canino?
- ¿Cómo comunicar bienestar positivo sin antropomorfismo excesivo?
18. Referencias
Boissy, A., Manteuffel, G., Jensen, M. B., Moe, R. O., Spruijt, B., Keeling, L. J., Winckler, C., Forkman, B., Dimitrov, I., Langbein, J., Bakken, M., Veissier, I., & Aubert, A. (2007). Assessment of positive emotions in animals to improve their welfare. Physiology & Behavior, 92(3), 375–397. https://doi.org/10.1016/j.physbeh.2007.02.003
Broom, D. M. (1991). Animal welfare: Concepts and measurement. Journal of Animal Science, 69(10), 4167–4175. https://doi.org/10.2527/1991.69104167x
Fraser, D. (2008). Understanding animal welfare. Acta Veterinaria Scandinavica, 50(Suppl 1), S1. https://doi.org/10.1186/1751-0147-50-S1-S1
Fraser, D., Weary, D. M., Pajor, E. A., & Milligan, B. N. (1997). A scientific conception of animal welfare that reflects ethical concerns. Animal Welfare, 6(3), 187–205.
Fulmer, A. E., Laven, L. J., & Hill, K. E. (2022). Quality of life measurement in dogs and cats: A scoping review of generic tools. Animals, 12(3), 400. https://doi.org/10.3390/ani12030400
Malkani, R., Paramasivam, S., & Wolfensohn, S. (2024). How does chronic pain impact the lives of dogs: An investigation of factors that are associated with pain using the Animal Welfare Assessment Grid. Frontiers in Veterinary Science, 11, 1374858. https://doi.org/10.3389/fvets.2024.1374858
Mellor, D. J. (2015). Enhancing animal welfare by creating opportunities for positive affective engagement. New Zealand Veterinary Journal, 63(1), 3–8. https://doi.org/10.1080/00480169.2014.926799
Mellor, D. J. (2016). Updating animal welfare thinking: Moving beyond the “Five Freedoms” towards “A Life Worth Living”. Animals, 6(3), 21. https://doi.org/10.3390/ani6030021
Mellor, D. J., Beausoleil, N. J., Littlewood, K. E., McLean, A. N., McGreevy, P. D., Jones, B., & Wilkins, C. (2020). The 2020 Five Domains Model: Including human–animal interactions in assessments of animal welfare. Animals, 10(10), 1870. https://doi.org/10.3390/ani10101870
Polgár, Z., Blackwell, E. J., & Rooney, N. J. (2019). Assessing the welfare of kennelled dogs—A review of animal-based measures. Applied Animal Behaviour Science, 213, 1–13. https://doi.org/10.1016/j.applanim.2019.02.013
Rault, J.-L., Bateson, M., Boissy, A., Forkman, B., Grinde, B., Gygax, L., Harfeld, J. L., Hintze, S., Keeling, L. J., Kostal, L., Lawrence, A. B., Mendl, M. T., Miele, M., Newberry, R. C., Sandøe, P., Špinka, M., Taylor, A. H., Webb, L. E., Whalin, L., … Jensen, M. B. (2025). A consensus on the definition of positive animal welfare. Biology Letters, 21(1), 20240382. https://doi.org/10.1098/rsbl.2024.0382
Tananaeva, A., & Udell, M. A. R. (2026). Stress, needs, and behaviour: Understanding chronic stress in pet domestic dogs (Canis lupus familiaris) from the prism of needs. Biological Reviews, 101(5), 2279–2299. https://doi.org/10.1002/brv.70179
Vieira de Castro, A. C., Fuchs, D., Morello, G. M., Pastur, S., de Sousa, L., & Olsson, I. A. S. (2020). Does training method matter? Evidence for the negative impact of aversive-based methods on companion dog welfare. PLOS ONE, 15(12), e0225023. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0225023
Webster, J. (2016). Animal welfare: Freedoms, dominions and “A Life Worth Living”. Animals, 6(6), 35. https://doi.org/10.3390/ani6060035
World Organisation for Animal Health. (n.d.). Animal welfare. Retrieved September 17, 2026, from https://www.woah.org/en/what-we-do/animal-health-and-welfare/animal-welfare/

Deja un comentario